Hola mis queridos lectores! Como les va? Yo ando hay normalin xD

Bueno aquí les dejo un nuevo capítulo, y den gracias que no les coloque un Interludio, porque estuve así (...) de cerca de hacerlo. Pero bueno, me decidí por montar esto en vez del Interludio 2.

En este capítulo al fin les digo quien es Hades, porque de verdad no puedo creer que no sepan quién es el! Con este capítulo solo me faltarían 10 de los 23 dioses que estoy usando.

Espero que les guste y que me dejen mas reviews, porque últimamente recibo muy pocos v.v! No entienden que los reviews son el combustible de un escritor? v.v LOL

Dejen comentarios también en mi blog!

sailor mercuri o neptune ¿Que clase de dudas? Me gustaría leer sobre ellas =D

Rosa No puedo creer que pensaran que Ron es Hades xD. Jamás! Y Gracias por tus 20 puntos! Espero que la próxima escena XXX se gane otros 20 mas!

Parejas: HarryxDraco, RonxBlaise, ParkerxGinny, próximamente otras.

Word Count: 3,428

Disclamer: Verlo en el Prologo.

Capitulo 11

- Es hora- dije con un pequeño siseo, mientras acariciaba a mí querida Nagini.

- ¿Esta seguro mi señor?- pregunto Yaxley estúpidamente. Lo mire con intensidad dándole a entender que su pregunta fue innecesaria.- Lo siento. ¡Mortífagos! ¡Prepárense para el ataque!

Todos mis fieles súbditos se formaron en pequeños grupos de 5, preparados para lanzar el ataque en masa que tenía en mente. Era hora de recordarle al mundo mágico quien los gobernaba. Era hora de darles a entender de una vez por todas que yo no iría a ningún lado, y era mejor que cayeran a mis pies de buena manera o todos morirían de la forma más cruel que se me ocurriera.

Levante la vista al cielo, y vi los primeros rayos del amanecer. Una brisa ligera recorrió la montaña en la que estábamos. Mire a Yaxley, a los hermanos Lestrange y a Bella. Asentí un poco, dándoles a entender que ya era hora.

Los sonidos de aparición no se hicieron esperar, grupo por grupo partiendo a su destino.

- Espero que estés listo Dumbledore- fue lo último que dije a la nada antes de aparecerme en las desiertas calles de Londres.


- ¿Por qué no nos dijiste que ya sabias quien eras Neville?- le pregunto, impresionado con la historia de rescate que nos había contado junto con Parker, el cual no paraba de alabar a la actuación de Neville.

- No lo sé- contesto con honestidad.- no me pareció algo que debía contar al momento de descubrirlo.

- Bueno- dijo Draco, entrando en la conversación.- ya somos 8 de nosotros que saben quién son.

- Yo tengo ciertas sospechas de quien pueda ser- interrumpió Susan, la cual había estado callada durante todo el relato.

- ¿Enserio?- le pregunte.

- Si- contesto.

- Y según tú quien eres- le pregunto Hermione algo altanera.

- Atenea- contesto la chica con simpleza.

- ¡NUNCA!- chillo Hermione.- ¡Primero muerta!

- Hermione cálmate, no es para tanto- dijo Ron, tratando de calmar a la chica.

- ¿Qué me calme? ¿QUE ME CALME?- le pregunto Hermione, casi a gritos.- ¡NUNCA! ¿Qué no lo entiendes? YO debo ser Atenea, no hay nadie en todo el colegio con un mayor conocimiento que el mío- Ron se encogió poco a poco en su asiento, al verse en el centro de su furia.- Esta estúpida no me llega a los pies. Jamás lo hará. Y que se crea Atenea confirma cuan estúpida es.

- ¿Disculpa? ¿Estúpida?- dijo Susan, levantándose amenazadoramente del sillón en donde estaba sentada.- Dos cositas, querida- dijo con un tono de voz que nos hizo a todos encogernos en los asientos, y retroceder hacia las paredes.- Que te hayas auto proclamado la bruja más inteligente del colegio en 100 años, no te da el derecho de llamarme estúpida.- iba acercándose a Hermione con cada palabra que decía.- y dos, tu tendrás un conocimiento basto, pero es tan lineal, que eres mediocre. Tú no eres más que una muggle superdotada, porque si de verdad fueras inteligente, la sexualidad de tus amigos de supiera a mierda.

Como coño Susan había descubierto el secreto de Blaise y Ron, era algo que confirmaba que en verdad era Atenea. Nadie lo sabía a excepción de Draco y yo, y aun así, ellos aun pensaban que Draco era el único.

Sentí una mano apretar mi hombro con fuerza, y al levantar la vista, vi a Draco con una mirada asesina. Negué con la cabeza, tratando de que entendiera que yo no había dicho nada.

- ¿Me estas llamando mediocre?- la voz de Hermione me trajo de vuelta a la batalla de fieras que se llevaba en frente de mi.

- Al menos captas insultos- le dijo Susan, cruzándose de brazos, dándole una sonrisa algo malévola.

- Tu maldita desgra….- empezó Hermione.

- ¡Hermione!- exclamo Ron, tratando de evitar que insultara a Susan. El pelirrojo se levanto, y la tomo por el brazo, pero ella se soltó con brusquedad.

- ¡No me toques!- dijo Hermione, alejándose de un asombrado Ron.- Jamás vuelvas a tocarme.

- ¿Qué mier…?- empezó a preguntar Ron, pero Susan se le adelanto.

- Veo que no eres tan idiota como pensé, si fuiste capaz de descubrir eso- dijo con superioridad la chica. La cara de Ron era un poema de emociones, mientras la de Blaise era de pura sorpresa.

- ¿Cómo…?- empezó a decir el moreno, pero un estruendo seguido por un grito de dolor lo interrumpió.

- ¡Susan!- exclamaron las preocupadas voces de Neville, Parker y Ron al mismo tiempo.

- Maldita- dijo por la bajo Susan, limpiándose el hilillo de sangre que salía de su boca.- ¡Mierda!- exclamo de dolor al levantarse. Neville fue a su encuentro pero una sola mirada de la chica lo detuvo. ¿Había algo entre ellos?- Es mi turno. ¡Bombarda!

Hermione fue rápida, levantando un escudo que la protegió del hechizo de Susan, pero Susan fue aun más rápida al lanzar otro enseguida, sin darle tiempo a Hermione de mantener el escudo. Golpeo la pared con un sonido seco.

Hermione contraataco con rapidez, pero Susan lo esquivo. Un gruñido de frustración salió de la Gryffindor, al verse ante un contrincante de temer. La chica volvió a atacar, lanzando varias maldiciones seguidas. Susan esquivo cada uno de ellas con impresionante agilidad. Hermione siguió atacando, mientras que de su mano izquierda empezaba a emanar una luz blanca, la cual lanzo hacia la Ravenclaw, segándola. Sonrió victoriosa, mientras lanzaba otra maldición, la cual le dio de lleno a Susan.

Una lanza de plata cruzo el salón, clavándose en la pared encima de del hombro izquierdo de Hermione. Todos quedaron boquiabiertas, y en el caso de Hermione, con los ojos tan abiertos como galeones.

- Maldita rata traicionera de alcantarilla- dijo Susan, haciendo desaparecer la luz en que Hermione la había envuelto.- ¿Ahora te queda claro quién soy?

Más de uno pensó, yo entre esos, que Hermione aceptaría la derrota, al ver que Susan había invocado la lanza perteneciente a Atenea, pero la chica lanzo un grito al cielo, tan potente y lleno de furia que el grito de un Banshee quedaba con un simple susurro. Se lanzo contra Susan, cerrando sus manos alrededor del cuello de la chica. Susan no se quedo atrás, cerrando los de ella alrededor del cuello de Hermione.

Ninguno sabia que hacer, ha ambas les estaba cambiando el color del rostro con una rapidez alarmante.

- ¡¿Qué demonios pasa aquí?!- dijo una voz. Ron, Blaise, Draco, Neville, Parker y yo, nos sobresaltamos del susto. El profesor Snape, parado en el marco de la puerta, miraba a Susan y Hermione, luego a nosotros, sin saber a quién gritar primero.- ¡Hagan algo grupo de bestias!- nos ordeno.- ¿No ven que se están asfixiando la una a la otra?

Neville, Parker, Ron y Draco, salieron disparados hacia las chicas. Parker y Ron sostenían a una agitada Hermione, mientras Neville y Draco sostenían a una igual de agitada Susan.

- ¿Me pueden explicar que mierda pasa con sus cabezas?- les pregunto Snape ha ambas.- ¿Acaso no son las brujas más inteligentes de su generación? Me esperaba esto de Potter y Draco…

- ¡Hey!- exclamamos ambos, totalmente insultados.

- …Pero no de ustedes- ambas miraron al suelo, totalmente apenadas.- Espero que de ahora en adelante se comporten, porque juro por Merlín que si las vuelvo a cachar matándose la una a la otra, no se graduaran mientras yo viva.

Las caras de terror de Susan y Hermione era confirmación necesaria para el profesor, de que su mensaje había sido captado y entendido.

- Ahora prepárense, tenemos problemas y grandes- dijo, girándose para bajar a la cocina de nuevo.

- ¿Problemas?- pregunte.- ¿Qué clase de problemas?

- La clase que causa el Señor Oscuro, Potter- contesto Snape, arrastrando las palabras.- Esta atacando varias partes de Londres, y no hay suficiente miembros de la Orden para ayudar en todos los puntos. ¡Así que apresúrense que no tenemos tiempo!

Ninguno se atrevió a decir palabra. Un segundo paso, cuando ya todos nos agolpábamos en la puerta, empujándonos para salir.


- ¡Ginny!- alguien exclamo mi nombre en alegría.

- ¿Colín?- pregunte al girarme y ver al chico, totalmente irreconocible.- Por Merlín…

- ¿Qué?- pregunto el chico sin perder la sonrisa.- ¿tengo algo en la cara?

- Estas…estas….- no podía formular palabra, estaba totalmente impresionada.- ¿Qué te…?

- ¡Oh mon dieu!- Gabrielle exclamo a mis espaldas, interrumpiéndome.- ¡Ginny! ¿Él es uno…?

- Si- la corte en seco.- eso creo.

- ¿Qué les pasa?- pregunto el chico, sin entender nada.

Una explosión estallo justo cuando iba a contestarle, haciéndonos caer al suelo. Los gritos no se hicieron esperar. Levante la mirada, con algo de dolor en lo bajo de mi espalda. Mortífagos, putos mortífagos.

- ¡Mierda!- exclamé. Mire a mis lados, y no vi ni a Colín ni a Gabrielle.- ¿Gabrielle?- grite su nombre con algo de pánico en mi voz.

Otra explosión sonó a cierta distancia, y al mirar que había pasado, vi a Colín batiéndose a varita limpia con 3 mortífagos.

- Está loco- susurre levantándome para ir a ayudarlo.

- ¿A dónde crees que vas preciosa?- dijo una voz, mientras una mano me tomaba con fuerza mi muñeca. Entre pánico al ver a uno de los hermanos Lestrange. Si Bellatrix estaba loca, ellos eran psicópatas.

- ¿Yo?- pregunte con estupidez.- yo voy a ayudar a mi amigo.

- ¿Con que es eso?- pregunto con una sonrisa diabólica.- No lo creo.

- No seas malo ¿Rabastan, cierto?- dije, tratando de ser seductora.- déjame ir y así poder ayudar a mi amigo. No seas malo.

Los ojos del hombre se desenfocaron, y su diabólica sonrisa se convirtió en la de un bobo con retraso mental.

- Lo que desees- dijo, soltando mi muñeca.

- Eres tan lindo- le dije con una voz melosa.- ahora ve y acaba con unos cuantos mortífagos por mi ¿sí?

El hombre asintió con felicidad, girándose y atacando al primer mortífago que tuve en frente, matándolo con un simple hechizo. Sonreí. Definitivamente sabía que era Afrodita. "Oh, esto será tan genial" me dije a mi misma. Un grito penetrante me saco de cabeza. Lo que vi casi me congelo la sangre.

- ¡Gabrielle!- grite a todo pulmón. Un mortífago la tenia elevada del suelo, agarrándola por su dorada melena de cabello, haciéndola gritar y gemir de dolor, mientras su varita estaba clavada en su cuello.

Me detuve en seco al ver una sombra correr hacia el mortífago y lanzarse en contra de él, colocando sus manos a cada lado de su cabeza con bastante fuerza. El mortífago soltó un grito de pánico, soltando a Gabrielle para llevarse ambas manos hacia aquellas que no lo soltaban, que se habían adherido a él cómo tentáculos de pulpo.

- ¡Ginny!- grito Gabrielle en auxilio, estaba herida. Corrí hacia ella para ayudarla a levantarse.

- ¿Te duele esto?- le pregunte, tocando su tobillo.

- Más de lo que cgees- contesto con su distintivo acento y una mueca de dolor. Un golpe seco nos hizo voltear de nuevo hacia el mortífago, que había caído al suelo, temblando y con las pupilas en blanco.

- ¿Qué le hiciste?- pregunto Gabrielle. Al ver con quien hablaba, quise de gritar de pura frustración. Dennis Creevey también era parte de nuestro selecto grupo. ¿Cómo diablos nadie se había dado cuenta?

- Nada en especial, solo jugué con su mente- contesto, con una sonrisa malévola en el rostro. Tanto Gabrielle como yo temblamos de puro miedo ante esa sonrisa.

- ¿Sabes quienes son tú y tu hermano?- pregunte.

- Eso fue algo obvio para nosotros- dijo Colín apareciendo detrás de nosotras. La mayoría de los mortífagos habían sido contenidos por los padres y alumnos de años superiores, y un enamorado Rabastan.- Somos Deimos y Fobos, dioses del miedo y el terror.

- ¿Son dioses hegmanos?- pregunto Gabrielle, impresionada, sin dejar de mirar a Dennis. Lo que me faltaba, tener que cuidar a la francesa de un dios.

- Claro que si- le contesto el Creevey menor con una sonrisa. Si, definitivamente debía cuidar a Gabrielle.

Un rugido nos espanto de la nada, haciéndonos brincar de sorpresa. Un inmenso oso, hecho de lava, había aparecido en medio de la estación. Los gritos volvieron en toda su potencia, mientras algunos padres intentaban detener al oso de que siguiera.

Colín corrió hacia ellos, para ayudarlos.

- ¡Colín no seas loco!- le grite. Solo había alguien quien podría contra algo hecho de lava, pero esa persona llegaría en una semana con el resto al colegio.

- Obliguen a todos a entrar al tren- grito el chico, mientras lanzaba hechizos contra el oso gigante.

- Vamos Ginny- me dijo Dennis. Yo asentí, aun preocupada.

Y eso hicimos. Mientras los que podían, trataban de detener al oso de lava, Dennis, Gabrielle y yo logramos montar a todos en el tren.

- ¡Colín!- grito Dennis con preocupación. El chico había sido alcanzado por una de las garras del oso, penetrando su piel, y quemándola a su vez.

Justo entonces, la barrera que protegía el andén del mundo muggle, estallo. Ron, Parker y Blaise entran por el inmenso hoyo que había ahora en la pared. Mi mirada y la de mi hermano se cruzaron por segundos, y de un simple mensaje, supe que debía hacer.

- Dennis ayúdame- ambos salimos de uno de los vagones, hacia donde Colín se encontraba tirado, gimiendo de dolor. Ron y Parker se dedicaron a atacar al inmenso de lava con todo lo que tenían.- vamos, hay que llevarlo al tren.

Dennis y yo llevamos con cuidado a Colín hacia el tren. Blaise estaba lejos de todo, con sus ojos cerrados, concentrándose.

- ¿Qué hace?- pregunto, mientras entrabamos al andén.

- ¿No sabes quién es?- Dennis me pregunto, mientras ambos mirábamos por la ventana del andén. Yo negué con la cabeza. Las puertas del tren se cerraron de golpe mientras se ponía en marcha.- ¿No sientes esa fuerza oscura? ¿Ese poder negro que emana de él? ¿El olor a muerte?

- ¿De qué hablas?- le pregunte sin entender.

- Ginny Blaise es el maestro de los muertos, el rey del inframundo- empezó el chico.- El es Hades.

Justo entonces, la tierra se sacudió con ferocidad. Ambos miramos por última vez por la ventana. La tierra se había partido en dos, y de ella surgió una criatura inmensa y oscura, de unos ojos rojos tan brillantes como los rubíes. Parker y Ron seguían atacando al oso, siendo la combinación perfecta. Agua y fuego juntos en uno solo. La bestia Blaise embistió sin perder el tiempo, abriendo sus fauces al máximo, tragándose al oso de lava.


- ¿Cuántas vidas se perdieron?- pregunto Harry una vez más.

- ¿Mortífagos? Casi todos- contesto Blaise. Yo estaba demasiado agotado para hacerlo.- solo Rabastan y dos más sobrevivieron a los Creevey y al resto de los padres que lucharon.

- ¿Rabastan?- interrumpió el hurón, sin creérselo.

- Si- contesto mi novio.- al parecer alguien le lanzo un encantamiento para utilizarlo a placer.

- ¿Imperius?- pregunto Susan.

- No, no era un Imperius, fue algo peor- dijo.- un encantamiento de amor, hasta donde pude notar.

- ¡No seas idiota Zabini!- le reprocho Hermione.- esos encantamientos no existen.

- No, no existen- intervino Susan, mirándola con deseos de matarla.- A menos que un dios lo haya lanzado.

- ¿Crees que…?- intente preguntar, hablando por primera vez.

- Apostaría todo a ello- dijo la chica.- Ginny es Afrodita.

La sala se sumió en silencio asimilando el hecho que la hermana menor de los Weasley pudiera usar sus nuevos poderes para manipular a las personas.

- Al menos ya sabemos porque es tan hermosa- dijo Parker, con una sonrisa que no me gusto para nada.

- Cuidado con lo que dices Bauer, es mi hermana de la que hablas- le amenace.

- Cálmate un poco Ron- dijo Harry- pero volviendo al tema. ¿Cuántas civiles murieron?

- 10- contesto Parker. La vuelta al tema me recordó porque no había intervenido.

- ¿Saben quiénes son?- pregunto Hermione en voz baja.

- 2 eran padres de unos hermanos que van a Ravenclaw- contesto Zabini.- los otros tres fueron alumnos. Un Gryffindor y dos Hufflepuff, el resto aun los Aurores los están identificando.

- ¿Quién fue el Gryffindor?- pregunto Harry, sin emoción alguna en el rostro.

- Lavender Brown- contesto Blaise con simpleza.

Un grito ahogado escapo de los labios de Hermione. La chica se levanto con rapidez, saliendo del salón con lágrimas en los ojos. Sentí la mirada de Harry clavada en mi rostro. Hice lo que pude para evitarla.

- Lo siento mucho Ron- dijo el chico que vivió.- Se que fue tu novia por un tiempo.

- Ni me lo recuerdes- era verdad que habíamos sido novios, pero solo lo hice para darle celos a Blaise, que por esos tiempos no dejaba de hablar de lo preocupado que estaba por Draco. Esa fue nuestra primera pelea hecha y derecha.

- A mi tampoco- dijo Blaise, colocando una de sus manos en mi rodilla.- será mejor que nos vayamos a descansar.

- Si- concordó Draco.- vamos a dormir. Ha sido un día agotador.

Susan, Draco y Harry, salieron de la habitación, dejándonos a Blaise, Parker y a mi solos.

- ¿No crees que debimos haberles dicho que eres Hades?- pregunto Parker.

- No, no es el momento- contesto Blaise.

- ¿Por qué?- pregunte.

- No lo sé- dijo encogiéndose de hombros.- solo sé que no es el momento.

No hizo falta que explicara mas. Simplemente salimos del salón, cada uno a sus habitaciones.


- ¿No crees que te estás pasando un poco?- me pregunto Daphne.- Al fin y al cabo estamos en su bando.

- Obligadas querida, por elección propia- le dije.- Y no, no creo que me pase. Esa estúpida de Brown obtuvo lo que se merecía. Lástima que no haya sido Potter.

- Por favor Pansy, ya olvídate de Potter- dijo Theo, interrumpiendo por primera vez en mucho rato.- Me tienes verde con tus celos hacia el. No es su culpa que Draco no te quiera de esa manera.

- ¡Cállate Nott!- le escupí con odio.- Draco me ama, solo que Potter lo hechizo con quien sabe que. El volverá a mí, lo veras. Estoy destinada a ser la siguiente Lady Malfoy.

- Vámonos de aquí Theo, no soporto a perras que no entienden la realidad- dijo Adrian con malicia.

- ¡Maldito bastardo!- le grite.- ¡Discúlpate! ¡AHORA!

- Jamás- dije dándome la cara.- Yo digo lo que siento, Parkinson, y si no puedes aguantar la verdad, entonces será mejor que te alejes y vayas a ladrarle a otros con tus delirios.

- Eres un maldito rastrero- le dije con furia.- Se supone que nosotros, las serpientes, nos apoyamos los unos a los otros. Pero de la nada me dejaran sola, y me traicionar por Potter.

- Nadie te traiciona Pansy- dijo Daphne, intentando calmar las cosas.- lo que queremos es que veas la razón. Ninguno de nosotros esta aquí obligado. Yo estoy aquí porque no quiero recibir la marca, y menos aun que soy lo que soy. El Señor Oscuro nos usaría hasta la muerte solo por obtener lo quiere.

- ¿Tu también me vas a traicionar?- le pregunto con incredulidad.- Se supone que eres mi mejor amiga, pero ahora vea que eres solo una maldita oportunista.

- ¡No te atrevas a insultarla!- me grito Theo, colocándose entre nosotras.- Ella tiene razón. No sé qué bicho te ha picado, pero has perdido la razón por completo.

- Vámonos mejor- dijo Adrian, mirándome con asco.- No soporto su presencia.

Los tres salieron de la habitación, sin mirar atrás, dejándome totalmente sola.

- Si váyanse, ¿Quién los necesita?- le grite a la puerta.- ¡Yo no!

El silencio se fue haciendo más grande con los minutos que pasaban, y la realidad me cayó de golpe. Estaba sola en un lugar desconocido, despreciada por mis amigos, el hombre que amo y el resto de los habitantes de esta casa. ¿Por qué? ¿Por qué la tomaban conmigo? Ellos que se supone me apoyarían hasta el final de mis días.

Me las pagarían los muy malditos, se arrepentirían por haberme dejado sola. Y Draco también, por elegir a Potter sobre mí. ¡Oh! Y Potter también. El pagaría primero que todos. Nadie me quita lo que es mío sin pagar las consecuencias.

- Me las pagaran- dije, yendo hacia el escritorio de mi habitación.- Uno a uno, me las pagaran.

Tome un pergamino y una pluma y me dispuse a escribir una carta, una carta que esperaba me ayudaría con mi venganza.


Editado 18/11/2016