Disclaimer: Nada de Cars ni Cars 2 me pertenece; tampoco la maravillosa portada... ni la canción del grupo Panic! At The Disco, a la que hace referencia el título. Todo esto es sin fines de lucro~.
Hey! Oficialmente... me ahogo en un vaso con agua~ (?) y sigo sin poder escribir 'de día' -/-u.
»Aclaración&Advertencia: Bobas Viñetas/OneShots sin mucha conexión alguna, ya que varían por el día; humanizado.
Sin nada más con que retrasarlos... ¡A leer!
#13:
Comiendo helado.
—Está muy frío.
Por más obvia que fuese esa acotación, Lightning no pudo evitar comentarlo apenas probó parte de la crema con granola de su postre.
Sentado frente a él, Francesco sonrió burlescamente al terminar de beber el vino tinto de su copa.
—È un gelato, cosa ti aspettavi? —preguntó, volviendo a verle llevar una cucharada del Banana Split a sus labios.
—Algo de menos "calidad" —repuso inmediatamente el corredor de Radiator Springs, devolviendo la mirada con picardía cuando trató de molestarle en vano.
—Siamo nel miglior ristorante in tutta Italia —presumió antes de pedirle al camarero otra ronda de bebidas con un simple gesto con la mano—, no podía ser de otra forma, McQueen.
— ¿Quién sabe? Tal vez hubiese habido otra excepción a la regla —insistió Lightning mientras le señalaba con la cuchara, nuevamente animado tras saborear tanto la mermelada como la fresa helada—; y créeme, sé de qué hablo.
—Y Francesco también —añadió con un guiño, provocando que el rubio rodase los ojos cuando el empleado se acercó para rellenar ambas copas.
—Lo que digas.
Aunque para el castaño fue obvio que Lightning le había dado la razón sin importarle en absoluto, no pudo dejar pasar el detalle cuando notó el aniñado brillo en sus ojos celestes cada vez que disfrutaba un nuevo bocado del helado sin molestarse en disimular mucho. Sí, sabía que el rubio tenía cierta debilidad por las cosas dulces —entre otras cosas—, pero le seguía pareciendo curiosa la forma en la que se manifestaba ese gusto en particular.
Alzando una ceja, bajó la vista hacia su propio postre, increíblemente más modesto que el de su novio: un pequeño tiramisù —con amaretto— que ni siquiera había probado, y el cual sólo había pedido por no poder haber elegido el de zabaione acompañado con licor de café; conduciría de vuelta, algo responsable se suponía que debía ser… además de que, por capricho, no dejaría que Lightning condujese en su lugar.
Casi con aburrimiento, tomó la plateada cuchara para probarlo. Sin embargo, una vez lo degustó, carraspeó un poco para opacar la sonrisa que se había dibujado segundos antes en su rostro.
— ¿Quién lo diría? El tiramisú te gustó más de lo que creí. —Por más rápido que había sido para fingir, el #95 había alcanzado a ver su reacción—. Sabía que lo haría, pero eras demasiado terco para haberlo probado antes —siguió, tan cómodo como divertido.
—Sólo dices eso porque querías tener una excusa para probarlo después de acabar con el tuyo, McQueen —respondió con arrogancia natural el italiano, dejando la cuchara sobre el plato para poder cruzarse de brazos una vez apoyó la espalda en el respaldo de la silla.
—Bromeas, ¿no? —Imitando el primer gesto, apoyó ambos antebrazos sobre la mesa para poder acercarse un poco—. En casa, visito todos los días la cafetería local para pedir un café diario. Un postre de café ya no es tan especial.
—Entonces Francesco disfrutará solo suo dessert mentre tú… sigues con quella cosa —agregó despectivamente con otro gesto, logrando borrar su mueca confiada.
—Muy gracioso —comentó después de reír pausada, forzosa y sarcásticamente—. También Francesco podría regresar solo a su casa.
—A causa di un tiramisú? —Burló, negando con la cabeza—. McQueen, bambini como tú no pueden con cose adulte; ya deberías saberlo.
Ignorando olímpicamente tanto a lo que —posiblemente— se refería como al sonrojo por su ego herido, rebufó cuando sus cejas bajaron.
—Definitivamente sabes cómo arruinar una buena noche —gruñó sin quitarle la vista de encima. No obstante, por más molesto que estuviera, la tensa línea de sus labios comenzó a curvarse de lado—. Bueno… Más de una.
—Che ne dici?
—Sabes perfectamente a qué me refiero —retrucó con traviesa malicia, encogiéndose de hombros—, pero no creo que quieras que los demás se enteren, ¿no? —susurró del mismo modo, fingiendo el disimular señalar a las demás personas a su alrededor.
Por más verdad o mentira —dependiendo del punto de vista— que fuese, Francesco ni se inmutó; siguió compitiendo con la pícara mirada de Lightning en vez de dar respuesta alguna.
—È ridicolo —gruñó pero, antes de acercarle el plato con el postre de mala gana, el otro le detuvo.
—Tranquillo, Francesco —rió, tanto por su mueca confundida como por la exagerada pronunciación—. Sólo haremos un intercambio, ¿sí?
—Perché si vuole…?
Interrumpiendo de nuevo, le dejó lo que quedaba de su Banana Split delante antes de poder tomar el plato de tiramisú —casi intacto— para dejarlo en su lugar.
—Me lo agradecerás más tarde —aseguró con un guiño, llevando la cuchara hasta el savoiardi superior, mas no lo probó; acercó lo más que pudo la cucharada hacia el #1, que aparentaba no entender nada para su propio beneficio—. Agh. Lo justo es que primero emparejes ambos postres…
Dejó que el rubio mantuviera su brazo extendido durante varios segundos, esperando el momento en que sus mejillas fuesen a encenderse tan rápido como de costumbre pero, cuando el momento llegó y su mueca comenzó a irritarse, en vez de tomar la cuchara para probar por sí mismo el tiramisú, lo comió directamente de ahí para causarle mayor incomodidad.
Sólo por si no había quedado conforme con lo anterior, aclaró su garganta y sonrió encantadoramente para hablar.
—Grazie, amore mio.
De no haber considerado esa reacción como una de las posibles respuestas de Francesco, Lightning se habría tensado mucho más de lo que hizo… y eso era mucho decir. Una cosa era hacer ese tipo de cosas en privado y otra era en público; sin contar que hacían falta más bocados para que la cantidad igualara un poco a la del Banana Split.
Totalmente resignado, suspiró y volvió a cortar un pedazo de tiramisú para repetir el proceso. Aunque supiese lo que buscaba el italiano con todo ese juego, no se dejaría intimidar por un truco tan barato como ese.
«Ai mali estremi, mali rimedi»; por más exagerado —y hasta dramático— que fuese, su absurdo orgullo no podía verlo de otra forma... por mucho que estuviese tentado a resignarse y disfrutarlo un poco.
Hey de vuelta! ¿A alguien más le gusta el gelato~?
De las tres ideas que tenía para este tema, a último momento cambié de parecer y me decidí por la última que apareció BDu; definitivamente no me llevo con las cosas que parecen simples u.ú...
¿Mañana? El esperado capítulo 14 porque... whoa —acaba de reaccionar para cambiar de tema—, no puedo creer que rápido se pasa el tiempo :'3 (?).
Y sin nada más para decir (aparte de que las alertas del sitio en estos últimos días... apestan xD)... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie por leer~.
PD: Sammie, tenía que hacerte otro homenaje —aunque fuese un pequeño guiño— en otra historia BD simplemente porque podía~ x3.
