Ante todo, Hola a todos. Siento no haber respondido los reviews anterior con dedicación como me hubiera gustado, pero es que no tenía tiempo y quería dejar subido el capítulo. Hoy sí os voy a contestar.

Rosh bernal: Hola! Me alegro que te gustase. Pensé que no iba a gustar porque me pasé un poco con Akino (aun queda que veas como termina todo) pero lo hecho, hecho está. Sobre Sakura y Shaoran... pienso que las cosas se encauzaran solas. Tiempo al tiempo. Shaoran descubrirá la verdad en breve, aunque poco a poco, ya verás... sigue leyendo, plis!

dA-tOnKs: Hola! Aquí tienes la continuación, espero que puedas leerla pronto y que no me mates después, jeje.

Te comprendo perfectamente, Shaoran es estúpido, pero creo que hoy vas a cambiar un poco de parecer... ya verás.

Hanalchigo: Veamos, Hanalchigo, tienes razón en que es muy triste y todo eso, pero debes comprender a Shaoran, está tan conmocionado y avergonzado que no es capaz de decir nada. Ya verás como en este capítulo se disculpa de otra manera que no son palabras. Lee este cpítulo y me cuentas después, vale?

Nicole: Gracias. Espero que sigas leyendo!

Chibik-Lady: Que razón tienes al decir que tenía varios capítulos escritos! porque ahora con los estudios, escribo menos. Aunque tengo algunos capítulos más escritos, voy a ir más lento actualizando para que no se me terminen de agotar. Shaoran se merece sufrir (y lo hará) pero también ser feliz, y lo será, aunque tendrá que luchar con uñas y dientes para no dejar escapar lo que tanto añoró y que ahora ha perdido por culpa de mentiras y desconfianzas.

Sobre los comentarios hacia Sakura... necesitaba calentarlo para hacerle soltar un comentario que me llevará directa a un final... que me encanta! Sigue leyendo, porfis!

gabyhiatt: Nadie hasta ahora no me ha comentado nada de Sue... me alegro que me lo comentes porque ya te digo que tengo su final casi listo! jeje... Las pagará todas juntas! YA VERAS

nelee SyS: Hola! Me alegro que te guste la trama, es un alivio para mí. Shaoran se dará cuenta de todo pronto, creo que en el próximo capítulo... o el siguiente? no sé, pero ya lo tengo escrito, dale tiempo al tiempo!

Por cierto... ¡Yo no tardo en actualizar!

Bombon asesino: Sí, quizá se lo merezca, pero preferí poner otra escena en vez de esa. Para mi gusto, está mejor esa... Pero lee primero y luego me lo vuelves a comentar y ya te explico más extendidamente. No quiero contarte nada antes de que ocurra, tú sí?

Los reviews positivos siempre suben la moral y ayuda al autor a continuar la historia con ánimos; sin embargo, los negativos, pero constructivos, ayudarán al autor a ser mejor escritor.

Amanda

Capítulo XIII

Akino volvió a despertar varias horas más tarde con un fuerte dolor de cabeza tras la última paliza. Abrió los ojos lentamente para ver la situación a su alrededor. Volvía a estar tumbada en el suelo, atada de pies y manos, aunque esta vez, las manos no las tenía a sus espaldas, sino que ahora descansaban sobre su vientre. Justo delante de ella, a solo dos metros, estaba el sexto hombre, desparramado en una silla mirándola con esos ojos... con esa mirada sádica. Él sonrió cuando notó que ella lo miraba.

Hola, tesoro, veo que ya has despertado.― Se levantó lentamente de la silla y comenzó a andar a su alrededor, como un depredador a su presa.― ¿Cómo te sientes? Lista para más?― Lo cierto es que Akino estaba bastante mal. La cabeza le daba vueltas, las costillas estaban tan mal como su abdomen, que había sido lo que más había sufrido de su cuerpo, pues parecía que al sádico le encantaba patearla como un a un saco de patatas. Su cara no había sufrido demasiado, a penas unos puñetazos que no le dolían nada en comparación con otras partes del cuerpo. Tenía todo el cuerpo entumecido, en especial la espalda y los hombros, y ni que decir de sus muñecas que le escocían como si le hubiesen echado sal a sus heridas. En conclusión, Akino no creía aguantar otra paliza más, de echo, creía que iba a volver a desmayarse en cualquier momento.

Él le tiró del pelo hacia atrás para que ella levantase la cabeza y así poder mirarlo a los ojos.

Preparada?― Sonrió enfermo mientras una mano de acariciaba el cuello desnudo. Ella comenzó a temblar de nuevo y deseó que todo se acabara ahí, que todo terminase, estaba cansada, muy cansada... muy...cansada...

Al final no pudo permanecer más tiempo consciente y terminó desmayándose de nuevo, quedando a merced del hombre que la miró furioso. ¡No podía desmayarse ahora! Él necesitaba ver su rostro, encogido por el dolor mientras lloraba silenciosamente...

Un golpe y varios gritos lo alertaron. Soltó a la chica y corrió a la puerta para averiguar qué estaba sucediendo. Sin necesidad de abrirla escuchó más golpes y gritos y eso significaba solamente una cosa: Sakura había llegado.

Sonrió con maldad. La quería. La quería en sus brazos y por fin la iba a tener, toda para él. Rió con impaciencia. Miró a Akino que seguía atada y amordazada. Una pena que estuviese inconsciente, se perdería la mayor parte del espectáculo, pensó antes de salir por una de las tres puertas que había en aquella sala, pensando en sorprender a Sakura por la espalda.

Pero grande fue su sorpresa cuando diez minutos después llegó a la sala continua a donde se llevaba la contienda. Sakura no estaba allí! Estaban sus guardianes y su amigo el reencarnado. Pensaba con desdén. Se había equivocado, Sakura no iría sola sin ellos detrás.

Con rabia corrió de nuevo para la sala donde estaba la chica. Debía llevársela de allí antes de que los encontrasen.

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El dolor la despertó de nuevo. Todo su cuerpo se contraía con dolor, luchando contra el temblor que el frío le provocaba. Abrió lentamente los ojos. Estaba sola, por primera vez, sola. Intentó incorporarse, pero la punzada en el costado y el súbito mareo la hicieron tumbarse de nuevo. No se encontraba bien, tenía náuseas, frío, mareo... pero debía aprovechar el momento, pues tal vez no tendría otro.

Se incorporó lentamente hasta quedar sentada, reprimiendo un gemido al notar contraerse su abdomen. Al ver sus ataduras, supuso que al soltar las ataduras del techo, sus manos quedaron adelante. un grave error por parte del hombre. Con otro esfuerzo descomunal, se inclinó hacia delante y desató como pudo las ataduras de los pies. Ignoró cuanto pudo el fuerte dolor que todo su cuerpo le mandaba, hasta que por fin, sus pies fueron libres.

Intentó liberar sus muñecas, pero le escocían demasiado, por lo que prescindió de ello. Se levantó lentamente apoyándose en la pared, intentando mantener la calma. Miró a su alrededor y vio tres puertas. A dónde iría?

Notó que ruidos provenían de una de las puertas, la más alejada a ella. ¿Qué estaría sucediendo allí? No podía pensar, la cabeza le daba vueltas ¿Cuál escogía? Desechó cualquier pensamiento racional y se decidió por la que más cerca estaba de ella.

Agarrándose de la pared, fue hasta la puerta, que se abrió sin problemas hacia el exterior del edificio. Sin pararse a pensar que eso podía ser una trampa, salió de allí lo más rápido que su cuerpo podía, esperando llegar hasta la espesura del bosque, a pocos metros de allí.

Se adentró lo más que pudo en la espesura, intentando mantener al dolor fuera de su mente, y a su mente dentro de la situación. Tenía mucho frío, temblaba e intentaba desesperadamente frotarse los brazos. La vista la tenía borrosa y le costaba respirar.

No duró mucho más. A los pocos metros, a los pies de un gran árbol, cayó al suelo, inconsciente.

Caminaban lentamente por el bosque, escondiéndose entre los matorrales y avanzando conforme el camino se veía despejado. Aquellos bosques eran muy frondosos, llenos de matorrales, enormes ramas y miles de hojas que amortiguaban los sonidos de pisadas. Miró de nuevo a todos lados y pudo distinguir a varios metros a su tío, agachado tras un árbol estudiando el terreno para dar el siguiente paso. Con él estaba Keroberos, en su forma falsa, revoloteando sobre sus cabezas, intentando distinguir algo entre la espesura. Desde allí sólo se podía ver un punto amarillo diminuto que volaba en círculos como un águila buscando su presa.

Con él estaba Mako-moon, la guardiana de Akino, que también en su forma falsa intentaba sentir a Akino conforme se iban acercando al edificio.

Volvió a mirar a su tío que esta vez le señaló un hueco en la tierra, entre dos raíces. Ambos corrieron hacia allí, ocultándose inmediatamente.

Esperemos, Eriol dijo que nos avisaría cuándo debíamos entrar.

Crees que consigan distraerlos?― Shaoran lo miró divertido.

Más que eso. Eriol puede acabar con todos de un golpe, pero entonces no se divertiría.

Qué hombre más raro― Opinó Xen mientras se incorporaba un poco y miraba a su alrededor.

No lo sabes tú bien!― Dijo mientras recordaba los métodos de la reencarnación para hacerle cambiar las cartas a Sakura.

Akino está cerca― Murmuró la gata. Ambos la miraron. La pequeña guardiana estaba tumbada en el suelo, desfallecida, como si hubiese corrido una gran distancia.

¿Dónde?― Le preguntó Shaoran incorporándose un poco también.

No sé. Estoy muy débil y ella también.― Mako intentó incorporarse pero sus patitas no la sostenían y cayó de nuevo.

Mierda!― Xen la cogió entre sus brazos y miró a su tío.

No podemos esperar más...― Le decía Xen

Siento su presencia!― Les gritó Kero desde el aire. Ambos se levantaron rápidamente y se concentraron. Sí, ellos también, aunque era muy débil estaba cerca. No sentían ninguna presencia más, así que no se molestaron en ocultarse cuando salieron corriendo.

La distinguieron a lo lejos por el corto camisón verde que destacaba como si llevara luces de neón en él. Corrieron más rápido cuando la vieron e inmediatamente llegaron a su lado.

Aki!― La llamaba Kero mientras movía su cara con sus manitas, pero ella no respondía.― Despierta, Aki...

Dios santo!― Exclamó Shaoran mientras comprobaba su pulso. Dejó en el suelo a la guardiana para desatar las cuerdas que la tenía maniatada.

No respira bien― Informó Xen apoyando su oreja en su pecho. Notó cómo aun inconsciente, temblaba ligeramente. levantó la cabeza y se aceró a su cara. Le tocó la frente y notó que ardía en fiebre y que estaba empapada en sudor― Debemos llevarla al hospital ya! Está ardiendo en fiebre!― Shaoran preocupado lo comprobó también cuando terminó de desatarle las muñecas.

Dios santo!― Exclamó mientras le apartaba el pelo de la cara. Se incorporó y quitándose el abrigo que lo tapaba, la cubrió. Un crujido a pocos metros lo alertó. Con rapidez transformó su talismán en espada y se preparó para el ataque. Kero a su lado hizo lo mismo mientras que Xen cubría a Akino.

Son Yukito y Xya!― Informó Kero. Dos figuras se veían acercarse con lentitud y dificultad. La larga cabellera rubia de Xya fue lo que los identificó. Caminaba en su forma falsa agarrada a Yukito, luchando para no caer. Shaoran se acercó a ellos y los ayudó a llegar hasta Akino.

Aki― Murmuró la guardiana cayendo sentada junto a la chica. Gateando se acercó a ella y la estudió.― Está muy débil y tiene golpes por todos lados!― Yukito se agachó junto a Mako y la cogió en brazos.

Qué hacéis aquí? Acaso a ocurrido algo?― Preguntó Xen aun junto a Akino.

Xya ha comenzado a debilitarse y yo la he sacado de allí.― Dijo preocupado tanto por Akino como por las guardianas.― Todo va bien, no os preocupéis, Eriol y Key pueden con todos.

Saben ya quien le ha ha hecho eso?― Dijo señalando a su hija.

No exactamente. No estaba con los demás, pero tampoco lo hemos visto.― Shaoran estaba colérico. Se giró inmediatamente y comenzó a dar órdenes.

Xen, tú y Kero llevaos a Akino al hospital. Yukito, encárgate de las guardianas que yo voy a acabar con un hijo de puta.

Sólo te informo de que ese tipo vale más vivo que muerto― Dijo Yukito.― Él tiene muchas cosas que contar.

No creo que llegue a ver eso.― Dijo furioso y Yukito no dijo más, pues entendía perfectamente a Shaoran, así que se puso manos a la obra.

Kero se transformó inmediatamente y Shaoran ayudó a Xen a acomodar a Akino de manera que no cayese y a la vez estuviese bien protegida del frío.

No tardes, tío.― Dijo antes de salir volando de allí.

No lo haré.― Dijo para sí antes de echar a correr hacia el edificio que estaba a pocos metros de allí.

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Eriol acababa de dejar inconsciente al último de los soldados que custodiaban la casa y ahora se disponía a ayudar a su hijo con los cuerpos de todos estos.

Papá, no siento a Akino.― Informó muy asustado.― Xya se ha marchado muy débil, crees acaso que...

Ni lo digas.― Arrastró a un par de hombres y los ató juntos.― Akino estará bien.― Miró como su hijo bajaba la mirada y continuaba atando a los hombres.― No te preocupes, Key. Shaoran no permitiría que le sucediese nada.― Sonrió.

Cómo puedes estar tan seguro? Hasta hace unas horas no quería saber nada de ella.― Suspiró.

Todos cometemos errores.― Ató al último hombre que había en la sala y miró a su alrededor. Había diez hombres, los que él esperaba, pero faltaba uno y el más importante, el mal nacido que había secuestrado a la pequeña Aki. Pero aunque deseaba poder acabar él mismo con él, habían acordado que fuese Shaoran quien se encargarse de él. Rogaba por Akino y por Sakura, pues si Sakura perdía a su hija no tendría nada más por lo que vivir

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Toya entró en la habitación con cuidado, esperando encontrar a una Sakura completamente dormida, pero para su sorpresa seguía despierta y esta vez de pie. Miraba fijamente por la ventana apoyada en la percha de su suero, esperando cualquier señal de su hija.

Él la entendía, Dios sabe que sí, se le partía el alma de solo verla allí, indefensa, angustiada y deshecha. Odiaba toda esa situación y a la magia, que era la única culpable de todo lo que le había sucedido a su pequeña hermana desde siempre.

Toya,― Dijo Sakura girándose para verlo― No sabía que estabas aquí.

Qué haces levantada? Hace solo unas pocas de horas que has sufrido una conmoción y sin embargo lo único que se te ocurre es que arriesgarte a sufrir problemas mayores.― La regañó mientras la ayudaba a caminar hasta la cama lentamente.

Lo siento, pero no podía quedarme sentada a esperar.― Se disculpó mientras se volvía a tumbar de nuevo. Toya la arropó.― Tengo tanto miedo, Toya.

Lo sé. Pero debes pensar en ti ahora.― Le acarició la cabeza tiernamente― Li se encargará de encontrarla.― Sakura contuvo sus lágrimas unos segundos, pero la angustia y la tristeza eran tan grandes que no las pudo contener más tiempo. Toya la abrazó mientras en su interior rogaba por que todo acabase de una vez, que su hermana y su sobrina puedan ser felices de una vez por todas y que el ex mocoso de Li no las dañase más de lo que lo había hecho.

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Akino se movía inquieta en sus brazos mientras susurraba palabras inteligibles en sueños. Xen la agarró más fuerte, abrazándola con cariño y preocupación mientras Kero volaba lo más rápido que sus alas le permitían.

Nunca pensó que la niña mocosa que había conocido hacía solo unas semanas pudiese despertar en él un sentimiento tan profundo como el que ahora sentía. Cariño, un enorme cariño lo inundaba cuando la veía así, desprotegida y vulnerable, pero no solo ternura lo invadía, sino que una mezcla de preocupación, miedo y terror lo inquietaba. No podía evitar temblar de rabia cuando se imaginaba lo que el hombre del concilio le había hecho. Miraba sus heridas y cada una de ellas le contaban una historia diferente y hacía a su imaginación inventar imágenes cada cual peor.

No...― Consiguió entender Xen entre los delirios de la chica― mamá... no... es una trampa... vete...― Xen la abrazó más fuerte angustiado mientras veía cómo iban llegando a la ciudad, por lo que subieron más, hasta convertirse en simples puntos para cualquiera que los viese desde el suelo.

Tranquila, todo va a estar bien.― La mecía con cariño mientras la agarraba fuerte e iban descendiendo lentamente.

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Tomoyo y Kaho habían remplazado a Toya cuando se fue hacía una media hora. Ambas estaban tan preocupadas como ella, lo sabía, pero lo escondían para no preocuparla más. Kaho lo disimulaba muy bien, pero Tomoyo era un libro abierto para ella. Sabía que estaba angustiada por Akino, pero le preocupaba más que Eriol y Key llegasen sanos y salvos. No la culpaba, ella también sentiría igual si a quien se hubiesen llevado fuese a cualquiera de los hijos de Tomoyo.

Suspiró inquieta mientras escuchaba de fondo la charla que tenía las mujeres. Aino y Yui se habían quedado fuera pues no querían molestar, según sus madres, pero ella sabía que no las querían dejar pasar pues seguro ellas estaban tan mal que aumentaría su ansiedad, algo imposible.

Entonces sintió unas presencias conocidas. Se incorporó con rapidez y se concentró para sentirlas.

Kero... Xen... y... ¡Dios, Akino!― Gritó. Se intentó levantar, pero Tomoyo la sujetó a tiempo.

A dónde vas?― La regañó.― Debes descansar.

Akino está aquí!― Gritó mientras se echaba a llorar.― Está muy débil, debo estar con ella.― Se levantó de nuevo y agarrándose al suero, salió de allí antes de que cualquiera de las dos pudiese reaccionar. Inmediatamente salieron tras ella.

Xen, con la desfallecida Akino en sus brazos, entró corriendo en las urgencias del hospital. Notaba como la temperatura de la chica había aumentado y comenzaba a provocar temblores en su cuerpo otra vez.

Lo siguiente pasó tan deprisa que a Xen le costó reaccionar.

Toya Kinomoto se acercó corriendo con una camilla donde él la dejó con cuidado. Comenzó a hacerle un chequeo rápido para poder tratarla y al igual que Xen notó que algo le impedía respirar. Del bolsillo de la bata blanca que llevaba sacó unas tijeras y le hizo un corte en el camisón, dejando al descubierto todo el torso únicamente tapado por un discreto sujetador blanco. Lo que Xen vio allí lo dejó paralizado. Tenía todo el torso ennegrecido e hinchado!

Hay que llevarla al quirófano ya!― Gritó Toya a las enfermeras que esperaban órdenes. Un montón de palabras técnicas comenzaron a salir de su boca mientras corrían por los pasillos hacia los quirófanos de urgencias.

Tú quédate aquí.― Le ordenó Toya antes de desaparecer con Akino. Xen, que aun estaba aturdido no le quedó de otra que obedecer. Se sentó cansado en una de las sillas de espera mientras rogaba por que todo saliese bien.

Escondió su cara entre sus manos hasta que unas rápidas pisadas lo hicieron reponerse.

Sakura!― Se levantó rápidamente para ayudarla, pero ella lo agarró de la mano y lo miró a los ojos. Algo en Xen tembló cuando los ojos de Sakura, vidriosos, lo miraron aterrorizados, pidiendo una sola noticia de su hija.

Por favor, Xen, cómo está ella?― Xen no contestó aún. La dirigió a los asientos blancos de la sala de espera y casi la obligó a sentarse. Entonces cayó en la cuenta de que no estaban solos, sino que las dos primas de Akino también estaban allí junto a sus madres.

Yui también se acercó a él y sin hablar le pidió información.

No sé cómo está, solo Kinomoto podrá decíroslo.― Dijo apartando la mirada. No quería angustiarlas más contándoles lo que había visto. Esa gran mancha no pintaba nada bien, pero no iba a alarmarlas antes de tiempo.

Pero estaba muy grave?― Continuó Sakura.

Estaba inconsciente y con algunos golpes, pero eso no quiere decir nada.― Las calmó.― Es mejor que esperéis a que Toya vuelva y os diga algo más concreto, hasta entonces es mejor esperar.― Sakura se echó a llorar y se encogió en su asiento mientras soltaba toda la tensión acumulada durante esas horas. Tomoyo la abrazó mientras que Kaho consolaba a las dos chicas que seguían sollozando.

Se va a poner bien, ya veréis.― Sonrió― Akino es fuerte y puede con esto.― Yui asintió tristemente pero las lágrimas continuaban cayendo silenciosamente. Aino por su parte estaba retraída, ausente, pero ya había dejado de llorar. Kaho las hizo sentarse a las dos junto a Xen que no podía evitar dejar de pensar en la paliza que habrían debido de darle para que acabase así. Su tío iba a hacerle pagar al muy infeliz, pero tal vez fuese lo peor, pues no sabrían quienes del concilio estaba tras todo eso.

Después de eso, su tío iba a tener que tragarse todo lo que le dijo a Sakura, pedirle una disculpa e intentar acercarse a su hija, aunque tal y como conocía a Akino, sabía que era realmente difícil. Era muy tozuda y orgullosa (al igual que su padre) y tendría que hacer lo imposible para poder acercarse a ella o a Sakura.

Sakura a su lado se levantó con dificultad y apoyándose en su suero, comenzó a caminar en círculos.

Sakura, por favor, no hagas tonterías!― La regañó Kaho e intentó acercarse a ella, pero no se lo permitió. Aun vestida con el pijama del hospital y una fina bata rosa, Sakura seguía viéndose guapa y elegante, aun cuando tenía su largo cabello enmarañado, o cuando la enorme venda le cubría media cabeza.

No puedo quedarme sentada o me volveré loca.― Dijo frotándose el brazo que aun tenía el suero conectado.

Estate quieta o te harás daño― Le pidió Kaho mientras le colocaba bien los tubos (Ella trabajó de voluntaria en el hospital hacía unos años). Sakura la dejó hacer y cuando acabó, siguió andando en su pequeño circuito. Le empezó a doler la cabeza y como estaba mareada se sentó de nuevo.

Varias enfermeras salieron del quirófano y todos se levantaron sinmultaneamente. Pero tras unos minutos volvieron a entrar sin decir nada.

Sakura se dejó caer en su asiento y se echó a llorar de nuevo. En esos momentos entraron corriendo Shaoran, Eriol y Key.

Eriol, Key!― Tomoyo se echó a los brazos de su esposo y su hijo, siendo seguida por Aino que comenzó a llorar de alegría. Tomoyo besó a su marido y a su hijo antes de comenzar una revisión exhaustiva de posibles lesiones. Aino en cambio tras abrazarlos, se pegó como una lapa a su hermano, de donde no se separó. Shaoran se acercó a Xen y a Sakura que los miraba angustiada.

¿Cómo está?― Xen, incapaz de hablar en ese momento, encogió los hombros. Shaoran, cansado se sentó a su lado a esperar noticias. Sakura seguía encogida en su asiento llorando silenciosamente pero Shaoran no era capaz de dirigirle la mirada, pues temía su reacción (Y que razón tendría si lo miraba con odio!) así que se quedó en silencio, escuchando los suaves sollozos y maldiciéndose por todo lo ocurrido. Si la hubiese creído... ni su hija ni ella misma estarían en ese hospital. Se restregó la cara con las manos, impaciente mientras que veía como Eriol abrazaba a su familia. Él quería eso. Quería una familia como la de Eriol donde el amor abundaba en cada rincón. Suspiró fuertemente. Eriol se dirigió hacia Sakura y se arrodilló a sus pies. La hizo mirarlo. Ella levantó la cabeza y mostró sus rostro empapado. Shaoran creyó ver allí a aquella chiquilla tierna, dulce e inocente de diez años que se echó a llorar en sus brazos cuando su amor platónico la rechazó.

Sakura, no llores, todo va a estar bien.― Sakura abrió mucho los ojos al recordar su frase. Hacía tantos años que nadie la pronunciaba que la descolocó.― Se va a poner bien, pero tú necesitas descansar, sino Toya no va a dejarte verla más tarde.― Sonrió tiernamente. Sakura se echó a sus brazos agradecida y lloró en su hombro. Eriol la abrazó como un padre lo haría mientras Shaoran los miraba celoso. Él quería estar en el lugar de Eriol, consolándola... era su hija la que estaba grave, no? Él tenía más derechos! Claro que los perdió todos tras ese día...

¿Qué sucedió?― Interrogó Sakura tras unos minutos.― Y Yukito, Kero, Xya y Mako?― Eriol miró nervioso a Shaoran y decidió mentir, pues el estado de las guardianas era directamente proporcional al de su ama y no quería alarmarla más.

Se están encargando de unos asuntos.― Claro que tampoco era una mentira, pues esos asuntos eran Xya y Mako...― Pero no te preocupes ahora por eso, Li y yo ya nos estamos encargando de todo.

Ha sido el concilio, verdad?― Eriol asintió con tristeza mientras miraba de reojo a Shaoran que estaba perdido en sus pensamientos.

Sabes qué, tía?― Se acercó Key y se sentó a su lado, donde antes había estado sentada su madre.― Tenías razón, era una trampa, estaban esperándote a ti.― Tuviste que ver sus caras al reconocer a mi padre.― Sonrió tristemente― palidecieron.

No me extraña― intentó reír.― Seguro que entre los dos les distéis una buena lección.

Sí y ahora están en manos de las autoridades mágicas.― Informó Eriol.

Jamás se volverán a acercar a ella.― Dijo Shaoran aun con la mente perdida pero furioso― Juro que jamás le volverán a tocar un pelo!― Se levantó y se dirigió a la pared de enfrente donde asestó un puñetazo. Se hizo algunas heridas que comenzaron a sangrar, pero no les hizo caso; de hecho, ni si quiera las notaba.

Se giró y lentamente se acercó a Sakura. Todos se alejaron un poco para dejarles intimidad, aunque no se perdieron ni un solo detalle de la conversación.

Sakura...― Se agachó frente a ella y le cogió las manos, acariciándolas suavemente.― yo...― bajó la mirada unos segundos hasta que se decidió a hablar.― ...lo siento.― volvió a bajar la mirada.― Todo esto pasó por mi culpa. Debí creerte.

Shaoran― Le agarró la cara con suavidad para que la mirase a los ojos. En ellos vio dolor, preocupación... esperanza...― Es culpa mía.― Ahora era ella la que bajó la mirada― El día que te conté todo no te dije toda la verdad, sino que me limité a afirmar todo lo que tú me reprochaste.― Shaoran a penas se sorprendió, pues a la vista estaba que lo del concilio no era ninguna treta para engañarlo. ¿Qué más le estaba ocultando?

Por qué?― Se limitó a preguntar.

Cuando tú me acusaste de querer atarte con Akino y cuando te negaste a aceptarla... me quedé tan petrificada que no pude contestar. A partir de ahí todo se enredó. Cada cosa que me decías se me clavaba en el alma y me quitaba las fuerzas. Harta, me limité a afirmarte todo para poder terminar el sufrimiento.― Shaoran la miraba con dolor, pues ahora recordaba lo cruel que había sido aquel día con ella y con Akino.

Sakura, lo siento, yo...― Ella no le dejó continuar. Le tapó la boca y negó.

La culpa es mía. Si te hubiese contado toda la verdad de golpe en vez de a cachos, tal vez no te hubieses hecho castillos de arena intentando averiguar el resto. Comprendo que estabas tan furioso y sorprendido que actuaste así. Perdóname tú a mí.― Shaoran sonrió. Hacía tanto que no sonreía!

Sólo si tú me perdonas a mí.― Sakura se lanzó a sus brazos y hundió su cabeza en su hombro, donde respiró su olor tan inconfundible y que tanto había echado de menos. Shaoran también la abrazó con cariño mientras sentía como su corazón latía a mil por horas al recordad los viejos tiempos.

Entonces, me contarás toda la verdad?― Preguntó él separándose un momento. Ella agachó la cabeza y asintió.

Pero no ahora. Cuando sepamos que Akino está fuera de peligro te lo contaré.

Nuestra hija, Sakura― Sonrió alegre.― No puedo creer que me negase el poder estar con ella, reconocerla...― Suspiró avergonzado. Sakura recordó entonces a Sue y su amenaza.

Shaoran, tengo que pedirte un favor.

Di

Es necesario que Sue no se entere que te reconciliaste conmigo, y mucho menos con Akino.― Él frunció el ceño muy desconfiado.

Por qué?

Mañana, cuando te cuente toda la historia, lo entenderás.― Él asintió no muy convencido. A ellos se acercaron los demás, felices de ver que las cosas se iban solucionando entre ellos.

Me alegro, tío, de que abrieses los ojos.― Shaoran miró a su sobrino y sonrió leventente.

Tenías razón, lo siento, debí haberte escuchado. Te lo he estado haciendo pasar mal todo este tiempo, no?

Bueno...― Le quitó importancia.― Mirad! Ya salen!― Informó cuando la puerta se abrió y un par de enfermeras vestidas de verde salieron ya más tranquilas que antes. Todos corrieron a preguntarle.

La intervención ya ha concluido, el doctor Kinomoto no tardará en salir y darles toda la información que necesiten.― Con una sonrisa de disculpa, se alejaron de ellos.

Por sus caras, parece que todo ha salido bien― En ese momento salió Toya, aun con el gorro puesto y la mascarilla colgando del cuello.

Toya!― Se acercó Sakura lo más rápido que el suero le dejó.― Cómo está?!

Tú qué haces aquí?!― La regañó― Te dije que no te movieses de la cama!

Toya!― Le regañó su mujer.― Dinos cómo está primero!― Toya soltó un resoplido malhumorado, pero entendió que lo primero era lo primero. Todos tenían la mirada puestas en él, todos estaban igual de ansiosos. Miró a Shaoran, juntó a Sakura y una rabia le inundó, pero le prometió a Sakura que no se metería. Suspiró para calmarse y dar la noticia.

Se va a recuperar― El silencio que se había hecho se rompió al instante. Algunos como Sakura, Yui y Aino se echaron a llorar, mientras que los demás sonreían y celebraban con abrazos y besos.― Pero..― todos se callaron para escucharle.― Va a estar un par de días en observación, después la subiremos a la planta. Va a estar una o dos semanas ingresada. Todo depende de lo rápido que se recupere. Tiene dos costillas rotas y varios órganos afectados. Ha tenido una hemorragia interna que hemos podido detener a tiempo.

Pero entonces, se pondrá completamente bien?― Preguntó Tomoyo

Sí. Akino es fuerte.― Sonrió

Puedo verla?― Sugirió Sakura. Toya arqueó las cejas al verla allí, con el pijama y la bata, conectada al suero y la cabeza vendada.

Si te dejo verla cinco minutos... prometes que luego irás a tu habitación y descansarás?

Lo juro!― Gritó entusiasmada.

Pero necesito que no te exaltes, no es bueno para ti ni para Akino.― Dijo antes de desaparecer de allí con Sakura tras de él.

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El concilio ha fallado, tal y como lo esperabas― Sonrió Sue Li mientras se acercaba a Romi por la espalda. Él se giró a mirarla sonriente.

Un buen trabajo por tu parte. Conseguiste convencerlos para que la matasen. Ahora están a mi merecer... las dos.― Rió con maldad.

Pero no todo ha salido tan bien. Ahora Shaoran estará más unido a ellas que nunca. cómo haremos? yo quiero su poder, no por nada he tenido que aguantarlo todos estos años! Y quería incluso que tuviésemos un hijo! ― Puso cara de horror― Tener que aguantar un bombo por nueve meses! Y encima tener que fingir alegría! Qué fastidio!

Cómo eres!― Rió el otro mientras le besaba el cuello.― Y cómo le convenciste?

No lo hice. Yo le hice creer que sí quería tener hijos, pero luego me encargaba de que eso no sucediese. Luego llegó el mocoso y entonces Shaoran dejó de insistir.

Es cierto, ¿Por qué tenéis que cargar con semejante engendro?― Sue se separó de él y cogió una botella de vino ya abierta y se sirvió una copa.

Sus padres se desentendieron de él y el caritativo de Shaoran aceptó ser su tutor.― Sonrió sarcástica― Sus padres lo tuvieron porque les obligaron.

¿Quién?

El concilio, quién sino? Les encanta manejar la vida de todos... Pero bueno, tuvieron a Xen hasta que cumplió cinco años. Hasta ese entonces, sus padres a penas lo veían, pues se excusaban con el trabajo.

»En una visita a su primo lejano, Shaoran notó que tenían un hijo. Él nunca había sabido de él, algo extraño, pues es el jefe del clan, así que tras un par de días decidió criarlo él.

De buenas a primeras?

Hay que admitir que de pequeño, Xen era tierno y se ganó el corazón fácilmente de Shaoran y al ver que sus padres no lo querían...

Tú no te negaste?― Preguntó sorprendido antes de coger la copa que tenía ella para darle un sorbo al vino.

Pues claro! Pero en aquel entonces el efecto del hechizo que el concilio y yo le lanzamos dejó de hacer efecto y estaba cada vez más distante conmigo. Se negó a escucharme y adoptó a Xen.

Hechizo?― Sonrió divertido Romi mientras la abrazaba por la espalda.― Tuviste que hechizarlo para que se casara contigo?

No, más bien fue para que dejase a la furcia de Kinomoto. Lo demás fue fácil.

Claro, estaba hechizado, cómo no iba a ser fácil?― rió. Ella le pegó en el brazo.

No te rías!― Y así comenzaron una lucha de cosquillas y golpes que terminaron en la cama.

Continuará...