N/A: Este es el último capítulo y próximamente subiré el epílogo... Siento el retraso... Gabriela, gracias por tu comentario...

ADVERTENCIA: capítulo muy triste, si sois sensibles probablemente lloreis.

CAPÍTULO 13: LIFE IS TOO SHORT

Blaine llegaba al hospital acompañado de Sam, Tina, Kurt y Rachel. La madre de Sebastian lo había llamado para decirle que su hijo había tenido un accidente de coche. No sabían nada más. Cuando entró a la sala de espera, la hermana de su novio se acercó a él y lo abrazó con fuerza con lágrimas en los ojos.

– No lo ha conseguido. Ha muerto. – Sollozó Kate mientras escondía su cara en el pecho del moreno, haciendo que este rompiera en llanto también.

Todos rodearon a los jóvenes y los abrazaron, sabían que iban a necesitar todo el apoyo posible para seguir con sus vidas. El ojimiel se sentía mal porque sentía que Smythe se había llevado con él su corazón. Lo amaba más que a nada en el mundo y no se podía imaginar su vida sin él. Llevaban pocos meses juntos pero su amor había sido puro y real. No podía creer que no volvería a acariciar su piel o besarlo.

Blaine perdió la noción del tiempo y realmente nunca llegó a saber cuando salió del hospital, ni cuando llegó a su casa ni por qué Sam estaba tumbado en su cama durmiendo con él. El resto del día había sido como si fuera un robot que hacía lo que le decían las personas a su alrededor sin pensar, sin plantearse qué quería hacer él. Porque realmente no sabía si quería sentir. Si Sebastian no iba a estar más con él, no estaba seguro de que quisiera volver a reír, a comer... A cantar.

El día del entierro la cosa no había mejorado. Blaine no comía y sus amigos intentaban animarlo y no dejarlo solo. Hasta Cooper voló desde Los Angeles para intentar apoyarlo. Pero si había tres personas que no se separaban de él, eran Tina, Sam y Kurt. El primero intentaba bromear y distraerlo, la segunda intentaba que se sincerara con ella y el último simplemente lo dejaba desahogarse. En el cementerio, todos se marcharon y quedaron los cuatro amigos. El moreno miraba la tumba de su novio mientras los otros tres se habían separado un poco para darle privacidad. Se tenía que despedir de él.

– Te amo. No... No sé que voy a hacer ahora sin ti. Ni siquiera sé si voy a poder vivir sin tu amor. Miro mi futuro y lo veo todo negro... – Comenzó a llorar y no pudo seguir. Sintió unos brazos agarrarse a sus hombros, pero no sabía quién era ni le interesaba. Sólo quería salir de allí, que lo llevaran junto a Sebastian y que lo dejaran entre sus brazos.

Los días pasaron y el dolor en Blaine no se aliviaba. Su tiempo se dividía entre los ensayos para los nacionales y estudiar para los exámenes finales. Aunque era incapaz de concentrarse al cien por cien. Sus amigos, sus compañeros y los profesores estaban a su lado para ayudarle, aunque a veces eso le agobiaba. Sobre todo cuando se acercaban a él para decirle que lo sentían. Él sabía que era mentira, nadie sabía cómo era su dolor.

Los nacionales fueron un reflejo de como se sentía. Decidió cantar un sólo al piano. Eligió "Against all odds (Take a look at me now)" de Phill Colins para expresar todos sus sentimientos. Con esa canción, New Directions ya eran los ganadores porque la presentación fue impecable, cantada desde el corazón y con una afinación perfecta. El resto del equipo estuvieron en las escaleras. Tina y Marley tuvieron que contener las lágrimas porque la canción les llegó al corazón. Desde su asiento entre el público, ninguno de los graduados hizo el menor esfuerzo por no llorar, todos se dejaron llevar por los sentimientos que transmitía, al igual que Cooper, Mr Schue y Ms Pillsbury. Terminó la canción mirando al cielo, como si buscase los ojos verdes que pertenecían al chico al que le había dedicado la canción. Después, todos interpretaron Some Nights y para terminar, Anderson y Sam cantaron a dúo Help!

Nadie dudaba de quienes serían los ganadores y cuando el presentador lo hizo oficial, todos aplaudieron a New Directions mientras ellos los celebraban. Sin embargo, Blaine pronto se alejó y cogió su teléfono. Abrió el contacto que pertenecía a Sebastian y vio la foto que había puesto para cuando le llamaba. Estaban los dos y el moreno besaba la mejilla del ojiverde mientras éste sonreía totalmente enamorado. Siempre pensó que esa llamada sería lo primero que haría tras ganar la competencia de coros, pero no iba a ser así.

– Él estaría muy orgulloso de ti. – Dijo Kurt mientras se sentaba al lado del menor.

– No lo sabes, nadie lo va a saber jamás. – Susurró el ojimiel entre lágrimas.

– Tú lo sabes y todos lo sabemos. Hemos visto como te amaba y no necesitamos que nadie nos diga que estaría presumiendo por todo Dalton de que su novio se había ganado a todo el jurado de los nacionales con su solo. – Ambos sonrieron.

– Lo echo de menos. – Comentó el más bajo. El castaño lo abrazó.

– Lo sé, pero siempre va a estar contigo. Tienes que vivir por los dos. Tus logros serán sus logros, tus alegrías serán las suyas. Él no querría verte así.

– Todo me cuesta mucho. No sé ni a dónde ir a estudiar. Tenía planeado irme con Sam y Seb a Nueva York y compartir apartamento con ellos, ir a NYADA... Ahora me planteo la posibilidad de venir a Los Angeles, lejos de todos los recuerdos.

– Me gustaría tenerte en Nueva York. Aquí apenas tienes a Mercedes y Cooper. Allí nos tendrías a todos a tu lado.

– No sé que hacer.

Kurt acogió a su amigo entre sus brazos y éste se puso a llorar. Cuando el moreno se tranquilizó, el castaño se acercó lentamente al otro. El ojimiel se dio cuenta de lo que estaba a punto de hacer el mayor y se separó a toda prisa. Era muy pronto. No podía corresponderlo, no mientras su corazón latía por Sebastian. No haría las cosas mal, no dañaría al ojiazul para consolarse.

En ese momento tomó una decisión, su futuro estaba en Nueva York, junto a su mejor amigo Sam, intentando rehacer su vida, con Kurt o con otro, sin olvidar a Sebastian y luchando por seguir su verdadero sueño. NYADA siempre fue su primera opción, antes incluso de Smythe, tras su ruptura con Hummel. No iba a renunciar a sus sueños porque no quería decepcionar a las personas que lo amaban, entre ellas, Sebastian. Tenía toda la vida por delante y no se iba a rendir.