EN ESTE FIC PASA ALGO BIEN CURIOSO Y LO MÁS EXTRAÑO ES QUE, RESPECTO A ESTA SITUACIÓN, YO JAMÁS LO DIJE LITERALMENTE PERO USTEDES, AMIGOS LECTORES, YO NO SÉ POR QUÉ, LO DIERON POR HECHO.
Capítulo XIII
Nada es lo que parece
Y entonces algunas cosas tomaron sentido. No soy un tonto y en ese momento todo quedó claro; era más que obvio.
Seiya. Siempre fue Seiya. ÉL. Siempre ÉL.
Lo miré. ¿Cómo era posible? En un principio me negué a creerlo. Mi padre era despreciable, nos abandonó y nos ha hecho sufrir tanto desde entonces. Seiya era bueno, justo, comprensible y hasta cariñoso ¿Qué podían tener en común? Simple, son la misma persona. Lo sé. Lo siento y me duele.
Siempre supe que si algún día llegábamos a coincidir, me dolería; pero jamás imaginé que dolería tanto. La verdad me hirió, no tanto por conocer a mi padre, sino por conocer (en verdad conocer) a Seiya y la clase de persona que es.
La mirada de mi madre, sus ojos cristalinos, su palidez y su silencio (ese maldito silencio de nuevo), lo dijeron TODO.
Lo único que pude hacer fue alejarme de ellos. No quería darles el gusto de verme más frágil que nunca. O darles la oportunidad de mentirme. No los quiero cerca. No puedo. Necesito estar solo.
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-¡Koga espera!- gritó Saori, aunque ya era tarde, el muchacho ya se había alejado a una increíble velocidad.
Seiya no supo reaccionar a tiempo para detenerlo, pero antes de que Saori fuera tras él, actuó porque necesitaba urgentemente preguntarle, corroborar la sospecha que su mente acababa de elaborar.
-Saori espera- la sujetó- dime...
-Seiya necesito ir con él.
-Pero, Koga (tu hijo)... ¿él es mi...
-Seiya por favor necesito hablar con él, debo explicarle.
-Pero yo también necesito una explicación.
Ella suspiró- La tendrás pero ahora él es lo más importante... Por favor.
Seiya lo comprendió. Era cierto, Koga era muy importante. Él en su lugar hubiera visto primero por el muchacho. -Está bien.
La dejó que se fuera tras Koga, convencido de que la próxima vez aclararían todo. Y él esperaba con mucha emoción lo que Saori debía contarle.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Corría desesperado y notaba cómo ya no podía retener más sus lágrimas. Estaba muy dolido y ya no podía detener el llanto. Pero también la rabia comenzaba a llenarlo. Pateó con coraje un bote de basura y luego con sus puños comenzó a golpear la pared.
-¿Por qué? ¿Por qué?- decía una y otra vez.
Su corazón estaba hecho un lío y sentía como si la oscuridad se apoderara de él. Justo en ese momento apareció Yuna.
-Koga ya todos están esperando en la pista y... ¿qué sucede? -preguntó preocupada al notar su estado.
El chico no pudo más que abrazarla y romper en llanto.- Es él... Es él...
-¿Qué pasa? ¿Quién es ÉL?
-ÉL... Seiya... Mi padre...
-¿Qué?
-Seiya... Seiya es mi padre- la miró a los ojos sin dejar de llorar.
Yuna no supo qué responder. Un "qué bueno", porque sabía el cariño y respeto que tenía por su maestro; o quizás un "cuánto lo siento" al saber el rencor que le guardaba a su padre. Fue un momento particularmente incómodo para la chica y lo único que le quedó por hacer fue abrazar al chico que quería para que supiera que lo apoyaba incondicionalmente.
Koga continuó llorando en el hombro de la chica.
-No... No... ¿Por qué?... Quiero irme, ya quiero irme de aquí- sollozaba.
-¿Quieres irte? - preguntó dulcemente- ¿No vas a competir?... Te esforzaste mucho.
-Pero...pero... Seiya, él fue quien.
-No se trata del profesor sino de tu esfuerzo. Anda, Aria está allá, aunque está un poco nerviosa porque competirás contra Edén, tiene muchas ganas de verte.
-¿Aria?... -ya no lloraba y se enjuagó sus lágrimas- ¿En serio?
-Sí. Estaba con ella y Haruto; Ryuho está por llegar- le dibujó una dulce sonrisa- Todos están muy emocionados.
-Creo que tienes razón...-con gran esfuerzo dibujó una sonrisa y tímidamente acarició el rostro de la chica- Eres increíble ¿sabes? Tienes una asombrosa habilidad de tranquilizarme.
Tímidamente se acercó a ella para besarla. Las dos ocasiones anteriores, ella lo había besado y ahora él se moría de ganas de tener la iniciativa. Acercaron sus labios, ya podía sentir el cálido aliento de la chica cuando...
-¡Koga!- expresó su madre.
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Aquella mañana había despertado un tanto feliz. Volver a tener intimidad con el hombre que nunca había dejado de amar y amanecer a su lado había sido exquisito; confesarle lo que seguía sintiendo había sido increíble.
Sin embargo, poco a poco todos sus temores comenzaron a materializarse. Koga y Seiya juntos, compartiendo, llevándose bien. No. No podían. No debían estar juntos. Ella así lo había decidido. Uno no podría saber de la existencia del otro ¿por qué? Porque saber lo que los une y los separa era algo que los lastimaría. Era un sufrimiento tan grande (ella lo sabía porque cargaba con él desde hacía años) y por eso no podía permitir que ellos vivieran ese dolor.
Tristemente TODO se había salido de control. TODO. Ahora no sólo Seiya y Koga estaban juntos, sino que éste estaba con una chica.
-¡Koga!... ¿Qué se supone que haces con esta... chica?
Su hijo la miró con cierto rencor. Se veía que había llorado y ahora estaba molesto, quizá por interrumpirlo o tal vez por haberle ocultado lo de Seiya.
-Hijo ¿qué...?
-No estoy haciendo nada malo. O quizá sí, no sé tú sabes más de estas cosas.
-Am, Koga mejor los dejo solos. Te...te veo allá- intervino la chica rubia y se marchó.
-Koga sabes perfectamente que tienes prohibido...
-No tienes ningún derecho a reprocharme nada. Fuiste tú quien no me habló de Seiya.
-Hijo él y yo sólo somos viejos conocidos.
-¿Conocidos?- sonrió amargamente- Aún crees que soy un niño. Seiya me contó de su "novia", la misma que lo dejó hace 15 años y regresó hace poco tiempo; la mujer con la que se ha visto de vez en cuando, esa con la que pasó la noche... -tomó entre sus manos la piedra que aún llevaba en un colgante sin borrar el rencor en su expresión- A la que le entregó esto como símbolo de su amor.
-Koga no...
-¡Ya basta! ¡No puedo creerlo! No sé qué es peor, que todavía intentes ocultarme la verdad o que hayas buscado a Seiya después de lo que nos hizo- le reprochó con rabia.
-Hijo vámonos. Te explicaré todo con calma en casa- intentó acercarse a él.
-No. Debo ir a mi competencia, mis amigos me están esperando y no quiero decepcionarlos... ya sé lo que se siente que la gente en la que confías te decepcione.
Comenzó a caminar cuando Saori tuvo la necesidad de preguntarle.
-Koga, hijo, espera. Quería saber si... esa chica es tu novia.
-Aún no y no creas que permitiré que me alejes de ella.
Saori notó en la voz y la mirada de su hijo, la misma decisión que Seiya mostraba ante su abuelo.
Ellos se parecían mucho, era extraño y curioso. Vaya que lo era.
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Daba vueltas de un lado a otro. Su mente era un completo remolino. Dudas, reclamos e ilusión comenzaban a formarse en su cabeza. Sin embargo, Seiya no pudo saborear a solas ese momento por mucho tiempo pues de pronto Medea apareció para amargarle todo.
-Así que... ya lo sabe- Seiya la miró con antipatía- Vi lo que sucedió, lamento que lo supiera así.
-¿Qué? ¿Usted sabía que...?
-Mi marido es socio de la familia Kido desde hace más o menos 15 años; claro que sabía de la existencia de ese niño, Ludwig, mi esposo, ha visto por él y por su madre desde que nació.
-¿Y por qué no me lo dijo?- sabía que esa mujer no tenía nada que ver en el asunto y desde luego ella no tenía por qué haberle dicho, pero a esas alturas, Seiya sólo quería encontrar culpables.
-Seiya, Seiya...-comenzó a acercarse peligrosamente a él- No lo entiende ¿verdad? Le dije que Saori Kido lo había engañado y no me refiero sólo al asunto de su hijo.
-¿De qué habla?
-Creo que ya sabe la respuesta. Es obvio ¿no?- se acercó aún más y comenzó a acariciar su rostro, Seiya no hacía mucho caso, estaba concentrado en lo que ella decía.- ¿Por qué Saori Kido no le hablaría de Koga? ¿Por qué mi marido los mantendría desde hace 15 años? ¿Por qué ella jamás se alejó de Ludwig si no había algo más que el dinero que los unía?... Seiya, creo que lo sabe, Saori y Ludwig están unidos por Koga.
Esas palabras cayeron como bomba en él. Tenía sentido: ella desapareció justo cuando conoció a ese hombre, 15 años atrás, justo la edad de Koga...
No tenía claro lo que sucedió, y Medea aprovechó eso para plantarle semejante beso. Seiya no sabía cómo reaccionar.
Cuando por fin se separaron, la mujer sonrió- Veo que ya comprende...
Él desvió la mirada pues no quería que esa mujer se aprovechara de su vulnerabilidad. Sin embargo, descubrió que ese beso había tenido como testigos a Koga y Saori, quienes se dirigían al campo para la competencia.
-No...no es lo que parece.
Koga se acercó y lo miró de una manera que hirió a Seiya -Eres peor de lo que pensé -arrancó su colgante y se lo arrojó con cierto desprecio.
El chico se siguió. Saori fue tras él apenas mirando a Seiya, pero él notó claramente sus ojos cristalinos. ¿Le debía una explicación? No, ella le debía explicar más cosas.
-Es una pena- comenzó a hablar la mujer- pero ella se lo sacó por meterse en mi vida y en la de mi marido- hizo que la volviera a mirar- Sigamos en lo nuestro- nuevamente le robó un beso.
-¡Suficiente! -la apartó faltando a su caballerosidad y recogió del suelo el colgante pensando sólo en Koga, no quería que el muchacho lo despreciara, lo que sucediera con Saori sería aparte; ahora todo estaba destruído y Medea se estaba encargando de arruinarlo más; se volvió hacia ella con cierta rabia- Independientemente de lo que haya pasado o lo que pasé entre Saori y yo; o lo que hizo o no con Ludwig, USTED NO ME INTERESA. YA DÉJEME EN PAZ.
Sin más, Medea lo abofeteó- Eres un tonto- él decidió alejarse de ella y sólo escuchaba cómo le gritaba- Saori Kido no es mejor que yo... No me ganará, esta vez no y tú suplicarás por mí y admitirás que soy mejor que ella ¡LO JURO!
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Aria estaba nerviosa y emocionada. Aquel día, Haruto había pasado por ella para llevarla a la competencia de Koga y Edén. Le hizo prometer que mantendrían un perfil bajo para no dejar verse por la familia de Ludwig. Aunque no le emocionaba mucho ver a Sonia y dudaba que sus padres asistieran, lo que realmente quería era ver a Edén.
Era una tontería, Edén era totalmente inalcanzable pero al menos quería verlo y saber que estaba bien. Koga le había dicho que ya no estaba yendo a la escuela y eso la preocupaba un poco. Pero intentaba mantenerse tranquila, incluso se arregló especialmente para él y se puso el pendiente que le había obsequiado. No quería que algo saliera mal, aunque sabiendo que Koga y Edén se enfrentarían... todo podía pasar.
-Hola chicos- saludo Ryuho quien llegaba a sentarse con ellos, iba acompañado de un hombre que se le veía muy serio -Creo que llego justo a tiempo.
-Ryuho- interrumpió el hombre que lo acompañaba- ¿no quieres algo de comer o beber?
El chico pareció molestarse- Genbu, lo único que quiero es que dejes de seguirme para todos lados.
No sé por qué tu manía de estar detrás de mí precisamente hoy.
-Tu padre me encargó cuidarte y debo cumplir mi deber.
-Sí claro- miró a sus amigos- ¿y han visto a los demás?
-Yuna estaba aquí hace un momento pero fue a buscar a Koga, y a Soma no lo veo desde ayer- respondió el ojiverde.
-Oh mira ahí viene Yuna.
Aria notó que la chica se veía un poco preocupada. Se sentó a su lado.
-¿Estás bien? -preguntó Aria.
-¿Qué? Ah sí...-intentó dibujar una sonrisa- Qué lindo pendiente.
-Ah gracias- se sonrojó.
-¿Ya has visto a Edén?- le preguntó por lo bajo.
-Aún no- se sonrojó más.
-Estoy segura que le alegrará verte y a Koga también.
Estaba a punto de responder cuando lo vio aparecer. Iba ataviado con su ropa deportiva; sin quitar la expresión seria de su rostro, comenzó a calentar mientras Micenas le daba las últimas instrucciones.
Aria sintió el impulsó de bajar de las gradas y saludarlo o por lo menos gritarle para que notará su presencia, pero era demasiado tímida, además no quería meter en problemas a Haruto.
Apenas unos minutos pasaron cuando Koga apareció. Jamás se imaginó verlo así. Se veía enojado y parecía que había llorado.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Llegó al campo aún sintiendo rabia. ÉL era peor de lo que se imaginaba, encima de dejar a su madre, no dudó en seducirla a su regreso y lo peor era que ya se estaba enredando con esa mujer, Medea, la madre de Edén.
Al llegar inmediatamente vio a su oponente, quien ya estaba haciendo sus ejercicios de calentamiento.
Con sólo ver su cara, lo ponía furioso. Naturalmente, Edén no tenía nada que ver con el asunto pero Koga estaba tan molesto que cualquier cosa lo haría explotar.
-Chico- llegó de pronto Ionia, quien de manera inédita asistía a ese tipo de eventos y era una verdadera sorpresa que se mezclara con el alumnado- Pensé que no llegarías ¿dónde está Seiya? ¿tu madre pudo asistir?
-Mi madre debe de andar por ahí y no sé dónde está Seiya ni me importa- su tono era indudablemente de enojo- Si no le molesta debo seguir preparándome.
El hombre se marchó de ahí.
-No importa lo que hagas- comenzó a murmurar Edén no muy lejos de él- Te venceré. Te arrepentirás de haberte cruzado en SU camino.
-¿Tienes algún problema o qué?- interrumpió sus ejercicios y comenzó a acercarse a Edén.
-Pues sí- Edén también se acercó. Su maestro intentó detenerlo en vano, cuando menos se dio cuenta, ya estaban cara a cara- Tengo un problema. Tú eres mi problema.
-Ah sí, te crees mucho ¿no?
-No lo creo, lo soy y te lo demostraré.
-Tú y tu familia ya me tienen harto.
-¿Ah sí? ¿y qué harás al respecto?
Cada palabra había hecho subir de tono la conversación. Todos en las gradas los miraban, algunos temiendo, otros con morbo, pero todos pensaban lo mismo: esos dos terminarían a golpes. No se equivocaban.
-¡Ya no lo soporto!- exclamó Koga. No sólo por esa situación, tenía tantas cosas reprimidas por su madre y Seiya; en realidad Edén sólo había tenido la mala suerte de no simpatizarle y tenerlo justo enfrente.
En su movimiento rápido se avalanzó sobre él. Koga pudo sentir que Edén se defendía y había que admitir que era fuerte.
La gente comenzó a moverse por todos lados, algunos gritaban toda clase de tonterías como "¡pelea, pelea!", o apoyo a uno u otro. La verdad eso no le importaba, sólo quería descargar su coraje con alguien. Probablemente no era lo mejor, pero no encontraba otra forma de expresarse cuando había sufrido una decepción.
Los golpes no cesaban. Incluso notó que alguien intentaba separarlos, era Micenas quien trataba de controlar a Edén. Luego llegaron Haruto y Ryuho que intentaban en vano sujetarlo. Todo parecía ajeno, no veía y mucho menos pensaba con claridad; ni siquera le importó cuando ambos cayeron al suelo sin dejar de propinarse puñetazos.
Mientras tanto, Saori aparecía en el campo e inmediatamente notó que se estaba llevando a cabo una pelea y su hijo participaba en ella.
-¡Koga!- gritó e intentó acercarse.
De pronto llegó corriendo Seiya tras ella- Saori. Koga, tú y yo debemos hablar.
-¡Ahora no! ¡Sepáralos!- en ese momento se dio cuenta de lo que sucedía e intentó abrirse paso entre la gente.
Por otro lado, Aria también se había acercado. En un primer momento, escuchó que Haruto exclamó "no, no seas tonto Koga" y bajó las gradas corriendo; Ryuho fue tras él, pese a que el hombre que lo acompañaba trató detenerlo; Yuna se quedó con ella, pero en el fondo tampoco soportaba la idea de quedarse sin hacer nada mientras ve peleando al chico que quería. Guiadas por ese sentimiento, ambas bajaron y con dificultad comenzaron a abrirse paso entre la gente.
Por fin Koga sintió un tirón lo suficientemente fuerte para separarlo de su oponente.
-¡Suéltame Micenas! ¡Suéltame!- reclamaba Edén, pues Micenas había aprovechado para sujetarlo con la improvisada ayuda de Ionia. Hasta ese momento, Koga se dio cuenta que Edén sangraba de su boca. -¡Déjenme terminar con él!... ¡Te vas a arrepentir de haberme quitado a Aria! ¡Siempre la he amado! ¡¿Escuchaste bien?! ¡Amo a Aria!
Era evidente que Edén también había perdido la cabeza, pero lo que decía parecía muy sincero. Justo en ese momento, Aria había llegado hasta ellos y parecía no creer lo que Edén había dicho.
-Ya es suficiente Koga- dijo Seiya, quien resultó ser quien lo estaba sujentando.
-¡Suélteme! NO TIENE NINGÚN DERECHO DE ACERCARSE A MÍ. ¡DÉJEME EN PAZ!
Se soltó de él y de fue de ahí ya sin importarle la competencia, Edén, ni nada.
No había nada más hiriente que la actitud de Koga. Seiya realmente lo quería y ahora que se comportaba así, le dolía bastante. También estaba el problema con Saori, aunque eso lo resolvería después; la amaba pero como fuere, ella lo engañó y le ocultó a Koga.
-Seiya ¿qué pasó?- llegó Saori hasta él.
- No, no sé. Koga se fue muy enojado y...
-Voy con él..
-Espera.
-Seiya entiende, él es lo más importante y por ahora te pediría que no intervinieras.
Suspiró- Está bien.
Yuna, por su parte, estaba muy preocupada y se fue corriendo tras Koga. No sabía si era prudente hacerlo, pero quería reconfortarlo aunque sea un poco. Lo quería realmente lo quería.
-¡Koga espera!- escuchó que le gritó Yuna, si no hubiese sido ella quien lo detuvo, posiblemente hubiera continuado corriendo hasta el infitino, todo con tal de alejarse de sus problemas- ¡Dios! ¡Cómo quedaste!- fue lo primero que exclamó la chica al llegar a él.
Lo tocó del rostro y hasta ese momento se percató que le dolía todo. Ella se quitó su chaqueta del uniforme para ponersela en su ceja, donde le estaba brotando un poco de sangre.
-Lo lamento. Me comporté como un animal- se disculpó- No quería que me vieras así.
-No te preocupes, yo siempre estaré para ti- continuó limpiándole el rostro. Ahora sólo espero que Aria esté bien, se asustó mucho.
-Oh es cierto... - de pronto recordó a la tierna chica- ¡Rayos! y ese tipo dijo que la quería. Me va a escuchar- intentó regresar al campo pero Yuna lo detuvo.
-Koga, tranquilo. ¿No es lindo?
-¿Qué un tipo como ese la pretenda? No.
A pesar de lo tensa que había sido la situación, Yuna rió- Te ves tan lindo cuando la celas. De pronto parecen celos de hermano mayor- rió de nuevo.
Él también sonrió- Eres tan encantadora conmigo- se puso un tanto serio y triste- ¿Me esperarás?
-¿A dónde vas?
-Cuando entré a esta escuela le prometí a mi madre que con cualquier problema que provocara, iría a una escuela militar a Norteamérica. Tengo palabra, lo haré y... no sé, tal vez le estorbe... con todo lo de Seiya, ya no sé ni qué pensar sobre ella.
-Koga- interrumpió su madre.
El chico comprendió. Debía irse con ella.
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-¡Hijo, mira cómo te dejó ese salvaje! - escuchó que la mujer gritó cuando estaba llegando y enterándose de todo.
Seiya ya estaba empezando a sentir repulsión por Medea, y ahora que ni se atreviera a decir algo sobre Koga.
Cuando se dio la media vuelta vio que la mujer intentaba acercarse a su hijo pero éste trataba de poner distancia- Estoy bien, no pasa nada.
-Cómo no, estás todo lleno de sangre ¡¿Dónde está ese salvajito?!
-Edén- interrumpió Aria- Sí deberías ir a que te curen esos golpes.
-¿Sí?- le hablaba en un tono más dulce- Bueno, supongo que debo ir a la enfermería...
-¡TÚ NO TE METAS NIÑA! Pensé que con que te largaras de mi casa ya nos dejarías.
-Madre, déjala en paz. Estoy harto que la trates como si no fuera una persona- la desafió sin importarle que estaban armando todo un espectáculo ante toda la escuela.
-Ammm... Edén vamos a la enfermería- lo apartó Ionia, sabiendo que también estaba desafiando a la esposa del hombre para el que estuvo trabajando. Micenas lo apoyó sabiendo que también se metería en problemas, aunque para éste lo más importante era Edén, era parte del pacto implícito de lealtad que tenía con Ludwig.
Desobedeciendo, Aria se fue con ellos; Haruto había intentado ir con ella pero se le veía indeciso.
Medea se quedó parada después de haber quedado en ridículo.
-Señora, creo que lo mejor es que se vaya- la enfrentó Seiya.
-¿Qué dice?
-Váyase señora. No arme más espectáculo.
-Ese mocoso es un maldito salvaje y debe pagar por golpear a mi príncipe.
-No hable así de Koga
-Ya veo, así que se empeña en defender a ese bastardo y a su madre... Bien, pero sepa que esto no se quedará así.
Se marchó. Seiya se dio cuenta que no se trataba del problema con Edén, era la simple existencia de Koga y Saori lo que esa mujer detestaba.
-Esa mujer es igual que su esposo- interrumpió Ryuho sus pensamientos.
-No chico, creo que es peor.
-Profesor- terció Haruto- debemos ir por Aria antes de que...
No pudo terminar la frase. Sin despegar los ojos de Medea (que ya casi se perdía de vista), Haruto vio que el fiel sirviente de la mujer llegaba hasta ella
-¡Ese tipo! ¡Ese tipo es el asesino de mi hermano!
Quiso ir hasta él pero lo detuvo Genbu.
-No Haruto.
-Déjeme ir. Déjeme ir.
-Muchacho tenemos un trato. Haríamos justicia como se debe y no así.
-¿Qué pasa?- preguntó confundido Ryuho. Seiya quería escuchar la respuesta porque estaba igual de confundido.
-Ya has desobedecido algunas órdenes-continuó Genbu mientras forcejeaba con el chico- Kiki es demasiado flexible contigo pero yo no pasaré por alto que involucraras a Seiya, que permitieras que Koga cometiera la tontería de entrar a la casa de Ludwig y traer a esa chiquilla aquí.
-He buscado a Tokisada por mucho tiempo y ahí está...
-Pero así no. Anda que ya estamos a poco de atrapar a Ludwig, no arruines todo por un impulso.
Seiya comprendió, así que eso era; resultó que el dichoso Genbu era un infiltrado en las filas de Ludwig, era compañero de Kiki y, por lo tanto, parte del grupo de los que estaban en contra de ese sujeto.
Poco a poco, Haruto comenzó a tranquilizarse. Genbu dijo que gracias a lo que Aria les había dicho sobre Ludwig y el hecho de que la familia de ese hombre viera a la chica con ellos, precipitaba las cosas de tal manera que en muy poco tiempo ya tendrían órdenes de aprehenderlo.
-Así que todo el tiempo estuvo de encubierto para atrapar a Ludwig- comentó Ryuho.
-Claro que estuve encubierto. Hace tiempo me infiltré entre sus filas y gané cierta confianza. Después del "accidente" de tu padre, Ludwig me presentó con él para que fuera su empleado y me hiciera cargo de los negocios que tenían juntos. Todo este tiempo he tratado de evitar que no deje en la calle a tu familia y que no les haga daño.
Ryuho se sonrojó, había estado equivocado respecto a Genbu- Gra...gracias.
-No tienes nada que agradecer- respondió Genbu sin perder su seriedad- Es mi trabajo. Ahora, vámonos que no podemos dejar a esa niña con esa gente.
Seiya decidió no seguirles, le importaba Aria y saber a dónde llegaba el asunto de Ludwig, pero le era más urgente ordenar su mente y decidir qué hacer respecto a Koga. Eso era lo más importante. Koga, sólo ÉL.
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Su dolor de cabeza había iniciado cerca del mediomedía. Su madre lo había llevado al auto sin decir palabra alguna. Tatsumi no había podido ocultar su sorpresa al verlo (probablemente al ver los golpes de su cara). Sin embargo, el fiel sirviente no comentó nada (de hecho, no habló en buena parte del día).
Koga se subió al vehículo en silencio. En su mano aún sostenía la chaqueta de Yuna, ya había dejado de sangrar su herida en la ceja, pero tener cerca esa prenda le hacía sentir que la chica lo seguía acompañando.
Creo que le tendré que comprar una chaqueta nueva, ésta está toda manchada- pensó.
En ese momento vio a Shaina acercarse corriendo al auto, se le veía preocupada. Él no quiso preocuparla por sus golpes así que se recostó para que no lo viera bien. Su madre, que aún no entraba al automóvil, cerró la puerta; era hora de que se enfrentaran.
-¿Cómo está Koga?- preguntó la peliverde al llegar hasta su madre. El muchacho podía oír toda la conversación, pese a que su madre había cerrado la puerta (lo que hacía que sus voces sonaran como en un vacío).
-¡¿Cómo te atreves a presentarte así como si nada?!- le espetó Saori- ¡No finjas, tú sabías perfectamente que Seiya estaba aquí! ¡Además, es tu culpa desde un principio por traer a Koga a Japón! ¡Y mira ahora lo que has provocado!
Sin duda, su madre estaba furiosa. Sólo una vez la había visto así, aquella ocasión en la que (siendo un niño) Julián Solo había pretendido aplicarle un castigo físico. Aunque Koga sospechaba que, al igual que él, su madre sólo quería encontrar culpables. Él se había desquitado a su manera con Edén. Se preguntó a dónde llegarían los reclamos de su madre con Shaina, porque su maestra no se dejaría.
- A ver Saori. No me vengas ahora con que es mi culpa. Sabes muy bien lo que Koga significa para mí. Aquí fuiste tú la que le ocultó las cosas desde un principio.
-¡Tú sabías que conoció a Seiya y...!
-Claro que lo sabía... Siempre amé a Seiya- Koga percibió el sentimiento en la voz de su maestra, jamás pensó escucharla decir eso; pero ¿por qué de ese hombre?- Lo sabes Saori, y renuncié a él para que USTEDES fueran felices...- parecía que su voz se quebraba- Por el amor que le tuve quise ayudarte con Koga. Jamás te he cuestionado ni juzgado, lo único que quería era lo mejor para los dos... Quiero a Koga como... como a un hijo... Quizá no lo entiendas, él no es mi sangre... no es de mi vientre pero lo quiero.
-Para con eso Shaina.
-Claro, para ti esto no es nada... Total, tú sí pudiste darle un hijo al hombre que amabas, un hijo de Seiya.
Esas palabras estremecieron a Koga y provocaron que comenzará a dolerle la cabeza. Se quedó inmóvil mientras afuera se dio un largo silencio.
De pronto entró su madre en el auto, Koga no tenía muchas ganas de verla así que siguió recostado.
-Vámonos Tatsumi... ¡dije vámonos!
-¿Eh? Ah sí mi señora.
Se fueron de ahí en un trayecto totalmente silencioso. Igual de silencioso que al llegar a casa, y cuando su madre le limpió las heridas, le colocó banditas en sus golpes y lo envió a ducharse.
Su jaqueca había cesado un poco pero sus sentir no había cambiado. Estaba enojado, decepcionado, dolido. Seguía esperando la explicación de su madre, sabía que no le había tomado el pelo y que pronto le diría la verdad.
Cuando terminó de ducharse decidió ir a buscarla. Entró en su habitación y no la encontró. Comenzó a dar de vueltas de un lado a otro tratando de entender qué y porqué había actuado así su madre. Porqué dejarse seducir por Seiya, y para colmó él estaba con esa mujer. Era de lo peor... Era... Era...
No pudo más y rompió en llanto ¿por qué Seiya? ¿por qué ÉL?
No supo en qué momento entró su madre. Lo abrazó. La necesitaba pero no la quería cerca. Le había ocultado algo muy importante.
-¿Por qué?- dijo entre sollozos.
-Hijo... Mi niño...-lo consoló.
-Mamá... Mamá... ÉL... ¿Cómo lo permitiste?
-No Koga.
-Seiya no. Seiya no. ÉL nos engañó. Te traicionó de nuevo- Koga no podía olvidar que lo vio besándose con esa mujer.
Saori no encontraba excusa para lo que vieron. Pero sí quería aclarar las cosas de cierta manera.
Koga lloró por un buen rato. Se sentía como un niño pequeño pero no podía ocultar la decepción por conocer a su padre.
Después de un rato se recostó en la cama. Había llorado un buen rato y su madre había permitido que de desahogara.
-Lo odio- declaró por fin mientras su madre revolvía sus cabellos- Seiya es todo lo que pensé de ÉL. No permitiré que te vuelva a lastimar. Se enterará que ya hay un hombre que te cuida. Mi padre no volverá a hacerte daño.
-Koga... No. Las cosas no son como parecen... Déjame decirte: Seiya no es lo que crees. No es lo que parece- comenzó a decir. Así comenzó su explicación sobre lo sucedido. Koga no sabía pero su madre le contaría verdades a medias.
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-Me encontré con Saori hace como 15 años- había comenzado su relato la mujer después de que Seiya la persuadiera para contar todo lo que ella sabía- Como recordarás, después de comprender que nunca serías para mí, decidí irme de Japón. Pasé una temporada en mi natal Italia, luego decidí ampliar mis horizontes a otro lugar y decidí probar suerte en Grecia.
Shaina ya hablaba más tranquila, cuando Seiya la encontró estaba un poco alterada. La invitó a tomar un café para que calmara sus nervios, aunque más allá de ayudarla, era a la única que podía recurrir (obviamente además de Saori) para aclarar todo el asunto de Koga.
-Recuerdo ese día, estaba llegando al aeropuerto de Atenas. Iba caminando cuando vi a una mujer llevando unas maletas y sosteniendo a un bebé. Era evidente que era madre primeriza porque apenas y podía. Me acerqué a ayudarle sin sospechar que me encontraría con Saori.
Me saludó muy sorprendida de encontrarme ahí. Me dijo que Tatsumi había ido a ver lo de una maleta extraviada. Yo sólo veía al niño y me dijo que era su hijo. Me sorprendí pero le pregunté por su padre, omití nombre porque me pareció obvio, y respondió tajante que era madre soltera.
Me dio pena preguntar por ti, así que decidí seguir con naturalidad. Durante una temporada la visitaba y comencé a encariñarme con el niño; no sé, me recordaba bastante a ti. Me ofrecí como institutriz de Koga y Saori aceptó. Conforme iban pasando los años, yo le encontraba parecido contigo. Me había prometido a mí misma jamás comentarlo, ni juzgar a Saori o a ti. Koga no tenía la culpa de nada
-Pero dime hay algo contundente que confime mi vínculo con Koga. Antes de que Saori se marchara a Grecia- dudó un poco en agregar, no quería hacer sentir mal a Shaina- bueno, ella y yo estuvimos juntos y por su edad, Koga podría ser mi hijo.
-Como te dije, yo lo encuentro muy parecido a ti, así que también lo creo- Seiya sintió algo en el estómago y de pronto se sintió increíble, lleno de vida, feliz- Pero...- dijo Shaina, sabía que esa palabra arruinaba todo- hay algo que no encaja; siempre lo he pensado y tal vez tú puedas aclarármelo.
-¿De qué se trata?- preguntó intrigado.
-Si las cosas iban bien entre ustedes y si venía un hijo en camino ¿Por qué abandonarte de pronto y en ese estado? Seiya ¿acaso le hiciste algo de lo que no me has contado?
-Por supuesto que no. Jamás hice algo que pudiese lastimarla; Shaina créeme que jamás le di un motivo para que desapareciera así.
-¿Entonces...?- preguntó la mujer. Seiya no encontró respuesta a ello.
Claro, en aquel entonces eran jóvenes y ninguno estaba listo para ser padre, pero se amaban y ese sentimiento era suficiente para salir adelante. ¿Y si el viejo Kido le prohibió verse de nuevo? Porque para Seiya era obvio que Saori lo amaba, hacía menos de 24 horas ella se lo había dicho y demostrado.
Así, ese "¿Entonces...?" rondó por su cabeza el resto de la tarde, hasta que ya no pudo más y al atardecer decidió ir a visitar a Saori para aclarar todo y de una vez por todas. Es más, estaba dispuesto a asumir su responsabilidad para con Koga y, en consecuencia, hacer valer sus derechos sobre él.
Por fin llegó a la vieja casona de los Kido y le pidió a Tatsumi hablar con Saori y que le dijera que no se iría sin que antes lo recibiera. Había llegado el momento.
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Mentirle a las personas que más amabas era muy difícil, y nunca había sido buena para ello. Tanto Seiya como Koga habían aprendido a leer la imaginaria palabra "mentirosa" de su frente cada vez que intentaba hacerlo. Sin embargo, eso de decir medias verdades ya se le estaba haciendo incómodamente fácil.
Hablar con Koga había sido relativamente sencillo. Tuvo que admitir que Seiya había sido su novio de la adolescencia, incluso admitió el amor que lo unía a él; fue un tanto complicado confesarle que, efectivamente, a su regreso a Japón tuvo "algo" que ver con él. Suponía que, dada la relación que aparentemente Seiya y Koga tenían, era muy probable que su hijo supiera algunos detalles de ese reencuentro. Pero sólo eso. Sólo eso.
En fin, lo importante era que ya había aclarado ciertas cosas. No había pagado su crimen pero por lo menos había eliminado las evidencias que la incriminaban.
Koga comenzó a conciliar el sueño después de su charla; Saori entendía que había sido un día repleto de emociones. Luego hablarían de la pelea que tuvo y de esa chica Yuna, ahora sólo debía dejarlo descansar.
Cuando salió de su habitación Tatsumi estaba detrás de la puerta.
-¿Qué haces aquí?-le reclamó en casi un susurro-No estabas espiando ¿verdad?
-Nnnno mi señora yo sólo- se le veía nervioso.
-Escucha, lo que le dije fue lo mejor y tú juraste por la memoria de mi abuelo que jamás dirías nada.
-Lo...lo sé... Sólo que... Bueno, yo vine a decirle que... el...el joven...digo, Seiya... está allá abajo y... y dice que no se irá hasta hablar con usted.
Rayos. Lo olvidaba. Seiya. ¿qué debía hacer respecto a él? Y la respuesta le llegó con inquietante naturalidad: verdades a medias.
-Yo no... no pude echarlo, ya sabe cómo es cuando se pone terco.
-Sí lo sé. Yo me encargo.
Bajó las escaleras y podía sentir a cada paso los fuertes latidos de su corazón. Era como si ese órgano fuera a salirse de su pecho. Pero debía conservar la calma. Sólo eso.
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Apenas escuchó ese nombre y abrió los ojos. Si bien la explicación de su madre lo había dejado un tanto conforme, quería saber exactamente lo que sucedía entre ellos.
No pudo alcanzar a escuchar lo que su madre le dijo a Tatsumi pero sí logró escuchar que su madre bajaba (probablemente para hablar con Seiya). Estaba inquieto en la cama de su madre, decidiendo si debía seguirla o no, cuando sintió bajo la almohada un papel y al sacarla se encontró con la fotografía inconfundible de Seiya hacía unos años atrás. ¿Por qué conservar aún esa imagen si sólo era "alguien del pasado de su madre"? Decidió ir a escuchar la conversación con la fuerte corazonada de que había algo más. No se equivocaba.
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Llevaba algunos minutos esperando en la sala de la vieja mansión Kido. Sentía su corazón acelerado y no sabía qué debía esperar de su encuentro con Saori. De pronto su vista se fijó en una fotografía de una repisa. Cuando había estado ahí la última vez, apenas estaban arreglando la casa, si en ese momento la fotografía hubiese estado ahí, probablemente todo hubiera sido diferente.
La imagen en cuestión era de Saori con una versión en bebé de Koga. Aquel pequeño niño no tenía mucho que ver con el muchacho hostil y un tanto rebelde que Seiya había conocido meses atrás, este bebé se parecía al Koga alegre, noble y cariñoso que hasta unas horas atrás era su buen amigo. Sí, ese bebé Koga miraba y sonreía a la cámara mientras su madre lo sostenía en sus brazos sin quitar de su rostro la dulce expresión que la caracterizaba. Ambos se veían felices y Seiya se sintió furioso por no haber compartido todo eso con ellos.
Tomó entre sus manos la fotografía sin poder dejar de mirarla.
-Buenas noches Seiya- apareció de pronto Saori.
-Hola, pensé que no me recibirías- luego alzó la fotografía- Se ven muy bien. Koga tenía un año o algo así.
-Tenía 9 meses- lo corrigió.
-Ya veo... ¿Sabes? Quisiera conservar esta foto...
-Seiya, debemos hablar - lo interrumpió.
Él suspiró- Lo sé... Mira, he pensado mucho y... Bueno, quisiera que Koga pasará más tiempo conmigo, ya sabes, los fines de semana y eso... Quisiera recuperar todo el tiempo perdido.
-Seiya...
-Saori por favor déjame terminar, sé que para ti será difícil. Lo nuestro, bueno no sé, se ha quedado suspendido por el momento, creo que fue así desde que desapareciste esta mañana ¿de acuerdo? -sonrió irónicamente- Es curioso que todo este tiempo sospechara de que tenías otro hombre, no me imagine que fuera un jovencito, tu hijo... -suspiró- En fin, respecto a Koga, estoy dispuesto a asumir todas mis responsabilidades para con él.
-Seiya por favor...
-Saori mira, no me obligues a llevar esto a instancias legales. Yo sólo quiero que Koga me tenga cerca. Que tenga cerca a su padre.
-¡Seiya! Escúchame por Dios...- sentenció y Seiya tuvo un mal presentimiento. Algo no andaba bien.
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Saori sentía mucha presión, confundir a Koga había sido relativamente sencillo, pero Seiya era un asunto serio. Ambos, "sus dos chicos", sabían reconocer sus mentiras y por eso engañarlos era complicado, más no imposible. Sin embargo, Seiya llevaba ventaja porque él sabía parte de la historia.
Estaba muy nerviosa y sentía que la verdad comenzaba a oprimirla y si Seiya no paraba, terminaría confesando todo.
-No puedes ocultarlo más Saori- continuó Seiya- Antes de que te fueras nosotros estuvimos juntos... Hace 15 años, la edad de Koga... No, no puedes ocultarme lo que sucede, Koga es mi...
-No lo digas...
-Saori, ya. Es evidente que soy el padre de Koga.
-No.
-Sí claro...-respondió irónico, parecía firme en su idea pero al notar que ella no cedería comenzó a bajar la guardia- Saori... Saori... ¿es en serio?... No me digas que... ¿Ludwig?
Al escuchar ese maldito nombre, todo comenzó a volver a ella. Ese hombre... ¿por qué lo había conocido? ¿por qué se había hecho socio de su abuelo? ¿por qué se había enterado de que esperaba un hijo de Seiya? ¿por qué por su culpa su abuelo se había enterado de su estado?... ¿por qué ese hombre los había enviado a ese accidente de mortales consecuencias?... ¿por qué él tenía que aparecer cínicamente en el pequeño hospital cuando ella despertó?... ¿por qué justo en ese momento en el que ella quería morir pues ya lo había perdido TODO? ¿POR QUÉ?
No había respuestas. No había razones. Ese hombre tenía mucho que ver con sus desgracias.
-¡Saori! Dime la verdad, te lo suplico ¿Ludwig es el padre de Koga?
-¡No!- no pudo más y rompió en llanto. Sentía que la verdad la traicionaría, que se le escaparía, que huiría de lo más profundo y oscuro de su corazón, sólo para herir al hombre nunca había dejado de amar- ¡No, no, no!...¡Ludwig no es su padre! -Seiya dio un leve suspiro de alivio y antes de que pudiera decir algo, la maldita verdad salió a flote- Tampoco es tu hijo...
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Koga no había perdido ni un momento de esa conversación. A cada instante, su corazón daba vuelcos.
Por favor, que diga que NO- pensaba cuando Seiya le cuestionó a su madre si Ludwig era su padre.
Sintió alivio con la respuesta. Luego, la confirmación de que Seiya tampoco lo era. Pero su madre aún no terminaba de hablar...
-Como oyes. Koga no lleva tu sangre en sus venas. No es tu hijo... Y tampoco es mío.
CONTINUARÁ…
HISTERIA COLECTIVA EN 3…2…1…
