Asesiname
Asesiname otra vez, con amor.
Va a ser un día glorioso.
Estamos pisando el borde
y siento que mi suerte pueda cambiar.
Capitulo 13: Lo que ya sabemos.
Se notó misteriosamente envuelto en una alta y anormal temperatura. Creó un trayecto con su lengua que nació desde el ombligo de Hinata hasta acabar en el labio superior, sometiéndolo con una violencia lenta y desesperada, volviendo a instalarse dentro de su boca, hurgando en los más profundo. Buscando respuestas.
Tomaron aire.
Comenzaron a besarse otra vez, sin temores ni inhibiciones. Atropellándose. Iniciaron un profundo balanceo impaciente, que ya no contenía las ganas de ambos de unirse y finalmente transitar ese paraíso personal que juntos habían construido en el pasaje de los meses. Como si en el interior del otro encontrarían la medicina que curaría aquellos males que los azotaron durante sus dos décadas de hostil vida.
A veces la medicina es peor que la enfermedad. Hinata ya no podía sostener con firmeza el arma que le daría muerte a su Sensei. Una oleada de emociones extrañas la habían arrastrado a la orilla que siempre había querido llegar. No sentía vergüenza. Se había vuelto valerosa.
Sasuke le enroscó el antebrazo en la cintura y la elevó para llevarla más contra su piel, como si aun pudieran estar más cerca. Era esa inexplicable necesidad de tener al otro, que no se complace ni con la cercanía más pujante — Te necesito más cerca, aunque sea ... físicamente imposible ... es frustrante— le dijo su Sensei mientras las agitaciones y los movimientos toraxicos eran cada vez más evidentes, más escrupulosos. Las miradas se estacaron en los ojos ajenos y dejaron de ser ajenos. Ese sentido de pertenencia había regresado con una ímpetu devastadora. Sasuke elevó su otra mano y le delineó el labio superior, luego el inferior, luego introdujo su dedo indice en la boca enrojecida de Hinata, finalmente el dedo del medio también y empujó hasta el fondo. Cerró los ojos y sintió la pequeña lengua de ella juguetear con sus yemas, lo estaba provocando dulcemente y él creía perder la cordura en cualquier segundo, entonces suspiró profundo, ensanchando sus fosas nasales mientras retiraba los dedos impregnados en espesa saliva y los saboreó: absorbió todo el liquido de Hinata, lo disfrutó, suspiró aun más profundo. Sus mejillas comenzaron a adquirir una tonalidad rosasea. Nadie jamás hubiera creído que Uchiha Sasuke podría esbozar un gesto tan inocente.
Volvió a la seriedad exacta y calculadora. Trazó una circunferencia en uno de los pechos de ella, mientras la observa retorcerse bajo él, con los ojos entreabiertos, el rostro encendido, el flequillo pegado a la frente y enroscando las piernas de forma frenética, conteniendo el placer. Él no iba a pestañear, no quería malgastar un segundo de su vida, que por primera vez sintió jubilosa, dichosa, plena. Cuando acarició su bajo vientre el calor que este emanaba le quemó, las pupilas se le dilataron y dejó de divagar para ir al punto exacto. Introdujo suavemente ambos dedos en ella y la mueca de Hinata expreso dolor. Sasuke sintió una punzada volver y automáticamente escondió la cabeza entre el cuello y el hombro de ella. Conteniéndose y con sus ojos en un ardor ascendente, retiró el brazo libre de la cintura y afirmó el arma filosa en la mano temblorosa de Hinata. Masajeó suavemente el exterior de la intimidad, de forma muy lenta. Con la voz entrecortada y ronca le dijo —No dejaría de acariciarte nunca— volvió a saborear su mano y luego se relamió —Realmente quisiera comerte— dijo en un tono entre burlón y serio . Hinata lo miró con rostro desconcertado. Ese tipo era perverso, pero la gran parte de la sorpresa provenía de ella misma queriendo ver más de lo que podía hacer Sasuke Uchiha con ella. Una mezcla auto destructiva de ternura y enajenación. Una contradicción hermosa —¿Quieres seguir con esto?— cuestionó mirándola fijo — Debes saber que no hay marcha atrás. No querrás que haya marcha atrás.
—Definitivamente— respondió con voz débil pero firme. Sasuke alzó las cejas. ¿En que tipo de mujer se estaba convirtiendo la tonta Hinata Hyuga de la que siempre se sintió insoportablemente atraído?.
—Acabo de sentir una punzada—le informó sin dejar de mirarla fijo.
—Acabo de sentir miles—indicó con una tímida sonrisa — Me ... me gustas más de lo que puedo expresar, Sasuke.
Sasuke soltó una risotada que sonó a bufido y desvió su mirada hacia un lado. Escuchar esa ultima confesión y su nombre le había retorcido la entrañas—Comienzo a creer que eres la culpable de todos mis trastornos—confesó. Luego, de rodillas, separó sus piernas y cerró el ojo donde el sharingan comenzaba a manifestarse otra vez. Le dolía. Sentía que su lagrimal en cualquier momento explotaría.
Hinata cerró los ojos y apretó los dientes al sentir un objeto cálido y duro entre sus muslos, y la respiración casi desencajada de su Sensei— Yo... también... intenté detestarlo ...— fue la última frase que logró articular.
—Lo sé —le dijo Sasuke, su ojo extrañamente comenzó a sangrar. No pudo darle más importancia que la de su mano enroscada en el cabello de Hinata, del olor que se emergía de ambos —Termina de volverme un jodido loco—dijo mientras se internaba suave pero firmemente en ella— Estas a ... punto ... de ¡LOGRARLO!. ¡MIERDA!—exclamó cuando finalmente se sintió envuelto por una cálida, viscosa y dulce fuerza placentera, que lo invitaba a ingresar más y más. Supo entonces que no conocería jamás sensación más certera, fuerte y extraordinaria, que la de unirse a Hinata. La chica que negó toda la vida, la chica que la vida le había negado.
Inclinó su cabeza hacia atrás. Era el puto cielo.
Al contrario, ella solo pudo sentir una ola invasiva de dolor. —¡SASUKE!—gimió, y él, comenzó a moverse. No sabría describir ese dolor, tal vez se comparaba más bien con un ardor, tal vez no era una sensación tan terrible, tal vez comenzaba a sentirse como si quisiera más.
De hecho lo quiso. Quería a Sasuke Uchiha aun más cerca, aun más dentro. Soltó el arma, quedó olvidada en un rincón de la revuelta cama, se aferró con uñas a su espalda y descendió impulsiva hasta su cadera, donde lo empujo aun más.
Cuatro manos se recorrían desesperadas, arrastrando con ellas el sudor y la ambición de querer más. Hinata lamía descaradamente el cuello de Sasuke, degustando el sabor salado y el aroma, aplastando el rostro contra él para percibir la vibración de sus gruñidos. El volvió su rostro hacia ella y le regaló una sonrisa de dientes apretados y cerró los ojos sin poder disimular sus gestos de satisfacción pura. Cada sonido que se escapaba de la garganta de Hinata, creaba una nueva punzada.
Aun así su mente no se nubló con pensamientos turbios. Lo único que podía construir en su mente abrumada de sensaciones era el deseo de no querer detenerse nunca más. Sintió a Hinata temblar bajo él como una luna en el agua de un estanque. Se movió aun más rápido causando que las entrañas de ambos se retorcieran de regocijo y el sistema nervioso colapse en una extraña y placentera explosión. Un grito mutuo y desgarrador, se unió en sincronía.
Mientras Sasuke finalizaba sus movimientos que iban desacelerando, arrastró la lengua por los labios cerrados de ella y allí quedo estático. Acarició la espalda de ella, y la abrazó.
Se afirmaron temblorosamente en la realidad, rojos y mojados. El Sharingan cedió y las manos de ella se dirigieron, débiles, hacia él pálido rostro de Sasuke, dispersando el pequeño hilo de espesa sangre que había nacido del lagrimal, luego lo dirigió, sorpresivamente a su boca, sus labios se tiñeron de rojo oscuro. —Nada malo nos ocurrió, ahora estamos a mano— bromeó.
Sasuke frunció el ceño —¿Quien eres?.
—Su alumna—afirmó y ambos sonrieron, pero el gesto de Hinata se disolvió en uno de incomodidad.
—¿Que ocurre?— indagó serio.
—¿Puede quitarse de mi, Sensei? estoy... un poco adolorida—cuestionó algo sonrojada y Sasuke, inmediatamente, también sintió sus mejillas encenderse. Se retiró lentamente y estiró la manta sobre ellos, acomodándose junto a Hinata y cubriendo a ambos. Aun así el gesto de ella lucia confundido.
—¿Hay algo que quieras preguntar?—le dijo mientras la veía pestañear lentamente. Estaba exhausta y en cualquier momento se dormiría. Con total paz y tranquilidad, junto al tipo más peligroso para ella. Era increíble, era real ... jodidamente real. Nadie nunca había depositado esa confianza en él.
—¿Has... hecho esto con muchas chicas?— Preguntó con voz cansada y los ojos cerrados.
Sasuke tragó en seco ante la incomodidad— Bueno— dudó mostrando su lado inocente de niño incomodo—... tal vez...— y bufó molesto— Bueno, si. Pero nunca de esta for...
—¿Todas sentían un liquido descender de ellas?— cuestionó interrumpiéndolo ya más cerca del mundo de los sueños que del real—ardor— finalizó dormida.
Pensaba que era una torpe escena de celos y realmente le causaba agrado, pero ahora la miraba confundido — ¿Un liqu...?— Se preguntó. Alzó ambas cejas y sus ojos casi se salen de su órbita y rápidamente alzó la sabana para comprobar si llevaba puesto ...—¡MIERDA!—exclamó.
Observó al ser inocente junto a él dormir plácidamente. Ahora pudo comprender las enormes dimensiones de la inocencia de Hinata y sobre todo de que venía la maldición. Todo se había ido al séptimo circulo del infierno.
...
Sasuke nunca pierde detalle. Tengo fé de que encontrará una solución rápida y volverá con Hinata. Ambos serán de mucha ayuda. Pensó frente al complejo penitenciario. Había evadido todo tipo de limitación y seguridad, de forma extraordinaria. Pero aun así no se contentaba ni se percataba de los logros que hacia tiempo venia consiguiendo. Sasuke, Hinata y Sakura merodeaban su cabeza, sus nombres, apellidos, y voces no lo abandonan por un instante. El rigor de saber que podría perderlos en cualquier instante, lo empujaban a la demencia y Shikamaru lo sabía, por eso había fundado un plan inspirado en la desobediencia de Naruto.
Los barrotes lo separaban de los ojos apagados de Sakura. Inmensa en un genjutsu extraño ... ella era lo suficientemente capaz de evadir ese tipo de ilusiones, pero esa precisamente la mantenía ajena a la realidad, recostada sobre un húmedo rincón. Era una técnica especialmente hecha para ella. Todo lo habían creado fundado en ellos, sus oponentes los habían estado observando, más de lo que ellos mismos los observaron. Un contragolpe perfecto, un escupitajo para arriba, errores donde no existía margen. Imperdonable.
—He gastado el tiempo en decir muchas boberias y no decirte que en realidad todo lo que me importa eres tu—murmuró sosteniendo un barrote con dedos temblorosos, lo soltó de un tirón y sin respirar —Y ahora el que puedas comprender la dimensión de mis sentimientos se ven tan lejano— suspiró y agacho la cabeza, auto condenándose— Perdóname por no hacértelo saber con anterioridad... perdóname por todo. Pronto te diré las palabras mágicas— fue el último sonido que resonó en los claustros. Una mano oscura lo había capturado de atrás.
Ino rozaba la desesperación. Su cabello estaba desarreglado y suelto, sus ojos hinchados y se sentía fea e impotente. En años de riguroso entrenamiento nunca se anticipó al temor que provocaba el encierro, y la incertidumbre del afuera ¿que ocurría con quienes estaban del otro lado?, ¿que ocurriría con ella? el horror del futuro incierto. Se planteo, y se replanteo, y se convenció que debería mantenerse en silencio. Sin dar indicios de nada. Lo último que querría perder antes que su resplandeciente sonrisa era su digno orgullo, pero ese guardia que la observaba por días la estaba desquiciando y se había convertido para ella, en el gran símbolo representativo de la destrucción de Konoha y del enorme fracaso de los once, o de los que quedaban. Había proyectado todo su odio en esa figura. No la perdía de vista, no esbozaba gesto, siquiera podía distinguir algún movimiento proveniente de la respiración. ¿Estaba vivo?. Pero había algo ... un indicio ... un detalle ... un no sabía qué, que hacía que ese centinela le resultara familiar. Los ojos, la mirada, ¿lo gestual?. Ino, estas imaginando cosas. Apenas podía distinguir los pequeños orificios por donde el tipo la miraba... ¿que estúpidos gestos imaginaba?.
Se paró contrariada, su cabello largo y suelto flameó como una bandera guerrillera y con ambas manos sujetas de los barrotes, estampo el rostro contra estos. Iniciando un duelo de miradas. Odio contra neutralidad.
Kiba se estremeció e intentó disimularlo rápidamente. Demás esta decir que She lo noto y le dirigió una mirada interrogatoria.
—No suelo manipular con precisión un clon a semejante distancia— aclaró.
—¿Que te pone una nervioso?— cuestionó She sin dejar de mirar al frente.
—Es solo ... creó que una compañera me reconoció... o esta al borde de hacerlo.— luego de un prolongado silencio continuó—Algún día Hinata comprenderá que todo es por su bien.
—No puedes el evitar nombrarla constantemente. Hasta en diálogos donde no encajaría, lo haces.
—Siempre ha sido así. Desde que tengo memoria— frunció el ceño— para ambos.
—¿Por qué ahora Sasuke decide tomar cartas en el asunto tan tarde?. Si es que siempre ha tenido sentimientos por Hinata— ante el silencio de Kiba, aclaró—puede que sea una pregunta tonta.
—Créeme que no le temía, ni me sentía inseguro con su presencia. Naruto siempre fue el foco de atención de Hinata y yo me he roto la madre queriendo parecerme a él. Supongo que por eso, osea por Naruto, el desertor no se molestaba en actuar más de lo normal, me refiero a lo que haría un niño atraído por una niña... no sé, ¿molestarla?, ¿regalarle un helado?. Sasuke siempre actuó como un adulto. Siempre vivió abrumado por el dolor y ante semejante perdida, y teniendo conocimiento de los sentimientos de ella por Naruto, no tuvo intenciones de acercarse a Hinata. Eso si, siempre la estaba mirando. Cuando volvió a la aldea se mantuvo aun más distante que antes, más sumido en las sombras. Pero nunca dejó de mirarla. Sus ojos estaban enterrados en ella— mientras esquivaba obstáculos, She parecía estar totalmente atento a las explicaciones de Kiba— Si me lo preguntas, me cuesta creer que Sasuke, después de vivir tanto tiempo sumido en el odio, sea capaz de amar. Creo que hay otra cosa que los mantiene en una constante insistencia para con Hinata... ya lo sabes.
—Dijiste que nunca hizo nada para atraerla. ¿Como estimas que le interesa Hinata? si solo la observaba. Todos miramos todo. Somos ninjas.
—No hace falta actuar. ¡Te lo acabo de explicar!. El siempre estaba cerca. El siempre la estaba analizando. No es amor ... es ... algo maldito, algo que no puede ser sano. Y tiene que ver con todo este embrollo de sus ojos. Lo huelo. El aroma es asqueroso. ¡Intente explicarle a Hinata! ¡intenté alejarla de él! —se arrebató— siempre pensó que estaba paranoico y ahora mira como terminó.
—Creo que todos sabemos lo suficiente, no necesitamos saber más. Tenemos que ser lo suficientemente objetivos para sacar conclusiones. ¿Tu has pensando algo?.
—¿Pensar que?. No puedo ... no quiero ... no tengo valor crear una idea que se que puede ser fatal para Hinata— explicó Inuzuka lastimosamente— solo quiero encontrarla y llevarla conmigo, lejos de ese ser repugnante.
—¿Quieres saber que pienso? — Kiba asintió atento, aunque no le había ganado respeto a She, le había parecido un tipo sabio —Pienso que todos tenemos una forma particular y única de enamorarnos. Y tu y Sasuke se parecen.
—Dos cosas— sentenció— Primero no me compares ... y aunque me agradaría tener el rostro de niño rebelde de Sasuke, y su fuerza inhumana ... él esta maldito, esta podrido, esta jodido y defectuoso— casi escupió— Es incapaz de querer.. y de ahí lo segundo: es imposible que Sasuke Uchiha quiera.
—No quiero parecer un romántico idealista, ni he tenido muchas novias — aclaró— Pero es que en estos asuntos la lógica, lo racional, no cuentan. Nadie actúa como un ser normal bajo el enamoramiento. ¿Que haces tu aquí?.
Kiba tragó en seco —Yo... bueno ... es que...
—Es que nada Inuzuka. Te has opuesto al plan de tus amigos, estas lejos de tu hogar con alguien que no conoces para enfrentarte al tipo más poderoso de la nación. Mírame el rostro— enseñó parte de sus quemaduras, Kiba desvió la mirada —Mira mi cuerpo. Sabes de lo que es capaz y aun sigues caminando. Cada paso que estas dando te condena a una muerte dolorosa.
El ninja de marcas en el rostro agachó la cabeza.
—Aun así no me refiero a Hinata— Kiba abrió los ojos desmesuradamente hacia el césped que se movía bajo ellos —Lo que no nombras, lo que ocultas, es lo real. No has abandonado tu puesto del lado de esa jodida e insoportable rubia. ¿La detestas verdad?— Kiba intentó silenciar a She pero apenas murmuró — ¡Déjame expresarte solo esto!. Temes por ella y no tienes oportunidad de llegar bien al siguiente pueblo. Agotas tu chacra en vano por alguien que no asumes que quieres, un así NO te apartas de ella. Es estúpido ¿verdad?. Es como cuando eres niño y sacrificas tres cuadras más para pasar por la casa de la niña que te gusta para verla después de la escuela, sabiendo que estas muy hambriento y que la posibilidad de verla es nula. Y que aun si la vieras ella no se fijaría en ti. Y que jamás reconocerás que hiciste tres cuadras demás para verla. Simplemente no quieres contradecirte. Los niños juegan con sus Kunais, no espían niñas. Claro que no. Tu proteges a Hyuga Hinata, jamás pensarías en la bonita y fastidiosa rubia. Pero ahí estas junto a ella en la celda... caminaste tres cuadras demás Inzuka. Vas en busca de Hinata porque te crees responsable de no haberla retenido a tiempo, pero no estas protegiendo a Hinata, estas protegiendo a Ino. Sufriendo porque ese clon se mantenga cuidándola del resto de los anbus. Te detestas por no poder controlar tus impulsos, la detestas porque el solo verla te lleva a hacer cosas estúpidas. No puedes correrte de su lado. Así es como te sientes, así es como se siente Sasuke. Porque ambos están enamorados.
Kiba Inuzuka frenó su marcha, el corazón le latía rápido, pensó que en cualquier momento lo vomitaría—Yo quiero a Hinata Hyuga.
—La quieres, no lo dudo. Pero la quieres porque primero quisiste a Naruto, quisiste ser como él, quisiste que todos te vieran como él y entre ellos estaba Hinata. Hinata es la proyección de los ojos de Ino que siempre se te fueron negados por Sasuke. Era estúpido intentar ser como Sasuke, fracasaste desde un inicio. Por eso estas tras él y lo odias a él y no a Naruto, por eso estas junto a Ino.
—¡Estas estúpidamente loco!— comenzó a elevar el tono de voz— ¡¿Porque hubiera querido ser como Naruto?!. Todos antes lo detestaban...lo único bueno que sabía hacer era ... fastidiar ... a... Sas... Sasuke —She sonrió ladinamente a ver como su compañero se había respondido solo— ¡Oye! ¿como sabes que Ino estaba enamorada de Sasuke?.
—No es difícil de deducir— Kiba negó con la cabeza, resignado y comenzó a correr pasandole por al lado, adelantandose. She le gritó— ¡Me gusta tener razón!. Solo eso.
—Me quieres barrer del lado de Hinata— opinó cuando el rubio estuvo a la par.
—Fué Sasuke quien nos barrió. Recuerda que Hinata fue tras él porque así lo decidió. Pero nadie te moverá de Ino, si realmente eres capaz de aceptar lo que sabes de una vez.
...
No despertó como en un cuento de hadas. Tuvo una reacción rápida que la obligó a sentarse en la cama. Si había soñado algo no lo recordaba. El dolor propio de su actos anteriores se hizo notar junto la radiante luz del sol. Se había dormido muy temprano, lo suficiente para no cenar y así prosiguió. La habitación estaba fría y vacía, sintió un nudo en la garganta. Sasuke cumplía todo lo que anunciaba, y de eso no la cabía la menor duda. Desnuda, rodeó la cama y detectó un bulto sobre la pequeña mesa ratona. Un paquete que abrió con el ceño fruncido. Primero encontró una remera azul oscura sin mangas y entallada bajo los pechos, la apartó, también encontró un short deportivo y elástico negro, junto a él, las muñequearas negras de Sasuke pero de un tamaño para sus brazos.
Hinata no encontraba explicación. Contrariada, se dispuso a enrollar la remera y un pequeño papel planeó hasta sus pies. Lo atrapó antes de que haga contacto con el suelo. Su lectura se ejecutó en su mente con la voz de su Sensei: Supongo que lo sabía pero no tenía el valor para entenderlo. Y me disculpo por no preguntar si querías formar parte de esto.
Hinata desvió la mirada totalmente confundida y volvió al papel. No era el estilo del Uchiha dejar recados y menos tan profundos, pero conocía la letra de su Sensei. Además esas palabras la estaban confundiendo.
Pero ahora eres parte y yo debo resolver esto que finalmente logré entender anoche, gracias a ti. Sé que con él te las arreglaras sola hasta la aldea. Te has vuelto fuerte.
—¿Con él?— se preguntó en voz alta y comenzó a observar en todas las direcciones, torpemente buscaba una figura humana cuando sus ojos colisionaron con un rincón de la habitación y el chokuto de Sasuke Uchiha envainado —Nunca podría ser— se dijo y caminó hasta allí en estado hipnótico. Levantó el arma por el mango, con una sola mano, divorciandola de la vaina y este resplandeció con el símbolo Uchiha gravado. Definitivamente era la más importante arma de Sasuke. Quedó unos segundos cayendo en la cuenta de que él le había confiado un preciado objeto y volvió a mirar el papel para concluir su lectura.
No separaré las cosas que van juntas. Pronto volveré por ustedes.
—Ustedes ...—repitió con voz temblorosa —Ustedes ...— reiteró abandonando el arma y tambaleando temblorosa hasta la mesita. Un nudo doloroso se le forjó el pecho y los lagrimales comenzaron a picar. Estaba entendiendo todo y era terrible. La maldición, el propósito de la maldición y la partida por tiempo indefinido de Sasuke. Si realmente estaba sucediendo lo que interpretó... moriría de miedo en ese instante. Sasuke le había confiado la misión más grande su vida, ya que tal vez ... ahora ella no era una sola vida. Mareada volvió a desenrrollar la remera oscura, la dió vuelta torpemente y allí estaba dibujado el símbolo Uchiha. Era la ropa que portaba Mikoto en la imagen del cuadro que vio aquella noche ... era para ella.
Un alud interno la destrozó y en un temblor histérico comenzó a llorar casi convulsionando —No puedo con esto— soltó desparramándose en el suelo helado, abrazó la ropa— No puedo con algo así.
Luego de varias horas, alisó la remera y el símbolo del clan más prestigioso y extinto de Konoha resplandeció. Acomodó las largas muñequeas negras y el chokuto en su espalda. La voz de Sasuke le penetró la mente una vez más: Ahora eres parte... volveré por ustedes.
Tragó en secó y mumuró — Ustedes... —agachó la cabeza y miró su barriga aterrada— Somos nosotros— Abrió la puerta y partió hacia Konoha.
Volveré siempre a verte por amor, y porque así lo siento.
Me gusta la idea de poner frases al final también.
Formo parte de muchos grupos cerrados SasuHina en FB y siempre alguien pregunta por fics SasuHina, y les recomiendan los mismos, que por supuesto son excelentes fics pero ya los leyeron. Como sé que mucho de ustedes forman parte, y como yo no opino mucho en grupos... les encargo que cuando gusten recomienden el Septimo ... que no le quedarán más de cinco capítulos para terminar.
Y tal vez eso me aliente a seguir (soborno). jaja
Gracias por siempre estar... gracias gracias gracias. Los adoro. En el próximo les contesto a todos como realmente lo merecen...
Au Revoir.
