Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi.


CAPÍTULO 13: SI LA VIDA TE DA LIMONES

Ya era de noche y Ranma salió a pasear por las calles de Nerima. Necesitaba respirar aire fresco. Las paredes de casa de los Tendo lo agobiaban, como si de repente él se hubiera vuelto claustrofóbico. Una intensa sensación de culpabilidad lo concomía por dentro. ¿Había obrado correctamente contándole la verdad a Akane? Sin duda la repuesta era que sí. Pero… ¿Akane lo va a perdonar? ¿Va a entenderlo? ¿Querrá continuar con su relación? Ranma, sentado en un banco del parque, dejaba que la suave brisa de verano le abanicara el pelo mientras tenía la mirada perdida puesta en el suelo.


Akane estaba tumbada en su cama. No podía dormir. Había buscado a Ranma por toda la casa y no lo había encontrado. Estaba preocupada. Necesitaba hablar con él. No quería dejarlo como lo dejó, con aquel 'será mejor que te vayas'. Lo anduvo buscando hasta que Kasumi la mandó a dormir. Ella insistió en quedarse despierta un rato más pero nadie dice que no a Kasumi, ya menos aún cuando hace esa mirada de cordero degollado. Akane cedió ante la pasiva-agresiva Kasumi y decidió hablar con Ranma por la mañana. Tampoco es que él se vaya a ir, ¿verdad?

Un ruido del exterior llamó la atención de Akane. Ese ruido le era muy familiar, parecía un golpe. Ese mismo ruido empezó a repetirse. Akane se levantó y sacó la cabeza por su ventana. Notó que ese ruido procedía del dojo. Rápidamente salió de su habitación y, en pijama, bajó las escaleras.

Cuando llegó al dojo entreabrió la puerta un poco para ver qué producía ese ruido. Se confirmaron sus sospechas. Allí estaba Ranma. El chico de la trenza golpeaba un saco de boxeo improvisado de madera. Él se había quitado la camiseta por el calor y la había dejado tirada en el suelo a unos metros de él. Akane se ruborizó instantáneamente al ver el torso desnudo del chico, con sus definidos músculos y lo rápidos y ligeros pero a la vez potentes que eran sus movimientos. Akane estuvo unos minutos contemplando esa escena. Cuando Ranma se detuvo unos segundos para estirar sus músculos a Akane se le olvidó cómo respirar.

Hacía un tiempo Akane había envidiado la maestría de Ranma. Él hacía que todo pareciera fácil. Dominaba una técnica al verla un par de veces y era increíblemente fuerte y rápido, pero Akane dejó de envidiarlo cuando entendió el sacrificio que él hizo para tener tal maestría. Él estuvo toda su infancia viajando por el mundo con su padre, entrenando sin descanso, sin estar mucho tiempo en el mismo sitio, sin poder echar raíces y hacer amigos. Encima no había conocido a su madre hasta hace poco… Akane no hubiera pagado ese precio para tener tal maestría. Tras entenderlo su envidia se transformó en admiración.

Decidiendo hacer de tripas corazón Akane abrió la puerta y entró. Ranma al oírla entrar se volteó para mirar quién había entrado, pero al reconocerla bajó la mirada. No fue capaz de mirarla a los ojos.

— ¿O…ocurre algo? — preguntó el chico.

— Te oí entrenar desde mi habitación.

— Oh… lo siento… ya paro…

— Ranma… no es eso…

Tras unos segundos de silencio que se hicieron eternos Akane se acercó al chico y con una mano le levantó la cabeza por la barbilla para que la mirara a los ojos.

— No estoy enfadada contigo…

— ¿N…no lo estás? — murmuró Ranma con una tímida sonrisa empezándose a formar en sus labios.

— No… No te culpo… Lo importante es que me lo hayas dicho tú… Aunque que haya pasado ya un tiempo desde que lo sabes significa mucho para mí que hayas roto una promesa por tu honor para decírmelo. Te conozco. Con lo cabezota que eres te habrá sido muy difícil — Akane soltó una risita al ver la mueca que hacía Ranma tras esas palabras — por el otro lado… a Ryoga más le vale no volver por aquí… — continuó ahora con una expresión más seria.

Akane, de puntillas, envolvió con sus brazos a Ranma por el cuello y lo besó. Ranma le correspondió el beso y el abrazo. Unos pocos segundos más tarde se separaron.

— Emmmm… ¿Quieres entrenar? — preguntó el chico de la trenza con una mano en la nuca.

— ¿Lo dices en serio? — preguntó Akane llena de ilusión. Era la primera vez que Ranma le proponía algo así.

— Claro. ¿Por qué no?

— Pero… estoy en pijama…

— Da igual… tampoco es que vayas a romperlo…

— Entonces… ¿peleamos…?

— Bueno… más o menos… yo no puedo darte porque eres una chica — dijo Ranma riendo burlesco — y con lo lenta que eres tú tampoco vas a darme.

— ¡Baka! — exclamó Akane, irritada — ¡ahora vas a ver, creído!

El chico de la trenza no pudo evitar sonreír. Estos días había echado un poco de menos esa chispa en los ojos de Akane que antes estaba tan acostumbrado a ver cuando se enojaba. Esa chispa y su sonrisa siempre lo volvían loco. Tenía que buscar el equilibrio para chincharla sin que ella se enfade de verdad.

Akane lanzó una patada a Ranma y él la esquivó agachándose. La chica peliazul lo volvió a intentar varias veces más y Ranma tuvo que retroceder para no recibir ningún golpe. Entre puñetazos y patadas en un momento dado Ranma tuvo que bloquear un ataque con el antebrazo para no recibir un golpe en el costado.

— ¿Has estado entrenando últimamente? — preguntó el chico esquivando una nueva patada de Akane.

— Sí… — Akane, sonriendo ante el cumplido implícito de Ranma, golpeó otra vez — el mes pasado empecé a entrenar por las mañanas antes que te despiertes… tengo mucho tiempo… dormilón — Ranma le sacó la lengua y después Akane hizo lo mismo.

Ranma empezaba a no poder esquivar todos los ataques de Akane y tuvo que empezar a bloquear unos pocos, cada vez más. El chico, por un segundo, se distrajo por la proximidad de Akane, por esa embriagadora fragancia de vainilla y fresa, y la vista privilegiada de su escote, visible gracias a que el primer botón de su camisa estaba desabrochado y ella un poco inclinada. Ese segundo de distracción fue suficiente para que Akane, lanzando una nueva patada, golpeara de lleno a Ranma en el estómago. El chico cayó al suelo, envolviéndose el estómago con ambos brazos con gesto de dolor.

— ¿E…estás bien? — preguntó preocupada Akane corriendo hasta el chico — ¿por qué no has detenido la patada…?

El chico de la trenza agarró ambas piernas de Akane como si las abrazara y, levantándola un poco y con la ayuda de su propio cuerpo la hizo caer al suelo, quedando él encima, como si hiciera un placaje suave.

— ¿Q…qué haces? — preguntó Akane ruborizada por el roce de sus cuerpos y enojada a la vez — esto ha sido muy feo… atacar cuando estoy desprevenida…

— Pobrecilla… — murmuró sonriendo Ranma al oído de la chica — ¿la señorita se ha hecho daño?

— No tanto como tú si sigues así — respondió Akane ahora mirando a Ranma a los ojos.

— ¿Así cómo? Yo sólo me preocupaba… — continuó el chico de la trenza haciéndose el ofendido.

Ranma rápidamente se levantó y Akane hizo lo mismo y, con una mirada desafiante y una sonrisa en sus labios, volvió a la carga. Por cursi que les pareciera, y aunque jamás lo reconocerían, ambos tenían la sensación que estaban bailando; aunque parecía la versión basta del capoeira para ellos era como si bailaran un vals lento, los dos solos en el dojo, iluminados únicamente por una tenue luz.

El chico de la trenza empezaba a estremecerse con cada contacto, sintiendo la suave piel de Akane golpeando contra la suya. Le era imposible concentrarse con semejante actuación delante de él. Inconscientemente rememoró fantasías que tuvo hace tiempo que tenían como protagonista a Akane entrenando. En aquél entonces Ranma sólo podía soñar con ella, pero aquí estaban ahora, ellos ya eran una pareja, Akane era su chica, su pareja, su novia… suya. Aún le costaba creérselo.

Un detalle de sus fantasías que siempre prendía a Ranma era imaginarse cómo sabía Akane. Jamás lo hubiera aceptado ante nadie por lo extraño que podía sonar, pero la verdad es que al chico de la trenza le concomía por dentro cómo se sentiría besar la boca de Akane, a qué sabría. Se moría de ganas de probarla, de saber a qué sabría su cuerpo, su cuello, sus curvas, sus pechos, quería saber cómo sabría después de hacerla suya, quería recorrerla entera con su boca. Siempre fantaseaba con que Akane quisiera hacer lo mismo con él.

Ruborizándose por sus propios pensamientos el chico de la trenza intentó disfrutar del momento. Se fijó en que a Akane una fina capa de sudor le cubría el torso y el cuello. Ranma se moría por probarla ahora también. Sonrió al darse cuenta que ella estaba tan ruborizada como él. Ranma hubiera pagado lo que fuera por saber en qué estaba pensando ella en ese momento. Aprovechando un instante de proximidad, cuando los cuerpos de ambos jóvenes estaban a meros centímetros tras una patada de Akane, Ranma sucumbió a la tentación y le desabrochó el segundo botón del pijama. Ella, sorprendida, se detuvo en seco para observar al chico.

— ¿Q…qué haces? — balbuceó la chica peliazul.

— Emmm… pensé que tenías calor… — respondió en un tono similar tan ruborizado como ella y rezando para que no sacara su mazo.

— Hmmm… un poco sí… — continuó Akane sin saber cómo debería actuar — gracias… — tras darse cuenta de lo que acababa de decir se le ruborizaron hasta las orejas y para no dar tiempo al chico a responder, aunque él la miraba embobado, volvió al ataque más ferozmente que antes. Quería borrar esa sonrisa estúpida que se le había quedado a Ranma. No se dio cuenta fue que ella misma tenía una finta de sonrisa en sus labios.

Sus movimientos empezaban a volverse bruscos. Ambos tenían una sensación difícil de expresar que les concomía por dentro, una sensación de vacío, de querer algo pero no saber qué, una sensación parecida a la sed. Akane, cansada lanzar golpes que no servían para nada decidió cambiar de estrategia. Agarró a Ranma por un brazo y, aplicándole una llave de judo que aprendió hace tiempo lo inmovilizó en el suelo, él quedando bocabajo con un brazo en la espalda. Por alguna razón que desconocía Ranma casi no opuso resistencia.

Cuando el chico de la trenza se dio cuenta que lo que intentaba Akane era inmovilizarlo y no lo que fuera que a él le pasara por la cabeza empezó a retorcerse para buscar una flaqueza en el agarre de la chica. "La inmovilización está bien hecha, no ha dejado ningún hueco que pueda aprovechar para girar las tornas", pensó Ranma, "pero para inmovilizarme mí hace falta algo más que eso".

Ranma aprovechó que Akane estaba encima de su espalda y con su mano inmovilizada dio un apretón en la retaguardia de la chica. Ella hizo lo que el chico esperó y dio un bote por la sorpresa que él aprovechó para tumbarla bocarriba, quedando él encima y con ambas manos inmovilizando las dos de ella encima de su cabeza.

— Eso es trampa — dijo irritada la chica peliazul esforzándose en vano para liberarse.

— Somos de la escuela Todo Vale. ¿Recuerdas? — respondió el chico sonriendo triunfalmente.

— Con que Todo Vale, ¿eh…? Ahora verás…

— ¿Qué voy a ver? — murmuró el chico disfrutando la situación — es imposible que te escapes…

— ¿Estás seguro? — preguntó Akane sonriendo desafiantemente.

La chica peliazul empezó a mover la cadera formando círculos debajo de la de Ranma, ambas siempre en contacto. Él se ruborizó al instante e intentó concentrarse en el agarre para que Akane no se escapara. La chica empezó a moverse hacia arriba y hacia abajo. Ranma notó cómo aumentó el ritmo de la respiración de Akane y después el suyo. Sentía su propia sangre arder. Cerró los ojos para intentar concentrarse mejor pero fue en vano.

Akane aprovechó la distracción de Ranma para dar la vuelta a la situación aunque ella también estaba muy afectada y se colocó como hacía un momento pero al revés, ella encima de Ranma inmovilizando sus manos encima de su cabeza.

— Esto no va a quedar así… — murmuró el chico volviendo a respirar. Ni se había dado cuenta que había dejado de hacerlo.

— ¿Y qué vas a hacer?

Ranma levantó la cabeza y empezó a besar a Akane en los labios. Ella se quedó inmóvil, como si se fuera a dejarse persuadir por él. El chico de la trenza mordió y tiró suavemente del labio inferior de Akane.

Volviendo a girar las tornas Ranma se puso encima de Akane, aún besándola. Ella no opuso resistencia. El chico desabrochó el tercer botón de su camisa, dejando casi sus pechos expuestos, y volvió a inmovilizar sus manos encima de su cabeza.

— Te tengo — el chico sonrió triunfalmente otra vez.

— ¿E…esto solo lo has hecho por inmovilizarme? — preguntó Akane indignada.

— Puede que sí… — murmuró Ranma besando suavemente el cuello de Akane — o puede que no…

— B…baka… — balbuceó la chica sintiendo el cálido aliento de Ranma en el cuello.

Akane, con ambos brazos, abrazó a Ranma por la cintura y volvió a mover la suya como lo había hecho hace un momento. El chico volvió a sentir su sangre arder.

— N…no voy a volver a caer en eso… — murmuró el chico y desabrochó con una mano, agarrando las dos de Akane con la otra, el cuarto y quinto botón de su camisa abriéndola al completo y la apartó para dejar sus pechos al descubierto, miro extasiado la hermosa mujer que tenía debajo, admirando su desnudez a su completa merced, no importaba cuantas veces la viera no dejaba de embobarlo esa imagen. Después de admirarla por unos breves segundos siguió con sus movimientos, con la mano libre, abrió sus piernas colocándose entre ellas, disfrutando el contacto que le generaba, sintió como ella no opuso resistencia, y dejó que sus intimidades se tocaran a través de la fina capa de ropa. Ahora era él el que movía suavemente sus caderas mientras besaba tiernamente a Akane en los labios, refregando su alzado miembro en su intimidad, induciéndola a la pérdida del a cordura y ella, sin poder evitarlo, dejó escapar un gemido por los exquisitos movimientos que le proporcionaba su novio, provocando que hiciera más fuerte los movimientos desesperando por arrancarle la ropa y saber qué se siente hacerlo de manera directa, rozar con él esa cálida y húmeda zona. La ropa les molestaba demasiado.

En un instante que Akane se sintió con voluntad hizo que ambos dieran otra media vuelta, quedándose ella encima. Separó sus cuerpos para sacar los pantalones al chico, no aguantaba más, necesitaba sentir su piel, su calor de manera directa, su sudor mezclándose con el propio, necesitaba a ese hombre, a su hombre, y sabía que el sentimiento era correspondido; él aprovechó para terminar de quitarle la camisa y así tenerla al fin de torso desnudo para su gozo personal y poder acariciar a sus anchas esa blanca y tersa piel con sus manos.

Ranma, únicamente en ropa interior, volvió a abalanzarse sobre ella tumbándola de nuevo, desesperando y hambriento de ella, su miembro le dolía ya de los excitando que estaba, tantas veces soñó con tenerla para él, con hacerle el amor, con colmarse de su esencia que la ansiedad lo consumía. La volvió a besar rozando sus labios con su lengua como pidiendo permiso para entrar, el cual fue gratamente concedido, ella abrió un poco la boca dejando que sus lenguas entablaran una nueva disciplina de combate cuerpo a cuerpo.

El chico de la trenza fue descendiendo con la boca, necesitaba probar cada segmento de su piel, cada parte de su cuerpo, marcar su cuerpo a fuego con sus labios, su lengua y su saliva, dejando un rastro de besos por su paso. Pasó por el mentón, el cuello, la clavícula, prestó especial atención a sus pechos, besando a uno y jugando con él con su lengua mientras acariciaba el otro, introdujo su pezón en su boca haciendo suaves succiones provocando que Akane soltara un gemido, sonriendo internamente, cómo le gustaba verla así por sus propias acciones… pero necesitaba más, no podía parar, ahora así que siguió su camino y finalmente llegó al vientre, donde terminó sus besos para quitar la parte inferior del pijama de Akane dejándola completamente desnuda enfrente de él. Ranma estaba en el sexto cielo frente a la diosa que sus azules ojos contemplaban, sudada, agitada, sonrojada y con esa chispa de deseo que salía de sus ojos, la cual eran por él y para él, se veía tan endemoniadamente sensual y tentadora… no pensaba desaprovechar la situación.

La chica peliazul se puso de nuevo encima con ansiedad, lo necesitaba, lo deseaba, la enloquecía con cada atención, con cada caricia, cada beso, con esa mirada lujuriosa que le daba que la estremecía y hacía disparar su libido y olvidarse del resto del mundo, sin perder más el tiempo volvió a besarlo apasionadamente jugando con sus lenguas, manifestando, en esos breves segundos, cómo extrañó su sabor y el calor que le daban, acariciando su torso con una mano de forma sensual y bajándola más y más, con un específico objetivo.

— ¿Q…quieres…? — preguntó inseguro Ranma señalando con su cabeza a sus intimidades, necesitaba saber si realmente lo harían, moría de ganas de hacerle el amor, y frente a lo caldeada que estaba la situación no podía imaginarse otra cosa.

— P…pero no tenemos protección… — respondió un poco intimidada y a la vez frustrada la chica, ansiaba hacerlo, todo ese juego previo la dejó necesitada de su hombre, que la hiciera suya, que compartieran ese acto de amor y pasión con sus cuerpos, pero el miedo de las consecuencias estaba latente.

— Tranquila… yo sí tengo… — Ranma, con una mano alcanzó sus pantalones y sacó el preservativo de su bolsillo.

— ¿D…de dónde lo has sacado?— realmente la sorprendió que tuviera uno de esos, por un lado le agradó y a la vez tenía cierto miedo, iba a perder su virginidad, estaba por convertirse en mujer junto al hombre que amaba, ese hecho no fue suficiente para que no se sintiera insegura. Alejó esas ideas de su mente al instante, no tenía sentido, era correspondida y realmente deseaba hacerlo.

— Eso… ahora no importa… ya te lo contaré… — otra vez Ranma volvió a tumbarla para ponerse él encima. Parecía que ambos querían estar en la misma posición, arriba — ¿quieres? — volvió a preguntar en un suspiro.

Akane, dudando, asintió. Ranma, inseguro, empezó a bajarse la ropa interior y ella lo ayudó con ambas manos frente a la ansiedad del momento. El chico quedó completamente al descubierto y ella no pudo evitar fascinarse al ver su cuerpo, cada músculo perfectamente definido, su bronceada piel y brillante por la leve capa de sudor que tenía, junto a ese aroma varonil que la hacía extasiar. Ranma abrió el envoltorio y sacó un pedazo de goma enrollada. El chico lo miró confundido.

— Emmm… ¿sabes cómo funciona? — preguntó Ranma, inseguro a cómo proceder.

— ¿No lo sabes? Tú eres el chico… tendrías que saberlo…

— Sé que se desenvuelve… poniéndolo… ¿es así?

— A ver… — Akane se acercó para ayudar a colocárselo — ¿así? ¿no?

— Creo que está al revés…— el hecho de ver cómo le colocaba el preservativo le parecía una imagen muy excitante, no podía evitar disfrutar del hecho.

— ¿Ahora?

— A ver… creo que sí… ahora hay que desenvolverlo…

— ¿Así?— preguntó insegura mientras lo desenrollaba por lo largo de su alzado y duro miembro.

— S…sí… — respondió en un suspiro el chico intentando contener un gemido.

— Ya está…

— Bien… ven aquí… — Ranma se acercó a Akane y la besó tiernamente en los labios. La tumbó bocarriba quedando él encima ahora. Ella envolvió las caderas del chico con sus piernas estando al fin sus intimidades en contacto, lástima que por protección no puedan tener un contacto directo— ¿lo… hago…?— preguntó inseguro pero consumido de ganas de hacerlo por fin.

Al verla asentir, poco a poco, y usando su mano para que no se vaya para los lados empezó a introducirse. Era muy estrecho, Ranma no sabía si iba a caber, pero al parecer lentamente lo iba haciendo, la sensación era única, era un lugar muy cálido y escurridizo, además la forma en que lo apretaba era gloriosa, nunca imagino que algo así se sintiera tan placentero, jamás había sentido algo como eso. Cuando el chico vio la cara de dolor que hacía Akane se detuvo en seco, sus sensaciones pasaron a otro plano completamente.

— ¿Te hago daño? — preguntó preocupado el chico — ¿quieres que pare?

— Un poco sí… pero es normal — respondió la chica afectada aunque un poco conmovida por la preocupación del chico — no te detengas…— es verdad que la invasión que estaba haciendo en su cuerpo era dolorosa, pero era algo por lo que debía pasar, y aunque intentó disimular el dolor no lo logró.

Inseguro, asintió y continuó, sintió algo que al principio lo frenó pero aplicando un poco más de fuerza avanzó, a cada centímetro que avanzaba la sensación de pleno gozo aumentaba. Cuando llegó hasta lo que parecía ser el límite volvió hacia atrás. Lo repitió un par de veces lentamente, al fin eran uno, al fin la hacía suya, al fin eran uno en cuerpo y alma, no podía creer que la estuviera en ese mismo instante haciéndole el amor, a la vez que no podía parar de gemir ante lo gratificante que era, bajó la mirada con curiosidad y vio que había un poco de sangre, cambiando de golpe su ànimo.

Cuando sintió como se adentraba completamente contuvo su gemido de dolor ante la dolorosa punzada que la invadió cuando rompió esa barrera que la convertía en mujer, en su mujer, sabía que era un dolor necesario, aunque lo excitada y húmeda que se encontraba había ayudado mucho, y ya pasado el dolor inicial, empezó a disfrutar de sus sensaciones. Segundo a segundo la empezó a embargar una placer increíble, a cada penetración que realizaba sus gemidos aumentaban y los espasmos de gozo iban a la par, era increíble lo que sentía, jamás creyó que pudiera ser algo tan gratificante, muy diferente a su experiencia en la tienda, sentir como sus cuerpos estaban unidos y como gemía en su cuello a la vez que sentía su agitada respiración y el palpitar su corazón al mismo ritmo que el suyo la envolvía en una nube de lujuria donde pensaba satisfacer todos sus deseos y anhelos con el hombre que amaba hasta que su cuerpo no lo soportara. Inesperadamente él detuvo lo que hacía sacándola de su idilio.

— ¡Mierda! ¡Akane, lo siento mucho! — exclamó afectado el chico— ¡estás sangrando!— se sentía horrible, él disfrutando como nunca y ella lastimada por su brutalidad.

Si no fuera porque ella se lo impidió haciendo fuerza con sus piernas, envueltas en sus caderas, el chico se hubiera retirado por completo.

— Ranma… tranquilo… es normal… ¿acaso no prestabas atención… en las clases de orientación sexual… de la escuela…? Eso pasa en… la primera vez de una chica… — recitó Akane con la respiración acelerada y entre irritada y conmovida, estaba loco si pensaba que iba a permitirle dejarlo así.

— ¿Entonces qué hago…? — preguntó avergonzado el chico y sin saber qué hacer, si ella estaba sufriendo no pensaba continuar.

— Sigue… poco a poco… hasta que me relaje…

— Está bien… — avergonzado, Ranma volvió a moverse como antes, poco a poco hacia dentro y hacia fuera.

Con cada embestida la respiración de ambos se iba volviendo más irregular, más acelerada. Entre embestida y embestida las cuales se iban volviendo cada vez más pasionales y salvajes se daban ardientes besos y caricias gimiendo embebidos en el éxtasis, rozando sus pieles en el vaivén de sus cuerpos, el veía absorto como sus senos se movían al compás que le marcaba, sintiendo como sus alientos, sudores y esencias se mezclaban, cómo sus cuerpos se adaptaban al otro, cómo sus almas se enlazaban de una forma única e imperceptible, como a cada segundo sus necesidades de dar y recibir placer crecían; de repente Ranma sintió un extraño cosquilleo en su zona lumbar. Sentía que si seguía así no tardaría mucho en alcanzar su orgasmo así que, orgulloso, decidió que de ninguna forma iba a terminar antes él que la hermosa mujer que tenía debajo consumiéndose de placer con sus acciones, así que hizo como aprendió en la orientación sexual del colegio (al parecer sí prestó atención cuando le interesó) y empezó a estimular su clítoris con dos dedos mientras seguía con sus embestidas cada vez más aceleradas, dispuesta a hacerla explotar de gozo.

Los gemidos de Akane aumentaron en intensidad transformándose casi en gritos y provocando que el chico tuviera que taparle la boca con la mano libre para que no los descubrieran, con el ego completamente inflado por ante hacerla disfrutar tanto.

Luego de un par de minutos más en ese estado, sintió como lo apretaba su miembro en su interior y su humedad aumentaba al igual que un calor abrasador lo embragaba, mientras arañaba su espalda y gemía su nombre explotando de placer, era una sensación maravillosa, fascinante, había llegado al clímax y las sensaciones que su cuerpo manifestaba eran extremadamente placenteras para ambos, completamente satisfecho sabía que no soportaría mucho más así que se dedicó a hacer más rápidas las penetraciones dejando su libido dispararse y saciar al fin sus ganas de ella, ver y sentir como alcanzaba su orgasmo lo absorbió de lujuria.

Para ella fue sumamente intenso y gratificante la sensación, pero no se detuvo ahí ya que sentir como Ranma seguía penetrándola de forma enardecía y gimiendo como una animal poseído la volvía a encender, sintió como gruía mientras hundía su rostro en su cuello, había alcanzado su cúspide, por unos segundos sentía su respiración agitada chocar contra su húmeda piel, para luego ver cómo salía de ella generando en ambos un sutil gemido para luego recostarse en el suelo y quedar ambos así tumbados, exhaustos, con la mirada perdida en el techo, perdidos en las sensaciones y maravillados con la experiencia que definitivamente superó sus expectativas.

— Ha estado bien…fue... fue...increíble—expresó en murmullo agitada.

— MUY bien… impresionante...—murmuró absorto todavía, mientras recuperaba el aliento y ritmo cardíaco.

— ¿Quieres… hacerlo otra vez?— preguntó ya más recuperada y con ganas de más, moría de ganas de volver a hacerlo. No quería quedar como una desesperada pero su deseo la ganó.

— Claro… pero… sólo teníamos uno — dijo Ranma señalando al preservativo, y lamentando eso. Él también quería volver a hacerlo, moría por volver a fundirse con ella, hacer el amor sería algo que iba a volverse adicto por voluntad propia a su lado, pero por el momento deberían esperar.

— Entonces… ¿hacemos como en la tienda? — esa respuesta le iluminó la esperanza a seguir deleitándose a su lado. No era lo mismo pero sabía que ambos lo disfrutarían de todas formas y, sin perder más el tiempo y con el libido elevado como espuma, volvieron a la carga.

Akane no tuvo tiempo a decir nada más que ya tenía a Ranma de nuevo encima besándola sensualmente y ella, sonriendo, volvió con el juego de las caricias y los besos que tanto había echado de menos estos días que siempre tenían a la familia encima y nada de intimidad.

Cuando sus cuerpos ya no aguantaban más esos juegos, colocaron una colchoneta del armario del dojo en el suelo para dormir encima y, tapándose con lo que podían, durmieron allí bien acurrucados, disfrutando el calor del cuerpo del otro arrullados con el respirar y palpitar del corazón de su amante.


Un rayo de sol se filtraba por un agujero del tan castigado techo del dojo iluminando precisamente la frente de Ranma. El chico, al sentir ese calor se despertó y, oyendo solamente los pájaros cantar en el exterior, miró a su alrededor. "Si no hay nadie armado ni decoración de boda es buena señal, significaba que nadie nos ha visto" pensó el chico de la trenza. "Pensándolo mejor ahora la única opción sería encontrar a alguien armado". Ese pensamiento de alguna forma entristeció a Ranma. Aunque sabía que tenía que despertar a Akane y volver a la casa para desayunar decidió disfrutar un rato del momento, había echado mucho de menos ese calor del cuerpo de Akane.

La chica peliazul tenía medio cuerpo encima del de Ranma. Él estaba tumbado bocarriba. Con un brazo ella lo envolvía posesiva y protectoramente y tenía la cabeza apoyada entre el hombro y el pecho del chico. Ranma, con un dedo, apartó el pelo de la frente de Akane sin que ella se despertara. El chico cerró los ojos e intentó que ese momento se le quedara grabado para siempre en su mente.

Un rato más tarde Ranma besó tiernamente la frente de Akane causando que ella despertara. Ella se revolvió un poco, abrió los ojos y levantó la cabeza. Cuando miró a Ranma a los ojos y le dedicó una tímida sonrisa al chico se le olvidó todo el mundo exterior, para él en ese momento sólo existían él y Akane. Ranma acarició la espalda de la chica peliazul subiendo y bajando una mano.

— Te quiero… — murmuró el chico al oído de Akane — si te vuelvo a llamar marimacho golpéame con todas tus fuerzas… eres preciosa…

La chica peliazul, con una sonrisa más amplia en sus labios y un poco ruborizada se arrastró escalando al chico y lo besó.

— Yo también te quiero…— murmuró ella en los labios de Ranma y depositó un nuevo beso en su mejilla — tú tampoco estás mal… — continuó sonriendo ahora recorriendo los abdominales del chico con un dedo haciendo círculos.

Ninguno de los dos quería levantarse. Estuvieron un buen rato tumbados en el mismo sitio dejando florecer todo el afecto, en forma de caricias, besos y algunas palabras, que tenían guardado para el otro de cuando aún no eran pareja y los malentendidos entre ellos llenaban su vida. Después Ranma fue a tomar un baño y Akane a su habitación para bañarse después del chico.


Mientras desayunaban, Ranma y Akane, sentados de lado, mantenían los dos unas bobas sonrisas en sus labios mientras comían que ninguno de los presentes notó, o eso creyeron. Nabiki observaba a la pareja con una ceja levantada al ver que ambos se lanzaban miradas fugaces de reojo constantemente, más frecuentemente que antes. "Ha pasado algo entre ellos…" pensó la hermana mediana de las Tendo, "antes se miraban así de vez en cuando… ahora es más frecuente… y esas sonrisas… Tengo que descubrirlo…".

En ese momento sonó el teléfono y Kasumi se levantó para ir a responder a la llamada.

— ¡Akane, es para ti! — exclamó Kasumi desde el recibidor.

— ¡Voy! — Akane se levantó y se dirigió hacia el teléfono.

El chico de la trenza volvió a comer y, antes que Akane volviera, tuvo tiempo de terminar su plato y ver la televisión media hora. Cuando volvió la chica se sentó otra vez a su lado. Ranma la miró intrigado.

— Adivina qué ha pasado… — murmuró sonriendo Akane al oído de Ranma.

— Mmmmm… ¿para qué te habrán llamado…? ¿A Sayuri le gusta un chico? ¿A Yuka se le ha roto una uña?

— ¡Baka! ¡Ya no te lo digo!

— Anda… Akane… era broma… — Ranma empezó sacudir cariñosamente a Akane agarrándola por el hombro — dímelo…

Soun los miró sorprendido. Sin duda si hace unos meses hubieran tenido esas confianzas ya estarían casados. Volvió a maldecir a Genma interiormente.

— Está bien… — suspiró la chica peliazul haciéndose la ofendida, aunque ya no lo estaba, y volvió a acercarse al oído de Ranma — Yuka y Hiroshi están saliendo…

— ¿En serio? Era de esperar q… — Ranma no tuvo tiempo a terminar la frase que una anciana que se aguantaba por un bastón de madera se posó sobre su cabeza doblegándolo hasta que tocó el suelo con la frente.

— Buenos días, futuro yerno — dijo Cologne. Ranma se puso derecho de golpe y la amazona de un salto se plantó enfrente.

— ¿A…a qué viene eso…? ¡Momia! — exclamó el chico de la trenza — ¡Y no me llames así!

— He estado buscando en mi biblioteca sobre tu problema con el Nekoken — empezó la anciana ignorando a Ranma — y creo que he dado con el problema.

— ¿Cuál es? — preguntó preocupada Akane mientras Ranma, con cara de dolor, se cubría con ambas manos el lugar donde Cologne lo había golpeado al llegar.

— En un libro muy antiguo de mis ancestros sobre alteraciones físicas y mentales para el combate encontré algo que me llamó la atención. Esa 'mancha', para llamarlo de alguna forma, tiene origen en un desequilibrio mental del guerrero. No estoy diciendo que estés loco, solamente que hay algo que altera tu subconsciente. El libro decía que la causa más frecuente es que el guerrero en cuestión haya sufrido alguna experiencia terrible, devastadora… un… trauma. Sí. Esa es la palabra. ¿Novio? ¿Tienes algún trauma?

— N…no — respondió Ranma inseguro. La primera idea que le vino a la cabeza fue el recuerdo de tener el cuerpo sin vida de Akane en sus brazos, fría, y luego cuando Akane cayó por un precipicio delante de sus narices en el Templo del Gato. Solamente Ranma sabía cuánto sufrió al vivir esos momentos. Aún sufría al recordarlos, sentía que sus manos temblaban. Incluso algunas noches aún tenía pesadillas por su culpa. Pero el chico no iba a aceptar sus debilidades, por lo menos ahora no — no se me ocurre nada…


Notas del autor:

Como siempre gracias a todos por leer, dos veces gracias a los que también dejáis reviews y tres veces a mi betareader Naty :D Siento haber tardado tanto en subir este capítulo, por algunas razones no he estado muy inspirado esos días (y sí, soy consciente que he tardado más ahora que hay mundial que antes que estaba de exámenes jajaja)

Mi primer lemon… por favor, sed buenos conmigo x)

En fin, espero que os haya gustado el capítulo. Creo que, como diría Naty, se me ha derramado el azúcar, pero bueno, un poco de azúcar de vez en cuando no hace daño, no? x) es mi capítulo más meloso hasta la fecha. También he decidido posponer un poco la intervención de Ryoga y Genma porque me quedaría un capítulo demasiado largo y tardaría otra semana como mínimo en acabarlo…

Es cierto que el español es mi segunda lengua, pero yo casi me considero nativo, he tenido que pasar los mismos exámenes de lengua que el resto de españoles, selectividad, y todo eso… A lo mejor sí que al hablar español se me nota un acento raro pero es porque en mi día a día no lo uso mucho. En la región que vivo de España se habla otro idioma antes que el español... Bueno ya dejo de hablar de cosas sin interés y me pongo a responder reviews xd

ME ACABO DE ENTERAR QUE HE APROVADO FÍSICA 2! SOY FELIZZ! HA APROBADO CASI EL 30% DE LA CLASE YO INCLUIDOO!

netokastillo: por lo menos se han escabullido por una noche jajaja un saludo!

oOo Dark-yuki oOo: siempre he dicho que Ryoga me parece un personaje despreciable, un pseudohéroe que dice que se rige por el honor y a la hora de la verdad es el más rastrero de todos. También porque tengo más de un trauma de fics por cosas que le han hecho hacer algunos autores jajaja espero que el lemon te haya gustado, me ha costado a horrores… soy de España pero la selección no me despierta mucha simpatía, son unos arrogantes y les falta cojones. Me reí cuando les dieron un baño Holanda y Chile jajaja este mundial voy con Colombia. Un abrazo!

bry: he decidido cortar el capítulo mucho antes de lo que tenía previsto así que la tercera guerra mundial se pospone jajaja el lemon me ha salido mucho más largo de lo que esperaba (casi 5.000 palabras por un lemon jaja más que algunos capítulos anteriores). Y no me ofendo por eso jeje hace falta mucho más para ofenderme

DaniJIE: gracias por tus recomendaciones, voy a echarles un ojo a ver qué tal. Ya me he pasado también por el foro aunque la verdad está un poco inactivo. Un saludo!

Akane Tsukino Kou: gracias por tu review y me alegro que te gustara! espero que el lemon también que no sabes lo que me ha costado jajaja bastante incómodo la verdad… Además con el mundial cualquiera escribe ejemmm… Un saludo!

Naty: vaya un review! jajaja gracias por el cumplido siempre intento cuidar lo más posible mi redacción, cosa que hace que escriba más lento… eso de que Ranma se culpa demasiado ya lo justificaré, por eso no te preocupes ;) con este capítulo ya puedes imaginarte como… Con tantos cumplidos vas a lograr hasta que me ruborice jajaja Yo no comparto ese punto de vista que depende de lo que escriba el autor del fic puedan llegarme a gustar o odiar unos personajes. Para mí los personajes son como los caracterizó Rumiko y punto, están los personajes que actúan de una forma y los que actúan de otra, por eso si el autor cambia los papeles, por lo menos desde mi punto de vista, me distancio del fic y lo dejo de leer aunque eso ya lo sabes jeje con lo del lemon gracias por tus consejos (y por los que aún no me has dado porque he escrito esto antes de pasártelo jajaja) Con lo de que Ranma parece experimentado te doy la razón ya sé que si fuera del todo real él no sería así pero si todos los lemons fueran 100% reales Ranma en su primera vez duraría diez segundos jajaja triste pero cierto. Si tienes alguna sugerencia de capítulos anteriores también puedes decírmelo y si me convences lo cambio, aunque ya esté publicado todo se puede cambiar. En fin, gracias por tus palabras y un beso enorme!

Akane ackerman: gracias por tu review! un saludo!

Elena 79: no te preocupes por poner un review tarde jaja nadie te obliga aunque son muy agradecidos ;) gracias por tus palabras y creo que ese es el mejor cumplido que alguien le ha hecho a mi escritura: "sexy" jajajaja un beso!

kunoichi saotome: gracias por tus cumplidos, me siento muy halagado :D es muy grato que alguien reconozca el esfuerzo que hago para escribir así. En cuanto a lo del drama, tengo una idea que hace tiempo que llevo en mente pero no creo que lo escriba, sería muy duro para mí, si lo empezara no creo que lo terminara. Además el 80-90% de los fics de esta página son dramas, y ese género tampoco es que me despierte mucha simpatía, básicamente porque no me gusta sufrir, además muchos de estos fics tienden a forzar demasiado la situación y yo me desespero y los dejo… En fin, un abrazo!

Olii's-Chan: holaaaa! gracias por tu review! espero que este capítulo también te haya gustado y un saludo!

Astron: jajaja gracias por tu review! un saludo!

Koisshi Saotome: gracias por tu review, voy a mirarme eso del distrito. He puesto ciudad de Nerima? O solamente Nerima? No es correcto así? gracias por tus palabras de ánimo y espero que cuando llegues hasta el capítulo actual dejes otro review diciendo qué te parece!