Qué tal? Les traje un regalito, ya dirán si les gustó o no. Recuerden que siempre es bueno poner cara de "me gustó" para no ofender al que hace el regalo xD Disfruten!


-A ver, Gohan... intenta atacarme de sorpresa... ven hacia mí y cuando estés por dar el golpe, has un movimiento rápido y golpéame por la espalda- recomendó Goku elevándose en el cielo junto con su hijo. Piccolo observaba la escena meditando a los pies de un grueso árbol.

-Bien, papá... ¡Allá voy!- anunció con energía yendo hacia él.

-¡GOHAN!- lo interrumpió Milk a medio camino, el pequeño frenó su marcha y Goku ostentó un rostro de sorpresa y preocupación mirando hacia el suelo. -¡Te dije que solo entrenarás dos horas por día! ¡Baja a hacer tu tarea!

-Pero mamá... -se quejó el muchacho agachando los hombros.

-¡Sí, Milk! No seas injusta, es importante que Gohan entrene, el futuro de la Tierra...

-¡Ya te lo dije Goku! ¡NO ME IMPORTA EL FUTURO DE LA TIERRA! ¡Gohan, ven aquí!- bramó la mujer con las manos en las caderas, Goku se encogió de hombros ante la suplicante mirada de su hijo.

-Pero mamá, el señor Piccolo me hizo prometerle que no me iría hasta que él me enseñe una nueva técnica -se quejó el pequeño, Milk se giró molesta hacia el namek que abrió los ojos de su meditación preocupado.

-¿Que yo qué?

-¿Verdad que sí, señor Piccolo?- se acercó el niño a su instructor, el namek titubeó cuando la esposa de Goku se acercó precipitadamente a él.

-¡Creo que Piccolo puede enseñarte esa técnica mañana!- gritó frente al namek que la observó sin pestanear, luego amainó su tono a uno más dulce -¿Verdad, Piccolo?- el guerrero asintió bajando la mirada.

-Te la enseñaré mañana, Gohan- dijo resignado, el niño se entristeció aterrizando en el suelo mientras su madre lo sujetaba fuertemente del hombro para conducirlo hasta la casa. El pequeño saiya miró hacia atrás despidiéndose tristemente de sus dos maestros. Goku bajó junto a Piccolo, que se puso de pie para observar con él el camino de la mujer.

-Disculpa la actitud de Milk, Piccolo- le dijo el saiya frotándose la cabeza mientras reía.

-¡Y tú, Goku! ¡Si no piensas trabajar, más te vale que vayas a buscar algo para la cena! -gritó la mujer haciendo temblar a su marido. Piccolo se sonrió.

-Parece que los saiyajins tienen un punto débil- objetó el guerrero burlándose de Goku.

- No me molesta que Milk sea tan estricta, es que justamente ahora el destino de la Tierra queda en nuestras manos -sugirió Goku seriamente mientras miraba al cielo- Ojalá pudiera pedirle a Shen Long que deje entrenar a Gohan.

-Sería un desperdicio de deseo -volvió a contraponer el namek, luego una luz pareció encenderse dentro de él- Hay un deseo mejor que podemos pedir.

-¿En serio? Pero el mío es un buen deseo, Piccolo, de él depende nuestro futuro...

-De éste también depende el futuro.

... Puede hacerse realidad

-¡Ya te dije que no necesito que me cuides! -protestó el príncipe saiyajin intentando incorporarse en la cama. Bulma volvió a presionar sobre su pecho para retenerlo. -¡No soy un débil humano!

-No, eres un terco saiyajin -lo reprendió ella mientras le embutía un algodon empapado de alcohol en su herida provocando que el guerrero se quejara frunciendo el ceño y mirándola con irritación.

-Ve a cuidar a tu pareja - soltó molesto mirando hacia otro lado- Yo no necesito ayuda.

-No seas celoso, Vegeta -comentó ella guiñándole un ojo. Él volvió a bufar. -Además, ya sabes que dejamos de ser pareja hace tiempo.

-Bah, no me interesa. -protestó mientras ella terminaba de vendarle el brazo.

- ... Ahora hay alguien más que me interesa... -siguió en un tono misterioso con una sonrisa curvando sus labios. El saiya la miró de soslayo. -¿Quieres que te diga quién es?

-¡HOLA, BULMA! -Goku apareció a un lado de la habitación sobresaltando tanto a enfermo como a enfermera. Bulma enrojeció poniéndose de pie nerviosa mientras Vegeta intentaba sentarse en la cama.

-¡¿Qué demonios haces aquí Kakarotto? - gritó el saiyajin furioso por la aparición repentina del guerrero, Goku se rió algo nervioso.

-Disculpen, no pensé que... ¿no interrumpo nada, verdad?

-¡QUÉ! ¡Claro que no!- exclamó Vegeta cruzándose de brazos y mirando hacia otro lado avergonzado. Bulma se acercó a su amigo.

-Ay, Goku... Que sepas hacer la teletransportación no te da derecho entrar así nada más, me asustaste -renegó la mujer tomándolo del brazo- Ven, dejemos a Vegeta descansar.

-Ya veo... ¿Estás muy mal herido, Vegeta?- preguntó el super saiyajin observando detalladamente a su compañero- Si quieres puedo traerte una semilla del ermitaño y..

-¡LÁRGATE!- bramó el príncipe mientras extendía una mano para lanzarle algún ataque, Bulma empujó a Goku fuera de la habitación y cerró la puerta para dejar al mercenario a solas.

-Vaya, creo que aún tiene energía - Goku le sonrió a su amiga que lo observaba molesta.

-¿A qué has venido?- preguntó simulando paciencia.

-Pues, quería pedirte el radar del dragón.

-¿En radar? ¿Para qué?- preguntó la muchacha intrigada.

-Es que... -Goku utilizó toda su imaginación para inventar una buena excusa- ¿puedes dármelo?

-Sí, desde luego... -Bulma caminó hasta su habitación y luego de saltear varias prendas de ropa como una pista de obstáculos, llegó hasta un armario, abrió un cajón y le enseñó triunfante el radar. Goku estiró la mano para recibirlo. -Pero antes debes decirme para qué lo quieres.

-Ehm... Bueno... -Goku miró toda la habitación buscando algún motivo- Lo estuve pensando, Milk insistió... Voy a hacer lo que dijiste de un principio ¡Vamos a pedir encontrar al científico que construirá los androides y vamos a eliminarlo...! O a hacerlo cambiar de opinión... sí, cambiar de opinión. Piccolo quiere eliminarlo pero yo...

-¿Es eso cierto? ¡Perfecto!- Bulma le entregó sin dudar el artefacto- Me alegra que hayas razonado, ustedes siempre se toman todo a la ligera y ponen en riesgo la vida de todos... En fin ¡Mucha suerte, Goku! Si quieres, puedo acompañarte y...

- No, no... por favor, tú quédate aquí con Vegeta, si él llegara a enterarse... pues...

- Tienes razón, se pondría insoportable. Bien, lo mantendré ocupado para que no note la aparición de Shen Long.

-No te preocupes, intentaré invocarlo lejos para que no se note -le dijo guiñándole un ojo mientras se llevaba los dedos a la frente para marcharse- Ah, cuídate mucho.

-Tú también... -le dijo alzando el pulgar para desearle suerte.

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-Bien, están las siete- se contentó Goku apoyando la última en la cima de un risco verde por la vegetación. Piccolo miró hacia el suelo con seriedad mientras mantenía sus brazos cruzados. -¿Y bien? Sólo tenemos un deseo porque los otros dos...

-Ya lo sé, sé específico, queremos que ocurra sólo lo necesario- apuntó el namek.

-Debo reconocer que tienes buenas ideas, Piccolo, de este modo no habremos arruinado el futuro de Trunks -dijo sonriéndole- Lo que no entiendo es porqué tu nunca haces más que observar ¿no crees que deberías pedir el deseo, al menos? Yo estoy muy cansado y además tengo hambre -se quejó el saiya tomándose el estómago. El namekiano entornó sus ojos crispados hacia él.

-Yo no voy a pedirle un deseo tan estúpido, tú ya no tienes orgullo, déjame conservar el mío. -se explicó Piccolo avergonzado de tan solo imaginar el deseo tan específico que habían planeado. Goku chistó molesto mientras acomodaba las esferas, volvió a quejarse de su hambre y finalmente invocó a Shen Long.

-¡Sé específico!- le recordó el namek con un gesto insinuante cuando el dragón exigió saber el pedido. Goku asintió con seriedad.

-¡Queremos que Vegeta y Bulma... -una gota de sudor cayó por la frente del saiyajin - ¡Queremos que Vegeta y Bulma... SE ENAMOREN!- gritó finalmente haciendo que Piccolo cayera de espaldas.

Los ojos de Shen Long se encendieron. Piccolo se puso de pie con la mano en el rostro para no ver o para no ser visto.

-Lo siento, no puedo cumplirles ese deseo. -dijo finalmente Shen Long haciendo que tanto Goku como Piccolo se observaran presionados.

-¡¿Cómo que no! Es muy simple... ¿Puedes revivir muertos pero no...?

-Pídanme otro deseo -exigió Shen Long con omnipotencia, Goku se rascó la barbilla.

-¿Y ahora, Piccolo?

-Si no tienen otro deseo, me retiraré. -apresuró el dragón.

-¡Lárgate ya! -protestó Piccolo fuera de sí, Goku lo miró asombrado cuando Shen Long le hizo caso desapareciendo y viendo como las esferas se volvían a esparcer- Maldita lagartija inservible...

-Oye Piccolo...

-¡Y tú! ¡Eres un imbécil! -le gritó enfadado - ¿Cómo vas a pedir algo tan estúpido? No nos interesa lo que sientan, nos interesa que nazca Trunks.

-Bueno, pero Milk dice que los niños nacen del amor.

-¡Eres...! Bueno, ya no tiene caso. Tengo una idea más -agregó el namek tranquilizándose mientras observaba el cielo despejado -Vamos al templo, le exigiremos a Kami Sama que aumente el poder de las esferas para que pueda cumplir ese deseo, como no pedimos nada podremos volver a buscarlas y exigir lo nuestro.

-Vaya... eres muy listo. Entonces no perdamos tiempo -comentó Goku posando su mano sobre el brazo del namek mientras que con su otra mano se llevaba los dedos a la frente. -¡Al templo sagrado!

1

-No hay nada como leche fresca en la mañana... -observó el maestro Karin viendo la imperturbable tranquilidad del cielo- ... es mi única debilidad... -se sonrió mientras volvía a alzar su tazón.

-¡Hola, Maestro Karin!- lo saludó Goku haciendo que el gato blanco escupiera la leche a causa de la sorpresa.

-Maldita la hora en la que aprendiste esa técnica, muchacho- se quejó el maestro golpeándolo con su bastón -Debes aprender a anunciarte antes.

-Lo siento...

-¿A qué has venido, Piccolo? -preguntó el maestro mirando con recelo al namek, que después de todo seguía siendo la mitad de Kami Sama.

-Vinimos a ver a Kami Sama -se apresuró Goku. Piccolo se sonrió con perversidad para levantar suspicacia y sentirse temido.

-¿Para qué?

-Necesitamos discutir un asunto... sobre las esferas del dragón- sintetizó Goku. El maestro Karin asintió apuntando con su bastón hacia arriba.

-Pues no sé donde está, pero pueden preguntarle a Mister Popo, está por allá- señaló alzando su bastón hacia el Este. Goku le agradeció con una reverencia y ambos se retiraron.

-A ver... a ver... -Goku caminaba por los rincones del templo asomando la cabeza detrás de las columnas. Piccolo lo seguía por detrás sin muchos ánimos. -¡Ah, ahí está! ¿Qué tal Mr. Popo?- el hombre no se volteó a saludarlo, seguía regando plácidamente las plantas de un gran cantero. -Por casualidad ¿sabes dónde está Kami Sama?

-Kami Samas está antrenandos- explicó el hombre mientras continuaba en su labor. Goku se rascó la cabeza.

-Vaya, no sabía que entrenara, se ve muy anciano... -meditó largamente, Mr Popo se giró hacia él.

-Kami Samas no antrena como ustedes, él medita mucha tiempo- explicó- ¿Qué carían de él?

-Necesitamos que aumente el poder de las esferas del dragón -comentó Goku sin tapujos.

-Las asferas ya son poderosas...

-Quizás no lo suficiente- intervino Piccolo con su voz de ultratumba- Intentamos pedirle un deseo y no quiso concederlo.

-¿Y qué deseos fue ese? -quiso saber el sirviente de Kami Sama apoyando la regadera en el suelo con su rostro neutro. Piccolo enrojeció mientras apretaba el ceño.

-Pedimos que alguna gente se enamorara, Mr. Popo -dijo Goku sin ninguna clase de complejo. Su interlocutor rió expresando por primera vez sus emociones. Goku y Piccolo se miraron de reojo mientras Popo intentaba recuperar la compostura.

-¡Es que astedes son unos tontos! Shen Long no cumple esa clase de deseos, Kami Samas no podrá aumentar su poder para eso.

-¿Es que acaso el amor es algo tan profundo que ni Shen Long puede intervenir? Milk tenía razón... - exclamó Goku bastante sorprendido.

-Esos... y que Shen Long fue creado para cumplir deseos impartantes- siguió mientras retomaba su labor con la regadera. Goku lo miró con recelo.

- ¡Pero si a Oulong le concedió una bragas!

-Es impartantes... -siguió mientras regaba sin inmutarse.

-Te dije que debimos ser más específicos... -se quejó Piccolo viendo que los deseos de índole sexual eran concedidos.

-Solos hay una maneras de cumplir deseos sobre el amor- aclaró el hombre misteriosamente.

-No nos importa, vamos Goku, busquemos las esferas de nuevo y pidamos eso -sugirió Piccolo intentando caminar lejos de Popo, Goku sin embargo no lo siguió.

-Quiero saber esa otra manera, Mr Popo ¿Puedes decirme quién puede cumplir el deseo?

-Pues solo una brujas puede realizar un hachizos tan fuertes... e inútil- agregó el sirviente del Templo. Goku se quedó pensando mientras caminaba junto a Piccolo.

-¡Ya lo tengo!- exclamó por fin llamando la atención del namek.- ¡Conozco a una bruja que podrá hacernos el favor!

2

- ¿Que qué? -preguntó Roshi dejando de ver el televisor.

-Ya sabe, Maestro... quiero saludar a su hermana, hace mucho tiempo que no la vemos y... -Goku se rascó la cabeza intentando disimular su nerviosismo.

-Pues déjame llamarla- Roshi se puso de pie lentamente mientras caminaba hacia el teléfono.

-Si esta vez enfrentas a sus cinco luchadores, ganarás sin esfuerzo - apoyó Krillin entrando junto a Unigame.

-Ah, no es eso Krillin, no voy a ir a pelear. Creo que aceptará hacerme un favor por nada- dijo el saiya con seguridad. -A las mujeres les gustan hacer esa clase de favores gratis...

-¿A qué te refieres?- preguntó Krillin imaginando favores non-santos. Roshi interrumpió la charla llamando a Goku.

-Vendrá en un segundo- explicó el anciano.

-No es necesario, yo voy para allá- adjudicó el saiya- Quería anunciarme para que ella no me regañara como los demás por la teletransportación.

3

-Bienvenido, muchacho. ¿Vienes a enfrentar a mis luchadores de nuevo?- preguntó Uranai flotando sobre su bola de cristal sobre el cesped verde, detrás las montañas se asomaban y más al frente cuatro de los cinco luchadores de la mujer temblaban viendo a Piccolo, seguramente también lo estaría el hombre invisible pero por causas evidentes era imperceptible.

-No Uranai, quería pedirte un favor -Goku juntó sus manos y agachó la cabeza sonriendo ampliamente- Necesito que hagas un hechizo o lances un embrujo para enamorar a dos personas.

-¿¡Qué!- la bruja se sorprendió acomodándose el sombrero puntiagudo.-Por curiosidad... ¿cuáles son esos dos que quieres enamorar?- preguntó acercándose misteriosamente a Goku, el saiya miró a Piccolo que sospechaba de la bruja.

-No puedo decírtelo a menos que hagas el favor, es que el futuro depende ello... -se lamentó Goku bajando más la cabeza - Y se lo prometí al hijo de ambos...

- Pero ya tienen un hijo, deben sentir algo -curioseó la bruja dando vueltas alrededor de Goku -Además yo no tengo esas facultades, solo muestro el futuro.

-Ah, eso no me sirve- se apresuró a decir Goku - Parece que nadie puede conceder nuestro pedido, ni Shen Long, ni Kami Sama, ni tú...

-Pero sí existe alguien que se encarga de eso... -comentó la bruja frotándose la barbilla pensativamente.- ... no cobra muy caro y podrá unir a los mortales que le indiques.

4

-Tú irás al Infierno... Cielo... Cielo... Cielo... reencarnarás... tú, al Infierno del Infierno... éste, al mundo de los héroes y... ¿Qué hacés tú aquí?- preguntó Enma Daio Sama viendo a Goku interrumpir la final de los muertos. -Sigues vivo... ¿y el namek?

-Yo los traje- explicó Uranai Baba saliendo detrás de los guerreros y caminando hacia él- ¡Quieren ver a Aizen Sama!

- ¡¿Qué? ¿Acaso...? -Enma los observó fijamente.

- ¡No es sobre nosotros!- se apresuró a aclarar Piccolo, el dios alzó la mano con un movimiento indicando que siguieran camino.

-Bien, tengo mucho que hacer, no me interesa a qué vinieron pero váyanse pronto- advirtió mientras seguía con su papelerío. Uranai condujo al dúo hasta una colina, para estas alturas Piccolo estaba de muy mal humor y Goku tenía mucha hambre.

-Hasta aquí puedo acompañarlos, cuando precises volver a la Tierra...

-Ahora tengo la teletransportación, estaré bien- comentó Goku avanzando hacia un gran monte. Piccolo lo siguió.

-No importa el resultado de esta búsqueda, pero es lo último que haré por ese muchacho del futuro.- se quejó el namek.

-Vamos, relájate un poco Piccolo.

-¡Ustedes! ¿A qué han venido, mortales?- preguntó un fiero guerrero con cabellos dorados. Goku le sonrió.

-Hola, queremos ver al señor Aizen... es sobre enamorar a dos personas- dijo el saiya, el guerrero los observó críticamente.

-¡No somos nosotros!- se volvió a quejar Piccolo, el hombre asintió abriendo una gran puerta metálica.

-Vaya... pero qué bien viven en el Otro Mundo... -Goku comenzó a avanzar con las manos en las caderas saludando a los desconocidos que los veían pasar con intriga.

-Soy Aizen ¿Qué quieren aquí?- preguntó el dios con autoridad, sus tres ojos le daban un aspecto horroroso a lo Ten Shin Han.

-Queremos que enamores a dos personas- pidió Goku, Piccolo negaba con la cabeza bastante irritado.

-Bien, dependiendo de que tan dificil sea el trabajo será la paga- observó el hombre poniéndose de pie de su trono.- Vamos a verlos.

5

-Vegeta ¿Cómo te sientes?- preguntó ella entrando en la habitación con algo de la comida precocinada que vedían en el supermercado más cercano. El saiya no respondió, seguía dormido. La mujer caminó hasta la cama acomodando la comida, lo movió por el hombro -Oye... Vegeta...

-¿Qué?- preguntó él secamente con la voz ronca mientras giraba para darle la espalda y seguir durmiendo.

-Te traje algo de comer ¿verdad que tienes hambre? No puedes engañarme, sé que comes tanto como Goku -comentó ella con su alegría característica (característica siempre que no estuviera con su mal humor característico)

-Deja de nombrar a ese infeliz, ya tuve bastante de él por hoy. -se cruzó de brazos pero Bulma lo destapó quitando sus sábanas de un tirón, haciéndolo rabiar.

6

-Qué atrevida- se quejó Goku desde un árbol mientras los observaban- Oye... Aizen Sama ¿Estás seguro que no nos verán desde aquí? Estamos muy cerca- balbuceó Goku, el dios rió.

-No, somos invisibles para ellos, soy ¡El gran Aizen, kami del enamoramiento entre humanos y... todo eso! -comentó con soberbia- Mi tercer ojo me indica que... no se aman. -sentenció viendo hacia el mercenario y la científica.

- Pues por eso te contratamos -se molestó Goku.

- Aún no he recibido un solo zeni. - dijo el dios mientras se desataba del pecho una cuerda que sostenía su contenedor de flechas.

-¿Y para qué necesita un dios el dinero?- le preguntó Piccolo cruzándose de brazos, el Aizen abrió los ojos espantado por la pregunta.

-Para cuando bajamos a la Tierra, claro- dijo sin más -Además es aquí donde hacen mis flechas, y las dos que debo usar son de las más caras... salen millones de zenis...

-¡Millones!- exclamó Goku decepcionado- Bueno, Bulma podrá prestarme ese dinero, además es por su bien... y si está enamorada, estará muy feliz y no dudará en ayudarme -se felicitó por su gran solución. Piccolo giró los ojos con incredulidad esperando el descenlace.

7

Vegeta se incorporó con mala cara, Bulma le plantó la bandeja de comida sobre sus piernas para que ya no pudiera protestar, el saiya hizo un gesto de desaprobación con sus labios pero no pudo ocultar la chispa de genuina satisfacción que asomaba ante su comida.

-Debes entender, señor príncipe saiyajin, que Goku es mi amigo y lo veremos muy seguido por la casa aunque te moleste -le comentó Bulma pasándole los palillos con rigidez.

-Y tú debes entender que estoy siendo muy tolerante y algún día podría no tener consideraciones, así que deja de tratarme de esa manera -aseguró Vegeta apuntándola con los palillos de forma amenazante- E intenta mantender lejos de mi a Kakarotto.

- En primer lugar, yo te trato muy bien considerando que eres un alien asesino con muy mal caracter. -surtió ella comenzando a irritarse - Y además, no soy tu mamá para protegerte de Goku.

-No necesito protección, solo que no responderé de mí cuando pulverice su estúpida sonrisa. -dijo comenzando a comer.

-Ya entiendo -canturreó Bulma mientras se cruzaba de brazos victoriosamente, Vegeta la observó de lado- Estás enojado con Goku porque interrumpió nuestra charla de esta mañana...

-¿Qué? Eso es estú...

-¿Dónde estábamos? Ah, ya sé... -Bulma elevó sus ojos celestes sugerentemente a los del saiyajin que la observaba entretenido sin dejar de comer -Te iba a decir quién me interesaba...

8

-Primero debo dispararle a ella -argumentó el dios tensando la cuerda de su arco, una flecha rosa esperaba a ser lanzada- Tiene plumas de flamenco, son muy difíciles de conseguir y muy exclusivas, claro que cuestan...

-¡Dispara, con un demonio!- se quejó Piccolo, el dios obedeció soltando la flecha.

9

-¿¡Qué es lo que...! -se sorprendió Bulma cuando el saiyajin la tomó por los hombros acercándola bruscramente hacia él. Los ojos negros del guerrero observaron la ventana.

- Alguien está atacando... -dijo sin más mientras se ponía de pie bruscamente caminando en ropa interior hacia el balcón, Bulma se le interpuso.

-¿Tienes fiebre o qué? ¿Sientes algún ki?- le preguntó, el saiya miraba sobre los hombros de la mujer intentando distinguir algo.

10

Piccolo, Goku y el dios se quedaron congelados sin hacer ningún movimiento en el árbol.

-¿No que no podían vernos? -susurró Goku entredientes sin querer mover siquiera los labios.

-Se supone que no... -respondió el dios queriendo no pestanear con ninguno de sus tres ojos.

11

-Ví algo... dispararon algo hacia ti- comentó él, Bulma obvió el lapsus de locura esquizofrénica del saiyajin para enternecerse con la idea de que él la defendiera.

-Estás alucinando, cerraré para que ya no disparen- dijo ella mientras le ponía seguro a los ventanales, el saiya entornó los ojos con recelo al árbol mientras Bulma intentaba llevarlo del brazo a la cama.

-No estoy loco, lo ví. -se quejó el saiya, vio que en la bandeja algunos platos se habían volteado ante el brusco movimiento que hizo para ponerse de pie, no quiso acostarse y giró de nuevo vigilando el exterior.

12

-¿Cuánto tiempo más debemos quedarnos así?- preguntó Piccolo irritado mientras se relajaba en el árbol, harto de seguir la corriente del grupo- Es evidente que no puede vernos.

-Pero algo vio, tu lo viste... -se quejó Goku- ¿Habrá sentido el ki? Yo lo tengo escondido... ¿qué tal tú, Piccolo?

-Es la primera vez que un humano ve mi flecha siéndole lanzada... -se entristeció el dios sin comprender qué había pasado.

-Quizás no seas tan buen arquero -arremetió Piccolo viéndolo con odio- Eres un farsante.

-¡No! ¡No soy ningún farsante!- se quejó Aizen Sama molesto mientras guardaba sus flechas- ¡Soy el mejor arquero de este mundo!

-¿Has dicho que es la primera vez que un humano te ve?- preguntó Goku, el dios asintió- ¿Tu estás destinado a la Tierra, cierto?

-Claro, a quiénes más sino... - el dios se ofendió por los cuestionamientos.

-Ahora entiendo... es que Vegeta no es humano- Piccolo observó a Goku con interés- Es por eso que sintió la energía de tu flecha.

-¿¡Qué! ¿Querían que flechara a un extraterrestre? No tendría efecto- se quejó el dios flotando en el aire- Sólo me han hecho perder el tiempo ¡Lo siento por ustedes! No hay nada que yo pueda hacer para ayudarlos. -dijo el dios mientras volvía a su mundo sin mediar mayores despedidas.

-Muy grosero para ser el dios del amor... -comentó Piccolo con su amigo mientras volaban de regreso a su casa.

-¿Crees que podamos buscar al dios del amor del planeta Veyita?

-Goku, has el favor ¡DE CERRAR LA BOCA!

13

-Vegeta, traje la cena esta vez... debes estar hambriento así que no hagas una escena, ahórranos el parlamento y simplemente, come- dijo Bulma con rapidez mientras entraba en la penumbrosa habitación del saiya encendiendo la luz, él la miró de soslayo demostrando su desinterés. Otra vez le empotraron la bandeja en el regazo.- Y déjame ver tus heridas...

Cansado por el día y las discusiones seriales, el saiya levantó su brazo resignado mientras mantenía la vista clavada al frente bastante ofendido.

-¿No han vuelto a atacar los hombres invisibles?- preguntó Bulma con seriedad mientras sonreía ladinamente, Vegeta la miró con desprecio. -No te preocupes, no le diré a nadie- acompañó guiñándole un ojo mientras terminaba de quitarle el vendaje.

-Que tus estúpidos sentidos humanos sean inferiores a los de un saiyajin, no es mi culpa. -se ofendió mientras respiraba profundo recibiendo otra dosis de alcohol en su herida.

-Sí sí... casi no recordaba lo super que son los saiyajines... Listo.- esbozó triunfante mientras comenzaba a ponerle un nuevo vendaje.- Gracias por recordarlo... todo el tiempo.

-Bah. Termina pronto así puedes dejar de fastidiarme -resopló mirando cualquier parte de la habitación.

-Vegeta, debo confesar... que amo fastidiarte ¿no te molesta?- le preguntó mirándolo a la cara, los ojos del saiyajin la inspeccionaron no sabiendo si hablaba en broma o en serio- Ese gesto que haces con las cejas cuando estás confundido es... ¡adorable!- le dijo sonriendo perversamente, el saiya se molestó por su burla.

-Ya te dije que fastidies con esas cosas a tu sabandija.

-Y yo te dije que se llama Yamcha, te dije que ya no salgo con él... y te dije que estoy interesada en alguien más- volvió viendo que el saiya volteaba su mirada.

-Y yo te dije que no me interesa.

14

En la oscuridad de las montañas Paoz, una noche sin luna (como eran todas desde que el bueno de Piccolo la destruyó) Goku alzó sus manos sobre las esferas que palpitaban sus tonos amarillentos y naranjas.

-¡SHEN LONG! ¡SAL DE AHÍ Y CUMPLE MI DESEO! - exigió con la voz firme, un trueno dorado resurgió de las esferas enroscándose sin final hasta que por fin el tremendo dragón fue visible.

-¿Cuál es tu deseo?- quiso saber nuevamente el dragón, Goku lo miró con cuidado a los ojos y se llevó las manos a la boca para amplificar su voz.

-¡Sheng Long, deseo que... ! - frunció el ceño concentrado- ¡Deseo que Milk deje entrenar a Gohan! -gritó solemnemente, los ojos del dragón enrojecieron.

-Lo siento, ese es un deseo que no puedo cumplir...


N.A.: Bueno, como siempre espero haberlas hecho sonreír. Sé que los celestinos se robaron el capítulo, pero me gusta darles el protagonismo xD Una pequeña aventurilla por factores del Dragon World para variar un poco. Ojalá les haya gustado.

Celestinos no es fácil de publicar, tiene 4 años sino 5! Entiéndanme xD De cualquier modo, siempre quise darles el gusto de pasarme por acá. Espero darle final luego de uno o dos caps más.

Nos veremos después.