Capítulo 13
¿La tercera guerra mundial se estaba desatando en su cuarto o qué?
¿Por qué se escuchaba como que estaba cayendo una bomba atómica justo en medio de su cabeza?
Bombear-respirar-nauseas y de nuevo a bombear.
Se sentía como… la mierda.
De pronto, la realidad golpeó fuerte a la morena que se encontraba enrollada en las sábanas blancas y simples de su cama. Los minutos pasaban como arena en los dedos, sin embargo le parecía notar cada marcado de milésima de segundo, quizás estaba siendo más susceptible que de costumbre a cualquier estímulo exterior.
Era peor que cualquier sensación que recordara haber experimentado en su vida, ni siquiera se le asemejaba a aquella cuando intentó con su padre hacer una competencia de quién comía la mayor cantidad de hot dogs, recordó que al día siguiente estuvo todo el día en observación en la clínica porque tuvo una gastritis aguda. Pero ahora era diferente, porque ni siquiera le alcanzaba como para estar enferma del estómago, sino más bien sentía enfermo cada parte de su cuerpo.
Sus brazos, sus piernas, su boca, su corazón, su hígado y ¡Dios! Su cabeza.
Bombeaba como si de pronto se le hubiera ocurrido correr una maratón en el altiplano. ¿Por qué rayos se sentía como… sin aire? Y fue ahí que volvió a sonar aquel sonido infame de hace algunos minutos, y cometió el error –el grandísimo error- de levantar la mitad superior de su cuerpo tan rápido como se lo permitía. Y fue peor, mucho peor.
"Te recomendaría no hacer eso, la verdad" escuchó una voz suave, desde el otro extremo de la habitación. Desvió la mirada y un tanto sorprendida notó a un Troy, algo somnoliento sentado en el gran sofá. La muchacha abrió bien los ojos y por más que intentó buscar en su cerebro, no logró encontrar razón de hilo conductor entre su estado y Troy en la habitación. Su habitación.
Por un momento, desvió la mirada hacia la parte inferior de su cama observando si es que estaba vestida. Gracias a Dios sí lo estaba, dejando a un lado el gran dolor que tenía en su cabeza, intentó decir algo. "¿Qu- Troy, qué haces acá?"
"¿No piensas contestar? La rubia sigue pidiendo hablar contigo, según ella quiere cerciorarse personalmente de que no te he asesinado o aprovechado de ti en tu condición…" explicó el muchacho al notar la incredulidad del rostro de Gabriella.
"¿A qué te refieres? Yo-"
"Gabi, el teléfono" volvió a añadir. En ese momento la muchacha comprendió un poco qué era lo que intentaba decirle. Quizás y después de todo, era verdad aquello de que el alcohol mataba ciertas neuronas; porque si había algo de lo que estaba segura del día de ayer –lo único en realidad que recordaba- era que se había emborrachado como marinero despechado.
Paseó su mirada, hasta llegar a la mesa de luz y fijó la vista en el aparato que seguía vibrando en contra de la superficie. Con su rostro mortificado –debido a lo bombeante-compulsivo de su cabeza- se acercó hasta tomarlo. "¿Diga?"
"¡GRACIAS A DIOS!" se escuchó por la línea, muy fuerte. Demasiado fuerte al gusto de Gabriella. "Pensé que por un segundo no volvería a escucharte Gaby"
La aludida sólo pudo rodar los ojos, tan sólo para descubrir que en el estado post-borrachera, aquello dolía. "Eres una reina del drama Sharpay"
"Ajá, lo sé. Lo sé… ¿Cómo estás? ¿Cómo anda esa cabeza huh?"
"Con tu voz ligera y llena de parsimonia, excelente" intentó responder sarcásticamente. Por lo que escuchó una pequeña risita por parte de Troy, que seguramente se hacía una idea de la conversación. Situación que indirectamente la hizo sonreír también.
"Gabriella, no es mi culpa que hayas decidido dejarnos en sequía en el bar, si hubiera sabido que eras tan absorbente jamás lo hubiera dejado todo en mi cuenta…"
"Sharpay, ¿Para qué llamas tan temprano en la mañana?" preguntó, cuando en su estado, comenzaba a perder la paciencia.
"Bueno, si tú una freaky inteligentísima Einsten piensa que la una de la tarde es Tan-Oh-temprano-en-la-mañana…"
Al escuchar aquello, alejó rápidamente el celular y notó, que en efecto, eran la una y tres minutos de la tarde. Acercó luego, el aparato a su oreja. "Bueno, obviemos la hora" dijo avergonzada la muchacha. "¿Para qué llamas?"
"¿Y todavía lo preguntas? Ayer te fuiste con tu novio, por aquel que has sufrido todo este año, y supuse que solucionarían las cosas… porque ya sabes, cuando uno está borracho dice cosas, quizás después no las recuerdas y no es tan efectivo, pero en fin! Dices cosas y haces cosas y permites que te hagan cosas, por lo que quería saber si ese cerdo de Bolton se había aprovechado de ti en tu estado…" ¿Cuándo había aprendido a H A B L A R tan rápido Evans?
"Sharpay…" comenzó, para luego suspirar largamente. "La verdad es que… me estoy recién despertando, y no sé si esto te sirve, pero estoy completamente vestida, por lo que no creo que Troy se haya aprovechado de mi, en mi estado…" explicó a medida que otorgaba una sonrisa nerviosa a aquel muchacho que tenía sus ojos fijos en ella.
"Pudo haberte tocado y ni siquiera te diste cuenta… aunque aquello no sería tan malo, teniendo en cuenta que aún eres virgen y-"
"Sharpay, adiós" interrumpió Gabriella, antes que sus oídos se permitieran escucharla completamente.
"Pero, ¿Por qué? Aún no terminas, qué va, aún ni siquiera comienzas a decirme qué sucedió anoche"
"Adiós,"
"Hey, espera… Montez, tienes que contarme qué fue lo que el cabeza-de-pelota-de-baloncesto hizo ayer, esto es injusto… es como… es como que estás matando todas las reglas que existen en esto de la amistad y fuerza femenina"
"Sharpay, me voy…"
"Ok, ok… pero tienes que prometerme que nos sentaremos luego y me contarás todo… ¿Lo prometes?"
"Está bien…" respondió más bien como para acabar la conversación, que por -en efecto- hacer aquello más tarde.
"Bien… adiós Gabriella"
Y así ambas terminaron la llamada, Gabriella obviando el dolor gigante que mantenía en su cabeza, tiró el celular a un lado y nuevamente una sonrisa nerviosa acompañaba sus rasgos. "Era Sharpay…" reafirmó torpemente.
"Lo sé…" asintió él, mientras desviaba su mirada hacia la alfombra tupida y rosa de su cuarto. Pero tan rápido como hizo aquello, fijó después, su mirada azul y penetrante en el rostro de la chica. "¿Cómo amaneciste?" preguntó con preocupación.
Aquel tono hizo que por poco el corazón de Gabriella se derritiera. "Bien…" respondió moviendo sus manos. "Bueno, siento que mi cabeza va a explotar y que tengo una sensación enfermiza que se devuelve desde mi esófago hasta mi intestino… pero está todo bien…" explicó avergonzada.
"Estaba muy preocupado por ti, ¿Sabías?" se levantó del sofá y en el trayecto hacia su cama, éste se estiró; dejando entrever parte de su tonificado abdomen y aquella V que formaban sus músculos en la pelvis. Y fue en ese momento que Gabriella añadía otro malestar a su organismo, el de no poder respirar. Se acercó lo suficiente y apoyó ambos codos en un extremo de la cama, mientras otorgaba una mirada ansiosa a la chica. "Estabas bastante mal…"
"Lo sé…" mordió su labio inferior en ese instante. "Lo siento"
"No tienes que pedirme disculpas" movió su cabeza sinceramente de un lado a otro. Otorgando en el proceso una cálida sonrisa.
"Mmm… no es que me moleste, de verdad no me malinterpretes, pero… ¿Qué haces acá en mi cuarto?" preguntó avergonzada, por enésima vez durante esa mañana.
Un sentimiento extraño se hizo cargo de los ojos de Troy. Y al instante, Gabriella se arrepintió de haberlo preguntado. "¿N… no lo recuerdas?"
"¿Qué cosa?" interjectó de enseguida. Algo asustada por las palabras escuchadas.
"No lo recuerdas" reafirmó el joven, mientras comenzaba a levantarse de la cama. Al ver eso, Gabriella se abalanzó sobre su brazo y lo detuvo.
"¿Qué haces?"
"Es mejor que me vaya Gabriella" comentó luego de dar un largo suspiro. Al escuchar su nombre completo de los labios de Troy, sintió como un nudo se le fabricaba en su estómago.
"Pe- pero, ¿Por qué? No dije que fuera algo malo que estuvieras aquí, en absoluto, me gusta… es decir, me siento cómoda…" explicó casi de forma desesperada.
"Tienes que descansar y tomar algo para tu cabeza… yo no tengo nada que hacer aquí,"
"¡Vamos Troy! Tienes que ayudarme… sé que hay cosas que sucedieron ayer, pero… hay otras que no…" dijo un tanto incrédula. "¿Quédate… por favor?"
Él miró su chaqueta que estaba a un lado y reaciamente, se devolvió aquel camino que había recorrido momentos atrás. Respiró severas veces y luego preguntó. "¿Qué es lo que recuerdas exactamente?"
La mente de Gaby comenzaba a trabajar de sobremanera, la verdad era que sí se recordaba de muchas cosas, sin embargo existían episodios de esa noche que no lograba memorizar, era como si alguien hubiera tomado una goma de borrar gigante y la hubiera pasado por su cabeza. "Bueno…" comenzó, luego de pensar unas cuántas cosas. "Sé que… Sharpay me llevó a su bar…" lanzó una mirada de cuestionamiento, mientras Troy le aseguraba asintiendo que aquello era cierto. "Y que Joe, me hizo beber un líquido rojo… mmm… no recuerdo el nombre, creo que… ¿Daiquiri?"
"No lo sé, sólo sé que bebiste muchísimo…"
"Lo siento…"
"Ya te dije que no tenías que pedirme disculpas…" cruzó los dedos, intentando evitar la molestia de recordar la noche de ayer. "Y bueno, ¿Qué más recuerdas?" prosiguió cuando finalmente se sentó en el borde de la cama, dándole la espalda a la chica.
"Yo… en el bar y tú… con Alexandra…" aquel recuerdo provocó que ambos jóvenes se tensaran en su lugar. Claro que por diferentes motivos.
"Acerca de eso, yo quería-" apuntó Troy, luego de voltearse para ver el rostro de Gabriella. Al ver cómo ella movía su cabeza negativamente, éste se detuvo.
"No tienes que darme explicaciones… bien habíamos estipulado que tú deberías seguir con tu vida personal tal y cómo la tenías… lo nuestro existía solamente cuando mi padre se encontraba metido en el cuento…" explicó.
Él dejó salir un pequeño gemido de frustración. Se puso de pie y con ello sus manos al nivel de sus caderas. Respiró unas cuántas veces fuertemente y luego se dirigió a ella. "¿Estás bromeando verdad?" preguntó, alzando su voz.
Aquello tomó desprevenida a Gabriella. "¿Perdón?"
"Luego de todo lo que ha pasado, luego de lo que te he dicho o hecho por ti, ¿Tú sigues pretendiendo que entre nosotros no sucede nada?"
"¿Y qué es lo que exactamente sucede entre nosotros Troy huh?" preguntó la muchacha alzándose de su lugar. Evidentemente molesta por la conversación que llevaban. "¿Unos besos fingidos o el hecho que me digas cosas que NO sientes, porque en efecto Alex no te quiere de la misma forma que tú a ella? Ayer se veían muy bien juntos, no te detengas por mí…"
Troy se rió sin ganas. Y luego movió la cabeza varias veces. Cuando por fin su mirada se detuvo en la de Gabriella, ésta se arrepintió de haber dicho lo que no sentía, pues el sufrimiento y frustración que acompañaban al chico en sus facciones eran innegables. "Por un momento, llegué a pensar que te importaba… más allá de mi ayuda en esta… absurda actuación que le hicimos creer a tu padre, pero veo que no es así…" nuevamente rió, sin hacerlo realmente. "Estoy fuera de esto…"
"¿Qué?"
"No quiero seguir en esto, no quiero seguir haciéndole creer a la gente que compartimos un amor increíblemente hermoso, cuando en esto soy solamente yo el que lo siente, no quiero vivir en una mentira Gabriella…" respiró ahogadamente y añadió. "Sólo… sólo espero que tengas muy en cuenta, que todo lo que digo es verdad, y todo lo que te he dicho es porque lo siento y no por sentirme despechado por Alex…" se movió de su lugar, para ir a tomar la chaqueta. "Ayer justamente fui yo el que puso fin a algo que nunca comenzó entre nosotros… ¿Y sabes la idiotez que cometí?"
Gaby para ese entonces, movió solamente su cabeza, dado a que las palabras no la acompañaban. Lágrimas aparecían sin tregua en sus ojos, nublándole la vista. "Cometí la gran estupidez de decirle que no quería tener nada con ella… porque en efecto, te amaba… y el hecho de amarte quiebra todas las esperanzas con otras personas, porque tú eres lo único que mantengo en mi mente todo el tiempo," reveló con tristeza. "Pero ya ves… no sirve de nada…" se quedó de pie, luchando contra las lágrimas que querían aparecer en su rostro; y casi se hacía imposible al ver y escuchar los fuertes sollozos de Gabriella. A pesar de todo, no podía aguantar verla llorar. "N… no llores… no tienes la culpa, fui yo… fui yo el que me involucré donde no debía hacerlo"
"Yo tengo la culpa… no intentes hacerme sentir bien…" respondió de enseguida la joven. "La primera vez que me dijiste todo aquello aquí mismo… en mi cuarto, me prometí al verte ir esa noche… que me tomaría el tiempo necesario para ordenar mis ideas; pero sólo han pasado unos días y yo… yo estoy confundida, no sé qué pensar… por un lado siento que contigo tengo todo este nuevo mundo por conocer y me gusta… me gusta muchísimo" indicó, mientras le otorgaba una mirada paciente y esperanzada. "Pero… llevo una relación con George por más de un año, y aunque ahora todo ande… extraño y a veces muy difícil, lo quiero…"
"No necesito que me expliques más…"
"Claro que te mereces una explicación Troy… es lo mínimo que puedo hacer por ti"
"No tienes que hacer nada por mí, no me debes nada…" ella cerró los ojos y nuevamente sus emociones volvían a carcomer su corazón. Se odiaba por no tener la fortaleza de hacer bien las cosas y así, no revocar sufrimiento en las personas que quería. "Supongo que después de todo la teoría no es tan cierta…" se acercó y en un cariñoso acto besó la frente de la morena. "No siempre dicen la verdad…" al escucharlo, sólo pudo sentirse más confundida. ¿A qué teoría se estaba refiriendo, a qué verdad? "Adiós Gabriella"
"Troy," llamó lo suficientemente alto, como para que él se volteara por última vez. "Sólo dame más tiempo ¿Está bien? Necesito ordenar todo y saber qué es lo que sucede verdaderamente en mi vida para tomar una decisión,"
"Yo te daré todo el tiempo que necesites, pero…" indicó con una seguridad en su voz que desconocía. "Yo también me daré el tiempo que necesito, y si en ese lapso arreglo y levanto mi vida antes que tú… pues lamento decir que tomaré la oportunidad… no quiero que mi vida dependa de ti si tú no quieres que sea así…" hizo una mueca, que intentaba parecer una sonrisa desganada. "Adiós"
Ni siquiera alcanzó a responder y el dolor que una vez sintió por la resaca se había ido a un basurero, para ser reemplazado por el agobiante y agónico de su corazón.
"Mi señorita Gabriella, ¿Quiere algo para cenar?" indicó Amanda, cuando vio que ésta hacía entrada a la cocina.
Alzó la vista, puesto a que venía cabizbaja y luchó por mostrar una sonrisa. "No Mandy, gracias"
"¿Está segura? Hace casi dos días que no prueba un bocado, bueno…" rió cuando divisó el pote de helado en las manos de la jovencita. "… excepto eso"
"Lo sé," ratificó avergonzada. "Pero no tengo ganas de otra cosa"
"Bien sabe usted, que eso no la alimenta…" Amanda seguía revolviendo el bol, se notaba que era masa de algún tipo de budín, que a ella le encantaba hacer. De reojo notó que Gabriella suspiraba largamente y se sentaba en uno de los pisos redondeados de la cocina, que se encontraban puestos perfectamente alrededor de la mesa ovalada de centro. "¿Problemas…?"
Aquello captó la atención de la morena, quién movió sus diminutos hombros de arriba a abajo. "Se podría decir…" con una gran cuchara probó un bocado de su amigo Ben y Jerry's, aunque ahora de otro sabor.
"Debo de suponer que con los chicos… o con uno solo"
"Afirmativo"
Si algo había olvidado Gabriella era lo absolutamente perceptiva que era Mandy, después de todo la conocía de toda su vida y siempre se había encargado de saber lo que ocurría en su vida. "¿Y… necesita algún tipo de ayuda pequeñita?" preguntó amorosamente, después de dejar a un lado sus quehaceres y acercarse a la mesa, para luego sentarse. "¿Qué sucedió con el niño Troy el otro día?"
"Pasa que el niño Troy disfruta de ser perfecto y con eso arruinarme mi existencia…" al ver que Amanda arqueaba una de sus cejas, Gabriella prosiguió a contarle la larga historia entre ambos, pero claramente dejando aparte y recortando los hechos que hacían mención a George, al acuerdo y su padre. La adulta escuchaba atentamente, guardando para sí toda la información que llegaba desde la joven, ni siquiera indicó una palabra en todo el discurso; pero era tan sólo para después dar el consejo correcto.
"Mi pequeña Gabriella… sabes que eres muy joven, ¿No es cierto? Y creo que te conté mi historia con Hans en mi Alemania, antes de venirme a los Estados Unidos…" Gaby asintió, aún no entendiendo a qué iba. "A veces nos encargamos de enceguecernos a nosotros mismos, sin necesidad de otros; pensando que se es muy joven, que se es muy pronto o muy imprudente sentir lo que sentimos, pero si hay algo que he aprendido es que… cuando se ama, no se puede pensar en si es muy pronto o se es muy joven, porque eso sólo te retrasa en ser verdaderamente feliz…"
"No entiendo a qué vas Mandy"
"Creo que si hay algo bueno en estas cosas… es que los testigos a veces pueden tener una gran y valiosa fuente de información…"
"Ehm… No sé-"
"Yo la vi llegar esa noche con el niño Troy, en sus brazos y escuché solamente dos palabras repetirse una y otra vez durante toda la instancia en que se encontró con él, y solamente cesaron cuando se quedó profundamente dormida." Interrumpió a tiempo, para que Gabriella pusiera atención a lo que comentaba; en el transcurso abrió bien sus ojos y su corazón latió como nunca. "Te amo"
"¿Q- Qué?" casi se atragantó con el mismo aire.
"Te amo, esas fueron las palabras que usted prometió durante toda la noche señorita Gabriella," era imposible, aquellas palabras no pudieron haber salido de sus labios cuando estaba junto a él, ¿Verdad? "Y según las escuché, obviando el estado en que se encontraba" rió por un momento. "Sonaban bastante fidedignas a mi gusto" su cabeza finalmente descubrió aquel pasaje que tanto se había encargado de nublar.
-
"Troy…"
"¿Qué sucede?"
"¿Sabías que a las personas ebrias, los niños y los locos hay que creerles el 50% de lo que dicen?"
"Ajá, algo así sabía… que aunque lo que digan parezca una locura o broma, siempre hay una parte de eso que es cierto… ¿Por qué lo preguntas?"
"Porque sí"
"Oh… ok"
"Quiero entablar una conversación aquí, y no quiero hablarte ni de Sharpay, ni de Alex…"
"Respecto a eso, quería decirte que sól-" ella lo interrumpió rápidamente.
"No tienes que explicarme nada"
"Está bien…"
"Troy…" llamó nuevamente.
"¿Mmm…?"
"Creo que te amo"
-
A eso se refería Troy con la teoría y la verdad. Apoyó sus codos en la mesa y pasó las manos temblorosas por su cabello desordenado y despeinado. '¿Cómo no había sido capaz de recordar aquello TAN IMPORTANTE?' después de todo, cambiaba toda la perspectiva del asunto; ahora se daba cuenta que según ella misma. Al menos, lo amaba un 50%. Rió ante la estupidez de sus pensamientos, sin embargo rescató el hecho de que esto le permitía de una vez por todas desterrar los sentimientos que tan sólo ella estaba escondiendo. Como si se tratara de una película, severos recuerdos de ella junto a Troy comenzaron a abordar su mente…
"Y si de algo sirve, con todo el respeto que me amerita… jamás la vi tan feliz como se le ve junto al niño Troy" indicó finalmente y como si faltara algo para reafirmar lo sentimientos de Gabriella frente al superestrella-del-baloncesto, Amanda se encargaba de acertar tanto respecto a su felicidad. Se alzó de allí con una energía que creía haber perdido durante estos dos últimos días y antes de salir de la cocina dio un sonoro y fuerte beso en la mejilla de la adulta, la que sonrió al verla viva después de tiempo.
Sabía por donde tenía que comenzar a arreglar todo, y algo ayudaba que tenía una nueva amiga en su camino. Subió las escalas rápidamente y tomó el teléfono celular que descansaba en una parte de la alfombra de su cuarto. Marcó el número y esperó unos momentos.
"¿Diga?" contestó somnolienta Sharpay en la otra línea.
"Shar… necesito tu ayuda"
Lamento haberme demorado tanto en actualizar la historia, sé que muchas habían estado pendientes, porque dije que lo haría antes. Pero con las festividades no tuve tiempo de adelantar un capítulo, pero acá está, espero que les guste y lo hayan disfrutado.
Utilizaré este espacio para decirles que espero que hayan tenido unas hermosas fiestas, junto a las personas que más quieren en este mundo y también, para agradecer a aquellas personas que se dedican a fortalecer mis ganas por escribir. Pero quiero detenerme en un comentario que recibí, y no quiero que me malinterpreten sí? Tampoco es que haya sido malo, ni psicopático ni nada por el estilo xD:
La cosa es que un día quise escribir, porque me gusta hacerlo, porque dejo correr mis ideas y porque me encanta llevar eso a un papel o a un documento de Word en este caso xD, pero escribo por mí. No me malinterpreten, me E N C A N T A que ustedes se sientan felices de leer, o que les guste lo que plasmo, pero no me gusta cuando comienza la presión casi como si se tratara de una Editorial de Libros de escribir y escribir en poco tiempo, porque me gusta hacerlo bien y me gusta tomarme el tiempo para hacerlo, creo que jamás les he regañado o me he enojado porque me dejen Reviews, las que lo hacen MUCHAS GRACIAS; pero jamás me he enojado ni nada por el estilo, lamento ser una "escritora irresponsable" pero pretendo que sepan que también tengo una vida aparte de escribir historias para Fanfiction.
Dejando eso de lado y esperando que esté claro y que no se molesten conmigo, de verdad que disfruto que ustedes disfruten esto. Les deseo el mejor 2OO9 que se pueda esperar, que esté lleno de alegría, amor y felicidad en sus familias y en sus vidas, que todo ande maravillosamente, que Zac y Van no terminen *crucemoslosdeditos* jajaja, y en fin. MUCHA FELICIDAD para todos/as.
Les agradezco por haberme brindado un siempre hermoso 2OO8, lleno de apoyo para escribir y seguir haciendo lo que me gusta, un beso y un abrazo enorme.
PD: Alguien me preguntaba por ahí si Troy y Gaby llevaban un año juntos y eso, pero lo cierto es que eso es lo que creen los demás, pero con quién Gaby lleva ese tiempo de noviazgo es con George el-súper-profesor. Pero Gaby tiene que hacerle entender la misma historia a las demás personas, por lo que toma SU propia experiencia junto a George, pero para que nadie se enterara de su relación con él, ni su padre o la juzgaran, la contó pero poniéndole el nombre de Troy –el novio aceptado, aquél que todos conocen- de ahí que viene el nombre "Pretendiendo"
Bueno y esto sí que parece testamento de abuelito con 10 hijos y 100 nietos. Ahora sí, Bye bye.
