Encontrada

No pasaron 30 minutos cuando el teléfono de la casa White timbro, todos los presentes se alteraron pues esa era señal de que los secuestradores contactaban para hacer un intercambio. Pero ¿que querían? Lo mas seguro era dinero, mas debían esperar para saber.

William con una señal de Britter, levanto la bocina, contestando.

-¿Bueno?- estaba nervioso, presentía que de nuevo le pedirían las formulas para esa pastillas que resulto ser un error convirtiéndose en una droga.

-William White- la voz estaba distorsionada, no podría reconocer a la persona que hablaba- nos volvemos a comunicar. Tengo a tu hija

-Suéltenla

-No tan rápido White- hicieron una pausa- si quieres volver a ver a tu hija, tendrás que darme algo a cambió-

William ya lo sospechaba- ¿Cuanto?

Britter junto con Stear, Neal y Archie, trataba de localizar el teléfono faltaban 30 segundos para hacerlo. Le hizo señas a William para que retrasara la conversación

-No es dinero lo que quiero- muy a lo lejos se escuchaba a alguien gemir de dolor- Quiero las formulas de las NECO, o tu hija o las formulas decide William, llamare en una hora para saber tu decisión- colgaron.

Fueron solamente 5 segundos los que faltaron para que dieran con el teléfono.

-No pudimos rastrearla, señor- informo Stear.

-Tendremos que esperar la próxima llamada- dijo Britter

Albert estaba callado, pensado en todo lo que pasaba. ¿Como poder rescatar a su prima? ¿como terminaría todo eso?

.

Susana se alejo del grupo, de policías y su esposo, entrando a una habitación alejada, sacando su teléfono móvil y marcando el número al cual daría explicaciones y pediría información. El teléfono timbro tres veces antes de ser contestado por esa persona de acento extranjero francés.

-Bonjour querida- Braham sonreía de que al fin su socia hubiera llamado.

-¿Como esta?- pregunto, no es que le preocupara su salud o vida, simplemente no quería perder a su mejor trabajador.

Porque solo eso era, un empleado al cual le pagaba muy bien y que no podía por mas que quisiera alejarse de ella. La tenía muy asegurada y mientras tuviera en su poder a "eso" que la retenía, su hija haría cualquier cosa, incluso si le dijera que matara a su propio padre. Ahhh... Dioses era tan bueno tener un súbdito a sus pies.

-Recibiendo lo que has pedido- Sabía que Braham haría lo que planearon.

-Muy bien, Braham. No puedo dejar que se vaya sin ningún castigo. Además estoy segura que William lo hará de nuevo, pondrá primero su trabajo que a su hija y como respuesta nuestra su hija quedara muy mal herida.

-¿Segura que tu esposo no hará lo contrarió?- Braham tenía dudas, pues podría suceder que William White si diera un rescate por su hija, no podría creer que un padre fuera tan idiota en pensar primero en una maldita pastilla que él mismo creo por error a la vida de su única hija. Quien sufría de nuevo los actos de años atrás.

-Conozco muy bien a William, que de nuevo lo hará. Le interesa mas su trabajo que esa niña, al igual que a mi me interesa mas lo que pueda ganar que lo que le pase o sus patéticos problemas. Pero si me importa Fire, ella es mi mejor arma y no puedo perderle, así que torturala con cuidado, porque después de que termine todo esto la necesitare.

-De acuerdo hermosa- dijo Braham cortando la llamada.

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La información llego primero a Britter, quien con audacia se alejo de todos ellos sin dar explicaciones.

Pudo leer el mensaje rápido, en el había información sobre la secuestrada. La dirección, quien la tenía y que le estaban haciendo. Era todo un drama que se haría si William se enterara que de nuevo habían vuelto a ponerle las manos encima a su hija.

Debía informarle de todo a los agentes especiales, pero cuando se acerco a ellos, los encontró o mas bien encontró a Albert discutiendo con William.

-No lo puedes volver a hacer- grito exasperado Albert.

-Se que no puedo- respondió William- pero ponte en mi lugar, ¿dejarías que ellos tuvieran en sus manos, esas pastillas que condenarían al mundo entero?

-Elegiría la vida de mi prima primero y después esas malditas pastillas, tío. Es mas importante tu trabajo ¿cierto?- Albert estaba enojado- que no te importa lo que le hagan a tu propia hija, bien podrían repetir todo, volver a torturarla y si no les das lo que le pides, seguro esta vez si la mataran-

William no dijo nada, sabía que Albert tenía razón, y con las miradas que vio en los demás agentes supo que ellos también tenían razón... pero... condenar al mundo con esas pastillas erróneas, porque eso eran un error, se suponía estaba trabajando en un medicamento para tratar de curar el cáncer y en vez de eso produjo Narcóticos Erróneos que Consumen los Órganos... claro de ahí venían sus iniciales NECO...

Terry, estaba en total acuerdo con Albert, no podían jugar con la vida de Candy por unas tontas pastillas, las cuales bien podían darles las formulas equivocadas y ello no se darían cuenta, pero no William pensaba siempre en su trabajo y la salud primero. Entonces ¿porque demonios cometió ese error? Se suponía que la ciencia era exacta y que los humanos cometían errores. Pero el siendo un científico experto en la materia no podía cometer errores.

-Ardley- llamo Britter- ven-

Susana llegaba a ellos viendo las acciones de Britter, quien no solo llamo a Albert si no junto a los 5, ellos observando la pantalla, solo asentían.

Britter, pidió a Stear simular que buscaban la dirección, no podía decirles a William y Susana y demás personal que tenía un infiltrado y que bien podía arrestar a ellos. Todo debía se con calma y calculado, por ese motivo los cinco agentes entendían lo que pasaba. Stear tecleo varias veces y observaba la computadora hasta que pronto hizo lo posible. Monto una escena que nadie nunca creyó haría. En la pantalla se podía ver bien el lugar, la dirección y disimuladamente el punto rojo era el rastreo del teléfono.

-Lo hemos encontrado señor- informo Stear, fingiendo trabajar en ello.

-¿Sabe donde esta, agente Cornwell?- pregunto Britter

-Si, señor- afirmo- tenemos ubicado ya el teléfono y sabemos donde esta.

Susana se tensó pero lo disimulo muy bien, no podía ser que hayan descubierto donde estaban ubicados ellos. Ese joven llamado Stear era muy bueno en la tecnología para haberlos ubicados, a pesar de que había dicho que no los había rastreado. Ahora sabían porque eran agentes especiales, claro esa era su especialidad. Saco su celular, mandando un mensaje de texto a Braham para que saliera de ahí. Calculaba tendría 45 minutos para desaparecer de ese lugar o menos, pero debía irse sino quería ser atrapado.

-En menos de 15 minutos llegaremos al lugar- informo Archie, saliendo junto con Neal, Stear se dejo a cargo a otros operarios. Britter iba con ellos, en su camino cada uno se puso un chaleco antibalas, sus armas en sus cinturas y mucha urgencia de ir a rescatar a la rubia. William quería ir con ellos, al igual que Susana y aunque Terry sugería que no fueran, fueron.

Susana se puso a la par de Terry tomando su brazo para que la protegiera de cual quien bandalo que encontraran en esos lugares. Terry estaba algo incomodo por la cercanía de la señora rubia que lo miraba con deseo, a pesar de saber que su hija podría estar sufriendo, se daba cuenta que los padres de su novia, en secreto, parecían no importarles la vida de ella, en cambio a el si le interesaba.

La ciudad estaba a oscuras pues eran apenas las 2 de la mañana, los secuestradores tenía prisa por su botín y no esperaron, tal vez fue un grave error para ellos, pensó Susana.

-Rick- llamo Terry a uno de los oficiales que irían a ayudarlos.

-Señor-

-Por favor, acompañe a la señora Marlow hacía la patrulla, ella ira con nosotros para rescatar a su hija. Téngala vigilada en todo momento que nada le pase- Rick asintió, pero Susana no, se aferro mas al brazo de Terry pues eso no era lo que quería, ella necesitaba tenerlo cerca para que él caerá en sus redes y así muriera por ella en deseo.

-Terruce por favor no me deje sola- suplico, aunque por dentro estaba rabiosa.

-Lo siento señora- aflojo al fin el agarre de la rubia- pero ahora no puedo atenderla, debo ir adelante para el rescate de su hija.

-Pero Terry- volvió a tomarle el brazo, Rick, no entendía que era lo que quería la señora, parecía que estaba obsesionada por su superior y Grandchester parecía repudiarla en tomo sentido. No estaba mal, veía su cuerpo, que a pesar de su edad aun lo tenía bien conservado, pero era una señora que le doblaba la edad a cualquiera que estuviera ahí. Y supo lo que ella quería, un amante que la hiciera sentir joven, no entendía como las mujeres ricas no se conformaban con su esposo, gastar dinero de mas y no trabajar, ¿para que buscar a un hombre que bien podía ser su hijo, para satisfacer sus necesidades carnales?- no me dejes por favor.

-Terruce señora- hablo serió Terry- y no puedo estar con usted ya se lo dije. Así que Señora Marlow o se va con Rick o se va con otro, yo no estoy disponible.

-Solo dime Susana, Terruce- había comprendido que el castaño no le gustaba su diminutivo o algo así- por favor necesito tu compañía para superar lo que sea que encontremos en ese lugar donde este mi hija.- estaba rogando nunca había rogado, pero no sabía que tenía ese joven que la hacía sentir como una jovencita quinciañera que acaba de conocer a su primer amor y con quien quiere pasar el resto de su vida.

-Señora Marlow- remarco las dos palabras- no puedo entienda- dio pasos hacía atrás para que no lo volviera a agarrar, además sabía que lo esperaba para marcharse y rescatar a su novia y su suegra se lo estaba poniendo difícil todo. Ahora quizás le creería a Candy cuando le dijo que su madre lo quería como amante.

-Esta bien- espeto molesta

-Rick la acompañara, señora- Dijo Terry, Rick solo asintió, era raro lo que pasaba.

-No gracias- dijo con despreció, que los dos agentes notaron- profiero quedarme en casa a esperar noticias, que ir a ese horrible lugar al que irán- y con media vuelta regreso a su hogar, dejando a los dos hombres confundidos y sin comprender.

-Esa señora es extraña- murmuro Rick

-Mas de lo que te imaginas- contesto Terry- vamos-

Rick subió a una patrulla, mientras Terry subió al auto donde estaba Albert esperándolo. Fueron los primeros en salir rumbo al lugar.

-¿que fue todo eso?- pregunto Albert mientras manejaba rápido.

No hubo necesidad de preguntar a que se refería, pues sabía que hablaba de su tía.- La loca de tu tía que no me dejaba solo.- solo esperaba que no se molestara al haberle dicho a su tía loca.

-Entonces lo que Candy dijo era cierto; te quiere como amante- Albert no podía creer eso de su tía, por favor era una señora de 40 años bien podía ser un la madre de su amigo, ¿como era que su tío William no se diera cuenta de lo que hacía su esposa?

-Es escalofriante pensar que esa mujer me quiere- su piel se le erizo- no me interesa en absoluto como pareja o amante.

Ni siquiera le interesaba de madre, era horroroso pensar de ella en esa forma...