DISCLAIMER: Capitán Tsubasa es propiedad de Yoichi Takahashi; Paola Wakabayashi es propiedad de Tsuki W.; Rikku Ozora es mí propiedad òwó así que si la solicitan para un fic, pidan permiso XDXD.
A Doble Carga
Capítulo 13: Sentimientos Cruzados
Aquel sí que era un mundo salvaje. Genzo y Rikku habían peleado aquella mañana, supuestamente el chico la inculpaba de un estúpido amor entro ella y Karl, no lograba entenderlo, la simple idea la resultaba una tontería… ¿ella y Schneider? Tan solo eran amigos, y Wakabayashi ya estaba lo sufientemente mayorcito como para controlar sus celos. Aún así la cosa había agravado, y para las tres de la tarde, cando la chica se disponía a mandarle un correo electrónico a su familia, Karltz llegó corriendo, y cuando la llevó a la cancha se le partió el corazón al ver como el portero japonés y el delantero alemán, compañeros, amigos, estaban en medio de una pelea de furiosos golpes, el morocho sangraba de la cabeza mientras que el rubio tenía aparentemente la muñeca torcida o algo así. Y entonces… no pudo evitarlo, huyó, no quería verse nuevamente en una situación como la que había vivido tiempo atrás en Japón… Japón… pensó en Kojiro. ¿Pero por qué pensaba en el moreno en un momento así? Su novio y su mejor amigo estaban a los golpes a media cancha de fútbol. Le hubiera gustado poder recurrir a su amiga Paola, pero ésta se había ido hace ya cuatro días. Tampoco podía ir y decirle a Marie que su hermano se había metido en una pelea por culpa de una idiotez, y que encima era gracias a Ozora. Se sentía fatal.
Caminó sin rumbo fijo durante horas, sin importarle donde estaba, sabía que no se perdería, y además de última podría llamar a Shester o Karltz para que vayan por ella. Pero por ahora quería estar sola, no le gustaba que la gente la viera llorar, no solo porque mostraba un signo de debilidad, sino porque no le agradaba el que sintieran pena por ella. Pronto llegó a un mirador, era un lugar tranquilo, donde no sería molestada y podría pensar. Se sentó en silencio contemplando el extenso paisaje que se presentaba ante ella, pero aquella serenidad duró poco ya que repentinamente su teléfono móvil comenzó a sonar. Suspiró, no tenía ganas de atender, probablemente sería Genzo pidiéndole disculpas, por ello se rehusó a tomar la llamada… el celular insistía, aquella persona en verdad quería hablar con ella… la curiosidad la embargó, probablemente el morocho hubiese colgado y la hubiera dejado tranquila, sabiendo que había metido la pata. Fue entonces que decidió chequear quien la llamaba, y una gran sorpresa y alegría la invadió al reconocer el número del tigre. No dudó ni un solo segundo más y atendió.
-Vaya, ya pensaba que no atenderías-rió Kojiro.
-¡Dios! ¡Justo cuando necesitaba hablar con alguien como tú!-dijo Rikku alegremente.
-¿Con alguien como yo?-se extrañó el moreno.
-Sí, bueno, no sé… Paola, tú, Ken, ¡quién fuese!
-¿Pasó algo malo?
-Pues a decir verdad… me peleé con Genzo…-susurró la chica, sumamente deprimida-. Y luego me fui corriendo del campus.
-¡¿Qué?! ¡¿Te hizo algo ese infeliz?!-gritó el tigre mientras sentía una gran rabia invadirle todo su ser.
-Se agarró a los golpes con Karl, dijo que yo lo había estado engañando y…-comenzó a llorar-. No me permitió explicarle nada… Karl es tan solo un buen amigo, pero nada más, Genzo simplemente me inculpó y yo… ¡yo no he hecho nada!
-Tranquila Rikku, debes calmarte…
-Sí pero…
-Relájate, tú sabes que no haz hecho nada, que nada es tu culpa, que eres inocente… ¿verdad?
-Sí pero…
-Rikku…-una voz se escuchó a las espaldas a la chica. Era una voz totalmente diferente a la de Kojiro, pero a la vez tan conocida… y tampoco era la voz de su novio. Volteó y se encontró frente a la expresión de angustia del kaiser, quien la miraba fijamente a los ojos. Estuvieron así varios minutos en los cuales se escuchó a Kojiro de fondo preguntando por ella. Finalmente la chica se dignó a llevarse el aparato a la oreja y balbucear un "hablamos luego" antes de colgar.
-Karl… ¿Qué sucede? ¿Qué haces aquí? Deberías estar en el campus para que te revisen esa muñeca.
-Olvídalo… en este momento la muñeca no es lo más importante, sino tú… quería disculparme por la forma en la que traté a tu novio… ¿estás enfadada conmigo?-preguntó el rubio.
-Pues claro que sí, lo estoy con ambos… ¿Desde cuándo las peleas son la salida a los problemas? ¿Desde cuándo nos brindan la solución?-se descargó ella.
-Estabas hablando con Hyuga, ¿verdad?
-¿Y qué? Kojiro es mi amigo también y puedo hablar con él cuando se me plazca, no tengo que ir por ahí pidiéndoles permiso-se molestó Rikku.
-No, yo no digo que tenga algo de malo… es solo que… ¿estás segura de lo que sientes?-le preguntó-. Porque a decir verdad siempre que hablas con él, un extraño y meloso brillo se apropia de tus ojos, y cuando alguien habla mal de él, te comportas como una fiera que se dispone a saltar sobre su presa.
-Pues yo… a decir verdad…
-No eres feliz ¿cierto?-aventuró el chico.
-¿Por qué todos dicen eso? Genzo también dijo eso la otra vez…
-¿Y no te detuviste ni por un momento a pensar el porqué de la situación? ¿No crees que quizás él lo hubiese notado pero desease tu felicidad por sobre la suya propia?-cuestionó Schneider.
-Karl yo… no sé… estoy tan confundida… yo…-sollozó la rubia, permitiendo que su acompañante la abrazara de un modo consolador.
Por un lado estaba Kojiro, pensó, siempre tan impulsivo y protector como un tigre, dispuesto a sacrificar todo por ella, incluso su propio cuerpo. Sabía que en una determinada situación, al chico no le importaría sufrir un castigo físico a cambio del bienestar de la joven. Su plazo como novios había sido feliz, sin mayores preocupaciones que Satoshi, pero ahora el muchacho ya no estaba. Pudo vislumbrar el cuadro a la perfección, Kojiro y todos sus amigos del Toho, sonriéndole, dispuestos a darle la bienvenida nuevamente. Por el otro lado estaba el portero, Genzo, orgulloso pero no lo suficiente como para no cumplirle un capricho a su novia. Sabía que había cierto grado de necesidad de él hacia ella, de otro modo, la rubia estaría ahora en Japón, con su familia, o contemplando el entrenamiento del Nankatsu. Genzo había desperdiciado su primera oportunidad, una oportunidad invaluable ya que si él no la hubiese rechazado en una primera instancia, quizás la rubia nunca hubiera conocido al moreno, y no estaría sintiendo aquella opresión de emociones que la invadían y hacían que su estómago se encogiese. Pero aún así, no había logrado su máximo objetivo… fue entonces que la chica se dio cuenta de la realidad a la que se enfrentaba… estaba saliendo con Genzo Wakabayashi pero amaba a Kojiro Hyuga.
-Le amo…-murmuró como si recién hubiera despertado de un largo sueño.
-¿A quién?-preguntó Karl-. Debes decirlo…
-Yo…
-Sé valiente, enfrenta la situación en la que te encuentras-bramó su amigo, haciéndola reaccionar.
-Yo… amo a Kojiro Hyuga-dijo por fin, y se sorprendió de ella misma, ya que su voz tenía una tonalidad decidida, no mostraba señal alguna de temor o arrepentimiento.
-Bien… eso es lo que quería escuchar-sonrió su amigo al ver como Rikku respiraba agitada-. Pues debes decírselo a Wakabayashi.
-Pero…
-A pesar de que no lo amas, es tu amigo ¿no?-continuó el delantero-. Y aunque sabes que lo que haces lo hará sufrir, sería peor que pase el tiempo o que se enterara por otra persona, porque… él es feliz así, pero… ¿y tú? Si te ama tal y como dice, sé que te apoyará, aunque le duela… y en caso contrario… le partiré la boca-rió.
-Gracias Karl-rió ella para luego abrazarlo con fuerza-. Siempre estás para cuando necesito un abrazo.
-Es lo mínimo que puedo hacer por alguien tan especial como tú-el kaiser se avergonzó ante las palabras escogidas, no acostumbraba a decir aquel tipo de frases.
-Que lindo… pero… no nos queda mucho tiempo…-suspiró la rubia-. Porque pienso volver a Japón para mis 16 años… y probablemente me quede allí una vez que esté allá.
-Pues la distancia no es una razón para romper una amistad ¿no crees? Porque yo pienso seguir siendo tu amigo aunque estés en Japón, Bolivia, Estados Unidos, Roma, o incluso en el fin del mundo, porque es gracias a ti que mi vida recuperó el brillo que le hacía falta.
-Karl…-lo abrazó-. Si escribieses un libro de poesía te volverías famoso ¿sabías? Y yo obtendría la mitad de tus ganancias por el hecho de darte las ideas-rió.
-Ah, claro, te aprovechas de mis talentos naturales… en ese caso yo me quedo con la mitad de tus ganancias cuando trabajes de modelo.
-Claro… seguro, cuando pase-carcajeó Rikku.
-Entonces, es un trato, tú te vuelves modelo y yo escribo un libro de poesías-dijo Karl, estrechando la mano de la rubia, tomándola por sorpresa.
-¡Eh! ¡Espera! ¿Qué haces?
-Cierro el trato, de esa forma me aseguraré de que lo cumplas-rió el kaiser-. Y quiero las fotos como una muestra de que has cumplido tu parte del trato.
-Está bien-suspiró la adolescente-. Daré lo mejor de mí.
-Más te vale, estaré esperando esas fotos de Rikku en bikini.
-¡Oye!-se abochornó la chica mientras el rubio la abrazaba con fuerza para luego acercarse lentamente a su oído.
-Te quiero-susurró junto a la oreja de la chica-. Y nunca dejaré de hacerlo…
Y dicho eso se sacó un colgante que llevaba en el cuello desde el día en que ambos se habían conocido, un hermoso relicario de plata, y lo colocó en el cuello de la chica, quien no cabía en sí de asombro. Una vez que lo sintió golpear suavemente si pecho, lo tomó con cuidado y lo abrió y observó las dos pequeñas fotos en él, una de Karl y una de ella. No pudo evitar la sonrisa que se formó en sus labios mientras dejaba que lágrimas rodearan sus mejillas, dejándose llevar por el emotivo momento. Comprendió que siempre podría contar con su amigo en todo momento, cosa que la hizo sumamente feliz. Era hermoso poder tener a alguien con quien poder compartir ese tipo de charlas sin cuidado, ya que no podía hablar de Genzo con Kojiro ni del tigre en presencia del portero, cosa que la incomodaba ya que constantemente tenía que estar interrumpiéndose y pensando con calma lo que le diría a uno o a otro. Pero no, con Karl era diferente, podía hablar tanto de sus sentimientos como de los de él, como de Marie, como del perro del vecino, todo sin problemas, y sabía que el muchacho la apoyaba en su decisión de retornar a su país natal, con el chico a quien en verdad amaba, con quien sería feliz, con quien deseaba construir un futuro juntos.
-Yo también Karl… te quiero-sonrió Rikku con sincera felicidad-. Nos veremos en el mundial dentro de tres años, ¿lo prometes?
-Lo prometo-sonrió Schneider mientras su dedo y el de Rikku se unían en una promesa de nuevo reencuentro.
Kojiro: Lo sabía! òwó
Genzo: Y cómo llegaste vos a Alemania tan rápido? ¬¬
Kojiro: Qué importa eso ahora? Ja! En tu cara Wakabayashi! ÒoÓ
Genzo: T_T
Rikku: Ya, ya chicos, no se peleen por mí XDXD recuerden que esta sección es para agradecer reviews ^^ Bueno gente, como se habrán dado cuenta, la historia dió un giro de 180º, la autora se disculpa por si alguien se lleva alguna decepsión, pero ésto ya estaba programado desde el principio de la historia u.u pero ahora lo importante, como le diré a Genzo acerca de mi decisión? cómo reaccionará? seré bienvenida en Japón? no se pierdan el próximo capítulo!
Kojiro: Hasta entonces!
Rikku/Kojiro: Bye-bye!
Genzo: ¬¬... *se va ofendido*
