[Hannibal]
Nota: los personajes de Hannibal no pertenecen, este fic es sin ánimo de lucro.
Luchemos contra el plagio entre más seamos, más se escucharán nuestras voces, no dejemos que personas inescrupulosas se lleven nuestro trabajo… propuesta liderada por Katrinna Le Fay y adoptada por Luna Shinigami.
Atentamente Luna Shinigami
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Hannibal Au DollHouse
Will Graham
Parte II
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Las manos de Hannibal temblaban por primera vez en más de 40 años, por primera vez sentía el dolor luego de ser el depredador, había sido la víctima, una de sus muñecas lo había pagado, no podía reconocerla y dolió, una parte de su corazón muerto y fenecido.
Un corazón que tuvo para su familia y murió a manos de Grutas.
Un corazón que latió después de muerto cuando vio a Joe por primera vez en la camilla del hospital en Londres.
Otro latido cuando Joe llevo a John mientras lo besaba dulcemente, en su aspecto de niño bueno, cabello ordenado y bien peinado.
Otro latido cuando vio los hermosos ojos azules de Sam en prisión.
Otro latido cuando encontró a Adam casi muriendo asfixiado.
Otro latido cuando encontró a Lee con cáncer terminal.
Otro latido cuando sus manos llego su pequeño astronauta, vestido de Saco de Tweed y pantalón de lino.
Otro latido cuando vio a Kurt entrar por terrores nocturnos.
Otro latido cuando vio a William Graham por primera vez con Jack Crawford.
Y su corazón muerto latía pequeñamente, mínimamente, como un pequeño aleteo, casi un susurro si no se escuchaba bien, pero latía por sus muñecas amadas, por cada una de ellas, por cada una y por cada aparición de cada una.
Cuando pensó que jamás podría recuperar nada de su pasado, cada uno de ellos fueron apareciendo reconstruyendo su corazón y su alma despacio, lentamente.
Aprendió a darles alas y muchas veces a ser el diablo hablando en sus oídos, algunos ya venían rotos, destrozados por la tristeza, en el caso de su astronauta, solo era un alumno aventajado.
Y ahora había perdido una de sus muñecas, uno de los latidos de su corazón y un pedazo de su alma.
No pudo evitar gritar.
No había gritado así desde que Grutas entro a su vida a destrozarla.
No había gritado así desde que asesino a Grutas cuando supo que la cuchara que lamia con impaciencia por el hambre, tenía residuos de su hermana.
No había gritado así desde que arrebataron a su hermanito de sus brazos.
No había gritado tanto, que hasta sintió que perdía la voz y que su traje de persona se caía pedazo a pedazo, fragmento a fragmento, hasta mostrarse como una bestia desnuda.
Sabía que lo estaban mirando, sabía que Will lo sostenía entre sus brazos, sabía que, con una sola mirada del perfilador, sabría quien se había estado ocultando bajo las sombras, pero no le importaba; iba a acabar el mundo y llevarlo a las cenizas.
Se había prometido, les había prometido a todos y cada uno de ellos que jamás los harían sufrir, que era él, el mayor depredador y sus promesas quedaron en uno de sus muchachos destrozados y descontracturados en el aire.
Sus promesas quedaron vacías cuando dejo que lastimaran a uno de sus niños.
Sus promesas quedaron en promesas cuando alzo las manos y pudo ver lo que quedaba de alguno de ellos.
Sus ojos se transformaron en peligrosos, el dolor lo hacía peligroso, siempre lo hizo y unos brazos lo tomaron con más fuerza.
-Hannibal- Susurro Will en su oído, sin poder calmar a bestia que estaba emergiendo, que trataba de levantarse y ver de cerca, de pedir perdón de rodillas ante uno.
-Lo perdí...- susurro con la voz quebrada, con la voz hecha un hilo a punto de romperse, de un vidrio quebrado contra el suelo, destrozado en mil pedazos - Lo perdí- sin dejar de mirar el cuerpo, empezando a agitarse.
Will lo tomo con más fuerza sintiendo emanar del cuerpo de Hannibal una fuerza increíble, debajo de aquel sastre de tres piezas, mostrando la fuerza física que tenia en realidad y no la simulada, de aristócrata y socialite.
Jack se acercó, aquella explosión no era normal en Hannibal, Hannibal conocía a la persona que estaba colgada, Hannibal conocía a la persona que había sido expuesta como una muñeca de porcelana.
Para Hannibal era personal.
-Ahora no Jack- escucho la voz de Will reteniendo al Psiquiatra – está fuera de si- le dijo y regreso su mirada a Hannibal – Hannibal, mírame por favor- le pidió agarrando su rostro con ambas manos para que su atención solo estuviese en él, aunque ya hubiese desnudado sus dientes desiguales, como la bestia que era – Hannibal por favor, déjame llevarte al coche- le pidió con cuidado – déjame cuidar de ti- fue una petición mucho más suave – déjame ponerte de nuevo tu traje de persona- rogo, ayudándolo a levantar, sin dejar que ninguno se acercara.
No Jack.
No Alana.
Con el cuidado que él muchas veces recibió de Hannibal, le ayudo a ponerse de pie y lo dirigió al Bentley, cerrando la puerta en el lado del copiloto.
-Will- le detuvo Jack y el profesor no pudo mas que mirar fijamente a Jack.
-Ahora no Jack- le aseguro – Hannibal no están en condiciones de hablar con nadie, Hannibal no puede atender a nadie ahora- Jack le miró fijamente – Conocía al hombre Jack- respiro hondamente y se acerco al otro hombre – seguramente era su amante y no, no iba a revelar eso de Hannibal, es su vida privada que yo mire, que no debí pero lo hice, no iba a divulgar nada de su vida privada porque es su vida privada- aseguro apretando sus manos – cuando, cuando logre calmarlo un poco, puedo interrogarlo sobre la identidad de – señalo sin mucha contundencia el cadáver – por ahora, déjalo- le pidió.
Jack miro el auto, miro como le temblaban a Hannibal y tal vez fue por el choque de lo que veía; Hannibal en Pánico, Will centrado, cuando siempre había sido al revés lo que hizo que asintiera.
Cuando nunca pensó ver en tal estado de descomposición al mayor.
Todos vieron cuando el auto abandono la escena y Jack apenas pudo ver el rastro de polvo levantado por las llantas del Bentley. Hannibal había gritado como un animal herido, como un depredador en llamas, Will había reaccionado de manera centrada, calma, como jamás lo había visto actuar.
Se giro a ver de nuevo el cuerpo, colgado como un tributo a la envidia y se preguntó qué clase de hombre había sido el amante que pasaba su tiempo con Hannibal Lecter, si era una réplica de William Graham.
Y que clase de hombre había sentido celos de esa relación al punto de destrozar a la pareja de Hannibal Lecter.
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Las manos de Hannibal temblaban de manera fuerte, realmente ni él supo cómo había sacado el celular de su gabán que sonaba dos veces, fuerte y claro.
-Hannibal- una voz seductora le hablo.
-Sam- la garganta del psiquiatra se cerró de tal forma que casi no pudo hilar alguna palabra o pensamiento coherente.
Se escuchó un pequeño sonido y luego otra vez la línea abierta, dejando su voz coqueta a un lado para centrarse en Su coleccionista particular - Hannibal ¿Estas bien? ¿Te paso algo? ¿dónde estás? -
- ¿Quién está contigo? - pudo hilar las palabras que ni el mismo Hannibal supo cómo.
Se escucho un silencio de fondo – Hannibal, estamos todos en New York con Luke, esta es la semana de la moda y esto va a estar encendido por todas partes- Hannibal respiro tranquilo, pero ¿Entonces? ¿Quién era ese hombre? – solo Adam se quedo en casa, Sabes como es Towers odia salir de la casa-
Sintió que el aire que había recibido salía de su cuerpo, como un golpe directo a los pulmones, como si se estuviera ahogando en un mar de brea - ¿Adam estaba en casa?, Sam ¿Adam estaba en casa? -
-Si, no quiso viajar, no le gusta, Hannibal ¿Qué sucede? Me estas asustando-
-Sam, cuida de todos, si pasa algo- apretó el teléfono mientras Will entraba en el asiento del conductor y escucho a Sam diciendo fuerte y claro.
"nos salvamos y matamos a Todos"
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Llegaron a la casa de Hannibal, a esa casa que Will había ido últimamente con asiduidad, ayudo a salir al mayor del auto para entrar con la misma calma que había mantenido durante la escena del crimen.
Hannibal se quito el gabán y lo lanzo al suelo descuidadamente, algo que jamás haría en otra circunstancia y camino por la casa seguido por Will.
-Hannibal- Graham paso por encima del gabán casi pisándolo, siguiendo a Hannibal que iba hasta el bar de licores.
-Se llamaba Adam- su voz estaba algo afónica, distante – Adam Towers, tenia 27 años- apretó el vaso de Whiskey en su mano y le sirvió otro trago a Will.
-Tu amante- aseguro Will bebiendo – Algo joven- más sabiendo que Hannibal rodeaba los cincuenta.
La casa se veía mas oscura de lo común, con las sombras revoloteando alrededor de ellos dos, como si quisieran tragárselos a juntos y desarmarlos para armarlos nuevamente entre la oscuridad y el silencio.
Volverlos uno.
-Adam era un chico especial, periodista, con los rizos mas bellos que he visto y una mirada picara- bebió de nuevo sin mirar a Will- inteligente y sagaz, un pequeño súcubo en la cama, con una lengua bífida y un vocabulario que algunas veces hubieras querido lavar con piedras- soltó una pequeña sonrisa – le tenia miedo a la oscuridad, odiaba los lugares cerrados aun así era agorafóbico- miro a Will- una mujer trato de arrebatármelo, puso un cinturón en su cuello y una aguja con drogas en su cuerpo, lo tuve en paro cardio respiratorio, lo vi casi revivir- tomo hasta el fondo y luego se sirvió otro trago para beberlo al mismo ritmo – Adam hizo latir mi corazón-
- ¿tenías alguno? - pregunto Will apretando una de sus manos.
-Algunos años pensé que no, que había muerto y que solo aquí bombeaba a duras penas sangre hasta que…- apretó su mano aún más fuerte y camino hasta su escritorio y vio sus dibujos, acaricio los lápices y tomo su escalpelo.
Will se burlo recostándose un poco sobre la mesa – ¿Hasta que lo conociste? no sabia que el destripador de Chesapeake era un romántico empedernido-
-No sabia que William Graham era un asesino serial- Hannibal le miro con los ojos brillando como el depredador que era, enfrentando a su "Tiquete dorado".
Ninguno de los dos tenia el traje de persona.
Ambos se habían quitado las máscaras, ambos habían desenmascarado sus secretos, ambo se habían mostrado desnudo ante el otro.
Ambos podían verse, recién nacidos, bajo el mismo árbol, bajo la misma lluvia, desnudos, inmaculados, limpios y monstruosos.
-No soy un asesino serial- se acerco Will a Hannibal – quería lo que él tenía, quería tener de lo que él, ufano, se jactaba de tener- acaricio los pómulos del mayor- quería ser él, pero él era un simple cobarde que rogo por su vida, cada corte lloraba como un animal apunto de ser sacrificado, un simple cerdo que chillo cuando quite cada falange una por una- susurro en su oído – chillo como un cerdo cuando destroce sus articulaciones y aun estaba con vida, no era el ser digno del que hablas, solo un cerdo-
La garganta de Hannibal se cerró con fuerza, pero logro hablar - ¿Ese fue el único motivo? -
-No, mi diseño es – suspiro - porque eres para mí, Hannibal- aseguro Will sin separarse medio centímetro del cuerpo ajeno completamente en tensión- porque deseo beber tus lagrimas que deberían ser por mi- sintió como Hannibal lo acercaba a su cuerpo, como quedaba unido a Hannibal, como la figura se iba diluyendo, como los otros monstruos que se atenazaban en las tinieblas se alejaban con fuerza, como las pesadillas se ahuyentaban, como el olor de Hannibal era conocido, único y familiar.
Lo olio y supo que el otro hacia lo mismo.
Lo olía.
Como animales.
Y como animales, supo que allí era su lugar, entre los brazos de Hannibal, sintiendo su aroma, la temperatura de su cuerpo, allí pertenecía y Hannibal pertenecía.
-Wilkam- susurro Hannibal roncamente en lituano y levanto la vista – Wilkam- le beso, le beso despacio para luego ser arrebatadoramente violento, quebrando los labios de Will al hacerlo, saboreando la sangre que le ofrecía voluntariamente – Will- los ojos de Hannibal se llenaron de lágrimas, más ninguna fue derramada
Y Will gimió dolorosamente. Sintió el escalpelo en su vientre – Ha.. nnibal-
-Ibas a estar conmigo, como Adam, como ellos- sollozo Hannibal tan roto como Will, pero sin soltarlo – Ibas a estar conmigo porque te he amado toda mi vida, Will, Wilkam, pero me lo quitaste, él es parte de mi y parte de ti, parte de un todo que no entiendes, pero hubieras entendido al verlos, al sentirles-
-Ha.. nni… bal- trato de alejarse, pero el filo se enterraba cada vez más, mojando los dedos de Hannibal, dejándolos calientes.
-Has roto mi alma Will, has roto mi corazón y no pensé que alguien más pudiera hacerlo después de Grutas- negó – Prometí cuidarlos, porque son míos como tú, pero no puedo, no puedo sobrevivir de nuevo a un invierno sin ti- le beso de nuevo enterrando más el escalpelo.
Will le miro a los ojos y le vio llorando, no entendía lo que decía Hannibal, pero lo sujeto con fuerza y lo beso de nuevo devolviendo todo el sentimiento acumulado -Acompáñame al infierno- le miro y sonrió a pesar de saber que iba a fallecer a manos de Hannibal.
-Siempre caminare en el hasta llegar a ti- aseguro moviendo un poco más el estilete, cuando la luz se prendió y ambos hombres miraron hacia la puerta.
Tanto Will como Hannibal abrieron los ojos, pero por diferentes motivos.
- ¿Hannibal? - Adam Towers estaba en la puerta, solo vistiendo el saco rojo de Hannibal, mirándolos con extrañeza
Continuara
¡Chan chan! Jojojo, Un capítulo y se acaba Doll House, espero poder explicar todos los vacíos que hay.
Espero que les haya gustado y por cierto este capítulo va dedicado a todos y todas las que me leen cada locura en especial a Zia, que cada chapter me deja un bello mensaje para continuar
Les deja con mucho amor,
Luna Shinigami
