Reino estaba perplejo, no podía siquiera cerrar la boca ¿de donde había sacado valor su caperucita para hacer eso?

- Q- q ¿que estás haciendo? - balbuceó con la voz entrecortada por la excitación que le provocaba verla sentada en su regazo observando curiosa cada parte de su miembro, palpando con sus delgados dedos la piel que lo cubría, examinando el líquido que fluía de la punta, curiosa, reflexiva, extrañada. A cada toque una palpitacion súbita cosquilleaba en su cuerpo desde aquella delicada parte.

- mmmm¿esto se considera grande ? - murmuró Kyoko dubitativa -

- ¿Qué dices ?

- Me han preguntado si lo tienes grande, nunca había visto uno, no se si es grande en comparación con otro.

- mmm bueno ... sí, me siento orgulloso de esa parte de mi, su tamaño es el adecuado. - contestó con cierto sonrojo fingiendo modestia

Kyoko frotó las yemas de los dedos sobre la punta, para tomas un poco de líquido, los llevo a la altura de los ojos para observarlo más detenidamente, cómo si estuviera estudiando un experimento de ciencias, lo llevo a su nariz para olerlo, y volvió a mirarlo extrañada, mientras Reino medio sentado en la cama apoyado sobre sus codos la miraba sin soportar más el ardor que brotaba por cada uno de sus poros, su cara se había sonrojado, su usual mirada de depredador al acecho había sido sustituida por una de placer, ardor y deseo podía notarse un leve rasgo de súplica y ansiedad, como si pidiera más.

La chica encima de el también estaba sintiendo los efectos del aroma embriagante de su ser, aún más que el alcohol que había tomado esa noche, la fragancia de Reino la mareaba, y está vez el olor tan intimo estaba invadiendo todo su cuerpo, estaba comenzando a humedecerse.

Su pequeño demonio de la lujuria estaba feliz danzando por su espalda, la joven actriz entonces pudo escuchar una vocecita susúrrale - ¡hazlo!, quiere hacerlo, ¡hazlo! - sin pensarlo más Kyoko se llevo los dedos a la boca, se los chupo uno a uno dé gustando el sabor de Reino, un escalofrío caliente recorrió todo su cuerpo, cuando abrió los ojos vio al cantante sorprendido por verla hacer eso, tenia la boca abierta y los ojos como platos, su rostro reflejaba que ardía en deseo, una corrie te eléctrica pasó por el cuerpo de la chica desembocando en sus senos, sus pezones se habían encrespado, ¿cómo podía sentir eso solo de verlo excitado? -¡que imagen tan perfecta!, - pensó, nunca había notado a Reino tan atractivo y tentador como en ese momento.

Nuevamente su demonio comenzó a reclamar

-¡oh vamos! Eso no es lo que queríamos hacer, tus amigas no te dijeron que fuera así, ¡vamos hazlo!

Sin pensarlo mucho más Kyoko tomo su miembro con las dos manos, se inclinó y comenzó a chupar y lamer.

- ¡ohhh, ohhhh por Dios! - gritó Reino con la voz entrecortada por la excitacion y el placer.

Primero solo pasaba su lengua por la punta, quería probar más de ese líquido pero los gemidos del joven cantante la incitaban a intentar más, así que comenzó a succionar con fuerza.

De vez en vez volteaba a ver a Reino, sin apartar la boca de su trabajo, jamas lo había visto así, literalmente se retorcía del placer, hacia pequeños ruidos que delataban extasis y agonia al mismo tiempo y eso la acaloraba más.

En un intento de apartarla la empujó levemente de los hombros, pero ella se aferró más a él, no pudo más, su blanca esencia comenzó a fluir desbordándose de entre los labios de la chica, mientras su cuerpo se regocijaba con pequeños espasmos, para después derrumbarse hacia atrás disfrutando aún el cúmulo de sensaciones en su interior.

Kyoko se incorporó mirándolo fijamente extrañada con la cabeza de lado, como si fuera una niña que acaba de hacer una travesura y ahora finge inocencia. La cara de Reino mostraba satisfacción y deleite. Le encantó mirarlo así.

-¡ eso fue rápido ! - susurró la chica inocentemente.

- Eso es por qué hace mucho no lo hacía, estaba muy ansioso, contestó Reino frunciendo el ceño. Aunque quería excusarse, la realidad es que nunca había sentido tanto, al punto que no pudo controlarse.

- pero tengo que recompensarte - musitó en cantante, con un movimiento rápido, cambiaba la posición en que estaban, comenzó a salpicar sobre su cuello pequeños besos húmedos mientras su mano comenzó a subir por su pierna, dejando una sensación cálida y agradable. Aunque fue tomada por sorpresa, inmediatamente se dejo llevar por las sensaciones, sus al fin esos cálidos besos llegaron a su boca, permitiéndole ser invadida sin ninguna contemplación. Su pequeño demonio de la lujuria rebozaba de alegría a su vez pedía por más.

No sabia cómo, pero el cantante tenía la mano dentro de su pantalón y su ropa interior, tocando con suavidad y delicadeza su endidura totalmente mojada.

- Reino ¿Qué haces? - murmuró Kyoko con la voz entrecortada, sonando más como un gemido que como un reclamo.

- Solo pago mi momento de placer, no puede ser que solo yo lo disfrute. Contesto el joven, con la voz ronca y seductora lo que provocaba aún más a la chica, mientras seguía colando besos en el cuello y moviendo su mano con maestría.

Había perdido la cordura, en ese momento no pensaba en nada, ni en lo que había sucedido con Ren, ni en Fuwa, ni las razones por las que se había casado con Reino, que no había amor entre ellos, todos sus sentidos solo apuntaban a ese momento de placer. Su olor la embriagaba, su tacto le quemaba la piel y su voz le parecía tan seductora. ¿que le había hecho para hacerla sentir así?

Kyoko deliraba en la pasión y el deseo, con sus mejillas sonrosadas, los ojos vidriosos de placer y con la voz entrecortada, entre gemido y súplica susurraba "por favor no pares"

Reino estaba más que satisfecho por sus reacciones y después de pensarlo un poco se atrevió a introducir uno de sus dedos. La chica reaccionó enarcando su espalda en extasis, sus gemidos eran más intensos y sonoros, así que sin pensarlo más introdujo dos, sin dejar de atender con movimientos circulares su clitoris, llevándola al climax del deleite, se retorcía ante las sensaciones que subían desde su intimidad por toda su piel, expulsando de sí misma toda su pasión desbordada.

Termino recostada en la cama con la cara llena de satisfacción y cansancio su pelo alborotado la hacia ver aún más sensual. Reino se acercó para ver cómo estaba, y la vio tan satisfecha que sintió orgullo de sí mismo, Kyoko movió su cabeza hacia donde el estaba para tomarlo de las mejillas con sus manos, acercarlo a ella y darle un apasionado beso en los labios.

Reino estaba tan sorprendido que ni siquiera respondió el beso, Kyoko lo separó y con una sonrisa pícara susurró "gracias" para inmediatamente quedarse dormida.

A la mañana siguiente Kyoko abrió los ojos con pesadez, , para su sorpresa ella estaba abrazada de Reino, cuando generalmente era al revés, se levantó con dificultad y se sostuvo la cabeza, entre la jaqueca que tenía intentaba recordar cómo regreso la noche anterior, se revisó el cuerpo tenía la ropa puesta pero el pantalón desabrochado, volteó a ver a Reino y estaba exactamente igual, de pronto como balde de agua fría le llegaron todos los recuerdos de lo que había pasado, miro a Reino nuevamente y miro su parte baja, metió su mano, no estaba húmeda estaba totalmente mojada aún.

Un sonoro grito, retumbó en la habitación despertando abruptamente al joven cantante.

- ¿Qué pasa ? - pregunto Reino medio dormido y asustado.

- ¿Tu... Tu ... ttttuuu y yo lo hicimos anoche?

- ¿con la ropa puesta? ¡Vamos caperucita, no soy superman! - contestó Reino desenfadado, ocasionando un suspiro de alivio en la joven, pensando que todo lo que recordó había sido un sueño muy intenso, pero entonces el cantante repuso...

- Solo nos masturbamos mutuamente, y tú hiciste algunas cosas con tu boca que no pensé que fueras tan hábil.

—¡Queee! ¡No fue un sueño! - gritó Kyoko saliendo de prisa hacia el baño.

Dentro del baño Kyoko se calmó, tomo una ducha , y siguió dando vueltas dentro de un lado a otro. Habían pasado más de dos horas, sentía que si salía no podría ver a Reino de la vergüenza, mientras el joven ya había tocado varias veces para asegurarse de que todo estuviera bien.

-¡vamos caperucita! Ya sal de ahí, yo también necesito tomar un baño.

- No, no puedo verte a la cara

- lo que hicimos no fue nada fuera de lo que dos adultos jóvenes hacen y de hacen mucho más de los que nosotros hicimos.

- ¿ mucho más ? - ¿Qué más podría haber? Pensó con curiosidad

- ¡ vamos caperucita! Ya sal de ahi, O soplaré y soplaré y la puerta derribare - dijo el joven con una sonrisa sarcástica recargado en la puerta.

- te has equivocado de cuento, contestó la chica logrando sonsacar una sonrisa.

Finalmente Kyoko abrió la puerta, lo miro reaccionando de la manera más extraña posible, se tapo la boca y salió corriendo de la habitación. Dejando a Reino más que confundido.

Gracias por aguantar estos retrasos saludos y gracias por leer