N/A: Este capítulo es independiente y el caso es propio. En la línea temporal transcurre entre "La Reválida de Zoe" (4x15) y "El placer es mi negocio" (4x16). Le guardo especial cariño porque es el primer caso original que escribí, antes que el del cuento de Navidad y disfruté mucho con los diálogos. Estuve tentada de publicarlo por separado pero al final decidí incluirlo aquí, dado que era lo que había pensado en un principio.
Además, es el capítulo más largo hasta la fecha. Así que... ¡A leer!
DISCLAIMER: Los personajes de Mentes criminales y el hilo conductor de esta historia no me pertenecen, son propiedad de CBS.
Capítulo 13: En la habitación
Eran más de las 9 de la mañana. Rossi se disponía a entrar en el ascensor. Se había presentado un caso de última hora. Odiaba tener que trabajar en domingo y encima llegaba tarde. Cuando se iban a cerrar las puertas vio a Prentiss corriendo para intentar pillarlo. Dave puso su mano para que no se cerraran las puertas y pasara su compañera.
-Gracias. –Dijo entrando en el ascensor.
-Otra que llega tarde. Si fuera yo solo no le molestaría a Hotch, pero si llegamos tarde los dos no le va a sentar tan bien. Me va a caer una bronca por tu culpa. –Soltó mirando al frente.
-A ti nunca te cae una bronca. Es imposible cabrearse contigo. –Añadió entre un bostezo y una sonrisa. A Rossi le hizo gracia, le encantaba la complicidad que tenía con Emily. –Además, es domingo y en teoría no trabajábamos.
-Bueno y dime, ¿Qué tal tu sábado?
-Interrumpido. ¿Y el tuyo? –Preguntó con desinterés.
-Monté una cena con unos antiguos amigos en mi mansión y me confesaron que soy el mejor anfitrión que han conocido. –Comentó muy orgulloso.
-Pues a ver cuándo me invitas para que pueda corroborarlo. –Contestó la morena sonriente mientras salían del ascensor. Nada más salir se encontraron con JJ, que parecía muy atareada y ni siquiera se fijó en ellos. Reid estaba en su escritorio.
-¡Ya es hora! Hotch no está de muy buen humor. ¿Teníais que coincidir todos en llegar tarde el mismo día? –Los dos agentes tragaron saliva.
-¿Morgan tampoco se ha presentado aún? –Preguntó Rossi mirando a su alrededor. Vieron a Hotch salir de su despacho con cara de pocos amigos.
-Chicos, a la sala de conferencias, ¡Ya! –Les avisó.
-Morgan está muerto. –Dijo Prentiss mirando a sus compañeros con miedo. Y todos se dirigieron a la sala de conferencias. JJ ya estaba con un caso preparado, todos tomaron asiento. Morgan entró precipitadamente en la sala provocando una dura mirada por parte de su jefe.
-Siento el retraso. Me he dormido. –Confesó mientras se sentaba.
-A todos nos ha pasado alguna vez. –Dijo Hotch para zanjar el tema.
-Sí, pero no el mismo día… -Comentó Reid ganándose una mirada de odio de sus tres impuntuales compañeros. JJ comenzó.
-Dos parejas han sido asesinadas en la región de Wilshire en Los Angeles.
-Otra vez Los Angeles no… –Se quejó David. JJ puso las imágenes.
-Las primeras víctimas fueron Alex Johnson y Samantha Cold. Los encontraron hace una semana desnudos en la cama de un apartamento alquilado por un fin de semana. A él le habían apuñalado repetidas veces en el torso y los genitales y a ella se la encontraron atada con cuerdas de seda y degollada. No se encontró arma del crimen.
-Eso puede indicar un odio hacia los hombres... –Comentó Morgan ya centrado en el caso.
-¿Hay señales de violación? –Preguntó Hotch.
-No. Solo se encontraron restos de semen de la víctima y las relaciones habían sido consentidas. –Explicó la rubia.
-¿Esperó a que estuvieran manteniendo relaciones sexuales para matarles? –Cuestionó Emily.
-O quizás les obligó a mantenerlas mientras miraba y al final les mató. –Sugirió Reid.
-Esta mañana fue encontrada la segunda pareja: Ronald Benford y Amelia Calvin. En una casita alquilada a las afueras, cerca de Hollywood. Llevaban 24 horas muertos, el mismo modus operandi.
-Seguimos en el avión. Salimos en media hora. –Anunció Hotch levantándose de la mesa.
Una vez despegaron, se pusieron en contacto con García.
-Así que mi bombón se durmió… Espero que no hicieras indecencias anoche sin mí. –Bromeó García.
-Eso nunca, Preciosa. –Le contestó Morgan coqueto. Hotch les instó a repasar la victimología.
-Las dos parejas son de entre 30 y 40 años, mantenían una relación pero no estaban casadas. Dos mujeres atractivas, una morena y la otra pelirroja. Los hombres no destacan por sus rasgos. –Empezó Reid.
-Lo único que tienen en común es que fueron encontrados en lugares que habían alquilado por una noche o un fin de semana. –Finalizó Dave.
-García investiga si hay relación entre la casa y el apartamento. –Ordenó Hotch.
-Se lo digo enseguida, distinguido señor. –Tras un momento la rubia contestó. –Ambos son lugares que se alquilan por fines de semana o por noches. Se paga en metálico y no consta ningún registro. Al menos, no uno verídico, ya que Ronald Benford y Amelia Calvin se registraron como Sr. Y Sra. Smith.
-Muy original… -Comentó Dave sarcásticamente. -¿Pero si mantenían una relación, para que iban a alquilar un apartamento y dar un nombre falso? Eso es más típico de amantes…
-Quizás lo hicieron por la aventura… -Sugirió JJ.
-O por una cuestión sexual… -Esta vez fue Prentiss quien habló. –Según pone en el informe, se encontró lencería y juguetes sexuales en la escena del crimen.
-Si te avergüenza, no lo hagas en casa. –Dijo Dave entendiendo su argumento.
-O si no quieres que te molesten... –Volvió a decir la morena.
-Cuando lleguemos, Prentiss y Rossi, iréis a la segunda escena del crimen. Morgan y Reid al forense. JJ y yo interrogaremos a las familias.
Una vez llegaron, cada uno se dispuso a hacer lo que les habían ordenado. Rossi y Prentiss se encontraban en la casita alquilada por la segunda víctima. Los cuerpos habían sido retirados, pero los CSI aún no habían retirado las pruebas.
-Agentes Rossi y Prentiss. –Saludó Dave al policía encargado.
-Hola. Detective Triplett. –Se presentó dándoles la mano –Vengan conmigo. –Les llevó a la habitación donde se había cometido el crimen. –Los cuerpos fueron encontrados aquí. –La ropa estaba tirada por el suelo. Prentiss miró encima de la mesilla de noche.
-Vaya… Vino, lubricante y preservativos. Alguien tenía pensado pasárselo muy bien. –Inspeccionó el suelo mientras David trasteaba con los juguetes eróticos.
-¿Qué se supone que es esto? –Dijo levantando una especie de anilla con un dedo. Emily le miró divertida.
-Es una anilla para el pene. Se supone que incrementa la erección y maximiza el placer durante la penetración. –Rossi la miró perplejo y al darse cuenta de que lo estaba cogiendo por donde se introducía el pene lo soltó de inmediato.
-Mira esto. –Le llamó Prentiss. –Hay diez preservativos en la caja y dos envoltorios en el suelo, pero sólo se encontró uno usado.
-Pudieron haberlo hecho una vez antes de que llegara el SUDES y haberse deshecho de él. –Dijo Rossi. Prentiss fue a la cocina y cuando volvió miró en la papelera de la habitación.
-Disculpa. –Prentiss se dirigió a un CSI y cogió el luminol. -¿Me lo prestas? –El forense asintió desconcertado y Emily se dirigió al cuarto de baño. Rossi la siguió curioso. Usó el luminol en el suelo del baño, el inodoro y la cisterna. No había rastro de semen. –¿Si tú te deshaces de un preservativo dónde lo tiras?
-A la basura. –Dijo vacilante. Emily sonrió.
-Eso sería lo más respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo, hay hombres que prefieren tirarlos por el retrete. Y dado que no hay rastro alguno de semen y en la basura no hay ningún preservativo usado…
-Se lo llevó. –Emily asintió. -Voy a avisar a Hotch.
Todos se reunieron en la comisaría. Hotch había estado interrogando a las familias, las víctimas les habían comentado que se iban a pasar fuera el fin de semana en el último momento, pero más allá de eso no pudieron decir mucho más. Había algo que no le encajaba. La autopsia tampoco había revelado nada nuevo, salvo que se encontraron restos de cuero entre las uñas de Amelia Calvin. Reid había estado investigando los arrendamientos pero no llegó a ninguna conclusión importante. No tenían suficiente material como para que resultara útil. Estaban un poco atascados.
-¿Pero por qué se iba a llevar un preservativo usado de una de las víctimas? ¿Por qué se lo llevaría en el segundo asesinato y no en el primero? –Se preguntó Morgan.
-¿Y si no era un recuerdo? –Se preguntó Prentiss en alto. Los demás la miraron sin comprender. –¿Y si además pretendía tapar sus huellas?
-No tiene sentido…-Le dijo Morgan confuso mientras ella se levantaba y miraba el informe, bajo la mirada del resto del equipo. Prentiss volvió a hablar.
-Aquí dice que no hay signos de lucha en las víctimas, tan solo las marcas de las ataduras de las mujeres, y sin embargo se encontraron restos de cuero en sus uñas, pero en la habitación no había nada de cuero. –Una teoría se le pasó por la cabeza. –Eso no era una relación sexual de dos, era sexo entre tres.
-¿Un trío? –Preguntó Morgan dudoso.
-Creo que es posible. –Continuó Reid. –Eso podría explicar que no hubiera signos de forcejeo. Tendrían confianza con esa persona.
-Y lo del cuero… -Había algo que no encajaba.
-Podría haber llevado una especie de máscara. –Sugirió Morgan.
-Eso es más típico del sexo sadomasoquista… -Dijo Reid pensativo.
-Vale, imaginemos que Prentiss tiene razón. ¿Pero con quién haríais un trío? Podría ser un hombre o una mujer… -Se cuestionó Rossi.
-Hacer un trío se considera una de las fantasías sexuales preferidas por los hombres. –Empezó a explicar Reid. –La idea generalizada es que los hombres prefieren un trío con dos mujeres.
-Cómo no… -Comentó Prentiss levantando las cejas y compartiendo una mirada cómplice con JJ.
-Pero en realidad, los hombres prefieren hacer tríos de dos hombres y una mujer. –Todos le miraron sorprendidos. –Esto se debe a que biológicamente, los cuerpos de los hombres reaccionan a las señales de competencia de esperma. Es como la competencia de dos animales por la hembra. Y de hecho, las mujeres también prefieren ese esquema.
-¿Cómo en los triángulos amorosos? –Le preguntó JJ.
-Exacto. La clásica batalla de dos hombres peleando por una mujer. Es algo increíblemente común ya que les sube la autoestima y hace que se sientan deseadas.
-Y les da el poder de elegir. –Finalizó Prentiss con una expresión gloriosa, provocando la risa de Morgan.
-Una mujer no se llevaría como recuerdo un preservativo usado. –Dijo JJ haciendo una mueca de asco. –Si lo hiciera sería por su contenido. Y me cuesta creer que lo coja en esa situación.
-Está claro que las asesinas en serie no matan así, pero… ¿Qué hay del ensañamiento en los genitales masculinos? –Preguntó Dave.
-¿Envidia de pene? –Sugirió Emily haciendo un gesto con la mano que provocó las risas de Morgan y Rossi.
-Puede que se deba a algún complejo o defecto... –Intervino Hotch mirando las fotos.
-Puede que le cueste eyacular o que lo haga demasiado rápido… -Reid cogió de nuevo los papeles- No se llevó nada en el primer asesinato, pero en el segundo sí.
-En el primero fue incapaz de mantener relaciones y en el segundo se recreó con el asesinato y si pudo mantenerlas. –Añadió Hotch. –Si cada vez le produce más placer, matará antes…
-Pero ¿Dónde buscaríais a una persona con la que hacer un trío? –Preguntó Rossi extrañado. Todos pensaron.
-Depende. Hay gente que prefiere hacerlo con alguien de confianza y otros que prefieren a un desconocido. –Fue Morgan el primero en hablar.
-Si se han tomado la molestia de alquilar un apartamento, es que no lo quieren hacer en casa. Si conoces a esa persona, ¿por qué no ibas a dejarle entrar en tu casa? –Se preguntó Emily.
-Les puede dar vergüenza… -Dijo JJ.
-Pero eran parejas que vivían juntas. Eso se hubiera quedado entre ellos. –Todos la miraron con atención. –Se van fuera porque no le conocen. Para que no conozca su hogar.
-¿Y dónde encuentras a una persona así? –Le preguntó Rossi confundido.
-Donde se encuentra el sexo. –Le contestó.
-Pero no puede dedicarse a la prostitución… –Dijo Reid. –No encajaría con su inseguridad. –Hotch llamó a García y puso el manos libres.
-García. Necesito que busques bares o clubs en la zona de Wilshire donde las víctimas hayan podido conocer al SUDES.
-Me salen un montón. Es Los Angeles…
-Preciosa, busca sitios que estén de moda. Obvia cafés, grandes discotecas y bares de jazz o de conciertos. –Sugirió Morgan.
-Eso está mejor… Me salen 9 en la zona de Wilshire.
-Mira a ver si alguno se sale de lo común.
-En eso estoy querida Agente Prentiss. –Le dijo mientras seguía buscando. –Hay uno de intercambio de parejas, otro de rotación de citas, otro que parece para masoquistas y otro llamado "Call Bar". Por lo visto hay teléfonos en las mesas y si te gusta alguien solo tienes que llamarle. –Hotch puso cara de extrañeza, lo cual provocó la risa de Emily, que intentó disimular sin mucho éxito.
-El mundo está loco… -Sentenció Rossi.
-Esos no nos valen… -Dijo Hotch.
-Hay otro que se llama "Boggies" y parece exótico. –Hizo una pausa. –Espera. Aquí hay uno que por lo visto está muy de moda y abrió hace un par de meses. No dice mucho, salvo que es un club distinguido y no entra cualquiera. Se llama "SenXperience". –Informó mientras los demás alzaban las cejas.
-Muy sutil… -Señaló Rossi.
-Gracias García. Morgan y Reid, iréis con JJ al primero. –Ordenó Hotch, pese a la cara de súplica de Reid para no ir. –Dave, Prentiss y yo iremos al segundo.
Todos salieron para dirigirse a sus destinos. Ya eran casi las doce de un domingo y aun así había bastante gente por las calles. Hotch, Prentiss y Rossi, se dispusieron a entrar en "SenXperience". El guarda de la puerta no les dejó pasar.
-Lo siento, sin carnet de socio no pueden entrar. –Rossi se acercó.
-Mira por dónde, sí que tenemos carnet de socios… -Dijo mientras los tres enseñaban la placa. El guarda dudó.
-Está bien, pero dejen que avise a la encargada. –Les dejó entrar y dentro les esperaba una mujer de mediana edad que les dio la bienvenida.
-Soy Heather Swan. La encargada de este establecimiento. –Se presentó.
-Agentes Hotchner, Rossi y Prentiss. –Anunció Hotch mientras le enseñaba su placa.
-¿En qué puedo ayudar al FBI? –Preguntó con amabilidad.
-¿Ha visto por aquí a estas personas? –Preguntó Prentiss enseñándole una foto. La mujer miró las fotos y pareció reconocerlas.
-No puedo dar información acerca de mis clientes. Ellos exigen que se mantenga cierta privacidad. ¿Se han metido en algún lío? –Preguntó con cautela.
-Dígame, ¿le importa que echemos un vistazo a este… enigmático… lugar? –Preguntó Rossi mirando a su alrededor. Era un lugar oscuro pero elegantemente iluminado y decorado. Al fondo había unos sofás redondos con mesitas. Al lado había un arco que cubría una cortina. Olía bien y se escuchaba una música relajante.
-Preferiría que no molestaran a mis clientes. –Respondió la dueña a la defensiva.
-En ese caso –Interfirió Hotch cambiando su estrategia. -¿Nos podría explicar para qué vienen aquí sus clientes? –Heather pareció interesarse por su pregunta y le miró de forma intensa.
-¿A qué vendría usted Agente… Hotchner? –Le preguntó recordando su nombre.
-Dígamelo usted. –Insistió Hotch mientras la mujer le sonreía.
-Mis clientes vienen aquí para olvidarse de lo que hay ahí fuera. Aquí les incitamos a que den rienda suelta a su sensualidad. Si me acompaña, se lo mostraré. –Le dijo sugerentemente mientras Rossi y Emily se miraban.
-Claro. –Empezaron a caminar juntos. Dave y Emily les seguían a una distancia prudente. Pasaron entre las cortinas.
-Aquí es donde las personas vienen a evadirse. Pueden estimular sus sentidos. En los sillones de ahí fuera pueden probar un exótico menú de degustación o tomar una copa tranquilamente. –Pasaron a una sala enorme donde había camas. Había gente tumbadas en ellas mientras hablaban y tomaban un cóctel. Subieron unas escaleras. En la planta de arriba se escuchaba música. Entraron. El ambiente no era tan distendido. Parecía más un bar de stripteasse. Había mujeres bailando en unas plataformas. Llevaban unos vestidos rojos muy cortos y sus rostros estaban cubiertos por elegantes máscaras. Sus movimientos eran precisos y refinados a la vez que sensuales.
-¿Sus clientes suelen venir en pareja? –Le preguntó Hotch mirando el panorama.
-¿Usted vendría con alguien? ¿O preferiría conocer a alguien que comparta su curiosidad aquí? –Le preguntó mientras le miraba de cerca.
-Por favor… -Susurró Emily con cansancio mientras compartía una mirada cómplice con Rossi. La mujer reparó en ella. Parecía que ni siquiera se había dado cuenta de que estaban allí.
-Dígame, señorita. –Esta vez se acercó a ella. –¿Acaso usted no ha tenido la curiosidad de probar algo distinto? ¿Algo prohibido? –Emily vaciló y le dirigió una rápida mirada a Hotch.
-Sí. Pero no veo como este sitio pueda ofrecérmelo. –Heather sonrió.
-Aquí solamente les incitamos a que descubran el erotismo y a que prueben algo diferente. –Señaló a una mesa con la mirada. En ella había una mujer desnuda y las personas que había alrededor la tocaban con delicadeza, la bañaban con alcohol y lo lamían de su piel. Los tres agentes miraron la escena boquiabiertos. –¿Ahora entienden por qué en este club no entra cualquiera? –Hizo una pausa y volvió a dirigirse a Hotch. –Y respecto a su pregunta, Agente. A este club asisten tanto individuos como parejas. –Concluyó mientras les instaba a abandonar la sala. Volvieron a la entrada.
-¿Lo que hemos visto ahí arriba es seguro? ¿No ha habido ningún tipo de comportamiento indecente? –Cuestionó Rossi.
-Caballero, la seguridad de este local es intachable. Como ya le he dicho, no entra cualquiera. Nunca hemos tenido ningún problema. –Esa mujer estaba acabando con su paciencia.
-Le diré quién si tuvo un problema. Las dos parejas que no ha reconocido que venían aquí. Fueron encontrados asesinados por un hombre que seguramente conocerían aquí, instigado por su política de experimentar…
-¡Dave! –Hotch le llamó y se retiró con él.
-Estamos buscando a un hombre que suela venir solo. Se fija en parejas y su fantasía son los tríos. –Heather miró como Rossi salía. Mientras Prentiss continuaba. –Es posible que le guste el cuero… Es guapo, de entre 25 y 35 años y se desenvuelve bien en este ambiente. –Hotch volvió a acercarse.
-Le pido disculpas. –Le dijo a la mujer y miró a Prentiss apremiante. Emily pareció entender su mirada. –Le agradecemos su colaboración.
-Si hay alguien que se asemeje al perfil que le hemos dado llámeme personalmente. –Añadió Prentiss mientras le daba su tarjeta. –Queremos evitar más víctimas y detenerle.
-Lo haré. –Ambos se dispusieron a salir. –Agente Hotchner. –Dijo haciendo que se dieran la vuelta. Heather se acercó a él sugerente. –Usted puede venir aquí siempre que quiera. Solo pregunte por mí y pasará de inmediato. –Añadió coqueta ganándose una mirada recelosa por parte de Emily. Heather se percató. –Aunque si lo prefiere, puede venir con su amiga. –Finalizó mirando a Prentiss.
Ambos salieron. –Te agradezco que le dieras tu tarjeta. –Confesó Hotch mirando a su compañera.
-Pude leer el "sálvame de esta acosadora" en tu mirada. –Dijo sacándole una sonrisa. –Aunque a lo mejor no debí salvarte… -Le miró con picardía. Fuera les esperaba Rossi.
-¿Y bien? –Preguntó aburrido.
-Por impaciente te has quedado sin invitación personal para probar una SenXperience. –Le dijo Prentiss riendo.
-No sé cómo lo aguantáis. –Dijo con tono cansino.
-Es parte de nuestro trabajo. –Sentenció Hotch mientras se dirigían al coche.
-Me gustaría saber qué tal se las ha apañado Reid... –Comentó Rossi despreocupadamente.
Morgan, Reid y JJ no descubrieron mucho en "Boggies". Por lo visto era un local enorme lleno de gogós. Era como una discoteca y había cabinas privadas para mantener relaciones sexuales. El incentivo era que la gente tenía que entrar en las cabinas con los ojos tapados y no desvendárselos hasta que salieran de ellas.
-Si veis la cara de Reid cuando una gogó intentó ponerle una venda y meterle en la cabina os hubierais estado riendo toda la semana. –Les comentó Morgan provocando que Reid le diera un golpe en el brazo. El teléfono de Hotch sonó y puso el altavoz.
-Adelante, García.
-¡Hola camaradas! He estado investigando los clubes. Aunque pueda parecer problemático, lo cierto es que no hay muchos problemas en Boogies, pero hace tres semanas una mujer denunció un intento de agresión por parte de un hombre cuando se negó a hacer un trío. La mujer se llama Lorna Palmer. Os envío su dirección.
-Si agredió a la primera víctima en Boggies, es probable que no haya vuelto a actuar ahí. –Comentó Reid. –Por eso trasladaría su lugar de búsqueda al otro club.
-Puede que el rechazo de Lorna fuera el desencadenante. Gracias García. –Dijo Hotch mientras colgaba. –JJ y Prentiss encargaos de interrogarla. Si tiene algo íntimo que contar será más fácil que lo comparta con otra mujer. –Ambas asintieron. –Hasta entonces, descansad. Ya es muy tarde y tenemos que estar frescos para atrapar al SUDES.
A la mañana siguiente Prentiss y JJ fueron a interrogar a Lorna Palmer. Les contó lo que había pasado y dio una descripción para hacer un retrato robot.
Hotch estaba con los demás repasando el caso y listos para dar el perfil a la policía cuando JJ le llamó.
-Hotchner. –Contestó al móvil.
-Hotch. Hemos interrogado a Lorna. Tenemos la descripción física para el retrato robot, ya os la he mandado. Lorna dice que en la cabina se quitó la venda y hay algo más… -Hotch acabó de hablar con JJ.
-¡Es judío! –Exclamó Hotch dirigiéndose a sus compañeros. Los demás asintieron comprendiendo lo que acababa de decir.
-Puede que un miembro circuncidado sea el origen de su inseguridad. Los estudios demuestran que los hombres circuncidados tienen menor sensibilidad en el pene y hay mayor probabilidad de que tengan disfunción eréctil. –Informó Reid.
-Por eso las ata. –Dedujo Morgan. –Creíamos que las ataba solo para tenerlas controladas mientras mata al hombre, pero además las mantiene atadas porque quiere que vean el ensañamiento. Es su venganza por el rechazo.
-Entonces tenemos que encontrar a un hombre judío en la ciudad de Los Angeles. –Dijo Rossi con tono irónico. Hotch cogió el móvil.
-García, necesito que busques el nombre de Heather Swan, es la responsable del club SenXperience.
La policía estaba ahora con el retrato robot. Mientras el equipo daba el perfil.
-Buscamos a un varón blanco de entre 25 y 35 años. Es atractivo y se desenvuelve bien con los desconocidos. Se mueve por la zona de Wilshire. Conoce a sus víctimas en clubs eróticos y les convence para formar un trío. –Empezó Hotch.
-Es organizado y se gana la confianza de sus víctimas en poco tiempo. Durante el crimen ata antes a la mujer y se ceba con el hombre apuñalándole varias veces, mientras hace que la mujer lo presencie y luego la degüella. –Siguió Morgan.
-Eso nos hace pensar que pese a su atractivo, se siente inferior con respecto a los demás varones. El hecho de que se ensañe con los órganos sexuales masculinos y de que sea judío indica que se siente acomplejado por ello. –Continuó Reid.
-En el primer caso, no se encontró su ADN, eso indica que no pudo empezar con la relación sexual por algún motivo, pero la segunda vez sí pudo y se llevó el preservativo. Recordar el primer asesinato le excitó y eso indica que no va a dejar de matar. –Finalizó Rossi.
-Ahora repartiremos un retrato robot. –Morgan empezó a repartir los retratos mientras Emily y JJ entraron por la puerta.
-Prentiss, vienes conmigo a interrogar a Heather Swan. –Le anunció Hotch sin darle siquiera tiempo a reaccionar. Una vez estuvieron en el coche, ella preguntó el motivo de interrogarla de nuevo.
-Creo que ella le conoce. Si le damos la descripción y sabemos tratarla es posible que nos dé un nombre o algo más.
-Ya… –Hotch se fijó en que intentaba contenerse la risa.
-¿Qué? –Preguntó para saber lo que estaría pensando.
-Sí que has tardado poco en pensarte su oferta… -Dijo sin poder aguantar la risa. Hotch se fijó en lo mucho que le gustaba su risa. Prentiss era tranquila y su sentido del humor era sarcástico, pero era habitual verla reír cuando estaba con sus compañeros y hacían algún comentario, en especial por la camaradería que compartía con Morgan y Dave, cuando tomaba el pelo a Reid o cuando contestaba divertida a los comentarios de García. Era algo que dependía de la situación, porque no había duda de que su trabajo se lo tomaba muy en serio y durante muchos casos ni siquiera sonreía hasta subir en el avión. Y entonces se dio cuenta de que con él también reía, pero era una risa distinta, otro tipo de complicidad.
-En realidad no vamos al club. Es de día y García ha mirado el horario. No abren hasta dentro de unas horas. Vamos a su casa. –Anunció.
-Perfecto. Eso seguro que le gusta más.
-Eso me temo. –Le siguió la broma.
-Bueno, mientras no se acerque mucho a ti, no me veré en la obligación de sacar mi arma. –Le dijo mientras le lanzaba una sonrisa juguetona. Se paró en un semáforo y aprovechó para mirarla un momento. No pudo evitar sonreír levemente.
-Espero que no te veas obligada a ello. –Declaró para volver su vista a la carretera.
Una vez llegaron, llamaron al timbre.
-¿Agente Hotchner? –Preguntó la mujer mirándole extrañada con cara de sueño. Reparó en su acompañante e instintivamente se cerró la bata. -¿Dónde se han dejado a su amigo el de la perilla?
-Estaba ocupado. –Dijo Emily. -¿Podemos hablar con usted?
-Claro, pasen. –Pasaron al recibidor. -¿Qué les trae por mi humilde hogar? –Prentiss echó un vistazo por la casa, que de humilde tenía poco. La mujer les invitó a sentarse en la sala de estar.
-Necesito hacerle unas preguntas. –Comenzó Hotch en tono amigable. –Tenemos la descripción del hombre al que buscamos. Es posible que le conozca y que haya matado a cuatro personas. –Le enseñó el retrato. Heather se quedó pensativa.
-Sabemos que capta a sus víctimas en su local, las convence para hacer un trío y durante el acto apuñala al hombre y le corta el cuello a la mujer. Siempre va solo. –Siguió Prentiss.
-Es posible que le haya visto... No lo recuerdo… –Cuando iba a devolverle a Hotch el retrato, éste lo sujetó sosteniendo la mano de la mujer con delicadeza.
-Sé que no puede decir nada de sus clientes y que su ética le prohíbe decir nada. Pero este sujeto no se va a detener ahí. Va a seguir matando. –Explicó pausadamente. La mujer le miró a los ojos. Pareció dudar.
-Heather. Una cosa es probar y experimentar y otra muy distinta matar gente. Tú nos enseñaste lo que se hacía en tu local y no se parecía en nada a esto. -Dijo Emily mostrándole una foto del crimen. Heather se quedó blanca al ver las imágenes. Hotch apretó su mano para reconfortarla y llamar su atención.
-Heather, tú puedes parar esto. –La mujer le miró perpleja.
-¿Él ha hecho eso? –Ambos asintieron. Heather se levantó. Hotch y Prentiss la siguieron a su despacho. –Tengo un registro de todos los que tienen carnet de socio. En realidad, el carnet te da derecho a traer un acompañante, pero ese hombre siempre viene solo. –Buscó en unos archivadores. –Empezaba por B… o por V… -Se decía así misma. -¡Aquí está! –Exclamó tras buscarlos por un par de minutos. –Joseph G. Bernstein. –Emily cogió inmediatamente el móvil.
-García, necesito que me digas lo que encuentres de Joseph G. Bernstein. –Hotch se acercó a ella.
-Joseph Gabriel Bernstein. 32 años. Vive solo cerca de Westlake. Es técnico de sonido en la productora Universal. Su sueldo no está nada mal. –Empezó a mirar sus cuentas. –¡Esto si qué es curioso! Su generosidad le ha delatado: todos los años dona diez mil dólares a una congregación judía.
-¡Es nuestro SUDES! –Exclamó Hotch cogiendo el móvil de Prentiss. –Dame su dirección, manda a Morgan y Reid a su domicilio. Rossi que vaya junto con la policía a su trabajo. Nosotros nos uniremos a ellos. –Ordenó mientras se dirigía hacia fuera. Emily se dio la vuelta para mirar a la mujer.
–Heather, muchas gracias por ayudarnos a encontrarle. –Le dijo dándole la mano.
-Era mi obligación. –Dijo devolviéndole el apretón. –Espero que les vaya bien. Forman una exquisita pareja. –Añadió con una mirada astuta.
-Nosotros no… -Empezó la morena.
-Eso dígaselo al de la perilla. –Le cortó con una sonrisa de comprensión. Emily asintió devolviéndole la sonrisa y fue corriendo hacia el coche.
-Gracias, Sra. Swan. –Le agradeció Hotch desde el coche mientras Prentiss entraba.
-¡Prefería cuando me llamaba Heather! –Le gritó mientras arrancaba.
El sospechoso fue arrestado en su lugar de trabajo. No hubo problemas para capturarlo. Morgan y Reid encontraron el arma del crimen en su casa, prueba suficiente para encerrarle. Cuando acabaron se despidieron de la policía y fueron al avión.
-¿Así que os propuso volver para tener una SenXperience? –Preguntó Morgan a Prentiss, mientras Hotch llegaba de hablar con el piloto y oía la conversación. Prentiss miró a Rossi como si le estuviera llamando bocazas.
-Pues sí. Aunque en realidad a quien se lo propuso fue a Hotch. –Le susurró. "Pipipipí pipipipí" Emily reparó en su jefe. ¡Cómo no! Tenía un radar. Seguro que había vendido su alegre risa al demonio a cambio del "detector de comentarios incómodos de Emily Prentiss sobre su jefe y/o los hombres".
-¿Y cómo fue, Hotch? –Le preguntó Morgan. –A mí me propone beber del cuerpo desnudo de una mujer y no me lo pensaría mucho.
-¿Incluso si fuera una desconocida? –Le preguntó JJ.
-Hombre, preferiría conocerla. –Dijo socarronamente mientras le guiñaba un ojo. Reid asomó la cabeza cómicamente por encima del asiento de Morgan.
-Pues a mí me parece antihigiénico…
-Si por ti fuera, el sexo sería antihigiénico. –Se burló Morgan mientras recibía un codazo de parte de JJ.
-¡Eso no es cierto! –Se quejó el más joven.
-Dime, Reid ¿Qué piensas de los tríos? –Preguntó Morgan sonriendo.
-Bueno… yo no… -Empezó nervioso.
-¡Oh vamos! Deja al chico en paz. –Le reprendió Rossi. Reid volvió a su asiento.
-Yo creo que los tríos están sobrevalorados. –Intervino JJ. –Es decir, hay tanta carne, que no sabes que coger. –Todos rieron ante su apreciación.
-Mira, como un buffet libre. –Rió Dave.
-Pues yo estaría encantado de poder hacer uno. -Empezó Morgan. –Imagínate. –Dijo mirando al infinito mientras gesticulaba con las manos. –Scarlett Johansson, Derek Morgan y Halle Berry. De ahí no puede salir nada malo. –Todos le miraron riéndose de lo fanfarrón que era.
-Te pondrías nervioso. –Le dijo JJ dándole una palmadita en el hombro.
-Uhmmm… Es posible… -Entonces pareció cambiar de idea. -¡Tengo una mejor! –Y volvió a poner la misma expresión de antes- Penélope García, Derek Morgan y… Emily Prentiss. –Acabó guiñándole un ojo.
-Te pondrías nervioso. –Le aseguró esta vez Emily, provocando las risas de los demás.
-Dime, Prentiss. ¿Alguna vez has probado a hacer un… ya sabes…? –Le preguntó el moreno mientras levantaba tres dedos. Emily le miró cansada.
-Claro. –Respondió convincentemente para sorpresa de todos. Lo normal es que le hubiera contestado algo como "Hay un montón de cosas que nunca sabrás de mí". Morgan abrió la boca perplejo.
-Y… -Se incorporó. -¿Podemos saber con quién? -Preguntó sin poderlo evitar. Emily en frente suya, se inclinó hacia delante seductoramente.
-Yo… -Empezó contando uno con el dedo. Contó dos. –Mi jacuzzi. –Contó tres. –Y una botella de tequila. –Morgan puso cara de desilusión mientras todos reían.
-Eres perversa… -Le dijo con rencor.
-Pues yo no lo entiendo. El sexo me parece algo muy personal, no podría compartirlo con otro hombre o con otra mujer. –Cuestionó Dave.
-¡Eso Dave! ¡Tú solito! –Se burló Emily.
-Me refiero a otra persona además de mi pareja. –Contestó mientras las chicas reían.
-Rossi, lo que tú dices es amor. El sexo es solo físico. –Opinó Morgan ganándose una mirada curiosa de todos. –Quiero decir. No porque no haya amor deja de ser placentero.
-Yo creo que es algo relativo. –Intervino Emily. –Depende de los deseos, de las intenciones y de la situación personal de la pareja o del individuo.
-¿Estarías dispuesta a hacer un trío con tu pareja? –Le preguntó JJ con curiosidad. Emily vaciló.
-No. –Hizo una pausa y miró a Dave que por su sonrisa adivinó su respuesta. –Conmigo tendría más que suficiente. –Dijo mientras le chocaba la mano a Rossi. Gesto que le hizo mucha gracia a Hotch.
-¿Tú que piensas Hotch? –Se atrevió a preguntar Morgan. Meditó un momento.
-Si se trata de una pareja, creo que hay demasiadas implicaciones emocionales. Si son individuos… En realidad me da igual. Siempre que quieran los tres… -Le respondió razonable. –Aunque coincido con Rossi en que el sexo es algo muy personal e íntimo. –Añadió manteniendo la atención de todos. Emily le dirigió una ligera sonrisa. Reid volvió a asomar la cabeza por encima de Morgan.
-¡Pues yo creo que estaría tan nervioso que le daría patadas a todo! –Dijo mientras provocaba una carcajada general en el avión.
N/A: Me encantó escribir este capítulo. Los diálogos de Prentiss y Rossi me parecieron divertidos. Y la frase final de Reid es el broche perfecto. Espero que os haya gustado.
Más abajo hay un cuadradito en el que podéis escribir vuestra opinión y enviármela, no dudéis en hacerlo.
Besos y abrazos.
