Los personajes mencionados aquí no son de mi propiedad, en cambio la historia sí.
.
Estadías.
.
Los niños se habían quedado dormidos en el camino, habían quedado exhaustos después de estar casi todo el día en el agua con los delfines y los comprendía yo también lo estaba, los parpados se me cerraban con mayor frecuencia a medida que avanzábamos en el camino a casa, trataba de distraerme mirando a la ventana pero el movimiento del exterior me arrullaba mas, el contacto de la mano de Edward me distrajo de mi lucha por permanecer despierta, voltee a verlo y después de darle un casto beso a mi mano me sonrió dulcemente
-Duerme un poco mientras llegamos a casa.- me dijo, le sonreí sabiendo que sería lo mejor en lugar de seguir luchando contra el cansancio y me acomode en el pequeño asiento sin soltar su mano, escuche su risita antes de dejar que mis parpados cayeran.
Podría tomar una rápida siesta ya que la casa no estaba tan lejos del acuario que es de donde volvíamos después de haber hecho uso del regalo de Edward y haber ido a nadar con los delfines. Los niños estaban muy emocionados cuando Edward nos recogió por la mañana, no paraban de saltar en el asiento trasero y de platicar lo maravilloso que sería la experiencia, aunque Lizzie se puso nerviosa cuando llegamos al acuario y nos dijo que tenía miedo de ahogarse, la tranquilizamos diciéndole que nosotros estaríamos con ella y que le pondrían un chaleco flotador, de todas formas cuando llegamos con el entrenador nos explico todo el procedimiento y Lizzie se quedo más tranquila volviendo al entusiasmo anterior.
Definitivamente nadar con delfines había sido una experiencia grandiosa, para empezar nos pusimos nuestro traje de buzo y afortunadamente para mi autoestima tenían trajes que me quedaban con mi enorme panza, eran especiales para embarazadas, Edward me dijo que me veía adorable con el pero una vez me pude ver en una ventana me veía rara y me dio un poco de pena. Tome muchas fotos a mi familia con sus trajes antes de entrar, sabía que Esme apreciaría que lo hiciera y seguramente querría algunas de ellas.
Cuando entramos al agua los niños se pusieron frenéticos y querían nadar por toda la alberca y yo me puse un poco aprensiva y le dije a Edward que los detuviera, me había entrado el pánico momentáneo por la misma razón que me quede en la orilla aunque Edward me insistió en adentrarme más, no le hice caso.
El entrenador nos había dado un par de indicaciones más antes de que los delfines salieran, cuando esto paso los niños se pusieron frenéticos y se removían insistentes en los brazos de Edward que afortunadamente no los soltó. Tuvimos varias actividades con estos animales acuáticos, acariciamos su panza, su espalda, su nariz. Lizzie soltaba risitas cada vez que tocaba su piel suave y se emociono cuando el animal le dio un beso, repitió esta acción con todos los presentes y un encargado del lugar capturo este momento en una foto, no éramos mucha gente la que estábamos ahí, solo éramos nosotros y una familia mas. El entrenador se alegro que una mujer embarazada estuviera presente, escuche con atención cuando nos explico los beneficios que tenia esta actividad para la madre y el bebe, como que ayudaba en el desarrollo psicomotor, desarrollo neurológico para mi bebe y a mí me ayudaba a estimular el sistema nervioso, equilibrar las emociones otorgando alegría y paz misma que le transmitía al bebe.
El entrenador hizo que el delfín acercara su nariz a mi estomago mientras Edward me sostenía por la espalda, me dieron cosquillas cuando el animal se acerco y solté unas cuantas risitas, pero lo que sentí después fue maravilloso, efectivamente me relaje y sentí tanta paz, todos los problemas por los que habíamos atravesado se esfumaron o por lo menos se minimizaron dejando solo paz y tranquilidad. Note la mirada fija de Edward, le sonreí inclinándome y dándole un pequeño beso para después susurrarle un simple gracias por brindarnos esta experiencia tan maravillosa, después mi atención volvió hacia el delfín que seguía rondando mi estomago y así me quede contemplándolo maravillada por las sensaciones que me embargaban al sentir como mi bebe se removía en mi interior.
Estuvimos en el lugar alrededor de 1 hora, todos salimos encantados, relajados y exhaustos. Entre sueños recordaba todo eso, dejándome llevar por el recuerdo del movimiento del agua, de los sonidos que proferían los delfines, de las risas emocionadas y felices de mis hijos, la expresión de felicidad y tranquilidad de Edward, definitivamente había sido un muy buen día.
Sentí una suave caricia en mi vientre y pensé que era parte de mis recuerdos, pero esa caricia era demasiada conocida por mí, así que supe que era real. Poco a poco fui abriendo los ojos, encontrándome con la mirada dulce de Edward.
-Cuanto tiempo tiene que llegamos?- pregunte con voz pastosa y tallándome los ojos.
-Unos minutos nada más.- respondió sin dejar de mirarme.
-Porque no me habías despertado?
-Estaba disfrutando viéndote dormir, sabes que me encanta hacerlo y no he tenido oportunidad de hacerlo en un tiempo. Estas cansada?- inquirió
-Un poco, pero estoy más que relajada que cansada. Y tú?
-Un poco si, pero al parecer lo que si están muy rendidos son los niños.- señalo el asiento trasero, la imagen era adorable, Liz y Tom estaban tomados de las mano y con las cabezas juntas sumidos en un profundo sueño.
-Deberíamos llevarlos a su cama.- dije soltando su mano que había permanecido entre las mías todo este tiempo, para después desabrochar mi cinturón y poder salir.
Edward se me adelanto y llevo a ambos niños a su habitación, me ayudo a ponerles el pijama y arroparlos, en ningún momento se despertaron, Lizzie solo se removió un poco cuando la acosté en su cama, pero siguieron profundamente dormidos, en verdad estaban exhaustos. Después de dejar a los niños cómodos Edward y yo bajamos a la sala y nos quedamos parados detrás de uno de los sillones, mientras Edward cambiaba constantemente de peso de un pie a otro.
-Creo que será mejor que me vaya, en cualquier momento tu madre bajara y me correrá.- dijo incomodo. Me entristece por la idea de que se marchara, me había acostumbrado a su presencia por un día entero.
-Pero ella no está, iba a salir con tu madre.- le aclare esperando que con esto se quedara y se sintiera mas cómodo con la idea de no lidiar con mi madre.
Después del cumpleaños de los niños mamá me había dicho se que se iba a quedar un tiempo, no dijo exactamente cuánto, ya llevaba dos semanas aquí. El día después de la fiesta cuando los niños estaban jugando en el jardín de sus abuelos con Lillian y Emmett, Renne nos había acorralado y no nos habíamos salvado de su plática, se quejo de mi falta de comunicación y confianza, hizo todo un drama por la momentánea separación de mi esposo y yo y se puso más dramática aun por haberse enterado por Alice antes que por mí, cuando mi cuñada le había hablado invitándola al cumpleaños de mis hijos se le había escapado. Cuando creíamos que había soltado toda su frustración sobre el tema, siguió dándole toda una cátedra a Edward por dejarnos, yo trate de detenerla porque sabía que eso no era nada bueno para mi esposo, no hacía falta que alguien lo hiciera sentir culpable, no había nada porque sentirse así, aunque me sentí un poco mal porque sabía que yo lo había hecho cuando fui a reclamarle por las pastillas, pero ahora como contraste por eso tenía que apoyarlo y protegerlo de la intromisión de mi madre, logre apaciguarla un poco, pero aun miraba a Edward de una manera no muy amable que digamos y yo le reprochaba por eso.
Amaba a mi madre, pero ese día si me había molestado si intrusión. Aunque ahora tenía mucho que agradecerle por quedarse conmigo a ayudarme con los niños y la casa, ahora que Alice había regresado a su casa con Jasper que estaba un poco frenético como padre primerizo y había cancelado sus viajes con tal de estar con Alice por si alguna urgencia sucedía, aunque aun a mi cuñada le faltaran dos meses para dar a luz, pero Jasper siempre había sido muy atento con mi cuñada y ahora con los nervios su atención había aumentado al doble. Alice se disculpo por abandonarme, pero yo le dije que no se preocupara que disfrutara sus últimos meses de embarazo a lado de su novio.
-Aun así sería mejor que me fuera- dije aunque lo note reticente- ya se está haciendo tarde y deberías descansar.
Tenía que darle la razón, aun estaba cansada y si quería descansar pero más eran mis ganas de que no se fuera. Me acerque poco a poco y coloque mis manos en su pecho haciendo formas al azar con mi dedo índice.
-Porque no te quedas aquí conmigo?- inquirí, en su expresión vi que lo tome por sorpresa y sonreí, pero mi sonrisa desapareció cuando fue su turno de sorprenderme con su respuesta.
-No creo que esa sea una buena idea.- respondió.
-Porque?- pregunte frunciendo el ceño confundida y un poco dolida y triste.
-No quiero estropear las cosas ahora que han ido tan bien- iba a replicar diciendo que yo no creía que fuera a estropear nada, pero él me detuvo colocando su dedo índice en mis labios- digamos que no estropee nada- corrigió adivinando mis pensamientos- pero no quiero que cuando duerma de nuevo contigo en nuestra cama…
-Pero hemos dormido juntos…- logre interrumpirlo mascullando contra su dedo, él me sonrió.
-No es lo mismo- continuo- esa es nuestra cama, en nuestra casa donde formamos una familia y sé que en cuanto este contigo en nuestra recamara, me sentiré demasiado cómodo y me asaltaran las ansias de volver antes de tiempo y no quiero verme tentado por eso que se que será muy difícil rechazar para mí, no cuando aun no estoy listo y sé que aun no lo estoy. Cuando vuelta con ustedes, quiero estar entero y completamente recuperado, para estar junto ustedes al cien por ciento.
Al escuchar decir esas palabras con tanta convicción me convenció, entendí completamente lo que me quería dar a entender y lo entendí, aunque aun así estaba triste porque tenía que irse. Me puse de puntitas rodeando su cuello con mis brazos, poco a poco me acerque hasta que nuestros labios se juntaron y comenzamos a besarnos, con es beso quise transmitirle lo mucho que apreciaba las palabras dichas hace un momento, lo mucho que apreciaba que se preocupara pos nosotros y que hubiera dicho con tanta convicción que deseaba recuperarse aunque yo nunca había dudado eso. Sus manos viajaron a mi cintura y me acercaron más a su cuerpo, aunque mi enorme vientre de seis meses no permitía mucha cercanía entre nosotros. Edward soltó una risita cuando sintió las pequeñas pataditas de nuestro bebe, lo que hizo que nos separáramos, él se agacho a la altura de mi vientre, repartió amorosas caricias y al final le dio un beso.
-Parece que el pequeño se pone celoso de que le de tantos cariños y proclama atención.- sonrió.
-Va heredar los celos de su padre.- dije tomándole el pelo.
-Oh no, no, no. No hablemos de celos que aquí la que gana eres tu.- me dio un beso en la nariz.
-Dejémoslo en un empate.- propuse.
-Estoy de acuerdo contigo- murmuro mientras me abrazaba y se acercaba para besarme otra vez, sabía que este era el beso de la despedida- tengo que irme-mascullo contra mis labios, enrede mis dedos en su cabello atrayéndolo más y extendiendo este momento, Edward sonrió- Bella!- me advirtió después de dejarse llevar un poco, bufe separándome de él con un último beso corto.
-Está bien.- acepte con tono de resignación.
-Cuídate mucho y cuida al bebe y a los niños- me pidió, asentí- los amo.
-Nosotros a ti.- respondí.
Me dio un último beso antes de partir desapareciendo por la puerta, suspire con anhelo antes de subir las escaleras hacia mi cuarto, di un último vistazo al cuarto de los niños, esperaba que el cansancio les durara lo suficiente para dormir toda la noche, era un poco más temprano que su hora de dormir, si el cansancio no era suficiente tendría visita de madrugada. Entre a mi recamara y me puse la pijama. Me tumbe rendida en mi cama y busque la posición más cómoda para dormirme que era abrazando la almohada de Edward que aunque ya no olía como él me reconfortaba, antes de que pudiera hundirme en mis sueños se escucho un golpeteo en la puerta, senté enseguida con la ligera esperanza de que tal vez Edward hubiera cambiado de opinión y haya vuelto, la esperanza se esfumo cuando la cabeza de mi madre se asomo por la puerta.
-Perdóname si te desperté cariño, pensé que aun estarías despierta, no es muy temprano para dormir?- inquirió quedándose en el marco de la puerta.
-Si pero quedamos exhaustos.- le respondí reprimiendo un bostezo.
-Si lo veo, también los niños están profundamente dormidos. Como les fue?
-Bien mamá, pero si no te importa te cuento mañana siento que si empiezo a hablar ahorita me quedare dormida a mitad del relato.
-Está bien, voy a ver un rato la televisión para que me dé sueño. Descansa, nos vemos mañana.- se despidió.
-También descansa mamá.
Una vez que mi madre cerró la puerta me volví a acomodar y enseguida mis parpados se cerraron hundiéndome en la oscuridad.
Los días siguientes pasaron sin muchos sobresaltos, todos llenos de la misma rutina, hasta que llego el viernes, era medio día y estaba un poco aburrida tumbada en la sala de mi casa cambiando constantemente los canales de televisión sin encontrar nada interesante que ver, a esta hora por lo regular ya iría camino a la escuela de los niños para recogerlos, pero ahora no era así porque Edward iba a ir por ellos después de su reunión para que fueran a jugar un rato con Matt que se moría por verlos. La casa estaba limpia gracias a mi madre por lo que tampoco podía distraerme con los labores del hogar y Renne había salido con Esme. Así que aquí estaba sin nada que hacer, lo único bueno de esto es que mi espalda descansaba en la comodidad de mi sofá y no me mataba como todos los días.
El timbre sonó y me pregunte quien podría ser, con pereza me levante del sillón y camine hacia la puerta, en cuanto la abrí unos pequeños brazos rodearon mi cintura y solo pude divisar una larga cabellera negra.
-Tia Bella!- exclamo la chillante voz de la dueña de los brazos que me rodeaban, pero enseguida la reconocí.
-Rachel que haces aquí, donde están tus padres?- pregunte acariciando sus cabellos, ella levanto la vista regalándome una deslumbrante sonrisa tan parecida a la de su padre, se separo de mi.
-Ahí están!- exclamo señalando hacia la calle. Una sonrisa igual a la de su hija me saludaba, la emoción me embargo y camine hacia la dirección que señalaba la niña.
-Oh por dios! Jacob!- exclame emocionado abrazándolo.
…
POV Edward.
-Y tú qué crees que sea niño o niña?- me pregunto Tanya mientras miraba la ecografía de mi bebe.
-Lo que sea estará bien.
-Oh vamos, tienes que tener una inclinación hacia alguno.- me dio un golpe juguetón en el hombro.
-Enserio que no, cuando Bella estuvo embarazada la primera vez y nos enteramos que tendríamos dos bebes en lugar de uno, me ilusione con la idea de tener dos pequeñas parecidas a su madre, pero la vida nos sorprendió con Liz y Tommy. Bella no quiso enterarse antes del sexo de los mellizos.
-Le gustan las sorpresas.- dedujo Tanya.
-Es un poco contradictorio de su parte, odia que le demos sorpresas y desde que la conocemos ha sido así y nos ha expresado su completo desagrado por que la sorprendamos, pero en este caso le hizo una advertencia un poco agresiva a nuestro doctor para que por ningún motivo se le fuera a escapar el sexo de nuestros bebes, el doctor quedo un poco intimidado pero lo cumplió. –Termine de contar recordando la cara del doctor Gerandy cuando Bella término de advertirle, Tanya comenzó a reír.
-Quien diría que Bella podría ser tan intimidante.- comento.
-Tú o que no recuerdas que me dijiste que te había intimidado en día del centro comercial.- le recordé.
-Oh es cierto y sobre eso, ya te dijo que te perdonaba?- pregunto.
-No, no lo ha dicho.
-Pero bueno no necesita decirlo, es más que obvio que así es, Bella con todo lo intimidante que es no creo que sea rencorosa y menos contigo. Todo ha ido bien entre ustedes no?
-Perfectamente.- respondí con una sonrisa de felicidad.
-No pues si nada más ver tu cara para saberlo.- se burlo de mi expresión que seguramente era de estúpido.
-Ya, ya deja de burlarte de mí y mejor cuéntame cómo ha ido todo contigo?- le pregunte con sincero interés.
La expresión de Tanya se ensombreció y enseguida bajo la mirada a sus dedos que jugueteaban.
-No ha pasado nada.- respondió contrariamente a lo que me mostraba su lenguaje corporal, pero antes de que pudiera decirle algo mi móvil empezó a sonar.
-Voy a ver a los niños.- me dijo antes de salir disparada a los columpios donde estaban nuestros hijos, la había salvado la campana.
La pantalla de mi móvil mostraba el numero de Bella, una sonrisa de instalo en mi rostro de forma instantánea.
-Hola cariño.- respondí con voz melosa.
-Hola amor.- contesto se oía emocionada y exaltada.- como están todos por allá?
-Todo bien, los niños están con Tanya en los columpios.- le respondí volteando hacia su dirección, Matt empujaba a Liz y no me estaba agradando mucho la forma en que la veía, bufe.
-Que pasa?- me pregunto.
-Nada, ese Matt está acumulando puntos para comenzar a desagradarme.- respondí un poco en broma, Bella comenzó a reír del otro lado de la línea.
-Y luego no quieres que diga que el bebe heredara los celos de ti.- rió.
-Bueno, bueno ya parece que hoy todos quieren burlarse de mí, Tanya lo hacía hace un momento.- mencione buscando una reacción por su parte y la conseguí, se escucho un bufido por la bocina, yo reí.
-Ahora quien es la celosa.- me burle.
-No te metas con mis hormonas de embarazada Cullen, sabes que no te va bien.- solté una carcajada más alta.
-Tia Bella con quien hablas?- se escucho uno voz finita en la línea, fruncí extrañado.
-Quien está contigo Bella?- pregunte.
-Espera un momento- me pidió para después contestarle a la voz infantil que enseguida estaba con ella.- a que no adivinas quien está aquí?- me pregunto emocionada.
-No lo sé Bella- respondí sinceramente.
-Jacob acaba de volver de Madrid puedes creerlo!- exclamo emocionada.
Jacob. Amigo de mi esposa, lo había conocido en la universidad y aunque era un buen tipo nunca me había gustado la forma en que veía a Bella, siempre pensé que quería algo mas con ella, aunque ella lo negaba siempre, más bien nunca se dio cuenta.
-Mira nada más y a que volvió?- pregunte.
-Va para Forks pero decidió pasar a saludas antes ir a ver a su padre para que conozca a su nieta.
-Su nieta?
-Si, tú conoces a Rachel, su hija. No debes recordarlo porque la conociste cuando era una bebe.
-Hija? Entonces hay una mamá no es así?- inquirí.
-Claro bobo, Leah. No están casados pero están juntos, ella también viene con él y su cuñado Seth también los acompaña.- me respondió, suspire aliviado por no tener que lidiar con Jacob detrás de Bella si se enteraba que estábamos temporalmente separados, escuche la risa de Bella.
-Ya te estabas poniendo celoso no es así?- inquirió riéndose- te lo digo tu ganas siempre en eso de los celos.
Hola:::
Aquí trayendo un nuevo capítulo a la 1:14 de la mañana hora de el centro de México.
Empiezo comentando algo importante. Jacob no será ningún problema entre Edward y Bella, como verán tiene una hija y a Leah, así que no hagan conjeturas equivocada, de hecho Jacob casi ni es importante en este fic, lo importante es quien lo acompaña, me voy a aventurar un poco en ese aspecto, pero no adelanto nada. Y bueno la historia se nos llena de niños! Jeje es la consecuencia de escribir sobre estos personajes a una edad más adulta, la mayoría tiene niños, aunque me encanta escribir sobre ellos, sale mi lado infantil en ese aspecto.
Pero en fin, me voy porque ya se hace tarde o temprano y o si no me van a regañar. Pero no sin antes agradecer por su review, así como sus favoritos y alertas y los invito a dejarme un comentario para saber que les pareció en capitulo.
Cuídense mucho, saludos. Bss y abrzs.
Chaoo…
