Glosario; Sensei: Significa "maestro" en japonés. Así es como Mako se refiere a Stacker Pentecost.
Nota: En el capítulo pasado, si recuerdan, dije que habían transcurrido 3 años y medio, pero fue un error. Ya lo he corregido(por si lo leen después y no encuentran el "3 años y medio"), han sido casi 5 años los que pasaron. Que si no, no me daba con las fechas xD
Capítulo 13
Han entrado y les he indicado dónde podían sentarse, yo cerré la puerta y luego los seguí. El moreno y la asiática se sentaron juntos en un sofá, el mariscal Bustamante en otro sofá justo enfrente, y yo tenía la opción de sentarme con él o en un sillón individual. Opté por el individual.
Al inicio hubo un breve silencio en lo que nos acomodábamos en la sala, todos teníamos posturas muy rectas y expresiones muy rígidas. Bustamante aclaró su garganta y volteó a verme. Yo ya tenía mi mirada sobre él.
–Bueno, primeramente… Dime, ¿cómo has estado? – Su voz no sonaba tan gruesa como cuando estábamos en el Shatterdome, incluso, hasta mostró una ligera sonrisa.
Lo pensé un poco antes de responder. La verdad es que, a pesar de que ya me había recuperado, no sentía que me estuviera yendo bien, pero tampoco quería admitirlo delante de él. –…Mejor, gracias– No di más detalles y fui cortante.
Él entendió que no tenía ganas de hablar al respecto, así que sólo asintió. –Es bueno escucharlo… En fin– Volteó a ver a sus acompañantes. –Hay dos personas a las que quiero presentarte– Estiró su mano hacia el moreno. –Él es Stacker Pentecost, el mariscal del Shatterdome en Hong Kong.
Se levantó de su asiento y se acercó a mí. –Mucho gusto, Saavedra… He escuchado mucho de ti por parte de Bustamante– Habló en inglés, y por suerte pude entenderlo, quizá se debía a que había hablado de una manera clara y pausada, sin pegar las palabras. Sabía inglés, pero no estaba muy familiarizada, Demian me había dado algunas clases y solía practicar con él, pero hace bastante tiempo que no lo estudiaba. Me tendió la mano.
Correspondí el saludo. –Espero hayan sido cosas buenas, al menos– Susurré en su idioma y él asintió a mi comentario. Después volvió a su asiento.
–Y ella es Mako Mori– Sólo hizo una ligera reverencia con la cabeza. –¿Te das una idea de para qué estamos aquí?
Suspiré. –Más o menos… espero equivocarme.
El mariscal Pentecost se acomodó en el sillón, y se inclinó un poco hacia enfrente, colocando sus codos sobre sus muslos y entrelazando sus dedos. –Seré breve y claro, ¿de acuerdo? – Yo asentí. –El tiempo se nos está acabando, estoy reuniendo a cuanto piloto quede, y te necesito.
Creí que estaba bromeando, esperaba que se echara a reír luego de decir aquello, pero no, nadie lo hizo. –¿Es en serio? – Hablé finalmente. –Escuché rumores que decían que el programa Jaeger se había descontinuado y ahora el muro de la vida era la última esperanza.
–¿Crees que ese muro será suficiente para detenerlos? – Preguntó Pentecost clavando su mirada en mis ojos. Me he sentido algo intimidada, así que he volteado hacia otro lado.
–Sinceramente, me parece una idea absurda, están subestimando a los Kaijus.
–Es por eso que te necesito.
–No me necesita… Hay más pilotos en el mundo, y mejores que yo… Además, mi Jaeger quedó destrozado y…– Sacudí un poco mi cabeza al recordar aquella última batalla.
–Los Kaijus cada vez son más fuertes, poco a poco los Jaegers van cayendo… pero es porque pelean solos, es porque no tuvieron a alguien que los respaldara… Si peleamos juntos, podremos contra cualquier Kaiju, es por eso que necesito a todos los pilotos que pueda– Explicó con voz suave. –Tenemos dos Jaegers en construcción, me gustaría que pilotaras uno de ellos.
Mi excusa de que no tenía Jaeger se había esfumado, ahora debía buscar otra manera de decirle que no sin que suene tan ruda. –No creo que esté comprendiendo mi situación…
–Claro que la comprendo… Sé bien la razón por la cual no quieres subir de nuevo a un Jaeger.
–En ese caso, no creo que haya nada más por agregar, señor– Me levanté de mi asiento.
El moreno nunca apartó su vista de mí. –Eres egoísta… Sólo piensas en tus sentimientos, pero no piensas en la vida de todas las personas sobre la tierra…– También se levantó de su asiento y se colocó frente a mí. Era una persona muy alta, así que me hizo sentir pequeña a su lado, y la forma tan penetrante con la que me miraba, me hacía encogerme aun más. –Hay personas que quieren unirse a esta batalla, pero no todos son compatibles para enlazarse con un Jaeger, y tú que sí lo eres y puedes hacer algo para cambiar esta situación… no quieres, ¿por qué? Sólo porque tu compañero ya no está contigo…
Apreté mis puños y mi mandíbula, evitando decir algún comentario desagradable. Sólo respiré hondo y traté de calmarme. –No voy a conectarme con otra persona, ¿entiende? No puedo hacerlo… simplemente no puedo.
–No te será tan difícil, ya tienes experiencia, sólo debes dejar tu egoísmo.
–¡¿Acaso no entiende mi inglés?! – He alzado la voz y me he parado firme, tratando de verme un poco más alta. –¡No puedo hacerlo! Conectarme con otra persona que no sea Héctor es… ¡Urgh! – Le he dado la espalda, ocultando mis ojos de los demás. –No podría perdonarme si otro amigo… si otro compañero cae… Dije que los protegería… pero no pude hacerlo…– Tragué saliva, queriendo tragarme el nudo que había comenzado a formarse en mi garganta. –Si me subo de nuevo a un Jaeger, sucederá lo mismo… No se puede evitar– He tallado mis ojos para borrar las lágrimas.
Escuché un suspiro. –Asumo que necesitas algo de tiempo para pensarlo– Me giré hacia él para protestar, pero vi que se había alejado un poco de mí y estaba mirando a Mako. Hizo una señal con su cabeza y ella metió la mano en el maletín que traía y sacó dos sobres manila tamaño oficio; se acercó a mí y me los tendió, inclinando un poco su cabeza.
Me quedé unos tres segundos observando aquel paquete, después reaccioné y los recogí, también inclinando un poco mi cabeza. –¿Qué es? – Pregunté mientras observaba los sobres, buscando que tuvieran algún escrito por fuera que me diera una pista de qué era.
–Cuando los abras los sabrás– Respondió Pentecost. –Te daré un par de días para que pienses acerca de esta situación– Bustamante se levantó del sofá. –Después vendré de nuevo.
Fruncí el ceño. –Creí que había sido clara…– Caminaron hacia la salida y los seguí.
–Gracias por atendernos, espero que elijas lo correcto– Se despidieron y se fueron.
Regresé a la sala y vi los sobres. Tenía curiosidad de saber qué había dentro y por qué creían que ver el contenido me haría cambiar de parecer. Los dejé sobre la mesa y subí a mi habitación. Estando a oscuras y acostada sobre mi cama, comencé a dar vueltas sin ser capaz de conciliar el sueño.
"No quiero involucrarme de nuevo… ¿Qué diferencia habría si digo que no? Seguro que algún otro piloto podría suplirme" Pensé.
Bajé a tomar agua y miré el reloj, eran las 5 de la mañana y yo no había logrado dormir nada. Encendí la luz de la sala y tomé asiento en un sillón, recogí mi cabello con una liga y tomé un sobre. Lo tuve en mis manos sin abrirlo, sólo observándolo, hasta que suspiré y lo abrí. No tenía nada de lo que había imaginado.
Había fotografías y un CD. Tomé el otro sobre y lo abrí, en él había unas hojas con texto escrito a mano, parecía ser una carta. La carta inició muy formal, saludándome y deseándome buena salud, después me puso más al corriente de cómo estaba la situación con el programa Jaeger y los nuevos Kaijus de categoría 4.
"…Sólo me resta decirte que en el otro sobre encontrarás más información acerca de lo que te he dicho, y además, habrá contenido que podría hacerte sentir melancólica, pero es necesario hacer esto. Este material sólo sería utilizado si no eras capaz de aceptar a la primera. Me disculpo de antemano por las imágenes que verás, pero es una situación crítica y debíamos recurrir a estas acciones.
¿Has pensado en qué harían tus compañeros en tu lugar? Si ellos hubieran perdido a su co-piloto, ¿también se resignarían a no hacer nada más? ¿Se darían por vencidos? Los conocí a todos ellos, y estoy seguro de que ninguno se hubiera dado por vencido, ellos se levantarían sin importar cuantas veces cayeran. No eres la única que ha pasado por una situación así, Demian pasó por lo mismo, y escuché de otro piloto que perdió a su hermano. ¿Héctor estaría contento de verte así? ¿Qué hubiera hecho él si te hubiera perdido a ti?
Piensa un poco acerca de ello, tu participación en esto podría hacer la diferencia.
Maximiliano Bustamante."
Terminé de leer la carta y me dejó un mal sabor de boca.
"¿Qué hubiera hecho él en mi lugar? ¿Qué piensa él de mí justo ahora?" Pensé. Sacudí mi cabeza y dejé la carta en la mesa para tomar las fotografías. Eran fotos que me había tomado con mis compañeros del Shatterdome. Bruce, Demian, Nicolás, Rita, Héctor, Josué y Edwin… Ver de nuevo sus rostros sonrientes, recordar aquellos momentos, me provocaban ganas de llorar, pero también me hacían sonreír. Fueron buenos momentos.
Tomé el CD y lo reproducí. Al inicio parecía una especie de documental sobre Kaijus y Jaegers, pero después, no sabía si sentir miedo o tristeza, pero las lágrimas corrieron por mi rostro. Eran escenas… de las batallas en que mis amigos cayeron.
La primera fue cuando cayó Águila Medieval:
"Teníamos al Kaiju sobre nosotros, rugiéndonos. –¡Chingada madre! ¡No, ustedes no! – Gritó molesto Nicolás. –¡Pónganse de pie y aléjense! – Dirigió su Jaeger hacia el Kaiju con lentitud, debido a lo dañado que estaban. Nosotros nos quitamos al Kaiju de encima con un puñetazo, y éste sólo nos rugió, para después girarse hacia Águila y dirigirse hacia ellos. –¡Andrómeda, escuchen! – Habló con voz gruesa. –Retrocedan lo más que puedan, acabaremos con este Kaiju a como dé lugar– La bestia les brincó y desprendió el brazo derecho con suma facilidad.
–¡Argh, Carajo! – Se quejó Rita. –¡Pagarás por esto, estúpida cosa!
–¿Por qué debemos retroceder? – Se escuchó mi voz. –¡Debemos ayudarles, eso debemos hacer! ¡A eso vinimos!
–¡Que no! ¡Hagan lo que les he dicho! – Me gritó. Ahora le desprendieron el otro brazo. –Vayan… ¡Váyanse! N-No hay… tiempo…
Crash. Mordió la cabeza del Jaeger. Sus dientes traspasaron el Conn-pod. Un sonido gutural se escuchó, como si alguien hubiera vomitado. El Kaiju comenzó a desgarrar el pecho, arrancando trozos de metal.
–Escuchen…– Fue casi un susurro. –Haremos estallar… esta cosa… así que…– Su voz sonaba débil.
–Bruce… don't miss me…– Le habló Rita. –I don't… wanna see you… c-cry like… a lady…– Se escuchó cómo rió levemente.
–Ustedes… no dejen de luchar… hasta acabar c-con… todo esto– El Kaiju mordió el hombro derecho.
–Es una promesa, hermano…– Habló Héctor. –Ahora dejémonos de cursilerías y acaba con esto– Su voz se quebró al final. –Ya nos encontraremos después…– Susurró. Escuchamos la risa de Nicolás y nada más.
Águila explotó y descuartizó al Kaiju."
Revivir esos momentos me hacía sentir impotente. Apreté mis puños.
Después siguió White Hunter:
"El Kaiju bañó nuevamente de tinta oscura a White Hunter. Quiso abalanzarse sobre ellos pero Héctor le disparó en la garganta, el Kaiju chilló y sólo se detuvo dos segundos, para después continuar. –¡Maldición! – Se quejó mi compañero y disparó de nuevo, pero el tiro falló por muy poco.
Cuando el Kaiju llegó hasta el Jaeger, arrancó con su mano izquierda la mano derecha del robot y con la derecha la mitad de la cabeza. –¡NOOO! – Gritó Demian estrepitosamente, y esa fue la primera vez que su voz perdió aquella serenidad que la caracterizaba. –DAMN YOU!
Héctor disparó de nuevo mientras nos acercábamos a la escena, esta vez le dio en el hombro derecho y la criatura sólo golpeó de nuevo la cabeza del Jaeger y éste cayó al agua. –¡Demian! ¡Bruce! ¡Resistan! – He dicho.
El último disparo del cañón dio de nuevo en la garganta. –¡Necesitamos las turbinas! ¡Rápido! – Habló con urgencia y comenzó a oprimir los botones correspondientes de su lado, y yo hice lo mismo con los míos.
–I… can't… move…– Se escuchó la débil voz de Demian pero no se vio ningún movimiento del Jaeger, seguían bajo el agua. –Ustedes… sigan luchando…"
La escena se cortó, esta vez continuó siendo puro audio.
"–Prométeme… algo– Susurró débilmente. –Dime… que no… dejarás de luchar… que harás todo… lo que esté a tu alcance… para poner fin… a esta pesadilla…
–S-Sí… haré todo lo que esté a mi alcance… Lo prometo…– Se escuchó mi voz quebrada."
Eso fue cuando Demian fue trasladado al hospital, nos lo dijo al pie del helicóptero. ¿Cómo fue que grabaron eso? Entiendo que las batallas las graben y las tengan en la base de datos pero… esa conversación no tenía por qué ser grabada.
La escena siguiente, como supuse, era sobre las últimas dos caídas. Al inicio permanecí con los ojos cerrados, sólo escuchando el escándalo, realmente no quería ver aquello, era el recuerdo más triste que tenía… pero... terminé abriendo los ojos:
"–Héctor está en niveles críticos, y la energía de Andrómeda está muy baja. ¡Se han desacoplado! – Notificó Miguel.
–¡Héctor, Karina! ¡Respondan! – Gritó Josué.
Big Boxer abrazó al Kaiju como pudo y ambos cayeron al agua, activaron su refrigerante restante y pudieron congelar el brazo derecho de la criatura, para después romperlo, pero al mismo tiempo, el brazo izquierdo del Jaeger fue desprendido también.
–Héctor no muestra signos vitales, en el mejor de los casos habría entrado en coma… Pero si no sacan a Karina de ahí, sufrirá lo mismo que Demian.
El Jaeger luchaba ferozmente para acabar con el Kaiju, pero ya no tenían nada más que pudieran usar en su contra, y los golpes no le hacían mucho daño. El Kaiju estaba desprendiendo el otro brazo del Jaeger y tenía rodeada su cabeza con la cola.
–No podemos… solos…– Se quejó Edwin. Las turbinas se dispararon y le cortaron la cola al Kaiju, dejando libre la cabeza del Jaeger.
–¡Huye si puedes! ¡Anda! – Esa fue la voz de Josué.
–No…no debo hacerlo…– Susurré. –Yo mataré al Kaiju… ¡Tengo que!"
He pausado el video para después quitarlo. Tuve suficiente, no quería ver más acerca de eso. Guardé el CD, las fotografías y la carta y los metí en un cajón al cual no solía acercarme mucho. Volví a la cama, esperando poder dormir un poco.
Dos días después, alrededor de las 6 de la tarde, volvieron a tocar mi puerta. No quería abrir, tenía miedo de que fuera el mariscal Pentecost; no quería ir, pero él parecía estar decidido a llevarme a toda costa. Esperaron y volvieron a tocar. Me acerqué a la puerta, tenía toda la intención de sólo abrir, decirle al mariscal lo que tenía que decirle, y cerrar la puerta. Era algo muy grosero, pero no me quedaba de otra. Tomé la perilla de la puerta y al abrirla me encontré con una sorpresa.
–Tanto tiempo– Habló y me hizo sentir algo en el estómago. Su cabello rubio, sus ojos color jade y su sonrisa. No cabía duda, era él.
Me quedé un momento mirándolo, sin decir nada, y él tampoco dijo nada. –D… Demian… pero… ¿Qué haces aquí? – No podía creer que él estuviera aquí de nuevo.
–¿Es todo lo que dirás? – Se rió y me abrazó. Había pasado bastante tiempo desde la última vez que recibí un abrazo. Estuvimos abrazados poco tiempo, después de eso lo invité a pasar.
Hablamos un rato sobre cómo le había ido, su recuperación, las cosas que había estado haciendo; luego hablamos sobre la situación crítica de los Jaegers.
–Dime la verdad– Le dije con voz seria. –¿El mariscal te dijo que vinieras a hablar conmigo? – Él negó con la cabeza. –¿Entonces?
–Es verdad que habló conmigo… De hecho, me quería para que pilotara un Jaeger, pero me he negado… Me comentó que vendrían a hacerte una visita– Yo asentí. –Sé que contigo el tema es más delicado, así que vine para ver cómo estabas.
–Es muy considerado de tu parte…– Sonreí a medias. –Yo también voy a negarme… No quiero conectar mi mente con otra persona– Bajé mi mirada.
–Hmm… Imaginé que te negarías…– Puso la palma de su mano sobre mi cabeza. –¿Entendiste lo último que te dije antes de que me fuera?
–Eh… sí. Según el movimiento de tus labios, creo que dijiste "No te rindas".
Él sonrió. –Sí, eso dije… Pero veo que tú ya te has rendido…
–¡Pero tú también te negaste! Si me pidieran formar un equipo contigo… probablemente aceptaría… ¡Porque eres tú! Te conozco, te tengo confianza… No sería empezar desde cero. ¿Por qué no lo hacemos? – Comenté entusiasmada.
Negó con la cabeza. –No me negué porque quisiera… Realmente me gustaría ayudar, no me importaría compartir mis recuerdos con otra persona si con eso puedo evitar que destruyan el planeta… Pero es que no puedo– Su mirada se tornó un poco triste. –Mi cuerpo… digamos que ya no es tan saludable como solía serlo, el doctor me ha dicho que no puedo subirme de nuevo a un Jaeger…
Era muy inmadura al lado de Demian. Yo hacía berrinches porque no quería compartir de nuevo mis recuerdos con alguien, y a él no le importaría hacerlo… todo por proteger la tierra. ¿Qué estaba mal conmigo? Todavía había personas a las que podía proteger…
Mientras tanto, en el Shatterdome en Hong Kong. El mariscal se encontraba en su oficina junto con Mako.
–¿Todavía no hay rastros de Raleigh Becket? – Preguntó el mariscal.
–No aún, sensei, pero pronto lo encontraremos. Cada vez hay menos lugares en dónde buscarlo– Miró unas hojas que tenía en sus manos.
–Necesito hablar con Herc… ya es hora de que lo reclute– Se levantó de su asiento. –¿Cuándo llegan los rusos?
–Sasha y Aleksis Kaidonovsky deberían estar aquí mañana temprano– Pentecost asintió. –Ah, y la reconstrucción de los dos Jaegers está por terminar, es probable que en unos días más ya estén en funcionamiento.
–Excelente. ¿Ya tienes a los candidatos para Saavedra?
Mako dudó antes de hablar. –¿En serio cree que vaya a venir? No parecía que fuera a aceptar.
–El plan A no funcionó… dejamos correr el plan B y mandamos al plan C… Debería venir, así que prepara a los candidatos– Caminó hasta llegar a una pequeña ventana.
–Sensei… ¿Puedo incluirme en– Fue interrumpida.
–Mako, ya hablamos de esto varias veces…– Volteó a verla de reojo y vio que tenía su cabeza ligeramente inclinada y sus cejas caídas. No le gustaba verla así, pero tampoco quería arriesgarse.
Dos días después de la llegada de Demian, fui a visitar la tumba de Héctor, como ya era costumbre, mientras él iba a visitar la tumba de Bruce. Este era un cementerio especial, sólo era para los trabajadores en el programa Jaeger. Sorpresivamente, me topé con la madre de Héctor; muy pocas veces nos habíamos encontrado, y prefería no hacerlo, porque me sentía incómoda a su lado, a pesar de que ella no me culpaba por la muerte de su hijo. Tuvimos una pequeña conversación, después nos quedamos calladas por un tiempo y cuando ella se levantó para retirarse, volvió a hablar.
–El mariscal Bustamante me visitó…– Voltee a verla. –Me ha dicho que te necesitan de nuevo– Me sonrió. –No sé qué es lo que pienses de todo esto… Yo sinceramente estoy asustada, quizá tú también lo estés… Pero no deberíamos estarlo. Si hemos sobrevivido otros 5 años, tal vez es porque mi hijo nos está cuidando desde arriba– Buscó en su bolsa y sacó algo. Dentro de su mano había algo, lo acercó para dármelo; yo me levanté y estiré mis manos. Era un collar. Más precisamente, el collar militar que usaba Héctor. –A mi me ha traído suerte, y parece que ahora tú la necesitas más que yo.
–Oh… No debería aceptarlo… Sé que esto es muy valioso para usted– Ella me sonrió. Tenía una sonrisa muy parecida a la de su hijo.
–Eres una chica muy valiente, sé que harás bien las cosas– Caminó hacia mí y colocó una de sus manos en mi hombro. –Depositaré mi esperanza, y la de mi familia, en ti– Luego de eso se fue. Fui incapaz de decirle que aún no había tomado ninguna decisión.
Regresé a casa con un terrible peso sobre mis hombros. Yo no quería hacerlo, pero sentía que debía hacerlo. Le he contado a Demian cómo me sentía al respecto, él actuó como mi psicólogo, me escuchó atentamente, no comentó nada sino hasta que terminé. Fue una larga y profunda plática.
Y después, el mariscal Pentecost vino en busca de su respuesta. No se la puse tan difícil y terminé aceptando, como él esperaba. Demian ha regresado a su casa y yo he dejado la mía. Aun tenía mis dudas en si realmente debería hacer esto o no, pero pensar que de todas maneras, si no aceptaba la propuesta del mariscal, iba a morir tarde o temprano, me hacía creer que estaba tomando una buena decisión.
Abordamos un helicóptero y nos dirigimos hacia el Shatterdome en Hong Kong.
Gracias a quienes todavía siguen leyendo mi historia pese a mis retrasos. No sabía que me dejarían tanta tarea regresando del viaje xD
En fin, en este capítulo fui introduciendo un poco más a los personajes, pero ya en el próximo aparecerán bien (:
Gracias por sus comentarios ^^ Es agradable saber qué les está pareciendo la historia.
Un saludo a todos!
