—Uno—se presentó Italia. Alemania asintió.
—La práctica de hoy consiste en la relación que se tiene con los subordinados del ejército.
— ¿Desde cuándo esto comenzó a ser una imitación barata de un salón de clases?
—Silencio, Italia.
—Sí, capitano~
—Aunque nos pese, hay que tener en cuenta que los subordinados son humanos. Jode, pero es importante tratarlos bien.
—Tratarlos bien…—repitió Italia, mientras acariciaba los cabellos del alemán. Éste no le hizo caso, siguió con su discurso.
—A veces con severidad.
—Con severidad—recalcó el italiano, golpeándole el trasero.
— ¿Pero qué mierda…?—cuestionó Alemania, y luego le dio un golpe en la cara al italiano.
— ¡Waa! ¡Se sublevan, se sublevan!
…
Inglaterra yacía derrotado. Italia y Alemania se alejaban.
—Eres bueno, fornido—reconoció el italiano.
—Lo sé. Me debes 50 dólares.
— ¿Eh?
—Apostamos que si le ganaba a Inglaterra, me pagarías.
—Esto… el amor es una magia—comenzó a cantar improvisadamente.
— ¿Qué dices?
—Una luz que se esparce por mi alma.
—Italia
—Encontré el amor, lalala.
—Deja de ignorarme.
—Te atrapa, te ciega, te atrapa.
—No te cobraré la apuesta, pero deja de cantar de una maldita vez.
—De acuerdo. Es un día hermoso, ¿no crees?
—Sí.
—El amor es una magia.
— ¡Italia! —gritó Alemania, y comenzó a correr tras el italiano.
Lejos de ellos, el inglés contemplaba el cielo, enojado. Debía tomar medidas drásticas con ese alemán.
…
— ¡Te maldigo, Alemania, te maldigo! —exclamaba Inglaterra en la oscuridad de su cocina, con una capa de hechicero, mientras un muñeco vudú del alemán colgaba cerca del horno, lleno de deliciosa comida británica. Deliciosa, pero envenenada y rica en drogas de todo tipo.
— ¡Inglaterra! —Exclamó Estados Unidos, entrando en la cocina del inglés como si fuera la suya propia— ¿Otra vez estás jugando a ser un mago? ¿Es que no tuviste infancia, hombre? Si es que a ti se te puede llamar hombre…
…
El inglés se encerró en el sótano. Dudaba que el estadounidense o cualquier otra persona lo interrumpieran allí.
Dibujo un círculo en el suelo, con velas alrededor. Cerró los ojos, concentrándose. Comenzó a susurrar palabras en latín, esperando a que la magia funcionara.
El círculo comenzó a iluminarse.
—Te invoco desde las tierras lejanas… ¡Aparece!
La cabeza de alguien surgió por ahí.
— ¿Qué quieres? —preguntó Rusia, de mal humor.
— ¿Rusia?
—No, el fantasma de Estados Unidos… —contestó sarcásticamente—aunque no me molestaría tanto. Eso significaría que el capitalista ha muerto…
—… ¿Qué rayos te pasó en la cara? ¡Echas espuma y tienes sangre!
—Me estaba afeitando y tu repentina llamada hizo que me cortara.
—… Eso lo explica todo.
…
— ¿Porqué apareciste tú? —Preguntó Inglaterra, curioso— ¿Y por qué tienes que decir tantas cosas feas de mi querida colonia? ¿Acaso tienes algún tipo de rencor?
—Sí tengo—Rusia se llevó la mano al mentón, simulando estar pensativo—Sí, pues sí lo tengo.
—Esto… ¿me ayudarás con la venganza?
— ¿Es contra Estados Unidos?
—No, pero…
—Entonces no.
—Es contra Alemania.
—No.
—Pero él también es tu enemigo…
—No.
—Pero…
—No.
…
Francia volvía a estar a solas con Rusia.
—Oye, Rusia… ¿qué te pareció la junta?
—Lo mismo de siempre.
—Sí… supongo que… las cosas no cambian mucho.
—… El que tenga esperanzas con eso, mejor puede ir dedicándolas a otra cosa.
—Tu pesimismo nunca cambiará.
—El tuyo tampoco.
Continuará~
Asdifidfg. No sé porque, pero adoro al 2P! Rusia .w.
En el capítulo siguiente: Veremos un poco de GerIta :3
Creo que voy de mal en peor. Hago los capítulos cada vez más cortos. De ahora en adelante, los haré lo más largos que pueda òwò.
