N.A. Hola a todos. Quería disculparme por haber tardado tanto con este capítulo. El motivo fue que he tenido los exámenes finales y no he podido dedicarle el tiempo que necesitaba para escribir el fic. Y tampoco quería escribir un mini capitulo solo por publicar algo. Por ello, preferí esperar a terminar los exámenes. Muchas gracias a todos los que dejáis comentarios y todavía seguís el fic. Esto está llegando a su fin ;)
Espero que os guste el capítulo y la espera haya valido la pena.
K&S
Sebastian esperaba sentado en una mesa del Lima Bean sosteniendo su Caramel Macchiato entre sus manos. Faltaban cinco minutos para que marcaran las cinco y él ya llevaba diez minutos en la cafetería pensando en el momento en el que volvería a ver a Kurt. Desde que hablaron el miércoles y aclararon lo que había sucedido en Nueva York, habían intercambiado constantes mensajes de móvil. El último le había llegado hacía solo veinte minutos. En él, Kurt le decía que ya estaba de camino a la cafetería.
Sebastian estaba nervioso, casi tanto como lo había estado la noche que se encontró con Kurt en Nueva York. Aquella noche había sido la primera vez que veía a Kurt desde que se convirtieron en amigos por internet, con la esperanza de que se convirtieran en algo más, pero con más dudas que otra cosa. Esta tarde era la primera vez que vería a Kurt con la convicción de que quería algo más que amistad con él. Lo quería todo. Los dos últimos días los había pasado pensando en ello y aunque tenía miedo de entregarse a una relación con Kurt, la idea de perderle era aún más insoportable.
Estaba pensando en ello, cuando oyó la puerta del establecimiento abriéndose y cuando dirigió su mirada a la entrada pudo ver a Kurt entrando al Lima Bean. Kurt se quedó unos instantes tras el umbral, vislumbrando el local con la mirada. Cuando sus miradas se cruzaron, Kurt sonrió con timidez a Sebastian y se acercó a su mesa.
"Hola", saludó Kurt al aproximarse a donde Sebastian estaba sentado. Éste se incorporó a toda prisa y abrazó a Kurt con fuerza, prolongando el abrazo durante unos momentos. Sebastian aspiró el aroma de Kurt y notó como su cuerpo temblaba de anhelo por tenerlo de nuevo entre sus brazos. Sin embargo, Kurt rompió el abrazo y obligó a Sebastian a separarse un poco de mala gana.
"Hola, Kurt. Errr… ¿Cómo ha ido el vuelo?", preguntó Sebastian nervioso.
"Bien, gracias", sonrió Kurt mirando a los ojos brillantes de Sebastian.
"¿Quieres tomar algo?", preguntó Sebastian.
"Un mocha desnatado, gracias". Sebastian asintió con la cabeza. "Ahora mismo vuelvo", le respondió mientras se aproximaba a la barra para hacer su pedido.
Mientras esperaba, Kurt observó a Sebastian apoyado en la barra. Vestía jeans oscuros y una camisa verde oscura que acentuaban su delgada pero torneada silueta. Sin duda, Sebastian Smythe era impresionante. Mariposas revolotearon en el estómago de Kurt, pero se obligó a calmarse. Antes de nada, tenían que hablar. Y aunque eso le daba algo de miedo, sabía que era necesario antes de hacerse ningún tipo de ilusiones sobre un posible futuro con Sebastian.
Cuando Sebastian regresó con el pedido de Kurt y se sentó en frente de él ofreciéndoselo, Kurt dio un pequeño sorbo a su café, suspirando de placer y levantó la vista para mirar a Sebastian. Ambos se quedaron en silencio mirándose el uno al otro sin que ninguno dijera ni una palabra. Pero no hacía falta. Con sus miradas ambos se estaban diciendo todo lo que sentían. Te he echado de menos. Anhelaba verte. Quiero besarte. Te deseo.
Kurt fue el primero en romper el silencio, desviando sus ojos de la intensa mirada que Sebastian le estaba dando.
"Me alegro de que aclaráramos las cosas", dijo Kurt en voz baja.
"Yo también. Aún no puedo creer que pensaras que me arrepentí de lo que pasó entre nosotros", dijo Sebastian negando con la cabeza y una pequeña sonrisa.
"¿Y qué querías qué pensara? Cuando nos conocimos no te atraje precisamente, así que no puedes culparme por pensar que solo te acostaste conmigo porque estabas borracho"
Sebastian frunció el ceño y tragó saliva antes de hablar. "Kurt…no es cierto que no me atrajeras al principio. Fue más bien al contrario."
"No me mientas. Puede que ahora que somos amigos seas más amable, pero desde un principio fuiste tras Blaine, no detrás de mí. A mí apenas me tolerabas aunque ahora las cosas hayan cambiado un poco, ¿recuerdas?", dijo Kurt, riendo dolorosamente ante sus propias palabras.
Sebastian cerró los ojos y suspiró temblorosamente antes de volver a abrirlos y mirar a Kurt fijamente.
"Cuando te conocí, Kurt, yo…" empezó con voz temblorosa, "yo ya te lo conté…acababa de entrar en Dalton. Quería ser popular y cuando todos los Warblers me hablaron de Blaine, yo pensé que si lograba que él volviera a Dalton me ganaría su respeto y amistad. Por eso, cuando conocí a Blaine en Dalton, me impuse la misión de que rompiera contigo, ya que eso era lo que le había llevado a dejar Dalton." Kurt no apartaba la vista de Sebastian, y éste tragó para continuar.
"Juro que él nunca significó nada más para mí que una forma de conseguir ganarme el respeto de los Warblers. Luego te conocí aquella tarde en el Lima Bean y…dios, Kurt", exclamó Sebastian pasándose las manos por el rostro. "Cuando te vi por primera vez…me pareciste el chico más hermoso que jamás había visto." Sebastian volvió a mirar a Kurt y vio como éste se sonrojó ligeramente ante las palabras de Sebastian.
"Por un momento dudé de seguir adelante con mi plan. Cuando me diste la mano y toqué tu piel tan suave…te deseé en ese mismo instante. ¿Acaso no sentiste también esa descarga por todo tu cuerpo cuando nos tocamos?", preguntó Sebastian sin apartar los ojos de los de Kurt que se estremeció al recordar la primera vez que se encontraron en el Lima Bean. La sensación que Sebastian describía le resultaba muy familiar a Kurt, que asintió con la cabeza, mientras Sebastian prosiguió. "Pero mi cabeza se impuso a lo que mi cuerpo sentía y me obligué a mí mismo a seguir con el plan establecido de ir a por Blaine", dijo esto último con una mueca final.
"Nunca me he arrepentido tanto de algo. Me di cuenta a medida que pasaban las semanas que Blaine no era lo que aparentaba. Coqueteaba conmigo a través de Skype y mensajes, me decía cosas como que tú no querías tener relaciones con él, que eras muy frío pero que debía estar contigo para protegerte porque se sentía obligado."
Kurt abrió los ojos con asombró. Empezó a sentir la furia recorriendo sus huesos.
"¡¿Qué demonios?!", gritó Kurt airado. Sebastian vio como las lágrimas empezaban a juntarse en los ojos de Kurt, amenazando con desbordarse. Maldijo mentalmente a Blaine por todavía tener la capacidad de hacer daño a Kurt.
"Kurt", dijo Sebastian, alargando el brazo sobre la mesa para sostener la mano de Kurt, quién miró la mano de Sebastian y entrelazó sus dedos con los suyos.
"Al principio creí lo que Blaine me dijo, y a pesar de que me sentía completamente atraído por ti, pensé que quizás eras como Blaine decía. Pero en nuestros encuentros, cuando discutíamos, podía ver la pasión en tus ojos…una pasión que no veía cuando estabas con Blaine.", Sebastian sonrió a Kurt. "¿Acaso no sabes a estas alturas por qué me metía siempre contigo? No sabes cómo me gustaba ver cómo estabas a mi altura. Me pasaba las noches pensando en nuevos insultos para cuando te viera al día siguiente. Siempre eras lo mejor de mi día", su sonrisa se hizo más amplia y Kurt la devolvió tímidamente.
"El caso es que con el tiempo me di cuenta que Blaine era un falso y que lo que le gustaba era la atención por encima de nada. Ver cómo ni siquiera te defendía cuando yo te insultaba…no es cómo si lo necesitaras, eres perfectamente capaz de defenderte tú solito…" añadió a la defensiva, ante la mirada de indignación de Kurt. "Me refiero a que eras su novio y parecía que más que molesto de que te insultara, disfrutaba de que nos peleáramos por él y se molestaba cuando él no era el centro de atención. Si fueras mi novio nunca dejaría que nadie te insultara en mi presencia, aunque puede que yo me burlara de ti de vez en cuando", dijo Sebastian mirando a Kurt con diversión juguetona.
"Lo que quiero decir es que cuando te conocí, estaba en una de las peores fases de mi vida, ya te lo mencioné hace un tiempo. Me habían obligado a abandonar París y a mis amigos para venir a Ohio, dónde no conocía a nadie. Además, venía con el corazón roto y cuando te conocí hiciste que temiera volver a ser débil y romper la promesa que me había hecho a mí mismo"
Kurt asintió al recordar lo que Sebastian le había contado en una de sus innumerables conversaciones por Skype. "Recuerdo que me hablaste de un chico del que te enamoraste y que te hizo sentir cómo si no valieras nada. Lo siento mucho", dijo Kurt.
"En París conocí a un chico. Era mayor que yo y me enamoré por primera vez en mi vida, pero él solo se aprovechó de mí. Minó mi confianza en mí mismo, me hizo sentir como si no valiera nada. Yo sólo tenía quince años. No me sentía preparado para el sexo, pero él me presionó haciéndome sentir como si fuera un mal novio si no teníamos sexo. Yo era el culpable siempre cuando las cosas iban mal en nuestra relación, ¿sabes?", confesó Sebastian con una expresión de dolor en su rostro. "Y cuando finalmente me acosté con él…", prosiguió "me dejó tirado como si fuera basura", contó Sebastian con dolor latente en su voz.
Kurt dio un jadeo y apretó la mano de Sebastian fuertemente. Sebastian sonrió a Kurt.
"Me negué a enamorarme de nuevo y empecé a salir por ahí y tener sexo sin sentido. No hacía relaciones, ¿recuerdas?", preguntó Sebastian con pesadumbre en su voz.
Kurt asintió sintiendo un dolor en su pecho al escuchar la amargura en las palabras de Sebastian.
"Antes dijiste que cuando me conociste, temiste volver a ser débil, ¿a qué te referías?", preguntó Kurt.
"Me hice la promesa a mí mismo de que nunca jamás me volverían a hacer daño de esa manera. Pero cuando te conocí…cuando te vi por primera vez, pusiste mi mundo patas arriba. Cuando fui descubriendo más cosas sobre ti…descubriendo tu fortaleza, cómo te enfrentaste a Karofsky, cómo a pesar de los matones de tu instituto decidiste volver al McKinley, cómo no te amedrentabas ante mis burlas…me enamoré de ti Kurt", dijo Sebastian sin apartar la mirada de Kurt, que notó como una lágrima descendía por su mejilla. Sebastian se acercó a Kurt y secó su lágrima con el dorso de su mano libre. "No quería enamorarme y luché contra esos sentimientos de la peor manera. Te odiaba por hacerme vulnerable, por el peligro que suponías, pero al mismo tiempo no podía ignorar lo que sentía por ti. Pensé que discutir contigo ayudaría a odiarte, pero no contaba con que nuestras discusiones te harían ver sexy como el infierno", añadió Sebastian con una sonrisa que Kurt le devolvió. Se quedaron mirando durante unos instantes.
"¿Y ahora qué? ¿Ya no tienes miedo?", preguntó Kurt, sin saber muy bien que decir.
"Sí que lo tengo, pero tengo más miedo a perderte y perder la oportunidad de saber qué pasaría si estamos juntos. No quiero arrepentirme toda mi vida ni preguntarme qué habría pasado si…"dijo Sebastian. Kurt notó como el calor inundaba sus mejillas y sabía que se estaba poniendo colorado.
"He echado de menos tanto ver ese sonrojo tuyo de nuevo", dijo Sebastian con una media sonrisa pícara y un guiño del ojo. Kurt notó como su rubor aumentaba. A estas alturas debía ser ya un tomate.
"Ahora en serio", añadió Kurt, "¿qué va a pasar entre nosotros? ¿Qué somos?", preguntó Kurt sin atreverse preguntar si eran novios.
"Yo quiero…", empezó a decir Sebastian, pasándose la mano por la nuca, "quiero decir…tenía la esperanza de que fuéramos algo más que amigos".
Algo más que amigos. Kurt reflexionó unos instantes antes de preguntar. "¿Te refieres a novios?"
Sebastian dio un fuerte resoplido de frustración. "¡Joder!, ¿porque esto es tan difícil? Sí, quiero que seas mi novio, ¡maldita sea!"
Kurt sintió que el corazón iba a salirse de su pecho de alegría y quería saltar sobre la mesa y abrazar a Sebastian en ese mismo instante, pero se contuvo y sonriendo dijo, "Maldices demasiado para pedirme que sea tu novio".
"¿Así que te ha parecido horrible eh? Joder, no soy bueno con las palabras". Dijo Sebastian sacando el labio inferior en un puchero y cruzándose de brazos evitando mirar a Kurt.
Kurt no pudo evitar reírse ante la imagen frente a él. "No me has dejado acabar", dijo Kurt. Sebastian se giró y miró a Kurt de reojo, relajando la expresión de su rostro pero todavía algo cabizbajo. "Puede que no seas bueno con las palabras, pero creo que es el discurso más sincero que jamás he oído y eso es lo que me gusta de ti".
Sebastian se relajó por completo ante las palabras de Kurt y sonrió algo tímidamente mientras negaba con la cabeza. "Sé que no soy bueno con las palabras, pero puedo prometerte algo, Kurt. Nunca te voy a mentir ni a engañar. Siempre voy a ser sincero contigo" Kurt alargó la mano sobre la mesa ofreciéndosela a Sebastian y éste la agarro entrelazando sus dedos. Ambos se quedaron mirándose como si no existiese nadie más en la cafetería.
"Quiero besarte", dijo Sebastian en voz baja. Kurt sonrió y miró a los lados.
"¿Aquí? Hay demasiada gente".
"No me importa", dijo Sebastian con anhelo.
Blaine siempre había sido reticente en mostrar afecto por Kurt públicamente y Kurt siempre trató de entenderlo, aunque a veces le habría gustado que Blaine fuera un poco más aventurero y más decidido a mostrar su afecto por Kurt. Ahora Sebastian obligó a kurt a levantarse de su silla y cuando ambos estaban de pie le sujetó de la cintura atrayéndole hacia él y le besó. Mantuvieron el beso para todos los públicos, aunque hubo gente que empezó a llamarles maricones y otros insultos instándoles a que salieran del Lima Bean, mientras unos pocos silbaban animándolos y la mayoría de los clientes simplemente les miraban con asombro. El beso fue rápido y duro poco y Sebastian una vez que se separaron, sujetó de la mano a kurt y lo arrastró fuera de la cafetería. Una vez fuera, en el aparcamiento, ambos sonrieron y empezaron a reírse mientras se dirigían al coche de Sebastian todavía con sus manos entrelazadas. Al llegar al coche, Sebastian apoyó a kurt contra la puerta y le besó, esta vez profundizando el beso. Kurt no pudo evitar que un gemido saliera de sus labios. Así permanecieron por lo que pareció un buen rato antes de que tuvieran que separarse para tomar aire. Sebastian miró a los ojos a Kurt a poca distancia antes de juntar su frente contra la de Kurt y permaneció así durante unos instantes, recobrando el aliento y aspirando el aroma de Kurt.
Kurt se sentía totalmente mareado ante el vértigo de sus emociones. Finalmente, Sebastian se separó de Kurt y habló.
"Kurt. Puede que sea un novio horrible. ¿Todavía quieres ser mi novio?"
Kurt miró a Sebastian. Parecía tan inseguro y vulnerable. Tan diferente al Sebastian que había conocido en el Lima Bean el año anterior.
"Estoy dispuesto a intentarlo, si tú también quieres", dijo Kurt mirándolo a los ojos.
"Nunca he querido a algo o a alguien tanto como te quiero a ti. En toda mi vida".
El corazón de Kurt empezó de nuevo a latir con más fuerza y esta vez fue Kurt quién estrelló sus labios contra los de Sebastian en un beso apasionado y algo desordenado, queriendo mostrarle a Sebastian cuánto lo deseaba él también.
Cuando finalmente se separaron, ambos jadeando, Sebastian preguntó, intentando recobrar el aliento. "¿Tenemos de verdad que ir a la graduación?".
Kurt suspiró y sonrió. "Sí".
Sebastian hizo un puchero, antes de acercarse al oído de Kurt. "¿No podemos mejor ir a un sitio donde estemos a solas? No hay nadie en mi casa", dijo susurrando con voz sexy y pasando su mano por el pecho de Kurt, acariciándolo y desplazando su mano por el estómago sobre su camisa.
Kurt dio un suspiro entrecortado, notando como el deseo se arremolinaba en su bajo vientre, pero se obligó a separarse un poco.
"Por muy tentador que es, me temo que va a tener que esperar"
"Está bien", dijo Sebastian con una sonrisa y mordiéndose el labio inferior. Kurt le devolvió la sonrisa antes de que Sebastian volviera a darle un beso rápido. Kurt sonrió en el beso, antes de separarse e ir hacia el lado del acompañante, moviendo las caderas al andar más de lo necesario, mientras Sebastian no le quitaba ojo de encima.
K&S
Sebastian y Kurt entraron al auditorio del McKinley juntos. Cientos de personas se afanaban por ocupar sus asientos antes de empezar la ceremonia de graduación. Kurt recorrió el patio de butacas con su mirada y avanzó hacia la parte central buscando a Santana. Ésta le había mandado un mensaje diciéndole que ya estaba dentro y que les guardaba a él y a Sebastian un asiento a su lado. Cuando Kurt la divisó, hizo un gesto a Sebastian para que le siguiera y se reunieron con Santana.
"Hola chicos", dijo Santana levantándose de su asiento para saludarles. "Venís juntos así que imagino que habéis arreglado todo ya, ¿no?"
Kurt sonrió a su amiga ampliamente. "Sí", respondió mientras se sentaba al lado de Santana, dejando el otro asiento a su lado a Sebastian y quedando así él en el centro de ambos. Giró su cabeza para mirar a Sebastian que le devolvió la sonrisa.
"Está bien, ardilla criminal", soltó Santana asomando su cabeza para mirar a Sebastian. "Como vea que haces daño a mi chico, conocerás como las gastamos en Lima Heights". Sebastian tragó saliva. "Tranquila, no tengo ninguna intención de hacerle daño", respondió éste.
"Más te vale", espetó la latina antes de darle un guiño y una media sonrisa a Kurt, mientras una voz en los altavoces instaba a los espectadores a ocupar sus asientos para que diera comienzo la ceremonia.
Kurt observó con alegría como Tina, Artie y Sam recogían sus diplomas. No pudo evitar tensarse un poco cuando Blaine fue llamado para subir al estrado. Sebastian a su lado le sostuvo la mano, apretándola con fuerza. Kurt sonrió a Sebastian y le miró con cariño, antes de volver a centrar su mirada al escenario, todavía sin soltarse la mano, que sostuvieron durante el resto de la entrega de diplomas.
Finalmente, el profesor Schuester dio un discurso de despedida, diciendo que dejaba el McKinley para seguir otros sueños y kurt no pudo evitar recordar cientos de experiencias y anécdotas vividas en el Glee Club. Se sintió como una segunda despedida de lo que fue su vida de estudiante en el McKinley. Ya no había nada que le atara a este lugar y aunque sintió melancolía, la sensación de calidez procedente del agarre y la caricia que Sebastian otorgaba con su pulgar al dorso de su mano, le hizo sentirse esperanzado con el futuro que se le presentaba por delante.
Cuando la ceremonia terminó, Kurt, Sebastian y Santana salieron del edificio, quedándose en los aledaños para esperar a Tina, Sam y Artie, con los que habían acordado ir a Breadsticks tras la ceremonia. Mientras esperaban, Santana divisó a Brittany a lo lejos. No tenía ni idea de que iba a volver a Lima para la ceremonia. Kurt pudo ver como su amiga, antes totalmente relajada, se tensaba por un instante y pudo notar como el nerviosismo se hacía patente en su cuerpo, mientras, todavía dubitativa se alejaba de Kurt y Sebastian para ir a hablar con Brittany.
Kurt y Sebastian estaban observando a su amiga alejarse cuando sonó un carraspeo detrás de ellos.
"Vaya, vaya. Mira lo que tenemos por aquí".
Tanto Kurt como Sebastian se giraron para ver a Blaine, apoyado contra la pared, brazos cruzados y mueca despectiva en su rostro, sin quitar los ojos de encima de Kurt.
"Blaine", asintió Kurt en voz baja, mirando a Sebastian con nerviosismo.
"¿Qué demonios haces aquí Sebastian?", preguntó Blaine con malestar.
"¿Y a ti qué te importa?", contestó Sebastian.
"Este es mi instituto. No eres ni siquiera exalumno. Soy el presidente de los estudiantes y no eres bienvenido aquí", contestó Blaine.
"Yo soy exalumno y viene conmigo", dijo Kurt plantando cara a Blaine.
Blaine miró por un instante a Kurt con algo que Kurt no podía asegurar qué era, pero que le provocó un escalofrío desagradable por todo su cuerpo.
"¿Estáis juntos?", preguntó Blaine mirando a ambos, su voz sonando igual de fría e impasible.
"Sí", dijo Sebastian tomando la mano de Kurt.
Blaine siguió el gesto, mirando las manos entrelazadas de ambos y su rostro se contrajo en algo parecido a la furia y los celos.
"¡Aparta las manos de Kurt!", gritó Blaine.
Sebastian rió con sarcasmo y atrajo más cerca de él a Kurt. Iba a hablar cuando Kurt se le adelantó.
"No tienes ningún derecho a reclamar nada, Blaine. Tú y yo ya no estamos juntos".
"¿De verdad eres tan estúpido Kurt?", le gritó Blaine. Sebastian notó como Kurt se tensaba a su lado. "¿No te das cuenta que sólo te está utilizando?", preguntó Blaine haciendo un gesto despectivo con su cabeza hacia la dirección de Sebastian.
"¡Cállate, imbécil!", gritó Sebastian. Kurt notó como intentaba soltar su mano para abalanzarse sobre Blaine, pero sujetó su mano con fuerza impidiéndoselo.
"Déjalo, Sebastian", dijo Kurt, mientras atraía de nuevo a Sebastian hacia él. Sebastian se giró e hizo contacto visual con la mirada de súplica de Kurt. "No me importa lo que diga", dijo finalmente Kurt, sin apartar su mirada de la de Sebastian.
"Pues deberías, Kurt", la voz condescendiente de Blaine llamó la atención de ambos chicos de nuevo. "Te va a dejar tirado en cuanto se canse de ti. Eres sólo un capricho para él, ¿no te das cuenta? Como no me pudo tener a mí, ha ido a por ti, que sin duda eres mucho más fácil."
"¡Tú, imbécil!", gritó Sebastian soltando la mano de Kurt y acercándose a Blaine, situándose a menos de un metro de distancia. "Es cierto que fui detrás de ti, pero no significabas nada para mí. Si me hubiera acostado contigo no habrías sido más que un polvo de una sola vez. Gracias a dios que no llegamos a acostarnos, porque ahora mismo me estaría arrepintiendo. Lo que siento por Kurt es totalmente diferente y no tienes ningún derecho a hablar de ello. Ya no estás con Kurt, así que déjalo en paz"
Blaine se quedó mirando a Sebastian con una mueca socarrona, antes de dirigir su mirada a Kurt de nuevo y hablar. "Veo que tenía razón al preocuparme por Elliott. El tiempo me ha dado la razón. Estabas deseando acostarte con otro. Siempre te ha gustado coquetear con otros tíos. Primero Chandler, luego…"
"¡No soy yo el mentiroso ni el que estando en una relación se acostó con otros tíos! ¡Tú fuiste quién me engañó! Yo no hice nada más que amarte", gritó Kurt cortando a Blaine, avanzando hasta colocarse al lado de Sebastian y frente a Blaine. "Así que no tienes derecho a reprocharme nada".
Blaine sonrió. "Está bien. Pero cuando éste…" dijo señalando despectivamente a Sebastian, "te deje tirado y llorando, no vengas a pedirme perdón porque no querré volver con alguien que se vendió tan barato como tú".
De repente, Sebastian se abalanzó contra Blaine, dándole un puñetazo en su mejilla y derribándolo al suelo. "Nunca jamás vuelvas a dirigirte a mi novio de esa manera". Blaine se tocó el pómulo dolorido con su mano y dirigió una mirada llena de ira hacia la pareja. A su alrededor, algunas personas se habían acercado atraídas por los gritos cada vez más fuertes y estaban observando la escena con interés y estupor.
Blaine miró a su alrededor consciente de las miradas sobre ellos. Sonrió con sarcasmo y se incorporó. "Esto no se queda así. Nos veremos en septiembre en NYADA.", dijo mirando a Kurt, que se estremeció ante las palabras de Blaine.
"¿No lo sabias, Kurt?",preguntó Blaine con diversión malvada. "Me han admitido en NYADA, así que te veré en Nueva York todos los días", añadió enfatizando la parte final de la frase. Entre risas forzadas y tocándose el rostro, Blaine se alejó de ellos.
Sebastian se volvió para mirar a Kurt que mostraba una expresión de temor en su rostro y se acercó a él, colocando una mano sobre su rostro, lo cual sorprendió a Kurt, no acostumbrado a las demostraciones públicas de afecto.
"Eh, tranquilo. No te preocupes." Kurt apoyó su rostro en el toque de Sebastian y sintió una calidez que aligeró su malestar y pesadumbre.
"Me da miedo lo que puede pasar cuando esté en NYADA el curso que viene", dijo Kurt con voz temblorosa. La gente había empezado a dispersarse, pero ninguno se había percatado de que Tina, Artie y Sam, que habían visto toda la escena con Blaine, permanecían observándolos a una distancia prudencial, otorgando a la pareja espacio. Santana también les observaba a unos metros con una sonrisa en su rostro.
"Aunque ambos estéis en la misma escuela, no creo que compartáis muchas clases. Él estará en un curso inferior. Además…", añadió sujetando el rostro de Kurt con ambas manos y mirándolo a los ojos, tratando de tranquilizarle, aunque él mismo se sintiera molesto e intranquilo por la amenaza de Blaine, "…estoy seguro que cuando vea que no va a conseguir nada, te dejará en paz. Y yo voy a estar en Nueva York contigo", dijo en voz baja antes de besar a Kurt, sin importarle que estuvieran en la entrada del instituto. Kurt se sumergió en el beso, profundizándolo y sintiendo un sentimiento de protección cálido que inundaba su pecho.
Los silbidos de Santana, les hicieron romper el beso. "Vale, chicos, esto se está poniendo para mayores de 18 años y se supone que tenemos que salir a celebrar, no que os detengan por escándalo público. Al fin y al cabo, estamos en Ohio".
Ambos chicos miraron a Santana y Kurt al notar como el rubor subía por sus mejillas, ocultó su rostro en el cuello de Sebastian mientras éste le sostenía. Tina, Artie y Sam aprovecharon para acercarse.
"¡Hola Kurt!", gritó Tina mientras Kurt se separaba de Sebastian para abrazar a su amiga. Después pasó a abrazar a Sam y a chocar los cinco con Artie.
"Tíos, acabamos de ver lo que ha pasado con Blaine. Esto no mola", añadió Artie, negando con la cabeza.
"La verdad es que me he quedado de piedra al escuchar lo que te ha dicho Blaine. No tenía ni idea que fuera tan idiota. ¿Estás bien?", preguntó Sam a Kurt. Éste asintió.
"Sí, me ha molestado un poco pero olvidémoslo.", dijo Kurt, antes de mirar a Sebastian. "Chicos, todos conocéis a Sebastian, ¿verdad?", preguntó con timidez.
Artie y Sam fruncieron el ceño, pero Tina habló, "¡Claro! Aunque creo que no nos conocimos en los mejores términos en el pasado. Espero que eso cambie", acabó diciendo tendiéndole la mano, que Sebastian estrechó con gratitud.
Sebastian se acarició la nuca con la mano. Kurt le vio nervioso y agarró su otra mano. Sebastian miró a Kurt con intensidad, antes de volver a dirigirse a sus amigos. "Yo, ejem, quería pediros perdón a todos por cómo me comporté el año pasado. Fui un idiota"
Artie asintió con la cabeza, mientras Santana sonreía con complicidad. Sam parecía receloso pero finalmente habló, "Bueno, si Kurt te ha perdonado entonces creo que todos podemos hacerlo"
"Bien dicho.", dijo Santana. "¡Ahora vamos a Breadsticks a celebrar!"
"¿Breadsticks? ¿En serio?", preguntó Kurt, con una mueca.
"¡Por supuesto! No sabes cómo he echado de menos esos palitos de pan rancios". Añadió ante las risas de todos sus amigos.
"Está bien, tengo cena familiar esta noche, pero supongo que puedo ir un rato", añadió Kurt.
"Claro que sí. Siento estropearte tus planes para enrollarte con la ardilla criminal antes de la cena, pero tendrás que esperar", añadió Santana entre risas, mientras Kurt negaba con la cabeza, el rubor extendiéndose de nuevo por su rostro, mientras Sebastian le miraba con diversión mezclada con lujuria.
K&S
Una hora más tarde, tras haberse despedido de sus amigos, Kurt se encontraba en el interior del coche de Sebastian, aparcado frente a su casa, a horcajadas encima de él, besándole profundamente.
"Kurt", gimió Sebastian al separarse para recobrar el aliento, mientras acariciaba la espalda de Kurt con sus manos bajo su camisa. Kurt comenzó a besar el cuello de Sebastian mientras movía sus caderas para frotar sus erecciones bajo sus pantalones.
Sebastian dio un profundo jadeo mientras sus manos se movían hasta el trasero de Kurt, introduciendo sus dedos bajo los pantalones con dificultad.
"Bas", arqueó su espalda Kurt, dejando de besar el cuello de Sebastian y permitiendo a este último atacar el cuello de Kurt, chupándolo con avidez y mordisqueando el mismo.
"No me hagas un chupetón", Kurt se separó un poco, intentando recobrar el aliento.
Sebastian frunció el ceño y Kurt suavizó su mirada, acariciando el rostro de Sebastian con cariño. "No quiero que mi padre lo vea cuando entre en casa"
Sebastian gruñó en protesta. Puso su rostro en el cuello de Kurt, respirando su aroma. "Sabes y hueles tan bien. Eres adictivo", susurró. Kurt sonrió mientras una candidez mezclada con deseo recorría su cuerpo. El móvil de Kurt sonó alertando de un mensaje entrante. Lo sacó y vio que era su padre preguntando dónde estaba. Era muy consciente de que debería haber entrado en su casa para la cena hacía ya quince minutos, pero no quería despedirse de Sebastian. Mirando a Sebastian, su sonrisa decayó.
"Es mi padre. Tengo que entrar ya"
Sebastian se quejó. Kurt volvió a besarle profundizando el beso y jugueteando con su piercing contra la lengua de Sebastian. "Mañana después de tu graduación puedo quedarme toda la tarde. Incluso puedo decirle a Tina que me cubra y decirle a mi padre que me quedaré en su casa por la noche, si quieres", añadió Kurt al romper el beso.
"Por supuesto que quiero", dijo Sebastian con una sonrisa y un guiño. Tras ello, pareció cavilar durante unos segundos antes de que una sonrisa maliciosa se dibujara en su rostro.
"¿En qué estás pensando?", preguntó Kurt divertido.
Sebastian le dio su marcada sonrisa de medio lado. "No hagas planes para mañana por la noche"
Kurt levantó una ceja. "¿Para toda la noche?", preguntó de forma sensual.
"Esa es mi intención", dijo Sebastian mirando a Kurt con una intensidad que provocó en Kurt una oleada de deseo. Se quedaron mirando unos segundos antes de que Kurt apartara la mirada mordiéndose el labio.
"Hasta mañana entonces. Nos vemos en Dalton", susurró Kurt, antes de salir del regazo de Sebastian y abrir la puerta del lado del conductor.
"Kurt", la voz de Sebastian le hizo detenerse a medio salir, girándose para mirarlo. Sebastian estrelló sus labios contra los de Kurt en un beso rápido y sucio.
"Hasta mañana", dijo con una sonrisa al separarse. Kurt suspiró y salió del coche, dirigiéndose a la puerta principal de su casa con una amplia sonrisa en su rostro.
