Esta Es Mi Familia

Por Pryre-chan

Los Personajes De Harry Potter No Me Pertenecen

Son De J.K Rowling

Capítulo 12

-o-

Remus observo a Harry salir del comedor con la mirada ausente y el ceño fruncido, claramente estaba pensando en algo con profundidad. Aquello era peligroso si se relacionaba directamente con los Malfoys o los súcubos, lo cual era casi una seguridad, el peso de sus emociones se veía a simple vista en sus ojos, pero Harry no estaba solo y sorprendía las veces que los más jóvenes de la orden había realizado hazañas peligrosas o hechizos complicados con facilidad.

Una sonrisa se asomó entre los labios exteriorizando su satisfacción, luego su ceño se tiño de preocupación. Por eso había sido el encargado de vigilarlos.

-Harry- le llamo arrastrando su pierna herida apoyado en un improvisado bastón.

-Remus-

Por su tono de voz supo que lo había sacado de sus cavilaciones, Harry no lo miro a los ojos de pronto interesado en el vacío a sus espaldas, supo que la mente más joven pugnaba por quedarse con sus reflexiones, Remus rebusco en sus pensamientos una forma en la que lograra que Harry revelara sus pensamientos, quería ayudarlo, ser parte de sus planes y maquinaciones.

Y disuadirlo si lo encontraba peligroso.

-Harry sabes que puedes confiar en mi ¿verdad?-

-Lo se Remus gracias- y Harry paso de largo hacia las escaleras. Suspiro con un deje de frustración, Harry no le diría. La puerta del comedor volvió a abrirse y la joven Slytherin salió de ella, lo miro por un eterno segundo y dio un paso atrás.

Ella tenía esa reacción con él y sabía perfectamente porque, ella lo olía, como Remus a ella, su estancia en aquel campo y su experimentación a manos del mortifagos había hecho de ella un contraparte, olía a loba y a humano, un olor claramente artificial y nuevo mezclado con sufrimiento.

Ella exhalo con suavidad.

Remus podía oler su rechazo y sobretodo su temor cuando se encontraban cerca, le temía por ser un hombre lobo, uno que podía dañarla para defender su territorio, por hacer prevaler su supremacía, lo cual, no haría, era de todas formas más experimentado y no se dejaría llevar, pero ciertos instintos básicos de su "enfermedad" eran difíciles de controlar, vaya que lo sabía.

Remus dio una paso atrás también y bajo un poco la cabeza como un símbolo de que no tenía intenciones hostiles o defensivas, la más joven pareció relajarse, pero no completamente, espero a que ella subiera las escaleras y luego Remus se alejó a la enfermería con varita en mano para recitar la frase de seguridad como era su costumbre y se sentó en su cama provisional desanimado, el silencio roto solo con el sonido de una tenue respiración de fondo.

Ojala todo fuera a mejor después de que todos volvieran de la reunión.

Veinte minutos más tarde escucho pisadas y voces siseantes, se acercó a las escaleras y con su sentido del oído más desarrollado escucho los planes de Harry y sus intenciones de salir de la casa, se puso en pie para detenerlos, pero a medio andar una frase lo detuvo.

"Esto no es solo por Lilian, es por tu padre también"

Remus los dejo ir.

-o-

Draco levanto una ceja escéptico.

-Aja…entonces ¿Puedes hacerlo?-

Vio como Harry pasaba su peso de un pie a otro.

-Por supuesto-

Draco no estaba seguro, ¿En serio Potter podía aparecerse en una zona vigilada por aurores y pasar desapercibido por los múltiples pasillos y corredores buscando un ser mágico, sin ser encontrado en el intento?

¿No sería más seguro mentir como la otra vez?

-En serio- le dijo una vez más Harry con tono seguro.

Draco no le creyó, pero sabía que no tenía opción, no después de aquel discurso que le había dado hace poco y para su propio pesar había escuchado, acepto los grilletes de nuevo como una cubierta por si los descubrían, pero estaba seguro que a los aurores les importaría poco la intrusión del salvador, pero les importaría mucho la de él, por más "compañero de grado" del salvador que fuera.

Azkaban está a la espera, canturreo en su mente la voz de su tía Bella que lo atemorizaba de sobremanera cada vez que salía en una misión.

Al parecer Harry leyó sus pensamientos en su rostro.

-El turno de Castor es hoy, si nos descubren sé que podre convencerlo al hablar con el-

Draco rodo los ojos con fastidio "maldito Castor"

-Vamos- Harry lo tomo del puente de sus grilletes y lo jalo escaleras abajo, al llegar al último escalón Draco no se movió inseguro de pronto, cuestionándose varias cosas, la primera ¿porque debía obedecer a Potter? Había soportado peores peroratas del propio lord. Extrañamente sintió un tirón en el pecho, y maldijo a la casa llena de influencia Gryffindor.

Como si escuchara sus pensamientos Harry se detuvo y lo miro impasible, sus cejas estaban juntas mostrando signos de enojo, se preparó para el confrontamiento, era lo que necesitaba para aliviar sus nervios y sacudirse todos esos aires de heroicidad. Paso su lengua por sus labios.

-Esto no es solo por Lilian, es por tu padre también-

Draco frunció el ceño pero en su mente ataba cabos, mientras era jaloneado a una sala grande y vacía.

La gratitud no era un rasgo distintivo de los Malfoy, pero si pagar las deudas de vida y era eso justamente lo que hizo Lilian al salvarlo de las manos del lord.

Además sin ella no podían canaliza la fuerza necesaria para que la mente atrapada de su padre se liberar y tomara su lugar.

Cuando aparecieron en terrenos del colegio, rápidamente se agazaparon tras unos arbustos, vigilando a sus alrededores, se encaminaron con cautela al pasillo abierto más cercano, Harry tenía una mano en el bolsillo aferrado a su varita, su corazón palpito fuertemente y sudor recorría su frente, escucharon pasos y se escabulleron por otro pasillo, abrieron una habitación y entraron, estaba vacía. Y solo tenían que revisar unas miles más.

Harry gruño suavemente

-Tenemos que llegar a tu habitación para recoger el mapa, con ella podemos encontrarlo.-

-Eres un genio Potter-

Harry volvió a gruñir y con cautela salieron de la habitación por el pasillo rumbo a la habitación del rubio, por suerte nadie los descubrió, además de que Draco le siseaba ordenes al oído, decidió obedecerlo para que este no lo golpeara, de nuevo por negarse.

La mujer del cuadro los reconoció de inmediato y sin ningún ruido abrió sus puertas, dentro del dormitorio se permitieron un respiro y un breve descanso, pero más pronto de lo que quisieron se pusieron en marchar, la mujer le guiño un ojo al partir y levanto la mano en una despedida de tristeza.

-Es casi hora de la comida estamos a salvo…-

Paso no muy lejanos se escucharon de pronto

-Por aquí- dijeron al unísono y se separaron por diferentes caminos sin notarlo de inmediato, cuando lo hicieron tanto Harry como Draco golpearon sus frentes, con las voces ajenas casi encima, se alejaron, Harry con la intensión de volver cuando pasara el peligro y Draco con la intención de golpear a un pelinegro pasando el peligro.

Pero por alguna razón las voces siguieron a Draco por cualquier pasillo que se escabullera, maldijo y busco otro, pero las voces lo siguieron, llego a una escalera y las subió rápidamente, cuando se dio cuenta estaba en el pasillo de la biblioteca, el lugar más probable donde se encontrara el Incubo.

¡Al fin! Se dijo y se escabullo entre sus puertas escuchando los pasos acosadores alejarse por el pasillo, una vez que el corazón dejo de brincar en su pecho exhalo y se dispuso a buscar entre las estanterías.

Cuando lo levantaron por la espalda ahogo un grito moviendo su mano involuntariamente hacia el bolsillo donde pondría su varita.

-Estas muy nervioso Draco-

Draco volteo tan rápido el cuello que estaba seguro de que le dolería después, tan asustado a furioso paso un segundo en el cual levanto una mano que aún lo sostenía y la mordió.

El incubo soltó una mezcla de alarido doloroso y una risa, lo soltó. Draco se giró y elevo la vista para encontrarse con un rostro afable, lo fulmino con la mirada, pero…Draco no recordaba que Marcus fuera así de corpulento, subió y bajo la mirada por el cuerpo del hombre que se había quedado quieto y había adoptado una pose de fotografía, con una mano en la cadera.

-¿Te gusta lo que ves?- le pregunto calmadamente.

Y Draco en su interior respondió que si, si le gustaba lo que veía y le siguió una bofetada mental, con lo cual reacción e irremediablemente se sonrojo, carraspeo.

-No-

Marcus rio y volvió a poner sus manos en la cintura de Draco y lo apretó.

-¿Me buscas verdad?, ¿será que te diste cuenta lo que puedo hacer por ti?-su voz cadenciosa estremeció a Draco y por un segundo estuvo tentado a aceptar, pero los ojos azules de Marcus lo disuadieron con fuerza en negarse, esos ojos no eran los que Draco quería ver.

-Su-el-ta-me- le siseo con voz fría y este lo soltó con cuidado, aunque Draco noto que tardo más de lo necesario.

-Vámonos- le ordeno cuando se vieron a distancia prudente.

-No es necesario, aquí estamos cómodos. No te da un palpito quedarte a solas con el bibliotecario, habiendo tantas superficies planas-

Saca eso de tu cabeza, se dijo Draco un par de veces mientras mirada con cierta reticencia una mesa de cara a la ventana que había usado mil veces en sus estudios cuando el colegio funcionada. La luz estaba en su apogeo justo en el medio, se imaginó una tersa piel y un pelo negro.

Saca eso de tu mente.

-No- su voz salió segura, pero se estremeció, Marcus creyendo un avance se lamio los labios y se acercó de nueva cuenta, al notarlo Draco se giró con una mano en la perilla de la puerta y esquivo el agarre poniendo una mano en la espalda del más alto para empujarlo a través de la puerta que se abría.

En el pasillo reinaba el silencio algo que Draco agradeció y le atemorizo a partes iguales, Marcus no avanzaba sino sendos pasos con lentitud desesperante, aunque estaba seguro que lo hacía a propósito.

-Marcus por merlín bendito podrías apresurarte- le siseo exasperado.

-Iría mas rápido con un incentivo- señalo sus labios y los contrarios haciendo una mueca, Draco se lo tomo personal y se puso a sus espaldas para empujarlo, al no lograrlo bufo. Como apiadándose de su esfuerzo Marcus avanzo dos pasos.

-Que tal solo un beso en la mejilla-

Draco lo considero, si con ello movía la mole de hombre más rápido, se puso a su frente pero para su sorpresa Marcus paseo un dedo por su mejilla y se lo metió en la boca gimiendo de gusto.

-Exquisito- lo elogio.

Draco se estremeció pero de disgusto, se separó del otro.

-Qué te parece el incentivo de salvar a una compatriota súcubo ¿eh?-

La mirada azul se opacó y la sonrisa en su rostro desapareció. Draco supo que abordar el tema de esa forma había sido un error.

-Ah…eso.-le contesto desinteresado- Lilian se lo busco. La muy estúpida cayo en los juegos de un mago poderoso y se dejó atrapar en su mente.-

Lo envolvió el silencio, Draco francamente sorprendido por su conducta, no esperaba una reacción positiva o colaboradora, pero no contaba con el simple desinterés, convencerlo sería difícil, aunque quizá podría apelar a la rivalidad que ambos habían mostrado.

-Quizás tengas razón. ¿La conoces hace mucho?-

-Desde la escuela-

-Y…- Draco se silenció de pronto apresado por dos brazos fuertes.

-Hay mejores cosas que hacer que hablar de…ella-

Marcus apretó su agarre y empezó a mover su nariz por el cuello de Draco inhalando y exhalando en volutas de aire tibio que le estremecían, sus manos viajaron por su espalda con lentitud.

-Suéltame- le reclamo cuando sus ojos estuvieron a la misma altura.

-No. no esta vez, hoy tomare lo que quiero- le acaricio el rostro y acerco sus labios. Draco empujo en su pecho pero no se movió.

-¿Oigan quiénes son?-pregunto una voz duramente -¿Harry? ¿Que haces aquí?

-Harry- la mente de Draco hizo corto y a fuerza miro sobre su hombro a la figura erguida y seria del niño que vivió, Harry se acercó a él con pasos largos, lo tomo del hombro y lo separo del agarre de Marcus sin esfuerzo, aun así Draco arrugo el rostro registrando al mismo tiempo un crujido en su hombro. Vio a Harry levantar la mano hacia Marcus y sin tener ningún aditamento en ella lo mando volando a un par de metros. Los aurores que lo vieron y que apenas pudo reconocer de su anterior visita reaccionaron sacando sus varitas y apuntándolos a Harry.

Con el cuerpo en un hilo de miedo Draco supo que aquella situación que rayaba en lo malo había caído en lo peor. Lo ojos verdes se giraron a verlo en ese instante ignorando a su alrededor, Draco quiso reñirle o por lo menos exhalar un par de palabras graves, pero lo único que pudo hacer es gemir de sorpresa cuando los labios ajenos se unieron a los suyos con fuerza.

-Que…rayos…- reclamo Draco de beso en beso- Te…has…loco-

Noto de reojo que Marcus se incorporaba con facilidad y que sonreía como un maniático, dos aurores más se unieron al lado de sus compañeros, entre ellos Castor.

-Oh Merlín…-

Un chispazo le recorrió el cuerpo de forma arrolladora dejando en sus nervios espasmos placenteros que nunca había sentido, sintiéndose de pronto algo mareado Harry reclamo su atención apretando su agarre. Más allá de lo consternado y avergonzado tomo fuerzas de donde pudo y tomo la varita dentro del bolsillo de Harry, pero su boca no podía ser liberada así que puso la varita en el cuello de Harry, se escuchó un jadeo, Harry se detuvo y se alejó.

Sus ojos brillaban, literalmente.

-Suelta la varita Malfoy- escucho la voz de Castor. Harry se puso frente el aumentando su bochorno y su miedo.

-El no hará nada- Harry lo defendió.

-Escucha Harry, te están controlando-

Draco reprimió elevar las manos con frustración, lo que le faltaba a su expediente criminal era haber lanzado un Imperio al niño héroe.

-Te ayudaremos Harry, solo debes quitarte de en medio- Castor hablo lentamente vigilando de reojo a Marcus que se cruzó los brazos y los observada con una pequeña sonrisa de la cual no quería descifrar.

Una de las mujeres auror se adelantó rápidamente con varita en mano siseando un hechizo para paralizarlo, pero Harry fue más rápido y la paralizo a ella. Sin varita.

Los demás se pusieron en guardia con mirada decidida, aquello iba mal, pronto se armaría un revuelo que terminaría en pedir refuerzos y un grupo aurores violentos y para rematar la credibilidad del niño que vivió por los suelos por defender a un mortifago.

Simplemente genial.

Draco empujo a Harry hacia adelante con todas sus fuerzas, al inesperado movimiento trastabillo y cayo de frente.

-¡Pues si lo quieren ahí esta!-

Harry lo miro desde el suelo francamente sorprendido pero con una chispa de diversión.

Y Draco salio corriendo con la varita del elegido en mano y un sonrojo en el rostro preguntándose si su vida pudiera ser más complicada

-o-

Draco corrió hasta que se le cansaron las piernas, fue entonces que noto que la luz había disminuido y que su camino se había vuelto accidentado, con la seguridad de que nadie lo seguía decidió parar en lo que parecía un árbol hueco, agitado observo a su alrededor buscando ubicarse.

El bosque prohibido, genial, gran elección Draco ¿que sigue una fiesta de té en la cueva llena de unas acromantulas?

Miro a sus espaldas buscando el camino que había recorrido para volver, sabia de buena cuenta que le esperaba una mar de interrogatorios, miradas de odio y acusaciones sazonados con una par de maldiciones, aunque para su consuelo sabía que Harry la estaba pasando igual de mal.

¿Y si no volvía?

Fácilmente Draco podría hacerse un camino fuera de las barreras para aparecerse en algún lugar seguro.

¿Habría un lugar asi para él?

Con el nudo en el pecho barajo sus opciones y como muchas otras veces llego a la conclusión de que estaba mejor en resguardo de la orden, cerca de su padrino, cerca de una cocina con alimentos y cerca de Harry.

Se tapó la boca para evitar una tonta sonrisa que quería manifestarse. Hasta cuando seguiría con esos juegos estúpidos. Su sonrisa se volvió una mueca de disgusto

Quito una rama de su camino.

Potter a veces le deseaba a veces no, había momentos en que lo veía con los ojos brillantes como si fuera su todo y a veces como si solo fuera un cacharro que se encontró en la calle.

Eso era exasperante. Draco piso una rama más fuerte de lo necesario para aplacar el calor de su estómago, siguió su camino adivinando de vez en cuando la ruta que debía seguir, no se había alejado mucho así que supuso que cualquier ruta lo llevaría a un trecho abierto.

Cuando el tiempo paso y la luz del sol empezó a disminuir al no pasar con facilidad sobre las espesas ramas de los arboles supo con certeza que se habia perdido, mascullando improperios contra Potter camino aún más.

Ya cansado se sentó en un pequeño espacio aceptable a la base de un árbol.

¿Dónde se habia metido ahora?

Se desordeno los cabellos con frustración a medida que sus grilletes se lo permitían, podía quitárselos fácilmente, pero no podría explicar su ausencia si alguno de los aurores lo encontraba.

Desesperado decidió esperar, era lo más sabio en su situación. Pronto se encontró postrado en el suelo con el sonido de crujidos a sus espaldas.

Tranquilo Draco se dijo más de una vez, los arbustos son frágiles un ratón podría hacerlos agitado, si eso debe ser.

El sonido se acrecentó y Draco se congelo de miedo en su posición, a eso se agregaron una par de crujidos espantosos que le recorrieron la columna.

Estas perdido, te comerán Merlín sabrá que criaturas, se resignó, forzando sus brazos en el suelo se obligó a ponerse erguido, si se iría se iría como un Malfoy digno.

Pero aun así maldijo el momento en que lo separaron de su varita, apretó los ojos esperando impaciente que el sonido se mostrase, su ultimo pensamiento fue de despedida a sus amigos y en un rincón de su mente se arrepintió de no devolver el beso que Potter le había dado como se debía.

-Pero mira a quien tenemos aquí- la familiar voz le pego a Draco por la espalda como un látigo, se giró abriendo los ojos de sorpresa y poniéndose de pie rápidamente, su cabeza dio un giro que ignoro y sus ojos se nublaron.

A ese hombre lo había visto antes, no, a ese hombre lo conocía, era un esbirro del lord, uno de sus asesinos más leales, el corazón dejo de palpitarle en el pecho y la sangre se le congelo en las venas, era su fin, su maldito final había llegado. Decidido apretó las manos casi olvidando que tenía una varita en las manos.

El hombre llevo una mano dentro de su túnica

Draco cerro los ojos desesperado, no podía rendirse ahora, pero sus pierna temblorosas no le respondían, Draco muévete, huye ¡Maldita sea!

No puedes dejar tus metas al aire, no puedes dejar a tus amigo al aire, no puedes dejar a tu padre al aire, no puedes simplemente dejar a medio todos tus planes.

Apretó la varita de Harry entre sus manos, más un amuleto que un arma real, ya que solo obedecía correctamente a la magia del dueño.

-El lord te esta buscando-

Draco no respondió, como si fuera un impulso final volteo y se puso a correr con fuerza.

Maldiciendo su suerte por encontrarse con un asesino en los "supuestos "territorio seguro controlado por aurores, tropezó una par de veces y se plateo la idea de mandar chispas rojas al cielo para que fuera más fácil encontrarle, pero la presión de la persecución no aminoraba su peso en su cuerpo, debía encontrar un lugar del bosque que no fuera tan espeso.

Jadeo

Un lugar alejado, muy alejado.

Un hechizo le pasó rozando la oreja, su vivo color lo amenazo aun sin tocarle, su cuerpo instintivamente trato de esquivarlo tirándose a un lado. Draco puso las manos automáticamente para amortiguar la caída y levantarse rápidamente, pero la tierra cedió bajo su peso y cayo. Cayo creyendo que su vida se acabaría y que todo quedaba en el olvido, reafirmo su punto cuando aquel hombre apareció sobre él lo envolvió en una red.

-¡No!.- Grito con todo su aliento, no volvería con el lord, prefería morir.

El hombre le dirigió una sonrisa siniestra y lo amordazo con un movimiento de varita, Draco trato de zafarse usando la de Harry, busco en sus bolsillos pero no lo encontró.

En esos momentos le dio unas ganas inmensas de llorar, pero se resistió, el hombre aun lo miraba.

-No te pongas así-

Draco se vio levitado detrás del hombre, furioso y royendo lo más que podía su mordaza con los dientes, no podían tratarlo así, no a él, no era un simple individuo.

El hombre lo dejo caer sin ceremonia sobre la fría tierra.

El hombre silbo. De los arbustos Draco distinguió varias figuras desiguales entre sí, se zafo de la mordaza

-¡¿Se puede saber que significa todo esto?!-

La red a su alrededor desapareció.

Un gruñido aterrador rompió el aire y Draco paro su reclamo, antes de analizar el sonido o incluso terminar de escucharlo, la gran figura de un hombre lobo se abalanzo sobre el con las fauces abiertas.

No pudo hacer más que cubrirse con los brazos encadenados.

Pero el ataque nunca llego, temblando bajo los brazos solo para ver la espalda morena de un hombre que detenía el ataque del hombre lobo con las manos desnudas.

-Maldita sea Theo- le escucho decir al hombre –Es Draco-

Draco jadeo

-¿Bla-Blaise?-

-Hola- le respondió el moreno con esfuerzo.

-También lo note maldita sea- Blaise siseo al hombre lobo que parecía contestarle entre gruñidos.

Draco analizo la situación rápidamente estudiando sus alrededores una conglomeración de nueve hombres lobos visibles y un par en forma humana, un palpito le decía que había muchos más escondidos.

Todos mostraban heridas, algunas aun sangrantes.

Los gruñidos continuaron.

-Hue…le- Draco abrió los ojos al poder entender una palabra dentro del grupo de gruñidos que expelía el hombre lobo.

-¡Dije que basta!- Blaise lazo su peso con las manos logrando hacer retroceder al hombre lobo ante la mirada atónita de Draco.-¡Todos basta!-

Fue entonces que cayó en cuenta que algunos se acercaban a él.

-Su olor…atrayente…bello…solo…-

El tiempo se detuvo un momento antes que todos retrocedieran. Blaise se giró a encararlo en su mirada cierto alivio y reproche.

-Mierda Draco ¿tomaste la poción?-

-Si-

-Malditamente bien- Blaise lanzo un gruñido a un par de los que parecían ser los más jóvenes que se acercaban con la cabeza gacha. Le dirigió una mirada al hombre que había capturado a Draco

-Gracias Cis-

El hombre se retiró perdiéndose entre las sombras. Draco no entendía del todo la situación, pero sintió un gran alivio de ver de nuevo a su buen amigo y si no se equivocaba su amigo Theo también estaba allí, miro de reojo a las espaldas de Blaise la figura marrón del lobo que retrocedía con un collar brillante en el cuello.

Merlín mis amigos porque…

-Blaise- llamo Draco su amigo le brindo su atención, y sin poder contenerse lo abrazo tan duro que sintió que los brazos se le romperían.

Blaise se estremeció y se puso rígido, no respondió su toque, pero no le importo.

-¿Draco que haces aquí? –

-¿Yo? ¿Que rayos hacen ustedes aquí? Se fueron y no supe nada después…y luego Pansy, joder Blaise, Pansy estaba destrozada cuando la encontré-

-Es una historia algo larga Draco- elevo la nariz al cielo- y al parecer no tenemos tiempo, vienen por ti. Aurores, debo suponer que no sigues con…el lord- noto que miraba sus grilletes.

-Estoy con la orden del fénix ahora, esto-señalo sus ataduras-es solo un seguro personal. Pero no me iré sin respuestas Blaise-

-Lo sé y las tendrás, a su tiempo, nadie debe saber que estamos aquí, puedes volver luego y allí te diré lo que quieras saber, por ahora…-

Draco suspiro

-Y Theo ¿qué paso con él? - pregunto en un hilo de voz-

-Él tiene el collar- le dijo Blaise con tristeza- no puede volver, al menos no ahora, no controla del todo sus impulsos, pero gracias a eso ha tomado dominio de los otros artificiales y los mantiene a raya. Yo le hago volver a la senda a veces- soltó una risa rota.

-Blaise- le dijo Draco lastimosamente

-Basta Draco, hablaremos en otra ocasión- su amigo levanto una de sus pálidas manos y beso su dorso en muestra de los finos modales que le caracterizaban.

-Volveré- le aseguro.

-Lo sé. Te mostrare el camino, síguelo, es seguro y llegaras a los aurores-

Una joven mujer se dejó notar, en sus manos la varita de Potter.

-o-

Cuando Harry vio correr a Draco su alma dejo su cuerpo, se puso de pie presto a seguirlo donde fuera, pero el murmullo de un hechizo le hizo saber que lo habían inmovilizado, podría fácilmente romper aquel maleficio, pero entonces todo iría a peor, debía aclarar las cosas antes que Draco llegara mas lejos.

-Tranquilo Harry- escucho a Castor decirle con cautela.

-Estoy bien Castor, ¿podrías desatarme? Draco debió salir ya del castillo-

-Lo traeremos Harry, solo necesito que te mantengas calmo hasta que llegue el especialista ¿de acuerdo?

Oh si Harry sabia a que se refería, al especialista en hechizos y maldiciones del ministerio, maldito hombre y su obsesión con Harry, lo recordaba muy bien con todo esa verborrea de las razones en las que quería convencerlo en estudiar su cicatriz.

-No Castor estoy bien, sabes como yo que puedes hacerme unos exámenes rápidos sin el especialista aquí, porque no lo haces-

Y salimos de este atasco quiso agregar, pero callo.

Castor miro a sus compañeros que ya tenía en custodia a ese incubo acosador de parejas ajenas, juro que si volvía a tocar a Draco le cortaría las manos.

-Está bien- Castor le apunto y susurro más de una vez los mismos hechizos, saliendo negativos cada uno de ellos.

-Harry…-

-Te explicare Castor- Harry masajeo sus muñecas bajo la mirada abierta del auror que se había detenido a medio movimiento de varita para liberar a Harry, él lo había hecho solo.

-Bien dejare las cosas claras- Harry empezó y se detuvo en seco ¿que se suponía que debería decir? ¿Qué quería aclarar? ¿Y porque ese incubo lo miraba con burla?

Bien quizá debía empezar con decir que Draco era suyo y que si alguien más lo tomaba, ese alguien desaparecería.

Eso no sonaba nada mal. Pero sonaba a locura.

Quizá lo llevarían a San Mungo en un segundo.

-Escuchen…Malfoy, no, Draco mi…novio, así que…por eso…-

Lo bese como si la vida me fuera en ello, miro al incubo sintiendo la necesidad de ser más firme.

-Harry. Malfoy es un mortifago- le dijo con un tono blando como hablando le a un niño en una rabieta.

-¿Y?- se atrevió a responder Harry con una sonrisa, los aurores se agitaron

Vamos Harry al grano le impulso su mente

-Escuchen Draco puede ser muchas cosas, créanme que lo sé, pero también sé qué hace mucho no está del lado de Voldemort, les diré algo que no muchos saben, ese día Draco no fue capturado, fue rescatado-

Harry noto la mirada insistente de Castor sobre el queriendo escudriñar la verdad en sus ojos.

-Bien..-

-¡Castor!- chillo Georgina en el fondo

-Pero eso no explica que hacen aquí Harry, es una zona custodiada por el ministerio, ¿cual era tu objetivo?-

Allí Harry deseo tener una maquina en vez de cerebro para maquinar una respuesta rápida.

Como un rayo Harry se recordó

-Antes debería encontrar a Draco, luego te diré todo-

-Con una seña Castor mando a dos de sus compañeros tras Draco, Harry supo interpretar sus miradas y no le gusto lo que vio, inconformidad, decepción y enojo.

Si era por su recién inventada relación con Draco Harry supo que podía mandar muy al infierno a los disconformes, él podía enamorarse de quien quisiera.

Se estremeció.

¿Enamorado? Harry estaba enamorado de Draco, de verdad, por eso lo había besado y ansiado su toque por las noches

El incubo aun aprisionado se echó a reír

Maldita sensibilidad hacia los sentimientos de placer de los demonios del sueño. Pero aun asi…debían hablar pronto.

-Irán por el Harry, mientras tanto porque no me dices lo que pasa-

Rayos. Harry sonrió.

-De acuerdo- Harry se acercó aún más y miro al incubo con desconfianza- Hablemos en otro sitio.-

Castor lo guio por el pasillo hasta un aula, mando al resto de su equipo a continuar con sus tareas.

-Harry- le llamo Castor en cuanto cerro la puerta.

-Necesitaba un mapa del castillo para encontrar al hombre que capturaron, es un incubo y por su habilidad podemos recuperar a una amiga que Voldemort capturo-

Harry se sintió mejor luego de decirlo, pero no parecía ser el caso de Castor que había guardado un silencio reflexivo.

-Harry lo que dices, ¿lo sabe el ministerio?-

-No-

Castor se tensó y gruño

-Sabes que es trabajo de los aurores tratar con el lord y sus repercusiones. ¡Si lo informabas nosotros hubieras orquestado el rescate de tu amiga!-

Castor nunca le había gritado a Harry se sorprendió, pero luego lo dejo a lado no estaba de humor para aguantar el orgullo de un hombre a costa de su trabajo, el quería a Lilian de vuelta a Voldemort muerto y a Draco a su lado.

Joder si que estaba enamorado hasta los huesos. Pero decidió dejarlo para después, cuando pudiera caer en la locura de sus palabras con calma, era difícil discernir el momento en que el odio se había vuelto amor.

¿O es que siempre había sido eso?

Uhmm

-Lo se Castor y estoy muy al tanto que todos son más que competentes, pero ese secuestro fue una adveración directa hacia mí y no podía permitir que alguien salga herido. Ese hombre es la clave para recuperar a mi amiga, así que por favor déjame que me lo lleve-

-No…Harry eres un muchacho y aunque seas muy fuerte tienes que dejar que otros te ayuden-

Harry apretó la mandíbula como le molestaba que se metieran con su edad, más de una vez quiso rebatir "entonces que los adultos se hagan cargo de Voldemort"

El Harry oscuro le dio la razón.

Pero se limitó a mover la cabeza, necesitaba que el hombre aceptara.

-Castor, por favor, sé que no es habitual ni mucho menos, pero en realidad necesitare a ese hombre-

-Estoy seguro que si se lo digo al jefe podrá organizar un rescate. El ministro…-

-El ministro- rebatió Harry con sorna- está más que empeñado en resguardarse a si mismo, lo sabes, a apenas y sale del ministerio y del resguardo de los aurores, además el "Jefe" me dejo más en claro que yo no era el centro del universo y que tenía problemas más grandes que atender que un adolecente que alucinaba con un asesino de masas que había muerto hace años. Nadie me creyó entonces y nadie me cree ahora, Castor el hecho que me miren como un salvador no le quita que me miren como un inútil para lo demás-

-Harry no es lo que piensas-

Harry sabía con certeza que era así y no se dejaría engañar, aunque también quedaba la posibilidad que el hombre sea aún más ingenuo que él.

Suspiro

-Lo es Castor…has escuchado todo lo que tengo que decirte, pero déjame agregar esto, si no dejas que me lleve al incubo voluntaria mente yo mismo lo tomare y los siento de veras, pero no será agradable-

Se cruzó de brazos y espero la respuesta, erguido en su altura y determinado, cada segundo contaba la distancia de Draco con él y de su amiga capturada en esa retorcida mente.

Un entumecimiento le recorrió la espalda con fuerza y rapidez, si el auror caía en su amenaza o no pendía de un hilo, pero se mentiría a si mismo si no pensó por un segundo hacer todo lo que había declarado.

Castor se tomó su tiempo, estudiando a Harry a conciencia.

-Habrá repercusiones Harry, si alguien dice algo, podrías acabar en Azkaban, estas consiente de eso-

Harry lo sabia

-De lo único que estoy consiente ahora es que tus hombres tardan demasiado- Harry rio tratando de ablandar el ambiente, pero el gesto serio de Castor no cambio.

La puerta sonó en un rápido golpeteo, Castor respondió y le indico a Harry a seguirlo.

-Castor en serio gracias- le dijo Harry antes de que cerrara la puerta tras el.

El entumecimiento de su espalda no se iba.

-o-

Luego de recibir un par de empujones y muchas-muchas- feas miradas de los aurores, estos decidieron llevarlo con Harry dentro del castillo, Draco estuvo barajando sus opciones de volver, como hacerlo o métodos para convencer a Potter de volver a traerlo.

Potter

El rostro de Draco se sonrojo y aquello no paso de largo de sus captores que se empeñaron en hacer trastabillar un par de veces más a Draco bajo el susurro enojado de sus reproches.

Pero el no tenía tiempo de pensar en eso, solo quería encontrar un hueco cercano donde enterrar sus rostro para no darle la misma a Potter ¿qué demonios le había pasado a ese cuatro ojos para tratarlo así?. Bueno no era nada nuevo que lo besara, pero si era un completo shock que lo hiciera, consiente y frente a público.

Su rostro se cubrió de nuevo de rojo aún más oscuro y casi le pidió a los aurores que le enterraran ahí mismo.

¡¿Que estaba pensando estúpido Potter?! Saliendo con eso en ese momento.

-No puedo creer que esta bazofia sea su novio- escucho decir.

-Pues si que tiene malos gustos el salvador-

Draco se quedó quieto pero fue impulsado delante de nuevo por un empujón.

No. Debió escuchar mal, Potter no diría jamás que eran pareja

Eso era una burda mentira, una muy mala por cierto, no habría forma en que le creyeran.

A menos eso creyó, cuando pasaron al pasillo principal y vio a Harry como si fuera la primera vez que lo viera, con el rostro lleno de rubor y sus ojos brillantes. Que vista…

Cuando se dio cuenta de sus pensamientos desvió la mirada a un cuadro cercano de una niñas en un verde campo, pero las pequeñas empezaron a bailar y a cantar "Harry y Draco sentados en un árbol…"

-Lo encontramos- dijo el hombre robusto a su lado

-El idiota se metió al bosque prohibí…-

Draco noto la mirada fulminante de Potter para el auror, se preguntó fugazmente si siempre había tenido esa mirada atemorizante, si le hubiera mandado una de esas a Draco en el colegio estaba seguro de que lo habría dejado en paz al menos unos meses.

Que miedo y gratificación sentía más que nunca al no ser el objeto de esa mirada. Se le escapo una sonrisa de superioridad.

Otros aurores se presentaron con Marcus maniatado. Sin ninguna palabra o ceremonia Harry lo tomo del hombro y llamo con la mano a Draco que se puso de camino rápidamente feliz de deshacerse de su compañía.

Antes de desaparecer vio el gesto impasible de antes sonriente auror, eso no le daba buena espina a Draco.

De pie en el recibidor de la casa Black fueron amenazados por un iracundo Sirius que fruncía el ceño a lo imposible.

-¡¿Qué significa esto?!-

Al notar que el ambiente se caldeaba Draco opto por una salida discreta, giro sobre sus talones y se dirigió a la habitación del fondo donde se alojaba de forma temporal su padrino, tenía muchas cosas que comentarle. Dio un par de toques a la puerta y la empujo, la habitación estaba vacía a no ser un par muebles finos y una gran cama con las sabanas revueltas.

¿Donde estaban los elfos que hacían la limpieza?

Lo dejo como estaba y camino por un oscuro pasillo hasta sentir el típico olor de una hornalla encendida con ingredientes en cocción, podía reconocerlos todos incluso a esa distancia. Una poción para dormir, que conveniente para sus propósitos.

Entro en la gran sala cubierta con estantes llenos de ingredientes y instrumental de todo tipo colgado en las paredes, el sueño de todo pocionista, se quitó los grilletes con la palabra de seguridad y las puso a un lado.

-¿Padrino?

La oscura forma del mayor se hizo visible en un rincón, batiendo el contenido de un caldero.

-¿Que pasa Draco? Cuando volvimos de la reunión no estaban- le dijo suavemente pero Draco sabia por experiencia que tenía que tener muy claro que tendría que contestar.

-Potter me llevo a Hogwarts, necesitaba contactar con un incubo de allí, para salvar la mente de Lilian-

-Potter y su estúpido complejo de héroe ¿debo suponer que todo fue bien?-

-No del todo-

Draco le conto lo de Marcus y sus amigos, raramente feliz de soltar aquello del pecho.

-Además ese estúpido de Potter le dijo algo así de que soy su novio…-

La varilla de la mezcla cayo y Draco detuvo su historia.

Joder no acaba de decir en voz alta que Potter les dijo a todos que es su novio ¿o si? ¿A su padrino en persona?

-Especifica Draco-

Maldita sea.

-Al parecer lo dijo por…apelar a la compasión de los aurores- le dijo simplemente

-¿Un mortifago que recibe compasión solo por ser el compañero romántico del salvador?-

Eso no cabía así antes en la mente de Draco.

-Asi parece…-

Draco observo la penetrante mirada negra en su padrino estudiando lo casi haciendo legirimancia a través de ellos, se removió de pronto inquieto.

Su padrino suspiro, algo de por si poco común y de mal augurio.

-De tu historia puedo deducir que los afectados tienen una forma de comunicar entre ellos aunque estén trasformados, ¿es correcto?-

Draco sintió alivio al cambio de tema.

-Asi parece Blaise y Theo parecían llevar una conversación fluida-

-Pudiste entender algo de ella-

Draco lo pensó

-No mucho, solo algunos balbuceos incoherentes y una que otra frase-

Snape se froto la barbilla. Que método utilizaban para comunicarse.

-¿Draco hace cuanto que bebiste la poción?-

-Hace ya un par de meses-

-Existe la posibilidad de que uno de los efectos secundarios de la poción sea la capacidad de entendimiento entre los afectados, si tu escuchaste balbuceos, alguien más afectado por la "luz de lobo" podría entenderlo todo.-

Draco lo analizo, de esa forma podrá hablar con Theo fácilmente.

Viendo las ideas cruzar por los ojos grises de su ahijado Severus adelanto las conclusiones.

-Es posible que bebiendo dosis bajas y en tiempos controlados puedas adquirir esos efectos en ti mismo, sin llegar a convertirte, pero llevaría un tiempo de estudio y casi ninguno de prueba, no podrías medir su posibles adversidades-

-"Un buen pocionista olvida las ceremonias y toma su propia pócima" o ¿no es eso lo que me enseñaste padrino?-

Severus asintió con media sonrisa en el rostro, pero por más arriesgado que fuera el tomaría medidas.

-Exactamente. Pero eso deja el punto del ¿Cómo? ahora será el ¿cuándo?. Potter no te dejara ir solo y si te acompaña será un desastre en ese encuentro-

-Ire yo solo y creo que tu y la poción para dormir que preparas me ayudara en eso-

Severus esta vez sonrió con ganas.

-o-

Cuando Draco se retiró, Severus se sintió sin fuerzas obligándose a apoyarse en una silla cercana, su poción estaba a punto de completarse y era la única buena noticia que había recibido en el día, después de asistir a una reunión llena de acusaciones y falsos argumentos supo de la fragilidad de la orden era más delgada que nunca, toda la discusión basada en el niño que vivió y si estaba preparado de forma adecuada para enfrentar lo inevitable.

Muchos dirían que no, el diría que no.

Pero luego de las hábiles palabras de Dumbledore todos habían sido una vez más convencidos y puestos calmos a esperar las mejores noticias.

Se había organizado un grupo de control para los más jóvenes y otros más para investigar pistas. Se preguntó a que estaría jugando Albus para distraer a los otros así.

Era un juego peligroso, un que llegaría a su fin muy pronto, el señor oscuro se movía rápidamente y violentamente a través de las ciudades, casi nadie podía detenerlo, Severus creía saber la razón, buscaba a Draco, desde que escapo de su control su único doncel "maduro" la había agarrado con todo el mundo.

Entendía la furia y el enojo, pero no entendía la prisa del lord por encontrarlo, siempre estaba seguro de ganar la guerra y de serlo solo sería cuestión de tiempo de que lo encontrara, pero el lord lo buscaba, Severus olía algo turbio en el ambiente, que esperaba el lord apresurando sus planes de un heredero.

A menos que algo pasara.

Algo que tenía que averiguar.

La poción cambio de color y Severus se prestó a embotellar un par debidamente, luego fue a una alacena y tomo un par de viales con luz de lobo que Draco le había dado a reguardo, debía pensar bien la dosificación o quizá usar un antagonista para que su efecto fuera más lento.

Sirius Black decidió entra por la puerta en esos momentos, con el rostro furioso y la cara roja, caminaba con pasos fuertes y zancadas largas obviamente molesto, no había que ser un genio para saber que habia sido por Potter.

Le noto con la mirada fija y desconfiada sobre él, Severus se pasó una mano por el pelo para arreglar un par de mechones que habían salido de su custodia, Sirius estudio el movimiento con detenimiento, lo cual Severus aprovecho para esconder de forma discreta sus viales blancos dentro de su túnica.

-Black- les saludo Severus cuando estuvo seguro de que no se habia dado cuenta

Sirius bufo en respuesta

-¿Esta lista la poción?- le pregunto con enojo

Lejos de amedrentarse el pocionista afirmo con la cabeza, logrando que nuevamente cayera un mechón de pelo sobre su rostro.

-Si- extendió la mano- tómala antes de acostarte y deja de soñar con osos de felpa Black, que ir por allí abrazando a la gente que solo quiere descanso no es sano-

Sirius se sonrojo

-E-ese no es tu problema-

-Claro que si, soy el principal afectado con esa mania-

-N-no…-

-Solo tómatela y mantén las manos juntas Black y te aseguro que ya no habrá sorpresas en la cama-

Un estremecimiento recorrió ambas columnas, carraspearon. Quizá Severus no escogió sus palabras adecuadamente

-Quise decir que ya no habrá retribuciones desagradables por tu afecto inconsciente, aunque podría reconsiderar el Petrificus Totalus-

Sin respuesta Severus dejo un vial en la mesa y se dirigió a la puerta, cuando iba a cruzarla Black lo tomo de los hombros, parecía agitado de extraña manera, no era como siempre que reprimía su rabia antes de un enfrentamiento.

-Yo…no lo hare, solo es que en las noches me inquieto-

Severus lo sabía, desde que compartían habitación no había noche que no se presentaran pesadillas y agitación, que llegaron a calmarse solo una vez que Black había adquirido la costumbre de recorrer el trecho que separaba sus cuerpos para abrazarle con fuerza.

Él lo entendía, pero no quería sacrificarse por el bien de los demonios de ese hombre, porque solo alimentaban los suyos.

Severus asintió con cautela y se liberó de su reten, salió por la puerta.

o—o

Cuando cerró la puerta de la habitación apoyo su espalda en la fría madera, suspiro, una manía que había adquirido recientemente y de verdad fastidiosa, se enderezo y se ajustó su negra túnica, se adentró en la habitación mirando con recelo el revuelto de sabanas de la gran cama, si alguien lo viera desde fuera se daría una idea errada, pensó con angustia.

Un reloj de cuco anuncio las horas veintidós, hora habitual en que Black hacia presencia en la habitación, con desagrado empezó a ordenar las sabanas recordando no protestar por la desverguensura Black de pasar los servicios de un elfo mientras lo albergaba a él en el cuarto.

"Para que si estas tu" le había dicho con una sonrisa en la cara, aparentando seguridad y aplomo había negado con los hombros para restarle importancia.

Pero ahora, si que le molestaban ciertas tareas.

Sacudió las sabanas para volverlas más lisas mientras las extendía quitando con un fuerte movimiento un par de pelos de perro que se veía. Cuando termino se dispuso a cambiarse de ropa a una de cama para por fin descansar de ese funesto día.

De reojo observo como la chimenea encendida iluminaba unas sábanas viejas frente a ella. Al principio creyó que Black le haría dormir allí como un perro, pero para su sorpresa fue la forma animaga de Black la que habia ocupado ese sitio, dejándole la cama libre solo a él.

Recuerda sentirse confundido por esa actitud, y la falta de comunicación, ya que los perros no hablaban, en particular el gran perro pulgoso, que solo se limitaba a alzar la nariz al entrar en la habitación y echarse frente al fuego con total placidez y descaro. Cada noche lo mismo, cada noche el con insomnio.

Eran lloriqueos que escuchaba pasando las tres de la mañana, pequeños gemidos animales de tristeza y terror absoluto, al principio se habia levantado a reclamarle de muy mala manera, pero Severus se detuvo cuando se contestó una pregunta a medida que finas lagrimas corrían sobre el corto pelaje del animal.

Conmovido de cierta forma y asegurándose durante varias noches que no eran una especie de retorcidas bromas se aseguró de hacer aquel lamento más soportable, no era tan tonto como para creer que eran pesadillas normales, eran recuerdos de sus momentos tormentosos, recuerdos de su estadía en Azkaban.

Una noche a las dos de la mañana los gimoteos empezaron, preparado Severus se hundió aún más entre las sabanas, pero esa noche era especialmente lastimera, los gemiditos casi parecían palabras de angustia pura y su cuerpo tan largo como era se convulsionaba en breves espasmos de lo que parecía puro terror. Molesto como nunca quiso lanzar sobre el gran perro negro una jarra de agua que se había dispuesto desde un principio para ese hecho, pero impensablemente y casi como si su cuerpo le tomara como una broma a sí misma, lo que hizo fue muy diferente, se puso de pie y camino al gran can, se arrodillo y limpio sus lágrimas a medida que repartía casi fantasmales carisias en su tenso lomo. El gimoteo se detuvo luego de unos minutos, Severus quiso volver rápidamente antes de que el sueño del Gryffindor insoportable se alejara y despertara, pero un segundo antes de alejarse, fue solo un momento, cuando sintió que el can movía el hocico hacia su mano y le daba un pequeño lametón.

Severus se acomodó el pelo con frustración ¿que demonio le había poseído para hacer aquello?

Pero al menos pudo dormir esa noche y las siguientes, siempre y cuando le dedicara al chucho insoportable un par de minutos para consolarle.

¿Entonces como había acabado en su cama?

En ese momento la elfa personal de Draco hizo su aparición, tan conocida para él.

-Severus Snape señor- le dijo la menuda criatura.

-Zulu-

-Mi amo manda a Zulu para pedir una poción-

Ciertamente Severus ya sabía cuál, en silencio le dio a la criatura el frasco de dormir sin sueños y otra de luz de lobo adjuntado a una pequeña noche, pidiéndole discreción despacho a la elfa.

Suspiro de nuevo ¿porque lo hacía?

Miro el reloj y se apuró a acomodar las grandes y cómodas almohadas en una solo línea en medio de la cama, formando un límite impenetrable entre los dos espacios que ocuparían ambos ocupantes.

Espero que Black simplemente tomara su poción y se transformara en perro y se acomodara frente a la chimenea sin problemas. Aunque también creyó que también en esta ocasión el can se escurriera entre as sabanas buscando calor cuando el fuego del cuarto se hubiera extinguido.

Maldijo al invierno londinense y maldijo el hecho de que Black pierda su transformación luego de una pesadilla en especial espinosa, cosa que pasaba cada vez más seguido.

La puerta se abrio y el perro negro entro y sin ceremonia se dejó caer en las sabanas frente a la chimenea, Severus se subió a la cama y espero que Black tuviera un sueño tranquilo ya que no soportaría despertar entre los brazos de ese hombre de nuevo.

No podría soportarlo, le repudiaba, Black le repudiaba.

Severus jalo las sabanas hasta encima de su cabeza mientras notaba que la luz de la chimenea menguaba con terrible lentitud. No podía conciliar el sueño.

-o-

Remus le dirigió una mirada de culpa al bastón que le había servido de apoyo durante su recuperación y luego miro sus pies y la enfermería.

Había mentido descaradamente al medimago luego de su revisión, asegurándole sentir adormecimiento y leves punzadas en su pierna afectada, mentira más grande ya que Remus podía caminar muy normal y tranquilo desde hace un par de días.

Se recrimino muchas veces, como esperaba dar el ejemplo a sus estudiantes de sinceridad si él lo hacía egoístamente.

Una voz pequeñita le recordó que no era un maestro en esos momentos y que ser egoísta una vez cada tres años era sano.

Las luces de la enfermería redujeron su brillo dando a entender que la hora de descansar había llegado, Remus se dejó caer en la pequeña cama a la que se había aferrado y la razón por la que había mentido vilmente al podre medimago que creía estar haciendo algo mal hasta el punto de que se le aguaron los ojos con lágrimas.

Sintió una punzada de culpa, luego otra más grande cuando se dirigió a la cama donde yacía el cuerpo lazo del rubio mayor. Sabia por Harry y por las conversaciones que había escuchado de Ron que dentro de esa mente "no había nadie" según lo que habia explicado a sus hermanos.

¿Pero en realidad aquel cuerpo era solo un cascaron vacío?

Dudo con fuerza porque asi quería hacerlo. Volteo a ver la fila de camas ahora vacías y negando para si se sentó con total calma al borde de la cama del rubio paseando casi con culpabilidad la vista por todo aquel cuerpo, casi parecía que no habían pasado los años, todo en él era igual y hermoso. Pero al llegar a su rostro inexpresivo casi creyó que solo era un cuerpo sin vida, pero el movimiento de su pecho bajo sus palmas lo desmentía.

¿Cuándo había puesto la mano allí?

Agito su mano libre abanicándose por un poco de aire para su caliente rostro, se sentía estúpidamente otra vez con catorce años, nervioso, inseguro y sumamente frustrado.

El rostro del patriarca Malfoy se giró y emitió un suspiro bajo, Remus casi salto en su sitio, aquel era un signo de que todavía había alguien allí ¿verdad?

A la mente le vio una frase que había leído en un viejo libro alguna vez "Y levanta los ojos al cielo amor mío y observa el mundo de tu alrededor, el mundo que tus ojos se negaron a mostrarte en tu letargo, mira mi príncipe los ojos de aquel que te ama y te venera, aquel que daría su vida por un instante de tu azul mirada, aquel que espero tanto a que despertaras".()

Remus sonrió sin poder evitarlo, era lo que más quería y temía que pasara, que aquellos ojos le miraran. ¿Como lo harían con odio, burla, desconcierto?

¿Amor?

Se levantó de golpe por el pensamiento absurdo, Lucius nunca le amaría, lo sabía desde hace años, pero no por eso dejaba de dolerle. Lo miro de nuevo en su letargo y se llenó el pecho de anhelo y determinación, con una rápida mirada a sus espaldas se lanzó con firmeza a esos labios que suspiraban de a veces, cubriéndolos rápidamente y con furia.

Cuando paso y cayó en cuenta que no se le venía el mundo encima, lo hizo de nuevo una y otra vez cada vez tardando más y cada vez deshilachando de su pecho aquellos sentimientos que había tratado de ocultar.

Un beso en particular fue significativo para él, uno suave y apenas de rose, pero que le recordaba aquel que había robado alguna vez al mismo dueño.

Sus manos se movieron hacia las mejillas del durmiente para acariciarlos con anhelo y delicadeza.

Mientras pueda…se decía a si mismo, pero sus ojos querían soltar lágrimas.

Se separó apenas feliz y descontento.

Una mano temblorosa en su mejilla evito que lo hiciera más lejos. Remus dejó de respirar, enfoco la vista en los ojos contrarios.

-Lucius…-

-o-

-o-

Hasta aquí, nuevo cap, con un montón de retraso. Lo lamento mucho.

Pryre-chan