Inspiración: The Beatles - Let it be

Disclaimer: Los personajes de Magic Kaito así como la obra pertenecen exclusivamente a Gosho Aoyama, yo sólo me limito a corromper un poco estas creaciones, modificándolas a partir de mis propias ideas.

-You could be my enemy, I guess there's still time-

Capítulo 11 – Penumbra

Cero horas, treinta minutos y veintisiete segundos, cero horas treinta minutos y veintiocho segundos… El reloj se movía desesperadamente lento ante mis ojos. Cada movimiento de la manecilla era un calambre más en mi corazón. No sentía nada, tan solo el paso del tiempo y como mi vida giraba en torno a aquel reloj de agujas antiguas. Alrededor voces pronunciaban palabras sin sentido, algunas de aquellas palabras susurraban nombres conocidos pero era imposible distinguirlos entre la confusión que sentía. Mis pensamientos no colaboraban con esta tortura, me negaba a creer lo que había pasado hacía tan solo unos minutos y ni siquiera era capaz de sumergirme entre recuerdos. Parecía que el shock que tanto anhelaban los médicos había acudido al fin, justo a tiempo para hacerme olvidar el dolor que su muerte me producía.

Me estremecí.

Unas cálidas manos frotaron mis brazos en forma de consuelo, dándome calor ¿Desde cuando estaban ahí? Poco a poco percibí como mi cuerpo se amoldaba contra una textura sólida, y como las voces que antes sentía eran murmullos progresivamente altos que se alzaban hasta despertarme de mi sopor.

¡No! No quería despertar, me gustaba más ese mundo en el que nada importaba, que el dolor no era tan profundo y que mi existencia era lo único que importaba. Escuché un susurro lastimero, ¿De dónde procedía? Aquellas manos volvieron a acariciarme más desesperadamente hasta que la voz de su portador sonó en el medio de mi conciencia.

- Aoko, respira por favor.

La claridad llegó de golpe, haciéndome reconocer aquellos sollozos como míos. Me dolían los ojos de tanto llorar y parecía que llevaba un buen rato así, aunque por el tono de esa persona acaba de volver a recaer con fuerza.

- Tranquila. -Volvió a susurrar.

En ese instante una ira y desesperación me llenó por dentro. Me sacudí aquellas manos de encima gritándole algún improperio y notando un lamento que se hizo palpable ante la cara y los gestos de mi salvador. Aquella voz no era la que yo esperaba, no era la que necesitaba en esos momentos.

Intenté levantarme mascullando un 'Déjame' pero James me lo volvió a impedir, manteniéndome aferrada a su cuerpo.

Después de unos angustiosos minutos me di cuenta de lo que sucedía a mi alrededor. Los bomberos intentaban apagar las llamas que tanto habían aumentado a raíz de la última explosión. Nosotros nos encontrábamos cerca del parque que estaba en frente del museo, ocultos entre dos árboles y sentados en sus raíces, contemplando la escena. El equipo de policía se movía desesperado intentando controlar a los curiosos que buscaban una buena perspectiva del desastre mientras que mi jefe se movía sin control, gritando órdenes de un lado a otro.

No me importaba, ni siquiera mi padre surgiera en mi mente en aquellos momentos. Debía estar desesperado de preocupación y yo seguía sin poder reaccionar con claridad. Se me encogió de nuevo el corazón ¿Qué haría ahora? No me veía mentalmente capaz de seguir aquella vida, necesitaba olvidarme de todo pero, ¿Cómo continuar? Mi único estímulo se había esfumado como lo habían hecho todas las cosas que quería en aquella vida.

James volvió a interrumpir mis sórdidos pensamientos con un ligero cambio en su actitud. Mi expresión se mantuvo impertérrita- Sé que no es el momento, pero nunca pensé que justamente tú podrías traicionarle.

Sabía a quien se refería exactamente y no pude evitar un escalofrío. La acusación era palpable en su voz y me sorprendí al notar como mi cuerpo reaccionaba indiferente ante ella.

- No es asunto tuyo -Mascullé.

- ¿Qué no es… qué? -No se esperaba mi respuesta y no me preocupaba como pudiera reaccionar. No me importaba nada- ¡Kaito acaba de morir por ti! ¡Por una jodida traidora!

Sus palabras consiguieron tambalear la coraza que con fuerza había estado construyendo a mi alrededor. Él se había arriesgado por mí, por alguien que no valía la pena. El dolor que sentí en ese momento consiguió que reaccionara, observando la mirada acusadora que me lanzaba el ladrón.

- Y-Yo…

- ¡No finjas estar destrozada cuando lo único que hiciste fue engañarnos a todos! -Escupió. Toda la ternura se había convertido en pura ira- ¡Querías atraparlo y estoy segura de que te alegras de que muriera! Si algo de la ayuda que nos ofreciste era real coge la poca decencia que te queda y no vuelvas a acercarte más a nosotros.

James me contemplaba herido, cargando toda su frustración en mí. No me importaba, lo necesitaba, me hacía falta ese chute de ira para poder despertarme de mi ensoñación.

Después de unos minutos en silencio se giró de nuevo hacia el edificio, comenzando a caminar hacia él, alejándose de mí.

- Lo siento -Sollocé. No había palabras para expresar lo miserable que me sentía en aquel momento. El ladrón detuvo sus pasos- E-es verdad que al principio quise atraparlo, me mandaron a por él, lo odiaba -Dolía pronunciar su nombre. Tragué con fuerza-. Pero al conocerlo todo cambió, me cambió, consiguió que abriera los ojos y que pudiera descubrir a la persona que había detrás del ladrón, de la persona de la que estoy enamorada. -Las últimas palabras quedaron en un susurro quebrado y lleno de agonía. Era incapaz de levantar la mirada y encontrarme con el rechazo de la única persona que sabía mi identidad y los sentimientos que sentía por él. Por alguien que nunca volvería.

Me tapé la boca con las manos y contuve un sollozo. El silencio se estaba haciendo insoportable.

- ¿Cómo puedes ser tan mentirosa? -Su voz temblaba y me dolía que justamente él no creyera en mis palabras.

- Tienes todo el derecho a no creerme -Susurré-, lo entiendo, pero quiero que sepas que lo quer… lo quiero. Si pudiera volver atrás haría lo posible por sacarlo de ahí, daría todo por ser yo a la que devoraron las llamas.

Se produjo otro silencio tan solo interrumpido por los sollozos que se escapaban de mi pecho. Necesitaba desahogarme con alguien, explicarle lo imbécil y miserable que me sentía en aquellos momentos, volcar mi dolor.

- ¿L-Lo querías?

Su pregunta inesperada me hizo levantar la cabeza y contemplarlo detenidamente. No sé lo que vio en mi rostro para que su mirada cambiase de forma tan radical, mostrando un arrepentimiento que no comprendía. Su pregunta aún se mecía en el aire y yo solo pude afirmar la respuesta sin dejar de observar sus ojos torturados.

- ¿Cómo pudiste hacer esto Aoko? Cuando te vi hablando con la policía pensé que era alguna estrategia Kid y tú armarais. Lo que menos me imaginaba fuera que tú pertenecías a uno de ellos, no me lo podía creer -Cogió aire-, tengo que admitir que le dije a Kaito que no fuera por ti, pero él no lo dudó un segundo, y ahora…

La frase se quedó en el aire, torturándonos a ambos. Me sentía asfixiada y el tiempo que pasara estaba cayendo sobre mí con demasiada fuerza.

- Tienes que ir a un hospital.

- ¡No! -Me apoyé en el árbol, dándole fuerza a mi negación.

James suspiró con cansancio, acercándose poco a poco a donde me encontraba.

- No vas a hacer nada quedándote aquí, él no va a volver y tú necesitas descansar y poner en orden tus ideas.

Cuando llegó a junto de mí me cogió en brazos, intuyendo que estaba al límite de mis fuerzas. Puso mala cara ante las heridas que me había hecho cuando estuviera atada en aquella silla, las cuales había olvidado por completo.

- ¿Te quedarás? -Susurré acomodándome en su pecho.

El silencio se hizo denso mientras me llevaba lejos de aquella locura en llamas, unos segundos después noté como asentía y mi conciencia se pudo relajar hasta caer en un sueño inquieto.

xoxoxo

Lo primero que noté al despertarme fue como mis músculos protestaban de forma simultánea. Lo segundo, un pitido incesante que estaba segura de que fuera el principal motivo de mi molestia y, lo tercero, la soledad que me embargaba de nuevo.

Abrí los ojos encontrándome profundamente desorientada en una habitación que no conocía. Las paredes eran de un blanco apagado y una mujer de avanzada edad descansaba en la cama contigua. El sol comenzaba a salir por el horizonte iluminando la vana decoración que adornaba a la pobre habitación de aquel hospital.

¿Qué hacía allí? Lo último que recordaba era estar en brazos de… ¡James! Me había prometido quedarse aquí ¿Dónde estaba? Cogí aire con dificultad, no pudiendo tolerar quedarme sola en esos momentos. La angustia me consumía y los pensamientos sobre el muchacho que había abandonado me quemaban por dentro.

Busqué mi móvil frenéticamente esperando algún mensaje por parte del ladrón. Poco después me di cuenta de que era imposible tener nada ya que él no conocía la existencia de ese número ni de ese móvil.

Suspiré, necesitaba irme de allí antes de que me localizaran.

Me incorporé en la cama dispuesta a largarme de allí antes de que alguna enfermera decidiera investigar si me había despertado, pero mi vista periférica hizo que me detuviera. Una pequeña hoja de papel descansaba en la mesita colocada al lado de mi camastro.

La recogí leyendo el contenido, la letra no se me hacía conocida:

He tenido que marchar, la policía está buscándote por todos los hospitales.

Necesito que vayas a la mansión, Jii quiere verte.

Me pondré en contacto contigo pronto.

J.

¿La policía? ¿Y qué es lo que quería Jii? No podía ir a esa casa, me consumirían los recuerdos tan dolorosamente recientes. Sería como clavar mi propia tumba. Pero por otro lado enfrentarme ahora con todos mis conocidos sería peor incluso que revivir con el mayordomo de él los últimos sucesos. Quizás me dejaría emborracharme, no sería mal momento para una primera vez.

Me escabullí entre los pasillos buscando una salida. Dos enfermeras de guardia daban rodeos por la zona de recepción dificultándome las cosas. Maldije interiormente a mi mala suerte pero después de un par de minutos conseguí zafarme de ellas en un momento de descuido.

Después de situarme conseguí adivinar donde se encontraban los taxis. Tenía que caminar unas cuantas manzanas antes de que fuera lo suficientemente tarde como para que la gente me reconociese por la calle. No podía confiar que fueran las seis de la mañana si aún tenía que caminar bastante rato hasta llegar a mi destino.

Comencé a correr esperando que los efectivos siguieran ocupados en el lugar del incendio antes de preocuparse por mi desaparición.

xoxoxo

No tenía nada en efectivo ni mi maldita tarjeta para poder pagarle, algo que esperaba que no entendiera el taxista, que me contemplaba inquisitivamente desde el espejo retrovisor. Tal vez se debía a que cada vez que pasaba un coche de policía o alguien de azul marino escondía la cabeza hasta la altura de las rodillas. ¡Disimula mejor Aoko! -Me reprendí a mí misma. Estaba más ansiosa de lo normal, necesitaba llegar a esa casa antes de que me alcanzaran o me volvería loca. Si me tenía que derrumbar delante de alguien sería con Jii. Me sentía miserable y todo lo que podía hacer era desahogarme, ya que James no estaba conmigo… Aunque esperaba de todo corazón que viniese a por mí.

El conductor subió el volumen de la radio haciendo caso omiso a mi presencia e intentando parecer interesado. El canal de noticias anunciaba los acontecimientos de ayer noche, haciendo especial hincapié en la desaparición del famoso ladrón de guante blanco.

Se me llenaron los ojos de lágrimas inconscientemente. Estaba harta de tanto llorar y parecía que aquella pena se intensificaba a cada minuto.

- ¿P-Podría apagar la radio por f-favor? -Tartamudeé patéticamente.

Aquel hombre me volvió a mirar con consternación, seguramente se estaría preguntando a qué clase de loca psicótica había decido llevar. Es tarde chico, no tengo tiempo y ahora te aguantas.

Después de una interminable media hora vislumbré aquellos campos que tanto me habían intimidado la primera noche de mi llegada, y allí, en el medio y medio de ellos, la prominente mansión que se alzaba en todo su esplendor ante el sol de la mañana.

- Son 5.000 yenes -Su tono se suavizó varias octavas, lo que me descolocó un poco. Levanté la vista hacia él y vi como contemplaba con devoción la casa que tenía en frente. Me imaginaba que todo su miedo había desaparecido dándose cuenta del gran negocio que había hecho conmigo.

- ¿Puede esperar aquí un momento? -Susurré-, tengo el dinero…

- Señorita Aoko -La voz de Jii interrumpió mi perorata haciendo que las emociones me embargaran por completo, inundándome de nuevo en la pena.

Me olvidé completamente de aquel hombre lanzándome a los brazos del señor que tenía en frente. La confusión mezclada con vergüenza era palpable en su rostro, aunque poco a poco dulcificó su expresión convirtiéndola en una llena de pena. Me apartó de forma incómoda haciendo un gesto de dolor que se transformó en una mueca.

- Señorita Nakamori será mejor que despidamos a este hombre, necesito hablar con usted.

Estaba más serio que de costumbre y eso reflejaba cada uno de mis sentimientos. Necesitaba desahogarme con aquel hombre que tanto conocía a mi ladrón y contestar todas aquellas preguntas que él no me pudiera responder. Ahogué un sollozo.

Jii se dirigió con paso vacilante hacia el taxi donde depositó una cierta cantidad de dinero en la mano del sorprendido taxista. Sentí una punzada de culpabilidad pero el dolor aún hacía que los demás sentimientos quedasen subyugados a la nada. Además, él quería que yo estuviese aquí.

Volvió hacia mi posición agarrándome posesivamente al mismo tiempo que dirigía un par de miradas gélidas al taxista. Pude ver como aquel cobarde se encogía en su asiento y arrancaba volviendo sobre sus pasos con exagerada rapidez.

Entré con él hacia el interior de la vacía casa. Una sensación de inquietud me llenaba por dentro pero la arrastré hacia el exterior.

- ¿Está usted bien señorita?

- No soy yo por el que me tiene que preguntar -Susurré-, todo esto es culpa mía, yo soy la que debería estar ahí, yo… -Me giré hacia él encontrándome con algo que no esperaba. Su rostro, a poca distancia del mío, me contemplaba con frustración. Poco a poco noté como la mano que aún aprisionaba mi brazo me apretaba con fuerza.

Un terror desconocido se adueñó de mi cuerpo haciendo que me soltase con fuerza de su agarre. Su sonrisa diabólica me congeló la sangre y no pude más que echar a correr, perdiéndome entre los recovecos de aquel lugar que tan siniestro me parecía sin su presencia. ¿Qué era lo que pasaba? ¿Por qué me atacaba Jii? ¿Querría vengarse por lo de su amo?

Lloré desesperadamente sin darme cuenta de la habitación en la que me había precipitado. Su habitación. Tan impenetrable y gélida... Como si su alma se hubiese extinguido completamente para no regresar.

- ¡Aoko abre la puerta!

Me alejé de ella buscando una salida inexistente. Era imposible escapar de allí y los portazos que propinaba a la puerta harían que se cayera abajo en poco tiempo. Un silencio horrible se apoderó de la estancia ¿Se había rendido? Imposible.

Mis peores temores se hicieron eco una vez que contemplé como el picaporte de la puerta se abría con asombrosa calma.

Fin del onceavo capítulo

Hola a todos ;3 No me esperabais tan pronto eh? xD Bueno, después de todas las amenazas que recibí en el último capítulo no me arriesgué demasiado en este… Gracias a Lady Paper por ser la única que se dignó a no poner en peligro mi vida xDDD Ya no tenía bastante con Brian que todas las demás decidisteis dejarme todo vuestro cariño… ¡Panda de psicópatas! XDD De verdad que gracias por los comentarios y espero algunos más cariñosos esta vez… así, por variar! Gracias a los lectores anónimos y deciros que este capi me quedó un poco más corto pero era necesario… Y no me enrollo más:

Megustaelheladodechocolatesi i: Muchas gracias por el review y por no amenazarme de muerte, solo con quitarme de ir a ese mundo de Santa T.T xD Aún así muchísimas gracias otra vez, me hizo mucha ilusión leer lo que me pusiste y de verdad que espero que te guste este capítulo y leerte muy prontito, un besote! :D

Aoko45: Psicópata 3, antes de todo muchas gracias por tu review y por desearme una muerte lenta y dolorosa, la verdad, después de varias amenazas se acaba una acostumbrando…. XD En serio, intentaré publicar antes esta vez xD Muchas gracias otra vez y nos leemos, un besote! :)

Lady Paper: Muchas muchas gracias por no amenazar mi vida en este capítulo, fuiste la única que ni siquiera me dijo algo de perseguirme, cosa que agradezco xDD Espero que te gustara el capi, un besote :)

Brian: Querida psicópata 1, después de lo de la pezuña de cabra no se me ocurrirá volver a poner nada demasiado trágico, llevo una semana soñando con que me entraban por la puerta y me abrían en canal con una cabra viva xDDD Nah, sé que aún puedes ser más intimidante, mejor intento publicar antes… Contestando a lo de Akako, aún no está lista para ser nuestra cena, ¿Moriría? Te dejo pasar hambre mientras lo piensas xD Eres la única que quiere ver chamuscados a todos los protagonistas O.O ¿Te haré caso al final? Estoy barajando opciones. Y sí, para llamarlo tonto a James, tiene que aprovechar ahora que hay ocasión jojojo! XD Pues nada, que muchísimas gracias por el review y por tu mirada psicópata intentaré publicar antes! Un besote ;3

Detectiveconanvsmagickaitoki d: Psicópata 2! A ti aún te medio perdoné tu intento de persecución ya que me hizo una mucha ilusión lo del favorito *-* (Bueno, eso y que eres demasiado vaga como para levantarte, más o menos como yo xDD) Así que antes de nada muchísimas gracias! La verdad es que yo también odio los finales tristes así que pocas veces me planteé hacer uno, creo que por eso te puedes quitar la preocupación! Espero que publiques tu fic prontito porque me muero de ganas de leerlo y muchas gracias por comentar, espero que te gustara este, un besote! :)

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