SUMARY: Los Uchiha somos orgullosos y arrogantes, pero también seguimos un destino que transcurre de generación en generación. Tú Sasuke también has caído, aunque te empeñes en negar lo evidente. Esas fueron las palabras de Uchiha Madara.
Aviso: Si no sigues el manga de Naruto, ojo que puede contener spoilers.
Aviso 2: Lemon/Lime. Muy ligero
Dato: El título significa Destino: Uchiha y Haruno.
Parejas: en este capítulo Sasuke x Sakura
Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen, sino a su creador Masashi Kishimoto.
-… Mataré a ese Danzo y a todo el que lo defienda…
-…un perdedor que sabiendo toda la historia, ignora el destino al que está atado, dejando a la chica con alguien del que no está enamorada…
-…¿piensas que Sakura no te mirará con miedo después?...
-…poco a poco acabarás siendo el enemigo de todos. Incluso de Sakura…
-…En tus manos estaba el futuro…
-…Sakura -susurró su nombre…
"-te amo con todo mi corazón."
"-…te apoyaré en tu venganza…"
"-…nos lo pasaremos bien todos los días…"
"-…sino puedes quedarte… llévame contigo…"
"-¡Sasuke-kun!"
…Abrió los ojos decidido con el sharingan incluido.
La llevaría con él y no permitiría que cayese en el mismo destino que las demás…
DESTINO 4: EN TUS MANOS ESTÁ EL FUTURO
~ Primera Parte: Elección~
'No es lo que parece'
Equipado con su espada y con la nueva capa de Akatsuki, Sasuke caminaba a grandes zancadas por el largo y oscuro pasillo con la determinación pintada en sus ojos.
Matar a Danzo, su nuevo objetivo.
Llevar a Sakura consigo, su consolación y su esperanza.
Por el camino, pudo escuchar como sus nuevos compañeros de equipo, especialmente Suigetsu, discutía con alguien del Akatsuki. Kisame le parecía. Pero le daba igual. Ahora no tenía tiempo para hacer de mediador. Ahora lo más importante era ir a Konoha y cumplir su doble misión.
Pasando por la puerta abierta donde los pocos Akatsukis que quedaban, discutían con los nuevos integrantes; solo Pein, Konan y Juugo notaron su presencia.
La pareja Akatsuki solo pudieron quedársele mirando con extraña expresión, mientras que Juugo, no tardó en salir de aquel cuarto.
-Sasuke, ¿ocurre algo?
El Uchiha se paró, pero siguió dándole la espalda.
-tengo que hacer algo muy importante. Quedareis aquí. Procura no perder el control y vigila que Suigetsu no haga estupideces.
-ah… está bien… pero, ¿estás seguro de querer ir solo? –inquirió preocupado.
-es algo que debo hacer solo.
-… -aunque no comprendía nada, solo pudo asentir.
-…
No hubo más palabras, Sasuke prosiguió su camino con el altivo de un rey poderoso y arrogante.
Así se le quedó viendo Juugo, más Tobi/Madara oculto entre las sombras, donde podía apreciarse una sonrisa de triunfo.
O.o.O.o.O.o.O
El viento agitaba con fuerza todo lo que se encontraba por Konoha, como si presintiera un mal que pronto avecinaría a la villa.
Sin embargo ese fenómeno no parecía alterar a Sakura, aunque eso no quisiera decir que la chica estuviera tranquila.
Encerrada en su habitación, la joven dormía inquieta, moviéndose de un lado para otro, con un rostro desolador, teniendo aquella pesadilla tan real que podía sentirla en sus carnes.
-…volveré a marcharme…
La imagen de su prima en aquel sueño, se mezclaba con otras escenas del pasado, algunas agradables y otras no tanto.
-…debes estar con Sasuke-kun y ayudarlo…
El sudor comenzó a perlar su cuerpo, así como a empezar a respirar agitadamente. La figura de su prima marchándose.
-¡NO ME DEJES! –gritaba una Sakura en edad actual, para pararse repentinamente al ver como una columna de fuego se había interpuesto en su camino.
Después de aquello, todo se convirtió en negro.
Sakura empezó a tener escalofríos.
Tenía un presentimiento, un mal presentimiento.
Repentinamente sintió el calor del fuego a su espalda. Asustada e intrigada, se fue girando lentamente para quedarse petrificada ante la escena que se reproducía ante sus ojos.
Allí se encontraba su prima, con sus manos atadas a la única cuerda que la sujetaba y sus pies colgando; su rostro estaba bañado en la desconsolación acompañados de la sangre escarlata que cubría también por sus ropajes blancos que acostumbraba a usar.
-i… to… ko… -pronunció débilmente sin querer creer lo que veía.
Como si se tratara de un truco de magia, el fuego hizo acto de presencia sobre sus pies, rodeándola, creciendo, tratándola como una bruja al quemarla en la hoguera.
Sakura asustada, no perdió el tiempo, y corrió hacia ella para salvarla. Sin embargo, a cada paso que daba, parecía que no avanzaba nada, sino que se alejaba. Eso empezó a desesperarla y a volverla loca porque parecía que la figura de su prima se transformaba en la de una mujer de cabellos azules, para luego volver ser a su prima… cambiar de nuevo a aquella mujer…
Así sucesivamente, hasta que la figura de aquella mujer que gritaba sin que nadie la auxiliara, terminó siendo la propia Sakura, por lo que la Sakura que corría se detuvo bruscamente aterrorizada.
Segundos después, vio una figura masculina con una antorcha prendida, escrutándola con sus ojos negros.
Extrañamente se encontró atada como las figuras que había visto. A ese hombre conjurar un misterioso sello donde troncos de madera la cubrieron hasta las rodillas.
-¡arde para limpiar tu pecado!
Y acto seguido echó la antorcha, donde de inmediato los troncos se quemaron sin piedad.
Y Sakura gritó…
Sakura se despertó de golpe; sentándose bruscamente en la propia cama; respirando con fuerza; sintiendo aquel sueño tan real que hasta temblaba de miedo.
Quizás por paranoia, que se tocó una de sus extremidades superiores sintiéndola tan caliente como el fuego que le había rodeado.
De inmediato apartó su mano y necesitada de consuelo, se abrazó a sí misma, murmurando una y otra vez.
-tranquila… solo fue un sueño… solo un sueño…
Pero de verdad que le había parecido tan real, que empezaba a pensar sino sería una especie de premonición de lo que le había sucedido a su prima y le sucedería a ella en un futuro.
Aunque recordándolo bien, que ella supiera no conocía a ningún hombre moreno de ojos negros y de cabellera larga de un castaño oscuro tirando a negro. Además sus ropas parecían un tanto anticuadas. Y…
-¡arde para limpiar tu pecado!
Y… ¿qué pecado tan mortal cometería para ser ejecutada de manera tan dolorosa?
De la misma manera se preguntaba, ¿quién rayos habría sido esa mujer desconocida de cabellos azulados?
Solo había aparecido fugazmente, pero fue suficiente para que le recordara a alguien, aunque no caía a quién.
Quizás a Hinata por tener un color de pelo semejante.
Y luego estaba su prima… vestida como la última vez que la había visto. Con el mismo peinado que usaba desde que ella tenía uso de razón. Con el rojo cubriéndola.
Viéndola morir en sueños… sin poder hacer nada… como siempre…
Sus ojos impregnados en lágrimas viajaron hasta la cesta con las especias que esa misma tarde había recogido para elaborar una nueva medicina.
Lo único que podía hacer.
Habían pasado casi tres años, y durante ese tiempo había sido entrenada por uno de los Grandes, y sin embargo, seguía siendo un estorbo a la hora de pelear. Para lo único que servía era para preparar antídotos y curar a los demás.
¿Cómo iba a ayudar a Naruto a traer a Sasuke-kun de regreso si todavía no tenía el honor de autoproclamarse kunoichi?
Una triste sonrisa escapó de sus labios.
-…algún día tú también florecerás… serás una buena kunoichi… cuando ese día llegue… podrás usarlos orgullosa… -mientras le tendía sus guantes negros.
Y en realidad acabó por usarlos cuando ella misma creía serlo.
Cuando había luchado contra aquel Akatsuki en Suna, comprobó lo muy verde que estaba. Por no hablar lo sucedido meses después…
El encuentro con Sasuke…
No había hecho nada para traerlo…
Solo mirarle y tener el alivio de haberlo visto sano y sin que Orochimaru lo tomase como recipiente…
Y ya estaba.
Eso era lo único que había hecho.
Era tan inútil como patética. Eso lo sabía, pero es que necesitaba tanto tener a Sasuke de regreso, porque sin él, no tendría confianza ni ganas de vivir.
Lo necesitaba tanto que la soledad empezaba a hacer mella en ella.
-si al menos estuvieras, itoko-san. –con su prima sabría cómo lidiarlo, cómo superarlo, cómo recuperar su autoestima y la confianza para traer de regreso a Sasuke- ¡¿por qué tuviste qué dejarme y morir?! –espetó con rabia y más lágrimas que mojaron sus mejillas como aguaceros.
Tras unos minutos más de desahogo, Sakura comenzó a limpiarse las lágrimas con el dorso de la manga.
Se rió de sí misma, al verse con la ropa de calle llena de tierra, y ahora de sus lágrimas.
Lamentable.
Tenía un aspecto lamentable.
-Sakura, así asustarás a cualquiera que te vea. –se burló de sí misma.
Sin esperar más tiempo, se dirigió al baño y darse una ducha.
Quizás le hiciera bien que el agua le quitara las penas por unos momentos y que estas se fueran por el desagüe.
Además tenía que quitarse los restos de tierra y barro incrustados en sus dedos.
Durante todo el día había estado buscando por el bosque, aquellas plantas medicinales, donde algunas de ellas se encontraban en sitios de alto riesgo.
Pero todo era para él.
-por él… -murmuró cuando se dejó envolver cuerpo entero por el agua de la ducha.
Mientras que Sakura se duchaba, una sombra comenzaba a llegar a Konoha tan veloz, como la aparición de una tormenta que apenas da tiempo a verla.
Burlando fácilmente a la seguridad de Konoha, se internó en la villa como intruso con un objetivo en mente.
Tras ducharse, Sakura se sentía un poco mejor. Sentía aquel sueño evaporizándose. La pena disminuida para tener un poco más de ánimo. Y la confianza de que aún tenía compañeros que la apoyaban como Naruto.
Sonrió con ternura al recordar una y otra vez su espontaneidad y su aire positivo que lograban contagiarla de manera enigmática.
-Naruto… -pronunció.
Justo en ese momento, las ventanas de su habitación se abrieron con tal violencia que sobresaltó a la Haruno.
El frío se coló en la habitación, por lo que al haber salido de la ducha recientemente, sintió el frío por todo su piel, erizándole los vellos.
Corrió a cerrar las ventanas con seguro, para después frotar sus brazos desnudos y recuperar el calor.
Pero se detuvo al ver a una figura dentro de su habitación, plantado en medio de la oscuridad, siendo imposible verle el rostro.
-¿quién eres? ¿Qué haces aquí?
-…
Sakura de inmediato tomó aire ofensivo. La furia de que alguien entrara en su habitación a altas horas de la noche, y aún por encima, estando con unos pantalones cortos y una camiseta ligera solo podía pensar en pervertidos. Y el único interesado en acudir a su habitación y espiarla era…
-¡Naruto! ¡Eres tú! ¿Verdad? –más furiosa, fue apretando el puño acumulando tanta chakra como le fuera posible y darle un boleto gratis de ida al hospital, a la sala de cirugía plástica.
-¡hn! Es un insulto que me compares con ese usuratonkachi.
La ira de Sakura fue disminuyendo tan radicalmente, así como aumentar vertiginosamente su sorpresa al escuchar esa voz masculina tan conocida que lograba quitarle el aliento de vida.
-Sas… ¿Sasuke-kun?
Aún así, se negaba a creer que Sasuke… que Uchiha Sasuke… el Uchiha Sasuke que ella conocía… el que estaba fugitivo… el que se había ido por voluntad propia… el que la despreciaba… estuviera ahí delante, en su propia habitación.
-…
Lo vio caminar hacia ella.
La oscuridad de la habitación donde tenía como única luz, la luz de la luna, impedía ver su figura. Pero según avanzaba, el corazón de Sakura bombardeaba con tanta fuerza que fue suficiente prueba para convencerse de que aquella persona era su Sasuke.
-Sasuke-kun… -ensanchando inevitablemente una sonrisa de felicidad, mientras las lágrimas descendían por su mejilla, producto de la emoción y la alegría.
Poco a poco pudo entrever esa forma de tener el pelo, único en su persona. Su andar lento pero confiado.
Era él.
Sasuke estaba en Konoha.
Había regresado.
Sakura se dirigió a él a pasos agigantados y recibirlo con un abrazo.
Pero…
Cuando lo tuvo a la luz…
Sakura quedó quieta… estática… temblando… con la mirada clavada en lo que llevaba puesto…
-ven conmigo.
Y aquellas palabras fueron el remate final para dejarla desconcertada.
Blanca como el papel, con la cabeza dándole vueltas, Sakura sentía que dentro de poco se caería.
¿Ir con él?
¿Había escuchado bien?
Esas palabras por las que siempre había soñado, ¿habían salido realmente de los labios de Sasuke-kun?
Lo miró, buscando algo que la llevara a descubrir que se había equivocado y que ese era un Sasuke falso.
Con sus ojos verdes, comenzó su análisis, empezando por su cabello negro-azulado. El flequillo era lo único que tenía diferente. Por lo demás, esos ojos fríos capaces de callarla y babear como la niña de antaño; su corazón agitado, como siempre le pasaba cuando Sasuke estaba a dos metros de distancia; la palidez de su tez; sus hombros fuertes y anchos; sus músculos marcados por aquellas prendas, donde a su lado, ella sería una simple muñeca de porcelana.
Meneó la cabeza varias veces.
¿Qué estaba haciendo?
¿Buscando alguna evidencia de que ese Sasuke era falso o babeando por lo que los años habían hecho en su cuerpo?
Volviendo a mirar a esos ojos, que la miraban en profundidad; llevándose su mano a su propio pecho, a la zona del corazón, sintió su latir acelerado queriendo salírsele del pecho; no pudo más que aceptar que ese era el verdadero Uchiha Sasuke.
Él había vuelto.
Él le proponía que se fueran juntos.
Lo que siempre había deseado.
Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios, a medida que extendía la otra mano y aceptar la de Sasuke, dispuesta a irse, a marcharse juntos…
El viento azotando con violencia sobre la ventana, hizo que Sakura detuviera su propósito y se abrigara a sí misma por el frío recibido. Al ver de nuevo a Sasuke la capa ondeante de Akatsuki, la cordura y la razón regresaron a la joven.
-Sakura. –apremió el joven con su mano todavía extendida.
-¿por qué vas vestido como Akatsuki? –fue su primera pregunta.
-… -Sasuke se quedó momentáneamente sorprendido y confuso.
-¿es un trofeo de guerra por haber derrotado a tu hermano o… -temblándole la voz, deseando por todos los dioses que no fuera cierto- es que ahora formas parte del Akatsuki?
-… -un suspiro, cerró los ojos y dejó caer la mano como peso muerto.
-dime que no formas parte del Akatsuki. –aquella actitud le dejaba en claro a Sakura la respuesta a su pregunta, pero no, no quería aceptarlo. Sus ojos se pusieron acuosos y mirar borrosa aquella figura oscura- ¡por favor! –le rogó para que desmintiera su teoría. No quería que Sasuke fuera un Akatsuki, no quería.
Podía soportar que la rechazara; que no viviera a su lado como pareja; que la despreciara como amiga; pero no quería que su nombre estuviera en el libro bingo de criminales de grado S.
¡Eso no!
-el Akatsuki es el lugar donde pertenezco.
Esa respuesta, dejó a Sakura más decepcionada que confusa.
-¡¿qué estás diciendo?! ¡Aquí es donde perteneces! ¡A Konoha! ¡Con tus amigos, con Naruto, conmigo!
-aquí solo hay hipocresía. –siseó con odio.
Shoqueada por esas palabras, Sakura retrocedió un paso asustada.
-¿qué te han hecho? ¡¿QUÉ HAN HECHO CONTIGO?!
-me han abierto los ojos.
-pero… ¡¿QUÉ ESTÁS DICIENDO?! –bramó entre furiosa y dolida- ¡¿CÓMO PUEDES DECIR ALGO ASÍ?! ¡SON ASESINOS QUE MATAN INOCENTES POR GUSTO Y PLACER!
-no todos son así.
-¡SÍ LO SON! –respondió de inmediato. ¿Por qué no comprendía?- Chiyo-sama… Asuma-sensei… Jiraiya-sama… -agachando la cabeza con pena y lágrimas, enumeraba a los muertos que había conocido y habían perecido a manos de esos malditos akatsukis.
-…
-por favor, -acercándose a él a grandes pasos, apoyando las palmas de sus manos sobre su pecho- por favor, -implorando con lágrimas acariciando sus mejillas- por favor, abandona el Akatsuki y regresa a Konoha, conmigo, con nosotros. Todos te perdonarán. Sé que Naruto se encargará de ello y moverá tierra y aire para convencerles. Naruto lo conseguirá, ya verás.
Esas palabras provocaron que Sasuke se apartara de ella bruscamente con el odio pintado en su cara.
-Naruto… -murmuró con sarcasmo- lo único que Naruto hará, es convencerles para que me lleven a la horca.
-¡eso nunca! –pero, ¿qué le pasaba? ¿Cómo podía decir semejante incoherencia? Naruto era el más obstinado en traerle de regreso, no solo por la promesa hecha hace tres años, sino por sí mismo- ¡Naruto jamás haría algo así por ti! ¡Eres su mejor amigo!
-solo para quedar bien ante los demás.
Pero, ¿cómo podía decir eso?
¿Por qué había desarrollado un odio infinito hacia Naruto, tratándolo como un falso aprovechado?
¡Los akatsukis!
¡Ellos le habrían lavado el cerebro, tergiversándolo todo!
-¡estás equivocado! ¡Naruto no es así! ¡Puede que sea un estúpido y que a veces diga muchas tonterías! ¡Pero en el fondo es alguien que jamás abandonaría a sus amigos, siendo tú el primero! ¡No entiendo cómo puedes decir algo así de Naruto, cuando es alguien considerado y una persona de gran corazón!
Sasuke se dio la vuelta, donde Sakura se impresionó al verlo con el sharingan activado y una sonrisa tan arrogante como burlesca.
-si insinúas que es mejor que yo, déjame decirte que andas equivocada, Sa-ku-ra-chan. –Sakura se quedó más confusa y aturdida. Ella no los estaba comparando, solo recordándole la persona que era el rubio Uzumaki realmente- si quisiera, con estas manos podría matarle en un abrir y cerrar de ojos.
-¡no te lo permitiré! –agregó Sakura- ¡no permitiré que le pongas un dedo encima a Naruto!
-… -la sonrisa de Sasuke se esfumó para dar paso a la rabia. Los celos ya le habían invadido desde el mismo momento en que Sakura hablaba tan bien de ese usuratonkachi, como si él fuera escoria.- ¿defenderías a ese dobe en vez de a la persona que dijiste amar con todo tu corazón?
Los colores asaltaron a Sakura al recordar su confesión hace tres años.
Creía que él no lo había tomado en cuenta, que para el Uchiha esas palabras le habrían entrado por un oído y salido por otro. Pero no, las recordaba y la había tomado en serio.
Pero…
-es que esto no está bien. –acabó por decir con voz baja.
-¿quién dice que no está bien?
¿Cómo qué quién lo decía? Acaso, ¿no era obvio? Ellos eran los buenos, con Naruto como protagonista. El Akatsuki eran los malvados retorcidos, con su líder, fuera quién fuera, el malo de turno.
-contesta Sakura, -avanzando hacia ella- ¿puedes asegurar que Naruto es la persona que crees y demostrarlo? Porque yo te daría mil razones para demostrar lo contrario. –parándose a escasa distancia de la joven- Así que no perdamos el tiempo, ven conmigo. –esta vez no esperó a que aceptara, le cogió la muñeca sin ninguna delicadeza- no voy a permitir que te quedes en esta villa hipócrita. –decidido a salvarla del destino que le tocaría. Ella no moriría, ella no.
-¡no! –con lo que Sasuke no contaba es que la Haruno desarrollara una fuerza prodigiosa capaz de soltarle y la negación a irse con él, como si fuera el malo de la película- ¡no quiero! ¡Así, no!
Sakura le miró desafiante.
No quería irse con Sasuke-kun a una organización donde seguramente lo estarían usando, como había hecho Orochimaru, para después ver cómo le daban la puñalada por la espalda.
No.
¡No!
Él estaba más seguro en su ciudad natal, donde Naruto, más que ella, le recibiría con los brazos abiertos y una felicidad infinitas.
Sasuke por su parte, empezaba a impacientarse por la actitud tan tozuda e infantil de la Haruno.
Vale que no estaba siendo muy delicado, en comparación con sus antiguos predecesores, pero lo había intentado antes sin éxito. Y estaba decidido a llevarse a la Haruno por las buenas o por las malas.
Correspondió su mirada con una similar, donde Sakura aflojó por unos instantes, pero aún así, sabía que lo que estaba mal tenía sus consecuencias, unas terribles consecuencias para Sasuke que ella no quería ver. Y si tenía que golpearlo para que recapacitara, estaría dispuesta.
Sasuke volvió a cogerle de la muñeca con fuerza, prevenido de su gran poder.
Sakura hizo una mueca de dolor, al tiempo que intentaba zafarse.
-me haces daño, ¡suéltame!
-vas a venir conmigo. –siseó, denotando orden en sus palabras.
Ahora sí consiguió que en los ojos de Sakura se dibujara el terror.
Sasuke lo ignoró, mirando hacia el frente.
Solo quería que ella estuviera con él, salvarla del destino que le tocaría.
-¡suéltame! –gritaba una y otra vez.
Pero ella no se lo ponía nada fácil, al contrario que sus predecesoras que no habían dudado en irse con su respectivo Uchiha.
¡Maldición!
¿Es qué de todos los Uchihas, él era el peor?
-…
Considerando su historial, mejor olvidar el tema.
Se centró en querer salir de aquella habitación, con la Haruno que seguía forcejeando.
El silencio invadía la villa, con excepción del griterío de Sakura. De salir así, estaría llevando una alarma con dos pies, haciéndolo ir más lento y más fácil su captura.
Y él tenía una venganza todavía por cumplir.
Una venganza con un nombre y dos apellidos: Danzo, Homura y Koharu.
Recordar sus nombres y lo que le habían hecho no solo a sus padres sino también a su hermano, hizo que todo el odio saliera a flote, tomándolo con la persona más cercana.
-¡QUIERES CALLARTE DE UNA JODIDA VEZ! –demandó con sus ojos escarlatas cambiándolo a mangekyou sharingan.
Sakura se quedó paralizada, pero que le apretara más la muñeca, donde estaba segura que se la acabaría arrancando de cuajo, hizo que su temor aumentara, como cuando lo había visto por primera vez con el sello maldito.
¿Por qué?
¿Por qué regresaba ese estado de locura si no era a causa del sello?
¿Por qué tenía tantas ganas de llevarla consigo a una organización de locos?
¿Por qué?
-¡NO TE PERDONARÉ, SI POR CULPA DE TUS MOLESTOS CHILLIDOS, ME CAPTURAN Y NO PUEDA MATAR A DANZO Y A LOS CONSEJEROS!
La preocupación de Sakura se fue hundiendo poco a poco, ante esa revelación por parte de Sasuke.
¿Matar a Danzo y a los consejeros?
¿Por qué?
Esa era ahora su nueva preocupación, y no entorno a aquellos viejos a punto de jubilarse, sino porque eran personajes igual de importantes que su maestra, y matarlos, significaba ser un ninja renegado sin la posibilidad de redención, aunque ella y Naruto lo imploraran de rodillas.
Puede que tanto Danzo como los consejeros, no tenían precisamente pinta de angelitos y a más de uno en Konoha, les caían como una patada en el culo, como el caso de su maestra o el propio Kakashi-sensei, pero no se merecían morir por su detestable carácter, cuando no habían hecho nada malo.
¡Y eso sí que no iba a permitirlo!
-¡no lo permitiré! –declaró en alto.
Su mano fue soltada, como si de repente su piel desprendiera fuego.
Sasuke se fue girando lentamente como si estuviera viendo a una extraña.
-¡¿QUÉ NO LO PERMITIRÁS?! –repitió incrédulo.
-¡por supuesto que no! –a pesar de que seguía con ese tono alto y esa ira desprendiendo por todo su cuerpo, no retrocedió, esta vez no- ¡no hay razón que justifique para qué quieras matarlos! –Sasuke apretó los labios con fuerza. ¿No había razón? ¡Ja! ¡Ingenua! ¡Había muchas! Y si las supiera, seguro que no los protegería tanto- ¡¿qué ha pasado con tu hermano?! ¡Decías que querías vengarle! ¡Y ahora que lo has conseguido, necesitas seguir alimentándote de venganza, ¿verdad?! –acusó.
-¡TÚ NO SABES NADA! –espetó.
-¡¿saber el qué?! ¡¿La mierda de mentiras que te habrán contado en Akatsuki?!
-… -en su mirada se dibujó el desprecio más absoluto que existiera. ¿Cómo se atrevía a decir eso?
-¡tienes que reconocer que es verdad! ¡Ellos te están utilizando a su antojo, como hizo Orochimaru!
Esas palabras le dolieron en el orgullo, que no pudo evitar gritarle con la respiración agitada.
-¡¿QUÉ ESTÁS INSINUANDO?!
-¡Solo digo lo que hay! ¡Te quedas estancado en el pasado con tu maldita venganza, cuando puede tener un futuro feliz, aquí en Konoha! ¡Y ellos se están aprovechando de ello! ¡Quieren que les hagas su trabajo sucio!
-¡ESTO NO TIENE NADA QUE VER CON ELLOS! ¡ESTO ES PERSONAL!
-¡entonces, ¿por qué razón quieres matar a Danzo y a los consejeros, así de repente, después de haber matado a tu hermano?!
-¡ES LO QUE SE MERECEN, POR LO QUE HAN HECHO!
-¡ellos no han hecho nada! ¡Son leales a Konoha! –sino fuera por su rabia, Sasuke se reiría por el buen chiste- ¡¿quieres matarles y ser un criminal de los más buscados por todo el país?!
-¡YO NO HE PEDIDO QUE ME PERDONEN! ¡NO PIENSO VOLVER A ESTA VILLA HIPÓCRITA!
-¡porque harás el error más grande tu vida y matar a gente inocente! ¡Te dejas convencer tan fácilmente! –soltando una mueca de disgusto- ¡y aún tienes la cara de insultar a Naruto cuando él no se dejaría manipular ni aunque lo torturaran!
Otro golpe para su orgullo que lo cegó por completo.
¡Naruto!
¡Naruto!
¡Dios!
¡Cómo le crispaba ese nombre!
-¡¿TANTO TE GUSTA ESE USURATONKACHI?!
-¡SÍ! ¡me gusta! –contestaba sin pensar- ¡me gusta muchísimo! ¡Él tiene más de lo que tú jamás podrás darme!
Un ruido seco y sonoro.
La palma de Sasuke estirada.
El cuerpo de Sakura encorvado hacia un lado.
La ira y la respiración agitadas, escapándose de la boca del muchacho.
La mejilla femenina inflamada que fue sujeta por la chica, como si se le fuera a caer.
Instantes después…
El arrepentimiento por parte de él, al haberla pegado por un estúpido ataque de celos. No era un justificante, pero le había enervado tanto que le gustara más el imbécil de Naruto que él, qué… ¿de qué otra forma iba a reaccionar, sino? Siempre había sido así, dejándose llevar por el carácter tan hostil que poseía. Actuando igual que un niño pequeño consentido, cuando no le gusta un juguete, rompiéndolo en dos para que le compraran uno nuevo y mejor.
El arrepentimiento por parte de ella, al haber dicho algo tan cruel a la persona que amaba con toda su alma, aunque tal cómo lo había tratado, resultara extraño. Pero se había movido por la ira, olvidándose de que la persona que tenía delante era Sasuke-kun.
Sakura quería decir algo, rectificar, indicar que se había llevado por la rabia, por su maldito sentido de la justicia, pero su boca no se abría para emitir palabra alguna.
Sasuke miraba la palma de su mano, le escocía horrores. Había pegado por primera vez a Sakura, y lo había hecho con toda la rabia y odio posible, como si delante, estuviera el hermano que antes detestaba. Miró a Sakura, donde a pesar de que la luz de la luna tapaba su rostro, distinguía sus ojos abiertos como platos con el terror y su cuerpo temblando como gelatina, sin saber que aquello realmente era por culpa del frío.
El hilo que indicaba un ciclo sin fin sobre el destino entre un Uchiha y una Haruno, fue cortado.
Ya no había solución.
No habría un futuro, donde el destino llevaría a emparejar a un Uchiha con una Haruno.
Con ellos, habría acabado aquella maldición.
Maldición, se repitió Sasuke ante esa verdad.
¿Acaso no era obvio que eso era maldición?
¿Qué ganaban las Harunos con ellos? Una dolorosa y trágica muerte.
¿Qué pasó con esa determinación tuya?
Podía escuchar la voz de su subconsciente.
¡Hn!
Sonrió para sus adentros.
Él había tenido seguridad y confianza, porque como todas las anteriores se habían ido con su respectivo Uchiha, ¿ella iba a ser la excepción cuando lo amaba como una condenada?
Pero ahora, ella le había dejado en claro que preferiría la buena vida a estar en una organización criminal, donde si te ven, no dudarían en tirarte kunais.
¿Es esa vida la que quería ofrecerle?
-¡por favor! ¡Tu poder es mayor que el de cualquier shinobi! ¡Tú tienes el poder suficiente para protegerla!
También Itachi lo tenía y mira lo que le pasó a su novia.
¡No!
Además, ha quedado claro, que tres años es mucho tiempo. Los sentimientos de Sakura están cambiando. Y ahora en su corazón comparte a alguien mejor que yo, que la apoya, que haría lo que fuera…
-si me hablas del usuratonkachi, ¡te juro que te meto el dedo por el culo! ¡¿No decías que no querías verla con ese dobe?! ¡¿Y ahora se la dejas en bandeja de plata?!
Cerró sus puños con fuerza.
¡Claro que no quería!
-¡¿entonces?! ¡Me pones de los nervios, chaval! ¡Y no me vengas con la excusa de que tres añitos de mierda es mucho tiempo, porque entonces, tendríamos que recordar que la distancia entre tu padre y tu madre, antes de casarse, fue de más! ¡Y mira cómo seguía tu madre enamorada de tu padre!
Y mira lo que les pasó a ellos también.
-¡dios! ¡Me desesperas! ¡Mira, ya estoy harto, si quieres quedarte solito, allá tú! ¡Nunca me escuchas! ¡Así que después no llores porque estás solo!
Ensanchó más su sonrisa.
Hasta su propia consciencia ya no lo aguantaba, ni quería saber de él.
Segundos después, pensó que era de locos que su subconsciente estuviera contrariándolo, hasta el punto de soltarle maldiciones y amenazarlo.
Quizás el rechazo de Sakura le estaba afectando demasiado.
Por la soledad que le rodeaba, por la auténtica verdad que ahora poseía; había acabado por tener la esperanza y la ilusión de que ella estuviera a su lado, como la luz y guía de su camino.
Él solito se había hundido en la oscuridad por voluntad propia, al haberse ido con Orochimaru, ¿y ahora aparecía como si nada hubiera pasado, porque se arrepentía y la necesitaba como un bebé de sus padres?
De verdad que en ocasiones era un completo ingenuo.
Volvió a mirar a Sakura, que seguía parada, aterrorizada, temblando…
Eso le dolía.
Se dio la vuelta, no queriendo seguir viéndolo.
El cielo oscuro, con las nubes alejándose de la luna, iluminaron su rostro, un rostro que irradiaba pena y vacío.
Él mismo había cavado su soledad, tras la aniquilación de su clan; La había mantenido, a pesar de que muchas personas, intentaban ganar su corazón; Y la hundiría en lo más profundo de la tierra, hasta que los gusanos se lo comieran, cuando matara por primera vez.
¿De verdad que quería eso, cuando podía girarse y contarle toda la verdad?
Que no quería matar por gusto, sino por una poderosa razón, donde de saberlo, ella sería la primera en lanzarse.
Pero, la historia era demasiada larga y ya lo había jodido al pegarla, para que ahora le creyera.
Además, si quería llevársela, era porque realmente la amaba. Hace tres años, no lo había hecho, porque era consciente de que se estaba metiendo en la boca del lobo. Pero también había sido consciente de que más que ser usado, él se aprovechaba para cuando tuviera el poder, vencer a Itachi y regresar a Konoha.
Pero las cosas habían cambiado, y sabía que con lo que haría, aunque esos viejales se lo merecieran, ni los dioses le permitirían poner un pie en su villa natal.
Así que, ¿qué pruebas tenía para demostrarle que la amaba, cuando desde el principio la había humillado, despreciado y un sinfín de cosas más?
No le tenía un regalo guardado como Itachi con Celinda. En ningún momento, le había dado alguna muestra de cariño.
En resumen, no tenía posibilidad alguna.
Bajó la cabeza.
Ya no tenía sentido seguir en esa habitación, eso debilitaría más su corazón, lo distraería, y no podía dejar pasar su venganza, cuando ya estaba en Konoha.
Burlar una vez la seguridad, sin matarlos, pasaba; pero una segunda vez, tendría a más gente controlando la seguridad, y al consejo como a Danzo, precavidos.
Cerró los ojos y avanzó unos pasos hacia la ventana.
Sakura vio como Sasuke tenía intención de salir de la habitación.
La alarma despertó en ella, y el deseo de retenerle. Pedirle perdón, una y otra vez.
¡Maldición!
Su extremidad se negaba a mover, pero sus ojos volvían a saltar lágrimas.
¡No te vayas!
Quería pedirle.
Él se aproximaba a la ventana sin detenerse, sin mirar atrás.
Su corazón empezó a palpitar con fuerza, como si esa fuera la última vez que lo fuera a ver.
Sus piernas, que deseaba moverlas hacia él, temblaban.
¡No te vayas!
¡Lo siento!
¡Perdóname!
Un pie sobre el alfeizar, y como si su cuerpo fuera de plomo, Sakura avanzó un paso con dificultades.
¡No te vayas!
Antes de saltar hacia el exterior, Sasuke dio un nuevo vistazo a Sakura, sintiendo que esa sería la última vez que la vería. Cómo su antepasado cuando había visto morir en sus brazos a Kaede, en un final trágico; cómo su padre teniendo al verla por última vez, cayendo después juntos en la muerte; cómo su hermano, cuando había visto morir a su novia en sus brazos, llorando lágrimas de sangre.
La muerte es lo que les habían separado. Pero ellos, estaban vivos y aún así se habían separado.
Él para vivir en solitario.
Ella temiéndole, pero amando a su mayor rival al que tanto odiaba.
¿No era eso peor que ser separado por la muerte?
-quizás seamos muy distintos de ellos. –susurró con pena.
La mente de Sakura, centrada en el grave error que había cometido, en intentar que los sonidos saliesen de boca, y no esas malditas lágrimas; pareció reaccionar, al escuchar esa confusa frase y cuando quiso ir hasta él, Sasuke ya había saltado de la ventana.
Se acercó corriendo hasta el alfeizar, pero Sasuke ya había desaparecido de su radio visual.
¡Maldición!
¡Tonta!
¡Era una maldita tonta y una imbécil!
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué no había corrido hacia él antes?
¿Por qué no le había dicho nada?
¿Por qué le había dicho algo perverso cuando no era verdad?
¿Por qué no había aceptado su propuesta de irse con él?
¿Por qué era una maldita estúpida que siempre metía la pata, en presencia suya?
¿Por qué era una maldita llorona?
Sus ojos verdes inundados en lágrimas, su garganta doliéndole horrores, soltando leves gemidos, sus brazos tiritando por culpa del maldito frío, todo en conjunto, le daba la imagen perfecta de lo patética que era.
¡Maldición!
¡Ni siquiera se atrevía a salir de su habitación para perseguirle y arreglar las cosas!
¡Tenía miedo!
¡Tenía miedo de que volviera a meter la pata, y que en esta ocasión la matara con sus propias manos!
¡Tenía miedo de eso!
¡Le aterrizaba que por su culpa, se hundiera en una oscuridad sin retorno!
¡Tenía tanto miedo de que la volviera a pegar, que fue por eso, que su cuerpo no compartía las órdenes que en su cerebro dictaba!
¡Tonta!
¡Baka!
¡Ingenua!
¡Ella jamás tendría el poder de hacerle cambiar!
¡Era una completa inútil!
-…algún día tú también florecerás… serás una buena kunoichi… cuando ese día llegue… podrás usarlos orgullosa… -mientras le tendía sus guantes negros.
Y con lo que había hecho, sentía que había deshonrado a su prima.
Jamás florecería como una flor pura como ella, siempre estaría pisoteada o pisotearía a los que la necesitaban.
-…debes estar con Sasuke-kun y ayudarlo…
¿Ayudarlo?
¿Cómo? Si siempre metía la pata.
Lo único que conseguía, era empeorar su carácter.
Ella no se merecía a Sasuke.
No se lo merecía, solo le causaría desgracia y molestia.
Esa verdad, con lo que había dicho y pasado, hizo que cayera de rodillas y rompiera a llorar desconsoladamente.
Llorando, lo mejor que sabía hacer, empezó a susurrar su nombre con voz entrecortada.
Sakura jamás se había sentido tan sola y vacía como en ese momento.
Deseaba morirse.
Su vida era él, y ella misma, por su tonto sentido de la justicia, se había auto destruido.
O.o.O.o.O.o.O
¿Cuándo había empezado a llover?
No sabía ni cuánto tiempo había estado saltando de casa en casa, hasta llegar a las antiguas y abandonadas propiedades Uchihas.
Su estado era fantasmal, pero Sasuke no parecía importarle eso en absoluto.
En su cabeza tenía taladrada la imagen de Sakura mirándole con sumo terror. Y si no era esa imagen, era aquella escena, de haberla golpeado, después de haberle dejado en claro que era basura y que preferiría a Naruto.
Aunque le dolía en el alma, como la palma de su mano, era mejor así.
Dio un paso y entró a su antigua morada.
Aunque los letreros de los puestos estaban caídos, o a más de una casa, le faltaban varias tejas, así como tener las ventanas rotas y las puertas agrietadas, Sasuke podía ver la vida que había, cuando era pequeño.
Una vida con rostros falsos, quedando bien ante el pequeño, pero maquinando para sus adentros con fogoso deseo un golpe de estado, mientras en sus mentes seguían desarrollando un odio incomprensible hacia su madre.
Todo había sido falso.
Todos le sonreían, porque el pequeño Sasuke estaba creciendo y el golpe de estado se acercaba más y más; Itachi se hacía más y más poderoso, siendo casi el número uno de la villa, y por lo tanto su escudo y protector, para no sufrir una baja.
Y ellos, al final, habían matado a sus padres.
Itachi había sido el vengador de tal hecho. No le había contado la verdad, y no le había dejado alguno, para acompañarle en un justo asesinato.
Había cargado él solo con todo el peso, pero su flor había caído ante él, proporcionándole la luz y la esperanza.
Y él no la tenía. Esa flor se había trasladado a otro lugar donde el sol parecía brillar más y darle una mejor luz, que la mísera luz que le daba sus tormentas con las lluvias de compañeras.
La había cagado de pleno cuando la había abofeteado y marchado sin más.
Una simple bofetada que había cambiado toda su relación.
Estaba seguro que aunque Madara hiciera su mística aparición ante ella, contándole toda la historia, no lo arreglaría.
Esos ojos llenos de terror hacia su persona y el temblor del cuerpo, como si fuera un demonio devora-hombres. El odio que destilaba antes. Su chispeante mirada acusadora.
Se sintió aliviado cuando tuvo a un paso la entrada de su casa. Aunque su apariencia externa fuera peor que el resto de las casas vecinas, él necesitaba pasar la noche en su hogar, su antiguo hogar. Se sentiría libre y despejado a la mañana siguiente, el tiempo suficiente, para cumplir su venganza.
Además, su casa no aguantaría mucho más en pié. La puerta deteriorada se abría y se cerraba a causa del viento. La fachada blanca, estaba cubierta por un manto gris-negruzco al no tener a nadie que las limpiara. El tejado tenía una grieta, donde el agua se colaba, haciendo un pequeño charco en el suelo de madera que tenía pinta de hundirse si lo pisaba.
Tristemente sonrió al ver cómo poco a poco se iba podreciendo aquella casa que antes tenía luz y vida.
Se adentró en ella, lanzando un débil, "estoy en casa", como si esperara el alegre recibimiento de su madre, deseándolo más que nunca. Cobijarse en sus brazos y sentir su ternura y comprensión.
Pero allí no aparecía nadie.
Su casa estaba tan fría y rota como su corazón.
Con la mirada perdida fue caminando por aquellos pasillos húmedos y lúgubres, mientras el recuerdo de su infancia y los sucesos felices pasados con Sakura, se mezclaban en su cabeza.
Todo ello no existía, solo el amargo sabor de la soledad.
Y le seguía doliendo. Era demasiado doloroso.
De verdad que tenía la total confianza de que Sakura aceptara su proposición y le diera consuelo y apoyo. Pero no, le había dado una respuesta totalmente inaudita, anteponiendo a Naruto por encima de él.
Dolía demasiado.
El corazón se le estrujaba con solo imaginar a Sakura sonriéndole a Naruto.
Ya no había solución, se repitió una vez más.
Debía dejar de pensar en el pasado, y centrarse en el presente.
Cuando llegó a la sala, recordó la de veces cuando su padre reunía a sus dos hijos para jactarse del mayor, mientras él era ignorado, cuando la realidad no era así.
Avanzando hacia el centro de la sala, colocó su espada en el piso, para después sentarse en el suelo húmedo, adoptando la imagen de estar meditando.
Ahora tenía que despejarse, intentar olvidar lo pasado con Sakura y centrarse en su venganza de matar a Danzo y los consejeros.
Ellos…
Ellos eran los culpables de que su vida se fuera al carajo.
Con furia, entrecerró el cejo.
Ellos tenían la culpa de que su madre viviera en desgraciada.
Ellos tenían la culpa de que su padre no tuviera el apoyo contra los Uchihas.
Ellos tenían la culpa de hacer de su hermano un títere.
Ellos tenían la culpa de que la novia de su hermano no viviera feliz, incluso entre los suyos.
Ellos tenían la culpa de que sus padres hubieran muerto.
Ellos tenían la culpa de que su hermano y él se odiaran, sin razón aparente.
Ellos tenían la culpa de la muerte de Celinda.
Ellos tenían la culpa de que su hermano viviera en la soledad, cargando un gran peso.
Ellos tenían la culpa de que a ojos de Konoha, fuera uno de los criminales más buscados.
Ellos tenían la culpa de la muerte de su hermano.
Ellos tenían la culpa de que Sakura no estuviera a su lado.
Ellos tenían la culpa de que Sakura le tuviera miedo.
Ellos tenían la culpa de todos los desgraciados destinos que su familia había tenido con la de Sakura.
Ellos tenían la culpa de todo, y merecían la muerte. Una muerte que él les daría, cuando saliera el sol y nada ni nadie le detendría.
O.o.O.o.O.o.O
Sakura seguía llorando, su dolor era muy fuerte, y sentía que se rompía a pedazos. Mencionaba una y otra vez, inútilmente, el nombre de su amado y su deseo sobre la muerte.
Lo había fastidiado todo.
Sabía que no tenía solución.
Había sido una tonta y una estúpida.
Arrepentida, aún se molestaba consigo misma, por no haber aceptado su propuesta de irse con él, cuando se lo había pedido.
¡Por favor! ¡Si se había sentido emocionada de que él, precisamente él, le pidiera que se fueran juntos!
¡Estúpido sentido de la justicia!
¡Debía de haber actuado conforme a su corazón, como había hecho hace tres años, y no darle largas estúpidas!
Quería golpear algo, golpearse a sí misma, pero no tenía fuerza para hacerlo
Se sentía demasiado devastada, hundida, deseosa de la muerte. Desaparecer del mapa, porque era un ser insignificante que no valía para nada. Ni siquiera para proteger a la persona que más amaba.
Levantó la vista, solo para ver cómo hojas verdes danzaban en el exterior y sonrió con pena.
Estaba convencida que Dios la había castigado, al querer pretender un corazón que no se merecía como el del Uchiha. Seguro que por esa razón su madre había muerto cuando ella tenía trece años. Y mientras, su padre seguía en paradero desconocido desde que tenía uso de razón.
Ahora estaba sola, completamente sola.
Incluso su tía había muerto, en un ataque de tristeza y culpa, al saber de la muerte de su prima.
-la soledad es lo que me merezco por creer que puedo conseguir lo imposible. –volviendo a esconder su rostro y seguir llorando con el dolor en el pecho. Quizás con un poco de suerte, si seguía lamentándose, podría morir de una vez, y hacer un bien a la humanidad.
Quizás…
Quizás si desapareciera, todo volvería a ser como antes y con mejorías.
Sasuke no miraría a todo el mundo con desprecio, por culpa de sus actos molestos e infantiles.
Su madre viviría, sin la posibilidad de que le diera esa extraña enfermedad, que le había dado al haber estado tanto tiempo fuera de casa.
Su padre quizás estaría en casa, al lado de su madre.
Su prima no se habría marchado, para regresar en una caja de madera.
Entonces su tía aún viviría.
Aunque fuera terriblemente doloroso, todo iría mejor si ella no estuviera.
Si no estuviera, Sasuke-kun seguramente viviría feliz y tranquilo en la villa.
Si no estuviera, Sasuke-kun no se habría hundido en la totalidad de la oscuridad.
-si… yo no… estuviera… -se decía entre sollozos ahogados.
En medio de semejante desesperación, Sakura no advirtió como el baile de hojas de arce, comenzaban a introducirse en el interior de la habitación, para después materializarse en una figura humana. Una figura humana que con una mano empezaba a acariciarle tiernamente el cabello rosa de Sakura.
La Haruno levantó un poco la cabeza, medio desconcertada por esa caricia tan tierna que le daban a ella… a un ser que solo sabía llorar…
Con los ojos borrosos, se giró en dirección de la figura que le daba ese confort tan familiar y lejano al mismo tiempo.
Era una mujer de largo cabello verde que vestía únicamente un vaporoso vestido blanco con destellos del mismo color que su pelo.
La calidez y la pequeña sonrisa comprensiva de esa mujer, hizo que Sakura no actuara con lógica y pensara razonablemente.
Necesitaba un abrazo amigo, aunque fuera el del propio diablo, pues habiéndolo perdido todo, ¡qué más daba!
Sin poder aguantar más, abrazó a esa mujer, buscando y pidiendo consuelo entre sollozos silenciosos. Un consuelo que no tardó en recibir al sentir sus brazos desnudos rodeándole el cuerpo, mientras su mano seguía acariciándole su corta cabellera rosada.
-son errores que cometemos, pero nunca tarde para buscar la solución si lo deseamos de corazón. Busca paz interior y cuando te sientas mejor, no dudes en hacer lo que quieres, aunque creas que no es lo correcto. La verdad no es siempre la que crees que es.
Fue lo que Sakura escuchó de esa voz tan familiar, hasta que misteriosamente, cayó en un sueño profundo.
Con cuidado, dejó su cuerpo apoyado contra la ventana, mientras volvía a acariciar una de sus hebras rosas.
En su rostro denotaba la compasión por aquella muchacha, su descendiente.
Y todo por un malentendido.
Sabía que ambos se amaban mutuamente.
Pero ella, se había dejado llevar por lo que creía que era justo, sin conocer la verdad de la historia; Y él, no había tenido la delicadeza y el tacto, como todo Uchiha, para pedirle que se fuera con él.
Sakura, inundada por el temor de que con una palabra salida de sus labios, empeorase las cosas, no había podido rectificar su error; Sasuke, creyendo que al golpearla, le veía como un monstruo, no había pronunciado unas disculpas, que podría haberlo solucionado.
Todo era un malentendido, un malentendido donde tenía la esperanza de que se solucionara.
Miró hacia el horizonte, sintiendo cómo Madara se acercaba más y más a la villa, y sonrió quedamente.
Él siempre había sido un desconfiado por naturaleza, y dado que Sasuke y Sakura eran los últimos en el ciclo de su destino, querría asegurarse de que todo fuera bien.
Su rostro suave, pasó al de la alerta al sentir otra presencia conocida.
Él estaba también allí.
Y él junto a Danzo y los consejeros, habían sido los culpables de que su descendiente quedara sola. Y ahora como Tsunade, pasaba por un momento doloroso, estaba convencida que se aprovecharían para ir a por la última Haruno que quedaba.
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Después de casi un año, aquí traigo la conti de unmei. Sé que no tengo excusa, ni el hecho de haberme sentido inspirada en otros, pero ya anuncio: ESTE FIC TENDRÁ SU FIN EL 26 DE JULIO DEL 2010. Y teniendo en cuenta que faltan cuatro actualizaciones, haced cuenta vosotros mismos de que pronto tendréis la conti.
REEDITO: para comentar que quería echarle un segundo vistazo para corregir posibles errores o frases incoherentes, pero cómo quería tenerlo para hoy, y aparte de tener doble turno en el trabajo, tengo poca batería en la batería, así que pido disculpas de antemano por si hay algún error.
Agradezco infinitamente a las personas que me dejaron reviews, donde me ha sorprendido la cantidad, ya que era del destino de Itachi con un personaje occ, y por lo general, no es algo que llame la atención, así que gracias de todo corazón. Me habéis hecho muy feliz.
Pasando al destino de Sasuke y Sakura, sé que muchos estaréis decepcionados con Sakura y que quizás la odiéis por lo que ha hecho, pero recordad, ella no sabe nada y solo persigue lo que para ella es justo, especialmente cuando la verdad, los akatsukis son unos criminales que no dudarían en traicionar al compañero de turno, por lo que comprended su reacción. Os aseguro que las cosas no quedarán así y habrá lemon sasusaku.
Y tranquilos que no me he olvidado de Danzo que ya debe ir preparando su funeral.
¡Sí!
Lo que tanto esperabais se hará realidad.
¡Danzo morirá en el próx capítulo!
Y otra cosa que no me canso de repetir: SASUKE Y SAKURA NO MORIRÁN, QUEDARÁN JUNTOS Y VIVIRÁN FELICES.
Pues solo me queda comentar algo sobre unos reviews anónimos que he recibido, y luego pediros un review como regalo del día de la madre ^^
AnimePinkCess, hacer un CelindaxItachixAine sería muy difícil para mí ya que no sabría a cuál de las dos escoger como pareja final para Itachi ejem…
Kohaku, déjame decirte que tengo en cuenta la idea que comentas. Ya tenía pensado en hacer una segunda versión donde todos estarían vivos, y que publicaría, tan pronto terminara con eso, pero también voy hacer una tercera versión basada en tu idea.
sasanahi_chan, tranqui que me llegó bien tu review. Más bien tu doble review, muchísimas gracias.
sakari_akatsuki3, si hiciera un fic de Madara enamorado, sería solo en las versiones correspondientes de este fic, por supuesto con Kaede como pareja.
Nos vemos, un beso.
'Atori'
