Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, la historia tiene como único fin entretener.
Capitulo 13:
El partido había terminado, el bullicio había cesado y se oían pasos que subían y bajaban escaleras. Al gran comedor, a los jardines, a las salas comunes, a la biblioteca, corriendo por pasillos y prefectos que se enojaban y descontaban puntos como si fuera una competencia de quien tenía más autoridad. Iba en silencio, en un profundo silencio que me incomodaba no solo a mí, sino a todo los Slytherin. Porque ellos gritaban y festejaban insultando a los jugadores de Ravenclaw diciéndoles:" ¿Dónde está tu cerebro ahora? Pero haber ganado el partido no me importaba, era lo que menos me interesaba de analizar en el momento. Ni los puntos, ni las jugadas, ni las apuestas. Solo quería romperle la cara al imbécil de Lotter por haber besado a Rose Weasley. Y a ella… quería decirle cuanto odio tenia dentro de mis venas. Porque no se había apartado del musculitos y le había seguido el juego de su beso. Y yo la seguiría hasta el mismísimo infierno. A mi lado, sin dejar de hablar un solo segundo la voz de Samantha Parkinson llegaba a mis oídos como un zumbido, pero se fue apagando poco a poco mientras imágenes pasadas venían a mi mente y reavivaban la llama de mi ira.
-¡Slytherin, Slytherin mi casa es de ganadores!
-¡Vamos al vestuario!
-¡Busquemos a Zabini para molestar a Weasley!
-¿Scorpius, me estas escuchando?.. ¡Ganamos!
¿Qué habían sido esos mensajes de Lotter para Weasley?, ¿Qué significaban esas caritas y esos mensajes sobre la escoba? … ¡qué demonios se pensaba ese estúpido Ravenclaw!.
-¿Scorpius?
-¿¡Que Samantha!?-La morena abrió los ojos y me miro preocupada.
-Nada… solo te quería preguntar si querías dar una vuelta por el castillo pero… no, no hacía falta que me trataras así.
Hice una mueca mientras me despeinaba el cabello y le sonreía de lado.
-Lamento haberte contestado así. No Sam no quiero… después nos vemos.
Más alegre, acepto la condición de que mantengamos nuestra distancia y se marcho no sin antes darme un incomodo e insulso beso en la mejilla. Suspire fastidiado y asqueado por mi intento de mantener el control de mis nervios. Con las manos en los bolsillos aun caminando entre los alumnos alborotados y tratando de hallar a Weasley recordaba los momentos que había podido compartir con ella. Los momentos que en más de una ocasión me había preguntado que se llegaba a sentir.
"-Weasley…
-¿Qué?
-Eres hermosa…
Abrazada a su espalda, mirando las estrellas en la torre de astronomía no podía creer que sentía su aroma a vainilla tan cerca de mí. Volteo lentamente la cabeza y sonrió de lado, con todo su esplendor. "
Ya no quedaba casi nadie en el campo de quidditch, y más de un alumno me había invitado a la celebración en la sala común. Pero no tenia ánimos de festejar nada, yo solo quería encontrarla. Y la encontré cuando baje hacia el césped y di solo diez pasos. Abrazada a Lotter, bajo las gradas, ocultándose de todos, ocultándose de medio mundo, ocultándose de mí. Del imbécil de Scorpius Malfoy. No pareció verme, no pareció querer mirarme, solo di media vuelta y con las venas repletas de ira me aleje casi corriendo al castillo.
-¡Yo te dije Marcus que el equipucho de Lotter no llegaría ni a cruzar el campo de superioridad que tenemos!
-¡Traje las cartas!
-¡Van a empezar otra vez a jugar a eso!-Samantha dio un grito que me hizo salir de mi ensimismamiento.
-¿Scorpius, jugas?-Mire a Marcus con el ceño fruncido y en el momento en el que me iba a preguntar algo mas gritos y explosiones llegaron de un aula que tenia la puerta abierta.
-¡No se qué es lo que quieren pero déjenme!
-Solo quiero jugar un rato con tu cara Weasley.
Al oír ese apellido mi corazón se acelero y fui el primero en entrar y ver la escena. El hermano de Rose, Hugo estaba de pie frente a tres chicos de primero, que tenían sus varitas levantadas. El pecoso estaba atado contra un pupitre mientras uno de ellos le había encantado las piernas.
-¿Qué están haciendo?-Marcus era el más disgustado de los cuatro.
-Le quieren enseñar a bailar-Murmuro la única mujer del grupo.
-Nada-Los tres se pusieron firmes al creernos superiores, cosas que a Brad le encanto y a Marcus le indigno. De todas las serpientes, era el considerado más "humano".
-Desátenlo ahora.
-¿Tu quien eres?-El más alto de los tres miro a mi amigo con aires de altanería y yo di un paso levantando un puño.
-Uno de los que te romperá la cara si no lo soltas-El mocoso desato al pecoso y este, dejando de bailar se froto las piernas y se quedo sentado en el suelo. Si no hubiera sido por el ruido que hicieron los Potter al entrar, le habría visto los ojos humedecidos por la vergüenza.
-¿Qué es esto?
-¡Hugo!-La pelirroja que siempre estaba con Rose corrió hacia su primo mientras le susurraba cosas y el asentía.
-¿Qué le estaban haciendo?-Mis tres compañeros miraban a los tres Slytherin mientras yo, fijo a Potter susurraba:
-¿Quién te llamo Potter?
Me miro mudo por completo y se acerco también a Hugo.
-¿Lily?... ¿Albus? ¿Están acá?
La voz de Rose Weasley se hacía cada vez más fuerte y no pasó más de dos segundos para que entrara al aula y abriera los ojos al verme ahí. Pero corrió con sus primos cuando los vio en el suelo junto a Hugo mientras murmuraba a los gritos que le había pasado. Samantha rodeo los ojos y se cruzo de brazos mientras se apoyaba contra la pared y Brad sacaba su varita y comenzaba a hacer rebotar una tiza. Marcus parecía ser el único atento a la situación.
-¿Qué le hicieron?-Rose miro a los tres petisos mientras ellos, riendo la miraron con las cejas arqueadas.
-¿Eso que te importa Griffyntonta?
-Oigan… cállense y lárguense de aquí antes de que llame a Henman.
Suspirando con fastidio y mirándome con odio salieron del aula murmurando por lo bajo y amenazando. Ignorándolos respire hondo y mire a Marcus que este, observaba como Hugo Weasley había apoyado su cabeza en las rodillas. Para mi desgracia Potter se había parado sobresaltado y se puso frente a mí apretando los puños.
-¿Qué le hiciste?, fuiste vos Malfoy… vos les dijiste como hacer el encantamiento tarantallegra.
-Además de feo eres idiota Potter… ¿Qué me llevaría querer hacerlo?
-No lo sé, respóndemelo tú.
Marcus suspiro incomodo y jugaba con sus nervios, debatiéndose por el movimiento de sus piernas si acercarse o no al pecoso. Poco a poco Rose se levanto de donde estaba su hermano y se acerco a su primo, poniéndose a su lado. Me miro a los ojos, con una expresión vacía. Sabía que detrás de esos ojos marrones la verdad se estaba asomando pero ella jamás llegaría a saber que yo la había visto. Jamás me lo diría. Porque era una Weasley, y los Weasley juegan con los que ellos creen basura.
-Dudo que ellos hayan tenido que ver en algo Albus…
-¿Dudas Weasley? … que inteligente de tu parte, eres como tu madre… antes de suponer dudaba.
Frunció el entrecejo mirándome y no dijo nada, desvió la mirada sabiendo que hablaba enserio. Pero mi enojo era más grande. Marcus estaba acercándose a Hugo mientras Lily trataba de hacerlo reír. Se oía el murmullo de Samantha y Brad a mis espaldas, pero no me inmute en querer averiguar de qué. Mire fijo a Rose unos segundos hasta que Potter grito a todo pulmón:
-¡Eres un mentiroso Malfoy, igual que tu padre!-Aquello fue una bofeteada y con el mayor desprecio que pude fingir sonreí de lado. Mientras pensaba en las palabras adecuadas.
-¿Mentiroso? … en mi familia no hay un listado de gente muerta a la que tenga que rendirle favores Potter. Tu padre se encargo de hacer una matanza antes de ser quien es.
Su cara se había puesto roja y la incomodidad lleno la habitación. Marcus se había parado de pronto acercándose de nuevo a mí y me miraba sin comprender, queriéndome golpear en medio de la cabeza. Rose estaba parada con la boca abierta y con expresión de sorpresa.
Pero no iba a mirarla, no iba a decirle nada, porque ella me escucharía todo lo que estaba pasando por mi corazón en ese momento. Lo raro de esa situación fue que Potter se estaba acercando a mi con furia y me había dado un puñetazo en la cara, haciendo que callera al suelo, y mis labios sintieran un ardor parecido al que se siente cuando te abren una herida cicatrizada.
-¡Albus!
Potter estaba sobre mí pegándome otro puñetazo en la nariz. Una gotas de sangre habían aparecido y resbalaban por la barbilla mientras lo agarraba de los brazos e intentaba darlo vuelta. Cuando lo hice y mis rodillas lo aprisionaron contra el suelo le di un puñetazo en el ojo provocándole un corte en la ceja derecha.
-¡Basta Scorpius!.
Ninguno se atrevía a meterse, pero Rose y Samantha estaba juntas tratando de separarnos. Marcus me miraba con enojo y Brad, divirtiéndose reía cruzado de brazos aun haciendo rebotar la tiza. Muchos puñetazos y muchos golpes en el rostro no me aliviaban el malestar en el estomago que sentía por el beso de Rose Weasley con Lotter, pero si me tenía que desquitar con Potter, era mi mejor opción.
-¡Potter y Malfoy!
El grito de la profesora Aline hizo que nos separáramos al instante y quedáramos enfrente de ella, totalmente despeinados, lastimados e irritados de lo que no había estado, por mi parte, en mucho tiempo. Lily Potter y el pelirrojo menor asomaron sus cabezas por detrás de la profesora de Transformaciones.
-¿Qué significa este escándalo?...
Ninguno dijo nada. Rose respiraba agitada y lagrimas habían aparecido que amenazaban por salir, mientras Samantha lloraba a moco tendido. Marcus miraba hacia la pared con aire compungido y Brad… bueno Brad jugaba solo a las cartas explosivas.
-A la enfermería. Ahora.
Ambos dimos pasos en dirección a la salida cuando volvimos a oír las voces de la profesora.
-Ustedes no… solo ellos.
Ambas chicas se quedaron en la puerta del aula, mirándonos con nerviosismo mientras seguía con paso lento el camino a la enfermería.
-¡Hay!.
-¡Quedes quieto señor Potter!, o lo atare a la cama como un ladrón.
En la camilla de enfrente la señora Pomfrey trataba de curar a Potter mientras este, desde el rabillo del ojo me miraba con irritación. Frunciendo el entrecejo y sosteniendo el hielo en mi ojo miraba a la profesora.
-Ustedes son la vergüenza del vandalismo… como muggles peleándose por algo que no tiene sentido. Diez puntos menos para cada casa por su falta de respeto hacia el colegio. Cuando termines déjalos ir Poppy.
Dicho esto salió por la puerta dejándola abierta mientras con un hondo suspiro Potter quedo en el mismo estado de antes de romperle la ceja.
-Eres igual de insulso que siempre Potter.
Apretando el puño iba a contestar pero la enfermera lo bajo de un salto y lo llevo hacia la puerta donde se la cerró en las narices.
-¡Termine con usted!
Se acerco a mí y me miro a los ojos con expresión de disgusto. Mire el techo evitando un sermón pero lo único que hizo fue empeorar la situación porque me saco la mano con un golpe y agito la varita murmurando un hechizo raro.
-¿Qué está haciendo?
-¿Me va a decir como tengo que hacer mi trabajo señor Malfoy?-Negué mientras ella seguía murmurando-¿Cuántas veces a estado este año en la enfermeria?-Sonreí de lado mientras me encogía de hombros- Trate de no tomarlo como una costumbre. Puede irse.
Guardo su varita en la túnica y camine con paso rápido hacia las puertas de la enfermería, para abrirlas y encontrarme con una inquieta y preocupada Rose Weasley, mirándome desde un rincón del pasillo, detrás de una armadura.
Malfoy estaba mejor, Scorpius estaba mejor y no tenía una sola raspadura, lastimadura, manchas rojas o cualquier otra herida que pudiera hacerle perder ese brillo en los ojos, en su mirada. Se acerco con paso lento y con las manos en los bolsillos mientras yo salía de la armadura y lo miraba con una mueca en los labios. Cuando quedamos a pocos centímetros, y nuestra respiración era lo único que se oía recordé el beso que Bruno me había dado y lo mal que me había sentido luego de aquello.
Bruno me estaba besando y no sabía qué hacer. Pero pude poner con disimulo y sin sentirme mal las manos en su pecho y alejarlo poco a poco negando con la respiración ahogada en el pecho.
-No… no lo hagas Bruno.
Suspiro cerrando los ojos y asintió mientras murmuraba:
-Soy un estúpido… jamás debería haberme tomado la poción. Tal vez si lo hacía con más timidez hubiera sido mejor.
-No, no hubiera sido mejor.
Se quedo en silencio mirándome a los ojos y agache la mirada para mirar mis pies.
-Con poción, sin poción… no hubiera funcionado. Porque… no puedo corresponderte. No sé cuáles son tus sentimientos pero…
-Me gustas desde la primera vez que te vi… y cada día que pasaba a tu lado era más profundo el sentimiento. Eras muy pequeña y pensé que…
-Lo sigo siendo. Pero no es eso… yo no quiero lastimarte y sé que si pasa algo que no tendría que pasar ambos saldremos lastimado.
-¿Sentís algo por alguien más?
Le sostuve la mirada, sabiendo que tendría que responderle la verdad. Asentí lentamente y di un paso apartándome de él.
-Lo lamento.
Si alguien me hubiera explicado que se sentía decirle algo así a alguien, jamás hubiera hecho ilusión a mis sentimientos. Pero algo se había quebrado dentro de mí, algo se había roto, y no tendría reparación.
Estaba parada frente a Scorpius y el corazón me latía más fuerte de lo normal, como siempre me pasaba cuando estaba con él. Sus ojos grises petrificaron a los míos, de un color marrón y sabia que las lágrimas iban a aparecer, pero no quería que la pena se adueñara de mis preguntas.
-¿Como estas?-No contesto, frunció los labios y me miro con rencor en sus ojos.
-Eso a ti no te importa.
Trate de ordenar sus palabras y encontrarles un significado, pero no pude pensar en nada. Comenzó a caminar tratando de alejarse y no dude en seguirlo. Pero para mi sorpresa se paro y me miro con rabia, dolor, reproche y muchas cosas reflejadas en su mirada glacial.
-¿Qué te importa lo que me puede ocurrir a mi Weasley?.. ¡No tendría que importarte!
-Si me importa-Susurre-¿Por algo estoy aquí no?.
-Estas en este pasillo por que queres sobresalir en todo, porque queres hacerte la pobre pensando en alguien más que haya sufrido .Tu primo se acaba de ir supongo que viniste a verlo a él, bueno ya se fue. A mí no me tenes que preguntar nada. Porque no quiero verte.
-¿Que te sucede?-Lo mire sin entender. Los ojos se me habían cristalizados y si algo no podía dejarme más confundida, fue lo cruel de sus palabras al mirarme con odio reflejado en los ojos.
-¿No te das cuenta que me da vergüenza que me vean contigo?... ¿no te das cuenta que si te ven junto a mi tendré que decir que hago con una comadreja pobretona como tú?
-¿Me estás jugando una broma no?...
-¿Broma?-Sonrió de lado mirándome a los ojos y suspiro negando-Jamás bromeo… me daría vergüenza que me vean con una comadreja nerd como tu… ¿nunca te pusiste a pensar en eso?... ni siquiera como amiga querría tenerte. Porque los pobretones necesitan amigos de su taya. Y a ti te basta con tus primos, igual de raros y estúpidos como tú.
Ya era tarde, lagrimas caían por mis mejillas y no podría borrarlas, retroceder en el tiempo o hacerme invisible.
-Los sangre sucia también lloran… eres humana Weasley, y ese es tu lugar. Una sabelotodo que tiene que ser mejor que el otro para defender el apellido que tanta vergüenza debería darle.
-No te entiendo…
Giro poco a poco la cabeza mirándome otra vez, y aunque detrás de esa mirada fría y hostil sabia que pasaban muchas cosas por su cabeza, muchas cosas que no se atrevía a decirme. Pero a pesar de su furia, de su dolor o de su malestar. También de su vergüenza… aquellas palabras no eran ciertas.
-No entiendo porque sos grosero conmigo si yo… yo solo vine a verte.
-No viniste a verme a mí… viniste a burlarte de alguien que te dio una oportunidad para ser mejor. ¿Nunca pensaste cual era mi fin? … ¿tal vez mostrarte que un Weasley puede salir de la pobreza igual que salió tu padre?... ¿qué podes tener a alguien como yo?... ¿jamás te pusiste a pensar que podría darme vergüenza que me vean con una pecosa con cara de gnomo de la mano?... pensé que eras inteligente Weasley.
Desapareció tan rápido como termino de decir esas palabras y yo me quede parada en el pasillo, sin saber si eso era real o no. Si Scorpius Malfoy había sido solo un sueño o una ilusión. Si había pasado lo que había pasado. Si todo lo que había muerto en aquellas palabras no era solo los recuerdos de la navidad. Porque esos meses pasaron en mi cabeza como el tiempo en aquella soledad oscura, iluminada solo por la luz de la lámpara de cera. Quería irme de allí y dejar detrás, vacio, en una nube todos los errores que podría haber cometido. Porque Malfoy… Malfoy solo era un error. Un error arrogante y nulo. Y antes de dar un paso y luego otro, y dejar en aquel pasillo mis sollozos y mis nervios, recordé una noche de las vacaciones. Cuando todo era perfecto.
*-No es cierto… los Chudley Cannons volverán algún día.
-¿Cuándo seas su buscadora?
-¡Hey no te pases conmigo!.
Reí mientras rodeada por sus brazos, y apoyada en su pecho veía las estrellas como cada noche desde la navidad en la torre de Astronomía. Un libro abierto sobre mi regazo daba a entender que no podía concentrarme en la lectura si olía el aroma de su cabello.
-Weasley…
-¿Mm?-Cerré los ojos mientras oía el susurro en mi oído.
-¿Qué miras en las estrellas cuando te quedas tan atenta?...
Pensé la respuesta y respire hondo.
-Veo todas esas cosas que me hubiera gustado conocer… a mi tío Fred, a los padres de Teddy… los padres de mi tío Harry… y las vidas que fueron robadas hace muchos años. Todo lo que perdimos…
El silencio se apodero de nosotros, de la noche e incluso de Hogwarts. Pero lo que luego oí me erizo los rizos y me hizo poner colorada como Hugo.
-Eres lo más maravilloso que eh conocido… *
