¡Hola de nuevo a todos! Ahora sí que hemos terminado... ¡La segunda parte de este emocionante capítulo final! Espero que sea de su agrado, la verdad esta vez lo escribí bien pronto pero me tomé mucho tiempo en revisarlo, ya que quiero darle un final digno a la historia, creo que cualquier relato se lo merece y esta en especial por el tiempo invertido en ella... y porque bueno, van a leerla y sé que esperan algo bueno de ella. ¡Ojala sea de su agrado! Como siempre, miles de gracias a las personas que leyeron y comentaron este capítulo final y mis disculpas por no poder contestar a los reviews. Por cierto que no he recibido ninguna queja sobre el sistema de doble visión alternada de este capítulo así que asumo que no fue difícil de seguir y que acerté con ello. Bueno, en esta parte hay más de eso, pero creo que podrán con ello. Y ahora, por última vez, ¡a leer!
Aviso: Contiene spoilers del capítulo 362 del manga. Aparte de eso es un fic un poco raro. Digamos que la historia original de Naruto se 'detiene' en el capítulo 362 y a partir de ahí sigue una evolución completamente distinta del manga. Me cuidé de no hacer AU, OOC ni nada de eso, pero eso era necesario para la historia, de algún modo.
Disclaimer: Los personajes de Naruto, idea original, derechos y bla bla bla pertenecen a Masashi Kishimoto. Yo sólo los tomo prestados con la esperanza de entretener a los lectores. Aunque como buena fangirl, desearía que Kakashi-sensei, Neji-kun o Itachi-sama entre otros fueran míos, pero de momento no hay modo.
Aviso #2: Este ultimo capítulo es un poco diferente en cuanto a la perspectiva. Si recuerdan, ya el anterior estaba narrado desde el punto de vista de Gaara por circunstancias que ya se explicaron en la propia historia. Esta vez, he querido mostrar lo que ocurre desde las dos perspectivas, la de Ino y la de Gaara. Esta parte se centra sobre todo en Ino, pero en la siguiente ya se irán intercalando las dos. Para que no se pierdan, he decidido poner la parte de Gaara en cursiva y la parte de Ino en normal. Espero les parezca bien. Si no se entiende y prefieren otro tipo de separación, por favor háganmelo saber.
Agradecimientos: Una vez más, a K - Nessy por impulsarme a volver a escribir y a reaparecer en el mundo de los fanfics, esta historia nunca hubiera nacido de no ser por ella. Gracias especialísimas a Kimiyu por leer y comentar absolutamente cada capítulo de mi fic desde el principio; hasta que no veía su review no me sentía lista para empezar a escribir el siguiente capítulo. ¡Y por supuesto a todos los demás que alguna vez me comentaron! Sus reviews fueron muy valiosos también :D
CHAPTER 12
Gaara hizo acopio de sus últimas fuerzas. Aunque no quería reconocerlo, estaba en su límite. Eso lo asustaba, aunque intentaba mantenerse sereno, porque aún quedaba mucha pelea por delante. Pero la herida del costado, aunque apenas sangraba, le producía un dolor insoportable cada vez que se movía. Además, se iba encontrando más y más débil por momentos y notaba la cabeza pesada y abotargada. Le costaba pensar con claridad y, a veces, se le desenfocaba la vista o una súbita presión se instalaba en su pecho, impidiéndole respirar por unos segundos y haciéndole toser. Tenía el cuerpo lleno de moratones y dos nuevas heridas en la cara y el hombro, además de un tobillo previsiblemente roto. Y aún no tenía ni idea de dónde escondía Zetsu lo que él llamaba el 'nido', dónde concentraba esas esporas que debían ser la fuente de su fuerza sobrehumana. Si no lo encontraba pronto, su enemigo seguiría regenerándose como si nada le hubiera pasado y él caería sin remedio. Y entonces todo estaría perdido.
Estaba pensando desesperadamente cómo podría atacar para hacerle suficiente daño al hombre-planta cuando algo los distrajo a ambos. Alguien había salido de la única tienda que aún permanecía en pie y corría hacia ellos con decisión. Gaara casi se desmayó cuando vio que se trataba de Ino. 'Tú no, por favor', pensó, 'No hagas esto'. Pero ella, claro está, no pudo oír esta desesperada súplica mental y llegó hasta donde estaban. Y para asombro de ambos, un segundo después cayó desplomada en el suelo.
Ino sabía que tenía que actuar rápido. Sólo tendría una mínima oportunidad si conseguía sorprender a su enemigo, y también al propio Gaara. Como ya había hecho una vez al enfrentarse a él. Mientras corría, se aseguró de realizar la formación de sellos lo bastante lejos para que ninguno se diera cuenta de ello, focalizó toda su atención en la mente del enemigo y se metió dentro. Sabía que en los primeros momentos ellos aún estarían observando sorprendidos su cuerpo inerte y preguntándose por qué habría caído tan de repente. Esos pequeños instantes le otorgaban a la chica su ventaja, pues jamás podría entrar en la mente del enemigo si éste tenía la guardia alta. Por eso se había decidido por el shintenshin y no por el shinranshin, aunque entrañaba un mayor riesgo para ella. Pero ya no había tiempo de pensar en eso: era todo o nada, ganar o perder, vivir o morir.
Como ella esperaba, una vez sobrepuesto de la sorpresa inicial, Zetsu opuso una enorme resistencia a la invasión. No sería fácil, eso lo sabía. Pero luchó por mantenerse, por resistir, por no sucumbir (lo que probablemente significaría su fin) y encontrar el punto débil de su enemigo para proporcionar a Gaara la oportunidad de vencer. Recorrió su conciencia lo más rápido que pudo, buscando, intentando descubrir el secreto.
Gaara estaba estupefacto. Por un momento había creído que el solo esfuerzo de llegar hasta allí había sido demasiado para Ino, pero enseguida se percató de lo que ocurría. Ella ya había usado ese truco una vez. No podía dejar de estar inquieto, sabía que la mente de Zetsu no era rival para alguien como ella, y tan sólo con el shintenshin. Pero aguardó, impaciente. Ino había tenido el valor de acudir en su ayuda, a pesar de que hacía años que no se sentía con fuerzas para enfrentarse a nada, y ahora estaba allí, luchando contra el enemigo más poderoso desde que la guerra de Konoha había acabado. Además, no podía negar que necesitaba ayuda. Ahora sólo podía confiar en ella y desear que lo lograra, y que fuera antes de que saliera herida de gravedad.
¡Allí estaba, al fin! Ino había averiguado la forma de derrotar a su enemigo, pero justo cuando se disponía a abandonar la mente de Zetsu, algo terrible sucedió. Chocó con otra conciencia, muy parecida a la que acababa de inspeccionar. Y se dio cuenta de que ése era el otro secreto de su poder: dos mentes independientes conviviendo en un solo cuerpo, con la posibilidad de regenerarse y clonarse a sí mismas casi hasta el infinito mientras una de ellas sobreviviera junto con el almacén de esporas, sin duda aquello que Gaara anhelaba destruir. Ino se sintió atrapada, pero debía salir como fuese. Si moría ahora, la información lo haría con ella. Eso era lo que Zetsu pretendía, pero Ino no podía permitirlo. Haciendo un último esfuerzo, consiguió liberarse de la presión sometida y regresar a su cuerpo. Trató de superar la sensación de aturdimiento que siempre le provocaba el cambio de conciencia lo más rápido que pudo, porque en esos instantes estaba indefensa y sabía que el enemigo iría por ella. No se equivocó. Por suerte, Gaara había reaccionado a tiempo usando su fuuton mugen sajin daitoppa: aunque la 'tormenta de arena infinita' era un técnica muy básica, pilló desprevenido a Zetsu, ofuscado en dar caza a la joven, por lo que perdió estabilidad y visión por unos momentos, que Ino aprevechó para huir hasta donde estaba Gaara. No llegó muy lejos, sin embargo. El enemigo era rápido, y ahora, además de eso, estaba furioso. Antes de que hubiera avanzado lo suficiente, la atrapó con un largo tentáculo que surgió de debajo de su amplia capa, elevándola en el aire y apretando contra sus costillas, lo que le provocó a la chica dificultades para respirar. Era ahora o nunca. Ino le gritó a Gaara lo que había descubierto. Si tenía que morir, al menos haría algo útil por una vez.
- ¡Es la sangre! - chilló con toda la fuerza de que fue capaz - Allí es por donde fluyen todas las esporas. Tiene dos mentes independientes en el mismo cuerpo, por eso tiene una mitad de cada color. Mientras no pierda toda su sangre, puede regenerarse cuantas veces quiera y revivir cada una de las conciencias a su voluntad.
Ino no aguantó más. Su cuerpo cedió a la presión que aplicaba Zetsu, sintió como se le rompían una o dos costillas y cayó al suelo desde una altura considerable. Había sido un golpe fuerte, pero no mortal. Aun así, por su bien, optó por simular que había perdido el sentido. Con suerte, el enemigo estaría más preocupado de enfrentar a Gaara ahora que se había revelado su debilidad y se olvidaría de ella. Además, ya no podía ayudar en nada más. Tenía que confiar en él ahora.
Gaara rezó porque Ino estuviera con vida. Esta realmente impresionado por lo que acababa de pasar y sólo esperaba que el precio que había tenido que pagar por esa información no hubiera sido demasiado alto. Se sintió renovado y con fuerzas; ahora sabía qué debía hacer. Aunque Zetsu no iba a ponérselo fácil, desde luego. Parecía sentirse inseguro, porque de nuevo hizo aparecer a los clones. El Kazekage no se amedrentó. Se deshizo de ellos con la misma facilidad que al principio, e invocó el daisan no me, el 'tercer ojo', para descubrir cuál era el verdadero Zetsu. Le pareció un poco imprudente por parte de su oponente: ya había usado antes esa técnica, no le serviría de mucho ahora. Efectivamente, localizó enseguida al original y, sin perder tiempo, deshizo el daisan no me y se dispuso a ejecutar el sabaku kyu. El sarcófago de arena era el movimiento ideal para conseguir su objetivo, puesto que el enemigo debía quedar inmovilizado por completo. Sin embargo, Zetsu hizo algo que no esperaba. Lo había visto desaparecer y aparecer de la nada y copiarse a sí mismo. Incluso con la información que acababd de obtener, no pudo sino asombrarse cuando vio separarse sus dos mitades, una blanca y la otra negra, que por separado parecían más bien masas amorfas que algo parecido a un humano o siquiera a una planta. Los dos seres lo atacaron a la vez y Gaara recibió el impacto de lleno: no estaba preparado, aún no se había sobrepuesto de la sorpresa.
Parecía que aquello nunca abaría. Haciendo acopio de todo su valor, Gaara se levantó, tosiendo sangre. Miró a su enemigo, que de nuevo se había replegado, ya que prefería atacar desde la distancia y a intervalos pausados y regulares. Tal como había anunciado, lo estaba sometiendo a una lenta tortura. Gaara estaba seguro de que si hubiera querido matarlo habría podido hacerlo desde el principio. Decidió que ahora ya no podía perder y que debía hacer de esa arrogancia su perdición. Por eso se quedó quieto, esperando el próximo golpe y calculando el momento exacto para atacar. Cuando éste se produjo, sin perder un segundo, Gaara realizó el ryusa bakuryu y todo se cubrió de arena. Era como si se les hubiera venido encima el desierto entero; no por nada esa técnica se llamaba 'avalancha del desierto' El pelirrojo se dio cuenta de que el enemigo se había detenido momentáneamente, confuso, sin saber adónde dirigirse, porque la cantidad de arena era tan grande que no podía percibir nada. Pero Gaara era el dueño de la arena y él sí podía ver. Antes de que Zetsu se diera cuenta, invocó el sabaku kyu y esta vez si tuvo éxito. Aprisionó a cada una de las dos mitades del hombre-planta en una prisión de arena, tan fuertemente que sera imposible que escaparan. Con todo, Zetsu lo intentó, y su movimiento consistió en volver a unirse de nuevo en uno solo. Gaara, que ya contaba con ello, se limitó a repetir la técnica y, así, consiguió atrapar al enemigo en su sarcófago de arena. Quiso pararse un momento y decirle que habían vencido, que su malvado plan había sido en vano, pero no quería arriesgarse a que escapara de nuevo. Y con esa impasible y fría crueldad que había sentido al principio, secuela de la convivencia con el monstruo en su interior, ejecutó la sentencia final: sabaku sousou, el funeral del desierto. La arena, que hasta ahora había cubierto a Zetsu dejando al descubierto su cabeza, lo envolvió por completo y lo asfixió lentamente hasta drenar la última gota de sangre de su cuerpo. Un líquido verdoso comenzó a escurrir de la arena y, cuando dejó de gotear, supieron que al fin había terminado. Zetsu estaba muerto.
Gaara cayó de rodillas sobre el duro suelo, aliviado. Ya no le importaba el dolor, no le importaba nada. Porque en todo el tiempo no había dejado de vigilar a Ino de reojo para ver si ésta se movía o daba algún signo de estar con vida. Y no había percibido nada. Estaba convencido de que había muerto y le resultaba amarga la victoria. No tenía fuerzas físicas ni mentales para ir y enfrentarse a su cadáver. Así que simplemente se dejó caer en el suelo, destrozado, y perdió la consciencia.
Cuando creyó que ya podía moverse, Ino se levantó. No se había atrevido siquiera a abrir los ojos mientras había durado la contienda y, ahora que los ruidos hacía rato que habían cesado, se puso en pie. Los pocos supervivientes que quedaban en el campamento bullían de actividad. Ya se habían apagado todos los fuegos, pero en el aire permanecía aún ese desagradable olor a humo y tela quemada. Lo primero que hizo fue dirigirse a la enfermería para ver que Hinata seguía bien. No estaba segura de cómo la recibiría su amiga después de oír lo que le había contado, pero para ella no había cambiado nada. No podía seguir ocultando algo que formaba parte de ella tanto como un brazo o una pierna. Sólo era el reflejo de sus decisiones, de sus acciones, y no podía mentir a todos y después atormentarse por ello. Enfrentaría las consecuencias.
Así pues, entró en la tienda y allí se encontró a sus cuatro compañeros formando un corro en torno a algo que ella no podía ver. Se confirmaron entonces sus peores temores y se hizo un hueco en el círculo sin decir nada.
- ¡Ino, al fin! - exclamó Sai - Temimos que te hubiera sucedido algo peor, porque no conseguíamos despertarte, pero veo que sólo estabas desmayada.
- ¿Qué le ocurre? - preguntó la chica angustiada.
Todos se miraron sin decir nada. Ino sintió como el miedo se le agarraba a las entrañas y se quedaba allí como un parásito. No quería saber la respuesta, aunque los ojos de Hinata ya lo decían todo.
- Ino-chan... Cayó al terminar la pelea, no pudimos hacer nada - dijo Hinata con toda la delicadeza de que fue capaz, pues ella era la única que lograba intuir los sentimientos de su amiga en esos momentos - Las lesiones no eran muy graves, pero...
- ¿Entonces que ha pasado? - chilló, desolada.
- Una hemorragia interna - contestó su compañera - No soy una experta, pero por lo que he podido averiguar debió comenzar cuando el derrumbamiento se produjo. Descubrí esta pequeña herida en su abdomen, pero creí que no era nada grave hasta que examiné con más atención. El impacto fue más fuerte de lo que parece, probablemente una roca de gran tamaño o un golpe muy fuerte contra el suelo. Los órganos internos de esta parte están prácticamente reventados; habrá estado desangrándose lentamente durante horas.
- ¿Y por qué... por qué no me dijo nada? - la chica no podía comprenderlo, estaba empezando a asimilarlo y era demasiado doloroso.
- Quizá pensó que no debía preocuparte, que ya era una situación demasiado difícil. Supongo que, al igual que yo, pensó que era una herida leve. Tú sabes que algo así no puede ser detectado fácilmente, Ino-chan - dijo Hinata - Salir a luchar en ese estado... Esta sin duda es la determinación de Kazekage-sama - finalizó, sin poder reprimir un leve sollozo.
Ino no podía ni quería creerlo. Al diablo con la determinación, con el deber y con todo. Ella sólo lo quería de vuelta. Había demasiadas cosas que explicar.
- ¿Cuándo...? - empezó, pero se le atascaron las palabras, la angustia se había desplazado hasta su garganta y no podía hablar.
- No puedo decirlo - lamentó Hinata - Es casi imposible que despierte, lo más probable es que mientras duerme... - no llegó a terminar la frase, porque no era necesario.
Todos salieron de la tienda, incluso Hinata, que todavía estaba débil y se apoyaba sobre Neji al caminar. Shikamaru se apresuró a enviar a Sai para dar parte de todo lo ocurrido al mando central y convocar una reunión de clausura. Decidieron no decir mucho sobre Gaara hasta que algo sucediera, al menos en las próximas horas. Todavía estaba todo demasiado reciente.
Ino se quedó sola junto al... ¿cuerpo? Era incapaz de pensar en el joven que tenía delante como un cadáver ahora vacío, destrozado y sin vida. Sin poder contenerse, su cuerpo convulsionó en un fuerte sollozo que le hizo llevarse las manos al pecho por unos momentos, recordando las costillas rotas. Al diablo eso: el dolor de la pérdida era mucho más fuerte. La recorría por dentro, la quemaba como un líquido helado bajando por su garganta. No recordaba haber sentido jamás algo semejante. Ni siquiera cuando habían perdido a Asuma-sensei: ese había sido un dolor diferente, como si de repente se hubieran llevado toda su alegría y jamás pudiera volver a sentirse feliz. Había sido constante y palpitante, pero no tan desgarrador e intenso como ahora. Ni tampoco cuando le había dicho todas esas cosas horribles a Shikamaru. Entonces había actuado así porque estaba enfadada consigo misma, enfadada por no haberse dado cuenta de lo que él significaba para ella hasta que ya fue tarde. Ahora también era demasiado tarde. Gaara se moría y ella no podía hacer nada para salvarlo. Ese idiota, siempre queriendo ocuparse de todo él solo. Si tan siquiera le hubiera enseñado la herida... si tan solo ella se hubiera dado cuenta... ¿Qué clase de médico era? Ciertamente no alcanzaba el nivel de conocimientos de Sakura, pero algo como eso... Pensó que seguro su amiga lo habría notado y de nuevo se sintió superada por ella, inútil y tonta. Sintió que había fracasado en todo, que toda su vida había sido una sucesión de errores uno tras otro. Rememoró otra vez el momento de la muerte de Asuma-sensei. Entonces se juró hacer todo lo posible para que nadie más muriera ante sus ojos. Y ahora estaba allí, de nuevo esperando el momento en que la respiración de Gaara se hiciera más y más lenta hasta que todo terminara, sin esperanza, agarrándole fuertemente la mano en un gesto vano y sin sentido, porque él no se iba a despertar, se iba a morir y ella nunca podría decirle que había escuchado y recordado sus palabras antes de la pelea, nunca podría agradecerle que la hubiera salvado de sí misma y nunca podría confesarle lo que había sentido entonces... y lo que seguía sintiendo ahora irremediablemente.
Un espasmo recorrió el cuerpo de Gaara, que escupió una gran cantidad de sangre. Ino levantó la cabeza, asustada, temerosa de que el momento hubiera llegado. Parecía que solo era un aviso, porque su respiración se hizo más entrecortada y estertorosa. Ino le apretó más la mano y se echó sobre su cuerpo, destrozada. Lo sentía temblar bajo ella. Pensó que no era justo que él, que lo había dado todo por los demás, que jamás pensaba en sí mismo en primer lugar, tan desinteresado, tuviera que pagar el precio de la maldad que existía en el mundo. No tenía por qué ser el mártir de los pecados de otros. Ese espíritu de superación y esa convicción que tanto lo habían caracterizado iban a morir con él, impotentes, sabiendo que nada habían logrado. Ino se dijo que no podía permitir eso. Él había tenido fe, había creído en ella. Ella misma había experimentado ese poder, esa sensación de poder enfrentarse a todo si tenía el valor suficiente. Y decidió que, por última vez, no se daría por vencido. Secándose las lágrimas con furia, colocó las manos en los hombros de chico para no hacerle daño y le observó fijamente. Incluso ahora, momentos antes de morir, su rostro mostraba la paz y serenidad que tanto le había costado alcanzar. No parecía estar sufriendo en absoluto, pero ella sabía que no era así.
Ino tomó aliento y lo besó. No era la primera vez que lo hacía, pero era diferente. Era un beso desesperado, que solo ella podía sentir y casi una manera de darle fuerzas, de decirle que ella estaría allí, hasta el final. Después, llamó a Hinata.
- ¡Hinata! ¡Hinata, ven aquí! - la mencionada acudió acompañada por su primo, ambos temerosos de que lo peor hubiera sucedido ya - Hinata, manda a alguien a buscar a Sakura ¡ya!
- Ino... - dijo Neji suavemente - Sé lo que estás pensando, sé que está siendo duro, pero no podemos. ¿Crees que si hubiera habido oportunidad de salvarlo no lo habríamos intentando? ¿Crees que nos hemos quedado cruzados de brazos alegremente? No contamos con el equipo ni con los conocimientos médicos necesarios para intervenir. Y estamos demasiado lejos de Konoha o Suna como para que cualquier doctor llegue a tiempo. Sólo podemos esperar. Lo siento.
- ¡Él aguantará, sé que lo hará! - gritó Ino con rabia.
- Ino-chan, tú eres médico, lo sabes tan bien como yo. Ha perdido mucha sangre - dijo Hinata.
- No puedo creer lo que oigo - dijo ella en voz más baja - ¡Vamos, se supone que somos ninjas! ¿Van a dejar morir a un compañero delante de sus ojos?
- Ya es demasiado tarde - dijo Neji categóricamente.
- No, no lo es - lo contradijo Ino - No será tarde hasta que no de su último aliento, su último latido. Y yo sé que está resistiendo, está esperando por nosotros, está esperando que lo salvemos. ¿Van a quedarse sin hacer nada? - los ninjas no contestaron - ¿Tienen acaso idea de lo que es ver morir a un compañero en el campo de batalla? ¿Saben lo que se siente?
Se hizo el silencio dentro de la pequeña tienda. Hinata y Neji se miraron avergonzados. Ino les había hecho recordar la tragedia que había supuesto para su equipo perder a su sensei. Entonces ellos se volvieron hacia la puerta. Alguien había entrado en ese preciso instante. Ino miró también y vio a Shikamaru, que se había quedado parado en la entrada, impactado, y le devolvía la mirada fijamente. Era la primera vez que se miraban directamente a los ojos desde aquel día, y era una mirada cargada de significado. Una mirada que decía que, en el fondo, nunca habían dejado de ser compañeros, que el equipo siete nunca había dejado de existir, por muchas cosas que hubieran pasado entre ellos. La muerte de Asuma-sensei siempre los mantendría unidos, no importaba el tiempo que pasara. El tiempo pareció haberse detenido, pero entonces Ino recordó que no disponían de mucho. Gaara se moría.
- Neji... Ve a dar aviso de que venga Sakura lo más rápido posible - el que habló, lenta y pausadamente, fue Shikamaru - Hinata, quizás deberías ayudar a Ino - dijo también. Ninguno de los dos se opuso y se apresuraron a hacer lo que se les había mandado. No había tiempo de esperar a Sakura, así que todo lo que podían hacer era intentar mantener a Gaara con vida hasta que ella llegase y pudiera hacer algún milagro médico para salvarlo.
Ino no dijo nada. Tan sólo mantuvo esa mirada con Shikamaru, ese simple contacto visual que estaba curando silenciosamente la superficie de las heridas que ambos se habían causado a lo largo de los años. Aún quedaba mucho para que llegaran a cicatrizar, pues eran muy profundas, pero era el primer paso hacia su curación. Shikamaru asintió con la cabeza y salió de la tienda. Ino, invadida de una sensación que no podía describir, miró a Hinata y encontró la decisión también en sus ojos. Después, ambas se pusieron a trabajar.
¡Y ese fue el fin! Vale, está bien, no lo fue. No pude resistirme a un poco más (solo un poco más) de suspense, no sé si lo logré... En todo caso, si quieren saber como se cierra definitivamente esta historia quédense un poco más y no se pierdan el epílogo... Nah, no puedo evitarlo, amo los epílogos. Y será el momento definitivo para saber si esto acaba siendo una gran tragedia o un final feliz. ¿Les picó la curiosidad? Eso espero. También espero me perdonen porque como ya dije, soy terriblemente mala escribiendo batallas, así que disculpen si el enfrentamiento Gaara-Zetsu fue un poco patético. ¡Hice lo mejor que pude! Me pueden dejar sus reviews con su opinión o lo que deseen, como siempre, contándome desde qué esperan para la resolución del final hasta cualquier otra cosa que se les ocurra. Yo los leeré todos más que encantada. ¡Nos encontraremos en el epílogo!
Matta ne!
Karin16
