Aquí vengo con el siguiente capítulo de este fic, espero lo disfrutéis, si podéis pasaros por las dos nuevas historias que he subido, me encantaría saber vuestra opinión al respecto, sobre todo para ver cual tiene mejor acogida.

En fin, disfrutad del nuevo capítulo, tengo que avisaros que en un tiempo me será imposible poder entretenerme en responder los Reviews, pero agradezco cada uno de ellos os lo puedo asegurar, espero que pese a que no pueda responderlos tan seguido como hasta ahora, no dejéis de mandarlos, alegran el día a las escritoras, podéis estar seguras de ello.

Ahora sí, disfrutad de este nuevo capítulo.

Disputas:

James Potter era conocido por amigos y enemigos como una persona de temperamento calmado e imperturbable, una persona que no mostraba ante nadie sus sentimientos y que parecía un muro imposible de saltar.

Era una persona recta y que ante todo iba de frente, sus enemigos sabían que lo era y sus amigos también, no le gustaban las mentiras y no toleraba las mismas.

Pero él era un hombre con secretos, secretos que desearía nunca salieran a la Luz, y por culpa de los mismos había tenido que hacer una serie de cosas de las que no se sentía del todo satisfecho.

Pero debía elegir, su integridad o la seguridad de su único y amado hijo.

Claro que nunca pensó que su hijo hiciera lo que había hecho, y tras sus actos, él tuvo que controlarse ante todo el mundo, pero una vez en el cuarto que le había sido asignado esa noche en el castillo de Hogwarts, no dudó un instante en estallar.

Y fue de una manera tan devastadora que hasta su esposa se asustó de su reacción, y agradeció que su hijo no hubiese ido aún a verlos para explicar lo que había hecho hacía unos instantes ante toda la alta sociedad mágica.

—James Amor, tranquilízate, sé que Harry ha actuado sin siquiera consultarte pero no es razón para que…

—Cállate, mejor no hables Lil, no quiero pagar esto contigo, mejor ve a buscar a ese inconsciente de hijo que tienes, tenemos que tener unas palabras.

—James, no creo que sea conveniente que tú y Harry habléis encontrándote en ese estado.

—¿Acaso he pedido tú opinión al respecto? –Inquirió furioso, en esos momentos lo único que precisaba era tener a Harry ante él, aunque ahora estaba dudando seriamente entre golpearlo o hablar con él. –Dile que quiero verlo.

Dijo de forma más suave al ver la mirada de reproche que Lily le había dirigido.

—Como quieras, pero que sepas que nuestro hijo ya es lo suficiente mayor como para tomar sus propias decisiones. Nunca tomaste en cuenta su opinión sobre ser o no heredero, te dedicaste a alejarlo de todo esto, pese a que le correspondía por derecho.

Sabes que nunca compartí esta decisión contigo, y ahora ves que yo tenía la razón, Harry quiere ser como tú, te venera y quiere que te sientas orgulloso de él.

—¿A sí?, maldita sea Lil, si no quería que se presentase era por algo, en todos estos años creí que entendías que había un motivo para ello, Maldita sea, sabes que nunca hago las cosas sin un motivo de peso.

No es un capricho que Harry no se presentase, quería mantenerlo a salvo, que no nos lo arrebatasen.

Maldición, no quiero que acabe como Luna.

—Y no sucederá.

La voz de Harry se hizo escuchar, Lily se giró a mirar a su hijo, se había desecho de la chaqueta de su traje y Hermes Granger se encontraba tras él.

Al ver a ese muchacho frunció el ceño, era la primera vez que veía al otro hijo de George, en verdad se parecía a su hermano, pero había claras diferencias, entre otras en la forma de mirar.

Recordaba al pequeño Ben, y sus miradas cargadas de calidez, recordaba como creció añorando ser el primer caballero de alguien, esa alegría y felicidad, y como poco a poco su rostro iba perdiendo ese brillo.

Pero Hermes Granger era diferente, su rostro era frío y serio, era apuesto, sin duda ahora entendía los recelos de Sirius y Remus para con él, era apuesto y joven, Luna podría sentirse atraída por él. Y eso estaba terminantemente prohibido, nunca una heredera podría fijarse en su primer caballero.

Pero Sirius parecía odiar al muchacho por alguna otra razón, algo relacionado con Harry por lo que le había escuchado en la discusión que había mantenido con George hacía unas horas:

—Veo que estás muy seguro de lo que has hecho. Pero te repito que no recibirás mi apoyo en esto, si quieres poner tu vida en juego, ten por seguro que no pienso ayudarte a perderla.

James estaba furioso, no había ninguna duda, Harry miró a su padre y suspiró:

—Tenía que entrar, el estado de Luna es por mi culpa, no sé por qué, pero me dejaron en claro que si no entraba en el juego la siguiente sería Cho, me aseguraron que sino hacía esto la suerte de Cho podría ser peor que la de Luna.

—¿Y qué me importan a mí ellas?, maldición Harry, eso a mí me trae sin cuidado.

Harry miró a su padre enfadado, ella miró a James sorprendida por sus palabras:

—A mí sí me importan padre. Y creí que eras una persona diferente, que valoraría mi decisión y comprendería mis motivos. No dejaré que otros sufran por un capricho tuyo. Nunca me preguntaste que deseaba hacer o no, siempre he hecho y me he comportado como tú has deseado que lo hiciese, ya llegó el momento de qué yo hiciese lo que creyese conveniente.

Y a mi parecer esto es lo más apropiado.

—Haz lo que te dé la gana, ya no puedo impedirlo, ya te has revelado contra mí ante todos. Decidiste que en lugar de hablar conmigo lo mejor era desafiarme, pues bien, luego no vengas a mí cuando comprendas la magnitud de donde te has metido.

Sentenció dándole la espalda a este y apoyándose con ambas manos contra el borde de la mesa que había a su espalda.

Harry se quedó callado unos instantes mirando la espalda de su padre:

—¿Estás seguro de esto?, ¿de verdad quieres que tome enserio tus palabras?

Lo dijo con calma, una calma helada, miró a James que no contestó a la pregunta formulada por Harry y seguidamente a Harry, se sintió impotente, ¿qué demonios le pasaba a James?, ¿por qué esa actitud para con Harry?, ¿qué temía tanto?, ¿Cuáles eran esos motivos que lo estaban llevando lentamente a la perdida de precisamente la persona de la que no se quería separar?

—Muy bien señor Potter, se hará como usted desee. Con su permiso me retiro.

Harry se giró para marcharse, Hermes Granger sin embargo no se movió, miraba a James y de este a su padre, ambos intercambiaron una mirada, y eso la desconcertó más cuando vio a Hermes apretar los puños como furioso, abrió la boca para decir algo, pero George hizo algo que la desconcertó.

Se puso entre James y Hermes y negó, la mirada de este era de clara advertencia, era evidente que estaba mandando a su hijo a callar.

—Esto es increíble, ¿cómo puede dejar las cosas así?, si conozco a Harry suficiente, y creo que es el caso, si deja que salga de estos aposentos sin decirle algo, no volverá nunca a usted, ¿es eso lo que desea?

¿No comprende que no hizo esto por usted?, ¿Qué no es un modo de desafiarlo?, Harry hizo esto por…

—¿Quién te has creído para hablarme así?, que seas el hijo de mi primer caballero no te da derecho a dirigirte a mí, y cuando hables de mi hijo muestra algo más de respeto. Aprende tú posición muchacho o haré que te expulsen de los caballeros, George me aseguraste que tu muchacho sabía bien su lugar, por lo visto no es el caso, recuérdale que no es quien para hablarme y mucho menos para referirse a mi hijo por su nombre.

De camino dile a Black que deseo verlo.

George Granger estaba furioso, lo notó enseguida, cuando en lugar de responder como de costumbre a una orden de James, este solo gruñó en respuesta y se encaminó hacía su hijo, sin mediar palabra con él, lo agarró con fuerza del brazo y junto con este salió de la sala.

Se quedaron completamente solos, y para sorpresa de Lily, James golpeó con el puño la mesa en la que estaba apoyado y cayó de rodillas ante la misma.

Dudó entre acercarse a él o no hacerlo:

—¿Qué demonios he hecho?

—Alejarlo.

Dijo en respuesta a su pregunta, James se maldijo a sí mismo:

—No sé cómo ayudarlo Lil, no puedo apoyarlo, no puedo darle mi ayuda, si lo hago eso significará su perdición.

—Todos los herederos cuentan con la ayuda de sus respectivos padres James, que seas el jefe de casas no significa que no puedas apoyar a tu hijo.

James rio como loco tras sus palabras y acabó sentado en el suelo, se había apoyado en una de las patas de la mesa y se había quitado las gafas, en ese instante, parecía de todo menos el jefe de casas.

—No lo entiendes, y es normal, no me molesté en contarte nada. Si lo hubiese hecho, quizás me habrías apoyado desde un principio en todo esto y ahora no me estarías odiando como yo mismo me estoy odiando.

E incluso no nos encontraríamos en esta situación, porque nunca habrías hecho el trato de matrimonio con los Lovegood. Estoy seguro de que habrías intentando alejar a Harry de todo esto lo máximo posible.

Se acercó a James y se arrodilló a su lado, cogió su rostro y lo obligó a mirarla:

—¿Qué es James?, ¿qué está sucediendo?

—Los caballeros de Walpurgis, eso Lil, eso es lo que está pasando.

Lo miró sin comprender, pues no le sonaban de nada esos caballeros de los que James le estaba hablando.

Con un suspiro, James comenzó a hablar, a cada palabra que decía más y más piezas encajaban en un puzzle que había tenido siempre ante sus ojos pero no que no había sabido encajar de forma acertada.

Mientras Lily era arrastrada a la pesadilla personal de James Potter, Harry estaba furioso y se encontraba destrozando su sala personal de la torre de Gryffindor, en ese estado lo encontró Sirius.

—Veo que la charla con tu padre ha dado los frutos esperados.

—No lo nombres. A partir de hoy James Potter no es más que el que ocupa el puesto que un día me pertenecerá.

—Aja, vale, así de bien ha ido la cosa, me hago una idea.

Harry lo fulminó con la mirada, y Sirius tan solo se cruzó de brazos y aclarándose la voz retomó la palabra, pero ahora con mayor seriedad:

—De todas formas no es este el tema que venía a tratar contigo. Harry, quiero que desestimes a Hermes Granger como tú primer caballero. Te aconsejo que me hagas caso, o revelaré a todos lo que sé de él.

Harry lo miró unos instantes sin comprender para después dirigirle una mirada de desconfianza:

—¿De qué demonios estás hablando?

Sirius miró los ojos de Harry fijamente e inquirió:

—No sé a qué crees que estáis jugando, y sinceramente, no me pienso meter en tus preferencias, eso es asunto tuyo, ahora que cuando tú padre se entere quizás le dé un infarto, aunque una sorpresa más con respecto a ti, ya no creo que le pueda afectar demasiado.

De todas formas, él no está capacitado para este puesto, quizás estando con Luna, y a la luz de los acontecimientos de anoche, nunca representó un peligro, pero en tú caso es diferente.

—¿Mis preferencias?, Mira, no estoy para tus jueguecitos Sirius, habla claro o lárgate y déjame solo.

—Os vi en la sala anoche. –la cara de Harry palideció en el acto, mientras que Sirius apartaba su mirada de él e inquiría: —Como decía no me importan tus gustos Harry, pero un primer caballero no puede albergar sentimientos por un heredero y…

—Un segundo, para el carro. ¿Quieres decir que me estabas espiando anoche?

—Espiando no, salí a ver a donde ibas para hablarte de unos asuntos y bueno, digamos que he aprendido a no espiar tras las puertas, puedes encontrarte escenas desagradables al otro lado. Y créeme ver a dos hombres besándose no es del agrado de nadie.

—¿Dos hombres?

Harry estaba helado, y maldiciéndose a sí mismo, ¿en qué maldito momento se le ocurrió besar a Hermione?, era un maldito idiota descerebrado. Y encima, para mal de males, Sirius lo creía Gay, y ni siquiera podía contradecirlo.

—Lo que sucedió ayer, y si es cierto que lo viste todo, no fue culpa de él, sino mía, yo fui quien empezó y él quién terminó.

Confío en Hermes Granger, Sirius, y lo quiero a mi lado.

—¿De qué estás hablando?

Inquirió molesto Sirius, Harry suspiró irritado, definitivamente esto era complicado, maldijo a Hermione y su secreto, pues por culpa de ello, estaba mintiendo a su padrino y lo peor, estaba quedando seguramente muy mal en todo aquello, como Sirius hablara con su padre, ¡por Merlín no quería ni pensar en ello!

Lo mejor era hacerle creer otra cosa, aunque quedara como estúpido, pero mejor estúpido que Gay.

—Sirius, anoche cometí un error, estaba bebido e hizo algunas estupideces, tales como demostrarle al tipo este que no tenía nada que hacer contra mí, quería demostrarle que no podía tener nada con Luna.

Creo que me dijo algo sobre que él usaba los labios mejor que yo, y entendí la cosa por otro lado diferente, él se refería a palabrería, y no precisamente al otro asunto, y como idiota le quise demostrar que estaba equivocado.

Seguramente no podía encontrarse más rojo de lo que en esos momentos lo estaba, Sirius descruzó los brazos aún no muy convencido e inquirió:

—Si es eso vale, ya iba dispuesto a partirle la cara al chico por despreciar de esa manera a mi ahijado, ya sea un palo u otro, definitivamente nadie tiene derecho a darte calabazas.

Levantó la cabeza más rápido de lo que hubiese cabido esperar, para mirar a Sirius, ¿de qué estaba hablando?, negó confundido, sin duda nunca lograría entender a su padrino del todo.

—Bueno, eso es agua pasada y te agradecería que quedara entre nosotros dos, ya bastante mal lo pasé yo anoche con semejante idiotez, ahora lo importante es saber lo que vais a hacer Remus y tú con esta torre.

—Bien, hemos pensado en incrementar la seguridad del lugar, los aposentos de los caballeros ya están asignados desde que decidiste que te presentabas, como es evidente y por mucho que me pese, Granger cuenta con la tercera planta, mientras tú estás en la cuarta y superior.

Los demás nos encontramos entre la segunda y primera, para llegar a ti deben pasar por todos nosotros antes.

La sala es común como siempre, la biblioteca, no podrás entrar en ella sin una contraseña que cambiaremos cada semana de ser posible, solo tú y el primer caballero la sabréis.

Los demás tenemos otros lugares donde poder encontrar información que precisemos. Como es evidente seguirás asistiendo a tus clases y con relación a tus comidas será exactamente igual.

Granger, estará siempre contigo, hablaré con él, no me sirve una media vigilancia como la que ejerció en Luna, no pienso tolerar que delegue en otros, si es el primer caballero se comportará como tal, y antes que sus preferencias, son las tuyas y tu seguridad.

—No te pases con eso Sirius. No fue su culpa lo de anoche.

—Si hubiese estado en su lugar, y no jugando al macho cabrío y retándote nada de esto estaría sucediendo y Luna estaría bien. Es el primer caballero el que debería estar ocupando la cama en la enfermería y no la heredera.

La reacción de Harry a esas palabras los pilló de sorpresa a él y a Sirius, varias cosas estallaron en el lugar a la par, y Sirius ni se inmutó mirando fijamente a su ahijado:

—¿Qué demonios…?

—Nunca, se te ocurra repetir eso Sirius, y más importante, no quiero ni que se lo menciones a él, ¿he hablado lo suficientemente claro al respecto?

Sirius se quedó callado unos instantes observando a Harry, era la primera vez que lo veía en ese estado, y comprendió que sin duda la cosa con ese Granger era más de lo que Harry quería demostrar, pero sus ojos que despedían fuego verde, y su seriedad mortal dejaban en claro que no permitiría que nadie culpara a Hermes Granger de lo sucedido con Luna, es más, la mirada de Harry era tal, que Sirius sintió miedo, un miedo que debía tratar con James y Remus.

Pues algo le decía que si Hermes Granger se encontraba en peligro, Harry estaría dispuesto a defenderlo a como diera lugar.

Apretó los puños molesto, ¿quién demonios era y qué significaba exactamente ser Hermes Granger en la vida de Harry?

—Repito, ¿he hablado lo suficientemente claro?

Iba a contestar a su pregunta cuando escucharon un fuerte portazo en el piso de abajo. Ambos se giraron a mirar a la puerta y caminaron hacía la misma, Sirius impidió que Harry descendiera al piso de abajo primero, y él mismo emprendió la bajada, una vez en mitad de las escaleras, él se detuvo y obligó a Harry a hacer lo mismo al escuchar voces abajo:

—¿En qué demonios estabas pensando?

—Por lo visto yo era el único que pensaba en esa sala, ¿A qué juega el jefe de casas?, no puede tratar a Harry de ese modo, no puede…

No supieron lo que James Potter no podía hacer, pues George Granger cruzó la cara de su hijo de una bofetada.

Harry y Sirius miraban la escena sorprendidos, y el primero intentó bajar lo que quedaba para encarar a George Granger, pero Sirius se lo impidió y negó, todo sin hacer ruido ni abrir la boca.

—Definitivamente no te reconozco. No es así como te entrené y eduqué, ¿qué estabas haciendo anoche cuando atacaron a Luna Lovegood?, ella era tú heredera y ahora está inconsciente. Sirius Black me dejó en claro que va a presentar una moción contra ti, por esa irresponsabilidad, me inquirió que no pensaba permitir que tú protegieras a Harry cuando te dedicabas a otros menesteres en lugar de tus obligaciones.

Y quiero saber a qué menesteres se refería exactamente.

Harry abrió los ojos al máximo y miró enfadado a Sirius, quien le devolvió la mirada sin inmutarse, al fijarse en Hermione ella apretaba con fuerza sus puños y miraba a su padre desafiante.

—Estaba con Harry, estábamos hablando unos asuntos, aclarando unos puntos de cierta importancia. Nada más que eso Padre, de todas formas ni Harry ni yo permitiremos que me censen de mi puesto.

—Hablas con mucha seguridad de ello, pero ahora el padre del chico te quiere lejos, y estoy pensando que es lo mejor. Tu juicio se está viendo nublado y…

—Me da igual lo que digáis, si me quitáis el puesto de primer caballero seguiré estando al lado de Harry. No me vais a sacar fuera de esto, se lo debo a Luna y a mí misma.

George Granger dio un paso hacía Hermione y la agarró de los hombros con fuerza:

—¿Qué demonios estás diciendo?, cualquiera que te escuchara hablar pensaría que estás enamorada de… —George Granger abrió los ojos al máximo, mientras Harry miraba la escena pálido y Sirius a su lado estaba paralizado: —Dime que no es lo que pienso.

Escucharon que susurraba George Granger, Hermione se revolvió contra su padre y cuando se soltó inquirió:

—Claro que no, maldición, solo digo que Harry es más de lo que su padre piensa. El joven Potter puede conseguir mucho, puede lograr grandes cosas e incluso llevarme a vengar la muerte de mi amado hermano.

Harry me ha prometido que lo vengaremos juntos y…

—No, esto se termina aquí, ¿en qué estaba pensando cuando acepté esta locura tuya?, Es evidente lo que sucede contigo, cuando se trataba de Luna no había problema, ella era consciente de la situación, pero maldición, en ese estado que estás conseguirás que os maten a ambos.

Recoge tus cosas, te vienes de regreso a casa hoy mismo.

—No lo haré padre, no me marcharé, no abandonaré a Harry a su suerte.

Harry apretó los puños furioso cuando George Granger cogió a esta del brazo con fuerza y la acercó hasta su rostro:

—Mocosa del demonio lo harás ahora mismo.

—Suéltela.

Imposible de mantenerse más tiempo observando y callado, Harry se soltó del agarre de Sirius y bajó las escaleras que le quedaban de un salto, tiró de Hermione con fuerza obligando al señor Granger a soltarla y la colocó tras él.

El señor Granger lo miró entre asustado y sorprendido, iba a hablar cuando Sirius entró en escena:

—¿Suéltela?, Harry James Potter, ¿qué se supone que significa ese femenino en la palabra?

Hermione ahogó una exclamación de sorpresa, mientras George palidecía aún más y Harry suspiraba y apretaba los puños.

—Eso mismo, y dado que acabas de escuchar toda la conversación como yo, ya no creo que una mentira sirva de nada, Sirius, te presento a Hermione Jane Granger, la hermana menor de Ben Granger e hija de George Granger primer caballero de mi padre.

Sirius los miraba sin una expresión clara en su rostro:

—Una mujer, que digo, una maldita niña. ¿Me estás diciendo que el primer caballero, el cual ha pateado a más de la mitad de los mejores caballeros, es una mujer?

George Granger frunció el ceño ante las palabras de Sirius y lo miró intrigado, Hermione por su parte pareció encontrar de regreso su orgullo y apretando sus puños, se colocó al lado de Harry e inquirió molesta:

—Así es Lord Black. Soy una mujer, y sí, he vencido a todos esos caballeros tal y como usted mismo vio con sus propios ojos.

Sirius la examinó de arriba abajo y torció el gesto, se cruzó de brazos ante ellos e inquirió molesto:

—¿Alguien más sabe sobre este asunto aparte de Luna Lovegood, George?

El padre de Hermione dio un pequeño salto y tragó en seco:

—No.

—Sí. –inquirió Harry con cierto deje de molestia: —Los caballeros Víctor Krum y Cedrig Diggory.

—Vaya, así que un secreto dicho a voces. Debo de admitir que debéis ser alguien muy especial señorita Granger si habéis conseguido que tantos callen y os apoyen.

Sirius miró a Harry y al ver su determinación frunció el ceño, ahora sí que encajaban todas las piezas, irritado y a la par sabiendo que no podría hacer nada al respecto inquirió:

—Bien, es evidente el deseo de cada cual de esta sala. George corrígeme si me equivoco, pero deseas a Hermione de regreso en su casa y con su condición.

—Precisamente, así que no tendrás que informar al jefe de las casas ni a la supervisador del torneo, pues ella se retira del mismo.

—He dicho que no.

Inquirió molesta Hermione, Sirius la miró a ella ahora, sin duda daba el pego de chico, pero había algo en ella que la delataba.

—Tú deseas seguir siendo el primer caballero de Harry.

Y ahí estaba, ese brillo en los ojos al mirar a su ahijado y ese fuego en su mirada al asentir con fuerza. Esa muchacha daría su vida si era preciso por Harry, ya fuera como primer caballero o como una persona normal.

Menudo lio en el que se habían metido, y él acababa de quedar envuelto en el mismo.

—¿Qué hay de ti Harry?

Cuando sus ojos se encontraron con los de su ahijado se irritó aún más, era malo, muy malo, definitivamente eso era pésimo:

—Sinceramente me encantaría que se largara de aquí, pero ni ella me perdonaría ni yo me perdonaría a mí mismo. Como te dije arriba hace unos instantes, la quiero a mi lado Sirius.

—Bien, ya todos han dicho lo que desean, es mi turno, quiero el puesto de primer caballero, y lo quiero a toda costa, ¿estás dispuesto caballero Granger a luchar por ese lugar contra mí?

Si me vences, quedarás en la misma posición en la que te encuentras y juraré no revelar la situación a nadie, si venzo yo, bien, te retiraras de los caballeros, no es preciso que digas tu condición de mujer, todos sabemos que si se descubre semejante cosa serás juzgada duramente y nadie desea eso.

¿Cuál va a ser tú respuesta?

Hermione miró directamente a Sirius, ambos midiéndose con la mirada y ella comprendió, Sirius Black no permitiría que cualquiera protegiera a su ahijado. Era normal y más después de lo sucedido con Luna que dudase de su capacidad. Apretó sus puños y con seguridad en sí misma y dispuesta a proteger su lugar hasta las últimas consecuencias inquirió:

—Que así sea.

—Muy bien, George vámonos, hay cosas que debemos tratar con respecto a la seguridad de esta torre y de la enfermería donde se encuentra la heredera de Ravenclaw.

Sin más Sirius se giró para marcharse, George Granger miró a uno y otro y enfadado lo siguió, tras alejarse de la torre, Sirius se giró rápidamente y con furia empujó a George Granger contra la pared y lo acorraló contra la misma:

—¿Te das cuenta de lo que tus actos han provocado?

George lo miró de frente:

—Mi hija es capaz de enfrentar todo sin temer nada, es tan capaz como cualquier otro. Y todo iba bien hasta que Harry tuvo que ser trasferido a Hogwarts.

—Sí, su protegida era la heredera de Ravenclaw, debiste darte cuenta de que algo así no funcionaría George. Has conseguido ponernos a todos en peligro, ¿sabes que has perdido a tú hija cierto?

—No la he perdido.

—Sí, lo has hecho, del mismo modo que James ha perdido a Harry. Ambos tomasteis las decisiones equivocadas y ahora vuestros hijos pagarán las consecuencias. George, no podremos separarlos.

—Debes vencerla, si lo haces ella cumplirá.

—Así que me odiarán solo a mí. Muy astuto por tu parte. El problema George, es que no sé si seré capaz de ello. He visto luchar al primer caballero y debo reconocer que es bastante eficaz.

—Lo sé, la entrené yo.

Inquirió este muy pagado de sí mismo, con cierto sarcasmo Sirius chasqueó la lengua y se apartó de él:

—Ya, pero te recuerdo que estás como primer caballero porque James me pidió cuidar de Harry, no por otra razón, sin embargo tu hija tiene otra clase de fuerza diferente.

Sirius volvió a emprender el camino hacia donde James se encontraba, maldiciendo interiormente a todos los Granger de la faz de la tierra y deseando matar a dos en especial.

George y Hermione Granger.

Esos dos se habían propuesto hacer de su vida un infierno, aunque no podía negar que también la estaban haciendo más interesante, ¿qué sucedería a partir de ahora?

Y terminó el capítulo, ¿qué os ha parecido?, Sirius ya sabe que Hermione es mujer, ¿cuánto tardarán el resto en enterarse?, ¿qué pasará cuando eso suceda?

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