Los personajes no me pertenecen, no gano dinero por hacer esto xD, solo diversión para dar y recibir Me disculpo por las faltas de ortografía que puedan existir
Agradezco los comentarios de SakuraLii-Talsho, siempre me animan
Como siempre espero sus comentarios
13 Excursión
Hiccup Haddock, jinete de dragones, defensor de Berk. Etc. Etc se encontraba ante un dilema, por una parte Viggo Grimborn lo tenía vigilado como un halcón vigila a su presa. Por otro lado estaba Dagur quien seguramente lo odiaba por romper el corazón de su hermana.
— Joven Haddock. — La voz de Viggo solo le causaba malestar. — No olvide que lo estoy vigilando. Espero no cause uno de sus habituales problemas, como es muy altruista, usted suele estar siempre en algún problema. — Volvió a sujetar su hombro con fuerza. Hiccup apretó los puños hasta sentir que las uñas se enterraban en la palma de sus manos.
Ni siquiera se molestó en responder, porque sabía que buscaba cualquier pretexto para anotarlo en la libreta donde parecía describir el comportamiento de los alumnos. Lo más probable era tenía más de una hoja sobre él. Observó por encima de su hombro. Había veces que podía jurar que Dagur lo seguía muy de cerca y lo confirmo al escucharlo detrás de él.
— Her...ma...no — Dagur murmuró entre dientes al tocar su hombro. El mismo que Viggo se había encargado de dejar adolorido. Hizo una mueca de dolor, pero volvió a ignorarla. No necesitaba más motivos para encuentros inesperados.
— No somos hermanos — Respondió por inercia. Había dicho esas palabras tantas veces que no había necesidad de pensarlas mucho.
— Pero qué desconsiderado, después de todo lo que hemos pasado. Después de decirte que no rompieras el corazón de mi hermana.
— No creo haberlo "Roto"— Se cruzó de brazos. — Más bien fue... Una de esas cosas que uno no se espera. — Ni siquiera había pensado en haber roto un corazón. Además si habían roto algo había sido su paciencia, su paz mental y probablemente algún hueso de su anatomía en el proceso, sin duda el era quien más motivos tenía para estar enojado con medio mundo
Ante los ojos de Hiccup seguía siendo el mismo Dagur que quería ¿Matarlo? ¿Herirlo? Difícil saberlo, siempre estaban en algún enfrentamiento, aunque al final había mejorado todo, ahora realmente parecía el mismo Dagur demente de antes.
— Amigo Hiccup. — jamás se había sentido tan feliz de escuchar la voz de Brutacio llamándolo. — Aquí estabas, te buscaba, todos iremos de paseo por la isla en tren para una excursión. — Woo. — Brutacio cubrió su rostro como si hubiera visto un fantasma. — Mira esa ceja, parece tener vida. Jamás vi a alguien hacer eso.
— Seguro que si, algún tío lejano.— Respondió Hiccup, de una manera tan segura que había dejado a su amigo perplejo.
Dagur hizo una especie de gruñido al ver al chico interrumpir aquel momento donde pensaba decirle unas cuantas cosas a Hiccup Haddock por haberle hecho algo a su hermana.
El joven castaño suspiró aliviado y volvió a retomar la charla con Brutacio mientras caminaban hacia la puerta de salida, donde ya habían varios alumnos reunidos.
— ¿También viste a mi tío? A Veces me asustas, es como si tuvieras poderes mágicos ¿Tienes poderes mágicos — Brutacio se acercó mucho observándolo fijamente.
— Quizás lo ví — Se ahorró sus preguntas, no sabía porque trataba de entender a Brutacio, jamás lo haría. Pero seguía cayendo en su propia curiosidad — Si, seguro es eso. ¿Que decías de ir a algún lugar?
— Si, iremos en tren a visitar la parte alta de la isla, será una especie de caminata y prueba, recolectar cosas. Yo solo escuché viaje en tren. Es una oportunidad única.
— ¡Hiccup, Hiccup! — Patapez corrió hacia el. — ¿Escuchaste? Podremos estudiar el fauna del lugar.
— ¿En verdad? — Aquello lo emocionó, porque le gustaba descubrir cosas nuevas, aunque fuera vegetación, poder saber algo que antes desconocía causaba cierto fervor dentro de él. Aunque rápidamente trato de eliminar aquella emoción para enfocarse en lo que realmente debía hacer. Pero por un momento dudó. ¿Estaba haciendo lo correcto? Lo que un día pensó que sabía, ahora era algo ambiguo, como si hiciera trampa de alguna manera, comenzó a sentir que de alguna manera engañaba a esa Astrid. Estaba usando lo que sabía para acercarse, solo por ganar un juego. No importaba si era real o no, el jamás había sido esa clase de persona. Pero había caído en los juegos mentales de un dios engañoso. Ahora había perdido de vista todo lo que él era y representaba.
— ¿Hiccup? — Brutacio volteo a observar a su amigo, quien parecía dubitativo .
— Solo pensaba lo bien que suena todo, de hecho suena demasiado bien — trato de sonreír pero aún tenía en su mente aquellos pensamientos. Sé podría decir que era la primera vez que veía todo ese lugar de una manera diferente.
— ¡Espera! ¿Estás bien? ¿Será posible que finalmente estés aceptando tu lado salvaje?Ambos gemelos sonrieron con emoción. — Hemos esperado tanto por este día — Brutilda tocó sus hombros. — Nosotros te enseñaremos todo lo que debes saber…
— No, y no estoy aceptando nada. — Hiccup trato de separarse unos pasos. Aunque quizás eso fue mala idea. Viggo seguía vigilando de cerca.
— Bien, los nombres de sus compañeros está en la lista, también un mapa, así que usen ese mapa. Me refiero a usted señor Haddock, no quisiéramos que se perdiera uno de los mejores estudiantes de la escuela. Eso sería una verdadera desgracia. Estarán todo un día en la naturaleza, habrá puntos de revisión, ahí obtendrán un sello, deben tenerlos todos al final. Sí deciden retirarse porque es mucho para ustedes, podrán hacerlo... no olviden usar sus mapas para saber a qué lugares ya fueron.— Nuevamente vio a Hiccup fijamente. — No queremos que se lastimen, así mismo, es una competencia, quien llegue primero a al punto de revisión final ganará
Hiccup podía sentir todo el sarcasmos que el hombre destilo en sus últimas palabras. Parecía que decía «Vamos, piérdete de una buena vez»
— Esto es muy obvio. — Murmuró leyendo los nombres de sus compañeros de equipo, aunque no era algo malo.
— ¡No, No! ¿Jorgenson? — Pregunto Astrid. — ¿Que hice en mi vida pasada para merecer esto?
— Acéptalo nena, estás destinada a verme, solo debes aceptar tu destino
Todos subieron al tren. A esas alturas Hiccup comenzaba a cuestionarse cuantas cosas servían para viajar. Había barcos, aviones, automóviles y ahora trenes. Esperaba que este viaje no fuera tan agitado como el que había tenido en el avión. Todos los miembros de su equipo de sentaron juntos. Dudaba que pudiera divagar mucho en sus pensamientos sobre lo que estaba bien y lo que estaba mal. Así que solo trato de descansar. Un extraño pitido retumbaba más allá de su conciencia, como si estuviera sumergido en agua y el sonido proviniera del exterior. Abrió los ojos. Sintió a alguien a su lado. A menos que haya empezado a tener alucinaciones por inanición. Era Astrid quien parecía observarlo fijamente.
—Bueno ¿Qué pasa? — Pregunto abriendo los ojos.
— ¿Estás bien?
— ¿Porque preguntas? — Hiccup se acomodo para poder verla de frente.
— Tienes esa cara seria ¿Te encuentras bien?
— No. Realmente no estoy bien
—Vale, es bueno saberlo —Dijo Astrid con su habitual tono de voz neutral—. Había oído hablar del miedo a volar, pero no sabía nada del miedo a viajar en tren. ¿Quieres un poco de esto? — Señaló una bolsa con aperitivos. Y una botella de agua
«Creo que estoy haciendo algo muy malo» Ni siquiera sabía cómo decir esas palabras así que solo continúo con aquella charla amena.
—Es verdad, aunque no es miedo al tren, es a las personas —respondió al tiempo que tomaba unos aperitivos de la bolsa.—, nunca se sabe. Me refiero a que conoces a gente y parecen completamente normales y agradables. Y después resulta que simplemente te estaban engañando para conseguir algo. Creo que entiendo porque te cuesta trabajo confiar en mí, incluso ahora creo que a mí me cuesta confiar en mí. — No sabía de dónde venían esas palabras, quizás al hecho de sentir esa presión en el pecho que le decía que algo estaba mal.—Ha sido el peor día de mi vida —dijo el chico mientras abría la botella de agua— de verdad. No te lo puedes imaginar. Pero es agradable oír que te preocupa un poco lo que me pasa.
— Bueno, eres mi compañero, me preocupo. Pero... — Volteo a ver a los gemelos. — En verdad un día van a matarse los gemelos.
— Bueno, hoy iremos de excursión en equipo a una competencia para explorar el bosque, Patapez está feliz. Probablemente alguien se lastime. ¿Donde conseguiste el agua? — No sé había dado cuenta que nadie más tenía. Y sinceramente Astrid no parecía alguien que robaría el agua de otra persona
— Ahí. — Señaló al lado del asiento. — Son de cortesía ¿Pensaste que la robe?
Hiccup se sonrojo, no porque haya pensado eso, más bien por no darse cuenta que ella le había dado su botella de agua y el tenía una justo al lado.
— No, bueno creo que no confío en mi últimamente. — Confesó, volvió a recostarse en su asiento.
— Jamás creí que llegaría el día que te vería así. ¿No eres el chico de los planes?
—Eh… —dijo tratando de volver a encontrar la comodidad del asiento—, ¿no? — Respondió un poco inseguro.
—No, porque ¿qué persona de nuestra edad hoy en día hace algo así? La gente de nuestra edad… ¿cuántos años tienes? — Astrid fingió no saber la respuesta solo para hacerlo hablar.
—Dieciocho — Respondido rápido Hiccup con una sonrisilla en los labios.
—Exacto — Astrid tocó su hombro. — No puedes ser siempre el chico de los planes, a veces solo necesitas que alguien te ayude o terminas así, confundido, sin saber que hacer y sin confiar en ti mismo. Ese no es el tonto Haddock que conozco. La formación de cada uno depende del partido que le saque cada uno a lo que tiene a su alrededor, no se porque te digo esto, no mal entiendas mis palabras, pero eres muy listo y por eso eres diferente, pero también te mete en problemas por querer solucionar todo de una manera que no lastime a nadie. — La chica apretó su de por sí adolorido hombro, aunque no le causó dolor, fue más bien una caricia. — Aunque ya te dije, eso te hace ser tú.
Aquello sin duda levantó su ánimo, muy a su manera Astrid tenía su propia forma de darle ánimos y lo hacía sentir mejor cuando creía que ya no podía más, incluso cuando ni él mismo se tenía confianza. Era tan extrañamente agradable que siguiera siendo la misma Astrid después de todo
— Gracias Astrid.
— ¿Porqué? Yo solo dije algo que ya sabías, solo que últimamente pareces dudar de ti mismo. Hasta creí que ya no podría lanzarte nada, no fuera a matarte realmente, porque estás con unos reflejos muy malo. Es casi seguro que no esquivarias ni un resfriado. — La chica suspiro profundo — Ojalá todos fueran agradables en este equipo— Astrid señalo a Patán al lado de Brutacio.
— Me tocó el equipo de perdedores — Murmuró Patán cruzándose de brazos — Pensaran que soy un perdedor… Tú no Astrid.
La chica suspiro porque ya sabía lo que diría después
— Porque soy una buena amiga. — Terminó la frase.
— ¿Ves como estamos en sintonía? Tenemos algo muy especial.
Es increíble, pero está empezando a sentirse mejor. Quizá es por lo cómodo que es el asiento, o por la dorada luz que inunda el vagón o por el paisaje tranquilizador que están atravesando. Quizá tiene que ver con que al fin a ingerido algo líquido. O quizá es por el azúcar de los cacahuetes. O quizá, sólo quizás el hecho que Astrid dijera todas esas cosas en voz alta le está devolviendo la fe en el mismo. Cualquiera podría haberse dejado engañar por alguien tan listo como Loki. Después de todo el no era un super humano que pudiera pelear contra poderes divinos. Pero hacia lo mejor que podía para no caer tan bajó, recordó a los gemelos haciendo bromas a las personas en el día de Loki, ellos si no median las consecuencias.
Hiccup alzó una ceja mientras observaba aquella escena. Astrid soltó una Maldición al recibir un mensaje en su celular
— ¿Estás bien? — Pregunto Hiccup al ver la cara roja de la chica, no sabía si estaba apenada o estaba roja de furia.
— En este mundo hay gente estúpida, muy estúpida. No como tú, lo tuyo es de una forma linda — Astrid estaba tratando de procesar todo lo que había dicho en voz alta. Pero sobre todo como no matar a una persona.
— ¿Astrid?
— Hiccup, tu mamá defiende Personas ¿Crees que me defendería de intento de asesinato?
— ¿Que hizo mi primo?
— Para mi sorpresa él no hizo nada. — Astrid aún trataba de parecer calmada, pero se notaba por la manera de apretar su celular que algo la tenía molesta.
— Déjame ver. — A regañadientes le arrebató el celular. Hiccup tuvo que respirar profundo, demasiadas veces. Su madre no solo defendería a Astrid, sin duda él sería acusado de intento y complicidad para cometer asesinato. Pero claro él no es violento ni celoso, ni nada, pero eso que había visto no tenía sentido, solo tenía esa necesidad primitiva de vikingo de ir y agarrarse a espadazos con el pedazo de idiota del tal Mario (realmente no pensaba aprender su nombre)
— Este tipo es un idiota. — «Inhala, exhala» Hiccup sentía que había perdido la capacidad de respirar si no se recordaba como hacerlo.
— ¿Por qué un chico puede llegar a pensar que una chica QUERRÍA ver la foto de su culo desnudo?
— Yo… yo no lo sé, a mi solo me llegan noticias y mensajes de mis padres y algún mensaje de publicidad… es decir… yo no sé quién hace esas cosas. — Comenzaba a tartamudear, más que nada porque Astrid estaba seria y casi podía jurar que un hacha invisible se cernía sobre él.
—En serio —Astrid comenzó a hablar nuevamente—, los chicos no tienen ni idea. Bueno, espera, quizá tú sí. ¿Eres gay?
Hiccup Casi se ahoga con el agua que estaba bebiendo
— No
— Lo sé, pero es gracioso ver cómo la mitad de las personas lo creían. Además ahora pareces mucho más relajado
.-.-.-.-.-
Si Hiccup tuviera que decir algo específico sobre su día seguramente la palabra "raro"hubiera pasado a segundo lugar, aquello no había sido raro, había sido de lo más normal que pudo esperar, de hecho había estado extrañando las cosas extrañas como correr de personas, escapar de alguna turba que quisiera acabar con su vida. El internet y su sabiduría sobre su vida. Así que cuando bajaron del tren en la parte alta de la isla provistos con un mapa, varias raciones de agua y comida, además de todo lo necesario para anotar las distintas plantas y vegetación, no dudo en que Patapez era el mejor para el trabajo. Era extrañamente relajante esa escena, como si nada en todo el mundo pusiera salir mal.
— Bien, lo primero es ver el mapa para saber dónde están esos puntos. — Hiccup trato de poner orden en todo aquel caos que formaban los gemelos y Patán.
— ¿Quién te nombró rey de la montaña?— Patán, contrario a lo que muchos pensaban, hacía mucho tiempo que había dejado de ser el hilarante e irritante chico con cara de perro que fuese algunos años atrás; en realidad parecía muy a su modo integrarse con las personas, pero claro, Criate fama y échate a dormir.
— Nadie, pero tengo el mapa, pero siéntete con la libertad de tener tu el mapa. — Hiccup le dio el mapa.
Patán Jorgenson se puso pálido cuando su primo le dio el mapa, pero ahora no podía decir que no lo quería.
— Dame acá, yo dirigiré esto… es fácil, solo debemos seguir a los que van hacia algún punto y después a otro y así conseguiremos todos los sellos o lo que tengamos que conseguir.
— ¿No piensas ver el mapa? — Pregunto Patapez. — Eso es muy…
— Astuto y brillante — concluyeron los gemelos
— No, no es brillante, eso es irresponsable. ¿Como sabremos donde ya hemos ido? Nos perderemos
Patán solo imitó la voz de su primo burlándose.
— ¿Quieren ir haciendo eso? Bien, pero no me digan que no se los advertí. — Hiccup cedió ante la idea de solo ir corriendo detrás de otros equipos.
— Es una mala idea. — Murmuró Patapez.
— Muy mala — Hiccup comenzó a caminar detrás de sus amigos. — Es muy mala idea.
Astrid sonrió al pensar en Hiccup, de alguna forma le parecía increíble y natural el hecho de que él fuese precisamente algo así como el pilar de la unión.
Definitivamente habían sido afortunados al tener que trabajar con él en aquella excursión… aunque claro, ni muerta se lo diría. La realidad era que, con su bizarro sentido del humor, sus excentricidades y su sentido de la lealtad, se había ganado un lugar permanente en su corazón.
Caminaron por varias horas detrás de varios equipos.
— Bien con está ya van dos abetos — Papatez señaló un árbol anotando. Hiccup también se detenía para observar la vegetación, la verdad si la conocía era muy parecida a la de su tiempo. Pero también habían otras cosas que jamás había visto.
— Solo nos faltan dos marcas más… ¿Alguien sabe a cuáles ya fuimos? — pregunto Patán abriendo el mapa por primera vez.
— ¿Qué pasa Patán? ¿Estás perdido? ¿Acaso ya te perdiste? — Está vez fue Hiccup quien no pudo resistir burlarse.
— No estamos perdidos, solo que los tontos gemelos no marcaron los lugares a lo que ya fuimos.
Patán Jorgenson comenzó a sudar, su primo tenía aquella mirada acusadora y parecía que en cualquier momento le diría: Te lo dije.
— Porque no buscamos un lugar donde descansar un rato y pensar que hacer, porque no creo que lleguemos muy lejos si no sabemos dónde estamos.. Además no podemos ir por todos lados, podríamos perdernos más. — Sugirió Astrid.
Todos se quedaron en silencio, la luz del sol aún se filtraba fuertemente por las ramas de los árboles, lo que les daba un poco más de tiempo para poder tratar de resolver cómo salir de aquel embrollo.
— Chicos, el punto final esta en el lago. — Hiccup observó el mapa. — Podríamos tratar de llegar o podríamos quedarnos aquí a esperar.
Un gruñido los hizo voltear.
— ¡Es un perro salvaje! — Murmuró Astrid
— Todos sabemos que donde hay un perro salvaje hay más... Debemos irnos y dejarlo.
— Hiccup tiene una herida.. — Señalo Patapez
— Es por eso que no se va, debemos ayudarlo
— ¿No me digas que va a acercarse a ese animal? — Preguntó Patán
— Es Hiccup, claro que lo va a hacer
— ¡Ay Genial! No pudo tocarme un equipo donde no vaya el chico -ayuda a - todos - muere jóven. Porque parece que no le importaba si ese animales puede matarnos. Moriré joven y guapo.
— No puedo creerlo, primero el Tren, luego esto ¿Será que finalmente está aceptando el camino de la diversión? ¡Gran Loki! Finalmente ha pasado, hay que guiarlo por el camino de la demencia. Amigo Hiccup me enorgullece tu decisión. — Ambos gemelos lo abrazaron emocionados.
Hiccup solo los observo parlotear y apretar su cuerpo, porque eso era otro Dejavú
— Chicos solo hagamos esto, luego hablan de caminos y guías. — Hiccup murmuró mientras improvisaba un cabestrillo para la pata del animal.
— ¿Que hay algo que no sepas hacer? — Pregunto Patán la ver la facilidad que tenía para acercarse a un animal salvaje.
«No se usar una computadora, ni hacer que Astrid deje de aventarme cosas, tampoco se cómo salir de aquí» Hiccup pensó rápido cual de esas respuesta era la mejor, pero llegó a la conclusión que ninguna era buena respuesta.
— No se hacer todo, por ejemplo, no pude evitar que nos perdiéramos..
— Bien hecho Hiccup ¿En qué pensabas cuando dejaste que nosotros nos hicieramos cargo? — Brutacio lo vio de manera acusadora
—¡Dioses! — Hiccup vio al cielo antes de dejar al animal suelto. — Creo que debemos caminar al lago.
— Wooo, el poder te corrompe — Negó Brutilda. — Pero es un tirano tan lindo.
— Solo tratemos de avanzar lo más posible mientras aún hay luz. — Señaló un sendero que estaba en el mapa.
Astrid observa a Hiccup mientras caminan en busca del lago, se obligó a pensar que no es un ángel. A no ser que los ángeles hayan nacido y se hayan criado en Kred, de donde viene.
Los ángeles tampoco están inscritos en el instituto de Kreb.
Los ángeles no tienen padres, como los de Hiccup, que están muy enamorados, y por lo tanto los Ángeles no tenían una sonrisa tan amable al rescatar un animal salvaje.
Además, los ángeles seguro no sudaban tanto al caminar varios kilómetros. Pero está bien. Ella prefiere salir con alguien que suda por hacer cosas con las manos, que solo por ser deportistas y también recuerda las cosas que le gustan, eso es mejor que salir con un jugador que bien podría ser un estafador en algún futuro
«¿Estoy pensando en Hiccup como un posible novio?» aunque eso no era novedad, ella sabía que había pensado en más de una ocasión en Hiccup como novio, pero había dejado la idea escondida cubriéndose de polvo en lo más profundo de su mente
Brutilda sujeto del brazo a Hiccup haciendo que se inclinara un poco y quedarán un poco rezagados del grupo.
— Mi lindo Hiccup, tengo muchas preguntas para ti.
— No me digas. — Hiccup suspiro mientras veía el mapa.
— Dime Hiccup ¿Porque saliste con Heather?
«Porque estoy loco, lo más seguro»
— Solo paso.
— ¿Te gusta?
«Ni un poco, aunque es linda»
— Me agrada — Mencionó sin pensarlo mucho.
— ¿No fue porque Cierta rubia no te veía?
«Uff, pues que menso seria, pero no me extrañaría, suena a algo que esté yo haría, lo admito soy algo torpe » Sus pensamientos y respuestas no iban de la mano.
— ¿Astrid? — Mencionó aunque sabía la respuesta — Si, Tilda, porque ella me quiere secretamente y yo solo quería darle celos, porque soy un poco torpe con las cosas románticas. Quizás así ella finalmente me hablaría.
La chica se queda de a seis
— Realmente lo sabías, no puedo creerlo. — Brutilda lo vio sería, cosa que lo termino de asustar
¿Que? ¿Todo se reducía a su nula incapacidad para el romance? Debía admitir que si tenía ese defecto. Aunque podia ser Buen novio, eso lo sabía. Quizás no el mejor, pero un novio que cuida a su novia (Astrid) que la ama tanto como entrenar dragones, que adora estar a su lado y la necesita porque sin ella está perdido, si el podía ser esa clase de novio
— ¿Qué? — Tuvo que susurrar porque no creía que eso fuera cierto. — ¿Sabes que pasó entre ellas?
Brutilda asintió, aunque rápido cambio su actitud al ver a Astrid observandolos.
— Escucha bien tonto Haddock. — Brutilda cambio su actitud. — Lo que hiciste con Astrid fue por lejos lo mas estúpido que pudiste hacer y tú eres el chico de los planes. Incluso trate de ayudarte aquella vez. Astrid tenía todo listo para hablar contigo, pero tenías que escuchar a Heather primero… lo recuerdo, así que la declaración que era para Astrid terminó siendo para Heather, porque te equivocaste de puerta. Así que todo mi esfuerzo de unirlos termino ahí, porque tú no supiste como resolver ese mal entendido de momento, hasta ahora.— Brutilda lo sujeto igual del cuello igual de fuerte que su hermano. — Así que si no piensas hacerlo bien esta vez, mejor dejala en paz.
Aquello sonaba a una peligrosa amenaza, cosa que Hiccup entendió rápido. Y eso había terminado de aclarar su mente, el no pensaba jugar con Astrid, encontraría una manera de salir de ahí sin lastimarla.
.-.-.-.-.
Hiccup siempre ha pensando que hay mucho más en el mundo, muchas cosas, tierras lejanas fuera de los archipiélagos del lugar donde vive, lugares por descubrir. Pero ese día solo quería volver a su pequeña isla, en su pequeño archipiélago.
— Bien chicos, creo que es hora de detenernos... No creo que Patapez pueda continuar.
— ¡Lo sabía, lo sabía! moriré por culpa de ese cara de pez en un lugar abandonado por los dioses — Patán hablo con aquella actitud que decía que ni el suelo merecía ser pisado por el.
Hiccup suspiro profundo mientras trataba de pensar en algún plan ingenioso.
— Bien, entonces tú y los demás seguirán hasta el lago y buscarán ayuda. Yo me quedaré con Patapez esperando por la ayuda.
— Y nuevamente tratas de decir que hacer.
— ¿Quieres quedarte aquí, esperándolo?
— claro que no. — Nuevamente Patán uso aquel tono que lograba desesperar al joven.
— Bien, entonces ya está decidido, ustedes seguirán hasta el lago. — Mencionó Hiccup con toda la calma del mundo. — Ya atardecera. Así que cuando lleguen al punto de reunion nos mandarán ayuda para continuar.
— Bien, nosotros seguiremos— Patán se cruzó de brazos. — Sabía que cara de pez nos retrasaría.
— No estaríamos perdidos si hubiéramos usado el mapa como Hiccup lo propuso. — Intervino Astrid. — Mejor sigan, yo me quedaré aquí con Hiccup, lean el mapa.
Ambos gemelos se vieron un poco sorprendidos aunque sabían que Astrid tenía razón.
Cuando los vio alejarse Hiccup se quedó menos preocupado.
— Lo siento chicos. Patán tiene razón, solo los retrase.
— Hey no es tu culpa que sean tan tontos como para no querer usar el mapa
— lo bueno es que igualmente Viggo me tendrá en su libreta — Dijo Hiccup resignado, tampoco era como si esperara algo diferente.
Una vez más, no es algo de lo que se va a preocupar ahora mismo. Tienen agua, lo cual es Algo bueno, pero no saben cuánto van a tardar en llegar al lago. Hiccup estaba algo preocupado porque esos tres bien podían terminar perdidos. Descansarian un poco hasta que Patapez se sintiera mejor y después seguirían, a diferencia de lo sus amigos él si había leído el mapa, se podría decir que era experto en mapas, siempre los dibujaba en Berk y estaba seguro de poder llegar al lago sin problemas.
— Mejor vigilare para ver si vienen...— Incluso Hiccup sabía que algo pasaría sin necesidad de alguna canción de fondo. Después de decir aquellas palabras Astrid se levantó para "acompañarlo" aunque el aún estaba pasando por sus dilemas existenciales.
— ¿Estás bien? — Astrid se cruzó de brazos frente a él. — No creo que hayas dejado que ellos vieran el mapa solo porqué si.
¡Buen Thor! Tal vez sí trata de ignorar la sensación que toda la situacion causa en él podria llegar a una respuesta lógica sobre porque dejó que esos tres cabezas de carnero los guiarán. No se había dado cuenta que había tardado demasiado en responder porque Astrid lo veía fijamente con una mirada impaciente.
— ¿Eh? Bueno ellos parecían confiables. — Mintió, aunque estaba seguro que Astrid veía a través de su mentira.
— Hiccup ¿Que pasa contigo desde esta mañana?
—No lo sé, no me siento como yo mismo. — Admitió, aunque ya lo había mencionado antes.
— ¿Cuáles son tus intenciones? — Pregunto la chica.
Hiccup observó a Patapez, el chico parecía muy cómodo recargado sobre un tronco, no solo cómodo, también parecía estar durmiendo plácidamente.
—Mis, um, intenciones.
Estaba tratando de mantenerse casual Y ligero. Ha notado que a las chicas (Astrid más que nada) no les gusta cuando los Chicos se ponen demasiado pesados... Lo había comprobado después de conocer al tal Meridiano. Además que aveces hay que dejar que tengan confianza en uno.
Astrid lo acorralo contra un árbol. Hiccup estaba sorprendido, ella era impredecible de una manera linda.
— Tus intenciones. ¿Porque ahora comenzaste a tratar de hablar conmigo? Hemos vivido años sin cruzar palabras.
Clichés según Loki
Se aman, se odian.
Eso es difícil saberlo, casi siempre se aman secretamente pero lo ocultan con indiferencia.
El vecino que siempre suspira por su vecina en secreto, pero es tan tímido que jamás le ha dicho nada.
—Necesitamos hablar —Se escucho diciendo a él mismo. Vaya. ¿De dónde vino eso?
Astrid parecia sorprendida, pero no ofendida ni nada así.
— Yo... Bueno Astrid creo que tú eres ¿Como decirlo? Una chica muy especial, demasiado especial. — Aquello lo dijo de manera sincera, lo pensó y solo salió de sus labios. — Creo que me gustas y no solo porque te parezcas... — Se detuvo, porque estaba por decir que le recordaba a su verdadera Astrid, casi caía en eso. Pero no hubiera mentido. — Escucha Astrid, no puedo decirlo pero quizás sería mejor que no habláramos, como lo hemos hecho antes, porque... — Ni siquiera terminó esa frase Astrid lo había sujetado de la camisa y lo había besado. ¿Que no podía dejarlo ser el chico de la relación? Aunque sinceramente esas eran las cosas que ella siempre hacia. Hiccup Suspiró al separarse.
— ¿Que? ¿Siempre harás eso? Porque también puedo hacerlo. — Dicho eso esta vez fue él quien le dio un beso dejándola sorprendida. — Creo que así está mejor. Pero Astrid, no se lo que pasa, realmente no lo sé.
— Creías que no se cómo eres. Hiccup te conozco desde que somos niños.
— Woo, tu si me sorprendes siempre. Sobre Nosotros. — ella no está corriendo como una criatura del bosque asustada. Todavía. Simplemente parece medianamente curiosa — ¿Qué hay sobre nosotros? Bueno, se supone que no quieres que... ¡Espera! ¿No quieres que lo sepan? Aunque tampoco estoy seguro de lo que somos justo ahora. — Hiccup la observó fijamente, esta vez esperaba aclarar ese tema.
Escucharon un sonido fuerte que bien podía ser un oso, pero para su suerte solo era su regordete amigo.
— Tampoco lo sé, es decir...— Ambas cejas de Hiccup subieron al escucharla. — Que pasa si me vuelvo una loca.
—¿Lo haces?
—No lo sé —dijo Astrid—. Quiero decir, no lo creo. Pero estaba esta chica, Brianna, ¿de nuestra escuela secundaria? Que solía convertirse en una psicópata total cuando se ponía frío afuera. No que fuera particularmente estable cuando estaba cálido afuera. Pero empeoraba cuando estaba frío. Así que, ya sabes, creo que podria enloquecer.
— Astrid, créeme, tu eres completamente normal. — Su corazón ahora latía rápido, había estado inseguro, pero ahora sabía que no era solo un juego, el no era un jinete de dragones en ese lugar, justo en ese momento era Hiccup "Tonto" Haddock. El chico de la ventana que estaba enamorado de Astrid. Eso era lo que era. Pensaba en su verdadera vida, pero sabía que Astris estaria ahí, también en ese mundo estaba. Siempre sería ella.
— Bien, somos algo, aún no se qué es. Pero algo somos — Astrid suspiro, estaba un poco feliz. Porque si tuviera que leer una de esas tontas revistas de chicas seguro ya habría llegado al tan esperado «Me GUSTAS»
Esperaron un solo un poco más antes de que los demás llegarán con ayuda.
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Ya se había esperado la cara de satisfacción de Viggo, tenía una enorme sonrisa de felicidad que no disimulaba, más bien parecía que cada minuto lo odiaba más y más.
— Creo que recuerdo haberle dicho que debía leer el mapa ¿Acaso es sordo? — El hombre destilo tanto desprecio en sus palabras que Hiccup se preguntaba ¿Cuál sería su rencor hacia él? Lo entendia del demente Dagur, lo entendía de Patán, pero de Viggo aún no lo entendía. —Esta actitud puede impresionar a las personas, pero no a mí, yo desprecio a las personas como usted, las personas que desprecian las reglas.
Bueno, ahora entendía un poco, al parecer si era alguien que solía ir en contra de las cosas, Loki era testigo de eso. Hiccup no dejo de pensar que quizá aquella actitud lo seguiría a cualquier lugar.
— Ya espero que regresemos, tengo un lugar especial para usted en la sala de detención.
— Estoy seguro que si. — No se dejó intimidar, observó al hombre a los ojos, eso solo logró que Viggo hiciera una especie de mueca burlona.
— De acuerdo, después de este lamentablemente incidente con sus compañeros, tienen el día libre para recorrer la isla, pero deben volver antes de las 8.00pm
Los gritos de todos no se hizo esperar. Hiccup tuvo que cubrir sus oídos, realmente las personas podían hacer más ruido que una manada de Yak asustados.
— Esto es lo mejor. — Brutacio alzó sus manos. — Es hora de comprar, porque amigo Hiccup, esa ropa ya pasó de moda. — El chico trono sus dedos y negó. — Fuera de moda.
Aquello le causó gracia al chico porque ya había visto algo así.
— Demasiado fuera de moda. No, no podemos dejar que está isla te conozca cómo el chico fuera de moda.
Hiccup no pudo defenderse porque antes de darse cuenta ya estaba siendo arrastrado por los hermanos Torton hacia algún lugar lejos de Astrid.
— No, no quiero nada de eso. Mi ropa está bien, nadie ve mi ropa..
— Es verdad, pero queríamos hacer de ti algo conocido en este mundo conocido, porque lo que no es conocido no lo conocerá, pero el conocido si lo hará.
— Si, Brutacio no entendí nada, pero podrían soltarme, quizás podamos ir todos porque ustedes realmente están planeando algo.
— ¿Que? Me ofende esa acusación. — murmuró Brutilda finguiendo indignación. — Aunque quizás querías ir con cierta vecina a comprar.
— ¿Que? ¿Porque siempre me entero de último? — Volvió a quejarse Brutacio. — Ustedes siempre hacen cosas sin consultarme, eso es grosero.
Hiccup es popular, no por ser atlético, si corre es porque algún perro lo persigue, trata de ayudar a alguna ancianita a cruzar la calle o salvar a alguna persona, pero más que nada corre de tormenta cada vez que quiere morderlo, no es un Adonis o un soltero cotizado como los tabloides se habían empecinado en decir, pero si tiene una linda sonrisa y un cabello que combina con sus ojos verdes, es popular por esa manera tan especial de ser. Suele estar todo el día en su casa y pasear a su perro casi siempre con una sonrisa. También tiene una manera de meterse en problemas de forma casi automática por ayudar personas y defender algunas causas perdidas. Quizás eso es influencia de sus padres o quizás es algo que desarrollo el mismo con el paso de los años. Y nadie más que Astrid es testigo de todas esas cosas. de su ¿Novio? ¿Amigo cercano? ¿Como es que se enamoró de un chico así? Bueno tenía mucho que ver con todos esos defectos que conocía. Porque enamorarse de las virtudes de alguien es fácil, pero conocer los defectos de una persona y aún así amarlo es algo que no todos pueden hacer. Astrid sabe que Hiccup no es de peleas. Él es un mediador entre las personas, tampoco es alguien que piense solo para sí mismo. Así que sabe que los paseos con los hermanos Torton siempre terminan en problema, por lo que tiene esa inminente necesidad de seguirlos, porque Hiccup es propenso a meterse en problemas y si suma el factor Torton los problemas solo se triplican.
— Así que ropa — Murmura detrás de ellos. — Bueno, entonces pierden el tiempo, porque Hiccup es un negado a eso y creo que es algo suyo, si no fuera así sería... Bueno Brutacio.
— Oye. — Brutacio fingió acomodar una bufanda. — Eso fue grosero. Es por eso que jamás estarán a la moda.
Astrid sabía que sí alguien era bueno para fingir ser el amigo gay hetero de alguien, ese era sin duda era el mayor de los Torton y no dudaba que le hubiera dado algún consejo tonto a Hiccup Haddock.
— Salida con bufanda. — Dijo Brutacio.
— Negados de la moda. — Brutilda los señaló.
No hay nada como un buen almuerzo, una hamburguesa a medio comer una buena compañía y sin el incesantemente ruido de los gemelos hablando sobre parientes locos y muertos. Han pasado tres veces la misma canción por los parlantes del centro comercial.«Lentito» Hiccup está seguro que esa canción estaría en su mente durante un buen rato. La canción tiene un ritmo algo pegajoso aunque la letra jamás sería de su agrado, ese maldito coro si que parecía un mensaje subliminal
— De las cosas que no me gustan... Y créeme que son muchas — Aclaro el joven. — algunas canciones no lo hacen, creo que prefiero esas canciones que cuentan una historia real.
— Como lo que explicaron en clase de historia.
— No exactamente eso, pero es un buen ejemplo. — Aquello no era incómodo, era un silencio qué ambos disfrutaban, solo verse y no tener que decir nada... — Yo sé que pasó. — Finalmente Hiccup rompió el silencio. — Se que ese regalo era tuyo. — Mencionó. — También sé que Heather me dijo que me odiabas y bueno. Sé que fue mi error decirle a ella las palabras que eran para ti.
Aquello hizo que Astrid se quedará sorprendida. ¿Aquellas dulces palabras dichas por el hace unos meses eran para ella?
— ¿Porque no lo aclaraste en ese momento?
Astrid siempre hacía las preguntas que no sabía responder. Tampoco lo sabía, aún no se las había "Apañado para descubrirlo"
— Estabas enojada — Se aventuró a responder, aunque solo había tratado de adivinar. Al parecer eso logro una reacción por parte de la chica. Astrid parece sorprendida pero no lo suficiente como para decir algún improperio, más bien parece meditar un poco en las palabras.
— Es verdad, estaba molesta. No sé porque, quizás porque...
— No se decir que no. — Terminó la frase, comenzaba a entender a lo que ella se refería y porque la molestaba mucho que fuera así. — Bueno, ya se decir que no.
Parecía que Loki pensaba probar esas palabras, porque el sonido de suspenso no tardó en escucharse. Hiccup golpeó su cabeza contra la mesa, ya decía que había sido demasiado perfecto aquel día. Bien, tomaría aquello de la mejor forma posible.
— ¿Quieres que demos alguna vuelta por el lugar? — Pregunto Hiccup, porque al mal tiempo buena cara, mejor apresurar las cosas, mientras más rápido descubriera que era lo que pasaría mejor sabría cómo salir de la situacion
— Es verdad, Quiero saber porque odias las computadoras.
—¡Claro que no las odió! Sabes de eso de la red... el internet
—¿Odias el internet?
—La red... Esa cosa donde se busca información. Realmente lo odio. — Respondió Hiccup. — Es mejor hacer las cosas por uno, no te niego que es bueno poder consultar cosas de manera rápida pero es como algo que no me gusta mucho
— Hiccup ¿Si sabes usar el internet?
—Para que lo sepas, yo también sé usar la red, internet — Aclaro el chico indignado, tampoco era un negado troglodita, solo prefería las cosas a la antigua, aún así sonrió porque la cercanía de Astrid le causaba una especie de pálpito que bien podría ser un síndrome de ataque al corazón. La canción de suspenso comenzaba a aumentar al igual que su anciedad, bien podría Loki tirarle todo de golpe. Primer error, pensar que Loki no le soltaría un giro de 360 grados. Habían entrado a una tienda solo para curosear y pasar el rato, así que cuando una alarma sonó Hiccup estaba seguro que eso tenía que ver con la canción de suspenso que solo aumentaba.
Un hombre uniformado le indica que los acompañe a una pequeña sala. Hiccup no tiene idea de que es lo que pasa, pero al parecer está en un problema. Astrid lo observa mientras camina a su lado.
Genial lo último que necesita es ser retenido en algún lugar por una cosa que desconoce. Aunque no tarda en saber qué pasa. Observó a Heather hablando con alguien ¿Acaso estaba en todos lados? Bueno tampoco le extrañaba era como esa sombra que no se iría si Loki lo podía evitar
— Así que... — Savage señala sus bolsillos, dando a entender que esconde algo. A lo que Hiccup no tarda en negarse, aunque su cara muestra que está más que molestó por esa situacion.
— Así que pensaban irse sin pagar esto.
— Eso no estaba ahí. — Aseguro Hiccup.
— Eso dicen todos. Ahora deben esperar aquí hasta que llegue mi supervisor. Usted señorita puede irse..
— Prefiero esperar. — Murmuró la chica. Aunque después de diez minutos había pedido ir al baño.
Hiccup estaba a un pelín de maldecir a Loki, pero solo respiro profundo, porque él siempre ha sido de buscar soluciones y no ir a la guerra a la primera provocación. Pero aquello había sido un poco, si no es que demasiado incómodo. Astrid se había ido dejándolo solo en ese pequeño cuarto donde los habían detenido porque una chica algo rencorosa (demasiado, diría él) había inventado toda una historia sobre robos y como buen inocente había caído, aunque esta vez para su defensa esta vez no diría cosas como "Es un error" "Ella no es así" vaya que en ese lugar si que era así. A veces odiaba esa forma que tenía de ser "correcto" porque ahora Astrid estaba enojada con él. Pero su sorpresa fue cuando Astrid regreso y le dio un gran beso antes de tomar su mano. Lo que siguió ni siquiera el podía predecirlo.
Astrid No sabe qué le empujó a hacerlo. En un momento estaba preguntándole al señor Savage el supervisor. En nombre del hombre que los escoltó a la pequeña oficina de atrás, si le podía indicar dónde estaba el servicio de mujeres (aunque parece que aquí en la Isla Berserk. lo llaman toilet, porque le costó un rato hacerle entender qué era lo que buscaba) y al instante siguiente estaba en plena carrera con Hiccup Además le había dado un beso ¡Un beso! Algo que obviamente para ella es algo que no se anda dando a la ligera, nunca a sido de esa clase de chicas..Lo peor era pensar que había perdido tanto tiempo por su orgullo Debe de ser eso. Estaba completamente subyugada por su cara. Es tan… encantador. Siempre se dijo que jamás caería con esa cara ¿Que hace? Va y cae en esa cara ¿En qué pensaba? Bueno obviamente no estaba pensando bien, porque ahora estaban corriendo por todo el centro comercial y aunque no lo diría era algo divertido.
— Astrid ¿Esto cuenta como una cita? — Pregunto Hiccup sonriendo mientras corría al lado de la chica.
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— Él es tan lindo. — Freya suspiro. — Piensa en ella en cualquier manera.
— Ahí va de nuevo. — Murmuró Loki evitando el aura romántica de Freya. — Pero… ¿Como logrará hacer eso que piensa? — Loki observó a los chicos mientras corrian — Me intrigas Hiccup Haddock tercero.
