Cómo podrán darse cuenta, la historia fue modificada d por contenido para mayores de edad y espero que no les moleste, si es así, por favor salten esa parte y continuen la lectura.
¿Qué quieres decir con que todo es tu culpa? -me cuestiona Ally sorprendida al igual que las demás por mi presencia en ese lugar-.
A eso, a que yo tengo la culpa de arruinar las vacaciones y de verdad lo lamento, pero no pude evitarlo, soy patética, cobarde y lastimé a una de las persona que más me importan en el mundo sólo porque tuve miedo de ser lo que soy, porque estoy acostumbrada a fingir ante el mundo, a ponerme una careta, un disfraz de "normal" y en ese momento crucial, cuando tuve la oportunidad de afrontar lo que soy, de ser valiente… simplemente decidí seguir mintiendo, permanecer en las sombras y complacer al mundo.
Veo que Camila voltea la cara hacia otro lado mientras Dinah me observa con una mirada cargada de reproche, de decepción y de enojo. Normani tiene una cara de incredulidad y de no entender cómo es que di con ellas y/o cómo tengo el descaro de hacerles frente y mostrar mi cara que seguramente le gustaría moler a golpes.
Decido que lo menos que puedo hacer es ayudarlas a odiarme por una razón justa y tomo una silla de la mesa adyacente y me siento junto a ellas esperando que tanto Normani como Dinah me permitan continuar mi relato y que Camila no se levante y se vaya antes de entender el por qué hice lo que hice.
Esa noche, la temperatura descendió más de lo usual para tratarse del verano, nos detuvimos en una tienda de conveniencia a mitad del camino al hotel y yo estaba que no cabía en mí de felicidad, antes de bajar del auto, Camila y yo estábamos devorándonos a besos sin importarnos las burlas de las demás chicas.
¡Vamos tórtolas! –Gritó Dinah- voy a cerrar el auto con ustedes adentro si no se apresuran-.
Con un último beso nos separamos y bajamos.
Tomé a mi Camz, a mi novia, de la mano y entramos a escoger algunas golosinas para la noche de películas.
En el interior de la tienda Camila y yo nos encaminamos a la sección de chocolates, donde Camz escogió un par de barras de almendra y yo opté por una barra de chocolate blanco.
¿Sabías que el chocolate blanco ni siquiera es chocolate? - Me preguntó Camila- ¡Se trata de manteca!, manteca de cacao sin rastro alguno de cacao, mejor conocido como chocolate.
Lo sé, por eso lo escogí –le sonrío con ironía-.
¡No entiendo cómo no te gusta el chocolate! –Me dice haciendo un mohín-.
Me gustan tus ojos de chocolate, ¿eso cuenta, no? –cuestiono sonriéndole-.
¡Oh por favor!, corten ya tanta melcocha o me van a hacer vomitar –sentencia Normani-.
Eso te pasa por escuchar conversaciones ajenas –le riñe Camila-.
Sí, como sea –indica Many alejándose con un par de bolsas de palomitas en las manos-.
¿Ya tenemos todo? –pregunta Dinah desde la caja instándonos a llegar junto a ella-.
Todo en orden capitana –indico entregándole lo que hemos escogido-.
Ally procede a pagar todo y veo que también ha comprado una botella de ron.
Es para nuestras cubanas –sonríe Dinah al percatarse de que observo la botella-.
¿O sea que las demás no vamos a beber? –Cuestiona Normani-.
Todas vamos a beber –sonríe Ally sorprendiéndonos a todas con su declaración-.
¡Santo Dios! ¿Quién eres y donde dejaste a mi Ally? –Pregunta Many pretendiendo espanto-.
Finalmente salimos de la tienda y ayudo a Dinah a acomodar las cosas en la cajuela del auto para continuar nuestro camino hasta el hotel.
Ni bien entramos a la habitación de Ally y Dinah nos percatamos de la opulencia en la que han estado viviendo.
¡Cielos!, ser curadora de arte y caza talentos sí que genera dividendos –expresa Many-.
Many tiene razón, creo que escogí la carrera equivocada –corroboro -.
Es bonita la habitación –señala Camila pero no tan sorprendida como Many y yo-.
Tu novia se hospeda en este tipo de habitaciones, y tú recluyéndola en una mundana y corriente –me da un codazo Many en las costillas mientras sonríe socarrona.
¡Eh, que ninguna habitación de este hotel es ni mundana ni corriente! –reprende Ally-
Además Lauren podría hospedarse en habitaciones como esta y mejores si aceptara firmar el contrato que llevo años ofreciéndole con mi disquera –indica Dinah-.
Tomen sus lugares que la función va a comenzar –indica Ally llamando nuestra atención a la primera película que resulta ser El exorcista.
¡No!, ya saben que no me gustan las películas de terror –indica Camila molesta-.
Lo siento cariño, pero mayoría gana –indica Many guasona-.
Todo va a estar bien amor, estoy aquí contigo –Índico besando su frente mientras la atraigo contra mí-.
Una vez que logramos convencer a Camila de ver la película, tras ofrecerle que la siguiente película que veremos será Moulan Rouge, todas tomamos nuestros lugares.
Dinah, Ally y Many acostadas en la cama, mientras que Camila y yo preferimos quedarnos en la alfombra, yo recargando mi espalda contra la cama y Camila a su vez recargando su espalda contra mi pecho.
Estamos en uno de los momentos cumbre de la película cuando el silbido de la tetera nos toma desprevenidas a todas y Camila expulsa un grito de puro horror.
Seguidamente las demás estallamos en carcajadas.
Tranquila amor -indico tras recuperar la audición, pues el estar tan cerca de ella su agudo y reverberante grito me dejó momentáneamente escuchando un chiflido- todo está bien.
¿Quieren té o café? –Cuestiona Ally, desde la cocineta, pues se levantó corriendo a apagar la tetera después del grito de Camila-.
¿Té?, ¿café?, ¿a qué hora me ofreces el ron? –Cuestiona Many-.
Eso es para más entrada la noche –le reprende Dinah- así que contén tus ímpetus-.
Tras servir el café para todas, ante la ausencia de solicitudes de té, Ally regresa junto a nosotras y continuamos la función.
Yo abrazo a Camila, huelo su cabello y aspiro el aroma de su cuello, mientras continuamos viendo películas. Ya entrada la madrugada abrimos la botella de ron y comenzamos a platicar de nosotras, de quienes solíamos ser y quienes somos ahora. Camila y yo recibimos las enhorabuenas de las chicas por nuestra incipiente relación y cada una de ellas nos felicita por tener el valor de hacer algo al respecto, aunque hubieran tenido que pasar tantos años para llegar a dicho momento.
¡Dios, qué envidia! –Sonríe Ally- ser jóvenes y estar enamorados.
Me separo de sus labios apenas el tiempo suficiente para quitarme la playera y arrojarla a un lado, al rozar su piel con la mía siento la indescriptible suavidad de su cuerpo y el calor que emana, ella gime contra mis labios mientras continuamos besándonos y acariciándonos como si no hubiera mañana.
¿Te he dicho ya lo mucho que te amo? -pregunto acariciando su rostro mientras observo sus ojos-.
No, no lo suficiente -responde con una sonrisa mientras busca de nuevo mis labios-.
Esto no tiene que pasar si no lo deseas -indico observándola con detenimiento- podríamos pasar toda la tarde acariciándonos mientras vemos películas y para mí eso sería suficiente.
No me responde, solo toma mi mano derecha, la besa y la dirige a su entrepierna, desabrocha su pantalón y mete mi mano bajo este, hasta que siento su vello rozar las yemas de mis dedos, pero no se detiene ahí, continúa hasta que puedo sentir el calor que su cuerpo desprende.
¿Te parece que no lo deseo?-cuestiona y se lanza de nuevo a devorar mis labios.
Es intoxicante, la cabeza me da vueltas, su humedad, su calor, el sabor de sus labios y la suavidad de su piel echan por tierra toda resistencia y deseo tomar lo que me ofrece y darme a cambio.
Me deleita la suavidad que experimento al estar con ella, el roce de nuestra piel es una sensación indescriptible, y siento que es para este momento que he nacido, para estar en esa cama con ella entre mis brazos.
Sin poder evitarlo por más tiempo, me incorporó para deshacerme como me sea posible de todo rastro de prenda que me impida disfrutar de su contacto, de su femineidad y ella hace lo mismo en la cama, no hay tiempo para juegos de seducción o para actuar con sutilezas, lo que apremia es el tiempo y las ganas de estar juntas.
Con una sonrisa cómplice nos confirmamos que ya a no hay marcha atrás y juntamos nuevamente nuestros cuerpos ya sin ningún estorbo regodeándonos de las agradables sensaciones que provocan nuestra cercanía y en medio de una sonrisa nos besamos nuevamente.
Acaricio su clítoris con las yemas de mis dedos y observo con deleite como se contorsiona su rostro de placer y continuó ministrando caricias sobre tan íntima parte de su anatomía. Separándome de sus labios desciendo sobre su cuerpo y beso el lóbulo de su oreja derecha, su cuello, la curva de este, su clavícula y al continuar mi camino me detengo entre sus turgentes senos, los cuales beso, lamo y acaricio hasta sentir como sus pezones se endurecen por la evidente excitación y continuó descendiendo hasta su plano vientre y veo con agrado como los vellos de su piel se erizan en respuesta a mis caricias.
Cuando estoy por llegar a la tierra prometida me detengo un momento para observarla y confirmar que cuento con su venia para proseguir, ella se incorpora ligeramente sobre sus codos y me sonríe, aparto con gentileza sus piernas para colocarme e entre ellas y beso su pubis, ella tiembla y yo sonrío, continuo descendiendo y advierto las señales inequívocas de su excitación, primero le doy un beso, apenas un roce leve pero ella reacciona de inmediato. Engolosinada por lo que provoco en ella continuo ahora con mas osadía y con mi lengua acaricio y trazo un sendero recorriendo cada curva, cada pliegue de su zona más intima y observo al abrir los ojos que se siente un poco cohibida, por lo que me detengo y la insto a que me vea a los ojos mientras continuo prodigándole caricias, deseándola hacer sentir bien, deseada y bella. Centro mi atención en el pequeño bultito sensible y continuó dándole lo mejor de mí, esperando poder expresarle en cada caricia lo mucho que significa para mí. Escucho su respiración entrecortada, su pecho sube y baja rítmicamente, la siento retorcerse bajo mis atenciones y siento su placer incrementar hasta el punto en que la liberación es necesaria y finalmente estalla en un orgasmo mientras grita mi nombre y clava sus uñas en mi espalda. Me incorporo y busco sus labios.
Sabes horrible -me dice en broma cuando terminamos nuestro largo beso-.
Claro que no, es el mejor sabor del mundo -contesto antes de besarla de nuevo-.
Eres maravillosa, creo que deberías dedicarte a esto -señala maravillada- eres mucho mejor que en mis sueños.
Y tú sabes mucho mejor que en los míos -respondo con una sonrisa sensual-.
Lauren, quiero ir todo el camino contigo, quiero ser tan tuya como sea humanamente posible -me dice observándome fijamente a los ojos-.
Y yo siento como propio sexo palpita en una sensación dolorosamente placentera de lo mucho que me excitan esas palabras.
¿Estás segura?
Más que nunca, siempre has sido tú con quien he deseado hacerlo –me responde cándidamente, con seguridad, sin rastro de duda-.
Camz, ¿eres virgen? -Le pregunto esperando que no se moleste-.
Si -responde avergonzada, mientras aparta sus maravillosos ojos de mí-.
No Camz, lo siento, no es motivo de vergüenza de hecho desearía haber pensado igual que tú y no hacerlo con cualquier chica al azar a quien yo no le importaba nada y por quien no sentía más que atracción física –indico tomando su barbilla entre mis dedos índice y pulgar para hacer que me mire a los ojos- Contigo Camz, también me habría gustado tener mi primera vez.
Ella sonríe y me besa de nuevo, continuamos haciéndolo por cerca de quince minutos, acaricio sus labios, beso su frente y la miro a los ojos mientras un dedo pionero recorre desde su cuello, sus senos, su perfecto abdomen y su entrada antes de introducirse tentativo como tanteando el terreno. Ella está muy estrecha y me preocupa hacerle daño.
Si te lastimo o en algún momento deseas parar sólo dilo -indico viéndola a los ojos y ella asiente con la cabeza. Continúo adentrándome en ella y después introduzco un segundo dedo. Siento la barrera de su himen impedirme el paso y presiono hasta traspasarla.
Observo aparecer en su rostro la inconfundible mueca de dolor y beso su frente asegurándole que el dolor es pasajero, ella asiente con un ligero movimiento de cabeza y me quedo inmóvil dentro de ella esperando a que el dolor se esfume. Cuando noto que la estrechez que aprisiona mis dedos se relaja un poco continuo moviéndome dentro de ella. Y me lanzo a devorar sus labios, nuestros movimientos se vuelven frenéticos y el calor aumenta, beso, muerdo y succiono su cuello mientras ella gime en mi oído y sus manos pasan de acariciar mis glúteos a mi espalda y creo que no es posible ser más feliz.
Acaricio las suaves paredes incrementando la presión cuando noto que esta lista para llegar de nuevo y no cejo en mis movimientos hasta que Camila ha alcanzado el clímax y el último estertor de su placer.
Siento la agradable presión de sus paredes estrechar mis dedos dentro de ella y veo la tierna sonrisa que me dedica, no puedo evitar llorar porque soy feliz por primera vez en mucho tiempo, porque la amo y me ama.
Camz, voy a salir de ti y quizás duela un poco -indico con preocupación-.
Ella asiente con una sonrisa y empiezo a retirar mis dedos dentro de ella, pero sus paredes me aprisionan con tal fuerza que la veo arrugar la nariz por el dolor.
Dios Lauren, no creí que tus dedos fueran tan largos.
Ya sólo falta un poco -contestó en medio de una sonrisa-.
Parece que cierta parte de mi cuerpo no quiere despedirse de ti -dice sonriendo y yo también sonrío-.
Una vez que me encuentro fuera de ella me recuesto a su lado y le pido que se voltee de lado, pego mi pubis a su trasero y mis senos a su espalda, no sin antes besarla con detenimiento.
Te sientes muy bien -me dice con una voz grave y sensual-.
Lo mismo digo Camz.
Pasamos un largo rato en esa posición y yo aprovecho para restregar una y otra vez mi pubis contra sus apetecibles glúteos.
En eso suena el celular con el aviso de que se ha recibido un texto.
Ni se te ocurra contestar -sentencia Camila-.
No lo haré -respondo sonriendo antes de besar su hombro, mientras continúo la fricción de mi pubis contra sus glúteos y la pasión sigue incrementándose.
Ahora es el celular de Camila el que suena con el tono de una llamada entrante.
Creo que ya se terminó nuestro tiempo a solas -comenta Camila sonriendo antes de contestar su móvil-.
Yo intento disimular mi frustración y sonrío.
¡No creas por un solo instante que me olvido de ti! –me dice Camila mientras con su mano toma mi pubis y siento que simplemente podría tener un orgasmo ahí mismo o estallar en combustión espontanea- en cuanto regresemos a esta habitación te juro que voy a probar a qué sabes.
Dicho eso, se levanta de la cama con toda su gloriosa desnudez y comienza a buscar su ropa pues debemos regresar con las chicas por más ganas que tenga de pasar el resto de mi vida en esa cama con esa hermosa mujer abajo de mí y sobre mí.
Desde que Camila y yo somos novias siento que no paso el suficiente tiempo con ella, pero sé que tampoco puedo descuidar la relación con el resto de las chicas pues la amistad está antes que el noviazgo es una regla que establecimos desde nuestra época en la preparatoria, por lo que salir de bares esta noche es indispensable.
Llegamos a un bar algo concurrido y ruidoso para mi gusto, pero el resto de las chicas parecen disfrutarlo, Camila y yo entramos tomadas de la mano, somos recibidas por una chica a la cual Dinah le indica que reservamos una mesa y amablemente nos lleva hasta nuestra reservación.
¿Desean algo de tomar? –cuestiona la chica una vez que todas nos hemos acomodado-.
Sí, por favor mándanos una jarra de cerveza, -indica Many- esta va por mi cuenta chicas.
Enseguida se las envío –indica sonriendo para finalmente dirigirse a la barra-.
Se ven muy bien hoy chicas –indica Ally-.
Mira quien lo dice –le comenta Many- te ves bellísima. Y ustedes dos –indica señalándonos a Camila y a mí- les brillan los ojos y hasta su cutis luce radiante, ojalá yo también estuviera enamorada, parece ser bueno para la piel-.
Gracias –indica Camila sonrojada-.
Pasamos un rato en ese lugar atestado de gente y me percato de que al parecer las únicas incomodas en el lugar somos Camila y yo, porque al resto de las chicas parece no importarles que dada la presencia de tanta gente en un lugar cerrado el calor se ha incrementado hasta el punto de hacernos sudar-.
¿Amor, me acompañas al baño? –me pregunta Camila casi gritándome al oído para que pueda escucharla por la estridencia de la música y el tumulto de voces alrededor-.
Sí –le respondo también gritándole mientras nos dirigimos tomadas de la mano hasta el baño-.
Como el baño es para una sola persona, Camila entra y yo la espero afuera, me siento como un pez fuera del agua, estoy a nada de decirle a las chicas que quiero regresar al hotel, pero no quiero arruinarles el rato.
Estoy sumergida en mis pensamientos cuando un chico llega junto a mí, estoy por mandarlo a volar cuando me sonríe con cierta familiaridad.
¡Hola!, creí reconocerte, eres Lauren Jauregui ¿verdad?
S-sí soy –respondo cuestionándome mentalmente quién es este tipo y por qué parece conocerme-
¿No te acuerdas de mí?, soy Michael, el amigo de Cris.
Oh, cierto –indico algo incómoda por toparme con alguien conocido y tan cercano a la familia-
¿Y qué haces por acá? –me pregunta sorprendido-.
Estoy de vacaciones con mis amigas –índico sonriéndole y deseando que desaparezca lo antes posible-.
Bueno, me dio gusto verte, me saludas a Cris.
¡Claro!
Estoy francamente agradecida de que se retirara cuando llega otro chico a mi lado, y parece ser el mesero del restaurante del hotel en el que nos estamos hospedando.
¡Hola!, no sé si me recuerdes.
Claro, eres el chico del hotel –le sonrío-.
Sí, me preguntaba sí, quizá podría invitarte un trago.
No, lo siento –le respondo tratando de no ser cortante pero dejándole claro que no tiene oportunidad-.
¿No bebes? –me pregunta confundido-.
No.
Perdón, yo creí que…
No, si bebo… pero estoy con alguien.
¿Estás en una cita? –Cuestiona avergonzado- lo siento, soy tan tonto, siempre detrás de la chica equivocada.
Justo en ese momento Camila sale del baño.
¿Nos vamos? –Me pregunta tratando de tomarme de la mano-.
Sí, vamos –sonrío pero evito tomar su mano-.
Lo cual no le pasa desapercibido, pero siento demasiada presión, como si intentaran arrojarme fuera del armario y no estoy del todo lista para vivir afuera de él, puedo salir y caminar, pero siempre hay un momento en el que necesito volver a él para poder respirar.
Llegamos junto a las chicas y noto a Camila algo perturbada por mi negativa al tomarle la mano, intento compensárselo pero noto que el chico del hotel no quita su vista de mí, como esperando que mi cita regrese y no puedo mostrarme gay ante un total desconocido, lo cual me hace despreciarme a mí misma y mi actitud cambia para el resto de la velada.
Disculpa, no quiero ser insistente –escucho la voz del chico a mis espaldas cuando me encuentro a la barra solicitando otra jarra de cerveza para las chicas- pero eres una chica muy linda y entendería si me dijeras llanamente que no te intereso, pero me dijiste que estabas en una cita y en toda la noche no te he visto con alguien más que con tus amigas, así que o tu cita es esa chica latina, con quien te he visto más cercana y eres gay, o inventaste lo de la cita para que te dejara en paz. Así que dime, ¿cuál de las dos cosas es? ¿Eres gay?, lo cual sería una pena y un desperdicio, ¿o inventaste lo de la cita para que te dejara en paz?
¡Claro que no soy gay! –le sonrío como si acabara de decir un absurdo mientras me pateo mentalmente a mí misma-
Tomo una pluma que hay en la mesa y la mano del chico y le anoto mi número de teléfono –es mi número, llámame, quizá tengas suerte- le sonrío seductoramente y doy media vuelta con dirección a las chicas.
Camila está frente a mí y me observa con los ojos llenos de lágrimas.
¿No eres gay? –me pregunta quedamente-.
¡Camz!
¿Podrías tener suerte? –Me repite lo que acabo de decirle a ese total desconocido- ¿así va a ser verdad?
Camz, por favor déjame explicarte.
¡Es un desconocido!, en un lugar donde no vives y al que quizá no regreses y no pudiste decirle que soy tu novia… ¿qué sucederá al llegar a casa, con tu familia, con mi familia?
Camz, yo…
Vete a la mierda Jauregui –me grita abofeteándome y sale corriendo del bar-.
Y así, tras obviar los detalles íntimos, terminé de contarles a las chicas el porqué del exabrupto de Camila y el porqué estaba más que justificado que todas se pusieran de parte de ella.
Así que recapitulando, te la tiraste, la negaste e intentaste ligar con un pendejo macho alfa… ¿todo en el mismo día? –Cuestiona Normani molesta- ¡Por Dios, que alguien me detenga o la mato a golpes!
