Capítulo 13: Interesantes Acontecimientos

Disclaimer: Orgullo y Prejuicio fue creado por Jane Austen y está historia es una traducción de la trama de WhiteCamellia

—¿Qué es lo que desea? —preguntó el señor Darcy

Lord Aubrey sonrió para sí mismo y empezó a transmitir sus términos a la pareja ante él:—Quiero que usted, señor Darcy me presente a su tía, Lady Catherine. Necesito ganar acceso a las más altas esferas de la sociedad y creo que ella es la clave.

Lizzy estaba aturdida. De todas las cosas que Lord Aubrey hubiera podido pedir, ¿pedía eso? Quería brincar a los brazos de Darcy y nunca dejarlo ir. Las cosas nunca se habían visto mejor para su futuro

—Lord Aubrey, nosotros haremos… —comenzó Elizabeth antes de que el señor Darcy la interrumpió.

—Eso está fuera de cuestión, me temo. —contesto el señor Darcy—, No creo que Lady Catherine esté interesada en conocer a un hombre como usted. Además, usted ya es recibido bien. ¿Qué más puede pedir?

Lord Aubrey ignore la segunda pregunto y dijo:—¿Con así, Darcy? Bueno sí usted no cumple mis deseos, entonces me veré forzado a decir a todo mundo de su compromiso con la encantadora señorita Bennet. Y usted sabe como la Ton ama los chismes. ¿Qué tendrán que decir ellos de este pequeño acuerdo?

Elizabeth miró a Darcy con alarma. La situación estaba saliéndose de control rápidamente y ella necesitaba arreglarlo de alguna forma.

—Por supuesto que el señor Darcy le presentara a su tía Lord Aubrey, él solo la protege un poco. Estoy segura que hará las introducciones a su primera conveniencia.

—Vaya señor Darcy, parece que usted tiene una muy inteligente fiancée. No me sorprende que me atraiga. —Con eso, Lord Aubrey levanto la mano y recorrió la mejilla de Elizabeth con una mano enguantada.

Antes de que Elizabeth pudiera reaccionar había sido jalada bruscamente y puesta detrás del señor Darcy.

—Sí vuelve a tocar a Elizabeth una vez más, me asegurare de que nunca sea recibido en la buena sociedad.

Elizabeth dio un paso hacia delante desde detrás del señor Darcy e hizo lo mejor para calmarlo.

—Fitzwilliam —le dijo Elizabeth, con la mano en su brazo—, necesitas calmarte. Piensa sobre esto. Presentárselo a tu tía no sería algo tan terrible. Hasta que anunciemos nuestro compromiso lo necesitamos de nuestro lado.

Darcy exhalo, se inclino en Elizabeth un momento para luego girarse a Lord Aubrey

—Está bien. Hare las introducciones necesarias. Sí dice alguna palabra de nuestro compromiso, entonces cortare todo lazo con usted.

Lord Aubrey inclinó la cabeza y miro fijamente a la pareja delante de él.

—Estoy de acuerdo con sus términos. Pero temo que me malentendió Darcy. Todo lo que quiero es ser bienvenido en sociedad —sonrió, dio media vuelta y comenzó a alejarse.

Darcy y Elizabeth lo vieron alejarse y se acomodaron en brazos del otro.

—¡Oh, Fitzwilliam! ¿Qué pasara? ¿En verdad le vas a presentar a Lady Catherine? Me pregunto que pensara ella de él.

Antes de que Darcy pudiera responder escucharon el eco de una voz en la distancia:—No soy tan malo como piensan. Denme una oportunidad.

Darcy envolvió a Elizabeth en sus brazos y descanso la barbilla en su cabeza.

—No creo que tengamos opción, amor. Sí no hago las presentaciones entonces él anunciara nuestro compromiso a la Ton.

Elizabeth se alejo un poco de Darcy por un momento y susurro:—Bueno, ¿Crees que sería tan malo? —Avergonzada enterró la cabeza en el recodo de su brazo incapaz de verlo a los ojos.

Darcy se quedo quieto por un momento y simplemente miro a Elizabeth. Cuando él no respondió Elizabeth empezó a retraerse de los brazos de Darcy. Antes de que pudiera ir muy lejos Darcy la agarro de los antebrazos y la abrazo una vez más.

—¡Oh, Elizabeth! Cuánto espere para escuchar esas palabras de tu boca. —Darcy envolvió sus brazos alrededor de ella y la atrajo contra su duro pecho. Con un gemido tomo su boca con la suya y la beso con una pasión que hizo que doblar las rodillas de ella. Elizabeth se aferro a Darcy sintiéndose un poco mareada por la falta de oxigeno. Darcy comenzó a besarle las mejillas mientras la pasión disminuía y la ternura aumentaba.

—¿Cuándo te gustaría hacer el anunciamiento, cariño mío? —le susurro Darcy a Elizabeth a la oreja.

Le tomo a Elizabeth un momento para responder pues todavía estaba dando vueltas por los besos de su amado. Con los ojos cerrados susurro:—Pronto, creo. Pero sabes no creo que sea mala idea presentarle Lord Aubrey a tu tía. Tal vez ella sea buena para él.

Darcy echo la cabeza hacia atrás riéndose antes de responderle a Elizabeth:—Querida, no creo que mi tía sea buena para alguien. Pero puedes tener razón, puede que ella haga algún bien. —Darcy sonrió y miro a Elizabeth. La miro fijamente a los ojos y no retiro la mirada. Por unos pocos momentos se quedaron para ahí en hermoso silencio. Fue un raro momento para ellos, pues su tiempo a solas estaba limitado. Él comenzó a inclinarse sobre ella una vez más pero una voz interrumpió su silencio.

—¡Lizzy! ¿Dónde estás? —llamó Jane desde el balcón—. ¿Estás ahí afuera?

Lizzy se movió hacia el balcón, antes de que pudiera responder, Darcy la jalo de regreso hacía las sombras para un último beso.

—¡Lizzy! ¡Madre está buscándote! Viene para acá. Sé que estás ahí. —dijo Jane, llamando a Elizabeth una vez más.

—Sí Jane. Aquí estoy. Entretén a madre por mí, estaré ahí en un momento. —respondió Lizzy. Todavía envuelta en los brazos del señor Darcy—Necesitamos hablar de esto pronto.

Comenzó a alejarse cuando Darcy tomo su mano entre las suyas.

—Lo sé, Lizzy. No estoy seguro cuando. Creo que será mejor presentar a Lord Aubrey a Lady Catherine antes de que esto se nos salga de la mano. En verdad creo que él piensa que puede alejarte de mí.

Elizabeth solo sonrió y apretó la mano de Darcy antes de darse la vuelta y subir los escalones del balcón. Miro sobre su hombro y dijo:—Seré siempre tuya. —con eso termino de subir los escalones y entro en el salón de baile.

—¡Lizzy! Trate de cubrirte tanto como pude, pero madre insiste absolutamente en verte en este instante. —dijo Jane prácticamente arrastrando a Elizabeth en la habitación hacía su madre.

La señora Bennet podía ser vista desde el otro lado de la habitación caminando de un lado a otro luciendo muy agitada. Tan pronto como diviso a Jane y Elizabeth atravesando el salón, se animo visiblemente y se movió hacía ellas con paso apresurado

—¡Lizzy! —exclamó la señora Bennet—, ¡Lizzy! ¡Debes venir en este instante!

—¿Sí, madre? —dijo Elizabeth un poco perpleja—. ¿Me necesitaba?

La señora Bennet tomo a Lizzy del brazo dirigiéndola hacía unas sillas contra la pared.

—Lizzy, algo peculiar está pasando —comenzó la señora Bennet—, Lady Catherine ha pedido verte.

—¿En verdad? —dijo Elizabeth. Pensó que era interesante porque en su última reunión la cosas no habían terminando bien entre ellas. ¿Qué querrá de mí? Se pregunto Elizabeth.

La señora Bennet señalo las sillas dispuestas al otro lado del salón:—Mira allá, Elizabeth, ella está ahí. —Lady Catherine podía ser vista sentada tan regia como siempre entre los otros nobles de baile—. ¡Debes ir inmediatamente Lizzy! Sabes que odia que la hagan esperar. —la señora Bennet le dio un empujo hacía la formidable mujer.

Mientras Lizzy cruzaba el salón noto que Lord Aubrey entraba disimuladamente en la habitación sin ser notado por la mayoría de los invitados. Lizzy llego al sofá en el que Lady Catherine estaba sentada, con una rápida cortesía ante Lady Catherine:— Es muy agradable verla otra vez Lady Catherine. Espero que este disfrutando la velada. —dijo Elizabeth— Mi madre me informo que deseaba hablar conmigo.

—Sí, es correcto. —contestó Lady Catherine secamente—. Me han dicho que dicho que usted está familiarizada con cierto caballero al que deseo ser presentada. Creo que él lo hará muy bien mí circulo social.

—¿Y quién es el caballero? —pregunto Elizabeth—. Estaré más que deseosa de hacer la presentación que usted desea.

—El caballero es un hombre llamado Lord Aubrey. Es nuevo en la Ton, aunque puedo decir que será muy popular. Creo que eventualmente será un buen amigo para mí sobrino, el señor Darcy. —dijo Lady Catherine.

Elizabeth se quedo parada un momento preguntándose que debería hacer. Antes de que pudiera pensar en una respuesta apropiada una voz sonó detrás de ella:—¿Puede servirles señoras?

Elizabeth se dio la vuelta cuidadosamente y le sonrió al visitante.