Muchas gracias por los reviews. Siento haber tardado, de verdad no se que hago para siempre tener un fic más atrasado que los demás, estoy escribiendo como 5 fics a la vez, más un proyecto más que tengo, así que siento tardar tanto.
-Quiero que seas mi nakama, ¿Qué me dices?
Kai se quedó mirando a Luffy sin saber que contestar. Sin lugar a dudas aquel chico no tenía remedió.
-Te he dicho más de una vez que yo trabajo en solitario, Luffy.
-Aww creía que me dirías que sí. Pero creo que cambiaras de opinión shishishishi- tras aquello se marchó.
-¿Por qué le has dicho que no?-le preguntó Nojiko.
-No le he dicho que no, pero tampoco le he dicho que sí. Es solo…
-Que no sabes que hacer- termino Nojiko por ella.
-Siempre he viajado sola. Lo prefiero así. Es la única manera de asegurarte que no te traicionaran o que te dejaran de lado.- le miro a la peliazul.- pero estos chicos… no se… parecen diferentes. Solo hay que ver lo que Luffy ha hecho por Nami. Lo que todos han hecho por ella.- volvió su vista hacía el chico de goma que había vuelto a sentarse a comer-. Es solo que… no sé qué hacer. De todas formas tengo para pensármelo hasta que se vayan.
Nojiko simplemente la miraba con una pequeña sonrisa. Sin lugar a dudas su hermana había cambiado mucho a lo largo de los años. Había cambiado demasiado, menos en una cosa, en lo desconfiada que podía llegar a ser con la gente. Pero tampoco la culpaba por eso.
-Antes de que Luffy nos interrumpiera.- decía llamando la atención de la otra que se había quedado pensativa- me habías dicho que ibas a hablarme sobre tu entrenamiento.
-Sí. Tobu es mi mejor amigo desde que lo conocí. Al principio no es que nos lleváramos bien. Pero al final él quiso ayudarme con mi akuma no mi. Aunque en ocasiones era demasiado… peligroso.
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Flashback
-¡La encontré!- escucho una niña rubia de 9 años. Se giró del lugar de donde procedía y vio que un chico de pelo oscuro venía con un gran libro la mano.- ¡Ya sé cuál es tu akuma no mi!-El chico se acercó junto a ella y comenzó a pasar las hojas hasta llegar a una foto- esta es la que me describiste, ¿verdad?
-Sí.- respondió la chica asombrada por su descubrimiento- ¿Qué es lo que es?
Entre los dos leyeron atentamente de lo que era capaz la akuma no mi de Kai. El padre del muchacho resulto ser un coleccionista de objetos extraños, por lo que tenía aquella enciclopedia de akuma no mi y ahora leían lo que algún día alguien escribió sobre ella.
-Vaya. Es genial- decía Tobu asombrado por todo lo que acababa de leer.
-¿Tú crees? A mí solo me ha traído problemas.
-Eso es porque no lo controlas. Solo necesitas entrenamiento y veras lo genial que es.- le animaba el chico.- lo mejor será que comencemos por partes. ¿Cuál crees que se te da mejor?
-La tierra. Los demás ni siquiera sabia que los tenía.
-Creo que lo mejor será acercarte a los árboles.- decía el muchacho señalando el bosque- y que intentes controlarlos, moviendo ramas o algo.
Kai hizo caso al moreno y se acercó al lugar donde señalaba. Al principio no sabía que era lo que tenía que hacer. ¿Cómo iba ella a conseguir mover aquellos arboles? Pero luego recordó lo que ocurrió una vez con una rama mientras estaba con Nami. Aquella vez, había ocurrido aquello porque la rubia quería salvar de alguna forma a su hermana, y luego se concentró para que la rama se moviera.
La rubia miro atentamente a un árbol que estaba delante suya, se concentró todo lo que pudo con la esperanza de que se moviera, pero no era así. Aquella rama no se había movido ni un poco. Kai suspiro y miro atrás pensando que Tobu se habría reído de ella, pero para su sorpresa miraba seriamente.
-¡Igual te tienes que acercar más!- le grito el muchacho.
Kai le hizo caso y se siguió acercando mientras se concentraba en querer mover aquella vegetación, pero todavía no lo lograba. Recordó lo que ocurrió en el acantilado. Estaba enfadada cuando se creó el temblor. Y después estaba tocando la rama para que alcanzase a la pelinaranja. Se acercó lo suficiente como para poner la palma de su mano sobre la corteza y en ese momento el árbol comenzó a moverse descontroladamente. La rubia se asustó y se apartó. Entonces las ramas volvieron a la normalidad.
Suspiro para tranquilizarse y volvió a hacer lo mismo. Esta vez concentrándose en tan solo bajar una de las ramas más altas hasta su altura. Cerró los ojos imaginándose aquella imagen y cuando los abrió pudo ver que era justo aquello lo que había sucedido.
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Meses más tarde, Kai seguía con su entrenamiento concentrándose tan solo en los árboles. Ya era capaz de poder mover las ramas estando a cinco metro de ellas. Aunque aquello resultaba duro, y algunas veces no daba resultados, la chica se encontraba feliz de poder controlarlo. Su pelo, el cual cuando acababa de llegar era totalmente rubio, ahora volvía a mostrar unos mechones de color blanco.
-Oi, ¿tu pelo siempre ha sido así? ¿Siempre ha cambiado?
-Eso creo. Aunque nunca he sabido cual es la razón.
-El houkou es blanco, puede que sea por eso. Puede que de alguna forma es como tu akuma no mi se muestra en tu forma humana.
-Nunca lo había pensado- decía la chica cogiéndose un mechón- pero creo que se pone así cuando estoy feliz o enfadada- comentó recordando la escena del acantilado- es de ese modo que creé un pequeño terremoto.
-El que casi mato a tú hermana. Creo que cuanto más blanco este, más fuerte serás.- la chica le miro extrañada- es solo una hipótesis.
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Había pasado un año desde que llevaba en aquella isla. Kai se entrenaba todos los días. Su cabello cada vez iba cogiendo un color más blanco que rubio, pero tampoco le importaba. En aquel estado era como mejor podía controlarse.
El bosque ya no suponía ningún problema para ella, ya llegaba a mover los árboles que se encontraban hasta una distancia de 15 metros. No sabía cómo podría atacar con aquello, pero le agradaba saber que controlaba uno de los elementos. Pero aquel no era el único. En los últimos meses había conseguido controlar el viento, hasta llegar al punto que podía crear algunas pequeñas ráfagas, pero eso no era suficiente.
Tardo casi un año en conseguir crear una ráfaga de viento tan fuerte como para conseguir que ascendiera un metro. Aunque aquel elemento parecía más fácil, era mucho más cansado. Tobu siempre observaba los intentos fallidos de la chica, aunque las últimas semanas había estado ausente.
-Kai.- le llamo el chico de 15 años- hoy entrenaremos en otro sitio.
-¿Dónde?- le pregunto la rubia de casi 12 años.
-Sígueme.
Los dos estuvieron andando montaña arriba un buen rato en completo silencio. Cuando llegaron a lo alto de la montaña, Kai pudo observar que había un acantilado como el que había en su isla. El chico se acercó hasta allí y le hizo una señal para que se pusiera junto a ella.
-Creo que será mejor intentar controlar el viento desde aquí.
-¿Cómo?- le preguntó la chica.
-Así.
En ese momento el moreno la empujo al mar.
La rubia intento con de todas maneras impulsarse hacia arriba con el aire antes de caer de lleno en el agua. Pero no había dado resultado. Tan solo consiguió frenarse durante una milésima de segundo cuando estaba a punto de rozar el mar, al no ser suficiente, cayo de lleno. Pero algo extraño había pasado. Era como si por unos segundos, mientras estaba debajo del agua, todavía seguía estando algo de aire. Pero tan solo fueron unos segundos hasta que eso se esfumo. Kai sintió como se iba debilitando e intento salir de alguna forma del agua. Intento controlar el líquido si de viento se tratase, pero solo lograba hacer unas pequeñas corrientes.
Cuando estaba a punto de perder la conciencia vio que otra persona se había tirado al mar.
Minutos más tarde Kai se encontraba en la orilla escupiendo toda el agua que había tragado. Tobu la alcanzó justo a tiempo y la llevó hasta tierra firme.
-Desde luego, los usuarios sois una carga- decía el chico intentando recuperarse de todo el ejercicio que acababa de hacer.
Kai se levantó y acto seguido comenzó a golpearle en el brazo.
-¡Estás loco! ¡Acaso querías matarme! ¡Sabes que no puedo nadar!
-Te he tirado por que es más fácil que consigas hacer algo cuando te sientas en peligro. Actuaras más rápido. De lo contrario tardas mucho en hacer cualquier cosa, y te atacaran sin que puedas hacer nada.
-Tobu.- le llamó la chica cuando se había tranquilizado- debajo del agua ocurrió algo extraño.
-¿El qué?
Kai le explico todo lo que pasó. Y desde aquel día, los dos subían al acantilado. Al contrario que la primera vez, el chico no tenía que empujar a Kai, siempre era ella quien saltaba.
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Ahora Kai tenía 17 años. En los últimos 2 casi siempre entrenaba ella sola. Tobu había comenzado a trabajar en una taberna para ayudar a sus padres, por lo que solo entrenaba junto a Kai uno dos días a la semana, según el trabajo que tuviera.
Para entonces Kai ya era capaz de volar casi sin problemas (siempre y cuando no fuera mucho tiempo) y también conseguía hacer una burbuja de aire bajo el agua. Este último elemento era en el que se encontraba ahora entrenando. Estaba en la orilla del mar intentando crear corrientes y mover de alguna manera el agua, siempre evitando que la tocara. No quería arriesgarse.
En el último año, Kai había comenzado a pensar en dejar la isla y comenzar a recorrer el mundo. Pero no quería ser un pirata como muchos chicos de su edad querrían. Ella tan solo quería encontrar a su hermano. Sabía que él tenía que estar vivo en alguna parte, pero no sabía dónde.
-Kai- la llamaron distrayéndola de sus pensamientos. La rubia se giro para encontrarse con Tobu- ¿Has oído la noticia?
-¿Cuál?
-Un nuevo pirata que ha salido hace menos de un año a la mar. Dicen que hace un par de días se encontraba en una isla cerca de aquí.
-¿Por qué debería de interesarme?
-Por la akuma no mi que tiene. Es capaz de controlar el fuego.
Kai giro su cabeza y le miro directamente a los ojos.
-¿Estás seguro?
-Eso es lo que me han dicho.
Un par de horas más tarde los dos estaban junto a una pequeña barca preparando todo para que la chica se fuera.
-¿Estas segura?
-Sí. Hace tiempo que quería irme. Y si esa persona controla el fuego, tengo que ir. No puedo dejar que se me escape. ¿Cómo se llama?
-Portgas D Ace, es capitán de los piratas de Spade.-La chica asintió mientras metía sus últimas pertenencias.- Cuando le encuentres, ¿Qué harás?
-Retarle- dijo con simpleza- si quiero saber cómo controlar el fuego necesito verlo, y esa es la mejor manera ¿Y qué hay de ti? ¿No saldrás de esta isla?
-Puede. Pero dentro de unos años, ahora quiero ahorrar.
Los dos chicos se dieron un abrazo de despedida, después de eso ella se metió al bote y comenzó con su propia aventura.
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Fin flashback
Tras hablar con Nojiko y de estar un rato en la fiesta, Kai se fue al acantilado donde se encontraba la tumba de Bellemere. En el camino se encontró con Genzo el cual le había dicho que las otras dos estaban allí arriba.
-Hola chicas- saludo Kai cuando llegó.
-Hola Kai, ¿Qué tal van tus heridas?- le pregunto la pequeña girando su cabeza, puesto que le estaba dando la espalda.
-Perfectamente.
-¿Qué vas a hacer ahora?
-No lo sé. Ya veré… según lo que me apetezca, tampoco es que lleve un rumbo fijo. ¿Y tú?
-Me uniré a ellos.- le contesto con una sonrisa.
-Ella ya lo tiene decidido.- comentó Nojiko-. No se os hace raro que estemos las tres junto a la tumba de Bellemere, casi parece como si volviéramos a estar las cuatro.
-Tienes razón.
Las tres se pasaron toda la tarde junto a la tumba de la mujer hablando. Algunas veces hablaban de cuando eran niñas, otras de lo que les sucedió hace tiempo. Nami contaba alguna de las aventuras que paso con los chicos y Kai alguna que otra de cuando asaltaba cuarteles o barcos de la marina.
Al caer la noche, Nojiko se fue al pueblo a comer algo y seguir con la fiesta, mientras que Nami se fue a hacer la maleta a su casa. En cambio Kai se sentó frente a la tumba de Bellemere.
-Hola Bellemere. Me parece mentira que no estés aquí. Siempre pensé que si algún día volvía os encontraría en el pueblo. La verdad es que agradezco a Nami y a Nojiko por comportarse así conmigo, aunque os hubiera abandonado. Es como si no hubiera cambiado nada desde que era niña… solo faltas tú.- sin querer una lágrima se escapó de su ojo y se la limpio con el dorso de la mano. Se sentó frente a la tumba abrazando sus rodillas.-. Nami quiere irse a navegar con ellos. A mí me lo han pedido, pero no sé qué hacer. Sabes Bellemere… una vez me encontré con ellos, fue hace mucho- dijo sonriendo con nostalgia.- fue entonces cuando Luffy me dijo que fuera su nakama. Me parecía que estaba loco, solo acababa de conocerle.-hizo una pequeña pausa sintiendo como un nudo se le formaba en la garganta.- Sabes que siempre he dicho que mi sueño es acabar con el gobierno mundial y la marina, por lo que noss hicieron a mí y a mi hermano… pero cuando digo eso… en el fondo creo que siempre miento. Ya que como te explique en la nota, mi verdadero sueño es encontrar a mi hermano- volvió a hacer una pausa y se limpió más lágrimas que aparecían en su rostro.- tan solo quiero una familia. Es lo que siempre he querido.- dicho eso la chica no pudo seguir hablando, sus propios sollozos la interrumpieron y hundió su rostro en sus rodillas.
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Al día siguiente, observo como todos los aldeanos ayudaban a los chicos de los sombrero de paja, y Kai se puso junto a ellos a ayudarles. La rubia se acercó al capitán del barco.
-Hola Kai, shishishi, ¿has venido a despedirte?
-Sí. Pero de otras personas.
-¿Qué quieres decir?- preguntó con una amplia sonrisa.
-Lo he estado pensando, y he decidido que me iré con vosotros.
-¡SI!- gritó Luffy llamando la atención de todos los que les rodaban- ¡serás mi nakama!
-Quieres dejarme terminar- le contesto está pegándole en la cabeza- iré con vosotros una temporada, quiero ir al Grand Line, y quiero asegurarme que cuidáis bien de Nami. Esto no es nada definitivo.
-Veras como al final sí.
La chica negó con la cabeza y se acercó donde se encontraba Nojiko.
-Entonces te iras con ellos.
-Sí. Siento volver a marcharme así.
-No lo hagas. Esta vez nos despedimos, ¿no? No tienes nada de lo que arrepentirte. Además iras con Nami.
-Gracias Nojiko.
Las dos chicas se dieron un corto abrazó. En ese Genzo fue hasta ellas.
-Parece mentira que hallas crecido tanto- le dijo el hombre a la rubia algo nostálgico- parece que fue ayer cuando te rescatamos del bote.- Kai le abrazo al hombre, lo que le había sorprendido- vaya, antes casi ni dejabas que me acercaba a ti.
-Antes me dabas miedo- le contesto está sonriendo a modo de broma.
-Cuídate. Y también cuida de Nami. Eres la mayor asique asegúrate que ellos la traten bien.
-Lo hare.
Después de aquello Kai subió al barco y los cinco esperaron a que la navegante subiera. Poco después, cuando estaba todo el mundo reunido, fue cuando la pelirroja llegó gritando. Esta al contrario que la mayor, se despidió de todo el pueblo, pero a su manera, robándoles las cartelas. Al principio todos se enfadaron con ella, pero lo dejaron estar sabiendo cómo era la pequeña y alegrándose por que ella parecía feliz.
-Kai- exclamo esta extrañada cuando la vio- ¿estás aquí?
-Ella es mi nueva nakama- decía Luffy acompañado de su característica risa.
-Solo por un tiempo- casi le grito al capitán.
-Eso es genial, así estaremos una temporada juntas.- se sonrieron las dos.
Bueno, creo que este es el capítulo más largo que he escrito de este fic jajaja
Me dio mucha pena la escena de Kai junto a la tumba de Bellemere ¿y a vosotros?
¿Cómo sería la reunión entre Kai y Ace? ¿Volverá a ver a Tobu?
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