XIII

Maura se estaba ganando a pulso que comenzara a compararla con un oso – u osa, más bien –, porque parecía haber entrado en proceso de hibernación.

Ni siquiera la habían despertado los gritos que TJ había pegado en la cocina mientras ambos observábamos a mi madre preparar la cena y eso me extrañó tanto, que decidí romper la promesa que me había hecho a mí misma de dejarla descansar hasta que la comida estuviera lista para ir a despertarla y así asegurarme de que se encontraba bien.

Con TJ en brazos, me acerqué a ella y le pellizqué el dedo de un pie sólo para verla removerse con tal expresión incómoda en su rostro que enseguida me di cuenta de que verdaderamente le pasaba algo.

'¿Maur?' le pregunté, dando un paso al frente para poder echar un mejor vistazo a su rostro.

Estaba perlado en sudor y tenías las mejillas sonrojadas, algo tan anormal en ella como el haber dormido tanto.

Un mal presentimiento se instaló en mi pecho y conduje una mano a su rostro para poder tomarle la temperatura.

'Fría…' murmuró, colocando una de sus manos sobre la mía para mantenerla sobre su mejilla, tan cálida al tacto que enseguida supe lo que estaba pasando.

Tampoco había que ser muy listos.

Una Maura que apenas reacciona, que duerme varias horas durante el día y que está ardiendo y empapada en sudor, no puede estar más que enferma.

'Oh, oh'

'¿Qué pasa?' escuché que me preguntaba mi madre de la cocina.

'Creo que tiene fiebre'

'¡¿Qué?!'

Brinqué ante el grito de mi madre y le lancé una mirada de reproche.

'Dame a TJ' exigió, acercándose hacia nosotros mientras se limpiaba las manos con el delantal.

'Ma, ¿no te parece que estás—?'

'No. Tiene razón. Los bebés son muy sensibles a…' Maura dejó de balbucear y se humedeció los labios al tiempo que se incorporaba. Apenas era capaz de mantener los ojos abiertos. 'Tengo la boca seca' confesó en apenas un susurro.

'Janie, tráele un vaso de agua' mi madre me quitó a TJ de los brazos y se lo llevó con ella hacia la cocina.

Yo en un primer momento hice el amago de seguirla, pero cuando volví a mirar a Maura no pude evitar acercarme de nuevo a ella.

'¿Te encuentras bien?'

'Estoy…' pestañeó despacio y miró a su alrededor. 'Confusa'

Apreté los labios para no reírme al darme cuenta de que la Maura enferma era todavía más adorable que la Maura normal.

'¿Te duele algo?'

Sus ojos pardos volvieron a fijarse en los míos y pude ver que de veras le costaba mantenerlos abiertos.

'Tengo fiebre' dijo y esta vez sí que me permití el lujo de reírme.

'Eso ya lo dije yo, pero gracias por confirmarlo, doctora Isles' le respondí, divertida. Ella hizo un esfuerzo por contemplarme con gesto amenazante, pero lo único que consiguió fue enviarme una mirada cansada. '¿Tienes algún analgésico que pueda ayudarte a sentirte mejor?'

'Hay paracetamol en el baño' me interrumpió antes de volver a humedecerse los labios. 'Y agua'

'¿Hay agua en el baño?' me burlé, haciéndome la sorprendida.

Ella simplemente se mostró confusa.

'¿Hm?'

'Nada' respondí, más divertida aún al percatarme de que, enferma, parecía tan incapaz de captar mis bromas como lo era cuando nos conocimos y empezamos a hacernos amigas. 'Acuéstate y descansa. Enseguida te traeré lo que—'

'En realidad debería de irme a la cama. No quiero que TJ se vea expuesto por más tiempo a—'

'Entonces te llevaré el vaso de agua y el paracetamol a la cama'

La vi asentir antes de que me ofreciera sus manos en una petición silenciosa para que la ayudara a levantarse.

Las tenía más frías de lo que las había notado antes y me percaté de que apenas lograba mantenerse en pie, lo que hizo que la mirase con expresión preocupada.

'¿Serás capaz de llegar a la cama tú sola o quieres que—?'

'Puedo sola' admitió, soltándose de mis manos para dar un paso hacia el pasillo.

Trastabilló y me apresuré a tomarla de la cintura para evitar que cayera, escuchándola suspirar.

'Si es que todo deja de dar vueltas, por supuesto' añadió.

No podía ver su expresión ni ella la mía, pero de igual modo la contemplé con empatía mientras ella colocaba sus manos sobre las mías, pareciendo que necesitaba sujetarse a algo para estar segura de que no perdería el equilibrio.

'¿Cómo es posible que te hayas puesto así de mal? Hasta antes de quedarte dormida parecías estar bien y recuerdo perfectamente que fuiste a vacunarte no hace mucho'

'Pues ya ves de qué me ha servido'

Lancé un respingo y acto seguido reí, meneando la cabeza.

'Vamos, Pointdexter. Te ayudaré a llegar a tu dormitorio sana y salva'

Cuando por fin bordeamos el sofá, eché un vistazo en dirección a la cocina y pude ver que mi madre nos estaba observando desde el otro lado del mesado con los labios apretados en un gesto que me indicó que estaba evitando sonreír.

Poco me faltó para echarle la lengua.