Aviso a navegantes xD contiene muuucho lemmon ajajajajaja. Esperamos que os guste :)
Emm Pov
Otro día más había llegado y me tocaba dar la clase al curso de Rose. Ella aún no me había dado una respuesta. De nuevo, ella se había sentado atrás y la notaba algo triste. Seguramente algo le sucedía. Estaba sola, Leah no se encontraba con ella, lo que me parecía raro.
Hoy tenía preparado un ejercicio individual. No lo tomaría como examen pero si como una práctica para este.
Les repartí los ejercicios y no tardaron ni dos minutos hasta que Rose levantó la mano.
Me acerqué con una sonrisa.
-¿Qué ocurre?
-No tengo cabeza para esto ahora. ¿Podrías ayudarme?-me vio esperanzada. No iba a caer ante el encanto de sus hermosos ojos azules.
-Piensa un poco. Es lo que repasamos la última vez, ¿Si?
-Está bien.-asintió resignada.
La miré mientras trataba de sacarlo, como se tocaba el pelo, mordía el lápiz, y ahí mi amigo dio un respingo. Traté de concentrarme cuando volvió a llamarme.
-¿Al menos puedes decirme si voy bien?-dijo nerviosa.
-Revisa desde aquí.-Señalé. Y ella se dio cuenta de su error y lo corrigió. Después, fui hacia donde otra alumna que también demandaba mi atención. Luego que resolví su duda fui a mi escritorio a esperar que mis alumnas terminaran los ejercicios. Ángela fue la primera en entregar. Era muy buena en esta asignatura.
Rose fue la última en entregar, y solo cuando se acercó y entregó le pregunté.
-¿Cómo ha ido?-sonreí, ella se dio de hombros.-Al menos has acabado.
-He tardado más tiempo del que debería.-suspiró.
-¿Estas bien?-pregunté.
-No realmente.
-¿Sucede algo malo? ¿Problemas con el novio de nuevo?-Entrecerré los ojos.
-¿Por qué tienes que sacarlo siempre? Él y yo estamos bien.-Frunció el ceño.
-Es porque aún sigo esperando tu respuesta.
-Mira, si lo sé... Pero es que no estoy de humor para discutir el tema ahora. Mi mejor amiga se va.
-Ah eso es lo que te preocupa.-Deduje y ella asintió.
-Pues si.-dijo algo triste, me daban ganas de abrazarla.
-Y...¿Por qué si puede saberse? ¿No va a volver?-traté de entender por qué estaba tan triste.
-Va a intentar comenzar su carrera como modelo y tendrá que estar en París un par de meses...-dijo solamente.
-Ohh vaya.-Comenté sorprendido.-Pero oye, no estés triste, no estás sola.-Tomé su mano.
-Es que voy a extrañarla. Es la primera vez que nos separamos por mucho tiempo. Es como mi hermana.-suspiró. Tomé su mano, sonreí cuando ella no apartó su mano.
-¿Irás a verla?-sonrió, dándome a entender que lo haría.
-Me dijo que fuera con ella pero...no quiero fastidiar el curso. Sino mamá no me va a dejar hacer ningún proyecto este verano.-puso un puchero.
-Entiendo... ¿Qué harás esta tarde?
-Tenía planeado ir a tatuarme con Leah.
-¿En serio?-Pregunté sorprendido.-¿Y que han decidido?
-Unas alas.
-¿Alas? ¿Dónde?-Pregunté curioso.
-En el antebrazo.-sonrió.-Te dije que eran matching tattos.
-Lo sé.-sonreí de vuelta.-Y vaya...me has hecho caso, en lo del antebrazo.-aclaré cuando me miró confundida.
-Nos pareció un buen sitio.-sonreí.
-Y...¿Por qué alas?-dije divertido.
-Oh. Porque Leah será el próximo angel de Victoria's Secret.-rió divertida.
-Veo que tienen muy claro su futuro.-Murmuré y ella asintió con una sonrisa.
-Si, bueno. Me voy a la siguiente clase.-Se despidió.
Rose PVO
Cuando terminé las clases me fui a casa de los Clearwater a buscar a Leah, estaba terminando de hacer sus maletas para no tener que hacer nada esta noche, le haríamos una fiesta de despedida aunque ella no sabía nada, su madre y yo nos habíamos encargado de todo y bueno, Sam también había ayudado. Que por cierto, esa noche les dirían a sus padres que él quería acompañar a mi amiga durante esos casi dos meses en la capital de la moda.
-¡Leahhhhhh!-La llamé.-¿Donde estás?
-¡Ya voy!-Gritó desde las escaleras y un par de segundos después bajó volando.
-¿Estás lista?-Pregunté.
-Lo estoy, si tu estás.-Me abrazó.
-Bien, vamos.-Salimos de su casa tomadas de la mano y nos dirigimos a Studio 28.
-¿Estás nerviosa?-me dijo.
-¿Me lo preguntas porque tú lo estás?-dije divertida. Ella rió.
-Obvio, no todos los días me penetran la piel con tinta y una aguja.-dijo y nos subimos a la limu.
-¡Dios Leah!-reí.-Voy a marearme antes de tiempo.
-No exageres no es para tanto.-guiñó.-Al menos eso me ha dicho Sam. Y...seguro que él profesor Cullen te ha aconsejado sobre algo. ¿no?—alzó las cejas.
Yo bufé.-Por supuesto que no. En fin, creo que nos va a doler y mucho.
-Y ¿tu madre lo sabía?
-Se dará cuenta cuando regrese.-Sonreí y Leah rió:
-Solo espero que no haga que te lo borres.
-Es mi cuerpo.-dije como algo obvio.-Si se molesta no es su problema.
-Uuuuuh que rebelde.-rió.
En un par de minutos llegamos al estudio, el tatuador era muy simpático, nos preguntó qué queríamos y nos enseñó varios modelos.
-Y bien...¿quien será la primera chicas?-dijo divertido.
Leah prácticamente me empujó hacia el chico. Así que no tuve otra opción más que hacerle frente a esto.
Me senté nerviosa y el tipo me sonrió.-Relájate, ¿Si?-Mientras ponía el molde del diseño sobre mi antebrazo. Yo suspiré y traté de no caerme redonda allí.
-¿Quieres que te de la otra mano?-sonrió mi amiga culpable. Solo la miré mal. Pero antes de que comenzase a desinfectar la aguja la miré suplicante y ella llegó a mi lado divertida.
-¿Me juras que esté sitio no duele tanto como otros no?-dije nerviosa.
-Cada persona reacciona distinto.-sonrió.-Pero, es de los lugares menos dolorosos, tranquila llevo casi 20 años tatuando, se como hacerlo.-Volvió a sonreí.-Bueno,vamos a empezar ¿si? Voy a ir lento, si llega un momento que no aguantas el dolor solo avísame pero en ningún concepto muevas el brazo. ¿Vale?-asentí asustada.
Cuando comenzó a tatuarme el dolor empezó, y tal vez era yo que no estaba acostumbrada a sentir dolor pero era bastante molesto. Me mordí la lengua y traté de contar hasta 10.
-Ya casi está.-dijo el chico.-Listo.
-¿Es enserio?-dije aliviada con ganas de llorar. Y cuando fui a levantar la cabeza del respaldo no pude evitar marearme.
Después de un par de minutos tranquila y pude encontrarme mejor, Leah no estuvo mejor que yo, también se mareó, un poquito, pero había merecido la pena, los tatuajes habían quedado increíbles. Cuando ya nos habíamos montado en la limusina de vuelta me llegó un mensaje.
"Nena, ¿te parece si me quedo a dormir contigo tras la fiesta de Leah?"
"Claro"
-¿Con quién hablas?-Preguntó curiosa Leah.
-Con James.
-Pensé que con el Sr. Cullen.-Agregó divertida.-¿Aún no le respondes su propuesta?
-Pues la verdad es que no.-dije confundida.-No quiero tirar todo lo que tengo con James por la borda, y la ultima vez me sentí demasiado culpable mientras estaba con él.
-Nena...haz lo que creas correcto, cuando te sientas preparada lo sabrás.-me sonrió, iba a echarla de menos.-Oh no, no llores antes de tiempo.-sonrió, en la cena y mañana en el aeropuerto tendrás tiempo de llorar.
Nos fuimos a casa a terminarnos de vestir para la supuesta "cena" de despedida a Leah.
-Rubia, ¿dónde me llevas?-me preguntó Leah viendo por la ventana cuando pasamos de largo su restaurante favorito.
-Pronto te darás cuenta, Le.
De repente la limu paró.-Perra, ¿Por qué me traes aquí?-Preguntó al ver de nuevo por la ventana. Se le dibujó una sonrisa. Nos encontrábamos en uno de los clubes nocturnos más exclusivos de la ciudad.
-¿Crees que te dejen entrar? Porque este es un lugar para mayores de 18-Me sonrió burlona. Yo la vi mal.-Y yo si tengo tarjeta de identificación.-Se rió. Y es que la muy desgraciada hace un par de meses había cumplido 18.
-Muy graciosa.-Me crucé de brazos.-Bájate que lo tengo todo arreglado.
Sam nos estaba esperando en la puerta para entrar.
-¿Amor?-preguntó confundida.-¿Qué haces aquí? ¿Por qué no sé nada? ¡No me gusta no saber las cosas!
-Tranquila, Nena.-besó su cuello.-Te va a encantar. Por cierto, estás increíble.
Entramos con ella, todo parecía normal, excepto porque no paraba de quejarse porque quería saber en qué habíamos conspirado contra ella.
-¡Hasta pronto, Leah!-gritó la sala entera, y solo eso bastó para que mi morena mejor amiga se pusiera a llorar. Sus padres la abrazaron y su hermano, los papás de Sam también lo hicieron, nuestros amigos del colegio.
-¡No me puedo creer que hayan conspirado contra mi de esa manera!-me miró indignada.
-Shhhh. Ya cállate y disfruta.-la abracé
La fiesta siguió, Leah y yo la pasamos muy bien. La iba a extrañar demasiado.
De repente, Sam cogió un micrófono y se acercó a sus padres y suegros con Leah tomada de la mano, solo unos pocos sabíamos lo que iba a pasar realmente.
-Harry, Sue, mamá, papá.-respiró y Leah sonrió.-Yo...Leah y yo hemos hablado, y quería deciros que voy a acompañarla a París.
-¿Cómo?-dijo la mamá de Sam.-Cielo pero...¿Por qué?
-Eso digo yo.-dijo Harry frunciendo el ceño.-¿Por qué?
-Porque...-Sam miró a Leah otra vez.-No puedo estar sin verla ni un día, no se que sería de mi sin ti durante dos meses.-La acercó a él y la besó el tope de la cabeza.
Sus padres empezaron a discutir con ellos pero ya no me enteré del resto porque me llegó un mensaje. Era de Emmett.
"Ya tengo apartamento. Solo sigo esperando tu respuesta ;)"
-Nena aquí estás.-James me abrazó por detrás. Me asustó, haciendo que mi celular se cayera.
-¡James!-Me quejé.
-No quería asustarte.-Dijo divertido.-Pero estabas tan absorta con tu teléfono.-Se agachó a recogerlo.-¿Con quién hablabas?
-Ahhhhh.-Piensa, Rose, piensa.-Con mi hermano.-dije al fin.-Sabes lo pesado que se pone.-tendí la mano para que me lo pasara y lo guardé en el bolso.-¿Crees que se arreglen las cosas?-cambié de tema mirando a los padres de mi amiga.
-No lo sé.-dijo sinceramente.-Pero sabrán como arreglárselas.-me sonrió.-Vamos a bailar, princesa.
La noche siguió divertida, finalmente habían accedido a que Sam se fuera con Leah, técnicamente Sue fue la que los defendió diciendo que su hija estaría mucho mejor con su novio allí.
Me despedí de Leah prometiendo ir por la mañana al aeropuerto y fui a buscar a James que ya estaba esperándome.
-Subiré primero, luego tú.-Sugerí una vez estábamos estacionados frente a mi edificio.
-Ya me había preocupado señorita Rosalie, porque no regresaba.-Me saludó Carmen.
-Tranquila, Carmen. Ya estoy en casa.-La abracé. -¿Y Jasper?-Pregunté por mi hermano.
-Está con María. Hace un rato que se fueron a su habitación.-Susurró por lo bajo.
-Está bien Carmen. Puedes ir a dormir. Yo también lo haré.-Me despedí.
Luego de unos 5 minutos, asegurándome que Carmen se había ido. Bajé otra vez y le escribí a James. No tardó mucho en subir.
-Creo que debería protagonizar una película de espías.-dijo divertido y me aguante las ganas de reír.
-Vamos, pesado...-le tomé de la mano y subimos escaleras arriba.
-Voy a ponerme cómoda.-cogí un pijama y me lo puse. James se había quitado la camisa y los pantalones, estaba tirado en la cama solo con los bóxers.
-¿Has traído pijama?-dije divertida, estaba cansada y tenía sueño la verdad.
-Es mi pijama, Nena.-se señaló y reí.-Ven aquí.-palmeó la cama y me tiré a su lado, me besó el hombro y bostecé.-Vale.-rió.-Estas cansada. He pillado la indirecta. Pero déjame abrazarte.
Y así nos quedamos dormidos.
La mañana siguiente fui la primera en despertar y es que se nos había olvidado bajar la persiana y entraba la luz, estiré el brazo tanto como James me permitía y cogí el mando para bajarlo, traté de seguir durmiendo pero James se había despertado.
-Buenos días.-Sonrió antes de besarme.
-Buenos días.-Le devolví el saludo y me senté, pretendiendo salir de la cama.
-¿Adónde vas?-Me preguntó trayéndome hacia él. Me empezó a hacer cosquillas y no pude evitar reír.
Oscar se subió a la cama y empezó a jugar también con nosotros, momento que aproveché para zafarme de James.
-Bajaré por el desayuno. No tardó.-Salí de mi habitación y bajé los escalones rápido.
-¡Mamá!-Me detuve en seco al verla en la estancia.-¡Has vuelto!-Fui abrazarla y besarla. Ella también lo hizo.
-Cielo.-me sonrió.-Te he echado mucho de menos, amor.- dijo sonriendo.
-Yo también, Mami.-sonreí.-Oye, no te molestes pero...¿no venías más tarde? Como...¿en un par de días?-dije algo incómoda.
-¿Por qué?-dijo algo molesta.-¿Acaso te molesta que tu madre llegue antes de trabajar para pasar más tiempo contigo?
-No es eso má.-dije sincera.
-Rose, ¿estás cultivando las naranjas del zumo?-James bajo divertido, y si, en bóxers.-¡Papá!-saludó a su padre que salía de la cocina y miré a mi madre tratando de que me explicara lo que estaba pasando.
-¡Hijo!-William lo saludo de vuelta. ¿Cómo podían ser los hombres tan pasotas?
-¿Mamá?-pregunté.
-¿Hija?-Alzó una ceja.-Estábamos esperando a que despertaran.
-¿Qué hace William aquí?-Susurré por lo bajo cuando él y James estaban hablando.
-Decidió acompañarme.-Se encogió de hombros.-Quería venir a ver a James y como no estaba en su casa asumimos que estaban juntos.-yo me ruboricé.
-Mamá te juro que no hicimos nada y...
-Lo sé. Estábamos esperando a que despertaran.-Agregó divertida
-¿Por qué?-pregunté confundida.
-Porque como tu mamá debería regañarte por venir a dormir con tu novio cuando sabes que no me gusta que lo hagas.-dijo "seria"
-Mamá, llevo un montón de tiempo con James.-me quejé.-Es injusto que yo no pueda traerlo a dormir y Jasper que lleva con Maria un par de meses si pueda.
-No te metas conmigo, enana.-bajo por la escalera.-Yo soy adulto, a diferencia de ti, puedo hacer cosas de mayores.-dijo riendo.
-¡Mamá!-dije molesta.
-Jasper no molestes a tu hermana.-dijo mamá defendiéndome.-Pero tu hermano tiene razón.-El me guiñó.-Sigues siendo mi pequeña ¿recuerdas?
Yo rodé los ojos.-Si, mamá.
-¿Y eso?-Tomó mi brazo.-Dime que no es permanente.-Sonó alarmada.
-¡Mamá!-Me quejé zafándome de su agarre.
-¿Cuándo te lo hiciste? Me voy un par de semanas y te encuentro tatuada.
-Ayer.-dije dándome por vencida.-Leah y yo nos tatuamos juntas antes de que se fuera.
-Dios, Rose...-dijo alarmada.-¿Por qué?
-Porque sí.-dije molesta.-Mamá, es mi cuerpo... además es chiquitito no se nota mucho.
-¿Sus padres lo sabían?-preguntó.
-Sí.-bufé.-Además ella ya tiene 18... y va a irse por dos meses a la capital de la moda.-suspiré algo triste.
-¿Se va?-Preguntó sorprendida.-Vaya, me he perdido de muchas cosas y tú no me cuentas nada.-Me vio mal.
-¡Mamá mira la hora que es! Mi mejor amiga está a punto de irse y le prometí que iría a despedirme de ella.-Me dirigí a las escaleras.
Mamá me siguió escaleras arriba.-Está bien cielo, cámbiate, yo te llevo al aeropuerto.
Me cambie lo más rápido que pude, y me monte en la limusina con mi madre, cuando llegamos mi mejor amiga estaba abrazada a sus padres.
-¡Leah!-grité y fui a abrazarme a ella.
-¡Rubia! Pensé que no vendrías, perra.-Me dio un abrazo estrangulador.-Te echaré mucho de menos. Recuerda lo que hablamos...
-Por supuesto, nos comunicaremos a diario.-Contesté aún abrazadas.-E iré a visitarte cada vez que pueda.
-Y...-Se alejó de mi y me tomó de los brazos.
-No voy a reemplazarte.-Rodé los ojos.
-Esa es mi chica.-Me dio otro abrazo y muchos besos en la cara.
-Cuida de mi hermana.-le dije a Sam, amenazante. El nos abrazó a las dos.
-Con mi vida, lo sabes Rose.-rió.
De repente se oyó "Pasajeros con el vuelo destino a París, diríjanse a la puerta de embarque"
-Te quiero ¿Vale?-los ojos de Leah se aguaron y por consiguiente los míos, la volví a abrazar, asintiendo.
-Yo también, vete ya.-reí.-Y no vuelvas si no has triunfado ¿queda claro?-rió.
Emmett Pov
Desperté un poco tarde. Hoy no tenía mucho que hacer. En realidad ayer me había dedicado a trasladar mis pocas pertenencias que tenía dónde Edward hacia mi pieza. Cogí el teléfono de la mesilla. Lo revisé. No tenía ningún mensaje. Rose no me había contestado. Quizá después de todo no estaba tan interesada en mí. Era una chiquilla malvada. Luego de haber coqueteado conmigo y de haber llegado un poco más lejos. Me había ignorado por completo. Bufé molesto y volví a dejar mi celular ahí. Ya bien entrada la tarde, mi teléfono sonó, lo cogí, era un mensaje de Rosalie.
"¿Te importa que vaya a tu apartamento?" Seguido de una carita sonriente.
Me quedé algo sorprendido, tal vez lo que pensaba no era verdad, y ella si estaba realmente interesada en mí.
Le respondí "Claro, no hay problema ¿Estás bien?"
Respondió en menos de 5 minutos, restándole importancia, diciendo que estaba bien, me pidió la ubicación y en algo más de media hora, estaba en mi puerta.
Estaba usando uno de sus abrigos costosos pero al cruzar la puerta de mi apartamento se deshizo de él, quedando en un vestido blanco de mangas largas, con un estampado de flores, era muy corto. Se veía hermosa y parecía mayor de edad. Tragué en seco y ella pareció notarlo. Sonrió satisfecha ante mi reacción.
Aclaré mi garganta.-Permíteme.-Ella me pasó su abrigo.
-Parece que aún no has terminado de desempacar.-Alzó una ceja viendo para todos lados.
-En realidad no tengo muchas cosas.-Me encogí de hombros.
-Ohh.-Dijo solamente.
-Pensé que te habías arrepentido de mi propuesta.
-No en realidad.-Se sentó en el único sofá que tenía.
-Cómo tardaste mucho en contestar y me has estado evitando.-Sonó como un reclamo y me detuve no quería ser un pesado.-Lo siento, lo que quiero decir...-Me senté a su lado.
-Shhh.-Puso un dedo sobre mis labios.-He estado ocupada, ¿sabes? Ayer le hicimos la despedida a Leah y pues mi mamá volvió a la ciudad y he pasado el día completo con ella.
Yo me asusté. No quería que Galadriel se enterara.-¿Osea que tu mamá sabe que estás aquí?
-¡Por supuesto que no!-dijo molesta.-¿creías que le iba a decir a mi mamá que venía a casa de mi profesor de química? El cual me ha hecho una propuesta indecente. Debo admitir.-sonrió maliciosa.
Yo suspiré tranquilo.-Te iba a decir que te pusieras cómoda, pero veo que ya lo has hecho.-sonreí y la acerqué contra mí.-¿Ya has pensado en la propuesta?
-Mmmmmm.-se estiró en el sofá.-La verdad que aún no sé qué voy a hacer con James, llevo con él casi 3 años y bueno...
-Ya sabes que no me importa que sigas con él.-continué.
-Lo sé...-dijo divertida.-Por eso he pensado que tal vez...podamos seguir con esto.-se sentó en el sofá mirándome con esos grandes y brillantes ojos azules.
-¿Enserio?-sonreí acariciando su cara.-¿Por qué?-dije divertido.
-Pues...porque siento algo por ti, cosa que no sabría definir, pero creo que se basa en lo caliente que eres, y que puedes enseñarme muchas cosas.-se mordió el labio.
-Además de química.-reí y ella asintió acercándose peligrosamente a mí.
Ya no podía seguir reprimiendo las ganas que tenía de besarla. Así que corté la distancia que nos separaba. Y la besé. Al principio fue lento y pausado, disfrutando esa deliciosa sensación de sus carnosos labios. Poco a poco introduje mi lengua en su boca y empecé a jugar con ella.
Nos separamos cuando nos hizo falta el aire.
-Eres muy bueno besando.-Sonrió satisfecha ligeramente ruborizada.-Además tu barba me produce cosquilleo.
Yo reí.-¿Y eso es algo bueno o malo?-Pregunté divertido.
-Es nuevo para mí y me gusta.-Dijo acariciándome antes de volver a besarme.
-Y yo que pensaba afeitarme.-Comenté cuando nos separamos.-Pensé que te incomodaba.
-Por favor, no lo hagas.-Dijo.-Me gustas así.-Tomó mi mano.
-Está bien.-sonreí, besando su mejilla. De repente tocaron al timbre.
-¡Emmett, abre! ¡Vengo a hacerte compañía!-se oyó la voz de Edward tras la puerta.
-¡Mierda!-maldije.
-¿Ese es el señor Masen?-preguntó Rosalie curiosa.
-Sí.-suspiré.-Levanta y ve a mi habitación hasta que yo te llame.-La conduje hasta allí.-¿Entendido?
-Pero.-se quejó y no le deje decir más. La dejé allí y fui a abrir la puerta.
-Hola, hermano.-saludó.-¿Cómo va todo?
-Bien.
-¿Interrumpo algo?-preguntó divertido.
-No bueno si.
-Veo que no estás solo.-Señaló el abrigo de Rose.-Chanel...-Dijo viendo la viñeta.-¿Con quién estás?-Entrecerró los ojos.
Me pasé una mano por la frente impaciente.-Una chica que conocí.-lo vi mal.- Ahora si me disculpas...¿Podrías dejarme solo, por favor? Yo te invito a unas cervezas después.
-Estás desesperado.-Rió.-Bien acepto. Hasta pronto vecino.-Vi que se marchó escaleras abajo y cerré la puerta.
Ahora me fui a mi habitación. Di unos golpecitos.-¿Rose? Ya puedes salir.-Dije por lo bajo.
-¿Seguro?-dijo nerviosa, entré y la vi sentada en la cama, sonreí.
-Seguro.-sonreí, apoyándome en el marco de la puerta.-¿Tienes hambre?
-¿Sabes cocinar?-preguntó curiosa.
-Mas o menos.-dije la verdad.-No soy un chef pero no quemo la cocina.-reí.
-Podemos pedir unas pizzas si quieres.-sonrió levantándose.
-Claro.
Y pues así lo hicimos. Ordenamos las pizzas, comimos y hablamos un poco.
-¿Entonces, son 5?-Preguntó tomando otra rebanada de pizza.
-Si.-Sonreí recordando a mis hermanos.-Mike, Tom, Bill, Tyler y yo.
-¿Todos son chicos?-Preguntó sorprendida. Yo asentí. -¿Y tú eres el mayor?
Negué.-Soy el segundo.
-¿Y todos viven en Tennessee?
-Así es.
-¿Cuántos años tiene el menor?-Preguntó interesada.-¿Se parece a ti?
-¿Por qué quieres saberlo?-Fruncí el ceño.
Se encogió de hombros.-Simple curiosidad.
-Tyler cumplió 19 el diciembre pasado.-Recordé.-Acaba de entrar a la universidad con una beca de football.-Sonreí orgulloso.-En cierta forma se parece a mí. Solo que tiene el cabello más claro.
-¿En serio? ¿Tú también jugabas en la universidad?
-Así es. De hecho pensaba que me dedicaría a eso.
-¿Y qué fue lo que pasó?
-Una maldita lesión me alejó para siempre de ese sueño.
-Oh lo lamento.
-Descuida.-Le resté importancia.-De eso ya pasaron casi 10 años.
-Y...¿donde fue?-preguntó.-Si quieres hablar de ello.
-Claro.-sonreí.-No te preocupes, fue en la rodilla.
-Vaya...Lo siento.
-No te preocupes.-sonreí.-¿Vas a comerte eso?-pregunté señalando el último trozo de pizza.
-No.-sonrió.-No me entra nada más.-se tiró en el sofá.
-¿Ni siquiera el postre?
-No.-Negó con la cabeza.-Cómetelo tú, yo estoy llena.
-Como quieras.-Sonreí y me comí el postre yo solo.
-¿Enserio?-me miró anonadada y yo reí.
-Soy un hombre grande.-sonreí.
-No voy a negar eso.-me miró alzando una ceja, dándole un doble sentido a lo que decía.
-Parece que eso te asustó un poco.-Sonreí de lado.-¿O me equivoco?
Ella suspiró y se llevó ambas manos a la cara.-Eso no es cierto.
-Oh venga, Rose...-sonreí y tomé su mano.-Puedes decírmelo, de hecho, agradecería que lo hicieras. Quiero que estes cómoda.-Ella asintió.
-Está bien...me da un poco de miedo.
-No voy a obligarte a hacer nada que no quieras. Lo sabes ¿no?
Ella asintió ruborizada.-Lo sé.-Era tan adorable.
-¿Y bien que quieres hacer?-Pregunté para destensar el ambiente.-Ver una película, talvez.
Ella negó.-Ambos sabemos por qué estoy aquí. Y porque tú me has llamado.
Yo suspiré. Por supuesto que lo sabíamos. Pero no la follaría por más que quisiera, si ella sentía miedo o temor. No funcionaría, yo quería que los dos lo disfrutáramos pero ella no se veía segura de querer hacerlo.
-Aunque podemos ver una película.-asentí.-En tu cama.
-¿Segura?-sonreí, tal vez quería familiarizarse con el ambiente.-No voy a obligarte a nada Rose.
-Lo sé, no es eso.-bufó.-Ha sido una tontería.
-No, si quieres ver una película en mi cama, podemos hacerlo.-sonreí y la conduje hasta allí, ella se sentó en la cama.
-¿Qué lado de la cama prefieres?-sonreí.
-El derecho.-contesté mientras colocaba Netflix.-¿Tú?
-Es igual.
-¿Qué vamos a ver?
-¿Una comedia?
-Está bien. ¿Te parece ésta?-Era una de Zac Efron. Dirty Grandpa.
-Me encanta Zac-Sonrió.-Empezamos a ver la película. Curiosamente estábamos disfrutando de lo que veíamos y de la compañía.
De un momento a otro Rose se apoyó en mi pecho, extrañamente esa sensación me gustó.
-¿Te importa?-me preguntó inocente, sonreí.
-Para nada.
Pero no se quedó en eso, comenzó a pasar sus dedos lentamente por mi pecho, no dije nada, la dejé que hiciera lo que quisiera si eso la hacía sentirse cómoda.
Yo pasé un brazo a su alrededor. Un bostezo se me escapó. Me tapé la boca con la mano.
-¿Quieres que apaguemos la peli?
-No, está bien.-Bostecé otra vez. La verdad es que ya me había entrado sueño.
-Si quieres ponte cómodo.-Se separó de mí.
-No, así estoy bien.-negué.
-No lo estás.-Dijo divertida.
-Tú tampoco.-La señalé.-¿O piensas dormir así?
-Mmmm.-mordió su labio.-La verdad no pensé que fueras a decirme que me quedara si no...ya sabes.-escondió su cara contra mi pecho. Reí y acaricié su pelo.
-¿Si no lo hacíamos?-Ella asintió aún pegada a mí.-Rose, puedes quedarte si quieres sin necesidad de nada. Puedo dejarte una camiseta si quieres.
-¿Lo harías?-preguntó y asentí. Se la di.
-Toma.-le sonreí.-Ponte cómoda.
-Gracias. ¿Dónde está tu baño?-Preguntó y la conduje hasta ahí. Yo regresé a la cama y me quité la camiseta y los pantalones. Me metí a la cama, bajo las sábanas.
A los minutos apareció mi perdición rubia. Usando mi camiseta que le quedaba enorme. Se veía adorable. La llamé para que se acostara a mi lado. Se lo pensó dos veces pero al final lo hizo.
-¿Vas a dormir así?-preguntó curiosa sin quitar la vista de mi cuerpo. Yo asentí divertido.
-Si te incomoda puedo ponerme algo.-sonreí.-Pensé que tal vez, ya podía enseñarte mis tatuajes.-sonrió.
-Ya sé-Puso los ojos.-Así duermen, ustedes los hombres.-Yo alcé una ceja.-Mi novio también lo hace.
Golpe bajo. Incluso estando nosotros solos seguía pensando en él. Yo fruncí el ceño.-Buenas noches.-Di la vuelta.-Y apagué la lámpara.
-Oye, Emm.-Me abrazó por detrás.-¿No me das mi beso de buenas noches?-Susurró.
No quería hacerle ni el más mínimo caso, pero ella no iba a darse por vencida.-Emm...-comenzó a besar mi espalda.-Vamos...no puedes ponerte celoso así de fácil.-La sentí sonreír.-¿Vas a darme mi beso o no?-volvió a preguntar. Seguí en mi posición, ella bufó malhumorada y se volteó en su lado molesta, sonreí.
Luego de unos minutos decidí abrazarla por detrás. Ella se sobresaltó al sentirme.-Sabes que puedo darte más que eso antes de dormir.
-Oh Emm.-Jadeó cuando enterré mi cara en su cuello pegándola a mí. Comencé a besar su cuello.-¿No estabas cansado?-sonrió maliciosa.
-Se me ha ido el sueño de repente.-metí mi mano dentro de la camiseta para deleitarme con que se había quitado el bra. Ella gimió.
-Puedo detenerme, si quieres.-Dije soltándola. Ella se giró y me vio.
-Aunque estés así.-Se mordió el labio mientras una de sus rodillas rozó mi erección con cuidado.
-Será muy difícil que se me baje sola.-Admití.
-Yo podría ayudarte con eso.-Sugirió pícara.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro.-Adelante.-Tomé su mano y la metí dentro de mis boxers.
Ella jadeó y noté que se puso nerviosa. Besé su hombro. Alentándola para que continuara. Ella se sentó y yo aparté un mechón rubio que tapaba su perfecta cara. Y la besé. Ella comenzó a mover su mano de arriba abajo, acariciando mi miembro, dándome un exquisito placer, tomé su mano para ayudarla y tratar de guiarla, comencé a acariciar su cuerpo, le di un apretón a su delicioso trasero, ella jadeó y sonreí, ya estaba comenzando a humedecerse, metí la mano dentro de sus bragas y comencé a darle placer mientras ella trataba de continuar.
De un momento a otro me las arreglé para quitarle sus bragas. Ella gimió cuando introduje uno de mis dedos en su interior. Rosalie era muy estrecha. Así que con cuidado empecé a follarla con un dedo y luego introduje un dedo más.
Rosalie ya se había perdido entre mis caricias porque había sacado sus manos de mis bóxers. De un momento a otro, me deshice de la única prenda que ella tenía, que era mi camiseta. Quedó desnuda frente a mí así que no perdí más el tiempo y la tumbé en el colchón. Comencé a besar y lamer sus pequeños senos. Ella se retorcía de placer debajo de mí. Era fascinante así como los pequeños gemidos que salían de su boca que de vez en cuando callaba con besos.
-¡Emmett!-chilló.-Te necesito.-trato de pegarse más a mis dedos, era fascinante el placer que yo le estaba provocando en ese mismo momento.
-Preciosa, aún estás estrecha, cielo.-besé su frente.
-¡Ah! ¡Me voy, Emm!-Mordió mi cuello, arañando mi espalda. Sus manos bajaron hasta que trató de sacarme los bóxers.-Estamos en desventaja, profe.-fue a reír pero otra ola de placer llegó a ella. Se corrió otra vez, apretándose en mis dedos. Deseaba poder sentir esa sensación en mi polla. Así que en un rápido movimiento me bajé los bóxers con la mano que tenía libre. Cuando se calmó, pude liberar mis dedos y alcancé el sobre que tenía sobre la mesilla. Solo para darme cuenta que estaba vacío. Maldita sea.
-¡Maldición!-Me quejé levantándome de la cama, haciendo que se sacudiera el colchón. Encendí la luz de nuevo.
-¿Qué sucede?-Se sentó Rose agitada.
-No encuentro los condones.-Bufé mientras caminaba desnudo en el pequeño cuarto. Sentí la mirada clavada de Rose en mi cuerpo. Volví a verla solo para descubrir que toda su atención estaba en mi entrepierna. En como mi erección se movía de un lado a otro mientras buscaba los condenados condones. Ella se mordió el labio y se cubrió con la sábana.
-¿Te gusta lo que ves?-Pregunté coqueto acercándome a ella.
Ella al instante se ruborizó aún más.
-¿Has encontrado los condones?-respondió con otra preguntó tratando de esconder su vergüenza.
-Si.-sonreí.-Aquí están, ¿estás segura?-pregunté.
-Cállate y ven aquí.-abrió sus piernas colocando la sábana entre ellas. No pude resistir y fui a besarla ahí. Pasando mi lengua, torturándola. Hasta que logré que se corriera una vez más.
-Oh Emm.-Gimió.
Luego me coloqué sobre ella. Recargando todo mi peso sobre mis antebrazos. Me perdí en sus ojos soñadores. Volví a besarla y me froté un poco contra su delicado cuerpo.
-Oh Emmett.-Seguía gimiendo ella perdida en las sensaciones.
Después dejé un par de golpecitos con mi polla sobre su vientre. Cosa que la hizo estremecerse. Este era el momento en el que ella debía detenerme si no quería llevar esto más lejos cuando yo ya no podría hacerlo. O me sería muy difícil hasta imposible.
Como no dijo nada ni se resistió, decidí continuar. Me puse el condón y rocé su entrada. Ella en respuesta, levantó sus caderas. Señal que me dio la pauta para empezar a penetrarla.
-Ahh Ahhh.-Chilló ella y la sentí tensarse. Clavó sus uñas en mi espalda.
-Cielos, nena.-Me quejé pero eso me puso increíblemente caliente por lo que empuje un poco más haciendo que ella gritara otra vez.-Apenas estoy entrando.
-¡Ohh! ¡Ohh Emmett!-Las piernas de Rose aflojaron su agarre en mi cintura mientras ella estaba temblando bajo de mí.
-Relájate ¿Si?-Comencé a besarla para que se calmara. Primero me perdí en su boca, luego en el punto sensible de su cuello y en sus senos para volver de nuevo a su boca. Mientras hacía eso me incrustaba poco a poco en su interior. Era muy pequeña y no quería lastimarla.
-Oh Emmett, Emmett.-Chillaba muy nerviosa a medida que lo hacía. Parecía asustada. Suspiré y me detuve.
-Ya casi estoy adentro, ¿Quieres que me detenga?-Intenté que mi voz sonara tranquila mas no fue así. Salió muy gruñona, Rose me vio asustada.-Sabes que puedes confiar en mí, pequeña.-Pasé una de mis manos sobre su rostro.-Si quieres parar...
-No, por favor.-Pidió.
-¿Rose?-Quería asegurarme.
-¡Por favor!-Chilló de nuevo. Y ya que al parecer no tenía dudas continué y me metí hasta el fondo. Ella gritó otra vez.
-¿Estás bien?-Gruñí.
Ella simplemente asintió con los ojos preocupados.
-Estás muy estrecha, pequeña.-Gemí moviendo en círculos mi cadera ella gritó de nuevo, clavando de nuevo sus uñas en mi espalda. La besé para acallar sus gemidos temblorosos que me prendían mucho. Con ese simple movimiento, Rose se había corrido. Lo que me parecía increíble, asique aproveché y me empecé a mover lento mientras ella seguía absorta en su orgasmo.
-¡Ah!-comenzó a destensarse. Volví a darle un beso, ella metió su lengua en mi boca y eso hizo que mi miembro palpitara en su interior.
-Eso es, hermosa.-sentí que estaba más cómodo dentro de ella. Así que incrementé el ritmo de mis embestidas.
-Emmett...Dios...Ah.-gimió de nuevo.-Cuando había empezado a salir y entrar más rápido en ella.
-¿Te gusta?-sonreí besando su cuello. Ella asintió.-¿Te lo habían hecho alguna vez así?-pregunté divertido mientras me incrustaba a fondo en su interior.
-¡No!-chilló sobresaltada-Dios, Emmett no puedo más.
-Córrete otra vez para mí, preciosa.-Le di un suave mordisco en el punto sensible de su cuello, haciendo que llegara una vez más. Apretándose a mi alrededor, estuve a punto de correrme dentro de ella pero logré controlarme en el último momento y me salí de ella.
-¡Emmett!-Logró gritar otra vez. Y yo me corrí sobre su vientre, tembloroso me desplomé sobre ella. Mi cara descansaba sobre sus pechos. Nuestra respiración era irregular. Nos quedamos así abrazados hasta que recuperábamos el aliento. Me eché a un lado. Seguramente la estaba aplastando.
-Wow.-Susurró ella con una media sonrisa.
-¿Estás bien?-pregunté acariciando su pelo. Ella sonrió y asintió.
-Perfectamente.-bostezó.
-Descansa,pequeña.-besé su frente y mientras nos limpiaba y la arropaba.
Bueno, bueno, bueno, aquí está la primera vez de Rose&Emm. ¿Qué os ha parecido? ¿Queréis un Emmett también? xD contadnos contadnos hahahahaha os amamos, gracias por mantener vivo este fic con vuestros reviews.
Nelita: Como ves, Rose no cayó con James jajajajaja
Tecupi: y sí, a Leah le encanta molestar a su hermanito, y seguro que le va bien como modelo xd Rose ya se está centrando en la vida como ves jajajaja xd
