Autor Original: Kyameru
ID: 4801712
Notas de la traductora:
¡Aloha~!
En la actualización anterior no subí nada de este porque no me di cuenta de que estaba actualizado y no había podido traducirlo, así que lo he dejado pendiente hasta la próxima actualización. Lo habría subido al día siguiente pero prefiero actualizar los fanfic todos juntos un mismo día. Aun así, como podéis ver, las actualizaciones en este fanfic van lentas así que tened paciencia.
Y ya si, sin más dilación, ¡que lo disfrutéis~!
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Capitulo 13: Poderes robados y un pequeño zorrito
El tengu de piel oscura siguió a su amante por los escalones del templo. No estaba seguro de lo que Kise quiso decir cuando dijo que sabía lo que estaba pasando. Alguien, de algún modo, le mató…pero, entonces, ¿por qué el demonio pelirrojo decía que era alguien más quien lo hizo? Llegaron al pie de la escalera y el zorro de nueve colas regresó a su forma original y comenzó a correr. Aomine se transformó también y batió las alas con fuerza. Estaba empezando a perder de vista al zorro dorado y aleteó con más fuerza. Solamente podía sabía dónde estaba su amante por su olor. Detrás de ellos iba Kuroko montado en la espalda del dios tigre.
"¿A dónde vamos?" preguntó Kagami.
"Creo que tengo una idea…" respondió el onmyouji.
Kagami siguió corriendo pero miró atrás durante unos segundos para ver a su amante antes de continuar. Todos llegaron frente a unas cuevas. Momoi había regresado a sus cuevas, dándose cuenta de que algo iba mal ya que había dejado de ver a Murasakibara en el templo. El tritón y el demonio pelirrojo estaban de pie junto a la Reina de la Muerte. Ella se detuvo frente a las cuevas.
"Yo…" empezó a decir la reina de pelo rosado "No puedo entrar"
Kagami, Kuroko, Kise y Aomine vieron como Momoi colocaba su mano frente a la cueva y un rayo cegador recorrió sus dedos. Momoi vio que sus dedos y huesos eran visibles durante un momento, cosa que todo el mundo vio, pero regresó a la piel y la carne. La Reina de la Muerte les miró. Akashi y Shintaro se miraron el uno al otro y volvieron a mirarla.
"Alguien ha despojado a Momoi de sus poderes" Kuroko puso la mano en su barbilla, pensando lo que había sucedido.
"¿Qué?" Aomine estaba sorprendido. Era la primera vez que escuchaba que los poderes de la Reina de la Muerte eran robados pero, ¿quién lo había hecho?
Momoi fue con Akashi.
"Alguien ha robado tus poderes también. Por eso seguramente es por lo que Murasakibara murió antes de que fueses capaz de cortar su hijo de la vida"
Akashi la miró.
"No es solo eso, Maestro…"
Comenzó a desaparecer, los ojos de Shintaro se abrieron ampliamente y retrocedió un poco. Pero no se dio cuenta de que habían empezado a transformarse en tritón de nuevo. Las branquias en su cuello empezaron a formarse. Era algo bueno que fuese medio humano, en primer lugar, de lo contrario no sería capaz de respirar. Momoi colocó las manos frente a él y convocó el poder suficiente para que Akashi se quedase y también un gran tazón de agua para que el tritón fuese capaz de respirar mejor. Se desplomó, su kimono rosa estaba manchado de sangre.
"¡NO! ¡No, Momoi-chan!" Kuroko la cogió antes de que cayera.
Kagami, Kise y Aomine vieron como Akashi lentamente se desvanecía. Kuroko la colocó al lado de un árbol para que pudiese estar cómoda. Su kimono se volvió completamente rojo. Kuroko se mordió el pulgar y dejó que la sangre bajase hasta la boca de Momoi. Esta sintió su poder y fue capaz de detener el sangrado durante un momento.
"¿Quién está robando sus poderes?" preguntó Aomine, mirando a Kise.
"En realidad…es todo culpa mía" Kise se aferró a su brazo y apartó la mirada de su amante.
"¿Qué quieres decir?" Kagami miró hacia él involuntariamente.
"Mi clan debe de haberse dado cuenta de mi desaparición. Si me uní a otra persona" miró a Aomine "encontrarán la manera de matarme"
Kuroko se puso delante del zorro de ojos llorosos y le abrazó. Le soltó seguidamente y caminó hacia la cueva. Kagami vio como el onmyouji entraba en la cueva y le siguió. Al principio no pudo hasta que se transformó en un ser humano. Aomine se quedó con Kise y los demás. Tan pronto como el dios tigre y el onmyouji entraron en la cueva, el tengu encerró a Kise en un tierno beso y le miró. Todo estará bien…espero.
"¡Espera, Kuroko!" Kagami cogió la mano de su amante "No puedo ver nada y está demasiado oscuro para captar algo con mis sentidos"
Kuroko sonrió. O al menos eso es lo que Kagami creyó ver antes de que el onmyouji encendiese un pequeño fuego azul en sus manos. El fuego azul emitía calidez y eso hizo que Kagami se sintiese un poco mejor al poder ver el rostro de Kuroko. El onmyouji había usado uno de sus hechizos, escrito en un trozo de papel, para iniciar el fuego azul. Caminaron más hacia el interior, inseguros sobre lo que estaban buscando. O tal vez era solo el dios tigre.
"Está aquí…" el onmyouji se detuvo.
Un pequeño zorro arañó a Kuroko y le gruñó. Kagami se puso frente a él y le rugió, sus ojos parecían brillar cuando rugió. El zorro se agachó y se escondió. Tenía unos extraños símbolos en la frente y en las manos. Kagami abrazó a Kuroko y lamió las zonas donde tenía arañazos. Kuroko trató de decirle que estaba bien, que solo eran meros arañazos, pero a Kagami no le importaba. Su amante había salido herido. El onmyouji vio al pequeño zorro y le tendió la mano. El zorro intentó morderle de nuevo, pero Kagami emitía un aura bastante fuerte que le hizo estremecerse. El zorro agarró la mano de Kuroko y se levantó.
"¿Por qué estás haciendo esto?" preguntó el onmyouji.
"Porque es mi deber asegurarme que el zorro de nueve colas no se escabulla de sus deberes" respondió el pequeño zorro.
"¿Qué deberes?" preguntó Kagami, haciendo que el zorro retrocediese.
"El zorro de nueve colas debía convertirse en el señor de la montaña y no puede casarse, o llevar el olor de otro que no sea el zorro de ocho colas" respondió por miedo mientras se agarraba al kimono de Kuroko.
Kuroko se inclinó en sus rodillas, poniéndose al mismo nivel que el zorro y le miró. Este estaba realizando sus tareas pero, de algún modo, ¿tuvo suficiente poder para robarle los poderes a Momoi y Akashi? Pensó el onmyouji.
"¿Por qué robaste los poderes de Momoi-chan…de la Reina de los Muertos y del Dios que corta el hilo de la vida?" preguntó Kuroko educadamente.
"Bueno… ¡él se apartó de sus deberes y se acostó con ese tengu de piel cobriza! Desafió los deseos de los zorros de ocho colas y ahora ella está enfadada y quiere incendiarlo todo con su fuego de zorro. Quería mi venganza ya que desde que Kise-sama huyó, mi casa fue destruida" empezó a llorar.
Fuera, Aomine estornudó. Alguien estaba hablando de él y sabía que no era algo bueno ya que venía del interior de la cueva. Akashi estaba sentado al lado de Momoi, quien estaba durmiendo e intentando recuperar su mejor nivel. De vuelta en el interior, Kuroko estaba sujetando al pequeño zorro. Le dio un cálido abrazo. Un resplandor de luz azul se emitió sobre Kuroko y el zorro. El zorro había dejado de llorar y los símbolos de sus manos y frente desaparecieron.
"Él devolvió sus poderes, Kuroko" le dijo Kagami a su amante.
Arrastró a Kuroko lejos del zorro, quien, con el tiempo, les siguió. Salieron de la cueva. Momoi y Akashi habían vuelto a la normalidad. El tritón había vuelto de nuevo a su forma humana una vez que Akashi regresó por completo. Akashi extendió su mano diagonalmente frente a él y un hilo rojo apareció. Este se lo arrebató y se inclinó un poco. El pequeño zorro estaba de rodillas, agarrándose el cuello. No podía respirar.
"Akashi-kun, para. Todo está bien" Momoi agarró su brazo para que dejase de apretar el hilo.
Akashi miró a su amo y luego lo dejó ir. El pequeño zorro se dobló y tosió. Kise saltó y le dio unas palmaditas al zorro en la espalda. El zorro miró a Kise y empezó a llorar.
"¡Kise-sama! ¡Tienes que detener a Shiro-sama! ¡Se ha vuelto loca desde que se apareó con el tengu!"
