N/A: Mil gracias por seguir leyendo y dejar un comentario. ¡Os adoro! Siento la espera pero ayer no tuve tiempo de publicar. En cuanto a la fecha en la que saldrá SIN SALIDA... ¡La semana que viene publicaré el primer capítulo! Posiblemente el miércoles. Así que allí os quiero leer. Esta historia ya se acaba y la verdad es que me da algo de pena, porque lo veo como un capítulo de la serie que podría gustar mucho a los espectadores, aunque a lo mejor cojee un poco en el aspecto psicológico de los SUDES. Eso ya lo dejo a vuestro criterio. Espero que os guste.
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Capítulo 13: Despertar
HOSPITAL MEMORIAL, SALA DE URGENCIAS
Morgan y Hotch vieron llegar a sus compañeros al hospital. El líder de la Unidad se acercó a ellos al ver el lamentable estado en el que se encontraban. Morgan hizo el amago de acercarse pero olvidó que estaba esposado a la camilla.
-Maldita enfermera del demonio… -Murmuró zarandeando la camilla.
-¿Estáis bien? ¿Qué ha pasado? –Lo cierto era que Prentiss le había llamado para decirle que habían abatido a Goode y que en cuanto llegara la policía irían directos al hospital, pero en ningún momento le comentó que llegarían en esas condiciones: además de estar todos cubiertos de hollín y tierra, el chaleco de JJ y parte de su cara estaban manchados de sangre; Dave se sujetaba una mano vendada y tenía varios cortes por la cara y el rosado rostro de Danny estaba llena de golpes. Prentiss parecía ser la única que volvía prácticamente igual a como salió del Hospital, lo cual la dejaba hecha un desastre pero prácticamente ilesa.
-¿Pero es que no van a dejar de llegar heridos? –Dijo la enfermera acercándose a ellos. -¡Dios mío, Danny! ¡Parece que te han molido a palos! –Exclamó al ver la sangre y los moratones en el rostro del chico.
-No es nada, Lana, solo unos golpes. –Respondió con amabilidad. –Atiende antes a los Agentes. ¿Sabes algo del jefe? –Preguntó con un atisbo de esperanza.
-Lograron reanimarle pero todavía están en quirófano.
-¿Estáis bien? –Preguntó Morgan. Al verle esposado a la camilla arquearon las cejas.
-Ya veo que por fin una mujer ha logrado enderezarte. –Se burló Dave. La enfermera se cruzó de brazos mostrando una sonrisa orgullosa.
-Lo mío me ha costado. –Acto seguido los tres heridos pasaron a la sala de curas para que la mujer hiciera su trabajo, dejando atrás a Hotch, Prentiss y al encadenado Morgan.
-Prentiss, ven conmigo. –Ordenó Hotch haciendo que la morena le mirara interrogante. –Y tú no te muevas. -Advirtió a Morgan con una sonrisa jocosa.
-No podría… -Murmuró con mala cara alzando su mano esposada.
Hotch condujo a Emily a un cuarto de baño con la intención de que no se topara con la familia de Turing.
-La enfermera me ha dicho que puedes usar esta ducha del personal médico. Lo único que he podido conseguirte es un uniforme de enfermera. –Emily pareció sorprendida, pero luego sonrió.
-Seguro que esto no es lo que Derek entiende por un "uniforme de enfermera". –Hotch negó divertido al ver que había vuelto a hacer gala de su humor habitual. –Gracias.
-¿Estás bien?
-Lo estaré después de quitarme toda esta sangre y hollín de encima. –Dijo sentándose en el banco para descalzarse. Al ver que no se iba le miró extrañada. -¿Qué pasa? –Hotch tomó asiento a su lado.
-Emily, siento no haber podido hacer nada en el psiquiátrico.
-No fue culpa tuya, Hotch. -Respondió apoyando los antebrazos en las rodillas.
-Sí lo fue, no tenía que haberme alejado de ti. Os expuse al enfrentarme solo al SUDES.
-¿Quién iba a pensar que el SUDES seguía allí después de haber inspeccionado el edificio y tenerlo custodiado? No puedes culparte por eso.
-Igual que tú no puedes culparte porque Turing recibiera la bala. –Ella agachó la cabeza.
-No lo hago. Es solo que… -Pareció arrepentirse de lo que iba a decir.
-¿Qué? –Emily alzó la cabeza y Hotch pudo ver cómo le brillaban los ojos.
-No puedo olvidar la sensación que tuve cuando no respondías. –Se miró las manos aún manchadas de sangre. –Siempre te estamos llamando, siempre gritamos tu nombre durante los casos y tú siempre respondes a esa llamada. Y sin embargo hoy no lo hiciste. No sabía si seguías con vida, creía que estabas muerto…
Hotch la miró afligido. Sabía que había tenido miedo, pero no imaginaba que fuera hasta tal punto. Él también lo había tenido pero, debido a su estado de semiinconsciencia, cuando se quiso dar cuenta tenía a su compañera delante de él.
Hotch la observó detenidamente, orgulloso del respeto y devoción que su subordinada acababa de demostrar con esas palabras y tras un momento sujetó su mano, la que no tenía vendada, y la apretó levemente para reconfortarla. El gesto pilló por sorpresa a Emily y el desconcierto se reflejó en su rostro hasta que desvió la mirada.
-Creo que no soportaría la idea de no volver a ver tu cara de cascarrabias… -Hotch se quedó atónito frente a esa confesión. No tenía claro si era producto de la tensión emocional por la que Emily había pasado o se trataba de la declaración más extraña que le habían hecho nunca. No pudo evitar sonreír conmovido.
-Está bien, ya ha pasado. –Aunque al principio vaciló, decidió pasar un brazo por detrás de su espalda para atraerla hacia sí y ofrecerle su apoyo. Emily descansó la cabeza en su hombro y estuvieron en silencio varios segundos hasta que ella se incorporó para mirarle.
-¿Cómo está tu cabeza?
-Me duele más que me hayas llamado cascarrabias. –Ambos rieron con complicidad.
-Creo que no es necesario que supervises mi ducha. –Bromeó ella como señal para que la dejara sola.
-Voy a ir a ver qué tal le va a Reid. –Dijo yendo hacia la puerta. –Si necesitas algo llámame; te prometo que esta vez sí acudiré.
HOSPITAL MEMORIAL, HABITACIÓN DE NOAH PARKER
Reid observaba por la cristalera, como el Doctor le hacía unas pruebas rutinarias a Noah. Pese a la insistencia de Hotch para que descansara, prefirió pasar la noche en el hospital cerca del chico. Morgan había dormido en Urgencias, aún convaleciente por su herida en el abdomen. Para fortuna del moreno, Danny logró convencer a la enfermera de que le quitara las esposas.
El pelirrojo también pasó la noche en el hospital esperando noticias sobre el estado de Turing. Emily le acompañó durante esas largas horas. La operación terminó de madrugada con éxito, aunque no pudieron extraer la bala, que permanecía alojada a pocos centímetros de la columna vertebral. Tanto Danny como Emily respiraron más tranquilos desde entonces.
-Turing saldrá adelante. –Le anunció Hotch. Reid se alegró al oír la noticia, de verdad que se alegró, pero no se quitaba de la cabeza a ese chico.
-¿Cómo ha ido la prueba del detector? –Preguntó JJ llegando donde se encontraban, con un café en las manos. Reid agradeció el gesto y tomó un buen sorbo. Rossi se había encargado de hacerle las preguntas y él mismo había repetido el test de nuevo, pero con el mismo resultado.
-Dice la verdad. No ha dudado en ningún momento. –Explicó sin quitarle la mirada de encima al chico. –No contesta cuando le preguntamos por qué lo hizo, pero tampoco miente acerca de lo demás. No hay un motivo… -Pero eso no era lo que más le escamaba… Era que cuando le preguntó si se arrepentía de haber matado a Josh contestó que no con una frialdad que le helaba la sangre. –No lo entiendo… Goode tenía un motivo, pero esto… Era su mejor amigo y de repente le mató... –JJ le miró apenada.
-Spence… A veces no hay razones… No siempre podemos entender el mal… -Reid miró a su amiga. Quizás tenía razón, pero se negaba a pensar que no hubiera una lógica detrás de aquel crimen.
HOSPITAL MEMORIAL, SALA DE ESPERA
Según salió del interrogatorio, Dave se pasó por la sala de espera. Prentiss dormía en un asiento tapada con la chaqueta del ayudante del Sheriff y Danny estaba sentado frente a ella, apoyando los codos en las rodillas. Su mirada se perdía en el infinito hasta que sintió la presencia de Rossi.
-Agente Rossi. –El chico se levantó. -¿Cómo está su mano? –Dave la alzó mirándola.
-Creo que va a ser la mejor excusa para ahorrarme el papeleo cuando vuelva a Quántico. –El joven sonrió levemente. –¿Cómo está Turing?
-Todavía sigue en observación, pero se recuperará. –Se movió incómodo. –Siento lo que pasó en la mina, por mi culpa el SUDES le arrastró hacia el interior.
-También fue mi culpa, no debí confiarme aunque Goode se rindiera. –El chico volvió a sentarse mirándose las manos. –¿Tú cómo estás?
-No lo sé. Resulta que el hombre al que he admirado tanto tiempo me ha estado mintiendo toda mi vida acerca de la muerte de mi padre. No sé si podré volver a confiar en él...
Rossi le observó detenidamente; parecía haber cambiado en solo unas horas. Ese muchacho con cara de niño le había salvado la vida y ni siquiera parecía consciente de ese hecho. Danny había descubierto todas las mentiras detrás de la muerte de su padre y lo que le preocupaba era no poder volver a confiar en el hombre a quien tanto admiraba. A Dave le resultaba enternecedor y realmente humilde.
-Hace un par de horas pasé por la comisaría; vi una foto de grupo de hará unos veinte años. Un joven Turing aparecía al lado de un hombre pelirrojo con mirada amable. –El chico le miró interesado. –Eres la viva imagen de tu padre, Danny. Creo que Turing ve a su viejo amigo en ti. Él se culpa por su muerte y cada vez que te mira recuerda ese momento. –Por la cara que puso el muchacho, Dave supo que no había pensado en ese punto. –No digo que ocultarte la verdad estuviera bien, pero a veces los errores nos persiguen de por vida y tomamos ciertas decisiones para protegernos tanto a nosotros mismos como a nuestros seres queridos. –El silencio se hizo presente en la habitación. El Hospital estaba muy tranquilo y lo único que se oía en esa sala era la tranquila respiración de Prentiss mientras dormía.
-¿Sabe? Ahora entiendo por qué vende tantos libros.
HOSPITAL MEMORIAL, SALA DE OBSERVACIÓN
Ante la confesión de Noah Parker y la resolución de ambos casos, planearon el vuelo para primera hora de la tarde. Reid había vuelto a hablar con Noah pero salió frustrado de la sala por no poder entenderle.
Por su parte, Morgan descansó bajo la atenta mirada de la "enfermera del demonio", como él la había apodado. JJ se quedó junto a él, más por no volver al hostal frente al psiquiátrico que porque él lo necesitara. Por supuesto, nunca lo admitiría.
En cuanto a Prentiss, esperó al medio día para visitar a Turing. Había pasado la noche en el Hospital para recibir noticias y cuando supo que estaba bien, el cansancio acumulado le venció y se quedó dormida en esos incómodos asientos. Cuando Dave la despertó, logró convencerla para que fuera al Hostal a descansar y cambiarse. Emily tuvo que admitir que su amigo tenía razón; además, prefería su ropa al uniforme de enfermera que llevaba en esos momentos.
Cuando llegó a la habitación donde se encontraba Turing se encontró con su ex-mujer, que no parecía estar de muy buen humor.
-Hola, Karen. –La mujer le devolvió el saludo cordial. -¿Qué sucede?
-No sé a quién se le escapó lo de la confesión de Noah Parker y Ben se ha enterado. No puede recibir ese tipo de noticias hasta que no se recupere. Entre eso y la muerte del Oficial Merton, el Doctor ha tenido que aumentarle la dosis de tranquilizantes.
-Vaya… -En ese momento se arrepintió de estar allí. –Entonces creo que será mejor que me marche.
-¿Bromea? Ha preguntado por usted varias veces. Como no compruebe que se encuentra bien con sus propios ojos creo que no se quedará tranquilo. –Dijo cruzándose de brazos. Emily asintió. –Discúlpeme, tengo un asunto que atender.
Al entrar en la habitación, Turing la observó y cambió su expresión de mal humor por una totalmente distinta. Se intentó incorporar con algo de torpeza, hasta que ella se acercó para ayudarle a que estuviera más cómodo.
-¿Qué voy a hacer sin ti cuando vuelvas a Quántico? –Preguntó quitándose la mascarilla de oxígeno. Su voz sonaba todavía débil y ronca, haciendo evidente que le costaba un buen esfuerzo hablar.
-Coquetear con otra y recuperarte. –Respondió devolviendo la sonrisa. –¿Cómo te encuentras?
-Tengo una bala alojada a escasos centímetros de la columna. Definitivamente, he estado mejor. –Respondió tras toser un par de veces. Emily le colocó la máscara.
-No deberías hablar tanto, estás muy débil.
-¿Cómo está el Agente Hotchner? –Preguntó haciendo caso omiso de su consejo.
-Sufre una ligera conmoción, pero se recuperará. Siento lo del Oficial Merton. –El hombre inclinó la cabeza hacia atrás. Al sentir la tristeza en su mirada, Emily decidió decirle las palabras que le habían llevado a esa habitación. –Gracias por salvarme la vida.
-Era mi deber. –Se movió incómodo en la cama y cambió de tema. –Voy a dejar el tabaco; resulta que a mis pulmones no les conviene "esa mierda". –Recordó con una sonrisa para volver a ponerse la mascarilla.
-Me alegra saber que se empezará a cuidar. –Emily comprobó que se le hacía tarde. –Creo que es hora de que me vaya. Nos queda un buen camino hasta el aeropuerto. –Turing suspiró decepcionado.
-Es una pena que tengas que irte tan pronto. –Cogió aire. –Cuando estás cerca me resulta más fácil la idea de dejar de fumar. –Dijo entrecortadamente. –Ahora no sé qué será de mí… -Emily le sonrió con ternura, se acercó a él y le dio un suave beso en la mejilla que alteró su frecuencia cardíaca, cosa que hizo que ambos miraran el monitor cardíaco con curiosidad.
-Seguro que sale adelante. –El Sheriff la miró embelesado.
-Agente Prentiss, dele las gracias al resto del equipo por su ayuda en el caso. Redsboro siempre les acogerá con los brazos abiertos.
-Creo que la próxima vez le toca a usted visitar Virginia.
-Quizás lo haga, aunque a lo mejor Sergio se molesta si la intento acaparar. –Emily hizo un gesto mostrando que le divertía el tema.
-Creo que le molestará más a mi jefe que a Sergio. –Dijo caminando hacia la puerta. –Al fin y al cabo, Sergio se conforma con que le mantenga bien alimentado y acaricie su lomo cuando se tumba en mi regazo. –Emily sonrió al ver la cara de desconcierto de Turing. –Cuídate, Ben. Hasta otra.
-Adiós, Emily.
En el próximo capítulo: Un jefe debe cumplir con su deber, y más cuando se trata de sus subordinados. Vuelta a Quantico.
¿Y bien? Turing al final no era tan malo, es solo que me gusta despistar. En cuanto a Noah, es probable que os decepcione su historia, pero lo cierto es que la escribí así porque está basada en un caso real que sucedió en un pequeño condado de USA. Lo cierto es que no se el nombre, pero lo vi en un programa documental que echan en España y me resultó muy interesante. Lo he buscado pero no doy con él. Decidme lo que os ha parecido y no olvidéis que queda un último capítulo que cierra la historia.
Y considerad ese Hotchniss mi regalo de Navidad para vosotros.
Que tengáis una FELIZ NAVIDAD. Un fuerte abrazo.
