Rachel tenía las manos en su pecho en modo de protección, no era que temiera a los zombies que habitaban en el sótano, sino a todas las cosas que se le venían a la mente respecto a Quinn, la congoja que se hacía cada vez más grande dentro. Sollozaba y Britt aún la traía del brazo, podía oír la voz de Anthony y Puck, pero le parecían lejanas, irreales, los oídos aún le zumbaban un poco y temblaba. Cómo era posible que todo se hubiera puesto tan jodido en un abrir y cerrar de ojos? Claro… y al recordar a Spencer sus ojos se volvieron a llenar de lagrimas y apretó los puños y los dientes fuertísimo. Brittaney sintió la nueva ola de ira y tristeza que invadía a la pequeña diva y la abrazó fuerte.

Santana por su parte estaba inmersa en sus pensamientos, ninguno existía fuera de su cabeza, le era increíble la forma en la que había pasado todo esto, cómo nadie se había dado cuenta de que Spencer era un peligro para el grupo, cómo fue que permitieron siquiera que se unieran a ellos. Si éstos no hubieran accedido a eso nada de esto hubiera pasado, pero el hubiera no existe y la realidad estaba mas que clara, Quinn yacía a unos cinco metros debajo de ellos, pero quién sabe si pudieran llegar tan rápido como ella quería y quien sabe quienes pudieran perder su vida por salvar la de su amiga… y eso, contando con que estuviera viva. El nudo en su garganta se hizo más grande y experimentó la misma ira que Rachel había tenido hacía un par de minutos; recordó entonces que a pesar de las katanas, las municiones no eran suficientes y eso la frustró aún más.

"Anthony!" Gritó Santana "No tenemos municiones y no veo cómo podamos sobrevivir allá abajo sin algo que nos proteja mas que esto" señaló la katana "De verdad esperan que eliminemos a todo lo que está allá abajo sin armas? No seamos absurdos!" Todos se le quedaron viendo boquiabiertos y sin saber qué decir, de pronto Santana había explotado en ira.
"Shh los vas a atraer" Dijo Finn "Déjanos planear cómo haremos para rescatar a Quinn, gritar sólo llamará su atención, sé que estas enojada, tanto o más que yo pero te necesitamos con la cabeza fría!"
"fuck it! Al diablo con sus planes, esto es pérdida de tiempo, Quinn puede estar mal herida, puede estar perdiendo mucha sangre y estar aquí parados poniéndonos de acuerdo con éstos que no hicieron más que traernos problemas es lo menos que quiero hacer, mi prioridad es Quinn, no sé la de ustedes" Volteó a ver a Rachel y a Britt "A la entrada vi una tienda de revistas y periódicos, generalmente ahí encontramos también mapas de la ciudad, si vamos podemos buscar un lugar donde podamos conseguir armas, no podemos perder más tiempo". Comenzó a caminar hacia la salida pero la voz de Britt la detuvo.
"Ahm… San, tengo un plan" En un segundo todos los ojos sobre ella en lugar de en Santana.

Todos los que conocen a Britt están ansiosos por escuchar cuando tiene un plan; generalmente sus planes no funcionan, redundan en la fantasía, imposibles de llevarse a cabo, es mas, como para doblarse de la risa, por eso están ansiosos, porque son realmente entretenidos y poco funcionales, para pasar un buen rato y burlarse.

Esta vez, el plan era súper descabellado… pero iba a funcionar.

"Sabes que tengo muy buena condición física, piernas largas que hacen que corra con rapidez… entonces… creo que puedo entrar al almacén, hacerla de carnada, llamar su atención y luego echarme a correr lo más rápido posible, introducirme al camión –Donde ya estarán Rachel y lord Tubbington esperándome- arrancaremos un poco despacio para que crean que tienen esperanza de entrar en él, que nos sigan unos metros, luego acelerar y buscar un lugar donde cargar munición"

El silencio seguía siendo parte del grupo… era en realidad un plan brillante, arriesgado, sí, pero brillante!

"De ese modo, quedaran pocos zombies en el almacén o sótano no estoy segura… mis padres guardan cosas en el sótano… San, en qué punto deja de ser sótano y se convierte en almacén?"
"Pues… yo creo que..." Comenzó a decir Santana pero fue interrumpida por Britt.
"No importa San…" Tenía la mirada fija en un punto, de verdad estaba poniendo todo su esfuerzo en este plan y no quería perder el hilo "Rachel, lleva a Lord al camión y toma los mapas de los que habló San… sabes manejar esa cosa?" Rachel negó con la cabeza "Yo tampoco… hmmm" se llevó el índice y pulgar a la barbilla, como pensando qué hacer.
"Yo sé manejar 'esas cosas'" Era la pelirroja. Britt aplaudió contenta.

De pronto se acercó Finn a Santana quien seguía sin parpadear y boquiabierta.

"Santana… vas a dejar que Britt se arriesgue de ese modo? Es una muy buena idea, pero demasiado arriesgada"
"Britt, hermosa… es muy peligroso para ti que…"
"Lo haré Santana; Quinn está allá abajo y esa es la única forma de deshacerse de tantos zombies; Puck es muy pesado, Finn es muy torpe, yo no podría matarlos con la rapidez que tú lo haces y Rachel tiene las piernas muy cortas" Volvió a fruncir el ceño confundida "Aunque siempre se le han visto increíblemente largas, no entiendo por qué es tan pequeñita… Rach tus piernas son engañosas…"
"Pero B."
"Nop, no vamos a discutir, Rach ve ya al camión y avísanos por el radio cuando estés lista, Samantha, acompáñala y enciende los motores"

Se paró firme frente a las puertas a donde iba a entrar en unos minutos, cerró los puños y puso cara de enojo. "Ahora sí, es Brittaney… bitch… es"


Al despertar de nuevo sintió desesperación, será que sus amigos habían muerto por la explosión? Que la habían dado por muerta y se habían marchado?

Tenía las extremidades mas entumidas que antes, de hecho podría decirse que no sentía nada, el cuerpo lo tenía adormecido, le pareció extraño no sentir dolor y que todo estuviera tan silencio, ya no se escuchaban los murmullos de las ratas ni los golpeteos de agua de las tuberías rotas. A lo lejos se veía una luz una luz? Quizás si logro zafarme de aquí pueda caminar hacia ella, puede ser un agujero en la pared. Extrañamente sin mayor esfuerzo Quinn logró levantarse vaya, eso fue rápido y fácil.

Caminó entonces hacia la luz, sin siquiera tomar conciencia de que era imposible que eso estuviera pasando, caminar sin dificultad y sin que le doliera nada, era imposible que se hubiera quitado siquiera las piedras de encima. A pesar de caminar hacia la luz, nunca pudo acercarse, pareciera que lo mismo que ella caminaba para acercarse, lo mismo que ésta retrocedía. Se detuvo, confundida como estaba, mas no cansada. Maldito sótano, de cuándo acá los hacen tan kilométricos?

Se detuvo.

"Quinn?... Quinn hija?" la voz le parecía familiar pero… "Quinn…" eso no es posible
"R-r-russell?"

Sintió una mano en su hombro pero no brincó de miedo, al contrario una paz increíble se apoderó de ella… comprendió entonces, he muerto pensó. Cerró los ojos y posó su mano sobre la de su padre, ladeó la cabeza y se recargó en él.

"Creí que iba a pasar mucho mucho tiempo antes de verte de nuevo papá" Russell sonrió.
"Yo creí lo mismo, pero ya ves que no es así" Quinn se dio media vuelta y vio el rostro sereno de su padre, podía verlo a pesar de la densa oscuridad, era como si emanara luz de él.
"Por qué no vino la abuela también por mí?" Él levantó la mano y le acarició el rostro.
"Por el momento no tiene caso que venga ella" La rubia frunció el ceño.
"No entiendo"
"Ven, sígueme"

El túnel desapareció y se encontraron de pronto sentados en la banca donde solían charlar cuando ella era más joven, antes de que él engañara a su madre y todo en su casa se derrumbara, cuando ambos entendían el papel de padre e hija, pero también le impregnaban algo de amigos. El cielo se veía naranja y morado, lo que indicaba que estaba atardeciendo.

"recuerdas aquella vez… tenías seis años y estabas cerca del estanque, tenías muchas ganas de acariciar a uno de los patos pero corrían de ti, yo reía tanto; tus piernas eran cortas y te veías muy graciosa corriendo tras ellos, tus rulos bailando graciosamente con cada brinco que dabas; les dabas ordenes de que no huyeran de ti, que sólo querías abrazarlos…" El silencio se hizo presente, Quinn veía fijamente el lugar reviviendo ese momento en su mente. Recordando que los ojos de su padre alguna vez la vieron con adoración en lugar de desprecio.
Suspiró "Lo recuerdo Russell"

Su padre volteo a verla, posando una pierna sobre la banca. Una de sus rodillas quedó junto a su muslo. El contacto le pareció extraño.

"Es trillado que los padres digan que nadie los enseñó a serlo, la verdad es que no hay un manual, no hay padres perfectos… ni hijos perfectos" Quinn agachó la mirada "Tal vez creas que no tenga caso lo que voy a decirte… o tal vez lo tiene. Eso lo decidirás tú después"
"Rusell no entiendo…"
"Shhh no lo entiendas, sólo escucha" ella guardó silencio. "Vine siguiendo un patrón, ya sabes que tu abuelo era igual, pretencioso, capaz de hacer cualquier cosa por guardar las apariencias; no estoy justificándome, pero fue la clase de comportamiento y forma de vivir que me enseñaron. Cuando… cuando saliste embarazada… mi mente no pudo con ello, cómo era posible que si te había criado en una familia cristiana, con valores, hubieras podido hacer eso, acostarte con un hombre sin haberte casado?"

El agua del estanque hizo ruido, quizás una rana que había entrado o salido de él, ella posó sus ojos de nuevo al frente, recordando el momento en el que Russell la había corrido de la casa. Los ojos se le llenaron de lagrimas es posible llorar siquiera?

"Fui muy duro contigo y con tu hermana, creé expectativas altísimas, queriendo perfección cuando esa perfección no se alcanza en el plano terrenal. Te obligué a ser una persona soberbia y elitista, te forcé a usar una mascara y un disfraz de mujer-piedra. Pero eso no es posible, todos tenemos momentos de debilidad y el día que se te quebraron las apariencias él aprovechó para acostarse contigo… nunca te lo dije, pero… alguna vez visité a Shelby para conocer a Beth"

Sus ojos se posaron rápidamente en el rostro de su padre, los tenía llenos de asombro. Él la vio con cariño, como entonces, cuando jugaba a perseguir a los patos.

"Se parece a ti, muchísimo; te castigué por un error, te creí pecadora cuando yo que había jurado ser fiel ante un altar, había engañado a tu madre; eres una mujer fuerte Quinn, valiente, protectora y cariñosa. Te he visto con ella…" agachó la mirada y él rió; hacía tanto que Quinn no escuchaba a su padre reír "Hey, claro que te he visto… es, muy peculiar, para nada común"
"Lo sé, es increíble" Suspiró "Crees que deje de extrañarla cuando te acompañe a donde vas a llevarme?" Esta vez Russell frunció el seño y luego volvió a reír.
"Oh no Quinn, tú no iras a ningún lado conmigo; esto fue solo una oportunidad para ambos de arreglar las cosas, alguien allá arriba me concedió el deseo de verte y decirte todo esto, pero nunca encontré el valor. Era muy orgulloso para decirlo"
"Entonces, qué sigue ahora?"
"Vas a volver Quinn, y vas a vivir, pero no aseguro que no te duela, estas mal herida y quizás les tomé vario tiempo sacarte de donde estas" Su mente se llenó de flashes del sótano, el olor a humedad y el dolor "necesitas ser aún más fuerte, pero vas a estar bien, lo prometo, la abuela y yo estaremos cuidando de ti"

Sintió los brazos de su padre alrededor de su cuerpo, muy fuerte. Se sintió tranquila y luego todo volvió a ser oscuro.

Abrió un ojo, el otro no podía abrirlo, estaba hinchado, tenía un dolor enorme en el abdomen y no podía sentir las piernas, se quejó audiblemente y luego escuchó una horda que muy para su sorpresa y alivio parecía correr en la dirección contraria a donde ella estaba, después de un rato escuchó voces y reconoció la voz de Santana, sonrió, aunque no estaba segura de que en realidad lo hubiera hecho pues su cara también se sentía hinchada. Sin saber si lo que había pasado hacía unos momentos con Russell fue realidad, si en verdad estuvo muerta por unos minutos, se dejó caer en una calma impresionante, a pesar de los dolores que la invadían y del aire que le faltaba, supo que esperar paciente por sus amigos era lo mejor. Al rato vendría lo difícil: sacarla de ahí. Era entonces donde necesitaría toda su energía para aguantar lo que estaba por venir.


"lamento mucho lo que ha pasado Rachel… de verdad" Ella no volteó a ver a Samantha, seguía enojada y estaba muy preocupada, llevaba al gato en sus brazos y agachó la mirada para ver cómo Lord Tubbington llenaba su playera de pelos.

Abrieron la puerta del camión y encendieron el motor, Rachel encerró al gato en la habitación y caminó a sentarse en el asiento del copiloto.

"Britt, estamos listas" Se escuchó en el walkie-talkie de San.
"Copiado, esperen mi llamado para avisarles cuando B. vaya corriendo hacia allá" volteó a ver al grupo "Listos?" Todos asintieron "Bien, ahora suban a los anaqueles y recuerden, no hagan ruido, los queremos a todos lejos de aquí, no persiguiéndonos" Se acercó a Brittaney, la besó y la abrazo "Ten cuidado y corre lo más rápido que puedas, no quiero perderte" sus ojos llenos de lagrimas "Por favor ten cuidado"
"Lo tendré S. no te preocupes, yo puedo hacer esto"

Brittaney abrió las puertas y encendió la vengala, la luz naranja fosforescente iluminó el lugar. Dio un solo disparo hacia el techo.

Los ojos impregnados en sangre de todos los zombies estuvieron en un segundo sobre ella, gruñeron cual perros rabiosos y empezaron a correr hacia donde estaba. Se giró y corrió como si estuviera en un campo de americano, como si ese último touchdown salvara el partido –analógicamente así era- la horda iracunda hizo un alboroto enorme al salir. Quienes estaban sobre los anaqueles vieron a B. salir tan rápido que pareció borrosa y unos tres metros detrás de ella docenas de zombies hambrientos siguiéndola.

Al acercarse al camión Brittaney no subió los escalones, se aventó cayendo sobre el piso del transporte, Samantha cerró la puerta y arrancó a 40 km/h.

"Uh, eso fue rápido! Fue divertido! Fue, fue… y Lord?"
"Lo encerré"
"Bien" Contestó B.

Se escuchaban golpes en la carrocería, no alcanzaban las ventanas y estaban aún lejos de la puerta; así avanzaron unas cinco o seis cuadras subiendo cada vez más la velocidad para evitar que llegaran a las partes de amenaza en el camión.

"El mapa apunta que a un par de km esta una tienda de armas" Dijo Rachel.
"Bien, necesito que me vayas guiando para dar vuelta en las calles correctas, de acuerdo? Dijo Sam.

Finn y Puck atrancaron las puertas con varios tubos para que nadie pudiera volver a entrar salvo las chicas que estaban en el camión. No querían arriesgarse a que los zombies regresaran a su guarida. Cerca de las puertas del sótano estaban Anthony, Adam y Santana, Spencer estaba sentada sobre una de las sillas de jardín que estaban de demostración. Su padre le había prohibido acercarse.

La puerta se abrió de repente y salieron un par de zombies que se detuvieron a ver al grupo que los veía con miedo, uno de ellos se acercó con rapidez a Spencer pero Santana lo interceptó. Pasando por su cuello la navaja delgada de la katana, sintiendo cómo cortaba cual si fuera mantequilla, vio caer la cabeza del zombie que fue cortada de su cuerpo de un solo tajo.

"Mi dios! Ahora entiendo a Beatrix Kiddo y su Hattori Hanso" Dijo S con una sonrisa en el rostro. Spencer estaba pálida y temblaba.
"G-g-gracias" Pero la latina volteó a verla con desprecio.
"Descuida, no lo hice por ti…"
"Santana agáchate!" Gritó Puck. Uno de los zombies estaba a punto de morder a Santana, cuando éste lo partió por la mitad.
"Oh dios, no puedo con este escenario" Dijo Finn que se agachó para vomitar. Todos pusieron cara de asco.
"Bien, debemos entrar" Era Anthony que se quitaba los lentes y los limpiaba rápidamente con su camisa.

Santana abrió las puertas cuidadosamente y tomó la linterna para poder ver cuántos zombies había. Sólo quedaban un par, que carecían de un miembro y no podían caminar, sólo arrastrarse.

Chifló "Muy bien perritos, hasta aquí llegaron" La hoja hizo un sonido limpio y un par de cabezas rodaron un poco sobre el suelo.

"No te preocupes Quinn, vamos por ti!" Gritó santana guardando la katana en su funda.

Alumbrando el camino sólo con linternas caminaron por los pasillos laberinticos del almacén, Puck se había subido a un conjunto de sacos de croquetas y había logrado ver dónde estaba el derrumbe.


"Bien, ahora da vuelta hacia la derecha y cinco calles mas adelante darás vuelta hacia la izquierda, por la acera derecha deberá estar la tienda de armas. Debemos cargar todo lo que podamos"
"Alguna de ustedes viene armada?" oops.
"Yo no" le contestó Brittaney a Samantha
"Yo tampoco"
"Ok, yo sí, así que entrarán después de mi, vale?" Ambas asintieron.

La tienda a la que llegaron era mediana, había chalecos y cascos, gas pimienta, bombas de humo, caretas, etc. Estaba bien equipada, lo que les daría la oportunidad de tener municiones y armas para no preocuparse en un buen trayecto del camino y sus encuentros con los zombies.

Cargaron cajas y cajas de balas, pistolas, rifles, granadas, más vengalas, explosivos y demás, todo lo que pudiera cruzarse en su camino y que ellas creyeran que era de utilidad.

Sin embargo a pesar de estar ocupada cargando las cosas, Rachel no podía estar en paz; había aceptado venir porque no quería estorbarlos en su camino a rescatar a Quinn, estaba enojada, triste, sumida en tantas cosas que no hubiera podido funcionar al cien, no quería estar cerca de Spencer porque temía que iba a herirla y no quería ser una más de su calaña. Quizás estando aquí sería de mayor utilidad, pero quería regresar pronto por si Quinn estaba bien y preguntaba por ella.

"Muy bien niñas, creo que por el momento es todo lo que podemos llevar, tenemos varios rifles, les voy a enseñar a disparar con ellos; cuando regresemos lo más seguro es que los zombies que dejamos atrás, sigan en el mismo lugar o cerca, así que vamos a estacionar el camión a una distancia considerable y vamos a deshacernos de ellos. Es por eso que les pedí que no dejaran ni una sola caja de munición para rifle"

Tuvieron una mini clase express de cómo apuntar a la cabeza y mantener la fuerza para que no se golpearan con el arma a la hora de disparar; manejaron rápidamente de vuelta y tal como habían previsto, había un grupo se zombies que aún caminaban por la calle donde los habían dejado atrás en su camino a la tienda de armas.

Se subieron al techo del camión y se acomodaron de forma segura en medio de el.

"Ok, quiten el seguro, apunten y disparen cuando se sientan listas, recuerden, nuestra meta es meterles una sola bala en la cabeza, desperdiciar lo menos posible"

Con cada zombie que caía al piso gracias ella, Rachel se sintió cada vez más segura y poderosa, capaz de defender a Quinn en cualquier momento, ahora sí sabía cómo defenderse, esta vez no le temblaban las manos y no repetía una y otra vez las instrucciones en su cabeza.

"Yeah! Eso es chicas, así se hace!"
"Me darán un premio por darles a todos?" Preguntó Brittaney. Rach y Sam rieron.
"Santana seguramente te lo dará" Contestó la pelirroja "Ok señoritas, ahora regresemos adentro y hagamos de estos zombies una masa pastosa"

Una vez adentro Rachel se preguntó cómo diablos sabía Sam usar armas y que ahora que había agarrado un poco mas de confianza, hablaba con una seguridad increíble.

"Sam, cómo sabes esto de armas y demás?"
"Mi padre me enseñó, es médico militar"
"Y si es médico militar, cómo es que no sabe si en Alaska hay una base"
"Porque lo dieron de baja cuando la guerra en Irak, desobedeció y lo "vetaron" del ejercito"
"Oh ya veo…"
"Agárrense! Voy a atropellar a este bastardo!"

El camión se movió violentamente, Rachel utilizó el espejo lateral para ver el camino y se percató de que Sam había atropellado a dos zombies. Diablos, la adrenalina le corría al mil por hora, estaba ansiosa ya por llegar a dónde estaban los demás, saber de Quinn, no quería utilizar el radio, por si eso les generaba una amenaza a los que estaban en el almacén, así que esperaría hasta que estuvieran afuera.

Escucharon la puerta abrirse y se espantaron, llevándose las manos al pecho vieron que era Chris quien salía con el gato en sus manos.

"Oh Chris, olvidé por completo que estabas aquí" Se veía con mas color en el rostro y tenía fuerzas para mantenerse en pie.
"Me ha despertado el sobresalto de hace unos minutos… y como ya me siento mejor… pues" se encogió de hombros, las tres asintieron.

Caminó y se sentó en el sofá cama que estaba pegado a la parte izquierda del camión.

"Dónde están los demás?"
"En un centro comercial" Contestó Sam
"Por qué no están juntos?"

Rachel agachó la mirada y Sam la miró de reojo, sopesando la idea de contarle o no a Chris; si quería ganarse la simpatía de este grupo tenía que hacerlo, no quería viajar mas con Adam y Spencer, si dejar a su primo y media hermana era la única solución entonces ganaría puntos para viajar con los jóvenes.

"Tuvimos que salir por munición mientras los otros se quedaban a rescatar a la novia de Rachel"
"Rachel?"
"Yo soy Rachel" dijo volteando a verlo.
"Qué le ha pasado?" preguntó viendo directamente a los ojos a Rach, pero ella no atinó a hablar.
"Tu hermana hizo una estupidez y por ello Quinn pagó los platos rotos" Sam.
"No entiendo"
"Creemos que lo que quería hacer era herir a Rachel para así estar más cerca de Quinn, algo salió mal, una granada explotó por accidente y se desprendió una parte del suelo donde estaba Quinn, cayó al sótano y no sabemos si está muerta o mal herida"

Muerta, la palabra le sonaba tan dolorosa a la diva, no, no no nonono que no sea así por favor sus ojos se le rosaron de nuevo.

Se bajaron del camión disparándole a tres zombies que caminaban por el lugar. Chris se había quedado en el camión con Lord Tubbington y les deseó suerte con lo de la rubia.


El radio de Santana sonó fuerte, sobresaltando a la persona que lo sostenía en su mano.

"S. ya estamos afuera, tenemos armas y municiones"
"Entendido, cambio" Se voltearon a ver Rach y Britt con el ceño fruncido, luego voltearon a ver a Sam.
"Spencer" contestó ella. Rachel se sintió furiosa de nuevo.

Un par de minutos más tarde se escuchó el ruido del metal y las puertas se abrieron. Rachel fue la primera en entrar.

"Dónde está? Está bien? Esta viva?"
"No lo sé, no se han comunicado conmigo por radio o si lo hicieron la señal no llega"


El quejido retumbó en las paredes del gran almacén, hizo eco y erizo los vellos de los presentes.

"Ahí está!" gritó puck, sintiendo alivio de que estuviera viva. Corrió hacia ella y la examinó, le acarició el cabello y Quinn abrió el ojo "Vas a estar bien hermosa, vas a estar bien, aquí estamos; te sacaremos de aquí con mucho cuidado y te curaremos"
"R-r-rach?" Su voz era débil, sonó casi como un susurro.
"Está… ella está bien, Brittaney y Samantha cuidan de ella" Cerró el ojo y se permitió aflojar el cuerpo. Sus amigos estaban ahí y Rachel se encontraba a salvo.

Santana se hincó a su lado quitando a Puck. Tenía lagrimas en los ojos

"Oh dios, estas viva… tienes prohibido morirte, me entiendes Fabray?"
"Ajá" contestó la rubia, después vio a su amiga "deja de llorar López" ésta sonrió y se limpió las lagrimas.
"Bien ayúdenme a quitarle el concreto de encima" Dijo Finn.
"San quédate aquí" Le apretó la mano "No vayas a soltarme"
"No te preocupes Q. te tengo"

Fueron quitando cada una de las partes de concreto que cubrían el cuerpo de Quinn, en cuanto el peso sobre su pecho se hizo más ligero aspiró profundamente pero se arrepintió enseguida, le dolió profundamente hacerlo. Soltó un nuevo quejido y apretó fuerte la mano de Santana.

"Shh, tranquila Q"
"Lo más seguro es que tenga algunas costillas rotas" Dijo Anthony mientras ponía una enorme pieza de concreto en el montón que estaba al lado de Quinn.

Finalmente quedó libre, no había nada sobre ella, su pantalón estaba roto de las rodillas y la playera del torso, sangraba de algunas partes aunque no profusamente, eran heridas que no estaban tan profundas. "Santana, necesito que me dejes examinarla" Ésta se quitó pero sin alejarse mucho de ella.

"Quinn, tienes un dedo fracturado y debo acomodarlo, lo cual va a doler; inhala" obedeció, pero le dolió hacerlo de nuevo, soltó el aire rápidamente y se quejó.
"Anthony, no puedo hazlo rápido y ya"

Tomó su dedo índice y lo acomodó, los huesos tronaron de forma casi macabra y Puck se volteó mientras apretaba muy fuerte los dientes.

"Ah demonios! Carajo!" Soltó Quinn "Maldita sea!"
"Chicos suban y háganse de tablas y vendas, seguramente encontraran lo que les pido, necesito inmovilizar a Quinn por si su columna o cuello están muy lastimados, háganlo rápido, de acuerdo?" Ambos asintieron y se marcharon de ahí corriendo.
"Está muy mal?" Preguntó Santana con miedo en su voz.
"Muy mal no, mal herida... mas o menos. Es difícil precisarlo y peor aún sin el instrumental adecuado. Voy a administrarle suero para que se sienta un poco mejor, pero el dolor no va a desaparecer, ven sostén esto aquí, arriba, eso es; Quinn, sentirás un pinchazo, de acuerdo?"
"Si" de nuevo su voz como un susurro.
"Sientes esto?"
"Un poco" Anthony se sintió mas tranquilo
"Bien, creo que tu columna no sufrió daño, de lo contrario no sentirías nada en las piernas "Se fuerte pequeña, te pondrás bien"

Adam llegó con la tabla que era para acostar a Quinn, Puck y Finn llegaron con vendas y maderas pequeñas para inmovilizarla.

"Adam, toma sus piernas y yo la sostengo de los hombros, a la cuenta de tres la pasamos a la tabla; una, dos, tres"

El dolor que sintió Quinn fue terrible, pareciera que estaba recibiendo golpes por todos lados.

"Estará bien? Díganme que va a estar bien" Era Rachel, su voz estaba entrecortada y Quinn supo que estaba llorando.
"Rach?"
"Aquí estoy amor, aquí estoy; te subirán con cuidado y te atenderán en el camión, Britt y Samantha ya están allá; Chris ya despertó así que te pondrán en la cama"

El trayecto al camión también fue doloroso. Al salir el sol le hirió los ojos y al cerrar el único que podía tener abierto, sintió una enorme jaqueca; aun le costaba trabajo respirar y sentía que se estaba asfixiando por no poder mandar mas oxigeno a sus pulmones, el dedo la estaba matando y las heridas que tenía comenzaban ya a dar signos de ardor.

La bajaron lenta y cuidadosamente al piso del camión donde Anthony iba a atenderla.

"Sssah, demonios eso ardió" Era el desinfectante y alcohol que le estaban aplicando en las heridas. Abrió el ojo y vio a Rachel que le sostenía la otra mano, le limpiaba con cautela los nudillos que se le habían raspado con el concreto desprendido; luego los besó, a pesar de sentir de nuevo el ardor al contacto son sus labios, le pareció hermoso el hecho de estar viva y que Rachel estuviera a su lado cuidando de ella.

Le habían cortado los pantalones y la playera, afortunadamente traía bóxers y bra, lo que había hecho menos penoso el asunto de que Anthony la viera semidesnuda.

El torso lo tenía amoratado por los golpes, algunos se le veían rodeados de sangre; su cuerpo era un espectáculo penoso, por ello Rachel no podía aún parar de llorar, lo hacía silenciosamente. De pronto sintió un piquete agudo en la pierna y gritó.

"Lo siento, debí haberte avisado, te estoy inyectando para coserte; esta es la única herida profunda y te tomará varios puntos"
"Si, creo que debiste avisar, eso dolió como su…" Anthony se aclaró la garganta.
"Hey, denme el lujo de maldecir" Rachel rió un poco, al menos Quinn tenía los ánimos de seguir mandando.

Terminado el proceso, pasaron a Quinn a la cama, le dieron un calmante para el dolor y para que pudiera dormir. Rachel sin separarse un solo minuto de ella.


Afuera el grupo estaba reunido, puck sobre su camioneta con la puerta abierta y recargando un brazo en el volante. Estaba aliviado de que Quinn estuviera bien, deshaciéndose ya del miedo que lo había invadido; la rubia era una parte importante en su vida, el cariño que le tenía era inmenso, sin dejar de lado que era la madre de su hija. Haber perdido a Quinn hubiera sido devastador.

Estaba inmerso en sus pensamientos, mordiéndose las uñas.

Santana tenía a Brittaney abrazada por la cintura, diciéndole lo orgullosa que se sentía de ella por el plan y por cómo había resultado todo.

"Wow Britt, eso fue…! No puedo creerlo, en serio que no, parece como un sueño, saliste corriendo rapidísimo, nunca te vi correr con tanta velocidad"
"Te dije que funcionaría… hey, cómo está Q?"
"Estará bien, ahora está descansando y Rachel está cuidando de ella, tiene tres costillas rotas, un dedo fracturado, varias heridas –una profunda-, pero su columna y su cuello están bien, tuvo suerte, no sé quién diablos está cuidando de ella allá arriba, pero lo está haciendo bien"
"San… qué haremos con Spencer? No podemos deshacernos de ellos, necesitamos a Anthony, es doctor y si él se va no hay quien cuide de ella"
"No lo se hermosa… creo que todos tenemos que llegar a un acuerdo respecto a eso"

"No puedo creer lo que hiciste Spencer, de verdad que no"
"Cállate Adam"
"No me digas que me calle! Casi la matas… por una estupidez!"
"Mi intención no era herir a Quinn, entiende!"
"No, pero querías herir a Rachel, que es lo mismo; necesitas tu condenado medicamento"
"Dejame en paz, no volveré a las drogas psiquiátricas de mi padre" Anthony se acercó a ellos, la mirada furiosa, la quijada tensísima.
"Adam, vete de aquí" éste obedeció enseguida. Anthony alejó a Spencer del grupo, jaloneándola de la muñeca.
"Me lastimas papá" gritó ella.
"Eso y más te mereces por tus estupideces Spencer; cómo pudiste ser tan imbécil? Eso te enseñé yo en casa? Qué te hizo esa pobre muchacha para merecer lo que hiciste? Es increíble que hayas pensado siquiera en deshacerte de ella para ocupar un lugar que a ti no te corresponde"
"Caray, no sé papá, tú dime, tú eres el experto en esto, no? Tú eres el señor doctor que sabe por qué hice lo que hice"
"Donde está tu medicamento Spencer?"
"Dónde? No lo sé quizás lo tiré en Michigan… o cuando entramos a esta cuidad…" Anthony la calló con una bofetada que le volteó la cara de forma violenta.
"Eres mi hija, pero no voy a permitir que hagas las cosas que haces y no voy a justificarte sólo porque no estás tomando tus medicinas, tienes problemas y lo sabes bien, ya no eres una bebé, sabes que tienes que tomarlas para no perder el control sobre tus actos. Tengo dos frascos más que voy a administrarte yo" empezó a caminar lejos de ella "y más te vale que te comportes o te largaré a tu suerte junto con Adam que son los que parece que van por el mundo arriesgando sus vidas y la de los demás"

Samantha se encontró con su padre a medio camino, volteó a ver a Spencer que seguía con la mano sobre su mejilla.

"Pensamos que sería buena idea dejar de movernos en lo que Quinn se recupera, no podemos ponerla en peligro de nuevo, será mejor que encontremos un lugar donde refugiarnos para que puedas cuidar de ella, descanse y se recupere"
"Es buena idea" Dijo él quitándose los lentes y limpiándolos de nuevo con su camisa. Era un tick muy característico de Anthony.
"Entonces, nos vamos ya?" Preguntó Santana
"Si, creo que debemos de irnos para buscar donde descansar y acomodar a tu amiga. No sé ustedes, pero yo me estoy muriendo de hambre y creo que todos necesitamos descansar, ha sido un día muy largo"

Se refugiaron en una casa grande que estaba resguardada por muchos árboles y rejas grandes que parecían macizas. El lugar parecía una mansión, era mucho más lujosa que la casa de Quinn o Santana; habían dado con el lugar cuando cruzaron por un vecindario de ricos, encontraron que podían descansar ahí y si era necesario pasar varios días en ella para darle tiempo a la rubia de que recobrara fuerzas.

El lugar contaba con ocho habitaciones pero instalaron a Quinn en el de servicio que no era para nada aborrecible, sino envidiable y estaba en el primer piso, era espacioso y estaba limpio, parecía que las personas que vivían ahí habían salido huyendo sin mas contratiempos. El orden que presentaba la casa era índice de que los zombies no habían entrado a ella.

No había luz, así que usaron lámparas de gas y las linternas con pilas, estas ultimas sin usarlas tanto para ahorrar la batería.

Quinn seguía profundamente dormida gracias al sedante que le había dado Anthony una hora antes, ya estaba vendada y las heridas sangraban solo un poco. Rachel había decidido dejarla un momento y salir a estirarse, subió los brazos y sintió como las vertebras se acomodaban, movió un poco el cuello y flexionó las piernas.

Se sentía un poco más tranquila, la rubia iba a recuperarse. La congoja con la que había estado hace unas horas estaba casi desaparecida. Recordó el alivio que sintió cuando vio que Quinn estaba viva, nunca se había sentido más feliz en toda su vida, igual nunca había sentido mas temor que en esos momentos donde no sabía absolutamente nada del estado de su novia.

El sol se estaba ocultando, y había ruidos aquí y alla de las personas que estaban acomodándose en la casa, a lo lejos el sonido de una regadera y luego la risa de Britt. Sonrió para sí, era agradable estar entre amigos, agradecía internamente al señor que hubiera puesto en la cabeza de Brittaney ese plan tan descabellado que fue el mejor en la historia de Brittaney S. Pierce.

"Hey, estas bien?" Dijo Finn sacándola de sus pensamientos.
"Estoy mejor; no sabes el miedo que tuve de perderla, no sé qué hubiera hecho si… si no hubiera sobrevivido a la caída o si estuviera gravemente herida. Todo este tiempo no pude quitarme de la cabeza el temor que me da quedarme sin Quinn" Finn la abrazó y ésta se permitió llorar en su pecho.
"Sshh tranquila, no vas a perderla, Quinn es una mujer muy fuerte, super valiente y además creo que tiene un ángel de la guarda muy dedicado porque ha tenido mucha suerte"
"Eso no es suerte, también se lastimó el brazo y le ha tocado un papá zombie…"
"Hey no seas pesimista, desde mi perspectiva es una suerte grandísima…" se separó de ella "Ya comiste algo?" ella negó con la cabeza "Venga, vamos a prepararte algo"

La atmosfera de la casa era de tranquilidad a pesar del incidente de hacía unas horas; Puck estaba descansando en la sala echado en la alfombra y jugando con Lord Tubbington, Anthony estaba revisando las armas y los medicamentos, Samantha estaba acostada en uno de los sillones viendo a Puck, y Adam seguramente estaba tomando una ducha.

Al entrar a la cocina se percató que Spencer estaba ahí, se le congeló de nuevo la sangre y quiso romperle el cuello en ese instante, pero ya habría tiempo de ajustar cuentas con ella, quizás ella encontraría algo para castigarla o el karma lo haría eventualmente. Dejaría sopesar la idea, platicarlo con la almohada.

Después de cenar y ponerse la pijama fue a ver cómo estaba Quinn y preparar el sofá cama que estaba en la misma habitación. La vio durmiendo serenamente, su rostro se veía angelical, no parecía que estuviera soñando algo feo o que tuviera dolor alguno.

Se agachó para darle un beso en los labios, suave, delicado, para no despertarla. Dejó la lámpara prendida y se acomodó para dormir, agradeciendo a todas las fuerzas divinas que Quinn estuviera viva y dentro de lo que cabía, que estuviera bien.

Todos estaban ya instalados en la habitación que sería la suya por la próxima semana, que era el tiempo que iban a esperar para seguir con el viaje.

Así pues, dando un último vistazo a Quinn, Rachel cerró los ojos e intentó dormir.