- ¡Sirius! -dijo la niña rubia aproximándose - ¿escuchaste?
- ¿qué dices Gina? -dijo mirando para todos lados- ¡baja la voz! si no el prefecto te regañara
-Estamos en la sala común y son las 12 de la noche-informo Andrómeda ya con los ojos pesándole
-vas a hacer que Remus se despierte, sabes cómo ese niño tiene olor por la aventura-hablo el menor
-solo igual que su padre… ¡van a abrir el club de duelo!¡y vamos a participar! -dijo la rubia emocionada- dicen que tiene invitados especiales, a puesto que es tu abuelo, Sirius
-podría ser mi abuelo y tu abuelo-dijo el tranquilo- pero baja la maldita voz, Gina
-apostaría que no hay nada más impresionante que Harry Potter y Draco Malfoy peleando otra vez-dijo Andy mirando el fuego ensimismada
-ya están viejos-dijo el pelinegro- seguro que traerán a alguien joven-podría ser acaso sus hijos?
- ¿mi papi? ¿peleando? -dijo riendo- ¿Cómo crees? Él es como un pastel de calabaza, jamás haría una cosa como esa y mi madre solo es una mujer de oficina
-creo que tu madre sería muy capaz-dijo Sirius apareciendo adormilado- según dice mi tío Albus ella es muy buena
La niña lanzo una risita estrepitosa, su madre era una mujer de oficina jamás estaría haciendo demostraciones de duelos como lo haría su tío Albus o el padre de Sirius y Remus, la conocía lo bastante como para asegurarlo.
Se escucharon los pasos del prefecto entonces se fueron a prisa antes de que se dieran cuenta que estaban levantados.
La mañana siguiente la pequeña niña rubia se levantó adormilada y vio a su amiga Andrómeda durmiendo, miro por la ventana y se asomaba la nieve cayendo delicadamente por el bosque prohibido. Iría a casa para la navidad y luego volverían a clases para ver el club de duelo. Arreglo sus cosas una por una metiéndolas en su maleta, miro a su gato y le acaricio cariñosamente mientras se revolcaba entre las sabanas. Se acercó hasta su amiga y le apretó la nariz hasta que se despertó de golpe
- ¡estás loca Gina!
-está retrasada para tomar el tren
-quiero quedarme aquí-dijo acomodando se en la almohada
-agradece que tienes una enorme familia que quiere verte
-eres mi prima también Gina-dijo levantándose pesadamente
-pero sabes que no es lo mismo, yo no voy a la madriguera, tu bisabuela no se muere por verme ¿lo sabes, ¿no?
-tus padres son geniales, agradece eso-dijo estirándose- son muy cariñosos contigo y tienes toda la atención de tu abuelo
-pero tener tantos primos-dijo riendo- debe ser emocionante
La rubia estaba mirando por la ventana del tren como el paisaje comenzaba a cubrirse de blanco, miro a el castaño frente a ella nervioso, ella simplemente le sonrió tranquila mientras él jugaba con sus manos. De pronto su amiga y el pelinegro se levantaron de golpe, ella iba a irse al baño mientras que él se iba comprar caramelos, tardaría ya que hace bastante tiempo había pasado el carrito. Miro al castaño sonriente y busco en su bolsillo para darle un caramelo
- ¿estas nervioso?
-algo
- ¿Por qué Sirius?
-no quería volver a casa
- ¿y por qué no le dijiste a tus padres?
-no quería quedarme solo
- ¿entonces?
- ¿q-que tal si nos vemos en las vacaciones? ¿crees que podría ir a visitarte a Londres? -hablo tímidamente
- ¡claro que sí! -dijo emocionada- ¡te estaré esperando! ¡Sirius y hare galletas o algo, será especial!
-n-no es para tanto
-si lo es-sonrió- ¿Dónde iremos primero? ¿quizás al Golden Eye? ¿o quizás edificios antiguos? ¿has visto carreras en el Támesis? ¡incluso co el frio andan muy rápido!
-tranquila-dijo riendo-iremos donde quieras
Apenas se encontró con sus padres les abrazo apretadamente, las lechuzas no parecían suficiente como para contar todo lo que contar, lo que haría mientras caminaban a casa. Se detuvo un momento a comprar algunas cosas, miro por la ventana para ver a sus padres mirándose tan tiernamente que no esperaba a el día para que alguien le mirara así
Georgiana Astoria Malfoy tenía 15 años, iba en quinto año en Hogwarts, orgullosa portadora del león en su ropa, la que había dejado en la escuela para dejarse caer en el mullido sofá de la sala mirando el fuego mientras su madre le dejaba un chocolate caliente en sus manos. Se sentó a su lado y bebió lentamente un sorbo de su café antes de mirar a su niña
- ¿algo interesante? -hablo su madre tranquila
- ¿acaso ya no dije todo madre?
-hablo de algo que quizás tu padre, el sobreprotector no quiera escuchar-dijo riendo-ya sabes, quizás alguien que te guste
- ¿gustarme? ¿Cómo quién?
-pues hablas mucho de tus amigos, Andrómeda, Sirius y Remus,
-oh mama, Sirius quería saber si podía venir por el día, para que saliéramos
-pues puedes salir con Sirius si eso quieres, solo tengan cuidado de hablar de magia ¿sí?
- ¿mami?
-dime cariño
- ¿Cómo supiste que te gustaba mi padre?... es decir, ustedes siempre se ven, enamorados
-oh… ¿quieres saber cómo es el correcto?
-sip-admitió nerviosa- ya sabes, yo no soy buena en esas cosas
Su madre se quedó contándole un poco de su relación con su padre, una explicación lo más simple posible, fue difícil y trataba de no entrometer mucho eso para que no se asustara, su hija a pesar de ser mayor era bastante inexperta en todo el tema, además de que era bastante inocente para aceptar a cualquiera que le pareciera un poco romántico.
-prefiero no enamorarme-dijo cruzándose de brazos -esto es muy complicado
-todo tiene complicado, pero si vale la pena lo complicado… pues entonces
-que tedioso madre
-bueno… y entonces
- ¿entonces?
-por qué no llamas a Sirius… ¿Por qué no salen mañana?... qué tal si les hago unas galletas
-quiero hacerlo yo mamá, quiero hacerlas yo misma
-realmente te agrada ¿no? -dijo riendo- aunque su padre era un excelente bromista- creo que él tiene mucho de su madre
-por eso es el más sobreprotegido, no sé si su padre iba a dejarlo venir
-seguro que Albus intercederá, todos están en la madriguera ya esta fecha-dijo riendo
- ¿Dónde está papi?
-extrañamente está trabajando… pero sabes creo que si mañana vas a salir con Sirius creo que podríamos estar solo los dos-dijo riendo- ya sabes, así que no aparezcas por aquí
-ni siquiera asomare la nariz con esa información, mami
La chica se quedó preparando las galletas toda la tarde y decorando una por una, estaba emocionada, pensaba que esta era su primera cita real, estaba acostumbrada a que saliera su grupo de cuatro personas y que usualmente el entrometido Remus estuviera buscando nuevas aventuras. Alzo a mirada para encontrarse con los ojos de su lechuza con una carta que había dejado caer frente a ella, había hecho unas 50 galletas y se había quedado dormida sobre la mesada mientras decoraba. Se refregó los ojos y abrió la carta adormilada, era de su amiga para contarle algunas cosas de la madriguera. Busco un poco de papel para contestarle y envió a su lechuza de vuelta
La mañana siguiente se levantó adormilada y se metió a la ducha, se quedó veinte minutos mirándose al espejo tratando de decidí que ponerse antes de salir con su amigo. Finalmente, cuando estuvo lista miro que en su bolso estuviera todo lo necesario antes de salir de su cuarto y ver su padre teniendo una discusión con su madre, pero antes de que dijera algo se detuvieron de golpe
-cuando pensabas decirme que tienes una cita, jovencita
-papi no es una cita, solo es Sirius
- ¡es una cita! -dijo antes de dar un suspiro-solo dime que no es como su padre cuando era joven
-no papi, es Remus el que se le parece-suspira- está bien que sean gemelos, pero no significa que sean iguales
-de acuerdo… pero llegaras a la hora y es mejor que no le andes comentando a tu abuelo esto, hasta que sea algo serio, tu sabes… a pesar de que mi padre le agrade un poco no creo que pueda con que esta su querida nieta con un Potter
- ¡papá! -dijo sonrojada- ¡no es como que fuéramos a casarnos mañana!-bramo molesta
-cálmense-dijo la mujer- está afuera
La niña se sonrojo aún más antes de salir a prisa por la puerta y cerrar de golpe, apenas vio al castaño frente a ella tomo su mano y salió apresurada del edificio corriendo un par de calles hasta que llegaron a un parque cercano. Se lanzaron cansado hasta la banca y dieron un largo suspiro hasta que recuperaron el aliento. La rubia saco su bolsa con galletas y le ofreció antes de que ambos comenzaran a comer
-están deliciosas
-mi madre dice que la real magia está en nuestras manos y en nuestra mente-sonrió- es algo acertado, creo
-ciertamente-sonrió levemente- no sabes el escándalo que había en la madriguera
- ¿bromeas?... ¿acaso el de recién no lo sabía?
- ¿olvidas todos los tíos que tengo? Mi tía Rose y mi tío Albus estaban encantados, pero imagina como estaba mi tío Fred y los extraños consejos de mi tío Hugo
