¡Hola!
Como siempre, aquí está la conti de este fic. Muchas gracias por sus reviews y a las personas que lean y no dejan y los que me ponen en favoritos.
Sin más, les dejo el capítulo 13.
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Capitulo 13: Beso ¿En sueños?
Un nuevo fin de semana se acercaba y los chicos estaban felices porque por fin se irían a descansar a sus casas, pero por otro lado era molesto que justamente el día lunes tendrían un examen, pero al menos ya faltaba poco para las cortas vacaciones de invierno y podrían pasar el año nuevo en casa.
—Deja de mirarme con esa cara, te dije que estoy bien – Insistió Sakura, pues aunque hubiesen pasado ya varios días desde que había terminado con Sasuke sus amigas la seguían notando muy triste, cosa que a todas les preocupaba, pero en especial a Tenten que era la que la conocía de antes.
—A mí no me engañas Sakura, pero síguete haciendo la tonta si quieres – Dijo Tenten cruzándose de brazos y poniendo una expresión de ofendida en su rostro, mas Sakura sólo sonrió, pues no podía estar llorando todo el tiempo por alguien que no se lo merecía.
Había decidido olvidarse de Sasuke para siempre, lo olvidaría y enterraría todos sus sentimientos de una vez, después de todo nunca debió volver a confiar en el amor de nuevo, había sido una estúpida al creer que alguien como Sasuke sería diferente de ese idiota del que se enamoró primero.
—Oye… ¿Y tienes una cita con el doctor el sábado? – Preguntó Tenten con cierto tacto; sabía que a Sakura aún le afectaba ese tema demasiado, incluso aún podía recordar cuando su amiga parecía estar muerta en vida, cuando gritaba por las noches como una loca y lloraba todo el día, eso se lo había contado la madre de ella, pero incluso algunas veces Tenten se quedó a su lado, cuidándola, había sido una época terrible.
—Ajá – Respondió la peli rosa asintiendo con la cabeza, poniendo una expresión algo triste en su rostro – Pero ya sabes, es lo mismo de siempre, creo que sólo tendré que ir hasta el próximo año.
—¿De verdad? Eso es muy bueno, quiere decir que finalmente tú…
—No, Tenten – La interrumpió Sakura con la mirada perdida en un punto inexistente, pues se sentía realmente mal con todo esto – Yo nunca… podré olvidarlo…
En ese instante Sakura miró hacia su costado, divisando a Sasuke, el cual salía hacia el patio de la escuela acompañado de Yayoi. Últimamente no se separaba de ella, andaban juntos de allá para acá y eso le dolía aún más a la peli rosa, se sentía como una tonta por haberse enamorado de ese tipo al que sólo le gustaba burlarse de las mujeres.
Bajó la mirada y decidió irse a su cuarto, no quería seguir viendo a Sasuke porque eso sólo la haría sentir aún peor.
Tenten no le dijo nada, la entendía y no quería molestarla más, así que decidió irse al gimnasio, así aprovecharía de practicar un poco de baloncesto.
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—Ya está Sasuke, espero que estés contento – Dijo Yayoi mientras le enseñaba el resultado de sus exámenes a Sasuke, el cual decía claramente que tenía casi tres meses de embarazo, lo que coincidía a cuando habían estado juntos la última vez.
Sasuke sintió solo deseos de morirse, además de que por suerte no se había enterado aún Fugaku, seguro cuando lo hiciera iba a matarlo, sin contar con que definitivamente Sakura ya ni le hablaba, lo ignoraba por completo y si es que él le hablaba ella lo insultaba igual que antes, todo estaba peor día con día.
—¿No vas a decirme nada? – Preguntó la chica mirándole fijamente, pero Sasuke sólo negó con la cabeza y se alejó de ella, pues no sabía que iba a hacer ahora, toda su vida estaba arruinada.
—Maldita sea ¡Maldita sea! Siempre termino cometiendo algún error estúpido, pero creo que esta vez fue demasiado… - Pensó bajando la mirada, pues aunque le costara reconocerlo, el perder a Sakura le hacía sentir triste y vacío, como haber perdido una parte de sí mismo.
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Naruto estaba molesto; hoy su padre había venido a hablar con él, a insistirle con el tema de Hinata ¿Pero que le pasaba a todo el mundo? ¿Por qué los padres de ambos no querían verlos juntos?
—Rayos, pero papá está loco si cree que dejaré a Hinata-chan sólo porque él lo dice, eso jamás, ella es mi novia y yo la quiero – Se decía mientras caminaba furioso por los pasillos de la escuela, hasta que sin querer chocó con alguien, pues iba muy distraído.
—Auch ¡Naruto! – Se quejó la chica mientras le miraba con el ceño fruncido y al rubio le escurría una gotita por la sien – Ten más cuidado ¿Por qué vas tan distraído?
—Lo siento Yuuki-chan – Se disculpó Naruto, que al cabo de unos segundos bajó la mirada con cierta tristeza. Yuuki lo notó y se sintió mal, ella siempre había visto feliz a Naruto, desde que eran niños y jamás le había gustado que se pusiera así, que borrara esa sonrisa.
—¿Qué te pasa?
—Nada, una pelea con mi papá pero no es nada grave – Respondió el rubio volviendo a sonreír como siempre, lo que sin duda hizo sentir mejor a la castaña que sonrió para él.
—Me alegra que no sea nada, sabes que no me gusta verte triste – Comentó la chica. Naruto iba a decir algo más, pero en ese instante se apareció Hinata.
Hace unos días que veía a su novio muy sonriente con esa chica a la cual no conocía, lo que la ponía muy triste, pues pensaba cosas que no eran.
—Naruto-kun, te estaba buscando, dijiste que íbamos a estudiar hoy – Dijo la ojiperla con su voz tan dulce, esa que a Naruto le encantaba oír y jamás se cansaba de ello.
—Así es Hinata-chan, vamos ¡Nos vemos Yuuki-chan! – Naruto tomó la mano de Hinata y la jaló, pues debía estudiar muy duro para el examen del lunes si no quería quedar como un burro, seguro su padre no lo iba a dejar en paz si sacaba una mala calificación, así que más le valía que le fuese bien.
Hinata le hizo un gesto a Yuuki como despedida y ésta sonrió amablemente, aunque apenas el rubio se alejó bajó la mirada.
—Naruto… - Susurró con tristeza, pues desde hace tiempo ella consideraba a Naruto como algo más que su amigo, a ella le gustaba mucho.
—¡Mocosa! – Escuchó detrás, era una voz tan molesta que sería imposible no darse cuenta de quien se trataba. La castaña sólo frunció el ceño, dándose la vuelta para encontrarse de frente con Itachi, el cual la miraba con gesto de burla.
—¿Qué quieres Uchiha? – Inquirió de forma nada amable, notando como el azabache fruncía el ceño.
—Sólo venía a pasarte esto – Dijo Itachi entregándole un papel, el cual Yuuki miró de mala gana, arrebatándoselo de las manos.
—¿Qué es esto? – Preguntó la chica sin entender. Itachi la miró como si se tratase de algo obvio, pero ella seguía sin entender - ¿Qué?
—Es lo que me debes por mi sándwich que me tiraste el otro día, mocosa – Dijo finalmente Itachi. Yuuki arqueó una ceja, ella no se acordaba de eso.
—No te pagaré nada, estás loco – Dijo aventándole el papel a la cara para luego salir corriendo, pero Itachi no se la dejó tan fácil, la agarró del brazo y la jaló con fuerza y brusquedad - ¡Suéltame! ¡Si quieres que te pague entonces pídeme disculpas por lo de mi blusa!
—¡No era más que una tela barata!
—¡¿Barata? – Yuuki estaba realmente molesta, sobre todo porque Itachi había dicho que su ropa era barata, aunque en realidad, era una tontería, pero todo lo que decía él no hacía más que sacarla de sus casillas.
—¡Suéltame Itachi Uchiha, no eres más que un completo idiota! – La chica le dio un pisotón en el pie, lo que provocó un gran dolor al Uchiha y que finalmente la soltara - ¡Imbécil! – Gritó Yuuki para luego irse corriendo, mientras que Itachi se quejaba del dolor.
—Demonios ¡Otra vez se salió con la suya! – Se quejó molesto, realmente ella lo hacía querer volverse un desquiciado y abandonar por completo su seriedad, lo exasperaba totalmente – Esa tonta…
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Gaara estaba en su cuarto buscando unas cosas, pues le había prometido a Matsuri estudiar con ella hoy y ya se le hacía tarde para ello. Vio entrar a Sasuke y no le habló, hace días que apenas le dirigía la palabra, además, Sasuke estaba muy de amigo con Naruto.
—¿Qué te pasa? – Le preguntó el azabache, pero Gaara sólo lo ignoró, pues no tenía ganas de hablar con él – Oye Gaara – Insistió Sasuke.
—Nada ¿De acuerdo? Es sólo que por si no te has dado cuenta desde hace días que tú y yo no hablamos, pero a ti ni te importa – El pelirrojo tomó unos cuantos libros y se dirigió a la puerta, pero Sasuke se paró ahí, impidiéndole la salida - ¿Qué rayos haces?
—¿Qué te hice?
—A mí nada, pero estoy cansado de que sigas siendo el mismo, creí que habías cambiado, de verdad, me decepcionas – Fue todo lo que dijo Gaara antes de salir, dejando a Sasuke desconcertado.
Había estado tan metido en sus asuntos que no se había dado cuenta de que su mejor amigo no quería saber nada de él.
Soltó un suspiro y se dirigió a su cama; todo iba de mal en peor.
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Sai se encontraba caminando por el pasillo mirando hacia ningún lugar en específico, pues siempre parecía estar más inmerso en su propio mundo que en el mundo del resto de los mortales.
—¡Ya les dije que ese idiota no es mi hermano! – Escuchó la voz chillona de Ino, esa que siempre le hacía reír, pues ella seguía insistiendo en que no eran hermanos y además de todo, no sabía por que razón ahora ella no le quería ni hablar.
—¿Pero por que eres tan mala Ino-san? – Preguntó una de las chicas del club de fans de Sai con los ojos llenos de lágrimas, pues tenían la vaga esperanza de que la rubia les ayudara con su amor.
—No soy mala, sólo digo la verdad – Respondió Ino, que no se sentía ni ligeramente conmovida por el llanto de varias de las chicas – Ese Sai no es más que un imbécil al cual odio con todas mis fuerzas, un estúpido sin sentimientos y que sólo le preocupa sí mismo, nunca podría ser hermana de ese idiota, es más, desearía no haberlo conocido jamás – Dijo fríamente, sin darse cuenta de que el chico en cuestión estaba detrás de ella, y que se había sorprendido cuando la oyó hablar así.
—Sai-sama… - Dijo una de las chicas que estaban llorando al ver a Sai detrás de Ino. Ino arqueó una ceja y se dio la vuelta, quedándose de piedra y con la boca abierta al ver a Sai detrás de ella, el cual la miraba como nunca antes ¿Acaso estaba triste?
—Así que eso piensas de mí – Dijo Sai mirándola fijamente, mientras que Ino no sabía que decir, no tenía idea de que demonios debía hacer en este momento, realmente había metido la pata hasta el fondo.
—S-Sai yo… - Ino trató de excusarse, aunque le costara un mundo pedirle una disculpa, pero no pudo hablar más, porque Sai simplemente se alejó, no la quiso escuchar.
—¡Ino-san, eres muy cruel con Sai-sama! – Le gritó una de las chicas, pero Ino no le puso atención, se sentía demasiado mal por lo que había hecho, tenía que ofrecerle una disculpa a Sai.
—¡Sai! – Gritó corriendo detrás del chico, luego de haber estado bastante tiempo parada ahí, como en estado de shock.
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Tenten se encontraba en el gimnasio de la escuela, estaba tratando de hacer un tiro desde la mitad de la cancha, pero era bastante difícil pues cada vez que lanzaba el balón se daba cuenta de que no tenía la suficiente fuerza.
—Maldición – Se dijo frustrada, jamás le había gustado perder y mucho menos no poder cumplir sus propios retos. El balón rebotó hasta la entrada y ella corrió a buscarlo, justo en ese momento la puerta se abrió, dejando ver a Neji, que la miró mientras ella se agachaba a coger la bola.
—¿Tenten? – Preguntó el castaño sonriendo levemente. Tenten se levantó con la pelota entre sus manos, observando a Neji fijamente – No sabía que estabas aquí, disculpa.
—Está bien, no importa, es que nadie viene nunca aquí y me gusta practicar – Dijo la chica bajando la mirada. Nunca estaba a solas con Neji y esta situación la ponía algo nerviosa - ¿Quieres jugar conmigo un rato?
—Seguro – Respondió el Hyûga quitándole el balón de un manotazo, a lo que Tenten observó sorprendida como Neji dribleaba hasta llegar al aro y una vez ahí encestó con un tiro sencillo.
—Tramposo, me tomaste desprevenida – Se quejó la chica sonriendo, pero al mismo tiempo haciendo un gesto de berrinche. Neji sólo la miró sonriendo.
—No debes bajar la guardia Tenten – Le dijo Neji de forma algo arrogante, pero Tenten no se quiso quedar como una perdedora, así que tomó rápidamente el balón y lo arrojó a la canasta, logrando el tiro que hasta hace algunos minutos se le dificultaba bastante – Wow, eres buena.
—Gracias, estaba en el equipo de baloncesto en mi otra escuela, era la armadora – Dijo Tenten sonriendo, pues se sentía muy orgullosa de sí misma. Siempre había sido muy buena en los deportes, pero le gustaba superarse día con día.
—Vaya, yo apenas he comenzado este año, creo que me ganarás si jugamos en serio – Neji tomó el balón una vez más, ofreciéndoselo a Tenten, la cual lo tomó entre sus manos – Te gusta mucho el deporte ¿Verdad?
—Ajá, como puedes ver soy una chica muy activa.
—No conozco a muchas chicas que sean buenas en los deportes, eres tan buena como un chico – Dijo Neji sonriendo y quitándole el balón una vez más a Tenten, la cual se había quedado paralizada ante lo que él creyó que sería un halago, pero al contrario, ella lo tomó de una manera totalmente diferente.
—¿Quiere decir que soy como un chico? ¿No soy nada femenina? – Se preguntó a sí misma, mirándose y dándose cuenta de que jamás se veía como una chica linda, siempre estaba más preocupada de pasar desapercibida, realmente no era hermosa como su madre.
Neji volvió a encestar, sin darse cuenta de lo que sin querer había hecho.
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Matsuri no dejaba de mirar de reojo a Gaara, el cual estaba sentado frente a ella, leyendo un libro, pues la ayudaba con el estudio. Gaara era casi un genio, estaba entre los puntajes más altos de toda la escuela y por eso a Matsuri le ayudaba mucho tenerlo cerca, aunque no era de la forma que ella quería en realidad, pues seguía perdidamente enamorada de él, aunque quisiese hacerle creer que ya lo había olvidado.
—Etto… Gaara… ¿Te sucede algo? – Preguntó notando el ceño fruncido de su amigo, el cual la miró en ese instante, provocándole un leve sonrojo.
—No, no es nada – Respondió Gaara, que aún seguía molesto por lo de Sasuke, sin embargo al mirar a Matsuri todo ese enojo se le iba, al observar aquellos ojos con un brillo de inocencia en ellos, y esa sonrisa tan alegre que ella siempre tenía, esos labios tan rosados… De pronto sintió un fuerte estremecimiento por todo su cuerpo, no podía dejar de mirar a Matsuri deseando besarla, era un idiota ¿Cómo es que le había costado tanto darse cuenta? Ella realmente le gustaba.
—¿Nada? – Insistió Matsuri, que se sintió más nerviosa por que él la miraba fijamente - ¿Seguro que no es nada? Estás como enojado…
—Ah, son tonterías con Sasuke, no te preocupes – Le dijo Gaara emitiendo una leve sonrisa, la cual se amplió más al ver que el sonrojo en las mejillas de su amiga aumentaba. Definitivamente aún tenía una oportunidad, ella lo amaba a él y no iba a ser tan fácil que lo olvidara, menos ahora que él no iba a permitírselo.
—Y-ya veo… - La chica bajó la mirada, tomando un cuaderno de la mesa para comenzar a leerlo, como si no tuviera otra cosa más importante que hacer, pero la realidad era que estaba de lo más nerviosa por la culpa de Gaara, además de que su corazón estaba latiendo rápidamente dentro de su pecho.
—Oye Matsuri… - Gaara habló lentamente, quería probar si ella aún sentía algo por él, así que se le acercó lo suficiente como para sentir su respiración – Déjame ver que tal vas – Dijo casi susurrándole al oído, notando como la chica comenzaba a temblar. Jamás había hecho algo así, pero le gustaba lo que podía producir en ella.
—S-sí Gaara, c-creo que ya estoy por acabar… y-yo… - Ella lo miró de reojo, mientras el chico revisaba sus apuntes y los ejercicios que ella había realizado, tratando de buscar algún error.
—Está muy bien Matsuri, sigo pensando que eres realmente inteligente – Dijo Gaara al acabar de leer. Miró a Matsuri, la cual bajó la mirada al instante, sintiéndose como si hubiera sido descubierta haciendo algo indebido y él sonrió acercándosele – Oye… tienes algo ahí…
—¿D-donde? – Preguntó la chica que ahora estaba completamente avergonzada y nerviosa, sintiendo como si se le fuese a salir el corazón por la boca en cualquier momento ante la cercanía del chico que tanto amaba, el cual iba acercando su mano hasta su cabello para quitarle una especie de pelusa, pero al mismo tiempo acercaba sus labios a los de ella ¿Acaso iba a besarla?
Matsuri no estaba segura de que se proponía Gaara ahora, pero que él la besara era lo que más deseaba, que él le diera su primer beso, porque nunca antes la habían besado y que él lo hiciera era como un sueño. Por su parte, Gaara estaba decidido; la iba a besar, la besaría hasta cansarse, porque realmente lo deseaba y sólo faltaban un par de centímetros para que eso finalmente se cumpliera, sin embargo, alguien abrió la puerta en ese momento.
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Se sentía extrañamente triste. La verdad era que jamás le había importado lo que opinaran de él, pero en ésta vez era diferente, ésta vez le había dolido oírlo de los labios de Ino, porque realmente la apreciaba, porque por muy increíble que pareciera sentía algo por ella, un cariño muy especial, aunque estaba claro que para ella era todo lo contrario.
—En fin, será mejor que la deje en paz – Se dijo convencido, levantándose de su asiento para irse a su cuarto, pero cuando lo iba a hacer notó a una hermosa joven castaña parada delante de él, la cual le sonreía dulcemente.
—¿Qué haces aquí tan solo Sai-kun? – Preguntó la chica sonriente, provocando una leve sonrisa en él también.
—Sólo pensaba ¿Y tú que haces aquí Suki-chan? – Interrogó sin mucho interés, pero ella no se dio cuenta de eso, estaba demasiado feliz de poder hablar con ese chico que era uno de los más populares de la escuela.
—Sólo quería saludarte… la verdad es que me da un poco de pena… - Dijo la castaña bajando la mirada, con sus mejillas levemente encendidas, lo que la hacía verse bastante adorable – Seguro pensarás que soy una tonta por lo que te escribí en esa carta, pero…
—Nada de eso – La interrumpió Sai, mostrando su característica sonrisa, a pesar de que no estaba mintiendo en sus palabras – Lo que escribiste ahí fue muy lindo de tu parte, y no creo que seas una tonta por eso.
—Gracias Sai-kun – Dijo Suki sonriendo alegremente. Miró al pelinegro totalmente avergonzada, pero tomó valor y se acercó a él – Hay algo que quiero hacer, sé que si no lo hago me arrepentiré – Posó ambas manos sobre el pecho de Sai, se puso en puntas, ya que él era mucho más alto y, finalmente, lo besó.
Él se quedó paralizado, no hizo ningún movimiento, ni para corresponderle ni para alejarla, simplemente se quedó así.
Ino había corrido casi por toda la escuela buscando a Sai, pero cuando finalmente pudo divisarlo, estaba besándose con una chica que no era cualquiera, sino esa que le había dado una carta de amor.
Frunció el ceño y pensó que lo mejor era no interrumpirlos, además ¿Por qué debía disculparse con ese idiota cuando ella sólo dijo la verdad?
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—Sasuke… - Espetó con el ceño fruncido y separándose abruptamente de Matsuri, la cual sólo miraba muerta de la vergüenza a los dos muchachos que estaban en ese pequeño salón junto a ella.
Justo cuando Gaara la iba a besar, o cuando pensó que iba a hacerlo, había entrado Sasuke Uchiha de forma estrepitosa al lugar, destruyendo así aquel mágico momento que significaba para ella algo realmente importante como era su primer beso.
Tenía ganas de lanzársele encima al azabache y golpearlo por inoportuno, pero finalmente se calmó y soltó un suspiro de resignación.
—Perdonen por interrumpirlos en medio de su… estudio – Habló Sasuke, diciendo la última palabra como si no fuese precisamente la que hubiese querido usar – Pero necesito hablar contigo Gaara – Prosiguió – Es importante.
Gaara suspiró cansinamente ¿Por qué tenía que venir Sasuke justo cuando estaba a punto de besar a Matsuri y de decirle algo muy importante? Que mal momento había elegido su amigo para aparecerse, pero ya que, debía escucharlo.
—De acuerdo, pero vamos afuera, ya regreso Matsuri – Avisó a la castaña, haciendo una extraña mueca, como una especie de gesto de complicidad, lo que provocó un fuerte sonrojo en las mejillas de la castaña, que sólo asintió con la cabeza bajando la mirada.
Mientras tanto, Sasuke y Gaara estaban afuera del salón de estudios. El pelirrojo se veía molesto mientras que el azabache estaba algo serio.
—No me mires así, lamento haber interrumpido tu momento romántico con Matsuri pero tenía que decirte algo – Dijo Sasuke, ganándose una mirada de odio por parte de Gaara, por lo cual él sólo suspiró – En fin, sólo quiero que aclaremos las cosas ¿Por qué estás tan enojado conmigo?
—Ye te dije por que, no me hagas repetirlo – Respondió Gaara molesto y cruzándose de brazos, desviando la mirada para no verle a los ojos – No me gusta que seas así como eres, además todos piensan que yo soy igual a ti sólo por ser tu amigo, estoy harto de eso.
—Así que es eso… - Sasuke bajó la mirada; le había dolido que Gaara le dijera algo así, era como si sintiera vergüenza de ser su amigo y nunca le había dicho algo tan hiriente. Siempre habían sido los mejores amigos desde que tenía memoria, porque sus padres eran socios desde antes de que ellos nacieran, así que crecieron prácticamente juntos.
—Si sólo querías saber eso entonces ya me voy – Gaara se dio la vuelta dispuesto a entrar nuevamente al salón, pero Sasuke se lo impidió parándose en frente de él.
—Las cosas no son como tú crees, yo de verdad había cambiado, estaba dispuesto a hacer las cosas bien con Sakura, pero no sé lo que pasó… de pronto todo se fue a la mierda y… y todos me están abandonando… no lo hagas tú también… - Pidió Sasuke mirándolo fijamente, pero con tristeza reflejada en sus ojos negros, lo cual sorprendió a su amigo.
Gaara jamás lo había visto triste, sólo cuando su padre lo regañaba de niño y a veces lo golpeaba por portarse mal, en esos momentos eran los únicos en los que incluso le había visto llorar, pero después de eso nunca más lo hizo, nunca volvió a mostrar debilidad antes nadie y ahí fue cuando comenzó a tratar a todos los demás como si fuesen inferiores a él, como si fuese el centro del mundo, pero tal vez eso sólo había sido su mecanismo de defensa ante los maltratos de su padre.
—Demonios… - Susurró el pelirrojo llevándose las manos a los bolsillos de su pantalón – Está bien, cuéntame que demonios sucedió, y no me mires con esa cara lastimera que te golpearé.
Sasuke sólo rió ante el último comentario.
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Naruto había acabado sus deberes y sus estudios gracias a su querida Hinata, quien era realmente una genio y le había ayudado mucho a entender los temas que no le entraban a la cabeza con nada. Cuando iba por el pasillo notó a Kiba, el cual estaba parado junto al barandal de la escalera, mirando hacia el primer piso.
—¿Qué ves Kiba? – Preguntó el rubio situándose a su lado.
—Nada, sólo pensaba – Respondió el castaño volviendo su vista al suelo, luego de haber mirado a Naruto por unos segundos – Estaba muy aburrido.
—¿En que puedes estar pensando tú? – Se extrañó Naruto, ya que Kiba siempre estaba haciendo cosas en lugar de estar detenido pensando, ya fuese corriendo por ahí, espiando la ropa interior de las chicas, o jugando algún deporte afuera - ¿Qué sucede contigo? – Preguntó al verlo tan serio, e incluso parecía triste.
—No es nada, te dije que sólo estaba pensando – Fue la respuesta de Kiba. Naruto arqueó una ceja sin comprender ¿Qué le pasaba a su amigo?
—Ya, y yo soy algún loco extraterrestre del espacio que viene a conquistar la tierra ¿Cierto?
—Ajá – Dijo Kiba asintiendo con la cabeza, sin prestarle atención a Naruto, por lo que éste frunció el ceño y apretó uno de sus puños con enojo.
—Kiba desgraciado ¡Mírame cuando te hablo! – Le gritó Naruto al oído, haciendo que el castaño se pegara un susto de muerte ya que por su grito brincó y por poco y se fue hacia adelante, si no se hubiera dado cuenta a tiempo se habría caído hasta el primer piso.
—¡Fíjate en lo que haces idiota! – Reclamó molesto y con el corazón saltándole a mil por hora dentro de su pecho.
—¡Eso fue porque no me hacías caso tonto! – Reclamó también el rubio, pero luego de haber gritado los dos se calmaron un poco – Y bien ¿Qué demonios te sucede?
—No es nada ¿Cuántas veces debo decirlo?
—Pues que se me hace que tú estás enamorado de una chica y por eso estás así ¡Te conozco! – Aseguró Naruto apuntándole con su dedo índice, causando un fuerte sonrojo en las mejillas de Kiba pues al parecer le había dado justo en el clavo.
—¡C-claro que no! – Exclamó avergonzado, asegurando que ninguna chica se había metido en su corazón, pero Naruto sólo río con picardía.
—Lo sabía, estás enamorado – Aseguró cruzándose de brazos – Ya dime quien es ¿La conozco?
—¡No!
—Ah ya sé ¡Matsuri!
Kiba sólo se arrojó encima de Naruto para tratar de callarlo, sin darse cuenta de que su acción sólo le daba a entender al rubio que estaba en lo cierto.
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Tenten llevaba como media hora parada ahí sin hacer nada. Al principio Neji no lo había notado por estar concentrado en su juego, pero después había comenzado a perturbarle que la chica pareciera una estatua viviente, así que se acercó a preguntar si todo estaba bien.
—¿Tenten? – Preguntó pasando una mano frente al rostro de la castaña, la cual finalmente pareció reaccionar ante el movimiento y lo miró sin decir nada - ¿Estás bien? ¿Te sucede algo malo?
—Neji yo… - Comenzó a decir Tenten, que en ese momento sentía ganas de morirse. Se sentía tan mal consigo misma, jamás se había puesto a pensar en que no lucía atractiva para los chicos, porque en realidad eso nunca le había importado, pero ahora que estaba Neji en su vida ¿Qué se suponía que debía hacer? – Y-yo estoy bien – Afirmó con una sonrisa – No te preocupes por mí, sólo me quedé pensando en algunas cosas.
—Claro, seguro que sí – Dijo Neji más calmado, pues verdaderamente se había preocupado por ella, porque se veía muy extraña - ¿Quieres seguir jugando o prefieres que te acompañe a tu cuarto?
—No, no es necesario, me iré yo sola – Respondió la chica antes de darse la vuelta e irse corriendo, dejando al Hyûga muy desconcertado, aunque le pareció verla llorar.
Tenten se secó las lágrimas que habían salido de sus ojos mientras corría por el pasillo. Era una tonta sin remedio, lo sabía muy bien ¿Pero que podía hacer al respecto? Ya se había enamorado de él, pero Neji sólo la veía como a un chico, ni siquiera llegaba a ser una chica frente a sus ojos.
—Estúpida – Se dijo a sí misma.
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Sakura se encontraba recostada sobre su cama. No quería salir de su cuarto porque no se quería encontrar con Sasuke por cualquier lugar de la escuela, por suerte las clases ya se habían acabado y después de la navidad se iría junto con su madre a la casa de sus abuelos, así que no vería a Sasuke durante dos largas semanas, pero eso era lo mejor, era mucho mejor que tener que verle y sufrir por su culpa.
—Soy tan tonta ¿Cómo me pude enamorar de él? ¿Acaso no aprendí nada con ese… idiota con el que estuve antes? – Se preguntó mientras trataba de dejar de llorar.
En ese momento alguien tocó la puerta del cuarto. Se secó rápidamente las lágrimas y pensando que era alguna de las chicas, se dirigió a abrir, pero se quedó sorprendida al ver que se trataba de nada más y nada menos que la razón de su separación con Sasuke, quien la miraba seriamente.
—¿Q-que haces tú aquí? – Demandó saber Sakura, bajando la mirada porque no se atrevía a mirar a Yayoi a la cara.
—Sé que no te agrada verme, pero necesito hablar una cosa contigo, por favor déjame pasar – Pidió la chica de forma amable, por lo que Sakura no fue capaz de echarla a patadas y la dejó entrar extendiéndole su mano hacia el interior de su cuarto.
Yayoi entró y se sentó sobre una de las camas, mientras que Sakura la miraba con tristeza.
—¿De que quieres hablar?
—Es sobre Sasuke – Soltó sin más Yayoi, causando una punzada en el pecho de Sakura, la cual sólo asintió con la cabeza.
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Sasuke se había ido al cuarto. Gaara suspiró ahí mismo donde se encontraba y decidió regresar a la sala de estudio a seguir con lo suyo con Matsuri, aunque por hoy no más intentos de besos, eso lo dejaría para otro día. Al final había arreglado las cosas con Sasuke, de verdad le creyó cuando le dijo que amaba a Sakura y no pudo evitar prometerle que lo ayudaría.
—Aunque digan que soy demasiado frío tengo un estúpido corazón de pollo – Pensó soltando otro suspiro, justo en el momento en que abrió la puerta. Pensaba charlar con la castaña, pero le sorprendió el encontrarla dormida sobre el cuaderno, aún sentada en el piso y con sus brazos como almohada.
Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios mientras la observaba, se veía tan frágil e inocente durmiendo así, como una niña pequeña, aunque en cierta forma así era ya que tenía solo quince años.
—Matsuri… - Murmuró acercándose a ella, aunque no tenía ni la más mínima intención de despertarla, no podía evitar querer verla más de cerca. Notó que ya había terminado de hacer todos los ejercicios y seguramente se había aburrido esperándolo, y en ese momento pensó en que de verdad era muy lista para haber hecho todo eso ella sola.
Se sentó a su lado, después de todo no podía dejarla durmiendo ahí y lo mínimo que podía hacer era despertarla o llevarla a su cuarto, pero justo antes de poder ponerle una mano encima ella comenzó a balbucear entre sueños.
—G-Gaara… ¿Por qué…? – Decía la chica en voz baja, hablando como si estuviese teniendo una pesadilla, pues parecía triste, e incluso una pequeña lágrima se deslizó por su mejilla – Y-yo… te amo… Gaara…
En ese momento sintió como un flechazo directo al corazón, al escucharla decirle nuevamente que lo amaba, aunque ni ella misma estuviese consciente de ello, había sido algo realmente hermoso. Ahora estaba seguro, ella no lo había olvidado, no lo había cambiado por Kiba, sólo estaba tratando de no sufrir por su culpa, sólo quería sacarlo de su corazón para no ser lastimada, pero él no lo iba a permitir, no iba a dejar que Matsuri lo dejara de querer.
—Matsuri, despierta – Dijo acercándosele, tomando su hombro y moviéndola levemente, pero al hacerlo el cuerpo de la castaña se removió, haciendo que se fuese hacia su costado, quedando recostada sobre el pecho del pelirrojo, quien de pronto había sentido los latidos de su corazón acelerarse al máximo – Matsuri… - Volvió a tratar de llamarla, sólo que al mirarla pudo notar esos finos labios que había querido besar hasta hace sólo unos momentos.
¿Estaría mal hacerlo ahora? Ella estaba dormida así que no lo iba a saber ¿Pero no era eso aprovecharse de la situación?
Sin embargo y por más que lo pensaba, no podía encontrar otra forma de conformarse en éste momento, así que lentamente se fue acercando a la chica que aún dormía, acarició su mejilla con la mano que tenía libre, ya que con la otra la sostenía paraqué no se cayera, acortó la distancia entre sus rostros, sintiendo la respiración acompasada de ella tan cerca que alteraba sus sentidos.
Y finalmente la besó, por fin posó sus labios sobre los de Matsuri y una infinita cantidad de sensaciones se apoderaron de su ser de forma rápida y abrupta, pero se sentía tan bien tenerla entre sus brazos, se sentía tan bien besarla, aunque ella no le pudiese corresponder.
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Sakura miraba a Yayoi sentada sobre la cama de Hinata frunciendo el ceño. No sabía realmente que quería pero no le apetecía oírla para nada.
—Mira, no sé que busques aquí pero la verdad es que no quiero oírte – Dijo Sakura de pronto, captando la atención de la rubia que la quedó mirando detenidamente, sin decirle nada, por lo que Sakura se sintió un poco nerviosa e incómoda.
—Escucha Sakura, no he venido a que me ataques si es lo que pretendes – Le aclaró Yayoi de forma tranquila y segura – Sólo vengo a decirte algo importante.
—¿A que te refieres? – Cuestionó la peli rosa confundida, porque no entendía a que venía todo esto de hablar de Sasuke ¿Con la persona que lo arruinó todo? No, con quien Sasuke la había engañado.
Yayoi suspiró de forma algo cansada, como haciendo notar que no quería hacer esto, pero al menos le debía algo a Sasuke por todo lo que estaba pasando.
—Sasuke no te engañó conmigo – Dijo sin mirar a Sakura, por lo que no pudo notar que los ojos de la chica se abrieron con mucha sorpresa – Sólo te lo estoy diciendo porque no quiero que él se sienta mal por eso, él estuvo conmigo cuando aún era novio de Hinata-san, él no te ha engañado.
Sakura estaba tan sorprendida que no podía decir nada en ese momento, sólo pudo ver a Yayoi salir del cuarto, dejándola sola.
Ella cayó sentada sobre su cama y sin querer derramó un par de lágrimas, aunque no sabía si eran de tristeza o de felicidad.
—Sasuke… no me engañó… - Repitió aún incrédula.
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Neji caminaba hacia su cuarto, no podía dejar de pensar en lo sucedido con Tenten y en la forma extraña en la que ella había actuado. Al llegar se topó con Sasuke, quien se veía algo más calmado después de haber hablado con Gaara y de arreglar sus diferencias.
—¿Qué te pasa? – Se preguntaron al mismo tiempo, luego de lo cual soltaron una leve sonrisa cada uno.
—El mismo lío con Sakura y Yayoi, no creo que Sakura me perdone jamás – Dijo Sasuke llevándose las manos a los bolsillos de su pantalón – Ella cree que yo la engañé, pero no es cierto.
—¿Quién entiende a las mujeres? – Cuestionó Neji mientras entraba al cuarto. Sasuke sólo lo miró, preguntándose internamente si es que acaso le había pasado algo. Pero más que eso, lo de Sakura realmente lo tenía preocupado, no sabía ni como hacer para que ella le volviera a hablar.
Justo en ese momento su celular sonó, pero no se fijó en el número por estar metido en sus pensamientos.
—¿Bueno?
—¡Sasuke, mocoso del demonio! ¡¿Cómo que embarazaste a una chica? – Se escuchó la molesta y muy enfurecida voz de Fugaku, por lo que Sasuke supo que estaba en serios problemas.
—Demonios, no creí que se enteraría tan pronto, malditos chismosos de la escuela – Pensó fastidiado.
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Ino entró a su cuarto echando humo por las orejas. Después de haber dejado a Sai y a su "amiguita" se había ido a dar unas vueltas por la escuela, pero nada lograba calmarla, realmente no sabía por que se sentía tan molesta.
—¡Odio esto! – Gritó casi histérica, pues odiaba sentirse de esa manera. En ese momento se fijó en que estaba Tenten recostada boca abajo sobre su cama, llorando - ¿Tenten? – La llamó algo sorprendida.
La castaña, al darse cuenta de que su compañera estaba en la habitación rápidamente se secó las lágrimas y se sentó sobre la cama, tratando de disimular.
—I-Ino ¿Pasa algo? – Preguntó como si nada, pero la rubia no paraba de mirarla de manera sospechosa.
—¿Por qué llorabas?
—Te equivocas, yo no estaba llorando – Aclaró de inmediato Tenten, pero sus ojos enrojecidos la delataban. Ino iba a replicar, sin embargo unos golpes a la puerta la distrajeron. Bufó molesta y se volteó a abrir, llevándose una gran sorpresa.
—¡Gaara! – Exclamó al ver al pelirrojo parado en su puerta, cargando a una dormida Matsuri como si fuera una princesa. El pelirrojo le hizo un gesto de silencio y la rubia se cubrió su boca con la mano.
—¿Dónde está su cama? – Preguntó Gaara mirando hacia el interior del cuarto. Ino se apartó de la puerta y le dio la pasada al chico.
—Es esta – Respondió algo desconcertada por la extraña escena. Gaara jamás hacía ese tipo de cosas, era realmente extraño verlo cargando a una chica, sin embargo aunque a ella debería molestarle, en realidad no era así, al parecer él ya se había decidido.
Gaara recostó suavemente a Matsuri sobre su cama y sin que las chicas se percataran, sonrió levemente al observar su rostro. Realmente era una chica tierna, le había robado un beso mientras dormía, pero no se sentía mal por eso, al contrario, no quería otra cosa más que repetirlo, sólo que la deseaba consciente en ese momento, para que así Matsuri le correspondiera.
—Buenas noches bella durmiente – Le dijo en un susurro, finalmente alejándose. Se despidió de Ino y Tenten con un gesto de mano y salió del cuarto, mientras una sonrisa se dibujaba en los labios de la joven dormida.
—Gaara… - Volvió a decir en sueños, aunque ésta vez no parecía tener un mal sueño. Ino y Tenten rieron graciosas; no era la primera vez que eran testigos de cómo su amiga hablaba y repetía el nombre de Gaara entre sueños.
—Me pregunto que estará soñando – Comentó Tenten, quien ya había olvidado por completo que hasta hace unos minutos se sentía realmente mal, después de todo no tenía por que estar deprimida. Ino se sentó a su lado, sonriendo.
—No lo sé, pero se ve feliz – Opinó ella.
Matsuri estaba sentada sobre el verde césped junto a un hermoso campo de flores de colores, mientras que las admiraba con una gran sonrisa. Estaba usando un vestido de color blanco con tirantes delgados, el cual le llegaba sólo hasta las rodillas y usaba un sombrero de color café claro sobre la cabeza, para así protegerse del sol.
—Que hermoso lugar… - Susurró mientras el viento le golpeaba la cara, haciendo que el sombrero volara lejos de ella. Estiró su mano y se puso de pie para alcanzarlo, pero no lo logró. Suspiró algo decepcionada y cuando se dio la vuelta chocó contra el pecho de alguien.
Levantó la mirada y lo vio a él, a ese chico que era el culpable de todos sus suspiros.
—Gaara… - Dijo nerviosamente, pues él había comenzado a acariciar su mejilla y se estaba acercando a ella de forma peligrosa. No sabía que estaba pasando, pero parecía como si él fuese a besarla – Esto es un sueño ¿No es así? – Preguntó con cierta tristeza, observando como el pelirrojo asentía con la cabeza.
Era sólo un sueño, así que no importaba. Cerró los ojos y sintió el aliento de él más cerca, respirando sobre su rostro.
—Pero pronto dejará de serlo – Le respondió Gaara antes de besarla. Ella no entendió aquellas palabras, pero no le importó demasiado, porque al sentir sus labios sellados por los de él sólo podía corresponder a ese dulce beso, aunque fuese un simple sueño.
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Todo era un lío para ella, estaba aburrida de estudiar tanto para los exámenes y de tener que soportar a cierto idiota que jamás entendía lo que le pasaba.
—Estúpido Shikamaru – Masculló con rabia mientras caminaba hacia la escalera para subir a su habitación, pues ya había caído la noche y sentía algo de sueño.
—¿A quien llamas estúpido problemática? – Aquella voz a su espalda la asustó verdaderamente. Temari se volteó con la mano en el corazón, mientras sentía sus latidos acelerados, pero al verle la cara al sujeto, su ceño se frunció inmediatamente.
—¿Qué demonios quieres Shikamaru? – Preguntó molesta y cruzándose de brazos, pero Shikamaru sólo la miraba con pereza, igual que siempre.
—Quiero que me digas por que soy un estúpido – Insistió el Nara, pero no obtuvo respuesta, sólo vio como la rubia le sacaba la lengua para irse corriendo por las escaleras luego, pero él no se rendiría tan fácil, así que apenas ella partió él salió corriendo tras ella, dándole alcance a la mitad de las escaleras.
—Suéltame vago – Reclamó Temari enfadada, pues Shikamaru la había tomado de la muñeca con bastante fuerza.
—¿Me vas a decir por que soy un estúpido?
—¿Acaso no lo sabes? – Cuestionó la chica de ojos azules mientras sonreía de forma algo burlona – Por favor, no creo que te sigas haciendo el que nada pasó toda la vida ¿O sí Shikamaru Nara?
—¿De que demonios estás hablando? – Inquirió Shikamaru con expresión confusa en su rostro, viendo como Temari apretaba los dientes por la rabia.
—¡Hablo del maldito beso que me diste! ¡¿O es que lo olvidaste? – Gritó totalmente furiosa, dejando a Shikamaru sorprendido y estático en aquel lugar, porque no se esperaba que ella estuviera así de molesta por eso. Fue en el instante en que se distrajo que Temari se soltó de su agarre y salió corriendo, dejándolo ahí parado como un idiota.
—Pf, que problemático es todo esto – Se dijo Shikamaru mientras se sentaba sobre uno de los escalones, tratando de pensar en que hacer para que ella dejara de estar así de enfadada con él ¿Acaso sería buena idea besarla de nuevo y aclararle todo de una vez?
O tal vez lo mejor era seguir haciéndose el loco.
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Sakura había decidido subir a la azotea para pensar un poco en lo que le había dicho Yayoi hace un rato. No podía creer que era cierto, que Sasuke de verdad no le había mentido, él hablaba en serio cuando le prometió estar a su lado, sin embargo habían sido separados.
—No puede ser… - Se dijo mientras que con sus manos se aferraba a la rejilla de alambre que marcaba el final de la azotea. Miró hacia abajo, notando como una de sus lágrimas se deslizó y llegó a la punta de su zapato. Se sentía tan débil y frágil, tan diferente a la Sakura que entró por la puerta principal el primer día, que le dio un pisotón a Sasuke y que mantuvo su frente en alto ¿Para que se había enamorado? Sólo volvía a sufrir otra vez.
Sasuke también había ido a pensar allí arriba, después del regaño tremendo que le dio Fugaku no tenía deseos de estar en su cuarto. Había sido horrible, su padre usualmente le trataba fríamente, pero a pesar de que todo lo que le dijo fue por teléfono realmente le había dolido, le dolió cuando le dijo que era su mayor decepción.
Al cruzar la puerta sus ojos se deslumbraron con la imagen que tenía en frente. Sakura estaba mirando hacia abajo y la luz de la luna le daba de lleno, haciéndola lucir preciosa a pesar de que le daba la espalda, sin embargo algo en aquella imagen no era perfecto y ese algo era que Sakura estaba llorando.
Odiaba ver eso, no podía soportar verla llorar. Sakura era tal vez la única persona en el mundo que lo hacía sentir diferente, que realmente le hacía amarla.
—Sakura… no llores por mi culpa – Dijo el azabache, haciendo que la chica diera un pequeño salto para después voltearse. Al observar su rostro lleno de lágrimas se sintió de lo peor, de verdad no le gustaba verla así.
—Sasuke ¿Qué haces aquí? – Preguntó Sakura mientras que se secaba las lágrimas rápidamente, en un vano intento de que él no las notara.
—Sólo venía a pensar, pero debí suponer que estabas aquí… perdona… - Sasuke se dio la media vuelta, dispuesto a retirarse del lugar para dejar a la chica sola, pero Sakura lo agarró de la camisa, tenía que hablar con él.
—No te vayas… no… no lo hagas… - Rogó volviendo a llorar, aunque se quería detener no lo podía hacer. Sasuke sintió una pequeña punzada en el pecho al ver como ella lloraba otra vez, así que no se pudo aguantar y la abrazó fuertemente, tratando de calmarla.
—Por favor Sakura, no te pongas así, yo no merezco que llores por mí – Le dijo Sasuke al oído, tratando de contenerse a sí mismo y no llorar como un bebé, porque de verdad sentía deseos de hacerlo, pero eso sólo le haría ver más patético de lo que ya era.
—Ella me dijo que no me engañaste – Habló la peli rosa de pronto, provocando cierta sorpresa en el Uchiha, que se separó un poco para mirarla confundido – Yayoi, ella habló conmigo y me dijo que no me engañaste, que fue cuando estabas con Hinata.
—Es verdad – Afirmó Sasuke, separándose por completo de ella – Pero es lo mismo, tú debes pensar lo peor de mí y tienes toda la razón.
—No, yo sé que cambiaste – Lo interrumpió Sakura. Sasuke la miró y le dio gusto ver una sonrisa en su rostro, pero ella rápidamente dejó de sonreír – Sin embargo cometiste muchos errores antes de eso, así que ahora te están pasando la cuenta.
—Sakura yo… - Él otra vez trató de decir algo, pero fue callado por los labios de la peli rosa, que lo besó sin decirle nada primero, sin siquiera avisar, y no era que a él le importara demasiado, de hecho estaba muy feliz de que ella lo hubiese hecho, sino lo habría hecho él.
La rodeó por la cintura, mientras que sus labios se movían ansiosos sobre los de la chica, profundizando el beso cuando sus lenguas se encontraron, sin embargo la falta de aire les hizo separarse y lentamente aquel mágico beso acabó.
Sasuke no sabía que decir, no entendía por que Sakura lo había besado de pronto pero le había hecho sentir muy bien, sin embargo las cosas no eran tan fáciles.
—Te amo Sasuke, pero lo mejor es que ya no estemos juntos nunca más, no podré evitarte porque estamos en la escuela y en la casa juntos, sin embargo… no vuelvas a hablarme jamás – Y dicho esto Sakura se fue, dejándolo solo y vació, una vez más.
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Loa días habían pasado lentamente, hasta que el tan esperado por fin llegó.
Era día 23 de diciembre, sólo un día antes de la noche buena; hoy celebrarían la navidad en la escuela junto con los padres, maestros y alumnos, ésta noche para muchos sería inolvidable.
Continuara…
Avance:
—Aunque me digas eso… ¡Aunque lo hagas él no me ve! – Gritó Tenten llena de lágrimas, dejando a su madre sorprendida, pues no podía creer que su pequeña se había enamorado.
—Ya veo, con que estás así por un chico – Dijo la bella mujer con una sonrisa, dejando algo desconcertada a su hija – Yo te ayudaré, le vas a demostrar a ese chico lo hermosa que eres.
—¿Eh? – Se preguntó desconcertada.
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—Sasuke no – Dijo Sakura empujándolo para así alejarlo de ella. Se pasó una mano por los labios, buscando borrar aquella sensación – Esto no está bien.
—Al diablo con lo que está o no está bien ¿No te das cuenta de que esto no puede seguir así? – Cuestionó el azabache mirándola fijamente – Nosotros nos amamos, debemos estar juntos.
—Sasuke vas a tener un hijo con otra – Soltó la chica bajando la mirada, porque a pesar de todo no podía estar con él por esa simple razón, sería muy egoísta de su parte.
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—¿Sabes cual es el problema? Que odio verte cerca de Kiba – Dijo Gaara molesto, acorralando a Matsuri contra una pared del pasillo y tomándola por los hombros – No quiero que él esté a tu lado.
—¿Por qué eres así? Eres un egoísta… - Masculló Matsuri mirándolo con algunas lágrimas en sus ojos – Después de romperme el corazón… ¡Todavía te crees con el derecho de ser el único en mi vida!
Gaara la miró impasible, tan imperturbable que ella se sintió morir con esa mirada helada, sintió deseos de volver a llorar y de salir corriendo, pero él no le permitía moverse.
—Tal vez sea un egoísta – Comenzó a decir Gaara mientras se acercaba a su oído, susurrándole de una manera bastante sugerente y que la hizo sonrojarse por completo – Pero te quiero sólo para mí – Finalizó, posando sus labios sobre los de ella de forma suave y delicada, dejándola sorprendida.
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—Yuuki por favor dímelo ¿Ese hijo es mío? – Preguntó Sasuke con un triste semblante, logrando conmover a la chica, que se debatía entre decir la verdad o no traicionar a su amiga.
—Sasuke… yo… - Pero justo cuando iba a decir algo más su celular comenzó a sonar. Ella lo contestó rápidamente al ver que se trataba de Yayoi - ¿Bueno? – Pero su expresión cambió a una de sorpresa enseguida.
—¿Qué pasa? – Preguntó Sasuke un tanto preocupado. Vio como Yuuki bajaba lentamente el aparato de su oído, para después mirarlo con preocupación.
—Algo le pasa a Yayoi – Fue todo lo que dijo antes de irse corriendo, por lo que Sasuke no tuvo más opción que seguirla.
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Bueno, eso ha sido todo por ahora, nos leemos en la conti, como en unas tres semanas más ^^
¡Bye!
