Capítulo doce: Ya no.
― ¡Suelta a mi hermana! ―escuché la voz de Prue. La siguiente cosa que vi, fue a ella alejándolo de mí y golpeándolo en el estómago.
― ¡Cole! ―grité viéndolo encogerse, pretendiendo que no lo había lastimado, aunque yo sabía que sí lo había hecho.
― ¿Cole? ―preguntó Piper― ¿Por qué sabes cómo se llama?
― ¡Dios mío, Prue!, ¿Estás loca? ―grité poniéndome frente a Cole, intentando protegerlo de ellas.
― ¿Quién es este hombre? ―preguntó Paige nerviosa, y pude ver en sus ojos que ésta vez, no iba a apoyarme.
Dejé de respirar ante la pregunta. Estaba nerviosa y asustada, ¿Por qué me preguntaba eso? Bueno, la pregunta era tonta: quería saber porque me habían visto besándome con él en la mitad de la calle. No podía mentirles, sería demasiado obvio...y quizás era hora de hablar.
Sólo quizás.
Mi familia me miraba con cara de preocupación; no puedo ver a las demás porque están detrás mío. Me gustaría poder mirarlo a los ojos, y aunque no puedo, sé que me apoya.
― Se llama Cole, y si sé como se llama es...―tragué en seco, respiré profundo y lo escupí― porque es mi novio.
Dejé de prestarle atención a la música que se escuchaba desde la casa de al lado, porque la única cosa que ahora lograba escuchar era mi corazón latiendo y los sonidos que mis hermanas emitían.
El silencio de mi abuela.
― ¿Tu qué? ―gritó Piper, tirándose el cabello de raíz.
Había perdido toda fe en mí.
Como Paige.
Dos en una noche.
No podía soportarlo.
Prue apretó sus puños y se nos acercó intentando alcanzar a Cole...o su yugular. Sí, su yugular suena más al estilo de Prue.
― ¡Detente! ―demandé intentando evitar que lo matara, haciéndola retroceder un poco― Vete. ―le pedí sin voltear, aún mirando a mi hermana.
― No. ―dijo desde mi espalda acercándome por la cintura, haciendo que mi confianza en él se hiciera más fuerte.
La abuela hizo un gemido de dolor y dirigió su mano hasta su pecho. La vi caer lentamente al suelo, presionando sus párpados.
Todo empezó a ir en cámara lenta.
No podía oír ninguna voz, aunque todas estuviesen gritando y moviéndose. Me quedé en mi lugar: esto estaba pasando gracias a mi. Era mi culpa.
Si la abuela moría, sería mi culpa.
Piper trató de sostenerla sentándose en el suelo tras ella, mientras que Paige tomaba su mano pidiéndole que se tranquilizara. Prue sacó su teléfono para llamar a una ambulancia o lo que fuera que pudiera llevarla a un hospital pronto, pero la abuela susurró un "no". Luego de guardar su celular en su bolsillo, Prue se agachó y le pidió a nuestras hermanas que le ayudaran a llevarla a la casa. Lo intentaron, pero estaban demasiado nerviosas y aunque la abuela no era gorda ni pesada, no tenían la fuerza necesaria para levantarla.
― Déjame ayudar. ―pidió Cole corriendo hasta ellas, soltándome antes de hacerlo y fue difícil dejarlo ir: estaba casi unida quirúrjicamente a su piel.
― ¡Aléjate! ―ladró Prue, casi mordiéndolo.
― No pueden hacerlo solas, déjalo ayudar. ―le pedí, despertando de mi atontamiento.
Piper tomó a Prue del brazo, y tuvieron que reconocer que teníamos razón. Una vez adentro, Paige le llevó algo de té a la abuela y Piper se sentó junto a ella. No podía creer que estuviera despierta y que todo esto estuviese pasando: pero lo peor aún no llegaba.
― ¿Cuántos años tiene? ―preguntó Prue mirándolo con odio en los ojos.
― Deberías irte. ―le dije a Cole, apoyando mis manos sobre su fuerte tórax.
― Veintiocho. ―respondió tan claro como pudo, ignorando mi petición.
Él también sabía que éste era el momento.
― ¡Cerdo! ―gritó Prue tratando de alcanzarlo y Paige casi deja caer la taza de té.
― Basta. ―les pidió Piper, deteniendo a Prue en su camino― La abuela está enferma y deberían respetar eso, si no pueden hacerlo, salgan de aquí. ―nos pidió en boz baja para no molestar a nuestra abuela, pero muy, muy enojada con nosotros.
Con todos por igual.
― El único enfermo aquí es él. ―dijo Prue mirando a Cole con profundo odio.
― Phoebe, por favor, pídele a este caballero que se vaya. Estoy segura de que entiende que algo entre tú y él sería un error, y que esto no es más que un malentendido. ―dijo Piper con frialdad.
― Ya escuchaste, vete. ―ordenó Prue.
― Phoebe. ―rogó Paige― Si querías romper las reglas y probarnos cuán rebelde eres, ya lo hiciste. Ahora, por favor, termina con este tipo y ponle punto final a esto.
Sentí la presión del mundo sobre mis hombros. Tenía que decirles la verdad, ¿Pero cómo? Sabía que era fácil "Familia, estoy embarazada" no difícil de pensar...pero mucho de decir.
― No puedo. ―dije apretando los labios.
No me podía sentir peor.
― ¿Por qué no? ―preguntó la abuela, y las otras intentaron pedirle que se relajara. Pero ella no las escuchó: quería saber. Me miraba con una expresión dura y seria, con los ojos casi muertos.
Decepcionada.
― Porque...es mi novio y lo amo. ―dije arrepintiéndome de mi decisión, cambiando la oración en el último momento.
― Por favor. ―se quejó la abuela, perdiendo los estribos― Señor, voy a fingir que usted no tenía idea que mi nieta no tiene más de diecisiete y que ahora que lo sabe, pensará sobre lo que es bueno y malo y la dejará vivir su vida como una adolescente normal.
― No puedo dejarla.
Ok, mátenme ahoram ¡Mátenme ahora por favor!, ¡Ahora, ahora, ahroa!
― ¡Si no lo haces te prometo que voy a secarte en la cárcel!, ¡Inmoral!, ¿Cómo te atreves a venir aquí, decirnos que estás con mi hermana menor y luego decir que no piensas dejarla? ―advirtió Prue, haciendo su mejor esfuerzo para no gritarle; únicamente para no molestar a la abuela.
No nos movimos.
Ni un centímetro.
― Neces...―intentó decir Cole, pero ella lo interrumpió de nuevo.
¿Por qué no lo deja hablar?, ¡Es la única que habla en el salón! Me estaba empezando a enojar más y más. Había venido aquí, asustada hasta el pescuezo y ahora, lo único que estaba haciendo era demostrarme por qué solía salir, beber, escapar de la casa. Por qué me sentía incómoda, sola, fuera de lugar, buena para nada: no decía que fuera su culpa que yo me hubiese convertido en el monstruo que era, pero sí era una de las razones por la cual no me sentía fuerte para cambiar: todo el tiempo diciéndome que era una pérdida de tiempo, nunca tomándose un segundo para intentar entenderme, no como Piper...pero...había sido tan cruel con ella, aprovechándome de su paciencia y dándole un sobrino o sobrina en recompensa.
― ¡No digas que no te lo advertí!, ¡Haré que mueras, renazcas y mueras otra vez en la cárcel!
Y eso, fue todo lo que necesité para darle un puñetazo en la cara...que no le di, por supuesto. O bueno, no tan "por supuesto" pero era mi hermana y la abuela estaba enferma. Tenía que comportarme, un poquito.
― ¡No puede irse! ―insistí tratando de resistir los nervios y el mareo, afirmándome de su mano. Él enrolló sus dedos con los míos― Y no puedes a mandarlo a prisión ni nada por el estilo.
― ¿Segura? ―preguntó Prue levantándose del sofá― ¡Dame una sola razón por la cual no puedo poner a este pedófilo bastado tras las rejas para siempre! Estoy segura de que no tienes ninguna ¿Y sabes qué? Lo haré de todas formas. No me importa si me odias hasta el último día de tu vida, pero si no puedes ver lo que es bueno para ti, tendré que obligarte.
― Ok, por mí está bien. ―dije encogiéndome de hombros. Mis amigas intercambiaron miradas de preocupación― Si quieres ser la que lleve a su sobrino a visitar a su padre a la cárcel y explicarle que tú misma lo metiste ahí.
Silencio.
La única cosa que pude oír, fue silencio: profundo, aterrador, incómodo.
Gisselle, Helena y Rubí cerraron los ojos, pensando en lo que nos habían dicho ayer "Cuando les digan, estarán muertos" luego Gisselle había agregado "súper muertos". Paige abrió sus ojos a su máxima expresión, incrédula, y Prue puso cara de interrogación, dejando su enojo de lado por un segundo, en shock.
― ¿Qué dijiste, Phoebe? ―preguntó Piper, y vi lágrimas de negación en sus ojos.
Tenía que reconocer que esa era una buena pregunta: si había apuñalado a Piper antes, ahora lo había hecho directo en su corazón y de paso se lo había arrancado del pecho. ¿Qué había dicho?, ¿Cómo lo había dicho? Nerviosa, estaba nerviosa...y no pude evitar ser irónica en un momento así de importante, ¡Genial Phoebe, genial!
Genial.
Pero al menos lo dije, ¿Verdad?
Suspiré y cerré mis ojos por un segundo.
― Estoy embarazada y el "cerdo" es el padre de mi hijo, de su sobrino. ―agregué mirándolas a todas, en especial a Prue― De tu bisnieto. ―finalicé con un hilito de voz en la última oración; no quería herir a la abuela, pero era un poco tarde para pensar en ello.
Estaba hecho.
Lo había dicho.
Les había contado la verdad y ahora no tenía idea qué seguía. Respiré profundo, de nuevo, y enderecé mi espalda para acercarme más a Cole.
Dicho esto, Paige cerró sus ojos y se sentó en el suelo, en shock. Prue reaccionó y ahora estaba furiosa, tanto que estaba llorando de ira, y Piper...no tuvo la oportunidad de llorar o gritar porque el gemido de la abuela fue mucho más fuerte y agudo.
― ¡No!
Eso...sentí eso como si estuvieran penetrando cada minúsculo poro de mi cuerpo. Como fuego. Fuego helado. Sentí dolor, sentí todas sus esperanzas rompiéndose en cientos de pedazos, las suyas y las mías. Mis rodillas no soportaron más y si no fuera por Cole, hubiese terminado en el suelo.
Él me sostuvo en su abrazo protegiendo mi cuerpo con su brazo derecho y mi cabeza con el izquierda, mirando a la abuela quien respiraba con dificultad, agitada y con sus ojos rojos.
Como los míos.
― ¡Oh no! ―gritó Gisselle saltando desde los pies de la escalera hasta el sillón― ¡Hay que llevarla al hospital, ahora!
― ¡No intentes distraernos! ―gritó Prue, y si las palabras mataran, mi amiga hubiese pasado a mejor vida en el instante.
― No lo hace. ―dijo Piper― Prue, está teniendo un infarto. ―respondió con su voz temblando.
No puedo recordar bien cómo, porque estaba ocupada repitiéndome que todo era mi culpa y que merecía morir de la forma más lenta y dolorosa posible, pero llegamos al hospital. Una vez ahí, nos sentamos en la sala de espera. Prue, Piper y Paige se sentaron en la fila izquierda de sillas mientras que Helena, Gisselle, Rubí y yo en el lado izquierdo: con nuestras espaldas contrapuestas a la línea contraria.
Sin mirar de frente al otro lado.
"El otro lado". Eso sonaba como "el lado enemigo". Como una pequeña guerra, la misma que se desarrollaba en mi corazón en ese momento, ¿Cuán sencillo podría ser bajar al primer piso y preguntar por el nombre de un médico que pudiera hacerme un aborto?
¿Cuán fácil sería actuar como la cobarde, irresponsable y egoísta Phoebe?
― Shhh...―dijo Cole en mi oído, y yo asentí antes de acurrucarme más.
Tenía que dejar de pensar así, pero, ¿Era responsable tener al bebé?, ¿O no lo era?, ¿Era responsable no tener al bebé?, ¿Qué era responsable?, ¿Qué era mejor, o en su defecto, bueno?, ¿Y si tenerlo resultaba ser la decisión egoísta?, ¿Y si...
Él me tomó la mano entre la suya, y yo dejé ir todas mis reflexiones cuando vimos al doctor aparecer en la sala.
― ¿Cómo está? ―preguntó Prue; su lado estaba justo en frente de los box de emergencia.
Su lado. No puedo creer que ella esté en "un lado" y yo en "otro lado diferente y totalmente opuesto".
― Está bien. Va a estar bien, no alcanzó a ser infarto.
― Quiero verla. ―pidió Piper sollozando. Solamente ahora me daba cuenta de que había estado llorando todo el tiempi.
― No puede tener emociones fuertes. ―nos advirtió.
― Ya las tuvo...―reconocí mirando el piso.
― Ni se te ocurra intentar ir a verla. ―gruñó Prue― Piper, Paige, vayan. Yo me quedo vigilando a esta gente.
― No somos esta gente. No soy esta gente: soy tu hermana. ―le dije a Prue.
― Ya no.
Ese fue otro dolor directo a mi corazón: ya no era su hermana, ¿Por qué? Me pregunto...si Cole tuviese mi edad, o si yo no fuera la perra que soy, ¿Me hubiese perdonado? Esto no era por estar embarazada, ¿O sí?, ¿Por qué me odiaba tanto?, ¡Por qué toda la gente que amaba terminaba odiándome! Abandonándome...
Olvidándose de mí.
Al fin de cuentas, sabiendo que siempre me las arreglaba para matar los sentimientos de los demás con respecto a mí, de una forma u otra...¿Era una buena idea tener al bebé?, ¿Era una buena idea tener a Cole?, ¿Era una buena idea seguir viva?
Traté de abrazarlo. Me sentía tan débil, tan nerviosa...pero tenía que pensar en mi pequeño: necesitaba paz y amor, no odio y desastre. No lo que le estaba dando, pero Cole me mantuvo lejos, sólo para prevenir. Creo.
Espero.
― Házlo. ―le dijo Prue― Si quieres cogértela aquí y ahora, adelante. No me interesa.
Se dio la vuelta y dejó el lugar para juntarse con las demás. Gemí de dolor, de miedo, de incredulidad. Ella le estaba diciendo que podía hacer lo que quisiera conmigo porque yo no valía la pena: porque no le interesaba. Ya no, porque no era su hermana.
La había perdido.
Esta vez en serio, esta vez para siempre.
― No la escuches. ―me pidió abrazándome por voluntad propia.
― Tiene razón. ―le dije temblando entre sus brazos― Tiene razón.
― No tiene ra...―intentó decirl
― ¡La tiene y lo sabes! ―grité empujándolo, levantándome de mi silla.
Gisselle se acercó para abrazarme, sin decir nada.
Más tarde, el mismo día, o noche, la abuela obtuvo el alta. Cole se fue. Me costó un poco convencerlo de que no iba a suicidarme, dejar de comer o llorar toda la noche, por el bien del bebé...y el mío también, aunque a mi no me interesaba demasiado lo que pasara conmigo, pero sí lo que pasara con mi pequeña cosita.
― Si pasa algo, si necesitas algo. ―me dijo acariciando mi cara con tristeza en sus ojos azules.
― Llamaré. ―prometí besándolo rápido, sin ánimos.
― Te amo. ―me dijo tomando mi cabeza entre sus manos, haciéndome mirarlo a los ojos.
― Yo también te amo. ―dije sonriendo, solamente para hacerlo sentir menos preocupado.
Suspiré abrazándome a mí misma, viéndolo irse a paso lento. Tenía miedo: si volteaba, prometía que no pararía de llorar hasta el año entrante.
― Vienen para acá. ―dijo una voz que pude reconocer como la de Paige.
Asentí lenta y tristemente, las otras estaban algo lejos de mí. Les había pedido que se mantuvieran así, no quería que Prue las atacara o alguien las tratara mal.
― Lo siento. ―me dijo abrazándome fuerte.
No sabía cómo tomar eso, ¿Qué quería decir?, ¿Sentía lo que había pasado?, ¿Mi embarazo?, ¿Que hubiese nacido viva y no muerta?
Se separó de mi y no dijimos nada. Piper y Prue aparecieron con la abuela y una enfermera.
― Cuidado. ―pidió Piper a Prue, quien ayudaba a la enfermera a sentar a la abuela en el auto.
― Déjame ayudar. ―les pedí.
Prue me dio la mirada. Retrocedí.
― Aléjate, ¿Acaso nunca te enseñaron en la escuela que una mujer embarazada no debe hacer esfuerzos? ―comentó con sarcasmo, remarcando las palabras "escuela", "mujer" y "embarazada".
Lo había dicho directamente, pero de manera diplomática al mismo tiempo. Sentí sus palabras como una patada en las costillas: no había terminado la escuela, no era una mujer aún...pero estaba embarazada.
Volteé a ver a la abuela, esperando oír su típico "Prudence" o algo así, pero lo único que obtuve fue un corazón roto.
― Cariño, por favor. Deja que Prue haga las cosas. ―respondió sin siquiera mirarme.
Ese "cariño" había sonado tan frío, tan ajeno a ella que por un instante sentí que me estaba diciendo que ya no era su nieta, como Prue había dicho que ya no era su hermana.
Vi a mis otras tres hermanas, o dos, porque Prue ya no lo era, ayudar a la abuela.
― Vamos a tomar el bus, no hay espacio para todas. ―dijo Helena, hablándole a no sé quién― Si aún nos quieren en la casa.
Prue no respondió, solamente se sentó en el asiento del conductor. Paige no sabía qué decir, y me miraba como si me extrañara, como si no me hubiera visto en años, pero al mismo tiempo no quería acercarse. Estaba asustada.
Estaba asustada de tenerme regreso solamente para perderme otra vez...éramos muy unidas cuando niñas. Podía recordar todas las tardes que pasamos jugando dibujar a mamá en nuestros cuadernos...porque no podíamos recordar nada de ella. Piper y Prue podían, incluso tenían algunas historias pero nosotras...apenas nuestra imaginación y la firme convicción de que si realmente creíamos, nuestras fantasías podían hacerse reales en nuestras cabezas.
Pero eso ya estaba en el pasado.
Nunca le habíamos contado de eso a nadie...solamente, perdimos la costumbre un día, creciendo, y era mejor no hacerlo de nuevo porque si lo intentábamos tendríamos que partir a mamá en dos para poder escribir nuestras opiniones de acuerdo al tema, porque jamás llegaríamos a un acuerdo. No como antes: la madre de Paige me hubiese matado, y mi madre, bueno, ella también me hubiese matado. Quizás si podríamos jugar a imaginarla de nuevo, si lo intentábamos...
― No. Espérenme aquí, vendré a buscarlas. ―dijo Piper en tono maternal, pero cuando sus ojos se posaron en mí, su expresión cambió a una de tristeza.
Intenté subirme al auto, pero me detuvo.
― Espérame aquí. ―repitió, poniendo una mano sobre mi hombro sin mirarme a la cara, sino al suelo.
Escuché la última puerta del auto cerrarse. Tuve que verlas irse sin mí, sacándome del núcleo familiar y haciéndome parte del grupo de extrañas en sus vidas.
Ihh :'(, bueno, ¿No querían a Cole?, ¡Ahí tienen las consecuencias!
Respuesta(s) de review(s) :
Orquidea-Ophelia: jeje bueno la verdad eso lo saqué de la misma serie jeje, pero es cierto...oh, sobre Helena; quería meter algo de eso, queiro decir, no puede ser que por el simple hehco de salir del centro se les pase la drogadicción! aunque claro, ahora se sienten mejor emocionalmente y consumen menos, o nada, se han ido equilibrando pero drogas son drogas! Oh sí, esa Prue xD hago que la odien pero hay que asumir que tiene "sus puntos", lo que pasa es que nosotras conocemos a las chicas y Cole y sabemos que son buenos, pero ella no... lo del regalo fue tu idea, farsante! jajaja. Gracias :)
