Capítulo 13:
Inuyasha recorría su cuerpo con las manos, necesitaba sentirla como nunca, besaba cada poro de la piel de su adorada Kagome, tanto tiempo buscándola, tanto tiempo sin probar el sabor de sus besos, de su calida y tersa piel…… cada centímetro de su piel reclamaba el cuerpo de su amada, la cual no pudo ni olvidar estando muerto, la cual le llamo hasta conseguir su reencarnación.
Inuyasha, no podemos……… ahora no. Decía Kagome con una agitada respiración debido a la excitación que sufría su cuerpo.
Lo se, pero no quiero separarme de ti nunca mas. Inuyasha estaba al borde de la locura, no sabía cuanto mas podría aguantar esa ansiedad que sufría al oler el perfume de Kagome.
Inuyasha…… por favor…… si sigues así…… no se si pueda acordarme que en mi sala de estar están todos nuestros amigos…… para o no podré controlarme mas. Kagome empezaba a perder la razón con cada beso y cada caricia que Inuyasha le proporcionaba.
Solo un poco más…… solo quiero disfrutarte un poquito más.
Inuyasha metía las manos por el interior de la camisa de Kagome y acariciaba su espalda con sus garras ahora recuperadas produciéndole un hormigueo en todo su cuerpo, recorría su espalda de arriba a bajo con caricias delicadas, como si de la más fina y delicada porcelana se tratase. Todo su ser la reclamaba como su hembra, de eso no cabía duda.
Toc, toc, toc,
¿Inuyasha podemos pasar? Sango estaba justo al otro lado de la puerta esperando la contestación de Inuyasha
Grrrrr…. Ahora si que estaba molesto¡¡¡es que no podía tener ni un minuto de intimidad con Kagome que todo el mundo tenía que estar molestando!!!……
¿Cómo? No te e entendido… Sin duda Sango no sabía que había interrumpido un momento íntimo de la pareja.
Kagome miró a Inuyasha dándole a entender que contestara y rápido. No quería que sus amigos se enteraran de la situación tan comprometedora en la que se encontraba con su adorado hanyou pero si seguían en silencio al final todos se enterarían
Podéis pasar, ya esta despierta. El hanyou no tenía ganas de que entraran ya que le quitarían la atención de Kagome, y eso no le gustaba para nada…
Todos entraron en la habitación para ver que tal estaba Kagome, sin duda se veía la preocupación en el rostro de cada uno de los amigos de la chica. Ninguno se dio cuenta del sonrojo en la chica, solo uno, que con su mente pervertida podía oler los momentos de intimidad entre las personas.
¡Oh!, lo sentimos, no sabíamos que estabais ocupados. En los ojos de Miroku se podía ver un destello de lujuria que solo el podía mostrar.
¡Feh!, no digas tonterías, no interrumpís nada. En realidad si estaba furioso por la intromisión de todos sus amigos en la habitación.
Miroku, no empieces con tus tonterías, estas haciendo que Kagome se sonroje¿es que no puedes ser normal? Sango estaba ya harta de sus comentarios, estaba claro que habían interrumpido pero no hacía falta decirlo y poner a todos en un compromiso.
Pero Sanguito…… yo solo quería saber. No te enfades. Solo quería saber si mis sospechas eran reales…… Miroku ponía cara de niño bueno mientras miraba a Sango esperando su perdón.
Todos miraban la escena, Kagome no pudo evitar soltar una leve risilla al ver la cara de Miroku, era tan forzada. Inuyasha había salido de la habitación, no quería ser interrogado. Se fue a su lugar favorito, el árbol sagrado. Saltó hasta una de sus ramas y se apoyó en el tronco para pensar. El viento mecía su pelo ahora largo, sus ojos estaban perdidos en el horizonte, todo estaba en calma ahora. El equilibrio entre los tiempos estaba ahora en perfecto orden, como debía ser.
Kagome estaba hablando con sus amigos pero hacía un rato que se había dado cuenta de que Inuyasha no estaba. Sabía que le había molestado que sus amigos le interrumpieran pero no para que desapareciera de la habitación. Aun estaba cansada, sus amigos no paraban de hablar y preguntar cosas. Ella solo quería dormir abrazada a Inuyasha, sentir la protección de sus brazos rodeándola y velando por su sueño.
Sessomaru se había acercado al árbol sagrado en busca de su hermano, podía olerlo, el estaba en una de las ramas mas altas y por lo que podía observar el hanyou aun no se había percatado de su presencia.
Inuyasha, baja de ahí, no puedes estar con todos nosotros y disfrutar de la alegría un ratito
Déjame solo Sessomaru, ahora estoy enfadado y no quiero pagarlo con vosotros. Prefiero estar aquí.
Pero mira que eres terco, Kagome ya se dio cuenta de que te fuiste de la habitación…… se puso triste ¿sabes?
Lo siento, necesito estar solo ahora. Tengo algunas cosas que pensar
¿Y que tanto tienes que pensar?
Muchas cosas, ya te enterarás al mismo tiempo que los demás
¡A no! Yo soy tu hermano, tengo el derecho de enterarme antes que todos los demás de lo que pase
Está bien, quiero casarme con Kagome pero no se como pedírselo de forma especial, soy un poco bruto para esas cosas
Muy fácil, compra un anillo, llena la sala de velas, inunda el suelo de pétalos de rosa, en el medio de la sala pon una mesa preparada para dos con una cena suculenta y un poco de música suave... Es muy fácil, ábrele tu corazón y listo, no es tan difícil, para mi no lo fue.
¿Cómo que para ti no lo fue?
Bueno hermano, tengo que comunicarte que en dos meses me caso con Rin, ella está embarazada de tres meses y creo que no tengo porque esperar más para atar mi vida a la mujer que quiero.
Cada día me dejas mas sorprendido. Eres una caja de sorpresas…… un momento ¿voy a ser tío?
Si, y espero que tu no tardes en hacerme tío a mi.
Inuyasha se sonrojó al máximo y bajó de su rama con su típica expresión
¡¡Feh!!
Los días pasaban, estaba claro que Inuyasha seguiría el consejo de su hermano¿quien diría que se llevarían tan bien? Estuvo algunos días en los que no vio a Kagome ya que quería que esta se recuperara pronto, y que hubiera estado muy, pero que muy ocupado preparando su sorpresa. Había encargado uno de los anillos de compromiso mas importantes del mundo, con una gema de color rosa que le recordaba a la perla de Shicon, el borde de la gema estaba engastado de pequeños diamantes dando la impresión de que la estaban custodiando, el brillo de esos diamantes le recordaban el brillo de los ojos de Kagome cuando se emocionaba por algo y por eso había optado por esperar para adquirir esa preciosa joya. Encargó un montón de rosas de muchos colores que el mismo se había encargado de quitar los pétalos con los que cubrió el suelo de su salón con un reguero de pétalos de rosas dirigiéndose a su habitación y en el centro de la cama puso un enorme ramo de rosas rojas frescas. Puso muchas velas alrededor del salón y preparó una mesa para dos en el centro, apartó todos lo muebles para improvisar una pequeña sala de baile y preparó un CD de música muy romántica que había comprado esa misma tarde. Le pidió a Sango que no le dijera nada a Kagome y que la llevara a su apartamento a las nueve de la noche para darla la sorpresa. Sango le advirtió que Kagome estaba muy triste ya que llevaba muchos días sin saber nada de el, pero la espera valdría la pena.
Kagome estaba muy triste, no tenía noticias de Inuyasha en muchos días, sabía que no le había pasado nada porque Miroku se lo dijo. La verdad es que veía a Sango muy nerviosa esa tarde, estaba todo el rato mirando el reloj y eso la ponía nerviosa a ella.
¿Sango tienes prisa?
No, no, es solo que estoy un poco nerviosa hoy
¿Y se puede saber porque?
Simplemente me desperté así.
¿Sabes que no te creo?
Pues es verdad, escucha, esta noche te voy a llevar a un sitio muy especial así que tienes que arreglarte muy bien
No me apetece salir……
No es una petición, es una orden, por cierto ponte bien sexy, para que le causes celos al tonto de Inuyasha que te tiene bien abandonada
¿El estará?
Em…… si, y sería bueno que le dieras en las narices con uno de tus vestidos mas sexy.
Está bien……
Kagome estaba muy nerviosa, no sabía que era lo que estaba tramando Sango pero quería ver a Inuyasha y reclamarle que no la había ido a ver ni si quiera para saber como estaba. Con lo tierno que había estado cuando creía que ella dormía y ahora se desaparecía…… Empezó a arreglarse a las ocho ya que sango pasaría a recogerla a las nueve menos cuarto. Se puso un vestido negro muy ajustado de tirantes que le llegaba justo por debajo de las rodillas con una abertura en un lado de aproximadamente cincuenta centímetros, tenía un escote en forma de uve y la espalda quedaba al descubierto por lo que no se puso sujetador. Cubrió sus pies con unas sandalias negras de finas tiras y se puso un colgante muy sencillo para adornar su cuello. Se maquillo ligeramente destacando sus preciosos rasgos orientales y destacó sus labios con un perfilador y una base de brillo que los hacía ver sugerentes. El pelo se lo dejó suelto y se ordenó los pequeños rizos que se formaban al final de su larga melena. Ya estaba lista para irse, metió en un pequeño bolso negro su cartera con dinero, la documentación y maquillaje por si se tenía que retocar. Se sentó en su sofá y encendió la televisión para esperar a Sango cuando el timbre sonó.
Después de los halagos que Sango le dedicó a Kagome las dos se fueron en un taxi. Kagome no sabía donde irían así que eso no mejoraba para nada los nervios que la torturaban. Después de unos quince minutos de viaje se pararon ante un bloque de apartamentos que por lo que se podía ver era muy lujoso.
Es una fiesta privada que se organizó en la oficina, es en casa de Miroku. A Sango no se la daba nada bien mentir pero estaba haciendo un verdadero esfuerzo para no verse descubierta y así no arruinar el día mas importante de la vida de su amiga.
Muy bien, estoy nerviosa Sango, no se como voy a reaccionar al ver a Inuyasha, llevo muchos días sin saber nada de el, ni una sola llamada telefónica.
En los ojos de Kagome se podía ver tristeza pero Sango estaba segura de que esa tristeza desaparecería al cruzar la puerta de entrada del departamento de Inuyasha. No sabía que había organizado ese idiota para que no hubiese dado señales de vida nada mas que para pedirla ese favor, y encima no le había dicho para que.
Inuyasha seguía cocinando, quedaba poco para que Kagome llegara y el estaba con unos pantalones de vestir de color negros y una camisa de seda del mismo color. Tenía los primeros botones desabrochados y su pelo se lo había dejado suelto, tenía puesto un delantal para no mancharse la ropa y ya estaba terminando la carne asada que tenía en el fuego, lo apagó para que reposara la salsa y se quitó el delantal. Empezó a encender las velas y apagó la luz, puso el CD de música y preparó dos copas de vino tinto muy fresquito en la mesa, solo quedaba que la parte más importante llegara, Kagome.
La puerta estaba medio abierta, sin darse cuenta Sango se había alejado de ella, la empujó un poco y vio que todo estaba a oscuras iluminando tenuemente la sala con un montón de velas, pudo ver pétalos de rosas por el suelo y empezó a escuchar una música muy lenta, ahora si que estaba nerviosa. Entró un poco más y se dio la vuelta para buscar a Sango pero la puerta se cerró y pudo ver como Inuyasha se recargaba en ella. Lo poco que pudo ver en el la gustó bastante, ese hombre la hacía olvidarse de todo y de su enfado. Inuyasha pudo verla mejor desde atrás y le gustaba mucho lo que veía, en cuanto Kagome se dio la vuelta contuvo la respiración al ver su precioso rostro sonrojado pro lo que mas le llamó la atención fueron esos labios sugerentes que le llamaban.
Hola mi niña¿Cómo as estado? Espero que el tiempo que te dejé sola te haya dado tiempo para descansar lo suficiente
Pues la verdad es que pensaba que te habías cansado de mi y que no querías verme
De eso nada, estaba muy ocupado preparando este encuentro, espero que sea especial, incluso e cocinado.
¿A si?
Pues si, pasa y siéntate, la cena está lista.
A Kagome le sudaban las manos, no sabía como actuar, se sentó en esa mesa y pudo ver el decorado del salón, la música era muy agradable y con los pétalos de rosas rodeándola el ambiente era mucho mejor, el aroma la tranquilizaba. La cena transcurrió tranquila entre reproches por no llamarla ni siquiera por teléfono y entre risas por las ocurrencias de Inuyasha. Cuando terminaron de cenar Inuyasha se levantó de la mesa y fue a por el postre. En la copa que le entregó a Kagome con bolas de helado de chocolate se encontraba un anillo precioso que dejó a la chica con la boca abierta y los ojos abiertos como platos.
Kagome, e esperado mucho tiempo para volver a encontrarte, no quiero separarme nunca mas de ti, eres la persona mas importante de mi vida y contigo la quiero pasar. El motivo por el que e organizado todo esto es para hacerte la pregunta mas importante de mi vida. ¿Quieres casarte conmigo?
Kagome no sabía si reír o llorar de felicidad, no entraba de gozo. Ella pensando que el ya no la quería y lo que pasaba es que estaba preparando una cena romántica para pedirle matrimonio. Su respuesta no se hizo esperar y se lanzó a los brazos del chico dándole un beso muy tierno en los labios. Entre sus besos Inuyasha consiguió murmurar algo en su oído que la izo estremecer.
Esto no termina aquí preciosa…… tengo un juego para ti, sigue el rastro de los pétalos haber que nos encontramos.
Kagome le obedeció y se sonrojó al darse cuenta de las intenciones del chico. Bueno ella también lo deseaba pero era su primera vez y tenía algo de miedo. Inuyasha estaba detrás de ella y rodeo con sus brazos su cintura. Besaba su cuello con devoción, tenía tantas ganas de tener el cuerpo de Kagome debajo de él…… Kagome se acercó a la cama donde había un hermoso ramo de rosas y lo recogió para olerlo, era precioso, en ese preciso momento se dio cuenta de que realmente quería estar con Inuyasha y se dejó llevar.
Inuyasha la dio la vuelta y le quitó el ramo de rosas depositándolo en una silla de su habitación. Se acercó a Kagome y empezó a besarla suavemente. Sus manos acariciaban la espalda de Kagome suavemente produciendo escalofríos en la chica. Sus labios dejaron de explorar la boca de Kagome para comenzar a seguir un camino desde el cuello hasta el escote del vestido de Kagome, esta se estremecía entre sus brazos que cada vez le apegaba más a su cuerpo, poco a poco Inuyasha buscó el cierre del vestido, cuando lo encontró comenzó a bajar la cremallera aunque no sin antes preguntarle a Kagome con la mirada. Al ver la aceptación en una sonrojada chica siguió con su tarea muy lentamente, al fin había conseguido quitarle el vestido a Kagome y sus manos podían recorrer todo su cuerpo con total libertad. Sus labios probaban cada centímetro de la piel de su pequeña niña provocando suspiros y gemidos en ella. La recostó suavemente en la cama y su posicionó encima de ella cargando todo su peso en sus brazos para no lastimarla. Las caricias que la proporcionaba la excitaban al máximo y cuando Inuyasha sintió que estaba preparada la penetro suavemente para que se acostumbrara a el. Cuando el dolor pasó se dedicó a darle placer a su adorada Kagome hasta que los dos llegaron al clímax y se quedaron dormidos.
A la mañana siguiente los dos se despertaron entre caricias que se dedicaban el uno al otro, había sido una noche perfecta y Kagome jamás lo olvidaría. Inuyasha había sido tan tierno con ella y se había esforzado tanto en complacerla que ya ni se acordaba del pequeño dolor que sintió al perder su virginidad, ahora solo se acordaba del infinito placer que su adorado hanyou le había proporcionado con tanta delicadeza.
Los meses pasaron y el día de la boda había llegado. Fue el día mas feliz de toda su vida, Kagome estaba preciosa y disfruto de la boda que había soñado durante su niñez. Tenía al hombre al que amaba a su lado y aunque ella aun no lo sabía un pequeño hanyou crecía en su interior. Miroku al fin consiguió que Sango le tomara en serio y creyera en su amor por ella y Koga se resignó quedándose al lado de Ayame enamorándose de ella después de algún tiempo. Sessomaru tuvo gemelos y en su vida fue más feliz.
Toda la felicidad del mundo estaba concentrada en nuestras cuatro parejas de amantes y ya nada ni nadie podría estropear su felicidad. Todos tenían lo que habían estado buscando por tanto tiempo, la felicidad.
FIN…………
Muchas gracias por su apoyo en esta historia que ya termina. Espero que les guste el final. E intentado hacerlo largo como recompensa por la espera paciente que habéis tenido.
Mil gracias a todas las personas que se molestaron en dejar sus opiniones, jamás podré agradecérselo lo suficiente. Y a los que leyeron mi historia y no dejaron reviews gracias por leerla.
E disfrutado mucho escribiendo esta historia pero algún día tendría que acabar, ya son las cuatro de la madrugada…... Muchas gracias a todos y espero que lean mis otras historias. Estoy trabajando en una nueva pero no la voy a publicar hasta que tenga varios capítulos escritos, antes quiero terminar las otras dos que tengo publicadas, "la vecina de al lado" y "la diosa del pop".
Nos vemos.
