Labios marchitos,
ojos sumidos en oscuridad…

Espejos incrustados en sus ojos
les recuerdan su divina maldad.

Ángeles Caídos, desconocido.


Capítulo 12. Fuego y Hielo.

Jason parecía luchar por mantenerse en pie. Todo su cuerpo estaba tenso, temblando, solo su mandíbula estaba férreamente cerrada, como si intentara no gritar. El sudor perlaba su frente pegándole los mechones rojos a la piel y sus pestañas cobrizas se movían inquietas, como si estuviera dentro de una pesadilla y no pudiera despertar.

Arshya jugaba con sus manos, preocupada. Vale, era un idiota y le había gritado cosas horribles, pero verlo así era otra cosa. Casi se sentía mal por él.

Estuvo a punto de soltar un grito cuando Jason abrió los ojos de golpe y jadeó. Tenía la vista perdida, sus ojos dorados moviéndose de un lado a otro como si no recordara donde estaba. El chico se llevó la mano al pecho, respirando con dificultad, y comenzó a inclinarse a un lado.

Arshya corrió hacia él casi al instante, escuchando lejanamente los gritos de Isabelle y los chicos, y lo atrapó justo cuando desfallecía a los pies del Hermano Silencioso. El peso de él la aplastó y los dos se derrumbaron en el suelo.

Arshya tomó el rostro sudoroso de Jason entre sus manos.

"Jason" susurró. "Jason, despierta."

La vista de Jason se enfocaba y se desenfocaba, perdida, y al final terminó por derrumbarse en las piernas de la chica, inconsciente y pálido.

Es todo —dijo la voz del hermano silencioso— el chico ha recuperado sus recuerdos. He tenido que retirarle un bloqueo producido por una runa demoníaca que le han puesto.

"¿Runa demoníaca?" repitió Alec, patidifuso.

Jonathan Morgenstern se la colocó al muchacho mientras estaba inconsciente. Es lo único que puedo afirmar con seguridad.

"¿Eso también es la causa por qué no puedo sentirlo?" dijo Blake.

"¿Y también de qué su esencia de cazador de sombras haya sido reprimida?" dijo Lex.

"¿Y que sea tan idiota?" dijo Gwen.

"¡Basta!" bramó Isabelle. "Fuera de aquí, todos ustedes. Los grandes hablaremos con el hermano Silencioso."

"Pero…"

"Chicos" dijo Jocelyn, seria. "Será mejor que hagan lo que Isabelle dice"

"Pero..." Arshya se interrumpió al sentir como Jason se movía en sus brazos, recobrando la consciencia. Él abrió sus ojos dorados, mirándola a través de sus espesas pestañas rojas.

"Arshya" se quejó, sonriendo como tonto. "¿Por qué siempre estás de gruñona?"

Arshya —olvidando el momento en que se había compadecido de él— se levantó, no sin antes patearle la cabeza.

"¡Au!" gritó Jason y luego se puso de pie, sin dejar de sonreír y sobándose la cabeza. "Yo sólo decía…"

Las puertas de la biblioteca se abrieron de nuevo y todos los presentes se voltearon, todos menos Jason, quién seguía sobándose la cabeza.

"¡Jonathan! ¡Oh, Jonathan!"

Jason escuchó el grito antes que alguien lo abrazara con violencia por la espalda, dejándolo momentáneamente sin respiración.

"Oh, cuando Lex me mandó el mensaje no podía creerlo. Pero eres tú, ¡de verdad eres tú!"
"Pero que demo…"

"¡OH, JONATHAN!"

"¡Suéltame!" rugió el chico, desasiéndose de los brazos que lo asfixiaban. Jason se volteó, enfurruñado, y se encontró con una chica de unos inmensos y llorosos ojos acaramelados. Tenía el cabello terriblemente lacio, de un rubio tan claro que parecían hilos de plata. Ella estaba llorando. Llorando muy fuerte. Y lo volvió abrazar, dejando a Jason estupefacto.

"¿Seraphine?" logró decir, recordando de pronto sus recuerdos y la niña de la esquina, temblando y diciendo que no podía levantarse.

Ella no contestó, sólo siguió llorando en su hombro, sin poder calmarse. Jason comenzó a sentirse incómodo: nunca había visto a una chica llorar así por su culpa y no le agradaba. Sin saber exactamente que más hacer, trató de calmarla dando palmaditas suaves a su espalda.

Lo único que logró fue que ella comenzara a llorar –si se podía— más fuerte. Jason gruñó.

"Creí que estabas muerto" decía la chica, una y otra vez.

"Pues ya vez que no lo está" dijo Blake, fríamente.

"¿Tienes algún problema con eso?" Jason lo miró, alzando sus cejas cobrizas. "No pareces especialmente feliz"

Blake negó con la cabeza.

"Tu… no eres como Jonathan. Ni siquiera puedo sentirte, y eres mi parabatai."

Blake no sabía cómo explicarlo. Simplemente era como estar un cuarto oscuro donde se suponía que todo debería estar iluminado, y en su lugar sólo hubiera un vela, titilando en la oscuridad, vacilante y pequeña.

"¿Cómo puedes decir eso?" Seraphine, luchando contra las lágrimas, vio a Blake. "¿Cómo puedes siquiera pensar en eso ahora?"

"Él no es Jonathan" los ojos de Blake eran dos túneles oscuros y profundos. "Es sólo un mundano."

"Y tu sólo eres un imbécil" Jason se separó de Seraphine, sus ojos ardiendo como brasas.

Isabelle —que había estado hablando en voz baja con los adultos— se giró y les gritó:

"¡Les he dicho que salgan!" luego miró a Arshya y le dijo algo que Jason no alcanzó a escuchar porque estaba demasiado preocupado en tratar de comerse a su hermano con los ojos.

"Ustedes dos" Arshya apareció en medio de ellos, con el rostro hastiado. "Mantengan sus narices alejadas del otro, por favor. Blake, Isabelle nos ordena que salgamos."

"¿Y desde cuando ella me ordena?"

"Dijo que si no lo hacíamos, ella lo haría a patadas."

"Genial. Quiero verla."

Jason sonrió con falsa dulzura. "Que linda esa Isabellita"

"Blake, sólo vámonos." Arshya lo tomó por el brazo, ignorando a Jason, y lo jaló hacia fuera. El parecía divertido cuando lo hizo, incluso sonreía al mirar a Arshya y —extrañamente—eso molestó a Jason.

"¿Por qué se van?" preguntó a la chica, sin saber que más decir y sintiéndose estúpido por sentirse molesto.

"Isabelle dijo que tú te quedaras aquí" contestó la chica secamente y luego le cerró la puerta en las narices. Jason, rechinando los dientes, se giró.

¿Y qué más daba si se iba con ese idiota canoso? No era como si a él le importara.

"¿No sabes nada, cierto?" dijo tímidamente alguien a su lado, y Jason se sorprendió por un momento. Había olvidado que ahí estaba Seraphine. "¿Tu de verdad no nos recuerdas, cierto? No recuerdas nada.

"No" respondió Jason, y cuando vio que la chica parecía a punto de llorar de nuevo, estuvo a punto de entrar en pánico. "L-lo siento."

"Seraphine, querida" Jocelyn apareció al rescate y miró a la chica dulcemente. "Será mejor que salgas, Jonathan irá un poco después."

La rubia asintió, llorosa y se encaminó a la puerta. Jason la vio marchar con una mezcla de ternura y luego se volteó hacia los demás. Todos los adultos estaban mirándolo, como si fuera un pequeño gran problema.


"Ya estoy harto" se quejó Blake. Él y Arshya estaban recargados contra la puerta de la biblioteca, esperando que los demás salieran. "¿Cuánto más piensan tardar? Llevan ahí dentro cuatro horas."

"Apenas llevamos una hora" repuso la chica, a su lado.

"En realidad" dijo Lex, quién trataba de consolar a una llorosa Seraphine. "Sólo han pasado diez minutos."

Arshya gruñó y Blake golpeó su cabeza contra la pared.

El timbre del Instituto sonó entonces y los cuatro chicos se miraron, confundidos.

"Yo voy" decidió Blake, ceñudo, y se levantó.


Su vínculo parabatai no está roto, simplemente se debilitó —dijo el Hermano Silencioso.

"Muy bien, puedo entender eso" asintió Alec, irritado. "Pero eso me pasó cuando Jace estaba siendo controlado por Sebastian, y aun así, lo sentía."

El portal llevó a Jason a otro mundo. No hay ningún registro en la Ciudad Silenciosa que pueda explicar los efectos de eso entre dos parabatais. Es algo que no había pasado antes y no puede saberse nada con exactitud. Lo único que puedo decir es que su parabatai, Blake Herondale, si pudo sentir que él murió, ya que, técnicamente, su alma dejó este mundo, al igual que lo hubiera hecho de haber muerto.

"Pero regresó" dijo Alec, incansable. "Cuando Jace volvió a la vida yo pude sentirle…"

El hermano silencioso negó con la cabeza.

Ya os he dicho que hay una runa demoníaca grabada en él.

"Aun no comprendo eso" intervino Isabelle. "Por lo que sé, Sebastian jamás fue bueno con las runas."

No sé las capacidades de Jonathan Morgenstern y tampoco pienso investigarlas. La runa esta sobre el chico y casi aniquiló su esencia de Cazador de Sombras. Es muy probable que su parabatai no lo sintiera, dado que lazo está débil y maltratado. Incluso ahora, que parte de la esencia ha despertado, dudo mucho que pueda sentir a su parabatai. Como dije, esto no había pasado antes, no se puede saber con exactitud cuáles sean sus repercusiones. Puede ser que, con el tiempo, su lazo se vuelva a reforzar. No olviden que un lazo parabatai es el más fuerte de todos, no se puede romper completamente jamás.

Muy de Sebastian, pensó Isabelle con sorna, si no tiene algo, lo destruye. Era claro que sabía que Jace iría tras él y por eso dejó a Jason sin sus poderes de Cazador de Sombras. Si Jason huía, lo haría sin ser un Cazador. Eso le facilitaría ir por él después.

"¿Qué pasa con la pérdida de memoria?" dijo entonces Jocelyn. "¿Eso también es por la runa demoníaca?"

No. Jonathan Herondale perdió la memoria en el momento que le portal lo arrojó sobre las calles de New York. De haber sido un humano, habría muerto al instante. Él solo quedó desangrado e inconsciente. De haber quedado así por mucho tiempo, probablemente hubiera muerto, pero fue encontrado por una mujer. Es todo lo que pude ver.

"Bueno" dijo Luke, después de un silencio. "Supongo que ahora, Jason, tendrás que quedarte aquí."

"¿Qué?" dijo el chico, ceñudo. "¿Por cuánto tiempo?"

"Hasta que estés a salvo" dijo Alec tajantemente. "Y eso se traduce como hasta que Sebastian esté muerto"

Jason estaba a punto de replicar cuando la voz de Blake llegó a través de la puerta.

"Oh, dulce Isabelle, te traigo una noticia que te hará muy feliz" bramó, con un tono burlón. "El tío Simon está en el patio"

Simon… Jason lo recordaba. Lo recordaba tan claramente que se sintió extraño. Simon era divertido y le caía bien. Recordaba haberle hecho bromas con su padre.

"¿Simon?" dijo Isabelle, y no pareció feliz, más bien frunció el ceño, extrañada. Ella sabía que Simon había estado investigando la reciente muerte de submundos por todo el país. Él le había dicho que no podrían verse en un tiempo.

Isabelle miró a su hermano. Alec también parecía inquieto.

"Algo está mal" dijo e Isabelle salió como una tromba de la biblioteca, abriendo las puertas de par en par y topándose con los chicos, quiénes al verla dejaron de reír abruptamente.

Isabelle los miró con recelo y luego apuntó con desagrado a Blake y Arshya.

"Ustedes dos. Acompañen a Jonathan por sus cosas a su casa. Ya no es seguro para él estar ahí, así que se quedará aquí por un tiempo. Tienen una hora y si no vuelven en el tiempo exacto, los mataré."

Jason, a sus espaldas, no parecía nada contento.

"Pero…"

"Me valen un comino tus peros" lo cortó Isabelle. "Si no haces lo que te digo Blake y Arshya están autorizados para traerte aquí aunque sea arrastrando ¿entendiste?"

Blake y Arshya sonrieron, entusiasmados ante la idea.

"Pero…"

"Nada. Punto. Estoy siendo muy amable ya que, si fuera por Alec, te dejaríamos aquí y te pondríamos la ropa de Blake"

Jason bufó, pero no dijo nada. Cualquier cosa menos eso.

"Lex, quédate con Seraphine" continúo Isabelle, sus ojos oscuros relampagueando con fiereza. "No salgan."

Lex asintió.

"Ahora todos váyanse y hagan lo que les digo. Conózcanse y derramen amor fraternal"

"Sobretodo" murmuró Arshya.


"¡Hacia Long Island, le dije!" Jason y Arshya golpearon la reja del Taxi, molestos. "¡Idiota!"

"¡Esta es una ruta con menos tráfico!" gritó el chofer, alzando la voz por encima del ruido del tráfico.

Jason se le quedó mirando como si estuviera de broma. Estaban en medio de un caos vial. Con un sonido de impaciencia sacó un billete de veinte dólares y se lo enseñó al hombretón.

"Si se apresura, le daré estos veinte dólares"

En cuanto lo dijo, el conductor giró bruscamente al tiempo que aceleraba, esquivando los carros y pasándose varios altos. Jason sonrió con malicia al escuchar los claxon y las voces furiosas que se alzaban a su paso.

Arshya lo miró acusadoramente.

"¿Qué?" dijo inocentemente.

"Genial" dijo la chica con sequedad. "Todo genial hasta que nos atrape una patrulla."

"Dime, ¿siempre tienes que pensar en lo aburrido?"

"No sé y de todas formas me acabo de acordar que no te hablo."

Jason rodó los ojos.

"Vamos, Arshya, ¿no me vas a volver a hablar nunca?"

La chica lo ignoró y miró a Blake. El chico estaba plácidamente sentado junto a la ventana, de la misma forma que lo estaría de estar en un tour por Venencia. Su cabello rubio platinado destellaba con los colores de las tiendas y las luces.

"¿Enserio no te desespera?" le preguntó Arshya.

"¿El qué?" dijo él, indiferente.

"Todo el tráfico"

El chico se encogió de hombros.

"Siempre y cuando lleguemos a donde tenemos que llegar, no me importa cuánto nos tardemos. Soy muy paciente."

"Tú lo que no quieres es regresar a estar encerrado en el instituto"

"Tal vez"

El taxi volvió a girar bruscamente y los tres chicos, Arshya en medio, terminaron estrellados contra la ventana del lado de Jason. Arshya resbaló y cayó de espaldas contra Jason, el pelirrojo gritó en protesta cuando azotó contra la puerta en un golpe sordo. Blake cayó encima de Arshya. La chica tragó saliva; sus rostros estaban tan cerca que ella podía sentir su respiración en su rostro. Blake despedía un olor a pimienta, algo picante, pero no desagradable. Él le sonrió con picardía.

"Creo" dijo Jason, quién no veía nada porqué los otros chicos lo aplastaban. "Que a esto no es a lo que se refería Isabelle con amor fraternal, lo saben ¿no?"

Jason resopló, quitándose el pelo de Arshya de sus ojos, y los vio. Su mirada se oscureció y de nuevo esa extraña molestia se apoderó de él. Sin pensar lo que hacía, se las arregló para empujar a Blake lejos sin tocar a Arshya.

"Muévanse" gruñó. "Me aplastan"

Arshya respingó y se quitó de encima, roja como un tomate. Se sentó derecha, sin ver a ninguno de los dos chicos. Blake le dedicó una sonrisa a Jason antes de que éste se girara hacia su ventana, ceñudo.

Blake no le caía mal, simplemente le molestaba su mera existencia. El Blake de sus recuerdos no era así. Ni Jason era el Jason de antes. Eran dos completos desconocidos. Y a pesar de que era su parabatai y de que era su hermano, Jason, por más que quería, no podía ver en él nada más que su estúpida sonrisa que parecía decir: "Me encanta joderte."

Lo reventaba. Y despertaba en él instintos violentos. Ahora mismo luchaba por reprimir ese impulso de estrellar su puñetera cabeza contra una pared.

No tenía nada que ver con Arshya, se dijo, claro que no.

Jason, ahora más enfurruñado, siguió viendo por su ventana. Había personas, carros, más personas, carros, carros, luces, luces, muchas luces aquí y allá, el cielo nublado, los edificios, turistas perdidos, una chica siendo perseguida por dos demonios que conducían su moto, más personas, carros… Un momento.

¿Una chica siendo perseguida por dos demonios que conducían su moto?

Puta. Madre.

"¡Mi moto!" chilló Jason horrorizado y abrió la puerta del taxi.

"¿¡Que haces?" se escandalizó Arshya, jalándolo por el brazo al mismo que sentía como su pulsera comenzaba a vibrar con urgencia.

"Idiota" siseó Blake y se adelantó hacia él, tratando de meterlo a la fuerza.

Y entonces, entre los gritos y jaloneos, el taxi giró violentamente y los tres salieron despedidos en medio de la calle.


"Simon" Isabelle se acercó hasta él, con la cabellera negra ondeando como una bandera negra. "¿Qué haces aquí?"

"Yo también me alegro de verte" dijo él, sonriendo ligeramente. "Tenemos problemas"

"¿De qué hablas?" dijo Alec, llegando detrás de su hermana y acompañado de Luke y Jocelyn.

"Blake" dijo Simon.

Luke alzó las cejas.

"¿Blake?"
"¿Qué pasa con él?" dijo Isabelle, impaciente.

"Bien, todos aquí sabemos que Blake no recordaba casi nada de esa noche, ¿cierto? Él siempre creyó que fueron demonios los que mataron a sus padres"

Isabelle asintió, con la molesta sensación de que ya sabía por dónde iba el asunto.

"Bueno, algo me dice que ese chico, o lo recordó, o alguien se lo dijo, porque hace poco fue a verme y me dijo que se vengaría."

"¿Vengar?" Jocelyn parpadeó. "¿Vengarse de quién?"

"Sebastian adoraba a Jace" dijo Isabelle, cerrando los ojos. Primero Jason, ahora Blake.

Simon asintió.

"Si lo que yo creo es cierto, Blake planea ir a matar a Sebastian por sí solo" el vampiro diurno suspiró, cansado. "He venido a decirte que no le quites los ojos de encima. Ese chico no sabe que lo hace"

"Bueno, lástima que llegaste un poquito tarde" dijo Alec, con sorna. "Acaban de irse con Jonathan"

"¿Perdón?" dijo Simon, confuso. "¿Jonathan?"

"Una larga, larga historia" dijo Magnus, quién apenas salía del Instituto acompañado de Gwen.

Simon lo vio, con la boca abierta.

"¿Cómo lo hiciste?"

"¿Cómo hice qué?"

"Tú no puedes entrar al Instituto" balbuceó Simon. "¿Cómo lo hiciste?"

"¿Qué?" Magnus miró a los hermanos Lightwood. "Pensé que ustedes habían hecho algo para dejarme entrar."

"No existe nada que pueda hacerte entrar a un Instituto" dijo Alec, pálido. Habían estado tan metidos en el asunto de Jonathan que no habían notado ése pequeño detalle. ¿Cómo habían podido ser tan estúpidos?

"¿Cómo demonios nadie se dio cuenta?" Isabelle respiraba con dificultad. "Algo va mal. Algo está muy mal"

En el momento que dijo eso, un cuchillo silbó en el aire y atravesó a una sorprendida Jocelyn. Todos se quedaron estáticos, sus bocas abiertas y sus ojos ensanchados de la incredulidad.

"Madre, que gusto volver a verte"

Isabelle, congelada, alzó la vista lenta y rígidamente. Ahí, recargado en la entrada del Instituto —en una postura totalmente despreocupada— estaba Sebastian, sonriéndole como un ángel arrancado del cielo.

"Linda Isabelle" dijo, con voz melosa. "¿Apenas dándote cuenta? Siempre supe que en su grupito no tenían muchas luces, pero tengo que admitir que esta vez han sido más idiotas de lo normal"

"¿Qué haces aquí?" rugió la chica, con las mejillas encendidas.

"Vine por mis hijos" dijo Sebastian, sonriendo de una manera que a Isabelle, en otro tiempo, le hubiera resultado encantador. Ahora solo le daba asco.

Isabelle estaba a punto de replicar cuando los gritos comenzaron. Gritos de Lex y Seraphine.


Los tres chicos se levantaron en medio de la calle y esquivaron por los pelos a un camión que paso a toda velocidad por su lado, pitando. A su alrededor se desató el caos: Los coches se detenían con las llantas rechinando para no atropellarlos, la gente les gritaba furiosos, los claxon sonaban por todos lados.

Arshya se giró hacia Jason, sus ojos relampagueando como fuego azul.

"¡¿Qué diablos te pasa?"

"¡Una chica está siendo perseguida por dos demonios!"

Blake lo miró.

"¿Una mundana?"

"¡Yo que sé!" dijo Jason, exasperado, a él le valía un comino la mundana. "¡Ellos iban en mi moto!"

Arshya se le quedó mirando en silencio, con la boca media abierta en una expresión de estupefacción. Luego cerró la boca con fuerza y apretó los puños.

"Parece que vas a explotar" casi rió Jason.

La chica soltó un chillido y con una mirada asesina se le tiró encima. Jason, tomado por sorpresa, levantó las manos para protegerse.

"¡No, no me comas!"

Pero Arshya no se lo comió, ni lo golpeó: lo pateó en la entrepierna. Jason se retorció sobre sí mismo, ahogando un grito. Arshya estaba a punto de golpearlo de nuevo cuando Blake la tomó del brazo y jaló a Jason de la camisa, y los sacó a los dos de la calle justo cuando un carro estaba a punto de atropellarlos. Todo en un segundo.

En cuanto estuvieron en la acerca, rodeados de la gente y los edificios, Blake —aun agarrando a Jason por la camisa— lo aventó contra la pared. Jason se estrelló en los ladrillos con un golpe sordo y cayó al suelo. Blake se acercó a él lentamente, casi paseándose, aparentemente despreocupado, pero Arshya lo conocía y pudo ver como sus ojos se oscurecían de la misma manera que el cielo anunciando la tormenta.

"Casi nos matas" le espetó a Jason, con voz peligrosamente calmada. "Dime, ¿no estuviste presente cuando Dios repartió los cerebros? Porque sinceramente no parece que tengas uno, imbécil"

Jason se había quedado inmóvil, junto a la pared, su rostro oculto bajo la mata de cabello ardiente. Transcurrió un segundo antes de que el chico alzara el rostro. Estaba sonriendo. Sonriendo de una manera que a Arshya no le gustó para nada. Sus ojos eran llamas doradas, ardientes y fieros como el mismo inferno.

"Usualmente, cuando llego a mi límite, suelo decir sólo una cosa" dijo, haciendo un esfuerzo por contenerse. "Vete a la mierda"

Jason se abalanzó sobre Blake. Arshya supo que era momento de actuar entonces y se interpuso entre los dos chicos, deteniéndolos y alzando las manos a modo de tregua.

"Arshya" dijo Jason, con voz ronca. "Muévete"

"Dulce Arshya" Blake sonrió de forma sagaz. "¿Qué harás ahora? ¿Ponerte a gritar "oh, por favor, basta, basta, Blake, no lo lastimes"? ¿O te harás la desmayada?"

Jason lo miró, rabioso.

"¿Quieres ver quién termina lastimado?"

"Ya sabes lo que dicen, perro que ladra no muerte"

"¡Basta!" soltó la chica, fastidiada. "Si se tocan un pelo de su puñetera cabeza, yo soy quién los lastimaré."

"Yo no estoy haciendo nada" dijo Blake, con fingida inocencia.

"Lo estás provocando"

"Y tú lo estás defendiendo" le acusó el chico.

"¡Yo no estoy defendiendo a nadie!"

"Entonces lo estás protegiendo"

"¡Yo no necesito que nadie me proteja!" escupió Jason.

"Oh, pobrecito, necesita esconderse detrás de una niña para que no termine con la cara partida."

Blake rió y Jason, a punto de explotar, se le fue encima esquivando a la chica. Arshya soltó un grito de furia y pateó a Jason, haciéndolo retroceder, y luego se giró hacia Blake y le dio un puñetazo.

"¡He dicho basta!"

Jason estaba a punto de replicar, con la cara roja, cuando un gritó rasgo el aire. Los tres chicos se miraron, súbitamente alarmados.

Arshya se puso pálida. Su pulsera llevaba vibrando una eternidad y ella lo había ignorado por estar peleando con los dos hermanos.

"La chica" dijo, y salió corriendo.

Jason apuntó a Blake.

"Te mataré después"

"Claro" dijo su hermano, ufano. "¿Qué tal el sábado? No tengo nada que hacer."

Jason gruñó y los dos salieron corriendo, siguiendo a Arshya.


La alcanzaron en cuestión de segundos, los dos colocándose a sus lados. La gente se arremolinaba a su alrededor, entorpeciendo y alentando su paso, y los tres chicos se abrían paso a duras penas entre maldiciones y empujones.

"¿Dónde están?" dijo Blake, serio.

"Cerca" dijo la chica con voz seca y luego dobló hacia una calle solitaria.

"¿Qué tan cerca?" dijo Jason y en cuanto lo dijo, otro grito se alzó en el aire, un poco más adelante.

"Muy cerca" dijo Arshya, y echó a correr.

Los tres Cazadores de Sombras derraparon en seco al llegar a una esquina que daba a un callejón. Por un momento no vieron nada más que oscuridad, las sombras bailaban en el callejón en un profundo manto de negrura, con el olor a basura y sangre flotando en el aire como una advertencia. Arshya apenas habbía dado un paso adelante cuando la mano de Jason la retuvo.

La chica retuvo la respiración cuando seis sombras cobraron forma de entre la oscuridad y la niebla, caminando directo hacia ellos.

Seis. Seis demonios.

"Jefe" escuchó decir a uno de ellos, con una sonrisa en el rostro y llevándose la mano a la boca como si fuera un walkie-talkie. "Aquí demonio beta. Los tenemos."


UN REVIEW? -please?-

(N/A: Gracias a todos por sus reviews de verdad!

bellafoog: waa, enserio muchas gracias espero que este cap te haya gustado también :D me gustaría decir que es un talento de nacimiento xD pero es más asi con mucha práctica y errores u.u de nuevo muchas gracias :)

BlueBubble133a: oh, all I can tell you is this: a lot of thanks, really:D