Disclaimer: Narnia y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a C.S. Lewis y las personas que tengan los derechos, No escribo esto con ánimos de lucro, solo pura diversión y aburrimiento.
Razones y recomendaciones: A partir de aquí se la van a pasar en Narnia.
CAPITULO 13
TIEMPO… RARO SENTIMIENTO
(Narnia)
Pasó una semana después del sacrificio del rey Caspian, pero aun las cosas no se habían solucionado del todo, Rilian se sentía culpable y no quería asumir el trono ya que decía que no se lo merecía, Lucy estaba haciendo un esfuerzo para no molestarse de la manera de actuar del príncipe y además ella también sentía culpa por el accidente de su hermana quien se pasaba horas dormida ya que estaba deprimida. Peter muy apenas hablaba con Liliandil, mientras Edmund y su madre tan solo observaban ya no sabía cómo actuar.
Ese día Susan estaba sentada frente a la chimenea de una de las salas de estar, aun se sentía débil, el brazo derecho le dolía demasiado y además era cansado tenerlo siempre pegado a su cuerpo sin poderlo mover, sus piernas no respondían bien del todo por lo que necesitaba ayuda para caminar, pero también tenía una herida que con medicamento no podía sanar, Lucy la había dejado sola un momento porque necesitaba decirle algo importante a su hermano Peter.
Susan sentía mucha sed pero la jarra de agua estaba fuera de su alcance, por lo que no le importo levantarse de aquel sillón y deteniéndose con el brazo sano podría llegar, pero nunca se imagino que en su camino la alfombra estuviera un poco doblada y tropezara, al estar débil no pudo detenerse cayéndose, golpeándose y lastimándose, unas cuantas lágrimas de impotencia y dolor salieron pero aun así sus fuerzas.
Liliandil y Alena caminaban cerca de la sala cuando escucharon un golpe rápidamente entraron para observar a la reina Susan en el suelo sin poderse mover.
-Su majestad déjeme ayudarla –decía amablemente Liliandil
-Gracias –respondía Susan débilmente
Liliandil tratando de no lastimarla la levanto muy despacio para llegar al sillón y recostarla.
-¿Por qué esta sola majestad? –preguntaba curiosa Liliandil
-En un momento más viene mi madre, solo que tengo mucha sed y no pude llegar –explicaba Susan tratando de controlar el dolor.
-¿Necesita que le hable a alguno de sus hermanos? Se ve muy pálida, recuerde que está débil –decía preocupada Liliandil al ver que Susan respiraba agitadamente.
-Liliandil vámonos –decía desesperada Alena
-Si quieres ve adelantándote en un momento te alcanzo, la reina necesita compañía en cuanto llegue alguien voy contigo –decía Liliandil
-Mira nada más amiga cuidando a tu rival, primero te quita a tu esposo y sabes perfectamente que si los reyes no hubieran venido Caspian aun seguiría vivo tu misma lo has dicho –decía celosa Alena al ver como Liliandil atendía a Susan
-Entonces porque no se va y deja a mi hija en paz –dijo una voz era Helen que llego justo cuando Alena comentaba.
-¡Helen! –dijo Liliandil sorprendida
-Liliandil veo que estas disfrutando este momento, viendo a mi hija como sufre –decía Helen llegando hasta donde estaba Susan
-Te equivocas, tanto tu hija como yo amamos a ese hombre por lo que yo también estoy sufriendo –respondía indignada Liliandil
-Y a mi hijo solo lo usaste para vengarte de tu esposo creo que debes de retirarte, porque tú sabes lo que pasa cuando te metes con los hijos, eres madre –decía Helen mirando fríamente a Liliandil
-Madre ya no digas nada, por favor –decía Susan al estar cansada de peleas.
Liliandil se retiro sin decir nada ya que sabía que las cosas no estaban muy bien entre Helen y ella desde lo que paso con sus hijos.
-No es necesario que te esfuerces –decía Helen a su hija –tienes que descansar, se que te sientes mal por todo lo que paso pero necesito que hagas un esfuerzo, la depresión que tienes no te ayuda para que te recuperes rápido.
Susan tan solo miro a su madre tristemente y ya no soporto más dejando que las lágrimas inundaran sus ojos.
-Dime como puedo olvidar el dolor que siento por dentro, dime como… -decía Susan mientras su madre la consolaba.
Desde la puerta Rilian miraba aquella escena triste, sentía que todo lo que pasaba era por su culpa él también necesitaba de su padre, para que le dijera como poder tener un pueblo a su cuidado, no podía dejar de sentirse así.
-Déjame ayudarte –dijo una voz conocida
-Nadie puede ayudarme, por mi culpa mi padre tuvo que hacer esto, yo debería estar muerto –decía Rilian
-No digas eso Rilian, Caspian lo hizo porque te amaba –decía Lucy abrazando a su novio
En un lugar lejano a las orillas de los confines existía un lugar sagrado llamado El país de Aslan donde un rey acababa de llegar por cumplir un sacrificio de amor. El tiempo no existía, era vivir feliz en aquel lugar de ensueño.
El gran león observaba como Caspian se desenvolvía sabía perfectamente que su felicidad no era plena, sus facciones en el rostro lo demostraban.
-Rey Caspian cuál es el motivo del sufrimiento –decía Aslan situándose al lado de Caspian quien estaba sentado en el pasto cerca de un rio de agua cristalina.
-No estoy sufriendo mi hijo vive –respondía tristemente Caspian
-Rilian es un joven extraordinario igual que su padre, sé que llegara a ser un magnifico líder pero… -decía Aslan mirando fijamente a los ojos
-¿Pero qué? –decía desesperado Caspian
-Pero ni el padre ni el hijo son felices, la felicidad de cada criatura es diferente pero tiene que ser plena, todos los que habitan aquí son felices porque dejaron situaciones que les dolían pero tu hijo mío, tu alma se encuentra aquí pero tu corazón está muy lejos de aquí –explicaba sabiamente Aslan
Caspian se quedo sin palabras ya que era verdad todo lo que decía Aslan, hizo un sacrificio porque amaba a su hijo pero aun así le dolía haber dejado a una persona.
-Dime tú ¿Cómo le hago para ser feliz? –decía Caspian
-Eso solo tú puedes saberlo –respondiéndole tranquilamente –un sacrificio de amor puro es recompensable con segundas oportunidades –decía Aslan
-¿Cómo dices? –decía extrañado Caspian sin entender lo que decía Aslan
-Diste tu vida por la de tu hijo, amándolo, ya que tu sufrimiento es mucho y tu felicidad poca, te mereces una segunda oportunidad pero cabe decir que tienes que asumir responsabilidades, retos para poder descubrir tu deseo más preciado –Caspian lo miraba confundido –Londres es un lugar muy frio y con muy poca vida, una guerra se disputa, los reyes Peter, Edmund, Susan y Lucy pudieron disfrutar una vez más Narnia, tu segunda oportunidad es cambiar el lugar donde ellos viven –explicaba Aslan
-Me estás diciendo que puedo ir al lugar de los reyes de antaño –decía confundido Caspian
-Solo que para llegar a ese lugar tendrás que borrarte la memoria, tendrás tu cuerpo, tu alma pero una nueva familia, nacerás de nuevo pero tu nombre será el mismo, cuando se tiempo de que los reyes regresen tu vida será diferente –decía Aslan
-¿Pero como los reconoceré? ¿Qué pasara con mis recuerdos? –preguntaba atónito Caspian
-Los reconocerás pero tus recuerdos llegaran en los momentos que los necesites, tus sueños serán las mejores memorias, el corazón nunca olvida, cuando tu alma este lista recordaras este momento y descubrirás porque te mande a ese mundo ¿aceptas? –decía Aslan
-Claro que si –decía Caspian humildemente haciendo reverencia
Aslan soplo, de repente Caspian empezó a olvidar toda su vida en Narnia, su alma empezó a viajar a través del tiempo y el espacio, de nuevo vio aquella luz que le regresaría la vida, una vida nueva pero el mismo ser.
Cuatro semanas después…
Peter estaba arto de que Rilian no asumiera el trono de Narnia se la pasaba alargando los días para no ser coronado, Liliandil por más que quería hablar con el rey no se atrevía. Susan sentía que su vida cambio porque aunque ya hubiera superado un poco lo de Caspian, su brazo no sería el mismo desde aquella caída pues su habilidad en el arco había sido ligeramente perjudicada y sentía mucha desesperación, Edmund se le dificultaba ver a Priscila hija de Alena porque esta le reprimía cada vez que la veía con él, otra situación difícil era Lucy quien no sabía cómo apoyar al príncipe, se habían distanciado tanto al grado de no hablarse mientras Helen se desmoronaba cada vez que sus hijos se veían tristes porque no sabía cómo ayudarlos.
Ese día en otra cena silenciosa y distante de cada uno de los presentes fue distraída por una fuerte explosión por lo que todos se pusieron en guardia para combatir lo que pasaba, al salir se encontraron con un acto espeluznante, Daluv había vuelto y tenía fuerzas poderosas.
-Sus majestades que milagro volver a verlos y a mi hermanita –mirándolos fríamente
-No pasaras, solo si puedes contra nosotros –decía Peter furioso
-Veremos qué pasa –respondía maléficamente Daluv
Fue un momento mágico porque Aslan se apareció y se puso frente a los reyes no supieron que paso porque Daluv lanzo una bola negra pero el gran león la detuvo, de repente un gran hoyo se produjo y como imán fue absorbiendo a cada uno de los reyes primero Peter, después Susan, Lucy, Edmund, Helen pero nadie se imagino que Rilian, Liliandil, Priscila y Alena también fueron absorbidos, llegando a una pequeña casa.
-¡Regresamos! –exclamo anonadada Lucy al reconocer su casa
-Creo que si –respondía Edmund a su hermana
Todos no sabían que pasaba, Rilian estaba en shock de nuevo estaba en Londres, Liliandil, Alena y Priscila estaban confundidas ya que no sabían donde se encontraban.
a ver que sucede
el otro fic lo terminare
en unas semanas más
saludos
