.

Objeto prestado

Como muchos sospechan, nos estamos acercando al final, pero por ahora no se preocupen, porque este capítulo no es el último. Espero que lo disfruten aunque el problema aún no termina.

Objeto prestado

Abrió los ojos y se encontró con el techo de su habitación, una prueba clara de que lo que recordaba no era un sueño y que si había pasado realmente, porque si hubiera sido un sueño, habría despertado con la presencia de cierto rubio con una forma muy peculiar de despertarla.

Suspiró, pues al parecer nada había salido como lo había planeado. Se supone que todo ese lío inició con un solo propósito, que ese día, llevara un acompañante al que presentaría como su novio y así no librar con las molestas preguntas respecto a su vida amorosa. Pero ahí estaba ella, Kushina Uzumaki, en el día de la boda y soltera como siempre.

Lo peor de todo era que habían pasado cosas que no se supone que debían ocurrir. Su familia se encariño con un extraño, puso en riesgo al futuro Hokage y lo peor de todo, se había enamorado de este… – ¡Maldición! – pensó mentalmente. Al recordar esos hechos, supo que dentro de poco llegaría el momento más incómodo de su vida.

Porque como jinchuriki del Kyubi, tarde o temprano sería llamada a Konoha, recibiría indicaciones y órdenes del Hokage. ¡Ya podía imaginarlo! La oficina del Hokage, un par de ojos azules mirándola a ella: Kushina Uzumaki, portadora del nueve colas, ex secuestradora de cuarto Hokage y ex no-novia del mismo.

Pero ya tendría tiempo para pensar en eso, por ahora debía concentrarse en olvidar sus problemas y pensar solo en la boda de su hermana, porque milagrosamente y contrario a lo que esperaba, todos querían que estuviera ahí, cosa que no creía merecer, pero así era, y por ello daría lo mejor de ella para hacer que ese día fuera especial para Kaori y en ese día, la cara triste de Kushina no estaba invitada.

–Kushina… – Alguien llamó a su puerta

–Pasa – Contestó después de respirar profundamente e inundar su mente únicamente de la boda.

–Buenos días cariño – La saludó su madre, entrando de manera precavida igual que el día anterior.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Inicio flash back :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

No se había dado cuenta de que se había quedado dormida hasta que alguien llamó a su puerta, despertándola. El camino de sus lágrimas se había secado mientras ella dormía por lo que tuvo que pasar su manos por sus ojos para eliminar la extraña sensación como si su rostro aún estuviera cubierto por ellas.

Kushina… soy yo – Reconoció la voz de su madre –¿Puedo pasar? – Preguntó aún tras la puerta.

–… – Tardó tres segundos en auto inspeccionarse y darse cuenta de que lo "peor" ya había pasado – Pasa – Le dijo con una voz que no reconoció como propia.

Lentamente la puerta se fue abriendo hasta que su madre entró en la habitación. Mientras la mirada un tanto temerosa, iba cerrando muy cuidadosamente la puerta, como si temiera que con cualquier movimiento brusco, algo o alguien se fuera a quebrar.

Kushina estaba sentada en la orilla de la cama mirando sus rodillas, y supo que su madre se había sentado a su lado, gracias a que sintió el peso de esta en el colchón.

Lo siento mamá – Se disculpó con un tono de voz apenas audible.

¿De qué te disculpas? –Le preguntó como si no entendiera sus palabras.

¡Como que de que! – Exclamó extrañada y levantando el rostro para mirarla –… – Por un momento se quedó sin palabras, pues esperaba encontrarse con una mirada severa, como aquellas que le dedicaba cuando hacía alguna travesura grave, o una mirada de decepción, pero no, ahí estaba su madre, sin una expresión realmente, simplemente serena y con una mirada amable – Les mentí, les ocasioné problemas – Le dijo después de salir de su desconcierto – Deberías estar molesta, deberías decirme que estas decepcionada de mí, que sería mejor que me fuera de la casa o que… – Comenzaba a enumerar.

Espera Kushina – La interrumpió – No estoy molesta ni decepcionada ¡Y mucho menos te pediría que te fueras de la casa! – Exclamó.

–… – Ahora sí Kushina no tenía ni idea de qué decir o pensar.

Tampoco es que esto me haga feliz – Agregó al ver la confusión de su hija – Pero en este momento hay algo que me importa más – Le explicó – Y es, saber que estás bien – Comentó.

¿Yo? – Preguntó sin creérselo.

Sí Kushina, tú – Respondió su madre –… – Suzuka suspiró – Todos los seres humanos cometemos errores, y yo no soy quien para juzgarte, y menos si no conozco tu versión de los hechos – Le dijo mirándola fijamente – Y no te voy a obligar a que me lo digas, solo quiero que sepas que cuando estés lista, estaré ahí para escucharte – Le dijo con una sonrisa –Después de todo, ese el trabajo de una madre – acarició su cabello como cuando era pequeña.

Mamá… – Dijo de repente Kushina – ¿Recuerdas cuando papá me regañaba? – Le preguntó mirando hacia otro lado

¡Cómo olvidarlo! – Expresó con una sonrisa – Los dos tan temperamentales, tan orgullosos… – suspiró pues sabía lo difícil que era para su esposo regañar a su hija mayor – Recuerdo que tú te la pasabas todo el tiempo esforzándote para no llorar – Dijo con una sonrisa al recordar a su pequeña con sus ojos llorosos y sus labios apretados tratando de hacerse la fuerte.

Pero al final no lo lograba – Agregó Kushina – Entonces me venía a encerrar aquí para que nadie me viera – Recordó

Si alguien intentaba entrar le azotabas la puerta – Dijo con una sonrisa su madre.

Solo te dejaba entrar a ti – Completó

Entonces me pedías que te dejara recostarte en mis piernas y que peinara tu cabello – Reconoció y hubo un pequeño silencio.

Mamá… – Kushina miraba en dirección contraria a su madre –¿Te importaría hacerlo de nuevo? – Preguntó dudosa. Su madre entendió a qué se refería, sonrió y con ambas manos guió su cabeza para que recostara sobre sus rodillas, y mientras peinaba el cabello de su hija, sintió que el tiempo volvía atrás.

Pasaron así varios minutos, Suzuka Uzumaki se limitó a seguir con su tarea con la esperanza de que eso pudiera ayudar a su hija, pues si le estaba pidiendo hacer eso que no hacía desde que tenía 12 años, entonces las cosas no estaban muy bien que digamos.

Kushina por su parte, se dejó consentir. La peor parte ya la había pasado sola, lloró como nunca lo había hecho, ahora le era más fácil mantener la compostura, pero aun así, no pudo evitar que una que otra lágrima traicionera se escapara por sus ojos.

Mamá… – La llamó y ella le respondió con una respuesta muda – Estoy lista – Le informó.

¿Lista? – Preguntó sin comprender

Cuando te dije esa mentira antes de irme a Konoha – En lugar de explicarle a que se refería se limitó a comenzar con su anécdota – Nunca pensé que todo terminaría así – Aceptó – Intenté hacer las cosas bien, conseguir un novio real antes de volver pero… Ya me conoces –Le dijo con una imperceptible y breve risa. – De hecho, cuando no lo conseguí, pensé en volver y decirte la verdad pero… – Hizo una pequeña pausa para recordar el día que lo conoció.

Pero… – La animó su madre y ella se percató de que se había perdido en sus recuerdos.

Cuando lo vi… No sé, simplemente pasó –Le dijo –… El resto de la historia ya lo sabes – Agregó después.

Pero… ¿Por qué terminar con la farsa ahora? – Le preguntó haciendo que Kushina se volviera a sentar por la sorpresa – Me refiero a que… hasta ahora, nadie se había dado cuenta y después de la boda, había muchas formas de acabar con todo sin que nadie se enterara y lo más importante sin que tu estuvieras sufriendo como ahora – Agregó

–… – Kushina suspiró – Eso es algo más difícil de explicar, tanto así que ni siquiera yo lo comprendo del todo – Reconoció – Después de la boda, prometo intentar explicártelo – Prometió.

¡Qué bueno que mencionas la boda! – Exclamó su madre – Tu hermana me envió a decirte que nada la haría más feliz que el que estés a su lado en ese día –Comenzó a decirle – Pero, que antes de eso, desea que estés bien, así que si no te sientes con ánimos de ir, lo comprenderá –Agregó y Kushina negó con la cabeza. Definitivamente no merecía una familia como la que tenía,

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Fin del Flash back ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

–Bueno días mamá – Respondió Kushina con una sonrisa demasiado convincente.

–Venía a ver como estabas y… – Comenzó a decir.

–Estoy… mejor que ayer – Dijo escogiendo bien sus palabras – Y si Kaori no ha cambiado de opinión, me gustaría estar con ella en este día – Agregó esta vez con una sonrisa más pequeña pero completamente sincera.

–Claro que te querrá ahí Kushina, todos lo deseamos – Le dijo dándole un abrazo

–Gracias mamá – Kushina respondió el abrazo.

–Entonces date prisa, el desayuno ya está listo – La animó

–Claro mamá – Respondió antes de que esta saliera de la habitación.

Arregló su cama, y estuvo tentada a bajar en pijama – ya que después del desayuno se metería a bañar – Pero optó por cambiarse, pues sabía que si bajaba así, su familia podría interpretarlo como un signo de depresión, y hoy no era el día para que la atención se centrara en ella. Así que después de 10 minutos ya estaba camino al comedor, con uno de sus vestidos de uso cotidiano, sus sandalias ninja y el cabello recogido en una coleta.

Durante el desayuno, todos se esforzaron por hacer sentir bien a Kushina y actuar como si nada malo hubiera ocurrido, lo cual ella en cierto modo agradeció. La única novedad en el desayuno fue cuando su padre se apresuró a comer para después retirarse debido a "algo importante que debía hacer" y claro, tuvo que prometer que estaría de regreso a tiempo para la boda.

–Muy bien Kushina, es hora de irnos – Dijo Kaori una vez que todos terminaron de comer.

–¿Irnos? – Preguntó sin entender.

–¡Claro! Tenemos poco tiempo para arreglarnos – Dijo como si fuera lo más obvio

–¿Arreglarnos? – Kushina estaba desconectada

–Todas mis damas de honor deben lucir espectaculares – Explicó – Así que necesito supervisar el proceso.

–… – Kushina suspiró y estuvo a punto de discutir pero recordó su promesa de hacer todo lo que le pidieran.

–¿Sucede algo Shina-chan? – Preguntó su hermana al ver que no decía nada

–No, es solo que no me lo esperaba – Dijo con una sonrisa – Menos mal, pensé que tendría que lidiar yo sola con el peinado y esas cosas – Se "excusó"

–Pues ya no te preocupes por eso hermanita – Respondió con una sonrisa.

Cuando Kaori había hablado de irse, se refería únicamente al hecho de abandonar el comedor, pues todas se dirigieron a la habitación de Kaori. Después de que la novia tomara un baño, Akane se ocupó de colocarle una mascarilla que Kushina no tenía ni idea de que o para qué era.

Yuuki, Chiharu y Kazumi también tomaron un baño, y cada que una salía, debía pasar por el mismo proceso que la novia, por su parte, Kushina consiguió que al menos la dejaran bañarse en su propio baño, ya que se sentía un poco incómoda con varias personas en la habitación. Pero esos sí, no se salvó de ser sometida a todo el proceso de belleza, el cual no culminaba con la dichosa mascarilla.

Continuaron con el maquillaje y una vez más, debido a su promesa de no discutir y también por su poco conocimiento en el ámbito, se dejó hacer. Eso sí, al menos se las ingenió para ser de las últimas en el proceso. Cuando se miró al espejo, tenía pensamientos encontrados, si bien lo que le habían hecho era excesivo, en comparación al maquillaje que solía ocupar –muy poco- también debía admitir que era sencillo respecto al de las demás.

Le habían puesto unas sombras en tonos naturales y marrones, enmarcaron su mirada aplicando rímel a sus pestañas, además pudo notar un ligero rubor y sus labios, de un pálido rosa que resaltaban el aspecto tierno e inocente de su rostro.

–Tienes el cabello muy largo – Reconoció Chiharu mientras comenzaba a peinarla – Recuerdo que hace unos meses me habías pedido que lo cortara – Recordó – Pero empezaste con tus misiones y… – su prima se percató de que con ese comentario Kushina podría recordar lo que se supone estaban intentando evitar que recordara – ¡En fin! Si quieres puedo hacerlo ahora – Dijo animadamente para distraerla – Tengo todo lo necesario para ello – Chiharu no sabía que el comentario respecto a sus misiones no había causado un efecto en Kushina pero…

Solo no lo cortes ¿Quieres? –

– No… – Dijo suavemente – Déjalo así – Suspiró, pues se había dado cuenta que la parte de ella que antes odiaba, ahora le recordaría siempre al Namikaze, y ahora tenía la duda de si debía odiar más su cabello por eso, o comenzar a apreciarlo por ese hecho.

–¿Pasa algo Kushina? – Preguntaron sus primas y su hermana.

¡Genial! – Pensó para sí misma. Pues al parecer, una vez más se había perdido en sus pensamientos – No, solo estaba reconsiderando la idea de si debía cortarlo o no – "Explicó" – Pero no tenemos mucho tiempo para eso, así que lo dejaré para otra ocasión – Les dijo con una sonrisa que logró convencerlas.

Y así, continuaron con la labor de los peinados. Para las damas de honor optaron por algo sencillo y sí tener más tiempo para dedicárselo a Kaori, por ello en menos de 20 minutos, Kushina lucía su cabello atado detrás de su oreja izquierda, y con unas ligeras ondas, haciendo que el sencillo peinado se viera completamente elegante.

Cuando empezaron a peinar a la novia, sabían que ya les quedaba poco tiempo, Kushina tenía hambre pero no decía nada al respecto, ya que conforme los minutos pasaban, la ansiedad de Kaori crecía.

–¿Creen que terminemos a tiempo? – Preguntó nerviosa la novia.

–Si Kaori, no te preocupes, estamos muy bien de tiempo – La tranquilizó Yuuki

–Además, se supone que es normal que la novia llegue tarde ¿no? – Comentó Kushina haciendo que las demás rieran un poco, incluso Kaori.

–¿Y si Hotaru se cansa de esperarme y se va? – Dijo 5 minutos después.

–Kaori… Si no se fue después del drama que hiciste por el menú de la comida, créeme, ya no se irá nunca – Volvió a tranquilizarla Kushina y una vez más, todas las presentes rieron.

–¡¿Y Kushina, dónde está Kushina?! – Preguntó alarmada al darse cuenta de la ausencia de su hermana.

–¡Me estoy cambiando! – Le gritó desde su habitación – ¡Te lo dije antes de irme! – Agregó

– ¿Lo ves? – Le dijo una vez que regresó a la habitación de su hermana – ¡No me pones atención! – fingió indignación

–¡Oh Kushina! Luces hermosa – Exclamó emocionada Kaori poniéndose de pie y olvidando que aún la estaban peinando.

–Kaori tu peinado – Le recordó antes de que corriera hacia ella.

–¡Oh cierto! Perdón chicas – Se disculpó antes de volver a sentarse – Es que luces muy linda hermanita – Dijo con voz melosa.

–Primero, soy tu hermana mayor, no tu hermanita – Le dijo en tono serio – Segundo… – Suavizó su rostro y sonrió –Cuando terminen contigo, serás la Uzumaki más hermosa del día – Le dijo haciendo que su hermana sonriera – Pero solo por esta vez – Agregó haciendo que Kaori riera más sonoramente, en parte por el comentario y en parte por los nervios.

–¡Listo! – Exclamó Chiharu – Ahora, les encargo el vestido mientras yo voy a ponerme el mío – Les dijo a las demás.

–No te preocupes Chiharu, puedo hacerlo por mí misma – Dijo orgullosamente Kaori – Solo tengo que… – Se dirigió a su armario –… – Chiharu ya se había ido y ella no había terminado su oración – el vestido, el vestido, el vestido – Repetía la novia.

–¿Qué pasa Kaori? –Preguntó Kazumi.

–¡¿Dónde está mi vestido?! – Exclamó hacia el armario – No está, no está… ¡No está mi vestido! – Kaori estaba al borde de la histeria.

–¡¿Cómo que no está?! – Exclamó Kushina acercándose a ella – No lo estás buscando bien – Reconoció y poco a poco fue inspeccionando el closet, comenzando por los ganchos, bolsas y cajas en él, incluso en los cajones, lugar que era muy improbable para encontrarlo – No está – Aceptó después de recorrer con los ojos por cuarta vez el mueble.

–¡¿Y ahora?! – Exclamó Kaori – ¡¿Cómo se supone que me voy a casar?!

–Cálmate Kaori, arruinaras tu maquillaje – Le advirtió Yuuki.

–¿Por qué tanto alboroto? – Preguntó Shota repentinamente. El chico llevaba un traje negro, camisa azul claro y una corbata de moño del mismo color que el traje

–Sus gritos se escuchan en toda la casa – Agregó Nagato, el cual llevaba casi el mismo atuendo que su primo, solo que la camia de él era blanca.

–No está, no está, no está – Repetía Kaori dando vueltas por la habitación e ignorando la presencia de los recién llegados.

–Por cierto Kushina… – Dijo Shota mirando completamente extrañado a la novia que parecía león enjaulado – Me dijo mamá que le dijeras a Kaori que… –Apenas le iba a dar el aviso a su hermana cuando alguien más apareció.

–Que recordara que su vestido está en mi habitación –Agregó Suzuka Uzumaki, luciendo un sencillo pero elegante vestido negro sin mangas, escote en V por frente y un escote un poco más amplio en la espalda.

Kaori giró su mirada hacia la puerta de la habitación y observó a su madre, que se estaba quitando varios tubos del cabello, como si fuera la salvación del mundo entero.

–Mejor esperen aquí, yo iré por el – Anunció la madre de la novia.

–Oye Nagato, vamos al jardín – Lo animó Shota, pues sabía que si no huían en ese momento, después ninguna de esas chicas los dejarían irse.

–¡Esperen! – Los llamó Kaori y Shota se encogió pensando que sus sospechas se harían realidad – ¿Saben si ya regresó papá? –Les preguntó. Ambos se miraron por un momento, después voltearon a ver a las ahí presentes, Shota se detuvo una milésima de segundo en una persona antes de mirar a la novia.

–Ya está aquí – Contestó Nagato, al ver que su primo no decía nada.

–Muy bien, ya pueden irse si quieren – Kaori se escuchaba más tranquila. Y sin pensarlo dos veces, ambos chicos se fueron del lugar, dejando un pequeño pero no incómodo silencio en las ahí presentes.

Suzuka Uzumaki llegó con el vestido y ayudó a su hija a ponérselo con cuidado de no arrugarlo o mancharlo con algo, y después de eso, Kaori se puso sus zapatillas y prácticamente estaba lista. Recibió halagos de todas sus primas y de Kushina, a la cual abrazó.

–Lo ves, te dije que serías la más bonita de todas las Uzumaki – Le dijo Kushina aún abrazada de su hermana.

–Pero tú también te ves radiante Shina-chan – Agregó – ¿verdad mamá que se ve muy linda? – Dijo separándose de Kushina y colocándola a su lado.

–Claro que sí –Confirmó – Ambas lucen hermosas – Dijo con una sonrisa tierna mientras se acercaba a ellas – Siento como si apenas ayer las hubiera tenido en mis brazos y ahora… – Apretó los labios para contener sus emociones.

–Mamá – Exclamó Kaori con los ojos llorosos.

–¡Ah no! En esta boda nadie va a llorar –Amenazó Kushina – Y menos tu – Señaló a su hermana – Así que si tienen tiempo para ponerse melancólicas, mejor aprovéchenlo para terminar con los arreglos – Aconsejó – O piensas salir así mamá – Le dijo señalando su cabello el cual aún tenía algunos tubos.

–¡Oh es cierto! – Dijo mientras se acercaba a un espejo y terminaba de acomodar su cabello – Y por cierto, ¿Tú vas a salir así Kushina? – Le regresó la pregunta pero ella viendo hacia sus pies.

–¡Oh! – Fue todo lo que exclamó Kushina, pues aún llevaba sus sandalias ninja – ¿Qué tienen de malo? – Preguntó.

–Bromeas ¿Cierto? –Dijo Kaori

–Si hermanita, estoy bromeando – Le dijo mientras se dirigía a su habitación – Bueno, si ya estamos todos listos, hay que empezar con el show – Declaró Kushina una vez que regresó a la habitación de su hermana con unas odiosas zapatillas plateadas.

–No, aún no está lista – Dijo Suzuka – Le falta esto – Dijo mientras mostraba una delgada cadena de plata con un dije del símbolo del clan Uzumaki – Algo viejo – Dijo mientras se lo ponía a su hija – Cuando un Uzumaki nace, se manda a hacer uno de estos para regalarlo en un día especial – Agregó una vez que terminó de colocarlo.

–Es muy lindo mamá – Dijo mientras admiraba el dije, el cual tenía la fecha de su nacimiento al reverso.

–También necesitas algo nuevo –Agregó su madre – Así que me adelantaré y te daré uno de mis regalos – Dijo con una sonrisa mientras sacaba de una pequeña caja un brazalete de plata.

–Mamá, no necesitabas hacer todo esto – Le decía conmovida.

–Ya solo te falta algo prestado y algo azul – Agregó Yuuki.

–¿Para qué se supone que es todo eso? – Preguntó Kushina un poco confundida.

–Son costumbres – Se encogió de hombros Kaori

–Algo viejo simboliza la conexión de la novia con su pasado y la continuidad a una nueva vida – Comenzó a explicar Yuuki – Un objeto nuevo es símbolo de la ilusión y esperanza por el nuevo camino que van a recorrer – Continuó con la explicación – El objeto prestado simboliza el mantenimiento y la fortaleza de los lazos familiares – Ahora no solo Kushina, sino todas las ahí presentes prestaban atención – Y el objeto azul… bueno, algunos dicen que es un color que trasmite fuerza y protección – Comentó – Pero otros dicen que significa fidelidad entre la pareja – Se encogió de hombros.

–¡Se ve que conoces sobre el tema! – Reconoció Kushina.

–Cuando Kaori dijo que quería una boda al estilo occidental, me puse a investigar – Le respondió guiñándole un ojo.

–Bueno, pues yo te daré el objeto prestado y el azul – Exclamó Kushina mientras se llevaba las manos a su cabello –Es algo pequeño – Dijo mostrando un par de pasadores azules con una pequeña piedra que simulaba ser un diamante en uno de los extremos – Pero son mis favoritos – Le dijo mientras le acomodaba un pequeño mechón de cabello con uno de los pasadores – Así que los quiero de vuelta – Le dijo mientras ocultaba el segundo debajo de su peinado.

–Prometo cuidarlos –Le dijo dándole un abrazo.

–Espero que con esto ya esté lista, ya quiero que comience esto – Exclamó.

–Pues ya casi es la hora – Confirmó Suzuka – Ustedes deben de estar en el jardín, los encargados les indicaran en donde – Les dijo mientras las dirigía hacia la puerta – Kushina, si ves a tu padre, le dices que ya es hora – Le dijo antes de que su hija mayor se fuera – Mientras llega, me quedaré con tu hermana.

–Claro mamá – Dijo antes de irse.

No fue necesario que Kushina buscara a su padre, a la mitad del camino se encontró con este, le dio las indicaciones de su madre y el líder Uzumaki antes de dirigirse a su destino, palmeó la cabeza de su hija, tal y como lo hacía cuando era niña. Con ese gesto, Kushina se sintió más tranquila, pues después del espectáculo que había montado el día anterior, no había tenido oportunidad de hablar con él. Pero ese gesto, era la forma en la que su padre le decía: "Todo está bien, te estaré apoyando".

Una vez más, su familia se las había ingeniado para dejar ambos jardines irreconocibles, pues según le indicaron en el jardín delantero – El más "pequeño" – se llevaría a cabo la ceremonia, mientras que en el jardín trasero sería el lugar para la fiesta.

Debido a la formalidad y hasta cierto punto misticismo de la ceremonia, la decoración era muy sencilla, solo había una tarima en el lado este del jardín, con un marco de flores blancas y rojas. Al frente de esta tarima, estaban dispuestos los asientos para los invitados, los cuales estaban divididos por un pasillo en el centro por el que supuso que pasaría su hermana.

Kushina se dio la oportunidad de echar un vistazo al jardín trasero, y por lo poco que pudo apreciar, la decoración era muy similar a la de la "despedida de solteros" solo que esta vez, la pista de baile era más amplia y estaba colocada al frente del jardín; las mesas eran más grandes, con suficientes asientos para los invitados y cubiertas con manteles blancos; servilletas de los colores de los vestidos de las damas de honor, adornos florales muy vistosos y vajilla que parecía ser muy fina, estaban acomodados y distribuidos de una manera sumamente impecable.

Aún había varios chicos, entre encargados e invitados que se encargaban de los últimos arreglos, principalmente con la iluminación y el sonido, pues si sus cálculos no fallaban, la ceremonia terminaría justo después del atardecer. A Kushina le parecía en cierto grado cómico como todos se esmeraban en que todo quedara perfecto, incluso aquellos que antes no habían mostrado gran interés, como Nagato, el cual en esos momentos estaba trepado en un árbol ajustando uno de los cables que sujetaban las lámparas de iluminación.

Se encogió de hombros con una sonrisa y regresó al lugar donde le habían indicado que debía estar. Sus primas mantenían conversaciones sobre lo emocionadas que estaban, lo que más les gustaba de la decoración y otros temas triviales, en los que Kushina se encargó de formar parte. Debía admitir que todo ese alboroto valía la pena, ya que, a pesar de los nervios, podía percibir la felicidad de su hermana y todos los que la rodeaban y claro, esa felicidad era contagiosa, por lo que le ayudaba a que su mente no se sumiera en sus pensamientos melancólicos sobre aquel rubio al que se supone que había buscado con el único objetivo de sobrellevar ese día, y al final había enredado tanto las cosas a tal punto de que su misión fallara y a cambio obtuvo un enamoramiento no deseado.

Hasta que la hora esperada llegó, lo invitados estaban colocados en su lugar, Kushina y sus primas en sus lugares, Hotaru junto a su padre, esperaba por Kaori, la cual hizo su aparición tomada del brazo de su padre, y a Kushina le pareció que en ese momento, su hermana se veía simplemente brillante, más de lo que jamás pudo creer que una persona podría brillar, y no pudo evitar sonreír, pues sabía que era a causa de la felicidad y el amor que tenía por ese hombre que la esperaba al final del camino.

El amor se respiraba en el aire, y por más que trato de concentrarse solo en la boda y la felicidad de su hermana, el recuerdo de cierto ojiazul inundó su mente. Si tan solo no hubiera admitido estar enamorada, probablemente eso no habría pasado, pero ahí estaba, con los ojos llorosos y haciendo un gran esfuerzo por que su sonrisa se las llevara, aunque también pensó que si no lo lograba, al menos podría decir a los demás que lloraba de felicidad por su hermana.

Tanto se esforzaba por ser fuerte, que no se dio cuenta del momento en el que todo terminó, sino hasta que todos estallaron en aplausos y al volver la vista hacia su hermana, estaba colgada del cuello de su novio y le sonreía antes de volver a besarlo (supuso que se trataba del segundo beso, pues no había presenciado la escena por la que todos aplaudieron).

Estaba a punto de anochecer y todos se dirigieron al segundo jardín. Aunque no le habían indicado en donde se sentaría, supuso que solo bastaba con encontrar a sus padres o a Shota, y no tardó mucho en hacerlo, ellos estaban en la gran mesa principal. Había dos asientos vacíos en el centro, que era más que obvio que eran para los novios; del lado derecho de la mesa, estaba la familia del novio, la cual habían conocido días antes, y del lado izquierdo estaban su madre junto con Shota.

–Pero aún no comienza – Escuchó a su hermano discutir – Solo serán 5 minutos mamá –Le decía.

–Te dije que no Shota – Le dijo su madre, Kushina ya estaba más cerca de la mesa – Cuando Kaori venga toda la familia debe estar aquí – Le informó

–¿A sí? – Contestó el chico – Entonces ¿Por qué Kushina no está aquí? – Le preguntó.

–¿Qué estabas diciendo Shota? – Hablo de repente la pelirroja colocándose a su lado.

–Kushina, ayúdame a convencer a mamá – Le pidió Shota – Solo estoy pidiendo 5 minutos para ver a… – Hizo una pausa como si hubiera olvidado algo – … A Nagato, me dijo que tenía una nueva técnica y quiero ver qué tan buena es – Decía animadamente.

–Ni aunque tu hermana te ayude cambiaré de opinión – Le dijo su madre –Ya tendrás tiempo para eso – Agregó.

–Mamá tiene razón – Se limitó a decir Kushina.

–Pero… – Shota no encontró ningún argumento, miró a Kushina y esta le dijo algo articulando con los labios –¡¿Puedo ir al baño?! – Dijo de repente.

–Tu sí que eres insistente – Dijo su madre suspirando

–Es un Uzumaki – Dijo con una risita Kushina.

– Solo 5 minutos – Dijo Suzuka sabiendo lo que realmente haría su hijo

– ¡Si, gracias mamá! – Agradeció mientras se ponía de pie y le dedicaba una sonrisa cómplice a Kushina.

Kushina platicaba con su madre sobre muchas cosas, recuerdos de la infancia de Kaori, opiniones sobre cómo se desarrollaba la boda, de repente se paraban a saludar a alguien que se acercaba a ellas. De esta forma, Suzuka no se percató de que habían pasado más de 5 minutos y su hijo no regresaba, pero para suerte de este, lo hizo justo a tiempo en compañía de su padre.

Los novios llegaron, de lo que fuera que estuviesen haciendo, y la cena inició con un brindis, todos los invitados levantaron sus copas y después de un beso de los novios comenzaron a aplaudir.

–Kushina… – Dijo su madre a modo de advertencia al ver que volvía a servir su copa con aquella bebida.

–Descuida mamá, no voy a perder el control – La tranquilizó con una sonrisa – Solo tengo sed – Agregó antes de dar un pequeño sorbo a lo que se había servido.

Las personas encargadas comenzaron a servir la cena a los invitados, y todos estuvieron de acuerdo en que tanto el servicio como la comida, eran excelentes, así que durante lo que duró toda la cena, no hubo ningún inconveniente. Pasó al menos media hora en la que todos los invitados se limitaron a platicar entre ellos, Los padres de los novios placaban entre ellos, los novios estaban en su propio mundo, por ello, Kushina se enfrascó en darle una asesoría a Shota para su examen Chunin el cual estaba muy próximo, y bueno, también aprovechaban para hacerse bromas entre ellos.

–Muy bien chicas… – Resonó repentinamente la voz de Kaori en el lugar – Llegó el momento que estaban esperando – Kushina se percató de que estaba en el centro del escenario en compañía de su ahora esposo – Todas queremos saber quién será la próxima en casarse ¿Cierto? – Dijo mientras levantaba su ramo y todas las invitadas emitieron un grito.

Kushina vio extrañada, como todas las chicas comenzaban a reunirse frente al escenario, "amablemente" se abrían paso unas entre otras y comenzaban a impacientarse.

–¡Vamos Kushina! – Dijo repentinamente Yuuki tomándola de la mano y haciendo que se parara.

–¿A qué? – Preguntó confundida.

–Kaori va a aventar el ramo –Le dijo mientras la arrastraba hacia el escenario – Si has escuchado de esa tradición ¿verdad? – Preguntó.

–¡Oh! Lo acabo de recordar – Exclamó – Pero… Creí que el participar era voluntario – Reprochó.

–¡Oh vamos! ¿Me vas a decir que no te quieres casar? – Le preguntó cuándo ya estaban acercándose a la multitud

–¡No! – Exclamó horrorizada.

–Bueno, tómalo como un juego ¿sí? – Le pidió mientras se habría paso con ella entre la multitud.

–… – Kushina suspiró –Está bien – Aceptó principalmente porque ya tenía un plan.

Y sin saber cómo, Kushina estaba a un lado de sus primas, sabían que Kaori era mala lanzando cosas, por lo que se las ingeniaron para quedar lo más cerca posible de ella, lo cual favorecía a todas, incluida a Kushina.

–Creo que ya están todas –Dijo Kaori – Así que… – Dijo antes de fingir arrojar el ramo. Todas las presentes gritaron y se olvidaron de todo. En ese momento solo había un objetivo en la mente de todas – O bueno, casi todas – Obtener el ramo a cualquier costo.

Kushina aprovechó esa distracción para comenzar con su huida, al principio daba pequeños pasos asegurándose de que ni Yuuki ni las otras damas de honor se percataran de su plan, y una vez que confirmó que nadie le estaba prestando atención, comenzó un avance más progresivo para abandonar el lugar.

–No creyeron que lo haría así de simple ¿cierto? – Kushina escuchó a su hermana cuando ya estaba a la mitad de la multitud – Pero ahora va en serio… – Dijo Kaori y Kushina supuso que había vuelto a levantar el ramo pues todas las que la rodeaban se apretujaron más hacia adelante, asfixiándola por un momento.

Era definitivo, necesitaba salir ahora, así que se olvidó de los modales y comenzó a empujar y literalmente a huir del lugar, apreciaba mucho su vida y morir aplastada por una multitud de chicas desesperadas por casarse no estaba en su lista de muertes aceptables.

–Solo quería ver si estaban listas – Bromeó Kaori justo en el momento en el que Kushina logró salir de su prisión. Dándole la espalda al escenario y a las ahí reunidas, puso sus manos en las rodillas y suspiró al saberse libre – Ahora sí, prepárense – Advirtió Kaori y Kushina se puso de pie y comenzó el camino de regreso a su mesa con paso un tanto apresurado. Cuando iba a la mitad del camino, escuchó como todas las chicas gritaban y por curiosidad, volteó a ver la escena.

Lo vio todo como en cámara lenta, y no fue consciente de lo que ocurrió hasta que sintió un objeto cayendo en su cabeza, cuando miró hacia el piso, ahí estaba el dichoso ramo y todo el mundo se congeló, incluyéndola a ella. Y en el mismo instante en el que todo se congeló, vio como todo cobraba vida, y como esa multitud que la había mantenido aprisionada, ahora la miraba con intenciones de abalanzarse contra ella.

Y así lo hicieron, todas iniciaron la carrera hacia aquel objeto que sería el que más odiaría Kushina en toda la noche, así que de su cuerpo, entrenado para salvar la integridad propia, de manera inconsciente gritó y pateó el ramo hacia otro lado para iniciar con su huida.

Todos los que presenciaron la escena rieron, y después aplaudieron cuando una de las amigas de Hotaru fue la afortunada que logró alcanzar el pase de Kushina.

–¡Lo hubieras lanzado hacia mí! – Le reclamaba Akane.

–¡Solo pensaba en evitar la estampida humana! – Le respondió – Además… – Iba a agregar algo pero otra vez la voz de Kaori se escuchó en el lugar.

–Muy bien, ahora es el turno de los chicos – Dijo animando a los invitados, los cuales a diferencia de las chicas, se acercaron más relajadamente, realmente no les importaba en qué lugar quedaban, simplemente se limitaban a hacerse bromas entre ellos.

–Para los que no sepan de que se trata, es lo mismo que con las chicas – Les explicó Kaori y Kushina esta vez observaba atentamente, tal vez porque los chicos actuaban de una manera más peculiar – Solo que en lugar de ramo, Hotaru les lanzará esto – Anunció mientras se levantaba el vestido, dejando ver una liga en su pierna derecha que para el gusto de Kushina estaba muy arriba.

De manera juguetona y seductora, Hotaru retiró aquella liga mientras los chicos chiflaban y hacían bromas al respecto, a pesar de esos comentarios, Kushina pensaba que la forma de ser de los hombres respecto al tema, era más civilizada que la de las chicas.

A diferencia de Kaori, Hotaru lanzó aquella liga sin aviso previo, haciendo que los más despistados se perdieran del momento, pero también había varios astutos que inmediatamente estiraron el brazo, sin embrago, solo una mano que estaba en el centro resultó ser el más ágil.

–¡Vaya! ¿Quién fue el afortunado? – Preguntó Kaori. Y todos los que rodeaban al ganador se hicieron a un lado para que todo el mundo pudiera contemplarlo.

Minato Namikaze sonreía a todos con una mano en la nuca y con la otra sosteniendo en alto la liga. Daba la espalda a la dirección donde estaba Kushina, por eso, ella intentaba convencerse de que solo era producto de su imaginación, pero como si le hubiera leído la mente, el rubio se dio la vuelta para mostrarle que realmente se trataba de él.

Después se percató de que todos le aplaudían y que ninguno parecía sorprendido con su aparición además de ella. Todos regresaron a sus lugares y ella – Que se había quedado a pasos de su mesa – Hizo lo mismo, pero antes de que llegara, ya tenía al Namikaze a su lado.

–¡¿Qué haces aquí ttebane?! – Preguntó en tono un poco molesto, pero una pequeña parte de ella sonreía en su interior.

–Hola Kushina – La saludó como si lo anterior que ella hubiera dicho fuese un saludo.

–No estoy bromeando – Dijo sin tacto – Te pregunte que ¡¿Qué haces aquí?! – Exclamó molesta.

–Bueno pues… – Comenzaba a decir Minato, hasta que alguien intervino.

–Yo lo invité – Declaró Satoru Uzumaki haciendo que su hija no pudiera ocultar la sorpresa en su rostro.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Jojojo, ya saben que a veces me gusta dejar las cosas en suspenso. Pero bueno, ¿Qué dicen, aún hay rastros del bloqueo? Espero que no, porque si me esforcé para pedirle amablemente que se fuera.

Primero, quiero decir que es la primera vez que narro una boda, así que no sé cómo lo hice, sobre todo para no meterme en asuntos religiosos que francamente no son mi fuerte.

Segundo, siento que en este capítulo las descripciones fueron más amplias a las que acostumbro, espero que no lo hayan sentido algo tedioso, ya que era necesario para entrar en ambiente.

Tercero, tal vez algunos esperaban leer a una Kushina muy triste y deprimida, pero creo que no es la esencia de ella, creo que es más de las que se ocupan más por no preocupar a los demás con muestras de debilidad. Por cierto… ¿Notaron que su muletilla no apareció sino hasta el final? Se me hizo un detalle para mostrar que si estaba algo afectada, aunque no lo mostrara abiertamente.

Solo me queda decir, que cualquier queja, comentario o sugerencia, lo que sea es bien recibido (:

Hasta el siguiente capítulo

Sayo!