Diclaimer: todo le pertenece a StephMeyer, hasta Jasper :'(, solo la trama me pertenece a mí.

Advertencias: hay algunas frases sacadas textualmente ( pero no tanto)de libro Eclipse, así que... la que avisa no es traidora...


Tres años después...

Jasper Pov

Había vuelto a soñar con la guerra del sur y los vampiros carnivoros. Toda la semana soñaba lo mismo.

Era una señal sobre algo.

Pero después de que me escapaba de la vampira... no recordaba nada más del sueño. Sabía que el sueño daba para más, simplemente no lo recordaba. Sacudí la cabeza quitándome el sueño, tenía el presentimiento de que hoy iba a ocurrir algo diferente e inusual a los últimos dos años.

La universidad me atareaba y ocupaba los días, me acostaba temprano y no podía llamar a Rose diariamente como me lo había – exigido – pedido, Rosalie también estudiaba en la universidad, seguro ella comprendería que no la llamase todos los días. Me desperecé y me preparé para el arduo día que empezaba.

Estos años que estuve en Philadelphia, no había echo mucho. Al año de vivir con mis tías, me decidí a buscar apartamento y trabajo para mi sustento, ellas me dejaron ir difícilmente, ya que yo era su única compañía en esa gran casa según ellas. Me dejaron ir si les dejaba que me mandaran una "mensualidad" por así decirlo, me negué, claro. Unas señoras mayores no me iban a pagar por acompañarlas durante todo un año, no señor. Por eso tenía mi orgullo de hombre.

Cuando llegué a Philadelphia después de dejar a mi hermana sin despedirme, no busqué otro instituto para inscribirme, en Forks, el instituto ya acababa, lo único que faltaba eran las notas que seguro Rosalie me guardaría – o rompería –. Simplemente tuve que inscribirme en la universidad de allí.

A lo largo de esos años me encontré con Heidi. Me disculpé con ella, me sorprendió que ella también se disculpara por mentirme.

El frió me calaba los huesos en aquel parque, pero no me importaba, tenia que disculparme con mi amiga por mi comporta...

-. Quiero disculparme contigo, Jasper – su voz delataba lo nerviosa que estaba.

La miré confundido, era yo quien tenía que disculparse, no ella.

-. No te tienes que disculpar, Heidi, soy yo – ella hizo un sonido de irritación y me calló.

-. Escucha, Jasper, no hables. Déjame terminar – no podía decir nada así que asentí – te mentí al no decirte que Alice era mi amiga y Dem su primo – a este punto yo ya estaba con la boca casi abierta – y mi novio – me había quedado sin palabras - ¡pero no te mentí conscientemente!. Cuando tu me hablabas de tus amigos, por una extraña razón no decías su nombre, y yo tampoco se los especifiqué. ¡Me sentía tan culpable cuando me fui a Italia! – ya su voz no era nerviosa, sino firme y, a la vez, arrepentida.

Su cara de tristeza era tal que no pude sino sonreírle para que no se sintiera culpable.

-. No importa ya, eso pasó hace tiempo – sonrió, y ahí supe que ya todo estaba arreglado entre nosotros.

Intercambiamos números y prometimos que nos visitaríamos a menudo, ella había vuelto de Italia – su madre había muerto a la semana de haber aterrizado Heidi a Estados Unidos – y se hospedaba con su novio Dem, cerca de allí. La visitaba cada pocas semanas cuando estaba libre en la universidad y cuando su novio no estaba allí, no es que me cayera mal, solo tenía un poco de resentimiento hacia él.

Extrañaba un poco a Forks: esos campos verdes y la vegetación exuberante. Yo era lo contrario a Bella con respecto a eso, me encantaba todo lo que había en ese pequeño pueblo...incluso las personas. Pero los que más extrañaba de allí era a mis amigos ¡hasta a Emmett! Con sus continuas bromas...lo cierto era que no quería admitir que también extrañaba a Alice, nuestra amistad, su cariño, sus expresiones, y aunque no lo creerían ¡a sus salidas de compras compulsivas con mi hermana también!.

No me comunicaba seguidamente con ellos, únicamente cuando Rosalie me llamaba y estaba con alguno de ellos, la mayoría de las veces era Emmett o Bella. Nunca Alice. Indirectamente le preguntaba acerca de ella, Rose comprendía por quien preguntaba las mayorías de las veces. Ni siquiera por nuestros tíos de Denali preguntaba tanto.

Ninguno sabía donde me encontraba cuado mi hermana me llamaba – la mayoría de las veces me llamaba ella – solo Rosalie lo sabía, todos pensaban que yo estaba en el medio de la nada en algún estado del sur haciendo mi sueño realidad de unirme al ejercito y ganarles a los Yanquis – mentira exclusiva, inventada por Rosalie Hale –.

Llegué a la universidad justamente a la hora que me tocaba clases, me encontré con mi amigo Peter y su novia Charlotte. Se hicieron mis amigos el primer día de clases, no tenia con quien sentarme en la cafetería. Ellos vinieron y me hicieron compañía, alegando que yo parecía buen chico.

No había nada interesante ese día, pero conservaba ese presentimiento de que algo iba a pasar hoy. Las clases estaban más tediosas que de costumbre, mi malhumor se extendía fuera de mi, los profesores no me preguntaban nada cuando veían mi cara con el seño fruncido, Charlotte y Peter entendía mi mal humor, pero ni siquiera las bromas de Peter me alivianaban el seño fruncido.

Mi impaciencia también sobrepasaba los limites, quería irme de allí y ver que era lo que me esperaba y que me tenia así: de malhumor e impaciente. Rosalie no me había llamado ayer, lo único que recibí de ella ese día era un mensaje en mi celular nuevo:

Espero que pases tu día feliz y que no te atormente tu amargura natural.

Cuídate. Tu única gemela,

Rose.

"Que graciosa". Ese era mi pensamiento cuando recibí ese mensaje, a veces Rose podía ser de lo más "graciosa", se pasa mucho tiempo con Emmett, él le está contagiando las tonterías, no me sorprendería si un día de estos me llegara una invitación de boda de ellos.

No se que me sorprendería de Alice: si me llegara una invitación o que me dijeran que ella se había fugado con su amor secreto y amante. Seguro que las dos "noticias" me sorprenderían por igual. No quería verla del brazo de otro ¡siquiera escapándose con otro!.

Las clases terminaros monótonamente, encendí mi nuevo auto – la moto la había dejado en Forks – y me encaminé a mi apartamento a unas cuadras de la universidad.

A mitad de camino me detuve en una especie de cafetería. Nadie pasaba por allí, ninguna persona se veía dentro del establecimiento. Me dio un poco de curiosidad esa cafetería, no tenia nada de especial superficialmente, pero me resultaba familiar de alguna manera. Ya había pasado por ahí sin detenerme a mirarla por más de un segundo, pero ¿qué era lo que le hacía familiar? No estaba seguro de ello. No había comido o bebido nada allí, nadie me la había recomendado ni nada.

Allí había algo que me llamaba.

No sabia que era lo que me atraía de aquella cafetería: podía ser la fachada, o los alrededores, el nombre también. Solo sabia que ese local tan destartalado tenia que ver con mi presentimiento.

Me quedé allí por un largo rato, podían haber pasado segundos, minutos, inclusive horas... pero yo no me daba cuenta.


Desperté de mi ensoñación. Sin pensármelo más, arranqué el auto y me fui a mi departamento. Esa cafetería me había hipnotizado de tal manera que cuando fui a ver la hora... ¡me había quedado allí una hora!. Las calles estaban resbalosas por la reciente lluvia, marché por la calle despacio, cuidando que ningún auto viniera ni que una rueda se resbalara.

Entré a mi apartamento, era todo un desorden, Rosalie se hubiera quedado ciega al ver esto. Pateé algunas cosas para pasar a la cocina y me preparé nada muy elaborado para comer. Comí en silencio, todo mi apartamento estaba en silencio. Afuera, nada se escuchaba, ni siquiera los pájaros cantaban. Me preguntaba como la estaban pasando Rosalie y Emmett con la casa para ellos solos... uhg. Mejor no quería saberlo...

¿qué hacía aquí, si podría ver que era ese presentimiento?

Rápidamente salí del edificio y camine por las aceras mojadas en busca de aquella cafetería misteriosa. Unos minutos después la encontré casi sepultada bajo la neblina que, extrañamente era bastante densa.

La cafetería.

La misma que había visto con anterioridad esa tarde, con ese anuncio colgando de un lado y los botes de basura del otro. No había mucha gente por los alrededores, solo esporádicamente, un perro o un vagabundo borracho, no me preocupaban esas cosas, yo estaba aquí por otra razón y, realmente no sabia cual. Camine tratando de no caerme por la espesa neblina que cubría el ambiente.

Llegue dentro del local, frío y cubierto ligeramente de agua, no me importó en ese momento, levanté la vista pesadamente: no había nadie allí solo el que atendía y una persona envuelta en una capa que se me hacia ligeramente familiar y a la que no le presté atención. Caminé un poco y suspiré mirando hacia el techo.

Me detuve a medio camino abruptamente.

Y de repente, como una idea que pasa por tu mente, me di cuenta de algo. Rápidamente me encaminé hasta donde estaba el encapuchado, no se dio cuenta que estaba allí hasta que estuve a unos cuantos centímetros de su espalda. Se volteó lentamente y sonrió indefensamente.

Estaba igual que como la recordaba: con ese brillo en los ojos y el modo con que me miraba. Ella mantenía una expresión indescifrable, yo tomé el primer paso, le sonreí y la abracé.

-. Me has hecho esperar mucho tiempo – le susurre en el oído, ella se estremeció.

-. Lo siento, Jasper – tenia una cara de arrepentimiento cuando nos separamos.

Le extendí la mano, ella vaciló en tomarla y sentí la esperanza que emanaba de ella, me sonrió y le devolví la sonrisa.

-. Pensé que no vendrías – su voz se tiñó de tristeza, bajó la cabeza pero se la acuné con las manos, ella se sonroja.

-. Eso ya no importa, Alice. Ya estoy aquí –

La atraje más hacia mí y nos sentamos una de las mesas vacías. Conversamos sobre lo que habían hecho en Forks en estos tres años: Edward le había pedido matrimonio a Bella, Emmett había destrozado el BMW de Rosalie y, en venganza, ella le reconectó todos los cables del jeep: cada vez que Emmett aceleraba, se prendía la radio y así hasta que ella pudo conseguir un Matt igual al viejo.

Hablamos un largo rato, la nieve caía lentamente por las calles de Philadelphia, las horas pasaban rápidamente, y ya cuando nos dimos cuenta... el encargado nos echaba de su cafetería. Le ofrecí que se quedara en mi casa esa noche, acepto gustosa.

Estuvimos poniéndonos al día cuando llegamos a casa, ella se mostró un poco tímida al momento de mostrarle donde dormiría, se había sonrojado adorablemente. No quería perder el tiempo sin estar con ella, pero estaba muy cansado para siquiera pararme de la cama.

Unos sonidos en la puerta interrumpieron mis pensamientos, solo ella podía estar tocando mi puerta, y con un pasa, Alice ella entró. Estaba sonrojada por estar allí.

-. Me preguntaba si me dejarías acostarme aquí. Es que no puedo dormir – yo asentí sorprendido, al tiempo que ella sacaba de su espalda una almohada, rodeó la cama, se acostó delante de mí, se pegó a mi pecho y se quedó dormida. Lo único que pude hacer fue pasar un brazo – casi automáticamente – por su cintura.

Me dormí tranquilo pensando que, Alice no se iría de mi lado nunca más, yo no le dejaría siquiera un orificio por donde escaparse. Mañana seria un día muy largo de vuelta a casa en el que pasaría las horas de Philadelphia a Forks, junto a ella. Mi Alice.

º˜º˜º FIN º˜º˜º

(pero no del todo)


tardé pero...¡aquí está el capitulo! Este no es el fin, falta todavía el epílogo que no se cuando lo voy a subir, pero estén atentos...

a las que dejaron RRs y no les contesté, disculpen fue por falta de tiempo que no lo hice... pero ¡Gracias! De todas maneras.

Dejen muchos RRs para poder pensar mejor y terminar el capitulo antes del 2010 ; )

Nos leemos y ¡Feliz Navidad!

Besitos Navideños

(voten por mi, si les gustó mi fic de "tradición navideña" en el perfil del Cullen Christmas Contest, o si no lo han leido ¡leanlo!)

Cay