-Esta está bien- dijo Snape por quinta vez.
-No puedes ir con esa camisa, siempre vas de negro- rebatió Lily.
-Es azul marino, no negro.
-Tan marino que parece negro, ponte esta- dijo tendiéndole nuevamente la camisa verde pino que le había traído.
-¿No vas a parar hasta que me la ponga, verdad?
-Si lo sabes porque te resistes- dijo mientras Snape rodaba los ojos y empezaba a quitarse la anterior.
-¿Contenta? Vámonos.
-Aún no. Te falta una cosa, recógete el pelo- pidió.
Cansado de discutir cedió a lo que pedía, deseando salir de esa casa y llegar a casa de los padres de Lily.
-No me pienso poner eso- dijo cuando le enseñó una cinta verde esmeralda.
-Malfoy las lleva- dijo haciendo un puchero.
-Yo no soy él.
-Vamos, solo esta vez, no todos los años mis padres hacen 20 años de casados. Aunque no te hagas un lacito, solo átalo por encima de la coleta.
-Si fuera en otro color...- y rápidamente Lily sacó otra cinta en color negro que acabó tomando a desgana y haciendo lo que le pedía.
-Ahora sí, vámonos.
Los merodeadores habían estado esperando al pie de las escaleras todo el tiempo, esperando a que salieran puesto que el ver tan arreglada a Lily les había llamado la atención, sobretodo a James quien nunca la había visto así ni para ir con él a ese restaurante al que la llevaba. Por eso, cuando los vieron bajar se sorprendieron todavía más. Lily que llevaba un vestido aguamarina corto vaporoso y el pelo recogido en un moño con unos mechones sueltos bajó primero, estaba preciosa pero la cara de James cambió por completo al ver a Snape igual de arreglado detrás de ella. Además de la camisa verde pino llevaba unos pantalones y chaqueta americana negros, así como el pelo recogido, lo que hacía resaltar sus facciones, remarcando la línea de su mandíbula. Black al verle no pudo apartar su mirada. Si Lily estaba preciosa, lo de Snape era... bien, a ojos de Sirius era la belleza más exótica que hubiese visto, no tenía palabras para describirlo y sus ojos seguían su figura. Sintió un impulso de alejarlo de Lily y luego no sabía que quería hacer, pero sus ojos se posaron en sus labios y quiso acortar la distancia entre ellos. Pero se quedó en eso, un simple pensamiento, no era el lugar, no podía hacerlo con sus amigos allí.
-¿A dónde vais?- preguntó James.
-A cenar, a dónde sino iríamos a estas horas- repuso Snape con mala cara.
-Vámonos, ya llegamos tarde- dijo Lily arrastrando a Snape hacia la puerta.
Los padres de Lily siempre lo invitaban a cenar a su casa cuando era su aniversario. Al contrario que otras parejas que preferían celebrarlo por su cuenta en algún restaurante u hotel, a ellos les gustaba estar en la tranquilidad del hogar con sus seres queridos y eso incluía a Severus, quien para ellos era uno más de la familia y quienes a rasgos generales conocían lo que había pasado el chico. Por desgracia, aún no habían conocido a la madre de éste, pero era algo que Snape tenía en mente ahora que ya no estaban bajo el yugo de su padre. Siempre había querido presentarle a los Señores Evans a su madre y que su madre conociera a las personas que más de una vez lo habían cuidado cuando era niño.
Los señores Evans estaban contentos de que Severus se hubiese independizado finalmente pero se aseguraron de que estuviese bien porque también sabían que había sido intimidado en el colegio aunque desconocían todos los detalles. Snape nunca les había hablado sobre eso pero Lily siempre saltaba y les contaba todo.
Aún sabiendolo cuando los Evans conocieron a los chicos que acosaban a su niño, a simple vista les habían parecido agradables tanto con ellos como con Lily. No podían entender como podrían hacerle eso a un chico como Snape, sabiendo de sobra que evitaba meterse en problemas y prefería pasar desapercibido. Siempre que habían venido de visita pensaban lo mismo pero eran amigos de Lily y no eran quienes para inmiscuirse puesto que era cosa de Snape y sabían que al chico no le gustaba que lo hicieran.
La cena transcurrió sin problemas entre risas y recordando tiempos pasados como cuando notaron que Lily empezaba a hacer cosas extrañas. Así mismo, se encargaron de resaltar como Snape había crecido siendo un hombre hecho y derecho al que los años sentaban cada vez mejor, sobretodo esa noche que estaba muy guapo. Durante la cena le habían hecho que bebiese vino. Snape quien nunca había bebido alcohol debido a su padre con dos copas de vino ya iba contentillo. Aunque la relación de Snape con Petunia no era demasiado buena siempre procuraban mantener las apariencias en ese día, porque ponían por delante a la pareja.
-Hagamos un brindis- dijo el Sr. Evans- que estemos juntos durante muchos años viendo como siguen creciendo nuestras niñas y niño- dijo guiñándole un ojo.
Los presentes alzaron su copa y bebieron.
-También, brindemos por la graduación y el futuro de Lily y Severus en el mundo mágico- dijo la señora Evans y volvieron a chocar las copas.
Era la 1 de la madrugada y no había rastro de Snape. Remus y Sirius estaban en el salón desde hacía casi 2 horas mientras James no paraba de recorrer el camino desde el salón a la puerta una y otra vez. Black más de una vez le había pedido que parara puesto que lo ponía cada vez más nervioso pero éste no lo había hecho.
-Que vayan a cenar no significa nada- dijo Remus intentando aplacar los ánimos.
-¿Has visto cómo iban vestidos? ¿Tu te arreglas así para ir a cenar con un amigo?- preguntó James pero fue incapaz de decir nada ante eso.
-Ese no es el problema, se han ido a las 7 de la tarde y es la 1 de la madrugada- intervino Black.
Ninguno de ellos sabía cuantas veces habían tenido ese mismo diálogo durante las últimas 2 horas.
-No puedo dejar que salga con el maldito Quejicus.
-James, si es así no creo que tu puedas...- pero la voz de Remus se vio acallada por el ruido de las llaves en la cerradura.
Lo primero que sintió Severus al entrar fue un golpe en la mejilla que lo tumbo al suelo, cayendo de sus brazos la americana que llevaba colgada. Se levantó un poco desconcertado tocándose la mejilla y al ver a James parado a su lado fue a sacar su varita pero apenas lo consiguió cuando un expelliarmus lo mandó volando hacia la pared que tenía detrás, justo al lado de la escaleras, dándose un golpe en la cabeza que lo dejó más mareado de lo que estaba por culpa del vino. Su varita en ese momento había ido a parar a las manos de James. Había tardado en sacarla porque por inercia había ido a buscarla al sitio donde siempre estaba para acordarse posteriormente de que debido a la ropa que llevaba había tenido que guardarla en otro sitio.
Cuando volvió a levantar la cabeza vio detrás de Potter a Black y a Remus, pero únicamente Potter le apuntaba con la varita, el resto ni siquiera las había sacado. No entendía nada.
-¿Se puede saber que haces?- dijo tocándose la parte adolorida de la cabeza, si no se aplicaba algo claramente le saldría un chichón como mínimo.
Notando un sabor metálico en la boca al hablar escupió un poco de sangre en el suelo, apenas perceptible pero que sin duda debía ser por el golpe que se había dado en la pared, mordiéndose la lengua o la parte interna del labio, pero ahora mismo no notaba nada.
Black al verlo se preocupó por él pero no dijo nada. Remus aunque no lo vio notó el olor característico de la sangre, sin saber de dónde procedía y James si lo vio simplemente lo ignoró. Severus seguía en el suelo esperando una respuesta. Se permitió mirar a Black pero éste simplemente desvió la mirada y a Snape eso le dolió.
-Sabía que tenías un cerebro de mosquito pero lo de la sordera es nuevo- dijo levantándose del suelo.
-¿Estás saliendo con Lily?- preguntó con los puños apretados.
-¿Y si lo hiciera que?
James al escuchar eso se acercó amenazante con la varita hasta ponérsela en el cuello.
-Tu no vales lo suficiente- dijo entre dientes.
-¿Y tu sí?- preguntó sin amedrentarse- Cuando le cuente esto no te volverá a hablar- dijo con una sonrisa que exasperó a James e hizo que volviese a golpearlo.
-¿Vas a ir a chivarte con mami? Cobarde
Severus al escuchar esa palabra se abalanzó hacia Potter intentando pegarle pero fue repelido nuevamente por el mismo hechizo contra la pared, no obstante el golpe fue menor porque estaba más cerca de la misma y consiguió frenar un poco el golpe con las manos aunque lamentablemente se torció la muñeca izquierda en el intento.
-Así la vas a perder, maldito arrogante- dijo desde el suelo.
-¿Y quien me la va a quitar tu Quejicus?- dijo con asco- a mi me parece que no.
-A mi ni siquiera me parece atractiva estúpido- pero al escuchar eso, sintiendo que estaba engañando y utilizando a Lily se enfureció más y por su cabeza pasó una idea que lo hizo sonreír.
-Vamos a ver que es lo que tanto ocultas, diffindo.
Acto seguido la camisa de Snape se rompió desde el primer al último botón abriéndose.
-¡Podrías haberme cortado!-dijo todavía en el suelo, mareado cada vez más por culpa del vino y de las idas y venidas por culpa de los golpes y de los hechizos.
-Quejicus, haces demasiado honor a tu nombre- dijo agachándose para después intentar quitarle la camisa.
-¿Qué haces? ¡Ey! Para- pero James seguía forcejeando mientras intentaba quitarle la camisa que Snape se esforzaba por mantener unida con sus manos- Te estás pasando, para. Te he dicho que pares.
-¿Qué es lo que ocultas? ¿Tienes la marca de mortífago en tu torso? ¿O en la espalda quizás?- Y a Snape se le puso la piel de gallina.
-No soy uno de ellos, déjame Potter- James ya había conseguido quitarle la mano que se había torcido con facilidad y que ahora sujetaba con su rodilla en el suelo, mientras Snape soportaba el dolor, sin mostrar un ápice- Basta, déjame- miró a Black y a Remus alternativamente con una expresión de horror y rencor mezclados, únicamente estaban mirando sin hacer nada como siempre-no, no, suéltame, ya, suficiente-siguió protestando Snape en vano.
-Cornamenta, cálmate, creo que se te está yendo de las...- empezó a decir Remus.
-Maldita sea, lee entre líneas ¡Soy gay!-gritó cuando James le estaba quitando casi una manga de la camisa. Dos lágrimas surcaron su rostro en ese mismo momento, lágrimas que habían escapado del mar que retenían sus ojos.
Los tres se quedaron parados y Snape se sentía sumamente humillado y ultrajado estando tumbando en el suelo así. Hacía tiempo que no se sentía de esa forma y el que Black no hubiese hecho nada por él le dolía más y lo empeoraba todo, puesto que pensaba que estaban cambiando su relación. "¿Qué no ibas a compensarme por todos esos años?" pensaba mientras le miraba. No sabía que le dolía más si la poca palabra de Black, quien nuevamente le había fallado o los golpes que Potter le había propinado.
-No mientas- dijo Potter finalmente- has ido a una cita con ella esta noche.
-Era el aniversario de sus padres, pregúntale- dijo alzando la voz con un tono más agudo que no reconocía como suyo, perdiendo por completo su fachada habitual.
-Cornamenta, ven aquí, déjale- dijo Remus mientras intentaba levantar a Potter del suelo.
Snape se levantó con cierta dificultad por el mareo que tenía, agarrando con una mano las partes de la camisa rota y con la mano adolorida palmeando la pared que tenía a sus espaldas para no caer. Estuvieron unos minutos así, mirándose sin decir nada hasta que finalmente Snape sintió que podía llegar a su cuarto sin vomitar o caerse y fue directo a su cuarto sin mediar palabra.
-Esta vez te has pasado James- se quejó Remus.
-Y yo que sabía, nunca ha dicho nada- se defendió.
-Sabes tan bien como yo que hay cosas que uno tiene porque decir. Deberías disculparte con él.
-No pienso hacerlo.
-James, vivimos juntos y esta vez realmente te has pasado, no ha hecho nada.
-De hecho, nunca nos hizo nada- murmuró Black.
-¿Tu también Canuto?- pero Black tenía la vista fija dónde antes estaba Snape y parecía perdido en sus pensamientos.
-Pienso disculparme por esto mañana, deberías aprovechar. Tu también Sirius-dijo palmeandole el hombro.
Snape bajó ya cambiado con su ropa habitual al poco tiempo y con un maletín en el que había guardado cosas básicas del día a día como un par de camisetas y pantalones sin mirar realmente lo que metía así como su bolsa de pociones.
-Varita-ordenó a los presentes.
-Snape, vamos a hablar...-empezó a decir Remus.
-Darme la varita-siseó y James se la dio sin mediar palabra.
-Expectro Patronum-y una cierva salió en medio de ellos, sorprendiéndolos, era la primera vez que la veían, era igual a la de Lily- Callejón de la intersección 4.
-¿Te vas?- preguntó Black sorprendido, mirando fijamente el maletín que Snape había dejado a sus pies.
-Iros a la mierda- dijo mirándolos fijamente con unos ojos negros fríos como el hielo- los tres- y salió cerrando la puerta de un portazo. Sin ni siquiera reducir el maletín o curarse la mano.
Lo único en lo que pudo pensar Sirius al escuchar como el portazo hacía eco en sus oídos fue:"Esta vez si que la he jodido".
