RENUNCIA: LOS PERSONAJES SON S. MEYER LA HISTORIA QUE ESTAS LEYENDO ES MÍA.
GRACIAS A TODAS LAS QUE PUSIERON MI HISTORIA COMO FAVORITA O EN ALERTA Y GRACIAS SOBRE TODO A BERE POR RECOMPENSARME SIEMPRE CON UN REVIEW.
GRACIAS ELY POR TU REVIEW por favor a los Vulturis no!
Perdón mis vacaciones se extendieron más de lo pensado. Las compenso con un capi extralargo.
-Buena manera de iniciar tu día. Partimos a BS AS en tres horas .Quería morir estaba orgullosa de haber sobrevivido mi primera experiencia de vuelo de una hora y media y ahora.
No podía creer lo que estaba escuchando. ¿Estaría soñando?
-¿Qué? Palidecí, estupefacta.
-Si, bueno te pongo al corriente mientras te llevo a buscar tus cosas.
-¿Tienes pasaporte verdad?; asentí con la cabeza.
-Aja. Estaba atónita.
-¿Ed, Isabella? Llamó Jasper, lo mire todavía con la sorpresa pintada en la cara.
-Si Jazz ¿qué sucede? Contesto Edward.
-A donde vamos es verano, más o menos 91º .No voy a cometer el mismo error dos veces. Se carcajeo, ¿Que sería tan divertido?
Estaba completamente pérdida y asombrada el viaje sería uff… eterno como 14 hs según mis cálculos. ¿Cómo sería el lugar? había soñado con conocer la Patagonia argentina y las cataratas del Iguazu, en su lugar me conforme con las del Niagara, mi miedo a volar y el trabajo de Em lo hicieron imposible, y luego vinieron la universidad y Rosalie y abandonamos la idea. No tenía idea de cómo sería el sitio al que iríamos.
Salimos del edificio yo iba perdida tratando de incorporar la información recibida saldría del país en avión, a vaya saber que lugar de Suramérica. Ciertamente era algo completamente inesperado; de inmediato pensé en Em; se iba a poner de lo pelos. Al salir del edificio, nos dividimos, Jasper tomo otro auto y nosotros viajamos en el de Edward rumbo a mi casa.
Estaba debatiéndome, entre llamar a Em y dejarle una nota, mientras jugaba nerviosamente con mi celular. Tome una gran bocanada de aire, me arme de valor y marque. Timbró dos veces.
-Hola nena ¿que hay? Lo escuchaba reír en el teléfono y otras voces a lo lejos. Compañeros de trabajo supuse.
-Hola, Em. Le dije con tono serio
-Salgo de viaje en una hora. Silencio. Casi podía ver su semblante crisparse.
-¿a qué lugar? Pregunto cortante.
-Argentina. Le conteste sin vacilar.
-¿Como mierda?; ¿Que te vas?;¿Tiene que ver con el puto contrato?;¿maldito arrogante de mierda?; ¿A dónde?;¿cuánto tiempo?; ¿Estás loca? ¿Que carajos? Corrí el celular de la oreja me estaba quedando sorda por los gritos y el borbotón de preguntas.
-¡Cálmate Em! Le grite por el auricular. Resoplo furioso. Lo escuche dar largos y pausados respiros para calmarse.
-¿con quien? Estaba haciendo ejercicios para controlar la ira.
-Edward y Jasper.
-Voy a hablar con Rose, esto es una locura, no le perteneces.
-No hay nada que discutir, te llamo cuando pueda.
-¡Esto no va a quedar así!
-Te quiero Em, salúdame a Rose. Corte la comunicación. Me quede pensando en la pobre Rose, lo que le esperaba.
-¿Problemas con Emmet? La voz de Edward me trajo de vuelta. Negué con la cabeza.
-No. Solo Em siendo Em. Sonreí recordando la forma sobré protectora con la que actúa siempre Emmet.
- A veces no se da cuenta que ya no tengo quince años. Rememoré las innumerables ocasiones en las que pensaba que yo era una adolescente que necesitaba a su súper hermano para sacarla de apuros. Muchas veces lo había necesitado ahora ya no más.
-Tengo miedo. Estaba aterrada, para entonces me había pellizcado varias veces para comprobar que no soñaba.
-¿De que? Su seño se frunció preocupado. Finalmente le dije.
-De que nada de esto sea real, y despertarme de vuelta en mi cama en la habitación de la universidad con un final por rendir y mucha cafeína por ingerir.
-Sabes, si estas en un sueño no puedes leer, siempre que tengas una pesadilla y no te puedas despertar busca algo para leer. Si no puedes unir las letras en una oración estas soñando. Esas palabras, el era extraño, exótico, terriblemente inteligente y me gustaba mucho.
-Mira por la ventanilla ¿puedes leer el nombre de la calle y los números? Me preguntó, señalando con el dedo, los carteles de las calles, donde leía perfectamente el nombre y los números.
-Ajá. Esboce, era perfecto o si el lo era.
- ¿Eres perfecto verdad? Le pregunte para sacarme todas las dudas.
-No, solo me gusta leer lo que no entiendo. Disto mucho de ser perfecto. Pero tengo la creencia que el conocimiento es poder.
Oficialmente perfecto, a su modo extraño y diferente era el hombre indicado, para mi particular manera de ver las cosas.
Cada palabra me hacía sentir que él era correcto. Que no era yo la que tenía problemas para relacionarme, solo no me relacionaba con la gente adecuada. El viaje a casa fue tranquilo.
Me puse a pensar lo que necesitaba para viajar, mientras enumeraba con mis dedos. Necesitaba artículos de higiene intima ya que se acercaba mi periodo, ropa ligera mmm zapatos cómodos una mochila de trekking solo por si acaso, ¿qué más? ¿Qué más?, hacía mucho que no viajaba pero siempre fui de llevar lo esencial.
-¿Cuanto tiempo te tomara empacar? Deje mi revisión mental y lo mire.
-Mmm, no lo se, 20 minutos tal vez. Si más o menos, el estaba ¿sorprendido? Que pensaba que me llevaría mi casa en la maleta.
-Te dejo y cuando el auto venga para el apartamento, te pasamos buscar. ¿Estas de acuerdo?
-Ok. Le dije y lo bese, amaba su sabor dulce, a miel y canela. Nublaba mis sentidos por completo.
Entre a la casa y no había señales de Em o Rose. Fui a mi habitación y comencé a empacar una maleta pequeña, artículos de baño, ropa liviana, zapatillas cómodas, un sombrero, una mochila pequeña, impermeable de trekking para llevar lo básico, como agua, una cámara y un cambio de ropa. Cambie mi ropa de trabajo por algo más cómodo, un jean y una camiseta de mangas largas, me puse un pañuelo en el cuello, pero no tapaba la marca así que busque algo más grande, una chalina y me coloque el anorak. Lo único que sabia era que hacia mucho calor y humedad, pero por lo que a mi respecta podíamos ir a la selva.
Me coloque mi bandolera, tire de mi maleta con ruedas por la cocina y deje una nota pegada en el frigorífico "Em, no te enojes es bueno para mi carrera, conocer otras culturas y practicar español, te amo y te voy a extrañar. Besos Bels Pd: no seas duro con Rose yo sabía a lo que me atenía si firmaba, ella me lo explico".
Salí al porche y miraba el cielo encapotado, estaba frío y ciertamente no ayudaba a mis nervios, mi estomago era un nudo y tenía ganas de hacer pis tuve que volver a entrar malditos y estúpidos nervios. Entre a toda prisa al baño de la habitación. Al salir, hice una nueva revisión mental y estaba todo, años de viajar a dedo estaban siendo productivos.
Salí al porche nuevamente y empecé a pasar el peso de un pie al otro, ansiosa, vi un auto elegante, negro entrando a mi calle y supe que eran ellos. Estaba emocionada, ansiosa y asustada.
Edward bajo del auto haciendo gala de una gracia sin igual y su ropa lo hacia verse sexy, cambie mis nervios por un torrente de babas.
-¡Hola hermosa! su sonrisa era cegadora
-¡Hola extraño! Me sentí feliz, segura, en casa.
-¿Lista? Me beso, estaba lista para muchas cosas, pero no para viajar.
-uh uh. Tanto como puedo estarlo. Los nervios regresaron.
-¿No puede ser tan malo verdad? Tenía que asegurarme, el chofer cerró la cajuela del auto luego de colocar mi maleta dentro.
-¿Que es lo que no puede ser tan malo? El estaba desconcertado.
-¿El vuelo? Asentí, él había entendido, entramos al auto y nos sentamos atrás, Jasper iba en el asiento del copiloto
-Hola Jasper. Salude, mirando sin ver en realidad, estaba nerviosa y me sentía estúpida. El auto inicio el recorrido al aeropuerto de Tacoma.
-Hola otra vez Isabella. Jasper llamo mi atención.
-Solo Bella. Le dije cordial y sonreí
-Ok, solo Jas. Reímos.
-Perfecto
-Lista para poner en práctica tus conocimientos de español. Estaba insegura, no por el idioma yo era muy buena, sino por el trato con las personas, en el que era muy mala.
-Eso creo. Susurre.
-Dudas de tus conocimientos. Me dijo un desconfiado y frontal Jasper. El no se andaba con vueltas.
-En lo absoluto, soy muy buena en español, pero no lo soy con la gente. Le dije con toda la seguridad que poseía y cierta petulancia.
-Eso no es problema; no esperan simpatía. Me dijo sarcásticamente, el aire se cortaba con navaja, el me estaba atacando y yo le iba a dar batalla.
-Jas. Le llamo Edward con un tono que denotaba un claro llamado de atención y molestia.
-Wow, cálmate Ed, solo corroboraba lo que firmamos. Levanto sus brazos en señal de rendición; lo mire y sin más descargue mi artillería.
-"Está bien Eduardo, si compro algo caro y lo que se supone que iba a hacer no lo hace yo también me pondría como Jasper." Dije en impecable español. Jasper quería morir, la cara se le desencajo, sentía el dulce sabor de la victoria en mi boca.
-Ahora entiendo "tu chica es una mujer especial "dijo lo último en español dirigiéndose a Edward en señal de aprobación y disculpa. Yo me sentí orgullosa de haberlo mandado a callar, Jasper no era malo, solo defendía sus intereses.
-Entonces ¿qué es lo qué te preocupa? Quiso saber.
-Nunca fui sociable, la gente me pone nerviosa y bueno está el problema del vuelo. Todo era una gran combinación que me aterrorizaba y hacía flaquear mi determinación.
-¿Que con él? Me pregunto Edward, ¿estaba bromeando? difícilmente soporte el viaje de 1 hora y ahora me expondría a vaya saber cuántas horas de vuelo.
-Es eterno. Estaba molesta conmigo por ser tan insegura. Pero el miedo es un enemigo poderoso, él me abrazó y susurro.
-No te preocupes, yo voy a estar contigo. Suspire, no podía ser tan malo si él estaba conmigo ¿verdad? Trate de tranquilizarme durante el viaje.
Llegamos al aeropuerto y aparcamos, sentía las piernas temblar, hicimos el check in y fuimos a abordar.
El avión era enorme. Estábamos ubicados en primera clase, las butacas eran amplias y confortables, tome asiento en mi lugar, abroche mi cinturón, cerré los ojos y pensé en mi lugar feliz, no sirvió de mucho.
Estaba aterrada, vi venir la aeromoza, Jasper y Edward pidieron wisky, iba a pedir un jugo, pero el despegue ameritaba algo fuerte. Lo único que recordaba fuerte era vodka con jugo de naranja y la jaqueca luego de una botella a medias con Emmet. Sin titubear le pedí la bebida.
La sobrecargo volvió con las tres bebidas, yo me tome la mía de un golpe Edward y Jasper me miraban con la boca abierta. Aparentemente estaban acostumbrados a mujeres mojigatas que solo toman agua mineral y jugo de frutas. Reí internamente. Eso tampoco aplaco la desesperación. Cerré los ojos y decidí que no importaba, yo quería esto.
Durante el despegue apretaba la mano de Edward, creo que le corte la circulación por lo fuerte de mi agarre. El ascenso fue… horrible sentí el vodka llegar a mi boca de nuevo y trague grueso. Tenía las tripas revueltas y los nervios de punta. Miraba a mis acompañantes y estaban impasibles. Quería morir de vergüenza. Las primeras horas de vuelo fueron mmm… a si, horribles, tediosas, aterradoras, terroríficas, elije un calificativo; inolvidables en el peor de los sentidos.
Con la ayuda de Jasper y Edward que me contaron cómo sería nuestro viaje, los nervios se fueron disipando y la charla se volvió tranquila, olvide donde estaba, cenamos y conversábamos animadamente, el recelo de Jasper había desaparecido.
Descubrí que Edward no era tan malo en español, pero que aun así tenía serios problemas para comunicarse y entender, si le hablaban muy rápido.
Me pusieron al corriente de los problemas de la fusión, eran cuatro los que estaban en contra de los 15 socios totales, pero necesitaban el total de los votos, me informaron de los problemas con los productos, me dijeron que no iba a la selva y se miraron de manera cómplice y rieron a destajo. Nuestro destino, era un pueblo pequeño con un nombre chistoso como un estornudo a 600 km de Buenos Aires y que el resto del recorrido era en auto. Agradecí el cielo que no hubiera vuelos internos. Dieron aviso que estábamos llegando a destino y yo no lo podía creer estaba ansiosa y feliz había superado con creces uno de los desafíos que me había auto impuesto. Todo sin sufrir un ataque de pánico, bueno no uno muy severo.
El Capitán nos anoticio de la temperatura y la hora local. Hacía bastante calor y era media mañana.
Veía a Edward adolorido y bastante molesto. El avión detuvo su marcha y abrieron la puerta, para mi sorpresa se detuvo en la pista. Era impresionante, baje sosteniendo la mano de Edward y miraba todo asombrada había aviones por todos partes y de todos los tamaños algunos estaban aparcados y de otros como el nuestro, descendían pasajeros, era espectacular un paisaje único y llamativo.
Nos busco al pie del avión un pequeño bus que nos dejo a la entrada de inmigraciones. Pasamos la aduana sin problemas, estaba impactada por el paisaje, no pensé que un aeropuerto del tercer mundo sería así, bueno yo no sabía mucho de aeropuertos pero si tenía bastante idea de cómo eran por la tv.
Llegamos a la salida de los arribos y había un hombre bastante feo, pelado, petiso y dientudo que llamo mi atención, esperando con un cartel con nuestros nombres en realidad el de Jasper y Edward.
El hombre feo hacía señas como un loco, y fuimos hacia el. A su lado había una Joven de unos 17 años de ojos grandes color café, cabellera rubia, su rostro conservaba aún vestigios de la niñez, era bonita, de contextura esbelta y estatura media.
-Bienvenidos a la Argentina soy Laura De leo, este es mi padre Manuel. El aludido asintió silenciosamente, el inglés de Laura era muy bueno. ¿Su hija? no se le parecía en nada. Tal vez un poco el color y la forma de sus ojos grandes y almendrados. Del cabello no sabría ya que Manuel carecía de el y los pocos que tenia eran canos.
-Síganos por favor el carro está estacionado fuera del aeropuerto. Dijo cordialmente.
-Muchas gracias. Contesto Edward; Jasper y yo sacamos a relucir nuestros vastos conocimientos del idioma y debo decir que hablábamos muy bien.
Manuel y Edward nos miraban como si fuéramos extraterrestres o algo así. Ni bien pude encender el celular, lo saque y llame a Emmet. Respondió a los dos timbrazos. Me prepare para el torrente de preguntas.
-Bels ¿Como estas? ¿Llegaste? ¿Qué te paso? ¿Estás bien?
-Una pregunta por vez Em. Llegue, estoy bien y ahora nos quedan cinco horas en carro.
-A qué lugar vas, así lo busco en Internet.
-mmmm no se suena a estornudo, achis, chistis, Chajarí. Creo.
-¿Es eso un lugar?
-Aparentemente uno muy caluroso como Phoenix recuerdas. Ese viaje fue caluroso la carretera parecía que nos derretía los zapatos mientras esperábamos que alguien nos lleve.
-Jajaja, si que calor del infierno.
-Pero por lo que me dijeron no es tan seco, es más bien húmedo y caluroso.
-¿vas a la selva? Reí yo también pensé lo mismo.
-No, no, es una localidad pequeña, no hay selva cerca. Me carcajee y el también.
-Besos, Em.
Estaba muerta de calor, mientras cruzábamos el estacionamiento, intente aflojarme la chalina y vi a Jasper mirarme el cuello y sonreír; de inmediato me avergoncé y la apreté contra mi garganta. El vehiculo que esperaba por nosotros, era grande con vidrios tintados y de color negro, era esbelto y elegante creo que volkswagen.
Subimos al carro, Edward, Jasper y yo en el asiento de atrás, Manuel y Paola en el de piloto y copiloto respectivamente. Charlaba animadamente con Paola mientras Buenos Aires pasaba como una película, debes en cuando miraba a Edward que estaba en silencio y miraba por la ventana perdido en su mente.
Me pareció aun más hermoso de lo que era, estaba melancólico y hasta triste. Me pregunto qué recuerdos acudirán a su mente.
De pronto Manuel rompió el silencio llamando la atención de Edward.
-"Creí que habías vivido un tiempo en las tierras de tu padre y manejabas el idioma." ¿Que rayos? ¿El había vivido en ese lugar? Me apresure a traducir la pregunta sin dejar de estar asombrada. Edward se envaro y le dijo
-Como sabrás mi padre es originario de Londres y viajo a Argentina para recibir una herencia que no quería. Conoció a mi madre biológica y estuvieron juntos un tiempo. Solo viví unos años y era muy pequeño cuando me fui. La actitud de Edward era cortante y muy molesta sin lugar a replica, se lo notaba incomodo. Paola le tradujo a su padre. El ambiente estaba cargado iban a ser unas horas muy interesantes y largas.
-"Conocemos la historia de tu familia y sobre todo del niño prodigo que es tu padre" Como carajo le digo sin que todo vuele por el aire. Me puse tensa y Jasper estaba rígido. Decidí decirle textuales palabras pero Jasper me cortó.
-"No creo que sea conveniente traer el tema a colación" Jasper largaba dagas por los ojos. Dirigí mi vista hacia él en busca de una respuesta a mi pregunta de ¿Qué le digo?
-Me quieren decir qué carajo dijo para que estén así. La hija de Manuel tenía los ojos grandes. Le conteste a Edward textualmente. Hizo algo que reconocí como ejercicios de control de ira, yo los conocía muy bien.
-Si, bueno las personas cultas no se quedan en los pueblos sin futuro a trabajar en la herencia de sus ancestros, sale al mundo a probarse. El era implacable y no lo iban a amedrentar .El sabor de la victoria se hizo presente nuevamente, una victoria compartida traduje de manera textual riendo y disfrutando al ver la cara de Manuel volverse furiosa.
El viaje siguió tranquilo, hice varias preguntas, el paisaje era abrumador, la temperatura aterradora, pasamos unos impresionantes puentes, me indicaron que era la división de dos provincias, que dejábamos Buenos Aires y estábamos en Entre Rios.
Paramos para ir a los servicios y Manuel le dijo a su hija.
-"Cébate unos mates Pao" La aludida tomo un recipiente de algo que parecía madera pero no lo era, le coloco dentro algo seco, como hierbas y le puso un sorbete metálico muy elegante que parecía de plata y oro ¿qué carajo? ¿Eran drogas? Mire a Jasper buscando respuestas y estaba igual que yo, Edward no le dio la mínima importancia.
No aguanté la curiosidad y pregunte.
-¿qué es?
-¿Quieres probar? La mire con desconfianza.
- Mate. La mire raro.
-¿mate? Inquirí ceñuda.
-Veras es una infusión típica de la zona, lo que ves, es yerba mate una planta que se cultiva en el país y es completamente legal.
-Ok, ¿seguro que no me va a poner a dormir o hablar tonterías? La aludida se carcajeo.
-No. Me extendió el recipiente y chupe por la pajilla metalica, la experiencia fue horrible. Estaba caliente y muy amargo.
-"no gracias es muy amargo y está muy caliente". Lo dije en español mi cara debe haber sido indescriptible porque todos rieron, luego traduje para Edward.
-Prefiero un café. Dije con gesto de asco; tanto Paola como Manuel rieron a carcajadas por mi cara.
Paola volvió a ofrecer y todos nos negamos a tomar "mate" educadamente.
Baje del auto y el calor era insoportable, entre al minimarket de la gasolinera y la temperatura era agradable, busque café para los tres pague con la tarjeta corporativa de Edward y salí. El dependiente me miro raro.
Subí al auto y seguimos viaje faltaban más o menos 200 km como unas dos horas de acuerdo a los límites de velocidad impuestos en la carretera, el paisaje comenzó a cambiar, había varias clases de cultivos de diferentes cereales, no pude reconocerlos. Recordé haber visto algo muy parecido en un viaje por Missisipi, y otro por Florida, Emmet me había dicho que era arroz, esto era distinto no tenía agua inundando, ni grandes canaletas pero la planta se parecía bastante.
El paisaje cambio de nuevo y advertí de mirar el indicador de velocidad íbamos a 170 km por hora ¿que nadie se daba cuenta? este Manuel era suicidada y nos llevaba a todos con él. Empecé a ponerme nerviosa de nuevo. Todos estaban como si nada ¿esta velocidad era normal?. El semblante de Edward comenzó a cambiar y vi silos de chapa y cultivos de arroz. Manuel nos informo que estábamos llegando y nos invito a cenar en su casa a las 9 ¿Qué clase de horarios son esos? Edward de manera muy educada se negó y yo hice lo mismo Jasper tampoco acepto. Declinamos de la mejor manera argumentando cosas ciertas como cansancio y demás. Manuel pareció satisfecho. Fue un alivio que no se ofendiera parecía un hombre muy especial. Quedamos en almorzar mañana a las 12. ¡Que horarios! pensé.
Edward se tomo unas pastillas; que no se que eran antes de aparcar en la puerta del hotel. Al llegar Manuel le pidió a Paola que nos acompañe e informe al conserje que habíamos llegado. Paola bajo del auto junto a nosotros e ingresamos al hotel, saludo con desagrado al conserje y le informo que tomaríamos las reservaciones de la compañía dijo nuestros nombres y le indicaba que recoja las maletas. Se acerco a mí y me dijo.
-Estos tipos son unos cabrones. Ponlos en su lugar si te molestan. Luego se alejo y se despidió desde la puerta con la mano, se fue y nos dejo solos en el lugar, los tipos me miraban raro y cuchicheaban algo que no podía escuchar, luego levantaron la voz suponiendo que no los podíamos entender, mientras recogían el equipaje los vi mirarme cruzado de nuevo y me hice la que no me di cuenta.
-"¿Tito, que crees que hace una chica tan hermosa como ella con estos dos tipos?"Eran cabrones sin duda, Paola tenia razón.
-"Se los está tirando a ambos, ¿no te das cuenta?"¡Que!, esto no era bueno, le hice una seña a Jasper para que los deje seguir.
-"¡será puta la gringa!" reían entre ellos y mi ira bullía. Contrólate Bella, respira cuenta hasta 10
-"seguro no ves que tiene cara de niña, esas son las peores" contaba mentalmente y respiraba. Mientras pensaba en como contraatacar.
-"¿Cuánto crees que les cobre por sus servicios?" esto era demasiado.
-"ella parece de las muy caras" Bella contrólate inspira, expira…me dije, tratando de controlar la explosión de ira.
-"más de lo que podemos pagar nosotros, te lo aseguro" Jasper estaba con el rostro y los puños crispados y los miraba con ira. Era mi momento. Me di la vuelta para enfrentarlos repugnada, asqueada de sus conclusiones, los mire a los ojos y dije
-"No se alteren muchachos que solo salgo con uno de ellos, den gracias al cielo que no puede entenderlos" Podría hacer un baile de la victoria cuando vi sus caras decaer a la profunda vergüenza, ¿qué mierda se creían?, panda de desubicados, irrespetuosos.
-"cierren sus bocas que les van a entrar moscas" Espeto Jasper, molesto. Las expresiones de los empleados eran indescriptibles. Ciertamente no se lo esperaban.
-"que falta de respeto, no enseñan modales en este recóndito lugar" Jasper Otra vez. Los empleados del hotel bajaron la mirada y se disculparon. Ciertamente no me importo; el daño ya estaba hecho.
-¡¿Alguien puede decirme que mierda pasa? Edward grito enardecido. Volvimos la vista hacia él.
Jasper saco su celular y marco.
-¿"Manuel"?
-"Pon a Paola al teléfono por favor"
-Necesitamos otro lugar para quedarnos, aquí nos han faltado el respeto en especial a la Srta. Swan, nos rehusamos a seguir en este lugar. Jasper era bueno pero extremista no era momento de salir de aquí no con este calor, ni con este cansancio. El rostro de Edward se crispó.
-Está bien hoy nos quedaremos aquí, por una cuestión práctica.
-Ok, gracias.
-¡Por que nadie me dice nada! ¿Qué carajos te dijeron estos tipos? Edward estaba fuera de sus cabales, señalo los empleados del hotel y me miraba esperando la confirmación de sus sospechas. Los empleados lo miraban desencajados y con temor, el daba miedo, en ese estado encolerizado.
-Nada Edward tranquilízate, no fue tan malo. Trate de calmar su ira. El daba miedo, tenia los ojos fijos, muy abiertos, las aletas de su nariz se movían y sus labios estaban en una tensa línea, respiraba sonoramente.
-Solo ha sido cosas de adolescentes. Cálmate amor y vamos a descansar que ha sido una larga jornada. Y tenemos que prepararnos para mañana. Le sonreí con dulzura y pareció funcionar su expresión se relajo un poco.
-Me rehúso a quedarme en un lugar donde te irrespetaron. Me dijo, el había cedido pero estaba ofendido, yo era la afectada y el se ofendía vaya que era extraño. No pude contener el enojo. A estas alturas lo único que quería era un baño y dormir quince horas.
- si tanto te importa mi bienestar. Subamos que lo que más quiero es ducharme y ponerme algo cómodo que aquí está caliente como el infierno, y llevo más de veintidós horas viajando. Le largue sin pensar, los papeles se habían invertido. Miro el piso avergonzado y dijo.
-Tienes razón. Lo tome de la mano, me estremeció su toque, era delicioso.
-"muchacho tienes el key card" Me miro como si le pidiera un arma.
-"las llaves pelele" Dijo Jasper.
-"Si señorita" Tome las llaves, le sonreí burlona, mordí mi labio inferior en un intento de ser seductora, lo mire a los ojos con inocencia fingida y en tono dulce le dije.
-"y si te lo estas preguntando, la respuesta es sí, lo voy a follar hasta que se le salgan los ojos de la cara, espero que la habitación de este lugar sea a prueba de ruidos porque nos gusta gritar, cuando follamos duro" No podía aguantar la risa, Jasper ahogo una carcajada en una tos fingida y caí en la cuenta de que el lo había entendido todo. Quise que la tierra me tragara, sentí la sangre subirme a la cara furiosamente. La expresión de los empleados del hotel no tenia precio, no se lo esperaban.
-¿Vamos? Le dije a Edward extendiendo mi mano y examinando con lujuria exagerada su cuerpo de cabo a rabo; el respondió con una sonrisa sexy, me arrastro contra él y me beso con hambre, le devolví el beso con la misma intensidad buscando su lengua desesperadamente. El se aparto de mis labios y sentí que no era natural, acerco su boca a mi oreja y me estremecí por su aliento. Por dios lo deseaba desesperadamente.
-¿Que fue eso? Pregunto con voz ronca y baja.
-¿Qué fue qué? Le dije con una mirada inocente como el gato con botas de sherk. Me solté de su agarre e inicie la caminata hacia la habitación, arrastrándolo en el camino, soldó sus talones al piso, se detuvo, se acerco a mi oreja y susurro.
-Lo de hace un momento. Jasper reía detrás de nosotros. Estaba atrapada, el quería saber y yo no quería explicarle. Utilice sus propias palabras cuando quise saber de su charla con Emmet.
-Cosas de mujeres. Jasper seguía riendo. Claro que no eran cosas de mujeres, pero bueno, pareció servir. Seguimos camino por el angosto pasillo, las paredes eran amarillas pastel y la alfombra del pasillo de un gris arratonado. Nuestras habitaciones eran contiguas Edward y yo compartíamos una y Jasper tenía una para él, pegada a la nuestra. Jasper se detuvo frente a su puerta mientras giraba la llave y la abría. Estaba entretenido con la situación, paseo su mirada de mi a Edward. Y dijo.
-espero que estén cansados, porque no creo que estas paredes sean a prueba de ruidos. Hizo el comentario mientras, estaba parado con medio cuerpo fuera de la habitación, el resto dentro y golpeaba la pared de su cuarto con una mano abierta, haciendo notar como el ruido pasaba de un lugar a otro, con la puerta abierta, desde dentro .Quise morir de la vergüenza Edward miraba entre atónito y furioso. Los colores me subieron a la cara y le dije
-¡eres malo Jas! Estaba muerta de la vergüenza, pero muy divertida, el momento con los empleados del hotel fue impagable. Edward estaba raro, se veía frustrado.
-¡Me inclino ante la reina de la maldad! Hizo una reverencia y reía a mandíbula batiente.
-Bueno parece que hoy, estoy fuera de las conversaciones. Edward estaba molesto por sentirse ¿excluido?, era eso lo que lo tenía actuando de manera extraña.
-Espero que se estén divirtiendo. Bufo. Jas y yo lo miramos pasmados sin entender.
-¡Wow Ed cálmate! Solo pregúntale a la leona que le dijo al conserje. Por todos los santos quería morir iba a tener que explicarle. No, eso no era una posibilidad viable. No en esta vida. Sentía la cara en llamas, como nunca.
Jasper entro a su habitación y cerró la puerta. Nosotros hicimos lo mismo. Edward se sitúo en el centro de la habitación y me enfrentó. No lo iba a dejar correr.
-Me vas a decir… ¿qué le dijiste al conserje para que te quede mirando de esa manera? Rodé mis ojos, disimulando, tenía que escapar, sonreí y le dije.
-Le respondí una pregunta que no formuló. Estaba rojísima, lo evadí, esto no iba a funcionar tenia que pensar en algo creíble, necesitaba tiempo, me ilumine, tome una toalla y le grité.
-¡Yo primero al baño! Lo bese rápido en los labios y me encerré en el baño riendo estruendosamente por la cara de sorpresa de Edward, era infantil pero me daba unos minutos.
El agua me ayudaba a pensar. Necesitaba la ducha, estaba deliciosa, me distendió mis agarrotados y contracturados músculos. Pensé una y mil excusa y me decidí que si seguía presionando le diría la verdad. De igual manera Jasper se lo contaría en algún momento. Salí de la ducha, enrosque una toalla grande entorno a mi cuerpo y la apreté bajo la axila, al salir del baño la imagen era gloriosa. Edward dormía plácidamente completamente vestido. Pensé en despertarlo, pero en su lugar me acurruque contra él, me quede dormida
Toc,toc,toc. Escuchaba entre sueños, que alguien golpeaba la puerta. Me removí en la cama y algo limitaba mi movilidad, era la toalla. Me acurruque soñolienta en la cama queriendo extender el tiempo para dormir, el viaje fue agotador.
-Ed, se hace tarde. La confirmación que mi tiempo de sueño había terminado fue la voz de Jasper al otro lado de la puerta.
-Vamos en cinco minutos. Contesto Edward con tono molesto y adormilado.
Me desperezaba, y recordé la imagen de Edward durmiendo, los ojos cerrados, el semblante sereno, era un ángel. Uno muy sensual, estaba deseosa de él.
-Ok. Los espero en el lobby.
Abrí los ojos lentamente, el recuerdo no le hacía justicia en lo más mínimo, el estaba si es posible, más sensual que nunca, ayudaba mucho el hecho de que no tenia ropa puesta y estaba sobre la cama.
Esta imagen saco algo de mi completamente animal e instintivo. Yo me había sentido de muchas maneras, pero nunca sensual como me sentía con él, me animaba ciertamente a muchas cosas que no hubiera hecho con otro hombre.
Lo mire entre las pestañas tratando de ser seductora y comencé a soltarme la toalla lentamente, arrojándola al piso. Mordí mi labio y vi sus ojos oscurecerse por el deseo, lo que indico que lo estaba haciendo bien.
Una parte de mi estaba avergonzada y la otra clamaba por él, por su cuerpo. Esa loca necesidadvenció a la vergüenza y me impulso a pedirle algo que desde la primera vez que estuvimos juntos quise hacer, deleitarme con su cuerpo. Me acerque a él y pase mi lengua humedeciendo mis labios.
-¿Puedo pedirte un deseo? Le dije. Se veía desesperado.
-Lo que quieras es tuyo. Eso sabia a triunfo, lleve mi dedo índice a la boca y lo mordí tenuemente, al mirarlo vi algo en sus ojos que me impulso a seguir con mi idea era deseo y lujuria pura y dura.
-Quédate my quieto. Ordene, mientras mi determinación se hacia más fuerte.
-¿Qué?, ¡no me puedes pedir eso! Me dijo con tono desaprobatorio una octava más arriba. Me moví hacia el borde de la cama, negando con la cabeza y mi dedo índice, haciendo chasquear mi lengua. Se quedo muy quieto, eso estaba mucho mejor. Tenía el triunfo entre mis dedos, el había cedido.
Me arrastre por la cama y me senté a horcajadas, estaba cumpliendo su parte estaba quieto. Deje un camino de besos por su esculpido pecho, hasta llegar a su cuello, continúe hasta su boca que estaba entreabierta, introduje mi lengua, lamiéndola, y jugando con su lengua, sentía su excitación, el rozar de nuestros sexos era desesperante, delicioso no sabía cuanto más lejos podría llegar con mis planes, mi entereza comenzaba a flaquear.
Comenzó a acariciarme y estuve a punto de dejar que todo se valla al caño… pero decidí detenerme, este era mi tiempo de sentirlo y iba a extenderlo lo que más pudiera. Me aleje y dolió la distancia.
-¡Eso es trampa! Grite, tratando de parecer molesta, mientras luchaba por no lanzarme a sus brazos y que haga lo que quiera conmigo. Estaba en la punta de la cama y la lucha interna por tirarme sobre el ganaba la batalla, mordí con fuerza mi labio.
-¿Qué quieres de mi? Pregunto en tono suplicante. Se veía desesperado.
-Degustarte suavemente. Le dije; dejándole ver como mi lengua relamía mis labios, paladar y dientes.
-Lo que quieras. Dijo, sometido.
-Tócame, cuando yo te lo pida. Asistió derrotado.
Sonreí ante mi triunfo, si es que lo podía llamar de ese modo. Me subí sobre él nuevamente, me posicione sobre su miembro y comencé a bajar suavemente era una dulce tortura se sentía muy bien, piel con piel. Edward se recostó, contra el respaldo de la cama y con sus manos apretó furiosamente las sábanas. El iba a cumplir su parte, espero que yo pueda con la mía. Comencé a moverme sin un ritmo definido, lo besaba y me balanceaba hacia adelante y atrás. Bese cada parte de su cuerpo que tuve a mi alcance.
-Eres dulce, sabes a fruto prohibido. Le dije y comencé a moverme más rápido, estaba frenética, necesitaba que me toque, sentí su pene imposiblemente duro en mi interior, el estaba cerca, sus jadeos llenaron la habitación y fue música para mis oídos.
-¡Tócame ahora¡. Ordene jadeante. Me apretó con fuerza contra él, envolvió sus fuertes brazos alrededor de mi cuerpo, me tumbo sobre la cama y se puso sobre mí, sin dejar de penetrarme, era el paraíso, mi momento estaba cerca y también el suyo. Sentí una ola de calor y placer golpearme, mis piernas me temblaban. Un momento después sentí mi interior llenarse furiosamente de su esencia, se había venido en mi, la sensación fue embriagadora.
-Buscas matarme. Me dijo jadeante, con la mirada suplicante.
-Nop, solo que sabes a algo que nunca antes había probado. ¿De donde salio todo eso?, estaba jadeante y acalorada la experiencia fue sin igual. El enarco una ceja incrédulo.
-¿A qué? Quiso saber.
-No lo sé, solo muy dulce, apetecible, tentador y lo mejor de todo único en su clase. Era una gran verdad, solo me faltaba agregar sexy, divertido, pecaminoso y otros tantas cualidades amatorias.
-No sigas. Me dijo agitando las manos para que me detenga ¿Qué rayos? Pensé. Tomo aire, cerro sus ojos, estaba tratando de controlarse, pero ¿de que? No creía haber hecho nada mal ¿o si? No entendía nada. Mis inseguridades me golpearon como un martillo.
-Si no, no tendré voluntad para salir de la habitación. y nos esperan. Hice un puchero, tragando todas mis falsas suposiciones. Me llene de un aplomo y orgullo como nunca antes y le lance.
-Qué pena. La mañana prometía. Su rostro tenía una expresión que no entendí. Me levante de la cama y me vestí con ropa cómoda una pollera de lienzo y una camiseta de tirantes blancas, me recogí el cabello, ya que peinarlo era una causa perdida y llevarlo suelto con el calor era torturante. Pensé en la marca, que se veía pero no me importo, era una cicatriz de batalla y la llevaría con orgullo. Termine de sacar unos mechones de mi improvisado peinado.
.-Bella…mmm. Me gire para verlo, se lo veía preocupado.
-¿Si Ed? ¿Qué le pasaría? Sería algo de la reunión o ¿estaría molesto por mis planes con Paola?
-Bueno yo, mmmm. ¡Que carajo le pasa! estaba colmando mi muy poca paciencia.
-¡Ya suéltalo! Le dije irritada por la incertidumbre.
-No me puse condón. No me miraba, ¿tenía miedo a mi reacción?, me largue a reír .El gran empresario cometió un error. Su cara era impagable, vi pasar un millón de preguntas por sus ojos.
-¡Era eso! Me carcajeaba mientras anudaba mis converse blancas.
-No te preocupes lo tengo cubierto. Su rostro estaba estupefacto.
-¿cómo? quiso saber.
-mmm... veras hay días que es seguro tener relaciones sin cuidarse. El estaba sorprendido. Abría su boca pero las palabras no le salían. Parece que aún había cosas de mí que lo sorprendían, no pude evitar sentirme orgullosa de mi talento.
-¿Viste un fantasma? Era divertido, verlo tratando de atar cabos, reía sin parar mientras agitaba una mano frente a su rostro abrumado.
Se levanto de la cama y comenzó a vestirse, el espectáculo que representaba verlo desnudo era incomparable. Se puso unas bermudas y una remera de cuello pico, sentí una punzada de celos, quería taparlo a toda costa para que ninguna mujer lo mirara. Salimos de la habitación y nos dirigimos al lobby tomados de las manos. Aparentemente había olvidado el incidente de ayer con los empleados del hotel y di gracias al cielo.
En el Lobby, Jasper nos esperaba leyendo un periódico local, mientras desayunaba. Note que la gente del hotel no era la misma y que había una mesera que miraba a Edward de una manera que no me hacía ninguna gracia. La mesera se acerco y movía su cuerpo al caminar de manera provocativa a él, corte su avance y marque territorio. Definitivamente estaba celosa y mucho.
-"Café por favor, para mi novio y para mi" Solo me falto orinar alrededor de él, Jasper me miro por encima del diario enarcando una ceja y casi podía ver la sonrisa tapada por las hojas de periódico. Edward estaba ajeno a la situación.
-"¿Gustarían chipa?" ¿Y eso que era? busque ayuda en Jasper que al parecer había comido varios.
-Pide Bella son increíbles tiene sabor a queso y están calientes.
Trajeron los dos cafés y una bandeja de chipa eran un poema. La mesera seguía mirando a Edward con descaro. Jasper noto mi actitud y sonreía discretamente, mientras me examinaba.
Estaba terriblemente molesta e incómoda, miraba por el rabillo del ojo a la mesera que sin ningún reparo clavada la mirada en Edward, me consoló un poco que el parecía no haberla notado. Para mi mala suerte era bastante bonita. Jasper sonreía ciertamente entretenido con mi actitud territorial.
Volví mi atención a mis acompañantes y note que una platica silenciosa había tenido lugar, Edward se hizo el desentendido se encogió de hombros inocentemente, me acerque a él y tome su mano, él era mío ¿que ella no entendía?
A los pocos minutos un joven alto, de ojos verdes, bastante apuesto, se acerco a nosotros hablaba perfecto inglés se presento como Juan, era el hijo de Manuel, no se le parecía en nada, al petiso, dientudo, pelado y feo de su padre. Dejo a Edward las llaves de un auto negro bastante grande con unos círculos como marca ¿que sería eso? Era elegante y muy fino pero ciertamente dejaba en claro que lo manejaba alguien que necesitaba sentirse respetado. Tonterías de hombres pensé.
Nuestro primer destino no era lejos, Juan nos indico como llegar, subimos al auto e iniciamos el corto trayecto hasta las oficinas del administrador de las propiedades del padre de Edward y enseguida advertimos cual era el lugar, parecía un gran depósito de bidones y bolsas. En la entrada había un pequeño letrero que decía "estacionamiento", le indique a Edward donde aparcar y bajamos los tres del auto.
Al entrar a la improvisada oficina había una mujer y un hombre, la mujer hablaba por teléfono y el hombre ni siquiera noto nuestra presencia.
Llame su atención
-"Disculpe necesitamos hablar con el Ingeniero" La mujer tomo nuevamente el teléfono y marcó.
-Luis tienes personas esperando, dos hombres y una mujer.
-Ok. La señora me miro y dijo
-Pónganse cómodos enseguida los atiende. Le informe a Edward que nos atenderían en breve.
A los pocos minutos su teléfono timbro.
-Ok. Contesto por el auricular.
-El ingeniero los va a recibir ahora, por aquí por favor. Nos indico una estrecha y fea escalera que daba a dos puertas al final, nos indico que era la de la derecha. Al subir había dos personas un hombre que supuse sería el Ingeniero y una mujer que parecía haber ganado una batalla contra la pantalla solar, su piel era bronceada en extremo. El ingeniero era bastante mal educado, me miraba como si fuese un vaso de agua en medio del desierto.
-"Buenos días en que los puedo ayudar" Seguía mirándome como el estúpido que seguramente era.
-"Buscamos a Federico ¿eres tú?" Dije con desagrado, sentí a alguien aclarase la garganta.
-"no, yo soy Luis" Fruncí el seño molesta, me habrían tomado el pelo. No era él.
-"Podría informarle al Ingeniero que el lo espera" Dije dirigiendo mi vista a Edward
-"Yo también soy ingeniero y te puedo ayudar" Estaba tratando de ligar conmigo en su lugar de trabajo, esto era incorrecto y totalmente antiético. Jasper Carraspeo incomodo, se adelanto y dijo.
-"no necesitamos de sus servicios profesionales" El estúpido, atrevido, desubicado y libidinoso, se sorprendió y crispo su rostro.
-"enseguida le aviso" .Levantó el teléfono y dijo.
-"Fede, están los gringos que esperabas" Lo mire con ira, quería enredar mis manos en su cuello y estrangularlo, me decidí por otra técnica no tan agresiva pero igual de efectiva.
-"muchas gracias por su cordialidad, tendré en cuenta sus modales para la reunión que tengo más tarde con un grupo de productores agropecuarios, propietarios de una pujante empresa exportadora que estamos por adquirir" Sonreí mostrando todos mis dientes de manera macabra, Luis se quedo pálido.
Jasper sonreía a mi par de manera triunfal. Se acerco más al escritorio de Luis apoyando ambas manos sobre el mueble y buscando los ojos de Luis y le dijo.
-"Las mujeres americanas no son fáciles, pero si muy inteligentes, tenlo en cuenta para la próxima vez que te topes con una chico" Le guiñe un ojo sonreí abiertamente con ironía. En ese instante una joven hizo su entrada.
-Sr. Cullen, sr, srta sean bienvenidos sepan disculpar el mal entendido, el Ingeniero los espera. Nos beso a todos en la mejilla le dio una mirada furibunda a Luis e indico el camino. Claramente a ella no le gustaba ni un poco.
La oficina era más grande que la anterior, con mayor gusto en decoración las paredes eran verdes y el piso de madera, los muebles eran antiguos y de buen gusto. Federico era un hombre de estatura media, canoso, de piel quemada por el sol y muy educado, entrego dos carpetas con información para Jasper y Edward.
La reunión fue muy interesante para mí, desconocía mucho de temas agrícolas, a Edward se lo veía aburrido y con un deje de desconfianza. Traduje las palabras de la conversación para ambos mientras Jasper ojeaba su carpeta al igual que Edward.
-Bella, pídele al ingeniero los registros contables de los últimos seis años, libros, balances y costos e inventarios de maquinarias y ganado e infórmale que mañana paso por ellos sin falta, si los tiene en digital que me los remita a mi correo electrónico. Federico palideció y tartamudeaba. Ciertamente ocultaba algo, ahora entendí la actitud de Edward estaban intentando embaucarlo.
-"Quédese tranquilo, solo debe ponerse nervioso si tiene algo que ocultar" Dijo Jasper eso confirmo mis sospechas, le traduje a Edward y sonrío. La suspicacia de Jasper era envidiable la palabra justa en el momento indicado. Ya que se había mantenido en silencio durante toda la reunión sumido en la carpeta que se le había otorgado.
Nos despedimos amablemente de Federico e iniciamos el regreso al hotel, al llegar había una camioneta aparcada en la puerta y Paola bajaba de ella. Aparcamos detrás, Edward me beso profundamente y baje del auto. Extrañándolo, incluso antes de dejarlo. Me subí en el asiento del copiloto baje la ventanilla automática, saque medio cuerpo y le lance un beso al aire entre risas, mientras Paola me jalaba de la ropa para que entre de nuevo.
-¡Esa es mi chica! Me grito. Yo estaba eufórica.
-Te voy a extrañar. Conteste mientras Paola me jalaba hacia el interior y comenzaba a mover la camioneta.
-Sí, que están enamorados ¿verdad? Quiso saber. ¿Cómo responder a esa simple pregunta?
-No lo sé, solo me siento diferente con él. Trate de evadirla, sin mirarla a los ojos.
-Como sea, yo creo que sí lo están. Dio por zanjada la charla.
-¿Te apetece almorzar con mi madre? Lo medite un segundo
-Ok. Conteste ella saco su celular y marco
-"¿Má?"
-"vamos para la casa". Con eso corto la llamada.
-¡Listo, todo arreglado!, espero que te guste la pasta. Asentí entre risas. Era raro me sentía cómoda con ella.
-¿sabes? Tengo odiando esta ciudad desde que tengo memoria. Esa confidencia sembró mi curiosidad.
-¿Por qué? ¿Qué tiene de malo? Quise saber. Si bien era un pueblo pequeño y la mayoría de las personas me parecieron chabacanas e irrespetuosas, sería más seguro que la ciudad sin dudarlo.
-La gente espera demasiado de mí y mi hermano por ser hijos de quien somos. Probablemente mi padre te parezca retrogrado y machista. ¿Acaso no lo era? La miraba interrogante.
-El es una figura muy importante en la comunidad y a veces nos presiona demasiado con sus propios sueños. Su rostro decayó .Sentí lastima por la joven.
-Ya fue suficiente de mi miseria. Dijo esto último entre risas.
-Cuéntame algo de ti, se que estas enamorada del chico apuesto, ¡quien no lo estaría esta de infarto! Su comentario no me produjo celos, me pareció divertido.
-mmmm, también se que trabajas para la empresa que se va a fusionar con la que representa mi padre. Eres traductora al igual que mi madre. Eso clarifico el motivo de su perfecto inglés.
¿Qué quieres saber? Ella era agradable y me resultaba fácil de conversar. Tenía algo que me hacía sentir cómoda.
-¿Cómo llegaste a trabajar a la empresa? ¿Fue antes o después de comenzar tu relación con el pelirrojo ojiverde? Me guiño un ojo y Reía divertida. Sentí la sangre subirme a la cara e inicie mi relato de como conocí a Edward en mi primer vuelo, como fue mi primera entrevista con él y mi primer día de trabajo. Me miraba con los ojos desorbitados.
-Wow es sorprendente parece un cuento de hadas cosmopolita. Reía a carcajadas me le uní, ella tenía razón.
La camioneta se detuvo frente a una hermosa casa de ladrillos y tejas negras estilo colonial con un jardín espectacular. Bajamos y nos esperaba una mujer que estaría en sus 50 años de finas facciones, cabello negro y unos impresionantes ojos azules.
-Bienvenida ¿puedo llamarte Bella? Paola me dijo que lo prefieres.
-Sí, gracias. Su inglés era inmaculado al igual que su casa y jardín. Ahora entendí la belleza de sus hijos, eran sus genes los predominantes.
-Yo me llamó Ana, pasa querida, siéntete como en tu casa. Ella era agradable y maternal.
Nos acomodamos en el comedor y sirvió la comida, la pasta estaba deliciosa, el almuerzo transcurrió agradable Ana era muy culta y refinada. Me pregunte como una mujer como ella tenía un marido como Manuel feo, retrogrado y muy egoísta. Pero no me pareció acertado preguntar.
Al finalizar el almuerzo, Paola invito a su madre a nuestro recorrido y ella se negó. Salimos de la casa y fuimos hacia el río, hacía demasiado calor. Llegamos a un lugar donde descendían las embarcaciones y había un grupo de jóvenes bajando una lancha.
-¿Quieres bajar? Ellos son mis amigos no muerden. Paola reía.
-Ok.
Bajamos, la charla con los chicos fue divertida eran esquiadores de rio amateurs, hicieron un despliegue de habilidades y me di cuenta que Paola ponía atención en uno en especial. Ella se acerco a mí y me indico que debíamos volver, tendríamos 1.3 hs de viaje hasta la estancia.
Subimos a la camioneta e iniciamos la vuelta.
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Dispara. Me dijo
-¿te gusta verdad? Le subieron los colores a la cara y se removió incomoda en el asiento del piloto.
-¿estás enamorada del pelirrojo? Contraataco. Lo medite un momento.
-sí, lo estoy. Me miro triunfante
-¡ja, lo sabía y si me gusta! Reímos al unisonó.
"Atenta, Paola, Paola, Paola cambio" Paola descolgó un pequeño aparato que parecía un radio y contesto.
-"papa te escucho cambio"
-"pao llama a Andrés, que nos espere en la clínica Cullen tuvo un desmayo y no reacciona estamos saliendo del campo llegamos en 30 min"
Me sentí mareada y aterrada, que había pasado ¿un desmayo? Estaba bien hace un par de horas, estaba desesperada, enfermo en el tercer mundo. Pensé. Escuchaba a Paola hablar por teléfono mientras repasaba mentalmente algún signo de malestar en Edward y no recordaba nada.
-"hola ¿Andrés? Paola habla".
-" un socio de papa tuvo un desmayo lo traen del campo estarán en la ciudad en 30 min".
-ok
-"atento Manuel"
-"Adelante"
-"está saliendo para la clínica ¿Cullen siguen sin reaccionar?
-"está abriendo los ojos pero se ve como la mierda"
-"La esposa está contigo"
-"si esta en shock".
-Tranquila Bella ya está despertando. Me dijo mientras trataba de tranquilizarme
-Quiero verlo. Llorisquee, sorbiendo mi nariz.
Paola acelero y la aguja marco 160km, no me importaba quería llegar.
Vi la entrada a la ciudad y agradecí al cielo, aparcamos fuera de la clínica y baje corriendo, Paola me seguía de cerca. Ellos todavía no habían llegado. Me choque en la puerta con un joven y pedí disculpas.
-Bella, espera. Grito Paola que venía detrás de mí. Plante mis pies en el piso, derrape y caí en el pasillo de la clínica de bruces al piso. Me levante rápidamente y acudí a ella, estaba parada junto con el joven que atropelle.
-Bella él es Andrés, el médico de confianza de papá. Estaba desesperada y nublada por el miedo.
-perdón. Esboce, el joven sonrió y dijo
-No te preocupes el miedo nos controla a veces; a todos nos puede pasar. Tranquila. Seguramente el calor lo afecto, nada de gravedad.
-¿estás seguro?. Quería una confirmación de que él iba a estar bien.
-No lo se. Debo examinarlo, pero podría apostar que vienen de temperaturas muy frías y el cuerpo no se adapta con facilidad a los cambios bruscos. Asentí silenciosa. Ya más tranquila me di cuenta que hablaba en ingles.
-Aquí vienen. Grito Paola. Levante la vista y una camioneta aparco, en la puerta haciendo chirrear las ruedas contra el cemento.
Vi a Jasper bajar presuroso de su lado en la parte trasera y a un hombre grande y gordo del lado del copiloto, Manuel bajo de su lado y todos ayudaron a Edward a descender, Andrés acerco una silla de ruedas y lo sentaron. El se veía como la mierda de mal. Corrí hacia él y levanto la vista estaba terriblemente pálido, no era ni el rastro del hombre de la mañana ¿qué le había pasado?
Lo tome de las manos e intento levantarse, las piernas no le respondían. Y soltó mi agarre. Puse ambas manos en torno a su cara y le dije.
-Edward mírame. No lo hizo.
-¡Maldición, levanta la vista! No me importaba que alguien escuche nada. El obedeció
-Me diste un susto de muerte, estoy contigo, te amo. Sonrió.
Entramos a la sala de examen y Andrés nos indico que esperáramos fuera. El tiempo pasó lentamente. Andrés salió de la sala y me miro.
-Bella, por favor puedes pasar. Casi corrí a través de la sala. Entre al consultorio y Edward se veía mucho mejor. Suspire aliviada.
-Bella, Edward tubo un golpe de calor, en cuanto se hidrate va a estar bien. Su semblante cambio.
-Pero….Miro a Edward y este le dedico una mirada de suplica ¿qué carajo?
-Hay algo que no está bien con su corazón. Mis miedos me golpearon como un martillo.
Espero que les guste.
