Recomendación Musical: "Involution" – Colossal Trailer Music


Pese a que fuera un rápido aviso, varias personas se reunieron para presenciar el juego de revancha entre Jabberwock y Vorpal Swords. Equipos varoniles y femeniles ocupaban las gradas que rodeaban aquella cancha. Familias y amigos colocaban toda su confianza en el equipo de ensueño que vengaría a todo Japón. El público gritaba a favor de los jugadores blanco, negro y rojo. Entre ellos se mezclaban los equipos de los integrantes de Vorpal Swords, incluido Tensai. Shijima estaba sentado al lado de su alineación principal y Alexandra.

Todos y cada uno de ellos poseían una expresión llena de confianza y decisión.

Los espectadores guardaron silencio en el momento en que ambas alineaciones caminaron al centro de la cancha: al igual que una semana atrás, Jabberwock mantuvo a Nash, Jason, Allen, Nick y Zack como los titulares principales; del otro lado, Akashi, Midorima, Murasakibara, Aomine y Katomi caminaban con pasos tranquilos. En un principio, se había decidido que Kise entraría al iniciar, pero tenían un plan que lo involucraba a él y que ocuparían más tarde. Desde la banca, Kagami, Takao, Sakurai, Kise, Kuroko, Momoi y Aida miraban en silencio a sus titulares.

La peli-naranja estudió a sus oponentes con la mirada, luego a sus compañeros. Las sonrisas de los americanos le daban a entender que no habían olvidado los sucesos de la noche anterior, así como su apuesta. Vorpal Swords miraba desafiante a sus enemigos, una determinación que nació a partir de la mejilla morada de su única chica y el labio partido de su 'Hombre Fantasmal'.

Pretty tattoo, Katom ―Nash, quien estaba enfrente de ella, exclamó con una sonrisa de lado y atrajo la atención de la apodada―. Lástima que los dueños de esos nombres no están.

Likewise, Gold ―respondió e hizo lo mejor por no arrancarle la cabeza en ese mismísimo instante―. Ve el lado positivo: no te verán perder.

―Si es el "equipo gallina" ―Jason burló mientras se posicionaban para dar el Salto de Inicio―, ¿ya ensuciaron sus pañales?

Vorpal Swords ignoró tal comentario y se colocó para que Murasakibara saltara junto con el Pívot contrario. El silencio continuó dentro del público, hasta que el árbitro gritó y lanzó el balón en una línea vertical. Murasakibara ganó el balón y le otorgó el pase a Akashi, quien, con un rápido movimiento, se lo pasó a Aomine para que ganara los primeros dos puntos del partido. Al mismo tiempo que los espectadores celebraban, Katomi recordaba aquello que Yūgana le mencionó la noche anterior: la química del equipo por fin había nacido.

―No sé cómo decirlo en inglés ―el peli-azul declaró al caminar hacia su equipo―, pero más vale que estén preparados para besar el suelo en el que caminamos.

Nash siguió con la mirada al peli-azul. No había esperado tal rapidez y buena coordinación. Inspeccionó rápidamente a cada uno de los integrantes de Vorpal Swords, hasta que se encontró con los ojos de Katomi. Ambos permanecieron con la mirada pegada en el otro y se desafiaron sin decir una palabra. Puede que en todo el juego, no irían Uno a Uno, pero la victoria o la derrota sería para un equipo entero.

Jabberwock inició con la ofensiva, todavía sin tomar enserio la habilidad de los contrincantes. Allen recibió el pase de su capitán, pero olvidó por completo que Katomi era quien lo marcaba. La peli-naranja rodeó al moreno y se posicionó en la línea de tres. En ese momento, no sabía qué era peor: el Sol que molestaba su vista, el número ocho que portaba en su jersey o la puntería que nunca logró desarrollar como la de su mejor amigo. No obstante, la suerte estuvo de su lado y consiguió llevar a su equipo a los cinco puntos.

Mientras los minutos avanzaban y el puntaje aumentaba, los americanos comenzaron a percatarse del poder de los japoneses. Pese a que ellos lograron algunas canastas, recibieron varios robos, bloqueos y fintas. La noche anterior, después de la pelea en Roppongi, Nash y Jason dieron un poco de información sobre la única chica, ya que el peli-dorado (después de recibir un golpe de parte de ella), estaba seguro que sería de gran utilidad. Sin embargo, no esperaron que los otros cuatro fuesen igual de fuertes, en especial Aomine.

Dado a que la alineación contaba con dos Ala-Pívots, Katomi tuvo que ocupar el lugar de Kise como Alero y marcar a Allen. Como habían quedado desde el inicio de la semana, Akashi marcaba a Nash y Murasakibara, a Jason; Midorima tenía la misión de ocuparse de Nick, y Aomine, de Zack. Éste último, al menospreciar al as de Tōō, se vio en problemas ante su velocidad. Después de que el oji-azul recibiera el balón de parte de su capitán, Allen, quien se escapó del marcaje de le fémina, intentó detenerlo; sin embargo, el asiático lo rodeó y volvió a encontrarse con el calvo.

―¡Oi! ―exclamó el peli-azul al mismo tiempo que empezaba a driblear por detrás― Ustedes no son los únicos que crecieron con el baloncesto callejero.

Con unos buenos trucos que aprendió a lo largo de su vida, confundió al americano. Esto hizo que bajara su guardia, lo que le permitió correr hacia el balón, que dejó rebotando a las espaldas de Zack, y hacer un mate de espaldas. Aomine regresó a la defensiva, chocó puños con Katomi y dejó que el público enloqueciera una vez más.

Nash no dejó esperar ni un momento y recibió el balón. Corrió hacia Akashi y comenzó con su famoso dribleo a gran velocidad. Por fortuna, los reflejos del más bajo estaban bien entrenados para bloquearle el paso. El peli-dorado no tuvo otra opción más que mandarle el balón a su Ala-Pívot. Sin embargo, Murasakibara estaba lo suficientemente cerca para entender el insulto que el moreno soltó y para detener su mate. La bola cayó en las manos de Midorima y éste, sin importar lo alejado que estaba del tablero contrario, se posicionó para tirar. Como era de esperarse, Nick ni siquiera se movió para detenerlo. Después de todo, ¿quién podría anotar desde el otro lado de la cancha?

―Idiotas ―el peli-verde murmuró―. Cáncer se encuentra en el primer lugar del horóscopo de Oha-Asa e incluso tengo mi "Objeto de la Suerte". No importa si tiro mil veces o sólo una, todo entrará por el aro.

El primer cuarto fue despedido con las exclamaciones de sorpresa ante el tiro del único zurdo. Vorpal Swords lideraba con cuatro puntos de ventaja. Mientras los americanos regresaban a sus bancas llenos de frustración, el equipo local fue recibido con varias ovaciones, tanto de sus compañeros como de su público.

―¡Bien hecho! ―Kise gritó al mismo tiempo que los demás se sentaban― ¡Sólo hay que mantener el liderazgo del partido!

Katomi bebió un poco de agua y miró de reojo a sus compañeros. Sabía que no eran ellos quienes presionaban, pues sus oponentes no habían demostrado ni una parte de todo de lo que eran capaces. Pasó la toalla por su nuca y cuello, y se dio cuenta del exceso de sudor que tenía. Al observar a los demás, se percató que estaban igual. Ella no estaba segura que pudieran liderar el siguiente cuarto.

―Pensar que llegaría el día en que un equipo nos enfrentara sin dudar en el proceso ―el rubio prosiguió―, me deja sin palabras.

―Ah ―Aomine se limpió un poco del líquido que salió de su boca―. Me encanta. Estos chicos no demuestran ni una debilidad clara.

Todo el equipo sonrió ante las palabras del moreno. Aquellos que jugaron con él en la secundaria, sabían que era mucho mejor contra oponentes más fuertes. No obstante, la única fémina tenía sus dudas. Llevó su atención hacia la banca de Jabberwock. Los jugadores se encontraban igual de relajados que cuando inició el partido. Tenían un aura que le hacía saber que algo más sucedería en los siguientes minutos.

―Katomi ―la voz del entrenador le hizo mover su vista hacia él―. ¿Necesitas jugar otro cuarto para completar tu plan o es momento de que te reemplace?

―Me gustaría estar en la cancha hasta que Gold despierte ―respondió ella y le mandó una mirada al oji-esmeralda―. Creo que no falta mucho para eso.

―Tú conoces mejor que nadie al mocoso ese, así que te lo dejo a ti ―el tiempo llegó a su fin y era momento de regresar a la duela, por lo que los mismos cinco tomaron el último sorbo de agua y secaron lo que quedaba de sudor―. ¡A ganar, Vorpal Swords!

―¡A ganar!

El equipo verde y negro inició con el balón. El balón cambió de manos hasta llegar a Jason. Este último y Allen cambiaron de marcaje, lo que dejó un Uno a Uno entre Aomine y el peli-plata. Como era de esperarse, el americano fue mucho más rápido y burló al oji-azul con facilidad. Murasakibara, quien se libró del Alero gracias a Katomi, corrió para detener el mate de Jason; sin embargo, no fue lo suficientemente fuerte para evitar que anotara los dos puntos. El peli-morado cayó de espaldas contra el cemento mientras sus demás compañeros compartían expresiones nerviosas.

C'mon, now ―el oji-plata exclamó, envuelto de un mar de risotadas―. Sólo fue una probadita, ¿ya estás haciendo esa cara? ¡Estos jodidos monos! ¡Un poco de mi poder y ya no gritarán tan confianzudos!

―No entendí ni una maldita palabra de lo que dijiste ―el oji-morado dijo mientras se levantaba―, pero sé de mierda cuando la escucho.

―Hay que hacer esto ―Aomine declaró con el mismo enojo.

El balón pasó de las manos de Katomi hacia las de Aomine. Todo el equipo corrió hacia la canasta contraria e inició con la ofensiva. El par realizó unos pasos bien coordinados, hasta que llegaron al tablero enemigo. Como Midorima estaba bloqueado, el peli-azul le entregó el balón a su capitán. Akashi estaba libre y listo para obtener dos puntos, cuando Jason apareció de la nada, bloqueó el tiro y le pasó la bola a su capitán.

―¡Regresen! ―Katomi gritó al mismo tiempo que Midorima y ella intentaban alcanzar a Jason, el cual volvió a recibir el balón, pero era mucho más rápido.

―¿Qué pasa? ―el Pívot miró sobre su hombro con una sonrisa torcida― ¿Se les acabó el gas? Es una pena. ¡Sólo les queda mirar mi sensual trasero!

Varias estrellas, sino es que todas, de los equipos que se encontraban entre el público, se levantaron en terror al ver cómo el moreno saltaba desde la Línea de Tres. Ayudado con su dotado físico, realizó un 'Mate de Remolino' con ambas manos y empató a ambos equipos. Aquellos que conocían tal movimiento, sabían que al usar las dos manos, se obtenía mayor poder; sin embargo, se sacrificaba la altura del salto. Jason Silver tenía que ser un monstruo para realizar algo como eso…, un monstruo repugnante.

―¡Aprecien esto, monos! ―gritó él a los siete océanos― ¡Les acabo de enseñar algo que no lograrían ni en sus propios sueños! ¡No se trata de mucho trabajo o esfuerzo, sino de ser superior que todos ustedes juntos!

―Tienes suerte que no todos entiendan inglés, Silver ―Katomi se acercó por detrás hacia el más alto con una mirada llena de furia―, y que haya cámaras grabando este partido, porque ya me tienes harta…, shut your damn mouth or I'll cut off your fucking balls!

―¡Kati! ―el único chico con anteojos sostuvo el brazo de su mejor amiga antes de que ella soltara un golpe― Aquellos que saben inglés, entendieron lo que dijiste…

―¡No me…!

―Cálmate, por favor.

―¡Estoy tranquila, Shinta…!

―Katomi ―ambos se voltearon hacia el oji-rojo y lo encontraron con una expresión seria―, actúa como una chica de tercero.

Los párpados de la fémina se abrieron en sorpresa. Mientras Midorima le soltaba el brazo, dejó que las risillas de Jason se volvieran distantes. Asintió a las palabras del pelirrojo y corrió junto con los dos para iniciar con la defensiva. Hubo un momento en que alejó su mirada del tablero y la llevó hacia las gradas. Mezclado entre el público, Shijima le enviaba una mirada serena y una pequeña sonrisa decidida. Katomi le devolvió la mirada y asintió. No sería un estorbo para Vorpal Swords.

.

Pese a que ya no existían problemas entre los prodigios, no podía decirse lo mismo respecto a la química del juego. Habían pasado tres años desde que estuvieron en el mismo equipo, sin incluir a la única chica y a los nuevos. Algunos puntos de vista que tuvieron en la secundaria, aún permanecían y eso generaba grandes problemas. El principal era entre Murasakibara y Midorima. Como el capitán y el vice-capitán no estaban en Shūtoku, el peli-verde esperaba que valiera la pena el entrenamiento de Vorpal Swords, pues no sabía lo que estaba haciendo su equipo. En el caso de Murasakibara, tomaba todo a la ligera (como siempre), y, usualmente, retrasaba los entrenamientos. Tal como en los días de Teikō, Kuroko era el responsable de detener cualquier riña.

No obstante, mientras el peli-celeste estaba ocupado con aquel par, Katomi era la encargada de separar a su hermano menor y a Aomine cuando éstos peleaban por su típica rivalidad. Por fortuna las peleas nunca duraban más de cinco minutos y sólo se mantenían en palabras, gritos y uno que otro insulto, hasta que se tranquilizaban o Shijima los callaba. Puede que el equipo no estuviera cien por ciento unido, pero con Kuroko y Katomi, lograban mantenerse en un ambiente tranquilo.

Lástima que una tormenta surgía cuando el poste perdía la serenidad.

Aida estaba en Roppongi y dejó el entrenamiento en manos de Momoi. Los chicos jugaban un partido entre sí para probar todas las alineaciones que el castaño ideó. Se trataban de juegos cortos, de diez minutos, para observar todos los puntos fuertes y débiles de las alineaciones. Se encontraban en la nombrada 'Tres-Dos', donde los tres Ala-Pívots estaban junto al único Pívot y Akashi como Base. El equipo contrario no tenía posibilidades de ganar, pero nadie esperaba que lo hiciese.

Katomi recibió un pase de su capitán y se dirigió a su contrincante, quien era Midorima. La chica sonrió de una forma coqueta, lo que distrajo al más alto y permitió que le diera un pase a Aomine. Los otros cuatro penetraron la defensiva al darse cuenta que las palabras de su entrenador sí funcionaron. Ninguno fue lo suficientemente rápido para detener la jugada que realizaron los tres Ala-Pívots, la cual terminó en un mate de parte del peli-azul.

―¡Bien hecho, Midorima! ―gritó Kagami al mismo tiempo que el moreno se soltaba del aro― Si es cierto lo que dice el entrenador sobre Gold y Kat, él actuará de la misma forma que tú.

―¿Por qué debo ser el conejillo de indias? ―inquirió el de anteojos― No puedo creer que me compares con el americano ese.

―No empiecen, chicos ―la oji-rosada se acercó al par y empezó a separarlos―. Entiendo que todos estamos cansados y queremos irnos a casa, pero ya casi acabamos, ¿está bien? Sólo nos queda probar tres alineaciones más. Podemos soportar otra media hora, ¿cierto?

―Fácil para ti decirlo ―dijo Aomine mientras caminaba hacia el otro tablero―, tú no estás jugando.

―¡Dai-chan! ―intervino la única extranjera― No seas así. Satsu-chan también está esforzándose por el bien de Vorpal Swords, no la menosprecies.

Aomine estudió a la chica con la mirada. Su rostro reflejaba toda la presión a la que estaba sometido ante las prácticas del equipo y el inevitable odio de su capitán. Estuvo a punto de disculparse y continuar con el entrenamiento, cuando captó una figura por el rabillo de su ojo. Maldijo mentalmente el trato que había hecho con aquel hombre.

―Lo siento, Satsuki ―le dijo a la nombrada―. Volvamos al juego, no quiero recibir un golpe de la exnovia de Gold.

La apodada encarnó una ceja ante las palabras del varón. Compartió una mirada con el resto del equipo, pero los demás se alzaron de hombros. Katomi soltó el balón que tenía en manos y corrió hacia el moreno antes de terminar de frente con él.

―¿A qué se debe tal comentario?

―Nada en especial ―respondió él―. Acaso, ¿estoy mintiendo? ¿No fuiste novia del capitán de Jabberwock? O, ¿no entiendes por qué debemos cuidarnos de tus impulsos?

―¿'Impulsos'? ―ella repitió en un tono sarcástico― Yo no soy quien inicia una pelea cada cinco minutos.

―Pero sí quien la inicia en televisión nacional.

―Oh ―de repente, la chica relajó su semblante y dibujó una pequeña sonrisa de lado―. ¿No estás de acuerdo con la forma en que puse a Gold en su lugar? Deberías felicitarme, fui la única que actúo. Los demás sólo se quedaron viendo con cara de idiotas.

―Sólo te falto decir "monos" para ser igualita a Go…

―¡No! ―sin dejarle reaccionar, sostuvo al moreno de su jersey y le obligó a bajar su cabeza por unos centímetros― ¡No te atrevas a compararme con ese pedazo de mierda! ¿No se parece más a ti? Ambos tienen temperamento tan delicado…

―Yo no soy quien quiere resolver todo a golpes.

―¿Por qué será? ¿Prefieres que una niña de gane antes de alzar el puño?

―Katomi ―Akashi la nombró en un tono firme y atrajo su mirada―. No estamos aquí para pelear entre nosotros, sino para vencer a Jabberwock. Actúa como una chica de tercero y madura.

―Tienes razón ―exclamó ella después de unos segundos. Soltó al varón y caminó hacia la otra cancha―. No eres quién para quejarte de mi comportamiento.

―Ni que fuera tu padre, ¿cierto?

Los gritos se escaparon mientras el puño de la chica se acercaba al rostro de Aomine. Los demás intentaron detenerla, pero estaban muy lejos. Aomine se preparó para recibir el golpe, cuando éste fue interrumpido por el cuerpo de alguien empujando a la americana, quien cayó de trasero sobre la duela. Ella estaba lista para levantarse, pero un par de ojos zafiro la mantuvieron en el piso.

―¡Katomi! ―tanto la nombrada como el resto de adolescentes miraron hacia el dueño de aquel grito. La fémina se levantó de la duela y miró de reojo a la chica que recibió su golpe― Ven conmigo.

―Gracias ―el oji-azul colocó una mano en el hombro de la chica, quien limpiaba un poco de la sangre que escurría de sus orificios nasales―, Yūgana.

Katomi chasqueó su lengua y se acercó al hombre. Ambos se fueron hacia el otro lado de los tablones. Con la simple expresión que tenía el mayor, la peli-naranja se acostó boca arriba en la duela y comenzó a hacer abdominales. Yūgana regresó con un papel en su orificio. Compartió una rápida mirada con su entrenador y regresó a la práctica de Tensai.

―No debió interferir, Hisame-sensei ―ella exclamó―. No quise lastimar a Ma-chan.

―Me recuerdas a una chica que entró a Tensai hace años ―Shijima habló sin escuchar a su niña, quien continuaba con los abdominales―. Venía de una secundaria muy fuerte. Era rápida, saltaba alto, era fuerte y ágil, pero tenía un problema: su temperamento era una bomba del tiempo.

―¿A dónde quiere llegar con todo esto?

―¿No lo recuerdas, mi niña? Esa chica…, eras tú ―ante la expresión sorprendida de la extranjera, decidió continuar―: ¿Cuántas veces tuvimos que separarte de una pelea que originabas? Si no era con Shuyō, era con Heishi o Toki…, inclusive llegaste a ocasionar disputas con Odayaka-kun.

―¿Me llamó, entrenador?

―H-hablaba de tu hermano ―después de que el menor asintiera, se retiró―. Ese chico tiene oído de elefante. En fin. Cuando entraste, supimos que serías una jugadora muy fuerte, pero era necesario que canalizaras tu temperamento. Intentamos de todo: yoga, meditación, música instrumental…, y siempre explotabas. ¿Cuál fue la única manera que dio resultados? Utilizar tu enojo en la cancha. Poco a poco, dejaste de ocasionar peleas y empezaste a ser más fuerte en el juego. Creo que olvidaste eso después del año que estuviste paralizada.

―No puede estar seguro de eso ―exclamó en el momento en que una mueca apareció en su rostro―, no he jugado ni un partido desde que recuperé mis piernas.

―Pero sí has entrenado ―le recordó, a lo que ella abrió sus párpados en total sorpresa―. Recuerda que la fuerza de Tensai proviene del delicado temperamento de todas las chicas. Sin embargo, ahora estás con Vorpal Swords y ellos no funcionan de esa manera. Entiendo que tú jugaste con ellos y los conoces mejor que yo, pero esto es algo que se ve. Alguna vez fuiste su poste. Ahora Teikō está de regreso y necesita que lo sostengas.

La chica terminó con fuerza el último abdominal. Meditó las palabras de su entrenador. Al cabo de unos segundos, se dio cuenta que tenía razón. Cuando iban en la secundaria, ella tenía a Nijimura para mantener tranquilo su temperamento (ya que lo descargaba con el azabache). Desde un principio, los demás prodigios preferían distanciarse cuando ella se enojaba, pues nadie podía controlarla, excepto el antiguo capitán. Tal vez, pensó, esa fue una razón por la que la 'Generación Milagrosa' se fracturó.

Sin embargo, ahora estaba en el último año de preparatoria. Debía comportarse como tal. No podía darles un mal ejemplo a las menores de Tensai, no podía darles un mal ejemplo a sus viejos amigos y, mucho menos, podía darse un mal ejemplo a sí misma.

―Si controlo mi temperamento ―empezó ella―, ¿podré darle fuerza al equipo?

―Puede que te conviertas en su carta ganadora ―respondió Shijima―, o la responsable de la derrota.

.

Habían pasado días y Katomi aún no entendía eso. Más tarde, se enteró que las palabras de Aomine fueron un plan de Shijima para que él le dijera tales palabras. ¿Con qué finalidad? No lo sabía. Lo único de lo que era consciente, era que Vorpal Swords trabajaba mejor con ella tranquila…, pero concentrada en el juego.

Jason continuó mofándose de sus oponentes. Burló a los cinco jugadores rojo y blanco de diversas maneras. A decisión de Nash, intentó enfurecer a sus enemigos, en especial a Katomi. No obstante, la chica tenía su mente pérdida, ni siquiera estaba centrada en el partido. Fue víctima de varios bloqueos y robos. Bajo su defensa, Jabberwock alcanzó un puntaje de treinta y tres. Por ello, Aida decidió pedir un Tiempo Fuera. Mientras los demás recuperaban sus fuerzas, la fémina intentó despejar su mente, pero canalizar su temperamento no era su fuerte.

―Katomi ―Aida atrajo la atención de la chica, quien levantó ligeramente su mirada―, te sustituiré por Kise.

―Claro.

―No te sientas mal, Katomi-cchi ―el único rubio acarició la cabellera, la cual estaba atada en una coleta media, de la chica mientras se vestía con su jersey―, verás que Kagami-cchi, Kuroko-cchi y yo recuperaremos el control del partido.

La peli-naranja siguió con la mirada a sus amigos. Estaba segura que todos ellos también sabían que no estaba concentrada. Por lo menos el equipo estaba en buenas manos. Con Midorima y Akashi fuera, Kagami se encargaría de fortalecer el juego interno. Murasakibara debía estar molesto por tal decisión, pero, al igual que ella, no era lo suficientemente fuerte. Nadie en la cancha era lo suficientemente fuerte para vencer a Jabberwock. Sin embargo, se olvidó de Kuroko.

Katomi siguió con la mirada al peli-celeste. Como había imaginado, el equipo negro y verde lo recibió con burlas y risas. Poco sabían del verdadero poder del pequeño.

Mientras Aomine y Kagami detenían otro mate de Jason, Allen perdió de vista al 'Hombre Fantasmal'. Murasakibara le pasó el balón a Kise, quien se lo entregó a Kuroko. Nash tardó unos instantes en percatarse de la presencia del más bajo. Cuando lo vio, ya era muy tarde. Al mismo tiempo que Kuroko realizaba tal pase, Katomi se levantó de su asiento. Aquel chico invisible era quien le ayudaría a controlar su enojo.

―¿Ahora lo entiendes, mi niña?

Katomi soltó un pequeño grito ante tal voz. El resto del equipo atrajo sus miradas y se exaltó de la misma al ver al entrenador de Tensai a un lado de la peli-naranja. A Shijima no le importaron tales reacciones (aunque estaba celebrando en el interior por ser tan sigiloso como siempre), y siguió mirando el partido mientras se cruzaba de brazos.

―Un verdadero poste ―prosiguió el hombre―, aprovecha el poder de todo su equipo…, de todos sus equipos. Un chico con tan poca presencia… ¿cómo podrías usar su poder para obtener la victoria?

Dentro de la cancha, Aomine y Kise se prepararon para iniciar con un ataque en pareja. Dado a que fue bloqueado por Kagami, Jason todavía no salía de la impresión. Mientras todos sus demás compañeros iban a la ofensiva, el peli-plata permaneció bajo su tablero. Era un hábito que tenía desde joven, algo que Katomi y Nash conocían bastante bien. Allen y Nash estaban listos para enfrentarse al par de prodigios, pero no pensaron que Kagami llegaría a gran velocidad para brindar su apoyo.

La peli-naranja siguió con la mirada a su hermano menor. El japonés realizó uno de sus famosos mates y subió el puntaje de Vorpal Swords. Después de retomar su asiento, Katomi se giró para agradecerle a Shijima; sin embargo, el oji-avellana había regresado a su asiento en las gradas. La americana rodó los ojos por la habilidad que tenía su entrenador, cuando unos gritos en la cancha atrajeron su atención.

―¡Kise! ―Aomine gritó― ¿Por qué carajo se la pasaste a ese idiota?

―S-su defensa estaba sobre ti, Aomine-cchi…

―¿¡A quién llamas "idiota", idiota!?

De la misma forma que hizo Momoi, la fémina sonrió de una manera nostálgica. Le era difícil deshacerse de los recuerdos, por lo que siempre rememoraba alguna anécdota con la persona que estuviera frente a ella. Recordó tanto los partidos que tuvo en América con sus dos hermanos, como los días que pasaba en Teikō. Tal 'don' parecía algo bueno, pero también tenía sus consecuencias. A veces le resultaba difícil olvidar y perdonar. Después de todo…, seguía enamorada de un recuerdo.

El proseguir del partido la trajo de vuelta al presente. Todas las sombras desaparecieron y le dieron paso a los cuerpos de los diez jugadores. Jabberwock inició con el contraataque. Jason recibió el pase, pero, antes de correr hacia el tablero, fue bloqueado por Murasakibara y Kagami (por sus rostros, podía saberse que no se alegraban por eso). Zack se acercó para ayudar a su estrella. Como era de esperarse, el orgullo del oji-plata fue más grande y se libró del marcaje…, una mentalidad que alguien más en la cancha compartía.

Aomine robó el balón. Allen y Zack llegaron a tiempo para detenerlo, pero, de nuevo, se olvidaron del pequeño oji-celeste. Kuroko le entregó un rápido pase a Kise y éste realizó el segundo mate consecutivo. La bocina sonó para indicar el medio tiempo. Vorpal Swords estaba cuatro puntos debajo de los americanos.

―Los pases ya no son tu fuerte, Aomine-kun ―Kuroko exclamó mientras los cinco regresaban a la banca―, lo cual es raro. Fue un pase espantoso.

―¿Ah? ―el moreno trotó detrás de los otros cuatro― Ayudé a anotar un mate, así que déjame en paz.

―De hecho ―Kagami intervino―, la canasta fue gracias a Kuroko.

―Hai. Apestas, Mine-chin.

―Muéranse, todos.

―¿¡Por qué nadie felicita mi increíble mate!?

La banca entera de los japoneses rio ante esos comentarios. Tal parecía que la disputa de hacía unos minutos, había sido sustituida por un ambiente más ligero. Katomi reía al igual que los demás, hasta que captó movimiento en la banca de Jabberwock. Independientemente de que Jason rompiese algunas sillas por su enojo, la chica vio una expresión en el rostro de Nash que conocía bastante bien: estaba por soltar todo su poder en la segunda parte.

―Escuchen, chicos ―Aida atrajo la atención de todos los adolescentes, mientras bebían agua, se secaban el sudor y comían un poco de los limones con miel que Katomi preparó―, lo hicieron bien en la primera mitad, sigan así en la segunda. Sin embargo, no dejen de concentrarse en el juego. Esto va especialmente para ti, Katomi ―al tener la mirada de la chica, preguntó―: ¿Ya te relajaste? Porque pienso meterte en el tercer cuarto.

―Quiero ofrecerles una disculpa ―habló ella sin responder a la pregunta del hombre―. A pesar de que aseguré que controlaría mi temperamento desde una semana atrás, creo que no será tan fácil. Mis rabietas y berrinches afectaron al equipo, pero, si me dan una segunda oportunidad, les aseguro que no cometeré el mismo error.

―Por supuesto que sí, Kat ―Aomine exclamó―. Eres chica, así que tus hormonas te hacen bipolar por unos momentos, pero deja que Bakagami y yo seamos los explosivos.

―¿¡A qué se debe el apodo, Ahomine!?

―Confiamos en ti, Katomi-san ―el peli-celeste ignoró la disputa ente los dos Ala-Pívots―. Sólo recuerda, anoche ya peleaste a golpes…, hoy toca hacerlo a puntaje.

Katomi sonrió y, junto a los demás, asintió ante las palabras del 'Hombre Fantasmal'. Tal y como había pensado, sus palabras llenas de tranquilidad la relajaron a un punto que la poca ira que le quedaba, se desvaneció. No obstante, al mirar una segunda vez hacia sus contrincantes, chocó miradas con su capitán. La alejó al cabo de unos segundos y se volvió hacia Aida.

―Hai, entrenador ―respondió, por fin, a su pregunta―. Estoy lista para regresar a la duela.

―¡Espera, Katomi-cchi! ―repentinamente, el único rubio se levantó y llamó la atención del resto del equipo― ¿Crees que podría continuar un poco más?

La menor de las hermanas García abrió los ojos en confusión. Sabía que Kise era lo suficientemente fuerte para seguir en el juego. ¿Por qué querría acabar toda su energía y utilizar uno de los planes tan rápido? Ni que fuese su último partido…

Fue ahí cuando ella recordó.


¿Qué creen? Sí me dio tiempo de actualizar este fin de semana, pero será imposible el próximo y el siguiente de ese. Lamento dejarlos con la intriga, pero así mejor, ¿no? Nos leemos en el siguiente capítulo. Chao.