.


CAPÍTULO 13:

"Sólo Tú"


.

Como era de esperar, los padres del ojimiel le dieron un fuerte llamado de atención por lo que hizo y lo castigaron por un mes entero sin poder salir a ninguna parte.

- ¡No es justo! ¡Un mes! – bufó – Entiendo que estén enojados, pero un mes encerrado es demasiado.

- Lo lamento bebé. Pero no tiene por qué ser pesado tu castigo, yo voy a venir a hacerte compañía.

- Eres divino Kurt. Te amo.

- También te amo.

кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε

Los días transcurrieron y Blaine estaba sentado en el centro de la cama son las piernas cruzadas leyendo una revista. Se encontraba totalmente aburrido, era fin de semana, sus padres habían salido de viaje en la mañana, sus amigos tenían planes para ir al cine y a los bolos. Y Kurt... Kurt tenía la fiesta de su curso.

Si fuera otra persona, seguramente hubiera aprovechado que sus padres no estaban para irse con sus amigos, pero él no. Blaine sabía que ellos confiaban en él y no quería traicionar su confianza, así que ahí estaba solo en su habitación un sábado por la noche.

Cerró la revista y la aventó hacia un lado con fastidio.

- Si hubiera sido una piedra me partías el pie.

- ¿Kurt? Pe... pero... ¿Qué haces aquí?

- ¿Acaso no puedo venir a ver a mi hermoso novio?

- Pensé que estabas en la fiesta.

- Tenía algo mejor que hacer.

- ¿Qué cosa?

- Estar aquí contigo.

El moreno sonrió ampliamente y sus ojos brillaron de una forma que sólo lo hacían cuando estaba realmente feliz. Saltó de la cama y se aventó a los brazos del castaño.

- ¡Eres el mejor! ¡Gracias! – lo abrazó fuertemente – Te amo.

- También te amo – empezaron a besarse hasta que se quedaron sin aliento.

- ¿Entonces qué hacemos? ¿Quieres ver una película?

- Seguro y traje una pizza.

- ¡Genial!

Pasaron la noche comiendo, viendo una película tras otra, riendo y divirtiéndose mucho. Total, su castigo consistía en no poder salir de la casa no en no pasarla bien de ninguna forma.

Iban por la tercera película, la cual quedó olvidada cuando Blaine se acurrucó contra Kurt, poniendo su cabeza en el hombro de éste. Poco a poco fue moviéndose hasta enterrar su rostro en el blanco cuello de su novio y empezó a besarlo.

En cuestión de minutos, sus labios danzaban a un ritmo perfecto que sólo ellos conocían. Las caricias no tardaron en hacerse presentes así como los "te amo" y las palabras bonitas.

No les tomó mucho tiempo para acostarse en el sofá. El moreno se ubicó sobre su novio, besándole el cuello mientras trataba de quitarle la camiseta. Y en cuestión de nada los dos estaban con el torso desnudo acariciando suavemente la piel del otro.

Los besos y las caricias fueron tornándose apasionados – creo que estamos incómodos aquí – susurró el ojiazul.

- Vamos a mi habitación.

кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε

La ropa había sido retirada casi de inmediato a excepción de los boxers. Kurt acariciaba los costados de Blaine y llegó hasta la cadera, la cual estrechó con sus manos varias veces y fue descendiendo por la parte posterior de los muslos.

La piel del moreno era muy suave y cálida, perfecta al tacto y eso lo hacía estremecer. Por primera vez deslizó sus manos dentro de la ropa interior de su novio masajeándole las caderas suavemente, haciéndolo soltar varios gemidos con su nombre en el medio – Kurt...

- ¿Está bien esto para ti?

- Siii... Oh... Kuurt.

Mientras disfrutaba de esa nueva sensación, empezó a besarle el pecho y acariciarlo más vigorosamente. Luego de varios minutos sostuvo al castaño de los brazos y los hizo girar, quedando él debajo – Kurt... amm... – rozó con sus dedos el elástico del boxer de éste.

- Hazlo – le susurró al oído, enviándole una corriente por todo el cuerpo. Nervioso porque eso era totalmente nuevo y una de las cosas más atrevidas que había hecho, respiro varias veces para armarse de valor, luego de eso fue deslizando sus manos dentro del boxer del ojiazul y lo acarició de la forma en la que éste lo había hecho con él antes.

Los besos y las caricias se tornaban más apasionadas sin dejar de ser románticas, pero cuando Blaine sintió que Kurt estaba por quitarle la ropa interior, lo detuvo.

- ¿Qué ocurre, cariño?

- No sé si estoy listo para esto... Me refiero a... Quiero esto, realmente quiero...

- ¿Pero?

- Tengo miedo.

- ¿Miedo? – le besó la frente – Es normal, también estoy nervioso.

- Es que... bueno... tú ya... yo... no... es mi...

- Bebé, no entiendo lo que tratas de decirme – se quitó de encima y se sentó, instándolo a hacer lo mismo mientras lo tomaba de la mano – Respira profundo y dime.

- Yo nunca lo he hecho. Tú serías el primero.

- Eso lo sé, y me hace tan feliz ser tu primera vez.

- Pero... no sé si va a ser algo bueno.

- Blaine, te aseguro que...

- Para ti, quiero decir... Soy inexperto, en cambio tú...

- También va a ser mi primera vez. Soy tan inexperto como tú.

- Espera, ¿tu primera vez? ¿No lo has hecho antes?

- Primera vez quiere decir justamente eso, amor. ¿Crees que ya lo había hecho?

- Has tenido novios y...

- Blaine eso no significa que haya tenido relaciones. Para mí es algo muy especial que sólo lo haces con la persona indicada, con la que tu corazón te dice que es lo correcto, y nunca había sentido eso antes.

Nunca te he contado nada acerca de haber intimado con alguien.

- Bueno, pensé que era algo muy privado y por eso habías decidido no decirme.

- Se supone que somos mejores amigos y que me conoces. Deberías saber que... – hizo una mueca.

- ¿Estás enojado?

- No. Sólo no puedo creer que pensaras que yo ya...

- Es que sabes de muchas cosas y las haces con tanta confianza. Además has hecho algunas cosas con tus novios.

- Blaine, jamás, escúchame bien, jamás he llegado con nadie al grado de intimidad que he tenido contigo. Nunca pasaron de unas simples caricias por encima de la ropa. Todo lo que he vivido contigo en el aspecto sexual, ha sido tan nuevo para mí como para ti. ¡Todo!

- Pareces tan experto... Dios, no estoy tratando de ofenderte ni nada así... Es que como dije antes, lo haces con tanta confianza que por eso creí que ya...

- Sólo me he dejado llevar por lo que me haces sentir.

- ¡Oh! – bajó la mirada.

- Eres impresionantemente hermoso, atractivo y muy, muy sexy. Me provocas más cosas de las que puedas imaginarte. Y si a eso le sumas lo mucho que te amo, me lleva a querer experimentarlo todo contigo.

Hace unos días prometiste que íbamos a hablar de todo, que siempre me dirías lo que te molestaba, inquietaba y demás, pero no lo haces.

- Lo estoy arruinando.

- Mi amor, no arruinas nada, quítate esas ideas de tu hermosa cabeza. Sólo quiero que me cuentes lo que te preocupa, sin importar lo pequeño que sea o que creas que no tiene importancia, sí la tiene. Te amo, realmente te amo mucho y quiero que nuestra relación siga avanzando en todos los aspectos, quiero que tengamos algo sólido, fuerte, pero para eso debemos confiar en el otro.

Como mejores amigos nos hemos contado todo. ¿Por qué como novios me has perdido la confianza? ¿He hecho o dicho algo que te haga dudar o...

- No, nunca.

- ¿Entonces?

- Lo siento. No quiero arruinar lo más hermoso que me ha dado la vida. Eres tan importante para mí, Kurt. Sé que no tenemos la edad apropiada, pero algún día quiero casarme contigo y con el paso del tiempo tener hijos y... tal vez sea fantasioso, pero... – fue callado con un beso que lo dejó sin aliento.

- Yo también quiero casarme contigo cuando seamos mayores. Te amo más de lo que puedas imaginarte Blaine.

- Lo sé, porque te amo igual. Y entiendo lo importantes que son la honestidad y la confianza para que una relación funcione... prometo que no voy a callarme nada de ahora en adelante.

El ojiazul le besó cada nudillo y prosiguió hasta haber cubierto toda la mano de ósculos. El moreno empezó a acercarse, juntó suavemente sus labios y fue salpicándole con pequeños besos todo el rostro, descendiendo por el cuello hasta tenerlo suspirando su nombre.

Lentamente fueron retomando el rumbo al que habían llegado antes hasta que el castaño le iba a bajar el boxer. Lo miró a los ojos buscando un ápice de duda, pero el ojimiel le sonrió – no te detengas – susurró, y Kurt prosiguió, admirándolo por completo de pies a cabeza antes de comenzar a acariciarlo tan suavemente como si estuviese hecho de un material delicado y no quisiera dañarlo.

Blaine después de un tiempo le retiró el boxer a su novio y se permitió contemplarlo por varios minutos, como si guardara en su memoria el recuerdo de cada detalle que tenía frente a sus ojos.

Ambos continuaron con las caricias y besos, explorando juntos y aprendiendo a conocer el cuerpo del otro y las respuestas que producía ante cada toque.

Llevaban varios minutos acostados de lado, besándose dulcemente mientras se repetían lo mucho que se amaban, y de pronto el castaño le preguntó qué quería.

- Amm... ¿dices de... arriba o abajo? – el castaño asintió – Mmm, no lo sé... realmente no tengo idea lo que me va a gustar... Creo que ambas – se mordió el labio.

- No me opongo a eso – le sonrió – pero debemos empezar con algo. ¿Nunca te lo has imaginado?

El moreno se sonrojó – sí, lo he imaginado, hasta lo he soñado – confesó poniendo más rojo todavía – pero jamás he logrado entender quién hace qué, porque lo que veo es a nosotros moviéndonos, disfrutándolo, amándonos.

- Creo que podemos averiguarlo juntos – los besos fueron retomados al igual que las caricias hasta que se convirtieron en muy íntimas.

- Kurt... oh Kurt...

- Dime, bebé – jadeó.

- Creo que quiero que tú... soltó varios gemidos ahogados – hazlo... házmelo.

Kurt quería que fuera una hermosa experiencia para Blaine y se propuso hacer todo lo posible para que así fuese, para que lo recordase de una manera increíble y memorable.

Había averiguado algo, no es que hubiese mucha información disponible, pero había tratado de aprender para estar listo cuando llegase ese momento, así que poniendo en práctica los conocimientos adquiridos y dejándose llevar por sus instintos preparó a su novio lo mejor que pudo.

- Oh Kurt... – gimió el chico de ojos avellana, con su cuerpo inundado en espasmos y mil sensaciones diferentes.

Estaban besándose de forma sublime, sus bocas encontrándose, sus respiraciones agitadas y sus corazones acelerándose más cada segundo.

El ojiazul se aseguró de acomodar bien a su amado y se fue colocando entre sus piernas, lo tomó de una mano entrelazando los dedos y lo besó con todo el amor que sentía por él mientras empezaba a deslizarse muy despacio en su interior.

Ante el leve quejido y la manifestación de que dolía un poco, se quedó quieto llenándolo de besos y caricias hasta que los sonidos producidos por su novio se tornaron placenteros, así que empezó a mover su cuerpo lentamente.

Blaine también trataba de moverse y acariciar a Kurt. Sus labios no se despegaban más que por segundos y sus cuerpos se fueron acoplando hasta encontrar un ritmo perfecto para los dos.

La habitación estaba llena de los ruidos hermosos y sublimes que producían y de todas las palabras de amor que se decían, y así continuaron hasta que llegaron casi al mismo tiempo a su culminación.

Tratando de regular la respiración y aun sin quitarse de encima, Kurt le besó todo el rostro a Blaine – eres maravilloso, tan hermoso y te amo, te amo más que nunca.

- Te amo con todas mis fuerzas Kurt, hasta el último día de mi vida te amaré – juntó sus labios en pequeños besos por lo difícil que todavía le resultaba respirar y sus manos permanecían entrelazadas.