Disclaimer: Frozen es propiedad de Disney, sólo me divierto con sus personajes :3


Saint Moritz

Capítulo 13: Hey Sexy Lady

El jardín todavía estaba nevado, la primavera tardaría algunos días más en llegar para borrar el manto helado y blanco que suponía el invierno. El lago no tardó en aparecer frente a sus ojos, la luz del sol le robaba destellos como si de un diamante se tratase. Libérate, Isa, se ordenó a sí misma, tal y como había hecho Hans. Meneó la cabeza. No quería pensar en él durante ese momento tan particular. El viento mecía el agua y provocaba pequeñas olas en la orilla. Sacó del bolsillo de su abrigo la tan reída cajita de terciopelo y acarició con la yema de su pulgar la superficie fina y suave. La encerró en un puño y levantó el brazo casi por detrás de su cabeza. Con fuerza, arrojó el objeto al agua y lo observó hundirse en aquella profundidad azul. Una sonrisa se extendió por su rostro. Se sentía tan libre.

"Por fin te encuentro" Escuchó decir a sus espaldas. "Tienes que ir la reunión de accionistas y tu pelo es un desastre"

"Siempre tan sutil, Anna" Regañó, volteándose hacia el origen de la voz. "En seguida voy" Indicó, regresando su mirada al lago.

"No tardes, no son personas muy pacientes" Pidió la pelirroja, con un suspiró.

"Lo sé. Pero ser la CEO de una compañía tiene sus ventajas, ¿no?" Respondió Elsa, acomodándose un mechón rubio y rebelde que le cruzaba la cara. "Vamos"

Regresaron a paso tranquilo a la gran mansión Murrën, esa que estaba a los pies de los picos nevados de Arendelle. Cuando el verano llegara, trasladarían sus actividades a la mansión que reposaba en las cercanías de la playa.

A sus veintiún años, Elsa debía tomar su lugar como CEO de la empresa familiar, participar de asambleas, comités, reuniones de negocios y demás. Pero todas esas agotadoras tareas no le interesaban en lo más mínimo y por ello había solicitado una reunión con los accionistas principales. Pensaba lograr algún tipo de acuerdo de manera tal que su presencia en la compañía no fuera de tipo permanente y pudiera monitorearla desde Alemania. La semana entrante viajaría a Berlín a terminar su semestre de Biología.

Anna revoloteaba a su alrededor, maquillándola, peinándola y vistiéndola como si de una muñeca gigante se tratase. Cuando terminó, su aspecto sencillo de jeans y hoodie se había transformado en uno sofisticado y elegante, digno de la realeza Noruega.

"Muchas gracias, An" Dijo Elsa, mirándose satisfecha en el espejo.

"De nada, Isa" Rió su hermana menor.

No pudo reprimir un mohín de disgusto ante tal apodo, pero no podía culpar a Anna por usarlo. Ahora cada vez que le decía así, no podía evitar pensar en Hans, y no quería pensar en él. Había escuchado y leído sus mensajes, pero el teléfono le parecía impersonal y frío. Ese pequeño residuo de infantilismo que conservaba adentro de si, sostenía la endeble ilusión de que sería como el príncipe de los cuentos o el galán de alguna comedia romántica, que aparecería en el momento menos pensado, impoluto y perfecto, diciéndole lo mucho que la quería y reconociendo lo tonto que había sido. Cosas que sólo pasan en las novelas rosa, meditó, mientras se colocaba las perlas. Sobre la superficie de su mesa de luz, su celular vibró. Un mensaje de Borc. Elsa, tengo que hablar contigo por algo importante, por favor llámame cuando puedas, rezaba el mensaje acompañado de una carita que le recordaba al cuadro de "El Grito" de Munch.


"Oye, tenemos que celebrar" Anunció Andy, pasándole el brazo por los hombros, zarandeándolo un poco. Estaba completamente eufórico. No podía negar que él también lo estaba, pero tenía esa sensación en el pecho que no lo dejaba vivir. Extrañaba a horrores a Elsa.

"Claro, vamos" Aceptó, deteniendo la marcha en la esquina, antes de que un taxi lo llevara puesto.

La semana anterior había arribado a las Islas del Sur sin un centavo, con el corazón roto y, porque no también, con el orgullo por el piso. La sumatoria de sus errados accionares había provocado que se quedara sin el pan y sin la torta. Ni la chica ni la empresa. Y de las dos cosas, más lamentaba la chica. Sin ningún reparo sus hermanos habían evidenciado todo a los oídos de su padre y se había ganado una reprimenda épica. Cuando su padre lo obligó a asistir a una audiencia en privado y sabía que vendría. Meses enteros haciendo las labores más pesadas en el astillero. Un clásico castigo a lo Westergard. Pero por primera vez su padre le permitió relatar su versión de los hechos, confesándole cuan arrepentido estaba. Thimon le expendió un cheque con la cifra de dinero que había pagado por las fotos y lo envió a Londres, confiando en que, de ahora en más hiciera lo correcto. Cuando puso los pies en el aeropuerto sintió la enorme tentación de marchar a Noruega, pero Borc le había advertido que respetara los tiempos de Elsa y así lo había hecho.

Volviendo al presente, acababan de firman un contrato con una de las principales firmas constructoras de Londres y ahora sólo les restaba buscar una bonita oficina en donde asentarse.

Llegaron al apartamento que compartían y Andy fue el primero en encaminarse a la ducha para darse un merecido baño.

Caminó hasta su habitación y, por primera vez en toda la tarde, chequeó su celular. Un mensaje de Elsa. Su corazón palpitó furioso y los dedos torpes se pisaban entre ellos para desplegar la pantalla y leer aquel pequeño texto. "Hola, Hans. ¿Te puedes conectar al Skype?" Lo había enviado hacía menos de una hora. Corrió a la tablet e inició sesión. La sensación térmica era de diez grados, pero el transpiraba como si hicieran cuarenta. El rostro de Elsa apareció en pantalla. Lucía preciosa, con su acostumbrada trenza y perfectamente maquillada.

"Hola, Hans. ¿Cómo estás?" Saludó, fría. Parecía nerviosa.

"Elsa. Bien ¿y tú?" Respondió Hans, sonriendo. "Quiero disculparme por lo que hice y…"

"Borc me dijo lo de las fotografías" Interrumpió ella. "Te lo agradezco mucho. Necesito tu cuenta bancaria para…" Masculló, tensa.

"No." Gruñó el pelirrojo. "No es necesario. Sólo me limite hacer lo correcto, Elsa. Después de lo que te hice, era lo menos que podía hacer. Realmente lo siento. Me porte horrible contigo." Explicó, cabizbajo. "Ojala puedas perdonarme algún día"

A sus ojos, Elsa pareció sopesar la idea.

"Estoy trabajando en eso" Suspiró la rubia, mordiéndose el labio pintado de rosa. "Honestamente, sí, te comportaste de forma horrible y…" Un fuerte ruido se escuchó del lado de Elsa. Anna apareció en su campo visual. "¿Elsa tienes tampones en tu baño? ¡Anna, estoy en medio de una conversación! Lo siento, ¿con Oaken? Envíale mis saludos. ¿Tienes, si o no? Sí, sí. Abajo del lavamanos… Perdón, ¿en qué estaba así? Ah, sí. Horrible, espeluznante y bastante arriesgado, pero vi tus razones. Ojala las cosas hubieran sido de otra manera." Dijo, bajando la mirada.

"Siento haber sido tan trastornado. En verdad. Pero aprendí mi lección y, de todo ese aprendizaje, lo único que lamento es como resultaron las cosas entre nosotros." Confesó Hans, con el ferviente anhelo de que las esperanzas no estaban perdidas.

"También tengo parte de culpa, Hans" Dijo Elsa, antes de voltear la cabeza. "Anna vete de una vez" Pidió, rodando los ojos. La menor de las hermanas murmuró algo por lo bajo. "No es Oaken, lo veré más tarde. Iremos a cenar." Anunció. El sonido de la puerta indicó que nuevamente estaban solos. "Lo siento. Como te decía, también tuve la culpa. Debí haberte advertido sobre el barranco en lugar de provocarte. Acepto mi ñoñez" Dijo, finalmente, con una sonrisa. "Te comportaste mal, pero supiste ponerte a la altura de las circunstancias en la montaña, sin ti me hubiera muerto de miedo allí arriba… ¿Y si hacemos una tregua? ¿Amigos?"

Yo no quiero ser tu amigo, Elsa, gruñó como una bestia herida. No podía exteriorizar aquello, por más que agonizara de amor por ella. Estaba ofreciéndole una oportunidad increíble y no podía darse el lujo de desaprovecharla.

"Claro" Aceptó Hans, esforzándose por lograr una sonrisa. "Amigos"

Del otro lado de la pantalla Elsa sonrió satisfecha. Cuando parecía que iba a decir algo más, la puerta de su cuarto se abrió nuevamente. Eres un fastidio, Anna, masculló internamente, observando como la rubia volteaba.

"Oaken está aquí" Canturreó la pelirroja.

"Ya voy" Respondió Elsa. "Debo marcharme, hablamos otro día, ¿sí?" Anunció, sonriente.

"Desde luego" Aceptó el pelirrojo.

Elsa desapareció de la pantalla y él suspiró resignado. Una sola duda rondaba su mente, ¿Quién mierda es Oaken?


Los fornidos brazos la envolvieron en un caluroso abrazo que casi le quita el aire. La levantó algunos centímetros por encima del suelo mientras la estrechaba contra sí. Definitivamente, tenía mucha fuerza.

"¡Oh, Elsa! Sufrí tanto por ti. ¡Qué bueno verte!" Dijo Oaken a modo de saludo mientras la depositaba nuevamente en el suelo.

"Hola, Oak" Saludó Elsa algo cohibida por tal recibimiento.

Su amigo parecía una bocina parlanchina durante la cena, realmente parecía emocionado por la reunión y Elsa estaba muy a gusto con él, pero no podía ignorar las intrigantes miradas que Anna estaba echándole. Su hermanita estaba tramando un plan y lo sabía.

"Hablando de conversaciones por Skype, ¿con quién estabas hablando por la tarde, Isa?" Cuestionó la pequeña Murrën, batiendo sus pestañas con aire inocentón.

Elsa le dedicó una mirada asesina a su hermana menor y no pudo evitar rememorar su breve encuentro cibernético. Lo había extrañado tanto. Hans lucía algo cansado, pero vestido de oficina realmente se veía muy guapo. Cuando Borc le había relatado el asunto de las fotografías simplemente no podía creerlo, había dado todo su capital por ahorrarles un disgusto. Amigos. Esa había sido la bandera blanca para comenzar de nuevo. Había intentado seguirla en el aeropuerto. Anna lo había confesado, apenada por su actitud.

"Con Hans" Respondió escuetamente la rubia, pichando el postre. "Gracias por tu interrupción, Anna. Fue muy delicada" Puntualizó, alzando una ceja.

"Era una emergencia" Se defendió Anna. "No puedo creer que se haya tomado una semana para comunicarse" Espetó, indignada.

"Me atormentó a mensajes los primeros días" Suspiró Elsa, encogiéndose de hombros. "No quería saber nada de él, pero luego de la conversación con Borc, no podía no llamarlo para darle las gracias" Explicó.

"¿Y ahora?" Cuestionó Oaken, que ya estaba al tanto de todo el chimento, moviendo graciosamente sus dedos.

"Bueno… No lo sé" Mustió la rubia, tocándose la trenza que reposaba sobre su hombro izquierdo. "Hicimos una tregua. Somos amigos"

"¿Amigos? ¿Después de lo que hizo? Tienes el corazón demasiado blando" Masculló indignada Anna, relamiéndose un mota de chocolate. "Merece sufrir un poco" Opinó con tono divertido.

Se mordió el labio, sopesando la idea.

"No lo sé" Suspiró Elsa.

"¡Oh, vamos! Tengo una idea" Exclamó la pelirroja con una expresión divertida, paseando sus ojos de la cara de incertidumbre de su hermana mayor hacia la cara interrogante de su amigo.


Con lo cansado que estaba bien podía echarse a dormir una siesta allí mismo. Cierto era que Adrew había planificado una semana entera de cenas y juergas para celebrar la formación de la empresa como así también que no había terminado como un palito helado en la cima de la montaña del Saint Moritz. Pero había comenzado con los festejos el lunes al estilo "Mi gran casamiento griego" y para el sábado él ya se sentía en "Pearl Harbour".

"Vamos, Hans-tiger. Saca a relucir tus mejores dotes, necesitamos chicas para animar la velada" Pidió Andy, divertidísimo, acodado en la barra apurando su Negroni.

¿Chicas? No quiero chicas, en plural. Sólo quiero a una, meditó Hans, sacando del bolsillo de su pantalón el celular.

"¿Es broma, verdad? Olvídate de esa perra rubia. Has quemado tus naves por ella y sólo te dijo que fueran amigos" Opinó Andy, revoleando sus ojos ámbar al contemplar el fondo de pantalla de su celular. Esa selfie que tenía con Elsa durante su estadía en el hospital, antes de que todo se fuera a la reverenda mierda. Aun estaba rabioso con Kirk, pero no podía dejar de reconocer que el accionar de su hermano había sido un "mal necesario".

"Cállate, Andy. Te conseguiré una chica que te mantenga ocupado." Dijo Hans, ligeramente disgustado. Desbloqueó el celular y abrió Facebook. Se había vuelto un maldito stalker y siempre estaba al pendiente de alguna notificación nueva por parte de su amada rubia. Esperaba tener un fin de semana libre para visitarla y… Un momento. ¿Qué rayos?, pensó furioso. En la pantalla, un collage de fotos rotulado My sexy lady. Elsa vestía ropa de lounge y un extraño rubio la tenia abrazada en casi todas las fotos. Era el rubio del hotel. "Oak, borra esas fotos. Son un desastre." rezaba el primer comentario. "A Anna Murrën le gusta esto" decía la imagen, cuando posó el cursor sobre ella. ¿Por qué no tiene esta cosa la opción de "me parece una mierda"?, meditó celoso. Él debería estar allí, así, sentado en el sofá con Elsa entre sus brazos. Cerró la aplicación furioso. No tardó más de dos segundos en volver abrirla para publicar un video de Youtube con el videoclip de Hello, Goodbye versionado por Glee. El primer comentario lo hizo Fedrick con un sencillo: "Muy sutil, Pooh. Keep going".


Berlín era una ciudad fantástica y el ambiente que se vivía en Humboldt era de lo mejor. Hans tenía razón. La vida universitaria era grandiosa y realmente se apenaba de no haberla vivido antes.

Allí Anna y ella compartían un amplio apartamento cercano al campus. En el edificio también vivían otros estudiantes, como su prima por línea materna, Rapunzel, con su novio Eugene. Siempre que Eugene traía a sus amigos a casa, todo el edificio se llenaba de olor a hierba quemada y claramente sospechaba a que se debía. En otro apartamento, por ejemplo, vivía una chica de origen asiático fanática del fitness de nombre Mulan con su perro pekinés Mushu.

Pero como dicen por allí, no todo lo que brilla es oro. Hoy tenía su primera clase oficial y estaba realmente nerviosa.

"Hans: Todo saldrá bien. Recibido 8:27"

"Elsa: Lo sé, pero estoy nerviosa :O Enviado 8:29"

"Hans: Es normal. Pero te irá bien, ya lo verás. ;) Recibido 8:32"

"Elsa: Aquí vamos, deséame suerte. Enviado 8:36"

"Hans: Mucha suerte! Dime luego cómo te fue :3. Recibido 8:37"

Bloqueó la pantalla de su celular, contemplando por última vez esa foto que guardaba con recelo y hacía que Anna y Oaken revolearan los ojos cada vez que la veían. Esa selfie. Recordaba lo suave que se sentía la mejilla de Hans mientras se la besaba y él tenía esa sonrisa tan dulce. Simplemente no podía borrarla y, masoquistamente, la había puesto allí. Pero la ponía de tan buen humor. Es hora de tomar una decisión, Elsa querida. Si la montaña no va a Mahoma, entonces Mahoma deberá ir a la montaña, se aconsejó a sí misma, mientras, distraídamente, giraba en una esquina. Chocó contra alguien que con agilidad la tomó de la muñeca para que no cayera.

"¿Elsa?" Esa voz. La recordaba a la perfección.

"Niklas" Dijo con un hilo de voz.


¡Hola! Actualización hiper express! Estoy segura que nadie se lo esperaba. ¿Cuántos me odian por dejarlos separados? ¿Uno, dos, 100? ¡Oh, no! Niklas is back... ¿y ahora quien podrá defendernos?

Luego de tan maravillosas noticias, vienen las malas noticias, no sé cuando actualizo de nuevo, lo más probable es que sea el domingo, así que relean y relean el capítulo hasta que se lo sepan de memoria. Nah, disfruten del aire fresco, lean un buen libro o miren una linda película.

It's review time! Everybody dance now chan chan chann chaaann...

Paradise cat: Espero que tengas la uñas preparadas para éste capítulo, aunque también deberías tener una lima a mano, para dejarlas prolijas (u_u). Tus hermanos siempre te revolean cosas, ¿no? :)

Azura granchester potter: ¡Ay! Esta vez me porté super bien, actualicé rapidísimo. Aun falta para esa reunión. :)

Chikaalien: Creo que no. :)

JDayC: No te mueras que aún queda mucho por contar, revive! El pobre Kirk estaba celoso, nadie lo comprende, pobrecito. Muchas preguntas serán respondidas en los CUATRO capítulos que faltan. :)

Kiks Cullen: Fue todo un factor sorpresa la pelea, pero de alguna manera tenía que darle otro giro, amo darle giros inesperados sobre el final a mis fics. Muchas gracias por los buenos deseos, igualmente. :)

Frozen Fan: Oh, yeah! Kirk pasó a la lista negra me parece. Creo que vas a odiarme por no haberlos reunido todavía, para eso falta un poquito. Gracias, fan número 1, tengo ordenas mis ideas, pero necesito terminar un fic para empezar otro, sino pierdo la inspiración! Lo único que advierto es que será más bien corto (10 capítulos). :)

Paulie purr: No van a quedar separados, lo prometo! Animo con ese fic. :)

Lalocanaye: Lado B debes reconocerme que soy un ser humano muy benevolente y actualicé muy rápido para que el Lado A no te siga atosigando con su llanto. Hans y Elsa están sufriendo una separación… temporal. Ahora entra Niklas en juego, que lo disfruten. :)

45elsafer: Muchas gracias! :)

AwkwardJess: Espero que ese corazoncito Helsa se haya recompuesto, al menos se amigaron, veamos el lado bueno. Elsa, en el fondo, se muere de ganas por perdonarlo. :)

Sinnombreespecifico: Supongo que con esta actualización express te ahorraste el chapuzón tirándote del puente, ¿no? Se hará rogar, por supuesto. Es mujer. :)

The princess of the ice-magic: Cada uno por su lado, eso hicieron. Pero se volverán a ver, pronto. :)

Ari: De nada. Bueno, Anna es un poco temperamental, hay que comprenderla, quería ahorrarle el mal trago a su hermana. Sí, tengo planeado hacer otro Helsa, pero no sé cuando voy a publicarlo. :)

Patzylin-Donno: Gracias por esos abrazos de Olaf y me alegro que te guste la historia. :)

Miisaki-chan: Pooh ha obrado mal sin duda, pero ahora tendrá que remediar las cosas. :)

Saludos,

Ekishka