La salvación de los inocentes
Hayate bostezó perezosamente estirando los brazos sobre su cabeza de forma felina. Parpadeó al verse en su propia cama. Intentó hacer memoria de cómo había llegado ahí.
Se habían quedado hasta tarde en la oficina intercambiando información con el resto de aliados. La tormenta estalló de repente mientras se habían detenido en el comedor para llevarse algo a la boca y decidieron quedarse trabajando hasta que calmara. Pero el chaparrón duró toda la tarde hasta entrada la noche. No recordaba en qué momento debió quedarse dormida.
Rein dormía en su rincón, en su habitación que era como una casita de muñecas. La dejó dormir y salió del dormitorio.
En la cocina Zafira leía unos informes distraídamente, sus orejas voltearon sensibles al oír sus pasos o notar su presencia, Hayate no sabía, ni le importaba. El hombre tomó una taza de café humeante y se la ofreció silenciosamente.
"Buenos días" saludó ella tomando asiento en la mesa. Signum estaba sentada también con el desayuno medio olvidado y una pantalla abierta frente a sí. "Buenos días, Hayate" le devolvió el saludo con una cálida sonrisa.
Hayate se permitió sonreír y relajarse por un momento.
Shamal entró en escena y su rostro se iluminó al ver a su protegida en la mesa "Hayate. ¿Has dormido bien?" le preguntó la recién llegada con cariño.
Sus guardianes eran su familia, a pesar de la situación que los unió y las circunstancias que les mantenían así. A pesar de todos los quebraderos de cabeza y las puntuales tragedias de su trabajo, Hayate no lo cambiaría por nada.
"Sí, gracias" contestó sincera. Realmente estaba cansada, pero hacía días que no dormía tan plácidamente. La lluvia la había hipnotizado en un estado de sopor que su cuerpo había reclamado insistentemente sin respuesta.
Ojeando a su alrededor, notó la ausencia de la más menuda del grupo.
"Vita todavía duerme ¿quieres que la despierte?" preguntó Shamal leyéndole la mente.
"No. No" negó "dejala dormir un poco más. Aún es temprano" sonrió Hayate sorbiendo su taza con una sonrisa.
No, no cambiaría su familia por nada del mundo.
"¿Cuando regresamos al apartamento?" preguntó curiosa mientras tomaba una tostada recién hecha que Zafira acababa de servirle.
Shamal sonrió picarona.
"Pasaba medianoche cuando te quedaste dormida sobre los informes de Verossa" indicó Shamal.
Cielos, esperaba no haber babeado sobre los papeles. Qué vergüenza, de este modo nunca se ganaría el respeto dentro de la organización.
"No te preocupes, la mayoría ya se habían retirado, solo quedaban Chrono y Verossa, no les importó" quiso tranquilizarla Shamal al ver como le subían los colores a su señora.
"Signum te tomó en brazos como cuando eras niña y te trajo todo el camino hasta casa. Era una escena adorable" rió la rubia.
Al comentario, la estoica figura de Signum se tensó y el rojo de sus mejillas conjuntó con el rosa de su pelo.
"Shamal, deja de abochornarlas" le advirtió Zafira de buena gana.
Shamal volteó hacia el hombre bestia y le hizo pucheros. "Lo tuyo es envidia porque te tocó cargar con Vita que te babeó el hombro" le indicó.
Hayate rió suavemente.
Terminó su tostada y su café y observó por el rabillo del ojo la pantalla de Signum.
"¿Todavía sigues estudiando la técnica de combate de Fate?" enarcó una ceja. La caballero asintió seriamente sin apartar la vista de los videos que tenían de la fugitiva.
"Hay algo en ella..." Signum dejó la frase inacabada. Desde que la viera derrotar a Vita con relativa facilidad sabiendo que estaba herida, algo en su interior se había encendido.
"Tú también te has enamorado de ella" murmuró con fingida exasperación "como si con Nanoha no tuviera suficiente"
Signum apartó la mirada de inmediato y miró a Hayate con el rostro encendido hasta las orejas de carmín. "¡No es eso!" protestó ella.
Hayate no pudo disimular y rompió a reír. Shamal rió junto a ella. Zafira procuró no herir más el orgullo de su compañera, pero se le escapaba una sonrisita burlona.
Hayate se calmó y su vista se turnó entre el video de Fate lanzándose en picado con Caro bajo el brazo esquivando a los soldados y el fuego de dragón, y el brillo entusiasta en los ojos de Signum a pesar de su rostro sereno.
Escudriñando los movimientos, Hayate sintió de nuevo esa sensación de familiaridad. Había visto alguno de esos movimientos antes. Signum, efectuaba técnicas como Signum. ¿Acaso se había enfrentado Fate con ellos en su mundo? ¿Era tan habil como para copiar las destrezas del rival con esa facilidad? No, era más sencillo que eso. Si sus sospechas eran ciertas, Fate les conocía y tenía que haber luchado junto a ellos, no en contra. Signum debía haberle enseñado algunos trucos, y parecía que Fate los había aprendido bien. Tenía que ser algo especial si Signum le había enseñado hasta ese nivel. Mirando los ojos brillantes de su caballero, Hayate sonrió.
"¿Quieres luchar contra ella ¿verdad?" Hayate no era tonta, conocía a su gente. Sabía de la dignidad de caballero de Signum, su valía y su amor por la lucha con honor.
Si conseguían encontrar a Fate, quizá tuviese su oportunidad de medirse con ella. Sólo esperaba que Fate no fuese una peligrosa asesina a sangre fría como Regius pretendía que todos creyeran. En su mundo formaba o hbía formado parte de la TSAB ¿no?
¿En qué momento Fate les había traicionado? ¿Por qué? ¿Cómo había cruzado a su dimensión? No tenía sentido. Algo en sus entrañas le decía que Fate no les había traicionado, pero no podría demostrarlo hasta que consiguieran hablar con ella.
Regius no opinaba igual, así que no tenían opción. Debían encontrarla primero, y pronto.
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En el jardín del tiempo empezaba a amanecer. Escapar del cuartel sin ser vista y regresar le había llevado más tiempo de lo que había esperado, sin contar el contratiempo en casa de Nanoha. Fate tragó saliva embelesándose en el recuerdo. Que dulce había sido la fruta prohibida. Pero ahora debía cumplir su condena y abandonar el plácido Edén.
"¡Fate-san! ¿Dónde has estado? Nos tenías preocupadas" la recibió Shari con expresión nerviosa, saliendo a su encuentro.
"Lo siento" murmuró Fate simplemente. Arisa le dedicó una mirada furibunda mientras la miraba con brazos cruzados sin moverse de su asiento, Suzuka recostada sobre su hombro plañó despertando de su incómodo sueño.
"Fate-chan" murmuró feliz y aliviada la joven violeta al verla.
Obviamente sus compañeras apenas habían pegado ojo inquietas ante su ausencia, mientras tanto ella había estado desatando sus instintos, abandonándose a todo y olvidando el mundo a su alrededor.
"Lo siento" repitió sintiéndose tremendamente culpable.
"¿Qué pasó?" inquirió Arisa decidiendo si enfadarse con la otra rubia o no "¿Alguien te vio? ¿Estás bien?"
Fate recordó lo que la había entretenido y no supo como contestar.
Su objetivo era vigilar, proteger desde las sombras. Sin embargo las sombras se desintegraban ante la presencia de Nanoha, dejándola completamente al descubierto. No debía haberse inmiscuido tanto. Siempre había sabido llevar su comedido de forma profesional. Pero no podía evitar perder los papeles con Nanoha, Nanoha era demasiado personal. Su corazón tanto tiempo envuelto en restrictivos y auto impuestos muros volvía a latir con fuerza, libre y frágil.
"Me sorprendió una tormenta mientras observaba cerca del cuartel general...Nanoha estaba ahí y me ofreció cobijo hasta que amainó" dijo procurando ser lo más sincera posible.
"¿Has estado con Nanoha-chan?" preguntó incrédula Arisa sin ser consciente de la verdadera naturaleza del "haber estado con" que sucedió realmente.
"Estás loca" exclamó Shari casi al unísono, alarmada por el riesgo al que se había expuesto de nuevo su nueva amiga.
Suzuka simplemente la miró y Fate tuvo que apartar la mirada, sentía como los sabios orbes de la terrícola la despellejaran descubriendo la verdad.
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Caro dormía plácidamente como la niña que aún era. Freid enroscado sobre si mismo le hacía a su vez de almohada. Fate sonrió tiernamente viendo la imagen. Se alegró de saber que la muchacha estaba a salvo, que su existencia valía de algo para alguien. Caro merecía una nueva oportunidad en la vida, ella se la daría. La invocadora de dragones aún podía ser una joven feliz.
Suzuka y Arisa se habían retirado a recuperar unas horas de sueño, Fate no las podía culpar. A pesar de todos los inquilinos, el Jardín del Tiempo restaba silencioso y se sentía abrumadoramente grande con sus huespedes en letargo. Fate sin embargo no podía dormir.
Un leve zumbido llamó su atención. En la sala de mandos Shari no cesaba de teclear y barajar datos. Estaba tan absorta que a pesar de las marcas azules bajo sus ojos, éstos restaban abiertos y atentos, Fate conocía esa expresión de concentración, posiblemente la joven oficial se había pasado toda la noche manejándose entre datos sin descanso.
"Shari. ¿Por qué no descansas y duermes un rato?" le ofreció.
La chica volteó y tras parpadear un poco pareció darse cuenta de que llevaba horas tras las pantallas.
"Fate-san...antes hay algo que deberías ver" le señaló un tubo en el que flotaba Raising Heart. A Fate se le aceleró el corazón por un segundo.
En cuestión de segundos una avalancha de emociones la atravesó. Primero el recuerdo, la memoria de la Nanoha a la que había traicionado, la que la abandonó aunque no fuese su decisión, dejándola con su catatónico dispositivo como eterno recordatorio. Casi al mismo tiempo imágenes de la Nanoha que había guardado entre sus brazos apenas unas horas atrás. Con sólo un beso se había olvidado a todo, si Shari no le hubiera pedido a Raising Heart, Nanoha la hubiera descubierto tan sólo abriendo su camisa. Hubiera sido un desastre. ¿Cómo iba a explicarle la verdad al completo?
Volviendo su atención a la esfera roja, Fate se tensó. Raising Heart era importante para ella. No era simplemente un castigo recordándole su pérdida o su culpa. No era solo un melancólico objeto sobre el cual maldecirse a sí misma y entristecerse, no. Era mucho más. También era la esperanza, el empuje, la fuerza que Nanoha le había dejado. El deseo de un futuro mejor, más feliz. Era eseamigo que te ancla en la tierra mostrándote la complejidad de la vida.
"Tengo una hipótesis" explicó Shari con rostro serio tomando toda la atención de Fate.
"He estado valorando a RH como antes hice con el de Nanoha" dijo "ambos son originales por lo que ninguno de ellos posee prioridad sobre el otro. Su información a veces se sobrepone y es por eso que a veces uno ha recibido información del otro o su respuesta ha sido simultanea".
Fate asintió, lo había sospechado. Se preocupó por que esto sucediera en algún momento importante pudiendo poner en peligro a Nanoha. Siquería evitarlo necesitaba conocer cómo eliminar ese efecto, y si alguien podía entender cómo hacerlo, esa era Shari.
"A diferencia de ti, que no existes en esta dimensión, las existencias de Raising Heart en ocasiones entran en conflicto..."
"Lo entiendo. ¿Cómo podemos controlarlo?" se interesó Fate. Shari sin embargo parecía dudar en como proseguir. ¿Qué no le estaba contando?
"No se puede. La única manera posible sería destruyendo uno de los dos dispositivos" contestó con un agónico fruncido de cejas.
Fate guardó silencio. No. Tenía que haber otra manera.
"Si los dos siguen en el mismo plano tarde o temprano producirán una alteración interdimensional demasiado grande" le indicó Shari señalando una gráfica que había calculado.
"O vuelve a su extensión espacial o todos tendremos problemas" explicó con un hilillo de voz. Claramente ella tampoco estaba dispuesta a destruir ninguno de los dos dispositivos.
"Entiendo" asintió finalmente Fate tomando a Raising Heart procurando mantener una expresión neutra.
"En ese caso" dijo colgándose el collar al cuello, dejando que la esfera roja se apoyase sobre su escote "tenemos poco tiempo para finalizar nuestro trabajo aquí. ¿Qué dice Raising Heart? ¿Después volverías conmigo a nuestro plano?"
"I'll be glad to serve one last time my master, sir" la femenina voz de metal sonó extraña a los oídos de Shari. La maester tuvo que recordarse que ese dispositivo no era el mismo, sus vivencias eran diferentes, no era el inseparable Raising Heart que Nanoha llevaba siempre a cuestas. Al mismo tiempo eran el mismo. Viendo las pequeñas diferencias, algo dentro de Shari se compadeció de Fate, comprendiéndola un poco mejor en ese momento.
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"Nanoha" una voz suave y cálida la llamaba.
Sintió el pequeño zarandeo y su consciencia regresó a su cuerpo a regañadientes del paraíso en el que había estado y que se difuminaba a su alrededor y desaparecía sin compasión.
"Uhgmm" murmuró arrebujándose más entre las sabanas.
"¿Nanoha?" el timbre de la voz sonaba preocupado.
Al fin abrió los ojos. Vio la luz del sol colarse por la ventana. ¿Qué hora era? ¿Cuánto había dormido? Siempre había sido un ser madrugador, pero hoy había dormido plácidamente como un bebé. Su cuerpo se sentía gandul aunque su espíritu en cambio flotaba eufórico y feliz, volaba más alto de lo que ella misma había probado jamás.
Volteó con una sonrisa para encarar a Hayate, pero era Yuuno el que encontró en su lugar.
"Yuuno-kun" susurró sorprendida. De repente se sintió expuesta y se sonrojó mirando hacia otro lado y tapándose con las sabanas.
El joven tuvo la decencia de apartarse y girarse para darle intimidad. Ambos habían intimado en más de una ocasión, se habían visto el uno al otro, sin embargo parte de Yuuno nunca dejó de ser ese muchacho tímido y extremadamente caballeroso.
Por su parte, la vergüenza de Nanoha estaba mucho más justificada. Se había dicho a sí misma que no se arrepentiría de lo que hizo, pero otra cosa muy distinta era la culpabilidad frente al que no sabía si seguía siendo su novio o no.
"Yo…" empezó el muchacho a llenar el silencio "…nunca quise ocultarte información, Nanoha ¿lo sabes, verdad?" quiso disculparse de nuevo por la ultima disputa.
Nanoha miró a Yuuno un largo tiempo. El joven que había sido su mejor amigo, su guía, su instructor. El chico que le abrió las puertas a la magia, a un nuevo mundo. Su primer amor. Su prometido.
Sintió nostalgia. Veía a Yuuno y recordaba todo lo que había significado para ella. Lo quería. Lo quería con locura. Pero no le amaba. No sentía con él lo que sentía con Fate. Yuuno siempre había sido bueno con ella. No era perfecto, pero ¿quién lo era?
¿Qué iban a hacer ahora?
"Te prepararé el desayuno" se ofreció Yuuno servicial, haciéndola sentir aún peor. Pero era la excusa que necesitaba. Una rutina fingida que ninguno de los dos parecía encontrar familiar.
Él se retiró hacia la zona de la cocina y Nanoha por fin decidió incorporarse.
¿Qué iba a hacer ahora?
Mientras intentaba encontrar una respuesta que no lo hiriera, Nanoha se levantó y tomando su ropa se fue al baño a vestirse.
Mientras se aseaba, Nanoha ojeó la bañera recordando la dulce reminiscencia del día anterior. ¿Realmente había sido el día anterior? Una sonrisa se dibujó en su rostro. Se había sentido amada profundamente. Más que nunca. Por primera vez se había sentido completa. Había un antes y un después en su interior. ¿Cómo iba a partir de ahora confrontar a ningún amante? Cerrando los ojos suspiró.
"¿Nanoha?" la llamó Yuuno al otro lado de la puerta, seguramente inquieto por su tardanza.
Armándose de valor Nanoha salió y fue hacia la mesa donde un humeante pescado asado la esperaba junto a un bol de arroz.
Miró a Yuuno que le sonrió satisfecho con su trabajo. Ella supuso que el desayuno estilo oriental era su forma de disculparse. Pero ya nada iba a ser lo mismo que antes. ¿Cómo iba a hacérselo ver?
"¿Sigues enfadada?" le preguntó tímidamente quitándose el delantal para sentarse frente a ella.
Ella le intentó sonreír, pero no fue capaz. Tomó los palillos y por todos los medios quiso agradecerle la comida, pero un nudo en la garganta se lo impedía.
La pequeña y esperanzada sonrisa de Yuuno desapareció. Siempre había sido un chico sensible e inteligente, desde el principio supo leerla mejor que muchos.
"Está bien Nanoha, no tienes que forzarte. Sospechaba que este momento llegaría" le dijo con ese tono afable que Nanoha tanto adoraba. Levantó la vista para ver el rostro de Yuuno lleno de tristeza.
"Yuuno…" susurró. El chico intentaba ponerle las cosas fáciles. Nanoha sintió que no lo merecía.
"Lo siento tanto" le dijo rompiéndosele la voz.
Sólo esperaba que Yuuno supiera que le quería, que seguirían siendo amigos. Simplemente, no podía, no era justo fingir, él no se lo merecía y ella tampoco.
"Shhh" la calmó Yuuno abrazándola cariñosamente. Nanoha se sintió estúpida al llorar por romper con Yuuno y que fuera él el que la consolarla. Yuuno sin embargo también lloraba como una nena. Sin quererlo, Nanoha soltó unos bufidos entre sollozo y risa. Tomó la cabeza de Yuuno entre sus brazos e intercambiaron los papeles.
"Shhh" le susurró maternal mientras le acariciaba la espalda.
Estuvieron abrazados durante un buen rato. Cuando ambos estuvieron más calmados, Yuuno se incorporó intentando atusarse.
"Como suelen decir, fue bonito mientras duró" procuró bromear para quitarle tensión.
"Sí" dijo ella sincera con una pequeña y honesta sonrisa.
"Sí" repitió él.
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"¿Estás lista?" le sonrió Arisa a Caro. La pequeña no lucía muy convencida.
Arisa le revoloteó el pelo "No pongas esa cara. Volveremos a vernos algún día" le sonrió. Fried soltó un plañido y la terrícola sonrió al dragón. En su forma de mascota y después de haber pasado algún tiempo con él y su dueña, ya había olvidado lo terrorífico que podía llegar a ser en su tamaño gigantesco.
"Todo irá bien Caro-chan" le sonrió Suzuka intentando subirle los ánimos. "Fate se ha esforzado mucho en encontrarte un buen lugar".
Los ojos de Caro sin embargo lucían distantes y apagados. Apenas habían conseguido hacerla sonreír, sacarla del caparazón donde se ocultaba y que se sintiera como una niña de nuevo y de repente parecía que la perdían de nuevo.
Arisa y Suzuka se dedicaron una mirada preocupada. Incluso ellas podían imaginar lo que sentía la chica, casi pareciera que se la quisieran sacar del medio.
Shari se acercó a abrazarla para despedirse de ella. "Te echaremos de menos, Caro-chan" le brillaron los ojos tras las lentes.
Si. En el breve espacio de tiempo que había pasado con ellas, era difícil no encariñarse con la pequeña invocadora.
"¿Recuerdas todo lo que te he explicado?" le preguntó Fate acercándose. Caro asintió, pero no le miró a la cara.
"¿No puedo quedarme aquí con vosotras?" susurró en un hilillo tímido de voz.
"Ojalá pudieras" contestó Fate con tristeza. Había estado explicándole levemente durante toda la mañana. Tarde o temprano ella iba a volver a su mundo, no podía ni quería dejarla sola entonces. Tenía poco tiempo para encontrarle un buen hogar, asegurando que las malas praxis de la TSAB no abusaran de la pequeña. La observación de Shari sobre Raising Heart había precipitado los acontecimientos.
Incando una rodilla en el suelo, Fate se puso a su nivel y esperó a que Caro alzase la mirada.
"Es tu decisión, Caro. Si no quieres, no te obligaré a ir. Pero no estaré aquí por mucho tiempo. Quiero asegurarme de que estarás bien. Y ahora mismo estar con nosotras no es seguro ¿lo entiendes?" le explicó con paciencia. Caro asintió con un diminuto temblor en la barbilla. En realidad no le importaba el peligro. Sólo quería sentir la calidez y cariño que le había sido negado hasta ahora y que esas mujeres le habían ofrecido tan generosamente.
"¿Qué quieres hacer?" le ofreció la opción de elegir.
Caro parpadeó una vez. Nadie antes le había tenido en cuenta, nadie le había dejado elejir.
Sabía lo que tenía que hacer, aunque no fuese del todo lo que quería. Se abalanzó sobre Fate y la abrazó como si fuera la última vez que viera a esa mujer que la había salvado, que se había comportado como una madre de verdad, como un guardián decente. Lamentaba que el tiempo con ella hubiera sido tan efímero.
Fate la sostuvo contra sí con cariño, dándole leves palmaditas en la espalda. Finalmente la tomó de los hombros y la separó.
"Debes entregar la carta que te he dado a Megane Alpine ¿recuerdas? Ella te cuidará, confía en mí. Su hija, Lutecia, también es una invocadora. Con ellas podrás aprender a controlar tus poderes. Y cuando lo hagas, elegir qué camino quieres tomar." le indicó de nuevo qué hacer, las opciones frente a ella.
Fried se apoyó en el hombro de su compañera mientras ésta se limpiaba las lágrimas. Soltó un plañido y acarició su cabezota contra la mejilla de la chica, que rió un segundo.
"Estarás bien" le aseguró Fate. Y Caro le creyó
"¿Preparada?" exclamó Shari "Es un buen viaje hasta Carnaaji, pero gracias a esto estarás ahí en un periquete" le guiñó un ojo Shari abriendo una pantalla de comandos frente a ella y modificando los parámetros para poder usar la energía de una de la semillas de la joya para abrirle el portal.
Caro asintió. Arisa se despidió efusivamente con la mano "Hasta pronto, Caro-chan. Fried"
"Que tengáis buen viaje" sonrió Suzuka.
Caro asintió "Gracias" les dijo. "Gracias por todo"
"Estaremos en contacto" Shari le alzó un pulgar.
Fate simplemente la vio prepararse. Separarse de Caro resultaba tan agridulce que no tenía la seguridad de estar haciendo lo correcto.
"Estoy orgullosa de ti, Caro" susurró sin saber si su voz alcanzaría la distancia que les separaba. Pero los ojos de la muchacha se abrieron por un segundo y su expresión se dulcificó de repente con un leve sonrojo.
Esa era la Caro que ella recordaba. Como la de su lado. Dulce, tímida, aunque fuerte y decidida, ese exterior de tierna inocencia infantil que la hacía tan adorable y fácil de querer.
Shari dio las instrucciones y el portal se abrió, Caro tomó aire como tomando carrerilla mental para dar el paso. Y lo dio.
"Adiós" se despidió.
Las cuatro forajidas que la habían cobijado y habían confiado en ella como nadie, aquellas cuatro mujeres que se habían sido más su familia en ese breve espacio de tiempo que cualquier tutor o guardián en toda su corta vida, desaparecían así de repente, como habían aparecido.
Se centró en la cabecilla, Fate. Esa mujer misteriosa que había sacrificado tanto por encontrarla. Ese enigma venido de otra dimensión con la firmeza de mantener los vínculos que tenía en su mundo con los extraños que eran la contrapartida de su familia.
Su rostro restaba impasible viéndola marchar, pero sus ojos brillaban con melancolía. Vio como susurraba algo. No llegó a oír esa última frase antes de que el portal la transportara.
No la oyó, pero pudo leer sus labios. "Te quiero"
Cuando volvió en sí, estaba en un lugar extraño y nuevo, eso la aterrorizaba, Friedrich se puso nervioso. Volvió a sentirse sola y abandonada. Pero esa última frase la descompuso por otro motivo. Se puso a llorar.
"¿Quién eres tú?" sonó una voz a sus espaldas interrumpiendo su pena.
Caro volteó de repente y vio una niña de su edad de melena lila y ojos borgoña. La miraba con descarada curiosidad y cierto recelo al no saber cómo había llegado ahí.
"Mi nombre es Caro Ru Lushe" atinó
"¿Qué es eso?" preguntó la chica señalando al dragoncito azul que la acompañaba. Caro parpadeó. No parecía asustada de Friedrich.
La expresión de la muchacha cambió por completo a una jovial y emocionada. "¿Es un dragón? ¿Tu mascota? ¿Eres una invocadora?" la asaltó a preguntas enérgicamente.
Antes de que pudiera contestar, un bicho humanoide se materializó junto a la chica.
"Yo también soy invocadora, este es mi amigo, Garyu" señaló a su extravagante guardaespaldas "y yo me llamo Lutecia. Lutecia Alpine" se presentó y le ofreció la mano.
Caro tardó en reaccionar, pero tomó la mano y cerró el puño suavemente.
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Hayate supo que algo pasaba entre Nanoha y Yuuno en cuanto los vio llegar juntos. Sin embargo, llegaban relativamente tarde, todos estaban ya en reuniones y estudios tácticos. Shamal habían ido a comprobar cómo estaba Agito y Rein se había unido a ella. Las dos unison habían formado un vínculo, extraño, pero fuerte. A Zafira lo habían reclamado para hacer trabajo de campo, y Signum había encontrado en Zest un camarada de combate y desde hacía ya rato estaban entrenando juntos en un área preparada. Chrono y Amy se habían ausentado. Vita estaba distraída revisando a los soldados, entrenándolos. Hayate sin embargo no estaba sola, estaba rodeada de oficiales de su equipo ansiosos por hacer bien su trabajo y deseosos de que ella les dirigiera para conseguir el objetivo. Pero Hayate no tenía todas las respuestas y en aquel momento necesitaba un respiro, se disculpó ofreciendo ordenes simples y se acercó a sus buenos amigos.
"Ey" les saludo algo cansada, el día no había hecho más que empezar.
"Buenos días, Hayate-chan" respondió con una extraña sonrisa Nanoha.
"Hola" sonrió a su vez Yuuno recolocando el puente de sus gafas, igualmente sospechoso a los inteligentes ojos de Hayate.
El joven se incomodó y tosió ligeramente buscando una excusa. Tampoco tenía que buscar mucho, como bibliotecario jefe de la Biblioteca Infinita y la interminable responsabilidad administrativa que recaía sobre él, señaló rápidamente todas sus tareas pendientes y volvió a su lugar de trabajo.
Al irse, se acercó a Nanoha y se despidió con un tierno abrazo en vez de su habitual beso en la mejilla.
Hayate no hizo bromas como solía hacer ante las muestras de afecto en público de la pareja.
Cuando estuvieron a solas, Hayate simplemente miró a Nanoha a los ojos, su expresión solemne.
"Hemos roto" accedió finalmente Nanoha ante la insistencia de aquella mirada.
"¿Qué? ¡¿Por qué?!" exclamó sinceramente sorprendida la castaña. No era una persona de las que juzgara, y aunque algo chismosa, respetaba la intimidad de sus amigos. Pero la noticia le pilló totalmente desprevenida. Nanoha y Yuuno habían sido una pareja casi perfecta, se les veía tan bien juntos. Todo el mundo esperaba el día en que se dieran el sí, quiero...y así de repente, de un día a otro... ¿Qué había pasado? ¿Cómo no se había dado cuenta antes de que sus mejores amigos tenían problemas? ¿Tan inmersa en su trabajo estaba que no se había percatado de algo tan importante?
Nanoha cambió la expresión, se acercó a una silla y se sentó con un suspiro. Tras un leve silencio en que parecía estar a punto de hablar, alzó las manos a su rostro y lo ocultó tras ellas.
¿Cómo iba Nanoha a explicarle a Hayate o a nadie cuando ella misma no acababa de comprenderlo? 'Porque no lo amo. Porque estoy enamorada de otra persona' gritó en su mente, pero por supuesto era un grito silencioso que resonaba en lo más hondo de su ser, ahogado por el miedo, por la incertidumbre, por la vergüenza y la culpa.
Hayate sintió algo, advirtió que no era el mejor momento para decir nada. Estaba confusa, pero decidió esperar.
Tras pensarlo detenidamente, Hayate encontró una solución transitoria a la incómoda situación.
"¿Por qué no vas a entrenar un poco con Signum? Tienes que ponerte en forma, y el ejercicio físico siempre te ayudó a relajarte un poco. Luego si estás más tranquila, lo hablamos. ¿Qué te parece?" le ofreció.
Nanoha alzó la mirada y sonrió a su compañera.
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Tan solo entrar en el área, Nanoha sintió la intensidad. Zest y Signum luchaban sin dejar nada en el tintero. Nanoha quedó absorta de inmediato. No podía evitar admirar la técnica de los dos contrincantes.
Había algo en ellos que la llamaba a pelear y a mejorar, a dar lo mejor de sí.
Nanoha olvidó por un momento su ruptura con Yuuno, el engaño a sus colegas, su aventura con Fate, sonrió sintiendo como la adrenalina le invadía.
Después de cinco minutos más de espectacular combate, los dos contrincantes se detuvieron jadeantes, observandose el uno al otro, ninguno de los dos quería ceder.
Un pitido sin embargo les obligó a detenerse. Era el dispositivo de Zest.
El hombre frunció el ceño ante el sonido. "Seguiremos en otra ocasión" prometió. Signum relajó su postura y asintió.
Zest se fue y la caballero belka se dirigió hacia Nanoha.
"Estuviste espectacular" admitió la terrícola sinceramente.
"No lo suficiente" sonrió Signum admitiendo la pericia del rival.
Nanoha hizo una mueca.
"¿Aguantarías otra ronda conmigo?" le preguntó ojeándola curiosa. Signum no lo aparentaba, pero necesitaba un descanso con toda seguridad tras una sesión semejante.
"Dame unos minutos, mientras puedes calentar un poco con los dummies" le indicó sonriendo socarrona la mayor reprogramando el escenario con IAs como rivales a batir.
"Raising Heart, set up" pronunció Nanoha con una sonrisa.
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"No creo que sea un movimiento inteligente" se quejó Shari ante la propuesta de Fate.
"Instalarnos entre el enemigo es demasiado arriesgado, Fate, estás siendo completamente demente" exclamó Arisa
"Es una idea brillante" susurró Suzuka sorprendiendo a todas, incluso Fate misma estaba estupefacta al encontrar que la más razonable y prudente del grupo la apoyara en su descabellada y peligrosa idea.
"¿Qué dices, Suzuka? Es una locura, insensatez total" la enfrentó su pareja.
Suzuka negó con la cabeza levemente. "Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca" reclamó el refrán.
Fate le dedicó un leve sonrisa de agradecimiento, aunque no le pasó desapercibido el doble significado de la frase que había utilizado.
"Es arriesgado, pero merece la pena" confirmó Fate.
"Tengo mis dudas. El Jardín del Tiempo es una base de operaciones perfecta. El mejor cuartel general que podíamos tener. Fuera del alcance de los radares de la agencia pero a la vez con gran accesibilidad a cualquier parte." refunfuñó Shari insegura.
"Me quedo sin tiempo, Shari. Necesito estar cerca" explicó Fate. Lo cierto es que estaba algo desesperada, el reloj corría en su contra. Tenía que desenmascarar al Consejo lo antes posible, asegurarse que no cometerían los mismos errores que en su mundo. Tenía que hacerlo pronto, antes de que Raising Heart provocase una fisura en esa dimensión. Tenía que asegurarse que su familia y amigos estarían bien. Asegurarse que Nanoha seguiría viviendo y sonriendo, al menos ahí.
Pensó en Nanoha. Se había propuesto cuidarla entre las sombras, y había fracasado. Se había prometido que el recuerdo de la primera vez sería suficiente, pero su corazón la traicionaba. Quería verla ni que fuera una última vez. Sólo una, se decía a sí misma.
¿Qué había pasado con su fuerza de voluntad?
Shario suspiró "Está bien" accedió. Y Fate dejó de pensar en su adhesión a la Nanoha de ese mundo.
Abriendo un mapa en la pantalla que tenían frente a ellas les indicó.
"Conozco un buen lugar en el Sud de Midchilda. La residencia Yagami está ahí, así que tendremos que tener cuidado, pero al mismo tiempo podemos controlarlas mejor" comentó señalando la localización.
"La mejor posición es cerca de la frontera, el distrito Artesaim, es una buena zona, poco conocida" dijo señalando la ubicación donde asentar su nueva guarida.
Shari estudió el mapa "podría funcionar" admitió al fin.
"Decidido. Nos mudamos de nuevo" exclamó Arisa. Tomó a Suzuka entre sus brazos y pivotó sobre sus pies haciendo girar a la chica con ella. Al detenerse la besó.
"Para que luego digas que no te llevo a sitios" le guiñó un ojo cómplice. Suzuka rodó los ojos ante la adorable estupidez de su novia, pero sonrió dulcemente brindándole otro beso.
Fate sintió una punzadita de envidia al verlas. Su alma exigiéndole un último bocado de felicidad, un atisbo, un sorbito más del sentimiento de sentirse completa. Le pedía a Nanoha.
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"Impact Cannon"
Nanoha esperó a que el concluyente dummy cayera tras el impacto explosivo de su ataque. Volteó para ver a Signum dedicarle un gesto positivo.
"¿Tu turno?" preguntó con una sonrisa confiada.
Signum simplemente se sacudió su barrer jacked y dando la orden a Laevatien se lanzó al ataque.
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"Hayate-chan" alguien la llamó. La joven volteó para ver a Shamal con Rein a un hombro, flotando en el opuesto una desconfiada Agito.
"¿Todo bien?" preguntó.
Shamal asintió. "Agito ya está recuperada y bajo nuestra custodia. Tus esfuerzos y los de Chrono con el papeleo han salido bien"
Hayate sonrió y encaró a la unison de ceño fruncido y mirada esquiva.
"¿Cómo te sientes? Bienvenida a la familia, aunque sea temporalmente" saludó Hayate ofreciéndole el meñique como apretón de manos. Agito la ojeó indecisa unos instantes antes de acceder a devolver el saludo.
La sonrisa de Hayate se ensanchó sincera. Hasta que la situación se normalizase, Agito iba a ser su responsabilidad.
"¿Dónde está el señor Zest?" preguntó la pelirroja.
"Sólo se siente cómoda con el comandante, él la salvó y es desconfiada con los demás" le informó Shamal mentalmente.
"Agito, no seas desagradable con Hayate" le llamó la atención la pequeña Rein
"No quiero estar más tiempo contigo, cara pálida" revocó Agito con genio.
"Chicas" llamó la atención Shamal intentando evitar otra riña de niñas entre los dispositivos humanoides.
Hayate arqueó levemente las cejas y rió para sus adentros. Las dos pequeñas debían haberle dado ya algún quebradero de cabeza con sus pueriles disputas.
"Zest está en el aérea de entrenamiento, ¿quieres ir a verlo?"
La postura de Agito volvió a suavizarse tras la amabilidad de Hayate. Asintió con la cabeza.
Hayate hizo un gesto con la cabeza y guió al grupo hacia la barrera.
Cuando llegaron, Signum y Nanoha estaban destrozando el lugar como animales salvajes.
Ambas habían conseguido golpear a su rival en más de una ocasión. Sus ropas de combate a jirones en algún lugar u otro. Sus respiraciones jadeantes indicaban que ambas estaban cerca del límite.
"¡Basta!" gritó Shamal interrumpiendo la encarnizada prueba de resistencia.
Signum y Nanoha hicieron una mueca y bajaron sus guardias, deteniendo el entrenamiento.
"¿Cuántas veces os he advertido de que no os forcéis tanto?" las regañó Shamal con preocupación entre su tono severo.
Las dos combatientes tuvieron la decencia de avergonzarse. Agito soltó unas risas.
Hayate se esperanzó, quizá tuvieran una oportunidad con el dañado dispositivo.
"¿Dónde está Zest?" preguntó Hayate curiosa.
"Tuvo una alerta y se fue hace ya rato" comentó Nanoha.
Hayate quedó pensativa. No lo había visto irse, él tampoco se había despedido. ¿Qué podía ser tan importante que le hiciera marcharse con tanta premura?
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"Shari" la reclamó Fate mientras Suzuka y Arisa se instalaban en la casa deshabitada en la que se habían colado.
La joven agente miró a su compañera de crimen. El rostro de Fate lucía serio, así que debía ser importante; le dedicó toda su atención.
"Arisa y Suzuka ¿te cuidarás de ellas?" ambas eran civiles y de un planeta no administrado para más inri, estaban a salvo de sanciones, pero Shari comprendía el trasfondo de la petición. Asintió solemnemente, se encargaría de que regresaran a sus hogares sin incidentes. Se ocuparía de protegerlas.
"Gracias. Tú estarás bien. Onii-san no te dejará caer, me aseguraré de ello" le prometió Fate. A Shari se le hacía raro aún escuchar hablar del admirante Chrono con esa familiaridad.
"Necesito que trabajes cuanto antes en la manera de devolverme a mi dimensión, antes de que cree una disfunción aquí" le recordó. Shari asintió, no sabía si podría hacerlo, pero lo intentaría.
"Cuando esto acabe, te echaré de menos" le sonrió tristemente.
"No lo harás, tendrás mi otro yo para compensar. Yo sin embargo…" no finalizó la frase. Se dio cuenta de que iba a añorar terriblemente a esa mujer. Era una buena persona, una buena amiga, compañera y jefa.
"Aunque tenga a mi Shari seguiré pensando en ti. Sois iguales pero diferentes, vuestra propia versión de vosotras mismas" indicó la rubia.
Shari sonrió levemente.
"Estaréis bien" le prometió Fate de nuevo. Su tiempo en aquel mundo estaba dedicado a mejorar sus vidas al fin y al cabo. Shari sin embargo no lo tenía claro. Fate no podía hacer esa clase de juramentos.
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Por suerte para Nanoha, Hayate estuvo ocupada el resto de la mañana. Sabía que quería hablar con ella sobre Yuuno. Con seguridad también querría hablar con su ex novio, al fin y al cabo, era su amigo también.
Una conferencia con Carim, la cabeza de la Iglesia Belka la tuvo entretenida por horas.
Observó cómo Signum se ofrecía a llevar a Agito junto a Zest. La pequeña unison parecía confiar en Signum y se fue con ella.
Zafira volvió de su patrulla, su misión no había dado los frutos esperados y Vita que también había terminado su sesión con los escuadrones se mofó de él. La guardiana del martillo se ofreció a hacer la ronda de Zafira de la tarde, para tomar un poco de aire y despejarse.
"¿Te apetece venir, Nanoha?" la invitó.
Era la excusa perfecta para poder evitar la conversación con Hayate. "Vale" le dijo de inmediato.
Todavía faltaba tiempo para ello.
"El entrenamiento de hoy con Signum ha sido duro. Creo que voy a casa a descansar un rato, nos vemos ahí en una hora ¿de acuerdo?" era una coartada débil, pero no del todo falsa.
Vita la miró extraño, pero se encogió de hombros. "Claro, en una hora te paso a buscar" accedió con cierto recelo en la mirada.
¿Cuándo se había vuelto una cobarde? Nanoha no estaba preparada para enfrentar a sus amigos.
Tenía tantas cosas en la cabeza que sus cuerpo se movió como en piloto automático, y cuando quiso parpadear por segunda vez, ya se encontraba en su barrio.
Distinguió una sombra moverse entre las casas.
Tras pasarse el día entrenando con Signum, el instinto de combate de Nanoha estaba alerta, se percató de la figura merodeando su apartamento. La tenía de espaldas, pero por su comportamiento, Nanoha adivinaba que el individuo procuraba pasar desapercibido y muy probablemente su objetivo era comprobar si había alguien en su casa o no y entrar. Primero se acercó a hurtadillas y con ejercitada sutileza se abalanzó sobre su presa antes de que ésta pudiese reaccionar.
En segundos le había apresado una mano, retorciéndole el brazo a la espalda para inmovilizarlo al tiempo que lo aplastaba entre la pared y su propio cuerpo.
"Ummp" soltó un quejido el ladrón volteando la cabeza para no impactar con la cara por delante, salvando la nariz por poco.
Pero sorprendió a Nanoha con una rapidísima reacción, colocando un pie entre sus piernas y girando sobre sí hacia atrás, desestabilizándola. En cuestión de segundos se habían cambiado las tornas.
La espalda de Nanoha chocó contra la pared y esta vez fue ella la que se vio atrapada entre el edificio y el individuo.
Su cuerpo iba a responder por su cuenta, pero se detuvo a sí misma al encontrar esos ojos borgoña frente a sí.
"¿Fate?" murmuró.
Antes de que la aludida pudiera contestar, la tomó por un brazo y la arrastró consigo como si fuera un muñeco. Entró en su apartamento en tiempo record y cuando la puerta se cerró tras ellas, volvió en sí.
Corrió a mirar por las ventanas a controlar si alguien las había visto. Corrió las cortinas a cal y canto. Y se giró a encarar a la fugitiva que se ponía en peligro neciamente por algún motivo que no llegaba a comprender.
"No debí haber venido" susurró la rubia.
"No, no debiste" afirmó Nanoha.
Pero ahí estaba. Oponiéndose a toda lógica.
"Yo..." Fate suspendió su respuesta, confusa en cómo responder. El tiempo que tenían era tan corto, quería aprovechar cada segundo que tuviera. No había sido su intención presentarse ahí. Pero se había detenido en su camino por un capricho. Sólo quería pasar un momento. Un segundo. No, eso era mentira. Fate quería toda la eternidad para estar con Nanoha. Pero las normas estaban escritas. Tan sólo quería verla una vez más. Despedirse por última vez.
El suyo era un largo adiós.
"Shh" la acalló Nanoha posando un dedo sobre sus labios. Le tomó una mano y dio la vuelta posando su espalda en torso de Fate. Guió la mano que tenía aferrada y se envolvió con su brazo.
"Hoy Yuuno y yo rompimos" murmuró Nanoha en voz baja.
"Lo siento" dijo Fate sinceramente. Nunca pretendió destruir la felicidad que esa Nanoha se había creado.
"Hayate lo descubrió, pero no fui capaz de explicarle el por qué" prosiguió Nanoha.
Fate guardó silencio.
"¿Cómo iba a explicarle que no lo amo? ¿Cómo iba a explicarle que encontré a otra persona? Que amo a una mujer, a una fugitiva ni más ni menos."
Soltó unas risas rotas.
"¿Cómo voy a explicar que el amor de mi vida ni siquiera pertenece a este mundo? Qué no puedo retenerla. Qué la quiero con locura pero nunca estaremos juntas" se le quebró la voz.
Fate la abrazó contra sí. No debería haber venido. Su presencia las atormentaba a ambas. Pero al mismo tiempo el contacto con Nanoha le resultaba balsámico.
Sin mediar más palabra, Fate tomó a Nanoha en brazos. La morena giró levemente amoldándose en los brazos de Fate, sus brazos alrededor de su cuello.
Las lágrimas se deslizaban por las mejillas de Fate mientras trasportaba su preciosa carga hasta el sofá.
La dejó cariñosamente y se enterneció al ver como se hacía un ovillo sin llegar a soltarse del todo.
La idea era irse. Ya había hecho suficiente daño a Nanoha, pero la morena tenía otros planes.
"Quédate conmigo...al menos hasta que Vita venga a recogerme. Por favor" le susurró la petición. ¿Cómo iba Fate a negarse?
Cogió los brazos que se enroscaban a su cuello y se soltó. Maniobró para sentarse en el sofá, la cabeza de Nanoha sobre su regazo. Empezó a acariciarle suavemente.
"Cuando todo acabe y me haya ido, prométeme que me olvidarás. Que serás feliz" le pidió Fate.
"Cuando todo esto acabe y te hayas ido, prométeme que me recordarás. Que serás feliz" esquivó responder ella jugando a las repeticiones.
Fate sonrió levemente. "Siempre. Te llevaré conmigo siempre. Pensaré en estos momentos y me harán feliz" dio su palabra.
Nanoha también sonrió ante la respuesta.
"Te quiero"
"Te quiero"
Se besaron.
"¿Crees que alguna dimensión lo nuestro es real?" preguntó Nanoha.
Fate pensó por un momento. Al igual que había un mundo sin Nanoha, había un mundo sin Fate. Era bonito pensar que en algún lugar había un mundo donde ellas dos podían estar juntas. Ese era un precioso pensamiento.
"Un" asintió Fate con una sonrisa.
"Como envidio a esa Nanoha" bufó por un instante la de ojos violeta.
"Al menos por unos días, nuestros caminos se cruzaron aquí y ahora." intentó ser optimista de nuevo.
Se quedaron en esa posición por lo que parecían meros minutos, pero de repente el timbre de la puerta sonó rompiendo esa burbuja de paz.
"Nanoohaaa" el grito impaciente de Vita al otro lado hizo que Nanoha se pusiera en pie con un respingo.
¿Tanto tiempo había pasado?
"¡Cielos!" exclamó.
"No te muevas de aquí hasta que estemos bien lejos. No dejes que te capturen ahora" le indicó a la rubia.
Fate arqueó una ceja y soltó unas risas.
"Tranquila, ve" le indicó.
Vita volvió a llamar al timbre.
"Argh" gritó Nanoha exasperada.
Miró a Fate y parpadeó indecisa. No sabía si volverían a verse. En un impulso se inclinó para besar a Fate.
"Hasta..." empezó , no quería despedirse con un adiós, pero un hasta luego sonaba demasiado pretencioso y supuesto.
"...siempre" finalizo Fate con una caricia.
Nanoha le dedicó una última sonrisa antes de salir corriendo antes de que la wolkenritten decidiera entrar en el apartamento por su cuenta.
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Fate esperó un cuerto de hora antes de escabullirse del apartamento de Nanoha. Aún tenía una sonrisa de tonta en los labios, recordando el breve encuentro cuando Raising Heart empezó a comportarse extraño.
"¿Raising Heart? ¿Qué sucede?" le preguntó al dispositivo alarmada.
"Stardust Fall" pronunció en voz alta el alterado dispositivo. Fate frunció el ceño, no conocía ese ataque. Debía ser propio de esta Nanoha, su Nanoha original nunca llegó a usarlo, ni aprenderlo.
Fate se sentía inquieta, no quería alterar el Raising Heart que Nanoha estaba usando, pero sospechaba que si su doble había reaccionado así, no se trataba de una batalla normal; el dispositivo a su cuello parpadeaba intentando advertirle de algo.
Se arriesgó a pedirle una visual. Bardiche hizo de intermediario. Funcionó.
En vez de repetirse el escenario donde ella estaba, divisó en la pantalla el lugar donde se encontraba Nanoha. Tras varias explosiones, el humo se fue disipando y Fate pudo ver a qué se enfrentaba su amante.
Distinguió las brillantes y afiladas hojas, sus movimientos rápidos y mecánicos. Se le heló la sangre. Era imposible, no podía ser. Quedó paralizada por el terror. Eran drones.
Gadget drones de tipo IV.
N/A:
Por fin recibí un fanart! Soy muuuy feliz. Pero también soy ávida y quiero más. Por favor, no seáis tímidos. No hace falta que seáis ilustradores profesionales ni nada, incluso señores palos me valen. Lo importante es la intención, y valoro enormemente el estilo de cada uno de vosotros así que... Teneis tiempo mientras dure la aventura. Estaré esperandolos. GRACIAS!
A:
Sachiko: Gracias por seguir fielemente ahí. Por supuesto estaré esperando tu fanart de palitos ;) Lo importante es que lo dibujes con cariño.
L: Ya me gustaría actualizar más seguido, ya. Pero estoy en el último año de carrera y con el trabajo no doy para más. Intentaré esforzarme para no demorar demasiado. Gracias por tu review
Guest: Un placer saber que has disfrutado. Todos esperamos que nuestras chicas tengan más tiempo juntas. Sea cual sea el desenlace de su historia, merecen ser felices. ¿no? Aunque sea por una fracción de tiempo, esos momentos duraran eternamente en sus corazones.
fan: Lol. Cuando Nanoha le dice a Fate de irse con ella...woooo, se me rompe el corazón. Porque no creo que lo dijera en el calor del momento, sería capaz de irse con Fate. En cuanto a Nanoha siendo densa y no entendiendo que el amor perdido de Fate es ella misma...pronto tendrás las respuestas, porque no es algo que pueda ocultarse facilmente ¿cierto?. Gracias por tu fidelidad y reviews
Deku Lo leiste todo de golpe? Wooooow. Te doy la bienvenida. Gracias por dejar review, espero seguir disfrutando de tu presencia y comentarios lo que queda de historia. Hasta pronto
P.A.R.K AyYYY. Cuanto siento que perdieras tu salida del tren. Me alaga que el capitulo te tuviese tan en las nubes, es buena senyal supongo. je je. Gracias por seguir aqui y deseo verte de nuevo. Saludos
Chat'de'Lune: La pereza es lo que tiene, pero al final la superaste y leíste ese capitulo lleno de romance carnal, pero también algo más, sobretodo algo más ;) Efectivamente las cosas se complican para Fate. Ella no pertenece ahí. Teoricamente no debería existir, debe volver pero... ¿Habrá alguna maera de hacer que se quede? Mientras queda esa sensación de despedida perpetua, no quieres irte, sabes que hay que hacerlo, pero tus pies se anclan en el lugar. Y cada vez te despides, pero te quedas y...que locura ¿no?
De nuevo se me complicó el día a día y para rematar perdí el documento original, tuve que reescribir el capitulo y encima me quedé unos días sin conexión. Disculpad la demora.:(
