Quiero que todos, hagamos, palmas! Jajaja qué hacía Alchemya cantando eso XD, bueno, eso pasa cuando es fin de año generalmente, algo que sí festejo. Si reconociste las primeras cinco palabras de mi A/N o sos argentina, o conocés bien esa canción (?) De cualquier manera… ¡Feliz Fin de Año y Año Nuevo! Espero todos hayan estado muy bien en Navidad, y si no, fuerza que confío en que todo mejore en algún momento :)
El 2013 fue el mejor año que tuve el placer de vivir luego de taaaanto, así que sí, yo les digo muchachas/os, sigan adelante que se puede c:
Y subo ahora a menos de veinte minutos -actualmente- del siguiente año, porque sino después no voy a tener tiempo, tengo cosas que hacer como todos :'I así que me puse las pilas y acá ando, después mi hermano me va a tratar de hippie por no estar a tiempo XD
Acá falta media hora para que empiece la fiesta (?) sé y toda la onda yo acá escribiendo, es que en el 2014 ya quiero estar con otras dos historias! :D "El secreto en las estrellas (Corruption Garden para entendidas)" protagonizado por Miku y Luka; y "Tu dulce compañía" mi primer trabajo dedicado de lleno a LilyxGumi.
¡Y! Llegamos al final de esta montaña rusa, como le dijeron, que es este fic, espero se hayan dado cuenta simplemente que el amor es complicado a principio XD y más si se encuentran con sus propias piedras en el camino, los amigos tienen mucho que ver a veces. Pero bueno, todos escribimos algo sobre el amor en nuestros fics, todos son diferentes puntos de vista :D ¡Muchas gracias por haberme acompañado en otra de mis locuras! ¡Les deseo lo mejor para este nuevo año que comenzarán o comenzaron ya! :D
Hollie Maiden: Lo habré subido cuando no sé (? Jaja, simplemente pasó, honestamente pensé que no te había gustado el cap o quién sabe, :) Espero no haberme tardado tanto ahora aunque sí es factible, y en cuanto a Meiko, me encanta ella x)
RO89: En realidad me parece que lo noté y lo tomé como algo normal, luego volví a verlo y ... cosas que pasan (?) Sí algo sé de boxeo, creo que la nota de los gemelos es algo de lo que menos se esperan XD y creo que tiene que ver más con el hecho de San Valentín XD jaja, donde quedan los efectos secundarios y los bebés siguen llegando (?)
Kotobuki Meiko: Ah me vas a matar por no dar lo que querías ver :3? Sí, vi lo de Shiva, me parece espectacular como ya dije, sólo que me sigue tirando de la remera eso de que habla en la mente de Luka jaja! En cuanto al OneSide Yuri, lo voy a leer, no te preocupes :D
Laabii262: Una sufre basorexia y ni cuenta se da, yo tampoco, además de que la palabra no es muy conocida ni forma parte del idioma Español o Inglés. Yo creo que las paredes eran muy delgadas (?) ajaja! sí entendí tu review y me pareció algo de lo mejor, espero disculpes lo que sí mi falta de tiempo para responderte como es debido lo único :) Muchas gracias!
Marilinn: Jaja, hay que jugar a pasar de extremo a extremo con el Negitoro! :D me alegra mucho que te haya gustado ! Gracias e igualmente, espero nos veamos pronto! :D
Kenat-sama: No tan troll, no soy para nada troll (?) bueno el capítulo este no voy a comentar nada al respecto para ti, espero que sea más una sorpresa que nada :3 sólo por el gusto de seguir dando aire a ese ":)" que puse en el cap anterior! Jaja Muchas gracias por haberme acompañado en este fic, y espero nos sigamos viendo en los próximos, el tuyo incluido! :D
Andy Boo-chan: Cierto que te gusta el gore! XD Pobre Al, me alegra que te sirvan mis historias :D! No hay nada que alegre más a un Autor que eso :3, espero ahora lo mismo, entretenerte cuando tengas tiempo libre :3
Marilinn: De hecho cuando me dejaste el review para el cap 11, el doce ya estaba arriba! XD Y no te preocupes, pronto escribiré más lemon y limes, tengo que seguir mejorando, muchas gracias! :D
Okay no y hasta acá llego a responder! Luego respondo por PM a los demás!
¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS! :D Mis mejores deseos, gracias por acompañarme en mis historias, no me canso de decírselos!
¡Hasta pronto y espero les guste! :D
"El amor es hermoso, egoísta, ¡complicado! tanto que a veces duele, se gana y se pierde, se necesita paciencia, ¡se determinado! porque no siempre sera fácil, tambien es divertido entre gajes del oficio, ¿desconcertante? tal vez pero todo habrá valido la pena para lograr el felices para siempre..." Arreglado por Laabii262 :)
(Ahí viene mi hermano a buscarme :P)
Varias horas más tarde, Gakupo estaba parado como aquél guardián de Asgard, esperando detrás de la puerta de la Mansión Vocaloid. Gumi, a quien había ido a buscar hasta su propio hogar, permanecía al lado de él en una estancia como si fuera un ángel de pureza, una expresión de paz comparada con la de dureza de él.
En otras palabras, estaban en el papel que se les encargó. Honestamente, era para plasmar en lienzo la postura de ambos, tan diferente y atrayente al mismo tiempo. La larga cabellera de Gakupo, que había sido domada en una cinta a lo samurái, recaía en tres mechones, dos sobre sus anchos hombros y otro por la espalda que caía hasta casi rozar el suelo; sus piernas, estaban erguidas como las de un soldado al ancho de la espalda. Al lado de él, Gumi estaba parada con delicadeza, sus piernas juntas de una manera suelta y con más peso sobre una de las caderas mientras sus brazos la abrazaban sutilmente.
El trabajo del par era, no de estar como acosadores esperando para noquear a Miku, si no el de esperarla para ser el mejor apoyo a la hora en que estallara en furia. Al menos esa era la apuesta de todos, que la joven Diva se enojase más que quebrar en llanto, la que parecía una idea lejana y exagerada.
En aquél instante, la puerta se abrió y Miku entró gozosa de la vida, riendo con Lily y Kaito sobre lo genial y entretenida que había estado la grabación sobre la nueva canción. De repente, Gakupo y Gumi sintieron como si los bombos y redobles de un carnaval hubieran comenzado a tocar con sus corazones un enérgico y acelerado ritmo. Las posturas que usaban para estar relajados pronto se transformaron en tensas, y las sonrisas de bienvenida eran nerviosas pero disimuladas.
— ¡Gumi, Gakupo! — Los saludó Miku al sonreír enormemente. Muy en el fondo, el par se sintió algo mal por tener que arruinarle la tarde a la pequeña Diva aunque claro que, siempre existía la posibilidad de que se lo tomara bien. Es una de las posibilidades remotas y escondidas en algún rincón al lado de la caja de pandora que busca Mario en el juego que no existe ni por casualidad.
— ¡Gakupo, Gumi! —Dijo al mismo tiempo la rubia pero ella tomó las riendas de la charla de inmediato — ¡Tenían que ver a Miku hoy! ¡Estaba mucho más enérgica que siempre, ¿Pueden creerlo?!
Miku, sonriendo, se preguntaba a sabiendas en qué habría tenido que ver Luka allí, que esa seducción con la que estuvo trabajando y destilando de su cuerpo todo el día no venía por sí sola.
Esto no hizo más que cargar más peso en los cuatro encargados de domar a la bestia que sería Miku después de enterarse que Luka se había ido por fin de viaje, tal y como había dicho un mes atrás.
— H-hey, Miku. — Intentó iniciar la conversación Gakupo, Kaito al lado de él intentaba controlar sus nervios, todo se le iría de las manos si Miku se enojaba o entristecía.
Quizás desde ningún momento tendrían que haber dejado que Luka se fuera así de la nada para preparar la sorpresa perfecta cuando ellos la alcanzaran. La ansiedad y culpa estaba escalando niveles a medida que Miku más radiante se notaba, pues para ella, lo más lindo del día venía ya que estaba de vuelta en casa y con su amada.
— ¡Ya vuelvo! ¡Me ducharé primero! — Comunicó al cruzar hasta la puerta que llevaba a sus habitaciones sin prestar atención al llamado ¿Qué no se había dado cuenta que era raro que Mei no estuviese en el living?
— Estamos en problemas. — Se sostuvo la mano en el corazón Gumi cuando el horror se pintó en sus rasgos faciales.
Miku entró corriendo a su habitación, sonrojándose ante los recuerdos que habían revivido apenas pisó aquél suelo y eso que Luka sólo le dio un bocado de todo lo que sería dentro de menos de dos años. ¡Cómo deseaba ella hacer sentir excepcional al cuerpo de Luka también!
Todo el remolino de emociones nuevas vieron un abrupto fin en cuanto encontró una nota en su almohada y junto a esta, su portátil esperando por ser encendida.
Luka y los demás estaban en el aeropuerto de Roma esperando al próximo vuelo, cuando la llamada internacional de Kaito llegó al celular de Meiko. El desosiego los tomó a los cuatro por sorpresa, y por primera vez, Meiko temió el responder al teléfono. A pesar de ello, atendió enseguida sin importar que sentía a la incertidumbre correr de un modo alocado por sus venas, no obstante, a quien encontró, fue a Miku y no a Kaito.
Más nervios y adrenalina liberándose en el cuerpo de la castaña, el calor que aumentó en ella la hizo olvidar lo fresco que estaba el aeropuerto gracias a los aires acondicionados.
— ¿Me pasarías con Rin? — Fue lo único que le dijo; Meiko levantó la ceja y deliberó menos de unos segundos el qué hacer. Lanzó el móvil a las manos de la adolescente como si de una pelota se tratara, Luka la observó a ella directo a los ojos, preocupación reflejándose en todo su ser pero Meiko sólo le hizo un gesto de que no sabía para qué había llamado ni quién.
Rin se empezó a reír como loca, Len a su lado con una gran sonrisa que parecía pícara mientras miraba al techo inmenso que los protegía del radiante sol que reinaba fuera.
— ¡Miku! — La saludó riéndose, aunque en ese preciso instante era Meiko quien se preguntaba qué travesura habían hecho ellos dos. — Ah, sí, mi querida Miku, no hay por qué; pensé que debía hacerlo. — Len calmó su sonrisa y se cruzó de brazos mientras que Rin hizo lo mismo, nada más que ella se abrazó con uno solo. Luka prestaba atención especial mientras entrecerraba los ojos y agudizaba su sentido del oído. — Ja, ja… sí, claro. Bye, bye ~
Rin colgó, dio su aliento contra la pantalla del celular y le sacó brillo contra su pecho.
— Ah~ — Comentó luego al sonreír satisfecha o más bien, sin encontrar otra reacción para usar. Se dirigió a Luka con la mirada — Si nos ve nos cuelga. Ni idea te das de lo enojada que está. — Sin embargo esa sonrisa seguía ahí incrustada… fue cuando se dieron cuenta que eran los nervios a flor de piel de Rin que estaban trabajando con la dignidad de ella para hacerla ver fuerte. Pronto observaron cómo se le fue borrando a una de miedo, y para que Rin sienta aquello, el problema tiene que ser algo diferente. Empezó a negar con la cabeza mientras que sus manos comenzaron a temblar muy fuerte y Luka podía decir que aquél músculo que bombea sangre de la joven estaba que explotaría en cualquier segundo de tanto que lo sentía palpitar en todo su cuerpo. Len la abrazó y comenzó a acariciarla para reconfortarla; de nuevo Luka y Meiko se miraron a los ojos. Todos, absolutamente los cuatro sintieron miedo.
— Necesitamos información, contactar con Kaito, Gumi, LilyGakupo, no sé, algo me parece muy raro — Meiko comenzó a balbucear mientras fue a mirar que los signos de vida de Rin permanecieran allí y no la dejaran desfallecer ante la furia inminente de la Diva 01 de Crypton — ¿Por qué nos habrá contactado la líder del grupo directamente? Esto es una confrontación directa, y Luka todavía no reacciona o no entiende un carajo, Rin, Rin mírame, Len, trae agua.
Luka iba a preguntar qué había sucedido exactamente cuando un mail le llegó al correo desde el celular. Era Miku y de golpe, se asustó tanto que hasta que las manos se le entumecieron en sudor frio mientras sentía como si pequeñas hormigas le caminaran por la espalda.
Ah… la incertidumbre y la culpa son una peligrosa combinación.
Miku sentía la rabia arder en su garganta, apretaba los puños mientras caminaba por la casa luego de leer la nota que los hermanos Kagamine le dejaron.
Sin decirlo en voz alta le dieron hartas ganas de poner a todo volumen y conectar en absolutamente todos los parlantes de la casa para escuchar "Ama No Jaku" de su amiga. Y ella sabía muy bien por qué, la melodía encajaba perfecto con su estado de ánimo y lamentablemente tenía ganas de potenciar su "miseria" con la letra de esa canción.
Los ojos se le poblaron de lágrimas que la dueña se resignaba a dejar salir, encontrándose decepcionada pero no con Luka, sino con ella misma. No, tachen eso, tenía ganas de golpear a Luka por dejarla sola sin avisarle, ¿Qué le costaba? Si Rin y Len se tomaron el bendito momento de escribirle que "Queremos jugar un juego" y que ella se haya tenido que meter en la habitación de Rin para rescatar otra nota que estaba en medio de toda la ropa interior de Len con un "¡Secuestramos a Luka y nos la llevamos a Canadá!", Luka también podría siquiera haberle enviado un mensaje…
Entre más lo pensaba, más se preguntaba cómo hubiera reaccionado si Luka le hubiese enviado un "Ni hoy ni en todo el mes estaré en casa porque nuestros amigos y yo nos vamos de vacaciones, esas mismas que preparamos cuando tú me odiabas y yo a ti". Dudaba que fuera como ahora, si no algo más desesperada… de eso seguro. Pasó al lado de la puerta de Luka y si las miradas quemaran, la de ella hubiera reducido a polvo de ceniza la madera en esa habitación.
— ¡Eres una imbécil, Luka! — Golpeó la puerta y entró, respiró más enojada que antes al ver que todo había quedado igual excepto por las dos valijas que no estaban.
No entendía bien de todos los pensamientos que se atormentaban a ella en ese momento, cuál era el que dolía o la hacía enfurecer más.
Posiblemente el de anoche que era uno de los que más felices la traía. Se sentó en el suelo alfombrado y se abrazó las rodillas mientras escondía la mirada del cuarto en el que había entrado. La garganta le dolía y sentía frío.
No ver a Luka no le sentaba bien… ella no quería que se fuera. Más la irritaba y tanto que le dolía era el hecho de que ella no le dijo nada. ¿Por qué no le avisó siquiera?!
Pero Meiko le hizo prometer… cuando el recuerdo le llegó de golpe como ola grande que golpea en la playa, el dolor natural paró.
— Siempre estuvo en los planes que Luka no me diga… — Se dijo a sí misma, obteniendo una especie de epifanía. — ¡Lo planearon desde un principio! — Ahora el enojo dejó de lado al dolor, y el capricho tomó su lugar con mucho gusto. Se ruborizó tiernamente al enojarse más y sentirse una idiota por haber sobre reaccionado. — Ash. — Se levantó y acomodó la almohada de su amada que estaba medio arrugada. Actualmente tenía vergüenza por haber llamado imbécil a Luka, cuando la mujer no tenía la culpa de nada. Se rascó la mejilla con una expresión entre arrepentida y orgullosa, decidiendo que era mejor salir de allí.
Cuando bajó las escaleras, lo primero que atinó a hacer fue levantar la mano como si tuviese una espada y el yelmo estuviera en la otra mano, la cual se veía que la apretaba con fuerza. Gumi hasta podía ver la capa roja y rota ondeando detrás de ella en un paisaje devastado de una batalla donde Miku, era la ganadora. Contrario a lo que sucedía actualmente.
Oficialmente se había declarado una guerra en contra de Meiko, los hermanos Kagamine, y al amor de su vida, Luka. O eso era lo que creían.
Claro que todos estaban esperando algo de ese estilo, las respiraciones eran contadas en cómo estaban reteniendo el aire expectante en sus pulmones, el miedo rondaba la atmósfera al igual que cierto enfoque de guerreros… y lo mejor es que no sabían por qué se sentían así ante el aura misteriosa de Miku. De todos los escenarios, este silencioso era uno que no se esperaban.
— Llévenme a un Sex Shop.
Ah disculpen. Es que me pareció haber escrito mal lo que comunicó Miku.
— ¿Cómo? — Inquirió Lily parpadeando cuatro veces seguidas e inclinarse hacia adelante, emulando a un personaje de Disney.
— Que me lleven a un Sex Shop. — Repitió mientras terminaba de bajar las escaleras a un paso en el que ni siquiera miró hacia abajo para guiarse mejor.
— ¿Te volviste loca?
— Una semana sin sexo no te hará daño, no recurras a artefactos que pueden destruir el auto estima de Luka, Miku. — Comentaron al mismo tiempo Gakupo y Kaito por suerte con ganas de reaccionar, contrario a Lily y Gumi que la veían como si se hubiese transformado en el mismísimo Jeepers Creepers.
"¿Una semana? ¿Luka volvía en una semana? O ¿Ellos iban a seguirlos?" Fueron los fugaces pensamientos en esa máquina que era la cabecita de Miku en ese minuto.
— No. No me volví loca y no voy a comprar nada que quiebre el auto estima de mi novia. — Continuó Miku, tomó la mano de Lily y Kaito, arrastrándolos sin esfuerzo alguno hasta la puerta. — Mi venganza sólo se puede llevar a cabo si vamos a ese lugar.
— ¿Qué se supone que quieres hacer? Y ¿Por qué la estamos acompañando sin siquiera detenerla?! — Gumi fue delante del grupo y mirándolos de costado, hasta abrió la puerta para que pasaran.
— Confía en mí, Gumi. — Miku soltó a los otros dos y palpó los bolsillos por el celular, pero se le ocurrió algo mejor, — Kaito, préstame tu celular un momento.
— ¿Por qué no usas el tuyo?
— Porque tengo la leve sensación de que no atenderían de ser yo. No si me conocen.
Mientras, Gumi deliberaba el significado de ese "Confía en mí; venganza; Sex Shop"… exactamente, ¿Qué cosa buena puede venir de esas tres cosas combinadas?! Sea lo que fuere… temió por la pobrecilla de Luka.
— ¡Te reitero que tenemos las dos dieciséis, nosotras no podremos entrar como si nada ahí! — Gumi detenía con fuerza desde los hombros a Miku, quien se rehusaba a no entrar y poder husmear tranquila todo lo que quería comprar porque encima ¡Se trajo mucho dinero! — ¡No seas psicópata, Miku!
— ¡No soy psicópata, sólo busco un regalo para Luka! — Le refutó mientras más fuerza hacía. Las dos se miraban desafiantes, mostrándose los dientes y una sonrisa algo desquiciada que incitaba a la otra a provocarla más.
— ¡Lily ven y ayúdame, deja de mirar también qué hay ahí! — Le gritó algo exasperada la joven de ojos verdes a la rubia, la que junto a Gakupo y Kaito, se encontraron algo interesados en la tienda y se habían olvidado que tenían un caso de alerta roja con Miku.
— Tengo una idea. — Dijo de lo más tranquila la rubia al llegar hasta ellas y abrazarlas a las dos por los hombros, calmándolas de una manera exitosa. — Yo soy mujer, conozco los gustos de Miku y lo que podría llegar a usar Luka. — Le guiñó el ojo a la princesa de Crypton y a Gumi le regaló un beso en la punta de la nariz. — ¿Me das el honor, Miku? Ustedes pueden ir a encasillar a los hombres mientras.
Obviamente el asunto no se deliberó mucho ya que Lily se metió de inmediato en la tienda apenas Miku dijo que sí y Gumi casi desfallece en el suelo, algo pálida y con el miedo tocándole el hombro. Gakupo vio eso y dejó cualquier perversión de lado para ir a atender a su hermanita, la que apenas reaccionaba al inducirse en modo fortaleza para no imaginar qué compraría Lily, si es que se le ocurría, comprar algo para ellas.
Más tarde, Kaito corrió a buscar el auto porque Lily salió con toda la lista tachada de lo que le pidió Miku. Se había comprado lo que le pidieron:
Un collar.
Cadenas.
Un gag.
Látigo / fusta.
Esposas.
Vestimenta BDSM (secreto).
Gakupo casi la mata en el instante pero la rubia le sacó la lengua al excusarse con que eran cosas de Miku y a ella no le podía decir nada. Kaito quiso refutar que sí, era para Miku pero ella tenía dieciséis, aunque allí la misma Diva saltó en la discusión para defenderse, todo eso lo iba a usar Luka, excepto al látigo y cuando le preguntaron por qué, ella sólo respondió con un "Una verdadera masoquista merece a una verdadera sádica".
Todo cobró sentido a partir de allí.
Al regresar, Kaito accedió "por las buenas" -y no por un plan ya hecho- a que persiguieran al resto de sus amigos hasta Canadá, por lo tanto, en el actual momento que era de noche, estaban todos ayudándose a empacar lo que llevarían.
Kaito en vez de arrojarle todo encima y de ahí acomodar lo que querría llevarse consigo, iba y venía desde la cama hasta el armario para armar las valijas. Decidió complicarse a propósito intentando ahogar los pensamientos que estaba sufriendo respecto a su corazón partido en dos mitades exactas… si algo tenía el amor, es que la regla al inicio de todo es complicarte y que no entiendas nada, mas solo que sepas que esa persona ya tiene parte de ti lo niegues o no. Y esto se aplica absolutamente a todos, hasta al mismísimo "player" que sufre de amor por primera vez con una chica que por suerte, no le daría su atención ni en un acérrimo mundo de apocalipsis.
El pecho de Kaito a veces se quedaba quieto gracias a que su dueño evitaba alguna que otra respiración por estar prestándole demasiada atención a sus demonios que ahora se ponían a hablarle del amor y cómo se sentía él.
Era totalmente molesto y no quería sentirse así.
A medida que fue abriendo los ojos para entender que Miku jamás fue de él, empezó a darse cuenta de que Meiko siempre estuvo allí para él en muchos momentos. Ustedes dirán que es imposible que alguien se enamore o guste de dos personas al mismo tiempo, lo cierto es que creen eso porque no les ha pasado.
Y Kaito supo pensar así alguna vez, sólo que ahora odiaba el simple hecho de que su corazón latiera desaforado cuando veía a Miku, pero que revoloteara de felicidad cuando aparecía Meiko.
Las dos… ¡Tan diferentes! Con una se podía encontrar todo el día, y sería siempre algo nuevo… y esa era con Meiko. Con ella podía hablar de cada cosa que no lo juzgaría, a ella no le importaba o más bien lo comprendía, disfrutaba de su compañía… Kaito se preguntaba si de alguna manera ella sabía lo que estaba acarreando él dentro de su corazón cuando se trataba de su persona. Dolía, de alguna manera dolía imaginarse besándola, abrazarla, hacerla reír y protegiéndola. Meiko es fuerte pero al mismo tiempo muy en el fondo, alguna vez ella querría sentirse vulnerable y que alguien más sea el que ataje los problemas en su lugar. No sería siempre, pero le encantaría ser él quien fuera su soporte cuando esto sucediera. En cualquier caso… es tan difícil explicar cómo se sentía por ella que le costaba ponerlo en palabras, era algo que no llegaba a acomodar y que lo expresara, sólo lo sabía porque cuando intentaba colocar en palabras para explicar lo que sentía por ella, le salía mal y parecía algo ligero y confuso.
Ciertamente él esperaba que sea Meiko la que diera una señal para que empiecen a interactuar; suspiraba con pesadez y moría, a veces simplemente quería dejarse llevar y robarle uno y cien besos de una sola vez. Sin embargo no lo hacía… ¿La razón?
Miku.
Kaito sintió sus ojos humedecerse y puso las dos manos en el rostro, los dedos volviéndose blancos en las articulaciones al ejercer tanta fuerza sobre sí mismo, se entremezclaban con el cabello azulado de él y parecía resaltar mucho más. El dolor era terrible, él sentía como que al lado de Meiko podía pasar la vida entera, pero lamentablemente su corazón latía por alguien más aparte de ella y eso… eso era lo que lo estaba destrozando poco a poco gracias a la culpa.
Bajó las manos y las lágrimas apenas pudieron dejar escapar a cuatro rebeldes que empezaron a recorrer su rostro mientras se mostraba la desesperación y agonía de no saber qué hacer.
Sensible, Kaito era así y que se preocupaba por los demás, pero ¿A quién le hablaría él del enredo en el que estaba metido y tuviere la piedad de extenderle una mano?
¿Qué sentía respecto a Miku? Allí era más fácil de lo que creía, el corazón le latía apuradísimo y el calor se le expandía por todo el cuerpo apenas la veía, adoraba estar cerca de ella pero no sucedía nada más. Él creía que no era más que… justamente lo que Luka lo llamó siempre, un capricho. Kaito creyó estar enamorado de Miku en algún momento, pero gracias al miedo y a la competencia con Luka, sabía muy bien que lo suyo no era más que un gusto porque si bien todos son diferentes a la hora de amar… lo de él no llegaba a clasificarse como tal, podía confirmar y re confirmar mil veces que un noviazgo de un par de meses o que llegase a durar un año y medio le hubiese bastado, al menos así pasó a pensar después de un tiempo.
Se preguntarán y ustedes sabrán, que aquí la que tiene las de ganar es Meiko. No obstante y aunque los sentimientos que se estaban creando para con ella eran mucho más serios… aún eran jóvenes, sí, sentía a veces… en un salvaje momento del auge en sus sentimientos cuando estaba con ella de confesarle en un suave tono de voz un "Te amo" y sonreírle, sostener sus manos entre las grandes de él y admirarla mientras ella se viera shockeada o sonrojarse de un modo tenue… pero todavía no tenían demasiado poder sobre él como para hacerlo actuar arrebatado y decidir terminar de enamorarse de ella. Al contrario, Kaito sabía que sobre este camino, él iría enamorándose de a poco con ella, en cuanto él lo decidiera y haber dejado de sentir lo que sentía cuando se acercaba la mujer de Luka.
El hombre de ojos azules sonrió ante la última oración que se cruzó por sus pensamientos, es un secreto pero le decía a Miku "la mujer de Luka", como un propio y suave empujoncito para olvidarse por completo de que alguna vez sostuvo un interés de más que amistad con la niña.
Alguien llamando a la puerta hizo que Kaito dejara de mirar la playera azul que sostenía entre sus manos y volteara a ver al dicho espacio.
— Pase. — Concedió y volteó para seguir empacando al quitar todo lo que tenía que ver con el amor de su mente.
Era Lily.
Por un momento el corazón de Kaito volvió a palpitar abrumándolo en sangre ante el leve pensamiento de que podía ser Miku. Se sintió aliviado y decepcionado al mismo tiempo, después de todo, no podía negar que la pequeña Diva traía una felicidad que le gustaba sentir… y eso mismo lo hizo enloquecer en ira por siquiera un mísero instante.
La rubia, que tenía su pasaje y el de él en una mano no pasó por alto que Kaito mostró los dientes y bufó al torturar la prenda de ropa azure que tenía sosteniendo.
— ¿Te sucede algo? — Le preguntó al alzar una ceja y mantener la postura de seriedad que portaba a veces cuando sentía que debía hacerlo.
Kaito vio de repente un haz de luz en toda la oscuridad rodeándolo. Vio directo a los ojos a su amiga y se mostró lo vulnerable que estaba, rogando siquiera por una pizca de ayuda.
— Kaito, ¿Qué sucede? — Lily guardó los pasajes y se acercó a él, tomándolo de los hombros. Él le sonrió tenue y la chica visualizó cómo se preguntaba si podía confiarle algo o no.
— Sólo promete que no dirás jamás nada al respecto.
Allí iba a morir todo su problema con Miku, o eso era lo que él anhelaba.
— ¡JA! — Exclamó Miku con poder al sacar la cabeza del armario, totalmente despeinada y desarreglada. — ¡Sabía que estaba aquí! — Miró a Gumi que estaba detrás de ella doblándole la ropa bastante entretenida pero todavía sonrojada al tener el constante recordatorio de que su novia se pasó de loca en aquella tienda para adultos. — Estúpido pasaporte. — Murmuró y lo arrojó en la cama, enseguida comenzó a ayudar a su amiga como correspondía.
— Tus planes son malévolos. — Fue lo único que dijo Gumi. Tomó un pequeño short entre las manos, lo miró, asintió y lo dobló para guardarlo, sólo que se lo tiró a Miku en la cara.
— Ella se lo buscó. — Miku agarró varias camisas de tela liviana y también las acomodó rápidamente en la valija luego de guardar el short. Ambas se rieron un pequeño instante antes de que Kaito tocara la puerta y pasara la mano en una pequeña abertura, pidiendo poder pasar — Adelante.
— Mis valijas ya están listas, ¿Ustedes ya están? — Uno de los planes, era ir a preparar las valijas de Internet Co a continuación apenas finalizaran con la de ellos dos.
— Vengan y ayúdenme, estuvo trabajando sólo Gumi hasta que a mi pasaporte se le ocurrió aparecer. — Se quejó Miku acelerando sus movimientos al igual que la otra, Kaito pasó y detrás de él Lily y Gakupo. — Pongan todo lo liviano que encuentren.
Quizás hay algo que no encaje…
El otro grupo de Vocaloid ya podían llamarse residentes como turistas en Canadá. Supusieron que fue suficiente tortura el pensar y revolotear en el asunto sobre la actitud asesina de Miku y aquél misterioso mensaje al cual Meiko confiscó el móvil de Luka y a ella la ató de manos, pies, amordazó y tapó los ojos sólo para que no respondiera. Lo que el dichoso mensaje decía era algo que por fin hizo reaccionar la guardacunas de Meiko contra la robacunas de Luka.
"Primero que nada, disculpa que me haya enojado, y segundo; eres una verdadera masoquista".
Al diablo con conocer el secretucho detrás de aquél mensaje. Meiko misma le respondió y quién sabe qué a Miku pero desde ese día no volvieron a recibir noticias y fue sentenciado por ambas partes que el próximo viernes se re encontrarían y que sólo allí, las cuentas serían ajustadas. Miku no se "achicó" como se diría en una riña de gallos, ante una Meiko que ya le comenzaba a molestar la actitud adolescente de ella, sin embargo, muy en el fondo comprendía muy bien cómo se sentía estar lejos de la persona que amas. Luego de enviarle dos fotos de Luka en el suelo toda maniatada, Miku envió una carita feliz y un beso a todos sus amigos junto a un gracias; allí se acabó todo, específicamente.
Meiko no se enteraría sino hasta el sábado del error que cometió al enviarle esa foto a Miku, porque lo único que logró fue avivar esa llama en la joven Diva.
Luego vinieron las por fin esperadas vacaciones. Durante los dos primeros días en Canadá, los cuatro no hicieron mucho más que dedicarse a conocer con un definido interés y alegría los alrededores; el hotel, los puestos de turismo y esquiar. Por lo tanto en el tercer día, en el apogeo que eran esas mini-vacaciones sin los demás, Rin y Len no dormían, era así de simple. La nieve, que siempre caía de distinta forma para ellos era algo que los cautivaba en todo sentido. Hasta habían pedido esas cámaras profesionales para retratar diferentes copos y esas extrañas pero simétricas formas, un arte perfecto y que duraba poco de la Madre Naturaleza.
Aunque actualmente, esos dos jóvenes enérgicos caminaban despacio por uno de los corredores en dirección a la habitación que Luka y Meiko compartían, claro que, la última estaba con ellos pero ella era "normal" a la hora de avanzar porque sabía que la bella durmiente no se despertaría tan rápido luego de haber esquiado como loca la tarde anterior.
Así, fue como la puerta hizo un leve crujido al abrirse y, los tres entraron despacito; Meiko con la cámara y los gemelos… con su arte y talento natural, el de sacar eventualmente a sus compañeros de quicio.
¿Esta vez?
!Smack cam!
La cual consiste en tomar a tu amigo desprevenido y…
Rin se colocó un guante reforzado para la nieve y de su bolsillo sacó un spray de crema chantilly; el envase estaba bastante apretujado en su bolsillo por lo cual forcejeó un poco mientras Len la miraba y apresuraba en silencio. Meiko sólo grababa todo, con los labios temblándole en una risa que ya se anticipaba al evento. Finalmente, la rubia se colocó despacio más cerca de Luka, preparándose como para batear su brazo hacia ella, donde su mano estaba repleta de crema. Meiko entregó la grabadora a Len, y ella sacó la cámara digital.
Ah, sí, había que conservar este recuerdo de muchas maneras posibles.
Cada uno en sus posiciones… y…
— ¡LUKA DESPIERTA, MIKU YA ESTÁ EN EL HOTEL Y TÚ NO PREPARASTE NADA! — Le gritó Len cerca del oído como para que se despertara de golpe toda asustada y con una expresión de horror requerida para el video, lo cual, funcionó a la perfección. Luka exclamó un arrastrado "¿Qué?!" pero ahí fue que al levantarse apurada, se encontró con la mano enguantada y repleta de crema de Rin, resultando en…
— ¡LOS VFOY A MATHAR! — Gritó y saltaron un par de copitos de crema a sus piernas…
Lo último que captó la cámara de Meiko, fue a los gemelos riéndose como desquiciados e iniciando una carrera hasta los pasillos, y detrás de ellos, un Kraken enfurecido de color rosa con cara de Papá Noel y ojos púrpura, una mezcla de aquél precioso zafiro, con rubíes rojos como el fuego del Edén.
Y bueno, ¡A correr ella también!
— Smack Cam! ¡Luka! — Le gritó Rin con toda la euforia cuando ya estaban a punto de escapar por las escaleras en lo que el ascensor no venía.
— Smack Cam cuando te la escrache en la cabeza! — Devolvió Luka, yendo detrás de ellos mientras bajaban al primer piso a las carreras.
Cerca de las doce al día siguiente, cada uno tenía un par de banditas cubriéndoles alguna parte de la cara, los cuatro por igual al haberse agarrado como si fueran hermanos en una pequeña pelea normal, habían hecho las paces y todo. — ¡Aquí! — Exclamó Rin, sus manos temblando con alegría y el rostro iluminándose ante la idea de que el lugar podría ser elegido. — ¡Luka, aquí es genial! — Tenía la nariz medio roja y se veía más pálida de lo normal, aparte de que su aliento también se podía apreciar en el aire. La bufanda roja que tenía la envolvía de tal manera que a simple vista se veía acogedor y abrigado.
— ¡Hijo de hombre, busca y ve! ¡Que tu alma libre esté, orgulloso un día estarás! — Len corría alrededor, cantando en voz baja sin que las chicas pudieran disfrutar de su voz a pleno, saltaba y golpeaba suavemente los árboles, de los cuales caía de a buenos pedazos la nieve acumulada. — ¡Hijo de hombre, un hombre un día serás! — Él andaba en la suya, totalmente feliz con la nieve y los nuevos paisajes, no esperaba a que llegaran los demás así podían jugar todos juntos, así como hicieron ayer con las chicas, que se hicieron pelota pero la pasaron genial entre curita y curita.
Luka y Meiko venían caminando mientras observaban los alrededores, era el mediodía y el sol daba de lleno en el lugar, iluminando el lago en el que se derretían los últimos montículos de la espesa nieve. La primera tenía usando un sobretodo con unos gruesos pantalones para la nieve, ya que el frío todavía se hacía sentir en las afueras, Meiko que iba a su lado, tenía la bufanda azul de Kaito y un gorrito blanco que le cubría las orejas y la hacía ver demasiado tierna, la sonrisa de contento que portaba no hacía sino más que encantar al paisaje en el que caminaban.
Era un punto especial en el que un gigantesco lago era rodeado por las cabañas que ya estaban adornadas para la navidad y detrás de ello se podían ver unas cuantas mesetas de la nevada, como en la que ellos estaban parados ahora. El sol cálido hacía brillar en el reflejo al lago e iluminaba las ventanas de las pequeñas casas de madera. Luka se paró en medio de dos pinos que estaban a una buena distancia y no pudo evitar imaginar la escena en su mente, paseó la vista por aquél vecindario, hacia el lago, el cielo azul… las nubes que parecían copos de helado tal y cómo le gustaría a Kaito…
Hasta que sonó su celular, Luka lo atendió mientras seguía maravillada con la vista panorámica que tenía desde donde estaban. Esa sonrisa suave, se borró y el celular cayó de sus manos hasta quedar clavado a la mitad entre la nieve. La llamada no duró ni cinco segundos.
— ¿Luka? — Inquirió Meiko, Len y Rin corrieron hasta ella, preocupados. — ¿Está todo bien? — Los ojos de Luka no mostraban nada más que esa misma ira que poseyó a Miku unos días atrás.
— La líder del otro grupo cambió los planes. — Dijo Luka y salió corriendo hasta el hotel que tenían ellos, el cual estaba bastante lejos — ¡De cualquier manera el paisaje no me terminó de convencer! — Exclamó para ella sola en un susurro, los demás recogieron el móvil y salieron persiguiéndola, perturbados por las acciones tomadas de repente por Luka.
¿Qué había sucedido?
"Te encontré después de naufragar, lágrimas de hielo en el colchón…"
IA entró al apartamento que compartía con cierta chica hispana. No estaba en su propia Mansión porque le parecía muy grande… comparada con antes de conocerla. El eco de las botas fue totalmente silenciado por la mullida alfombra que cubría el suelo por gusto de ella. Siguió el pequeño camino entre las puertas que daba hasta la sala de estar, en aquél amplio apartamento que se había comprado Maika, una chica de ciudad comparada con todos los Vocaloid juntos.
— "Viene el sol a verme si me miras tú… y mi boca sólo habla de ti, se muere por ti" — IA quizás jamás lo admitiría dentro de los próximos tres meses ante sus otros amigos de Crypton e Internet Co, pero esa canción sí era para ella. Apenas pisaba este apartamento, en ocasiones, la letra le venía automáticamente a los recuerdos como la primera vez que vio a Maika concentrada en el suelo mientras la escribía en la Mansión que ahora estaba deshabitada por ambas.
La joven encendió la luz del dormitorio y se dispuso a cambiarse lentamente, se sentía en una preciosa tranquilidad dentro suyo.
Maika aquella misma tarde que escribió la canción no la dejó acercarse y si mal no recordaba, ella se sintió mal al pensar que le estaba escondiendo algo, después de todo, el nacer de una ilusión suele doler más en cuanto más nuevo es el amor… aunque no quita que duela cuando sea de más años.
"Y ¿Qué te parece?" Fueron aquellas palabras que dejaron su boca apenas terminó de cantarla con una dulce y juguetona pasión. Maika no le había soltado la mano en lo que bailaba alrededor de ella y, cuando hablaba hacia IA en las estrofas como: "Y mi soledad, se derritió entre tus dedos…" jamás dejaba de verla a los ojos.
Posiblemente tampoco confesara que Maika había escrito "En tu mirar" para un amor futuro cuando ellas recién se conocieron, ya que… fue en una fiesta, donde esas "dos copas demás" provocaron que ellas estén ahora compartiendo una vida.
Las mejillas se le colorearon y se movió algo incómoda al estar acordándose de todo eso.
Aparte, ¿Dónde estaba esa cabeza antigravedad?
Una sonrisa agració sus labios al pensar en que Maika se presentó con ella de esa forma. Tonta.
"¡Hablando de maneras de causar buenas impresiones, mis nervios no me dejan; lo más seguro es que pienses que soy una idiota ahora!" A Maika le temblaban las manos notablemente mientras sostenía esa copa de cristal entre los finos dedos de la mano izquierda.
Esa misma noche fue que ella cantó "Yo sólo quiero a Maika" al estar embriagada con los besos de la misma, esos que la otra cantante se encargó de robarle a lo largo de la noche al tener de chaperón al alcohol. Aunque ahora que analizaba, dos copas sin lugar a dudas no pueden embriagarte. Oh, Maika, tú y tus ideas locas sin un nudo fijo como comienzo.
Pero… qué bonito de su parte lanzarse directo a conquistarla.
Fue intrigante que nadie haya sospechado ni las haya visto en pleno apogeo. Sus mánagers se presentaron y pensaron que las chicas "pegaron muy buena onda" como dijo el de Maika con su acento español.
Al final de cuentas, IA no sabía si la chica dueña de sus pensamientos estaría presente en el apartamento por el momento, así que decidió ir a la cocina y servirse algo para tomar. Pobre de ella, que no vio a su novia esperarla detrás de la puerta con una enorme sonrisa y la picardía presente en esos ojos mezcla entre rojizo y magenta.
Aria terminó contra la mesada mientras Maika la abrazaba por detrás con fuerza y sin dejarla ir.
— ¡Hola! — Le dijo con diversión, hasta pudo ver esa sonrisa que tenían los labios rosados de ella. IA estaba acostumbrada a este tipo de cosas y no iba a alterarse por ello, sin más, sonrió suavemente y continuó con su labor de servirse jugo. Así que aquí andaba escondida... Maika la besó en la mejilla, observando concentrada a IA jugar con el contenido del vaso mientras se apoyaba con el antebrazo en la mesada, dejándolas a las dos en una pose más cómoda. La mayor apoyó el mentón sobre el hombro de ella.
— ¿Por qué te escondiste de mí? Esperaba que me recibieras como siempre. — Reprochó y Maika se vio sorprendida, desajustando un tanto la fuerza contra el cuerpo de la más pequeña. ¿Les dijo IA que esta chica le saca un mínimo de veinte centímetros de altura? Es culpa de esos tacos altísimos que usa, ni hablar que esos centímetros demás son sólo cinco, aunque ahora sólo está descalza.
— Pues eso se arregla muy fácil. — La mujer de habla hispana que habla perfecto como cuatro idiomas más, tomó el vaso y lo corrió hasta la otra esquina al empujarlo con maestría como si fuera una bartender profesional y luego la dio vuelta a ella sin esfuerzo alguno. Por fin IA volvía a ver esos ojos traviesos y llenos de picardía honesta. Esa confianza que tenía dominando en su personalidad quizás era lo que le gustaba, dentro de taaaantas cosas que tiene esa aventurera. — ¿Cómo te fue hoy? — Le sonrió al besarle la mano y apoyarla contra su mejilla para después acariciarse sola, algo que IA tenía ganas de reírse pero no lo haría porque haría que la tonta se detuviera.
— Bien, nada fuera de lo común por suerte. — Ella se mantenía al margen, cosa que Maika seguía analizando dentro de esa cabecita de ella sin que Aria se diera cuenta. — Y a-
Fue interrumpida por los labios de la joven, arqueó las cejas todavía más sorprendida cuando sintió los dedos esbeltos de Maika acariciarla y agarrarla de los muslos para sentarla en la mesada con total facilidad, todavía no se acostumbraba a que esta chica era el entusiasmo hecho persona. Seguía sorprendiéndola y eso no era malo, si no que algo muy bueno, sin embargo, antes de que ella se sumergiera por completo en el beso, su compañera se alejó por unos pocos centímetros y la dejó con las ganas.
— ¡Perfecto ahora que volviste! — Se rió y volvió a alcanzarle el vaso luego de tocarle la punta de los labios con los suyos en un fugaz beso. — Apuesto a que no comiste nada, ¿Qué preparo? — Se dio la vuelta y tomó de la silla un delantal con la imagen de Goku estampada a propósito allí.
Y encima era benditamente genial cocinando, reverendamente lo contrario a ella que era un desastre.
IA también habría de contarles que Maika era así de… aniñada o como le gustaba decir a veces a pesar de no creer en la astrología y demás cosas respecto al zodíaco, "Sagitariana". Este término implicaba que ella era, primero que nada, una chica con bruta honestidad y un nivel de positivismo incalculable. Su presencia era notable en todos lados pero más que nada, a IA le gustaba en silencio que todo ese protagonismo que Maika tenía, lo enfocara en ella. ¿Cómo decirlo? Le gustaba la atención que ambas se brindaban mutuamente.
Para su calma forma de ser, el ritmo de Maika era una experiencia nueva día a día.
— Estás muy callada… ¿En qué piensas? — No se dio cuenta, pero ahora la mujer de cabello color blanco estaba frente a ella con esa sonrisa de costado que le daba piel de gallina en los brazos y le hacía debilitar las rodillas. — ¿Quizás en mí?
Ah, y ese ego. Esa humildad de los grandes.
— Si pensabas en mí, no lo hagas más ¡Aquí estoy en carne y hueso! ¡Ven conmigo, mi Reina! — La levantó de nuevo pero esta vez como el soldado que carga a la damisela en problemas, fue una pena medio avergonzada que se la haya llevado trotando todo el camino hasta la habitación, haciendo que IA se aferrara más fuerte a ella y Maika musitara emocionada algo de los pechos de ella contra su cuerpo. En cuanto la tiró a la cama y ella rebotó algo asustada, Maika ya tenía el delantal fuera y la falda perdida en algún rincón de la habitación. — Ahora sí te daré una razón para que no hables, sin embargo, sí haré que me grites — Le movió las cejas de arriba abajo en un intento gracioso por seducirla, IA finalmente se tuvo que reír de la constante tenacidad de Maika porque ella se quitara la seriedad de encima. Algo que la había sorprendido también cuando la conoció, fue que con tan extravagante imagen, era algo medio-bastante-súper sencilla como persona.
Ganó el juego, Maika ganó el juego.
IA se estaba riendo delicadamente cómo su personalidad le permitía, contagiando a Maika en el proceso.
— Ya, de acuerdo. No es necesario hacer esto a tan tempranas horas. — IA se sentó en la cama, contemplando el cuerpo desnudo de Maika. Decidió confesar. — Estaba pensando en ti, y en cómo nos conocimos. — La otra joven se sonrojó mucho y corrió la vista a las cortinas cerradas de la habitación.
— A veces me da algo de vergüenza al recordar lo desubicada que fui al robarte no sé cuántos besos, ¿Quince, veinte? — Esta vez sí encontraron miradas, una intrigada y confidente mientras que la otra dulce y divertida. — También me pongo a pensar en eso, y qué horror hubiese sido para mí si te enojabas y pateabas mi firme y pálido trasero — Se lo cacheteó a propósito al darse vuelta y exponerse, sacando otra risa de IA; tal vez ella era la única que conocía esas risas melodiosas y en voz alta que se le escapaban. — Y "rebotara".
— Pero no rebotaste. — Continuó IA, ahora ella quitándose la remera, la tomó entre sus manos por el borde y la levantó sobre sus brazos, irguiéndose por inercia y exponiendo su cuerpo en tan sólo un sostén de encaje blanco, luego la arrojó al suelo. — ¿No?
Maika se iluminó espontáneamente mucho más feliz que antes, gateando en la cama hasta ponerse encima de ella y besarla con extremo cariño, mientras IA le pasaba los brazos por el cuello y entrelazaba las manos en su nuca de un modo delicado.
— No, y creo que me gané una de las chicas más impresionantes en todo el mundo. No podría lograr algo mejor que tú… — IA la miró algo intrigada y Maika respondió con una segura sonrisa — Porque tú eres la mejor, la número uno en todo... — Le guiñó el ojo y unió sus labios con los de ella.
Y menos mal, porque IA no buscaba ser la número uno de todo el mundo.
Maika, desde su punto de vista, adoraba a IA en muchos sentidos y sí, la ama, si es que era necesario especificarlo. Cuando conoció a la chica a la que ahora tenía el placer de estar besando, venía algo decaída y mal de una relación en la que no le fue bien. A veces dolía ponerse a recordarlo ya que la herida era no exactamente reciente pero dolorosa al fin. Sin embargo, Aria vino a ella por arte del destino o lo que sea que fuera… a sanarla sin darse cuenta. Fue increíble y no olvidaría el flechazo majestuoso que sintió cuando IA apareció frente a ella y al lado de su representante. Algo como si fuera misión secreta, Maika dejó de prestar atención a lo que los mánager decían y se concentró en admirar en silencio a la mujer de cuerpo petite que escuchaba entretenida la charla, cruzando miradas con ella de vez en cuando.
Una de las primeras cosas que hizo fue cantarle a modo de broma "Call Me Maybe", le entregó el número de celular fuera de chiste y esperaba con fervor a que la pequeña mujer entendiera la tremenda directa que le había dado. No siendo suficiente, más tarde se hizo quedar en ridículo al llamarse a sí misma Cabeza Antigravedad por los bucles de su cabellera. En fin, era como que se había propuesto hacerle entender a esa cabeza dura que le gustaba, y viendo que no lo lograría entre indirectas con mucha puntería porque la chica que eligió era seria y objetiva, le robó el primer beso de la noche.
Qué linda sensación aquella del primer beso que se dieron, fue espontáneo y dulce, el rostro sonrojado y confundido de IA tampoco lo olvidaría.
"¿Por qué me besaste?"
"¡El amor no necesita razones!"
"¿Amor?" IA la desafió con una bonita mirada sarcástica a que lo repitiera, hasta se le cruzó de brazos. Escepticismo en su más bonita forma, pensó Maika.
"Bueno, me gustas, IA, mucho." Y ahí le robaba el segundo beso, uno más suave y cariñoso, con la amorosa probada que le dio de sus labios, Maika esperaba convencer a su acompañante de que lo decía en serio. "¿Crees que pueda llegar a hacer que tú también gustes de mí?"
"¿Cómo puedes decir eso? ¿Qué no estás algo dolida de tu última relación?"
No sabía exactamente cuántas veces le comentó a IA en lo que iban de relación que el amor pasado ya había quedado como un recuerdo y nada más, que a pesar de que en momentos un tonto dolor regresaba, lo mejor que pudo haberle pasado a ella, fue la señorita Aria. Muy agradecida de ello estaba. IA llegó de la nada, esa misma noche le tendió la mano para que se levantara y Maika lo sabía. IA fue quien la salvó… y ella quería agradecérselo.
Aunque no siempre sabía cómo hacerlo, la relación iba tranquila, y cuando podía, simplemente llevaría a un éxtasis de felicidad a IA haciéndole el amor…
¡Porque la ama!
— ¡IA! — La llamó entre besos, elevándose apenas y admirando la expectante mirada de ella.
— ¿Qué sucede? — Inquirió ella algo curiosa y seria como solía ser su adorable expresión.
— Te amo… — La pequeña mujer sonrió en su apogeo y al acunar las mejillas de Maika la obligó a bajar a besarla de nuevo. Maika tomó eso como un "Yo también", sonrió ampliamente contra los besos de su novia, concentrándose en hacerla sentir excepcional y única de una buena vez.
Más tarde, Luka estaba navegando en Internet algo irritada y apurada mientras Rin y Len estaban tirados en el sillón al revés con las cabezas colgando y Meiko estaba al lado de ella, una mano apoyada cerca del teclado, se veía por lejos, muy divertida.
— Así que… — Comentó Rin como quien no quisiera la cosa — ¿Nos vamos de Canadá?
— Así es, el idiota de Kaito me dijo que compró pasajes para Hawái por obligación de Miku. — Gruñó Luka mientras confirmaba la transacción online para obtener cuatro pasajes para el dicho lugar. — Y, ¿Saben qué? — Refunfuñó en voz baja unos segundos antes de continuar. — No se va a arrepentir.
— Ah, veo que dañaron tu orgullo, Luka. — Meiko parecía regocijarse en ver a Luka enojada. Y claro, Luka estaba entusiasmada buscando un espacio perfecto para encontrarse con que le quedaban horas para hacerlo en otro país.
— Exacto.
Rin y Len se miraron sonriendo como locos.
— ¡NOS VAMOS A HAWAI! — Gritaron eufóricos y se sentaron en sincronía,
— ¡Y NOS VAMOS A CONQUISTAR HAWAI ANTES QUE ELLA! — Exclamó Luka y se levantó veloz, volteando la silla al suelo con la fuerza de las piernas, alzó el puño en el aire. — ¡Y ALLÍ CON TODO MI ESFUERZO, SE CONVERTIRÁ OFICIALMENTE EN MI NOVIA!
— Está exagerando. — Murmuró Len en un susurro para Rin, Meiko los observó de reojo. Él se hizo para atrás como cachorro al que van a retar.
— Vamos, a empacar que a la noche nos largamos. — Los llamó Meiko con la mano a los tres.
— ¡Nos vamos a Hawái, Rin, Len! — Los contempló Luka muy entusiasmada con una chispa en sus ojos.
— ¡HAWAI! — Exclamaron los tres corriendo enseguida detrás de la castaña que recogía la bufanda de Kaito del respaldo de uno de los sillones.
— Bien jugado, Miku. Bien jugado, pequeña. — Murmuró Meiko al cerrar la puerta de la habitación de ella y Luka.
— Y todavía no me dijiste por qué compraste tú también un par de esposas en esa tienda, Lily. — Gumi venía algo enojada, cruzada de brazos en el vuelo junto a su novia, quien miraba entretenida una revista intentando ignorarla por razones obvias. Pasaba la rubia las hojas de lo que no le interesaba como si fuere nada, una sonrisa tirando de la punta de sus labios — Lily. — Le arrebató la revista de las manos y la puso entre sus piernas, cosa que la rubia realmente no se iba a detener si tenía que sacarla.
— El avión no es un lugar para discutir de esas cosas, amor. — Terminó por liberar la sonrisa ella mientras del otro lado Kaito intentaba no oír nada de lo que decían a pesar de que fallaba porque se reía bastante seguido de las palabras intercambiadas por la pareja. Pero Lily de repente se cruzó de brazos y frunció los labios, se giró a ver a Gumi con una expresión algo sarcástica — ¡Como si no supieras en qué las vamos a usar me dices! — Y ni que te diga que también compró un "gag", eso no te lo va a decir por ahora, pequeña Gumi. La más joven por fin sonrió contenta.
— ¡Tienes razón, sólo quería que me lo confirmaras…! — Gumi se lanzó a abrazar a Lily por el cuello, mirando a Kaito sonreírles desde su asiento. Susurró bien despacio y casi sin mover los labios, rozándolos contra la oreja de la rubia — ¡No puedo esperar a que las usemos!
— No será un secreto si lo hablas aquí, Gumi. — Le sonrió Lily devolviéndole el abrazo, una sonrisa misteriosa en los labios de ambas.
Y Gakupo dormía tranquilito en su rincón, como guardaespaldas de Miku-chan.
IA estaba respirando agitada, el pecho le subía y bajaba acelerado, tenía todo el cuerpo sonrojado y con un calor demás que era difícil de ignorar, no sabía en qué momento las dos se habían levantado, ni en cuál de todos ella terminó subida en los hombros de Maika donde el único soporte fuera ella y contra la pared. La lengua que jugaba dentro de ella le dificultaba pensar y enfocarse, no ayudaba para nada que Maika tuviera una bonita lengua y que además fuera naturalmente larga. Suprimió un gemido y la mano que tenía enredándose en el cabello de Maika, la llevó rápido a la boca y se mordió el dedo índice mientras que sus ojos cristalinos querían hacer que ese celular que ella estaba viendo que sonaba, levitara y fuera arrojado por la ventana.
— M-mh~ Maika! — Exclamó alto; más fuerte y rápido comenzaba la joven nombrada a pasar su lengua por los alrededores demostrándole que se estaba divirtiendo, y qué tortura tan hermosa fue cuando chasqueó la lengua en una parte de lo más sensible dentro de ella — ¡Maika! — La llamó lo mejor que pudo luego de que su cuerpo se contrajera involuntariamente en cuanto la aludida se puso seria y la molestaba con su aliento, el que hacía mucho más sensible su carne; claro que pudo confundirse con un bonito gimoteo de su parte. Se mordió con fuerza los labios y entrecerró los ojos en cuanto sentía su cuerpo llegar cerca del clímax, sus caderas se movían solas contra voluntad y a puro instinto, siguiéndole el juego a Maika. Allí visualizó antes de cerrar los ojos, tirar la cabeza hacia atrás, rasguñar la nuca de la chica debajo de ella, que su cuerpo se curvara y sacara pecho mientras que sentía un enorme alivio colmado de placer sacudirla entera, que el celular dejaba de sonar por fin. Por último sintió como se fue haciendo liviana mientras las sensaciones llegaran solas, que seguían jugando con ella allí donde se localizaba esa adorada boca de Maika. Húmedos se encontraban sus labios cuando Maika la bajó finalmente y la abrazó contra la pared para volver a besarla. — Maika-, espera… — Apoyó las manos en los hombros de ella y se sostuvo con esfuerzo, notando que las piernas le temblaban a más no poder.
— Siéntate, — Maika agarró el jodido móvil y lo arrojó a la cama, cerca de donde recostó con cuidado a IA; ella se puso a su lado, lista para tomarse un pequeño recreo. La mujer se relamió los labios con apetito, los ojos encendidos en deseo por la más joven.
— Gracias… — Suspiró ella con una sonrisa, observando de quién era la llamada.
— ¿Gracias? No sabía que te estaba haciendo un favor. — Le guiñó el ojo ella e IA le tiró la almohada en la cara al morderse los labios otra vez. — ¿Y quién osa interrumpirnos? — Se puso boca abajo y con una de las manos comenzó a dibujar cariñosamente círculos en su vientre.
— Luka… — Se sentó, ahora más preocupada que antes y sin importarle que estaba respirando bastante apurada, le devolvió la llamada. — Hola, Luka, ¿Qué sucede? ¿Ahora? — La ceja de la chica que estaba admirando Maika tembló sorprendida, algo que le llamó la atención y acercó la oreja al móvil con una pizca de curiosidad sana, por suerte fue bienvenida ante su novia, pues, esto no es algo que ella solía hacer. — Está bien, veré qué hago. Sí, no te preocupes.
— ¿Hawái? — Indagó Maika apenas IA terminó de cortar. — ¿Nos vamos a Hawái?! — Se colocó sobre las manos y rodillas de golpe y la besó fuerte en los labios — ¡No puedo creer que a mí también me invitó! ¡Jaja! — Maika se levantó rápido y comenzó a recoger las ropas de las dos, arrojándolas a la cama. — ¡Vamos, IA, tenemos que bañarnos y volar a Hawái a ayudar en una propuesta!
IA fue levantada al estilo nupcial por ella sin oportunidad, no podía creer que estaba mucho más entusiasmada de lo que ella misma dejaba ver. Ambas terminaron en la ducha, tardándose más de lo que tenían planeado debido a las aventuras del amor.
Luka venía esperando impaciente a que el avión terminara de detenerse. Miraba el paisaje cálido y tropical de Hawái, lo único que analizaba era el área perfecta para crear un ambiente perfecto y declarársele de una única, perfecta e inolvidable manera a Miku.
¿Se entendió? Tiene que ser algo digno de Miku, ¡Per-fec-to!
Rin y Len hacían lo mismo, mientras que Meiko miraba el folleto turístico. A los tres les asignaron esa misión.
A) Perseguir a Miku hasta Hawái.
B) Encontrar un lugar perfecto.
C) Organizar todo, encontrarse con IA y Maika y dos personajes misteriosos el cual Luka misma se encargó de contactar y con mucho más cuidado que a sus amigas.
D) Obtener la ayuda de Kaito, Gakupo, Gumi y Lily.
E) Sorprender a Miku.
Básicamente la más joven dejó sin tiempo a Luka ya que ella estaría llegando hoy a la noche a Hawái, sin tomar en cuenta que le salió mal, ya que Kaito pudo lograr retrasar para entregar ventaja a Luka y que todo saliera como habían previsto al principio pero en Canadá. Estaba demás decir que con la determinación que tenía Luka encima, lo lograrían hasta con tiempo de sobra.
Unas horas más tarde, exactamente cuatro, Meiko se había encargado de ordenar el equipaje junto a los gemelos mientras que Luka se había estudiado absolutamente cada parte del área que rodeaba el hotel en el que se iban a quedar con el grupo de Kaito. Miku esperaba que Luka llegara muchísimo más tarde que ellos pero la mujer fue más astuta gracias al favor que le hizo el hombre que adora los helados, así que obviamente no le iba a salir el pequeño plan malévolo de ella.
Maika e IA estarían llegando dentro de una hora como mucho, mientras que los otros dos invitados mucho más temprano, es más, ahora mismo. Luka los estaba esperando en el aeropuerto.
Y ni hablar del atuendo que tenía, uno bastante hawaiano gracias a esos típicos grupos de nativos del lugar que eran tan espléndidos a la hora de festejar, tampoco comentar algo sobre que Luka pudo llegar a un acuerdo con ellos y hacerlos participar en su pequeño plan de grandes ambiciones.
El personaje misterioso femenino le sonrió con una gran calidez que envolvió de momento los nervios de la joven mujer, Luka los abrazó a ambos con respeto y enseguida los guio hasta donde estarían residiendo por el resto del fin de semana o lo que ellos decidieran quedarse. Luego y allí, Luka se disculpó ya que tenía que seguir adornando el escenario que era toda esa ciudad con ayuda de sus amigos y parte de los hawaianos que estaban felices por participar.
Y así fue… como una hora luego, hasta Maika e IA estaban ayudando, y vaya que la energía de la primera había sorprendido a Luka, quien tuvo un gran descanso en sus hombros luego de que la novia de Aria tomara un buen par de riendas y le diera tiempo de ir a ducharse.
Era el momento.
Cuando Miku y los demás bajaron del avión y salieron del aeropuerto, todo iba normal. El paisaje tan manejado por la naturaleza y a colaboraciones pequeñas de la humanidad todavía respetándola, era algo que despertaba ganas de vivir en tu interior.
Aunque todo cambió cuando pisaron la pequeña ciudad de cabañas, hamacas hawaianas, palmeras y lleno de antorchas para iluminar de una cálida manera la noche. Había una especie de grupo de danza Ma'ori que estaba allí y le dio una grandiosa bienvenida, varias chicas tomaron la mano de Miku, llevándola de paseo por la playa, por el centro que tenía una bonita fuente con forma de ángel que tenía un brillo rojizo gracias al fuego de las antorchas en las aceras. A Miku se le ocurrió mirar al cielo y el lienzo completo de estrellas fue algo que la cautivó de inmediato, lo único fue que ella jamás se dio cuenta que sus amigos se perdieron entre los nativos para ocuparse de hacer lo suyo, es decir, la única que estaba recibiendo una bienvenida bastante completa y duradera era ella.
No era que estaba en los planes que ella se diera cuenta o algo.
Detrás de una de las fuentes y esperando para salir, se encontraba Luka. Las manos le temblaban a más no poder y las piernas también, pero claro que… eso era por otra cosa.
'¡Me estoy por hacer encima!' Respiraba algo apresurada mientras que comenzó a ensayar el baile de los apurados por entrar al baño, ya podía oír la caravana cerca, no sabía si pedirle todo primero o simplemente desaparecer y responder el llamado de la Naturaleza que estuvo esquivando desde que llegaron y volver como si fuera parte del plan. Miró a Maika que estaba cerca de ella, sentada en el escenario junto a IA, ellas dos iban a cantar mientras que el grupo que acompañaba a Miku las rodearía más tarde a la Diva y a ella con flores y demás cosas que tuvieren preparados de lo cual se encargó Rin.
Entre más pensamientos en los que Luka se perdía, los chicos del Ma'ori por fin estaban sólo a la vuelta de la esquina, Meiko le había alzado el pulgar para comunicárselo.
'Ohdiosohdiosohdeus!'
Y ella ahí con el sistema haciéndola gritar internamente, tanto que pensó y deliberó, para nada porque todavía no había elegido una opción.
Luka tomó aire con fuerza y salió corriendo viéndose más asustada porque no llegaría al bendito sanitario en ese preciso instante, que además quedaba a dos cuadras… y encima pediría usar el del personal, ni a palos subiría tres pisos sólo para entrar al baño.
Rin y Len de repente salieron a la vista de la castaña, IA y Maika. Los cinco compartieron miradas sin entender bien qué había pasado ante la carrera olímpica de Luka hacia cualquier lado menos el que debía. Meiko iba a salir detrás de ella cuando vieron que Kaito, vestido fiel como hawaiano con esa camisa celeste chillón, fue el que los detuvo al levantar la mano en alto y ya estar corriendo detrás de ella.
¡Si esa mujer se llegaba a arrepentir de todo, no se la dejarían vivir ni salir tan fácil, lo único que faltaba!
Meiko sintió que la sangre le hervía ante el abandono en la instancia, no sabía si debía quedarse a recibir a Miku y rogar por una ayuda en el intento o qué… en lo que los puños le temblaban casi de un modo casi imperceptible, Lily se acercó hasta ella de detrás de los arbustos, lista para preparar un plan B totalmente improvisado.
— ¿Qué le sucedió a tu hija?! — Susurraba Lily al presionarse contra la pared para que Miku no las viera ahora que el grupo de bienvenida no se daba cuenta de nada, en su rostro se veía lo insegura que se veía, no quería juzgar antes de tiempo, y sería así de no ser que Luka fue demasiado repentina ante la escena.
— ¡¿Mía?! ¡Tuya también! — Devolvió de inmediato la castaña comenzando a demostrar más los nervios, también escondiéndose de la ahora… algo extrañada multitud pero haciendo barullo igual. Era obvio que no entendían dónde se había metido Luka. "Luka, Luka, ¿Dónde estás que no te veo?" — ¡Y encima dejamos que Kaito fuera por ella, a saber qué pasará entre esos dos! — Se acordó más rápido que nada, Lily arqueó una de las cejas.
— ¿Sugieres que también vayamos? — Aunque Lily prefería creer que esos dos no pelearían trayendo a la vista viejos rencores, eran mejor que eso, ¿No?
— ¿Y si se fue y él no la alcanza?
— ¡Pues y qué estamos esperando mujer?!
— ¡Entonces vamos! — Meiko agarró a Lily del brazo y la arrastró a la velocidad que ella llevaba, la rubia juraba que sus amigos de Vocaloid Crypton tenía serios problemas de locura y poca paciencia, ¿A qué o quién se debía eso?
Las dos pasaron, al igual que Kaito y Luka, por al lado del escenario en el que Maika e IA estaban deliberando qué hacer al entender lo que la mayoría excepto Luka y Miku. La idea principal sí o sí se trataba de hacer tiempo hasta que trajeran atadas de manos y piernas a la belleza única que era Luka. IA se levantó y observó los alrededores, a los hermanos Kagamine y a Gumi, quien se veía bastante tranquila a pesar de las circunstancias. No estaba pensando bien qué hacer al respecto para crear una distracción, el empezar a cantar algo aleatorio llamaría la atención de inmediato y ella tendría que crear una excusa si Miku decidía inquirir qué hacía ella allí… y si veía al par de rubios no haría más que agregarle más mentiras por idear.
— Maika, no podemos cantar "En tu mirar" por ahora… — Se agachó de cuclillas y junto ambas manos en pose de plegaria en su boca, pero más por sentir un leve hormigueo de frustración en el estómago. — ¿Qué sugieres que hagamos? — La observó con esa paz que la identificaba, a la divertida y entretenida diablilla de Maika.
— ¡Pues cantaremos "Una lágrima sobre el tel´-
— ¡Terminas esa oración y te-!
— ¡Ya! — Se disculpó riéndose nerviosa, se acarició la nuca y con una expresión rendida en la aventura, dijo despacito y dulcemente — Ehm… a ver, espera. — Se inclinó sobre la orilla del escenario e intentó llamar la atención de Rin, quien tenía un bate de béisbol en la mano quién sabe para qué, además de que no quería saber de dónde lo había sacado; Maika esperaba que no fuera para matar a Luka… — Tengo una mejor idea. — Empezó a mover el brazo algo ansiosa mientras esperaba por un milagro de que ese par la viera, luego de unos segundos, quien la vio fue Len, y él se acercó a ellas.
—Rin no matará a Luka; el bate es para dormir a Miku. — Confesó a disculparse apenas puso pie en la burbuja de la pareja, quienes sólo compartieron una fugaz mirada cargada de "Estos tipos están locos" entre ellas.
— Tranquilo, no era necesario confesar ¡Tengo una idea! — Se rió la mujer y le pidió que se acercara, Maika se aproximó al oído del joven. — Ve y llévale a Miku los otros dos invitados que trajo Luka para que consigamos tiempo.
— ¡Ah! ¡Bien pensado! — Se mostró muy encantador él con esa sonrisa que derrite tanto mujeres como hombres. La chica de habla española se veía ciertamente dulce con esa sonrisa, pensaba Len— ¿Pero y si Luka no viene?
— Nosotras iremos también a buscarla de ser necesario. — Le guiñó el ojo en lo que entrelazó la mano con la de IA. En cuanto Len asintió y se fue a buscar a su hermana, Maika desvió la atención que prestaba de ellos hacia el hotel, bastante seria y en modo Sherlock. Al lado, IA se puso cómoda a ver cómo se desenvolvían las cosas sin un exacto plan de actuar.
Rin y Len corrieron como reno que se olvida de entrar en el trineo de Santa Claus para buscar a ese tan famoso par, al encontrarlos sentados en un banco observando al mar pero también el lío de la extraordinaria bienvenida a Miku, los escoltaron hasta un punto cercano a la Danza Ma'ori, y por si acaso, no los informaron para que no mataran a Luka también pero sí que hubo un cambio de planes y tenían que ir ellos primero. Después de eso, ambos dejaron que todo fluyera.
Por lo tanto, mientras a todos sus amigos los carcomía la ansiedad, Miku estaba en el apogeo de tanta felicidad cuando notó que sus amigos no estaban junto a ella, ¡Recién!
— ¿Kaito? — Lo llamó al darse la vuelta y sólo ver que otro leis, que es aquél conocido collar de flores y demás cosillas fue puesto en su cuello — ¿Gumi?! — Se alteró un poquito más ahora que no veía a sus amigos y sólo sonrisas demasiado brillantes pero de gente que no conocía, se dio vuelta varias veces para encontrar a un rostro conocido, sin éxito alguno. Cuando iba a pedir que la dejaran pasar, para milagro de ella de un momento a otro la ronda de personas alrededor de ella se abrió y entraron dos personas que no pensó que vería allí en ningún momento. Ahora sí que estaba perpleja. — ¿Mamá?! ¿¡Papá?!
Luka se lavó las manos y suspiró con todo, a pesar de tener experiencia en la materia de aguantarse, los nervios actuales le habían jugado como el Uno en contra. Se encontraba por primera vez agitada y acalorada ante una carrera. Nada más que ni un exacto segundo se dio que salió corriendo de nuevo, sólo para chocarse con Kaito fuera del sanitario.
— ¡LUKA! — Ohshit ¿Por qué sonaba tan enojado?!
— ¡Kaito, llegaré tarde, muévete! — Ella lo levantó de la mano y se miraron extrañados, o más bien él estaba bien perdido de lo que estaba sucediendo — ¿Kaito?
¿Qué sucedía con esa cara de pocos amigos?
— ¡LUKA! — Ahmierda Meiko y Lily al unísono, Luka de repente entendió qué sucedía al escuchar y ver el aura aplastante que traían sus amigas. — ¡¿Me puedes decir a qué vienes por aquí justo que Miku aparece?! — Meiko la agarró del cuello de la camisa para hacerle una llave callejera y Luka casi que tartamudea al sentir que la parca estaba detrás de ella y dándole poder a Meiko, por suerte no fue así y le salió mejor al confiar en sí misma.
— ¡Whoawhoa, tranquila, si seguimos perdiendo el tiempo aquí no llegaremos por Miku! — Exclamó Luka al zafarse y largar otra vez a la carrera para alivio o enojo de los otros tres… ni que iba a quedarse a que la destrozaran. — ¡No planeo huir de Miku, no después de tanto tiempo en el que yo la perseguí a ella! — Les gritó con una gran sonrisa al verlos por encima del hombro izquierdo; los otros tres se miraron y la siguieron, exasperados.
— ¿¡Y entonces qué fue eso de salir corriendo?! — Le reprochó Lily, el grupo ahora al lado de la futura "novia", quien se veía seria y con la vista clavada en el tumulto de personas que se suponía, debían estar alrededor de Miku.
— ¡Tenía que hacer mis necesidades naturales! — Se ruborizó irremediablemente — ¡No es mi culpa si no de la vejiga!
— ¡Es tu culpa por no haber ido antes! — La retaba Meiko igual y con ganas de tirarle un cabezazo juguetón de rabietas entre amigos.
— ¡Ustedes que se les ocurre pensar que iba a huir!
— ¡También tu culpa! — Y esta vez, fue el turno de Kaito de cargarla.
— ¡Todo culpa de Luka, no?! — Exclamó ella, ya estaban cerca y le hicieron señas a la pareja que estaba en el escenario, mientras tomaron posiciones de nuevo, Luka podía ver a los padres de Miku ingresar entre aquella ronda.
Suspiró en lo que el corazón pareció arder en latidos nerviosos, el calor se expandía por todo el pecho, estómago y nuca.
— ¡Hija mía! — La madre rodeó con los brazos a su, quiera o no, pequeña mujer en un fuerte y cálido abrazo, el cual fue devuelto con más que felicidad, pronto el padre se les unió enseguida para abrazarlas a ambas al mismo tiempo. — ¡Qué bueno verte luego de tanto tiempo!
— Madre, padre, ¿Qué hacen aquí? — Preguntó Miku entusiasmada, creyendo ahora que sus amigos le habían preparado esta sorpresa. Por fin empezaba a calmarse luego de ponerse frenética por un instante que ahora bien le podría dar vergüenza… sólo que no lo admitiría.
— Estamos aquí a petición de una de tus amigas, — Continuó la madre mientras el hombre asentía con un aura cómplice que Miku recordaba y reconocía de cuando él tramaba algo. — Ella nos hizo venir aquí y hasta nos pagó tanto los pasajes como la estadía, todo una hermosura de mujer ella.
— Antes de que nos retes, no logramos hacerla cambiar de opinión. — Se avergonzó el padre, convenciendo a la hija que ya estaba por reclamarles un poco de cortesía.
— ¿Gumi, Lily? — Indagó la joven algo confundida respecto a las acciones de esas dos, total, fueron las únicas amigas mujeres que la acompañaron allí. Luka, Meiko y Rin no llegarían sino mañana o pasado, dependiera de cuándo les diga Kaito que ellos estaban ahí. La interrumpió de los pensamientos el volumen de una música que comenzó a sonar de la nada, la canción además, la conocía muy bien… ¡Era "En tu mirar"! Miku levantó la cabeza para ver qué era lo que sucedía, cuando la voz de Maika empezó a hacerse oír. Los padres le sonrieron todavía más— ¿Maika…? — ¿Maika justo daba un concierto ahí cerca de ella? ¿O es que Maika fue quien invitó a los padres? Intentó salir de aquella multitud y trató, además, de llamar a sus progenitores, los cuales se quedaron a un costado de todas esas personas que los rodeaban. Cuando Miku decidió encontrar a Maika, la voz de IA comenzó a resonar; ahora sí que Miku se encontró perdida y más confundida que nunca aunque todavía para más en cuanto las palabras "Mi alma gemela sólo la veo en tu mirar…" dejaron la boca de IA y Maika juntas… y Luka apareció entre la muchedumbre, mirándola directo a los ojos.
Y todo cobró sentido. Miró a sus padres, a la caravana de hawaianos alrededor de ella que ahora estaban llenando de collares de flores tropicales muy coloridos a Luka, que se acercó hasta quedar frente a ella, sonriendo algo apenada pero segura de sí misma igual.
Miku estaba más que atónita.
— ¡Miku! — Le dijo en medio de tanto lío, sonriendo muy feliz. Tomó sus manos entre las suyas y las acercó lo que quedaba para que las dos se oyeran bien. No notaron que Maika e IA bajaron y se acercaban a ellas despacio, la canción llegando poco a poco al final en lo que Miku y Luka se quedaron viéndose más de lo que pensaron. — Me tomé la libertad de hacer todo esto por ti… — Luka señaló con un ladeo de la cabeza a que contemplara lo que tenían alrededor, y luego volvió la vista a ella— sabía que me la complicarías, siempre fuiste así. — Luka captó de golpe toda la atención de la Diva, al igual que del resto de personas que estaban con ellas. — Pero jamás me detuve, te estoy demostrando que soy capaz, por ti, de hacer esto y mucho más. — Miku de repente se volvió a acordar que ella era la que tenía que llegar primero, y no Luka… oh dios. Estaba por pedirle la mano, ¿No?! ¡Sus padres estaban ahí por eso! Ninguna notó que cayó el silencio excepto por la música de fondo. O, ¿Se estaba haciendo ilusiones por nada? ¿Tal vez era todo un sueño? Eso explicaría lo raro de la situación desde el inicio. — ¿Sabes por qué? Es a ti a quien amo, desde el inicio… el comienzo de "Para siempre" fue desde que nos conocimos. — Luka besó las manos que tenía entre las de ella y sonrió dulcemente, haciendo que Miku se sonrojara al esperar con un ardor en todo su cuerpo que ella no esperaba tener, lo que sucedía era real… — El primer paso para pasar mi vida contigo con todas las reglas, las nuestras, por supuesto… es que seas mi novia; y hagamos a esa frase, un "Felices para siempre".— Miku sonrió con todo, toda la alegría se había juntado en su ser, acaparando la atención del mundo, había empezado a asentir incluso antes de que Luka formulara la pregunta, sin embargo la mujer mientras sonreía ya feliz, continuó — ¿Me concederías el honor de que seamos novias?
"Sé mi novia, o puedo ser tu novia" quedó de lado en la mente de Miku, entendió y se maravilló más en el "Seamos".
Algo de a dos, algo entre ellas y nadie más…
Miku sintió sus ojos humedecerse al ver a Luka de nuevo, caía en cuenta luego de una semana en la que estuvo enojada con ella que esta idiota había hecho todo a propósito… esperen, ya sabía eso, pero no que era por esto.
— Las dos fuimos inseguras por mucho tiempo, — Continuó Luka una vez Miku seguía delirando en la burbuja de apresuradas ideas que tenía. — Por momentos dudamos de nuestro amor por la otra… — Miku se obligó con gran esfuerzo a dejar de fantasear y contemplar en silencio a Luka y lo que decía, ya que era verdad... — Pero lo hacemos porque nos dejamos llevar por la locura de ese preciso instante… cuando te vuelvo a mirar, cuando recuerdo cuánto he sufrido por esto, lo que tú has vivido… — Luka se acercó a sus labios y los besó tan suavemente y amorosa, que Miku sintió todo su ser derretirse y no pudo hacer más que corresponder con la misma intensidad y seriedad, comprendiendo hasta el significado de sus manos todavía unidas y envueltas por las de Luka. — Sé perfectamente que nuestro amor es… — Se alejó de los labios de ella con gran serenidad, Miku reflejaba en todo su cuerpo el regocijo que sentía. — Lo más verdadero y seguro que tengo. Tenía miedo érase alguna vez… de que no durara. — Luka sonrió algo tonto ante ese pensamiento. — Pero sé que es para toda la vida. Nuestro amor lo es. — Hizo una pausa leve y siguió. — Así que… ¿Aceptas?
— ¡Desde el principio que sí, Luka! — Exclamó, se lanzó a ella y ya la estaba besando de nuevo, la abrazó fuerte al rodearle el cuello con los brazos, Luka sólo atinó a sonreír en el beso y delicadamente colocó las manos en las caderas de Miku. Ambas ganaron chiflidos y aplausos de parte de todos en lo que las admiraban apenas comenzaron a besarse. Las manos de Luka pronto empezaron a ejercer presión en el cuerpo de Miku y la presionaban contra ella, que inclinada por la diferencia de altura y por los brazos de Miku en su cuello, parecía que había mucho menos espacio entre las dos chicas. Cuando menos se dieron cuenta de que se alejaron un poco de la otra para mirarse, la nieve artificial empezó a caerle a ambas.
— ¡Felicidades par de lentas las dos! — Rin y todos sus amigos estaban ahí llenándolas de nieve, se la arrojaban tanto directo como que hacían que cayera lento y como una verdadera llovizna desde el aire. Era poco decir que en cuestión de segundos, Miku y Luka ya estaban que parecían esculturas pompositas de Navidad, no había un espacio que no estuviera cubierto por blanco en ellas, excepto, por suerte, la vista de cada una.
— ¡Ahí no se termina! — Lily y Gumi respectivamente, las dos también llenas de nieve artificial, aparecieron con puñados de papelitos metálicos de varios colores en las manos, arrojándoselo a la nueva pareja. Rápidamente sus otros amigos, con la nueva integrante al círculo amistoso, Maika, empezaron a dejarlas algo… brillantes.
Por lo menos no fueron plumas, como Rin, Lily y Maika propusieron en un principio y Meiko amenazó a las tres con hacerle lo mismo que a Kaito cuando creaba problemas innecesarios con su helado en el refrigerador.
— ¡Luka! — Se rio Miku mientras se defendía al acurrucarse con Luka, — ¡Esto estaba en tus planes?!
— ¡No, pero no me molesta! — La abrazó, le limpió la boca y antes de besarla le dijo — ¡Te amo, Miku! — Conectó sus bocas en un beso tierno y de particular sabor; mientras que un coro de "Awww" sonó de parte del grupo, pero no los detuvo de seguir adornándolas, ya tendrían tiempo de dejarlas solas y que se pusieran cursis.
— Gracias chicas, — Rin se les colgó a las dos de los hombros, dejándolas a todas en una pose incómoda — ahora que comience la fiesta porque tengo hambre. — Se bajó y Miku la miró algo extrañada ante ese factor — ¿Qué? ¡Desde esta tarde que no comemos! Tu novia tampoco comió, ¡Y no soy Luka que va a comer a su novia
— ¡Rin! — Le tapó la boca la mujer y le susurró al oído — ¡Los padres están al lado nuestro! — Siseó amenazante y la rubia se le rió en la cara.
— Ah o sea que si ellos no estaban no tenías problema ¿Eh? — Le comentó en un susurro también, la expresión de pervertida no se le quitó y esta vez siguió en voz alta — ¿En serio? ¡Acabas de besarla como tres veces y me dices eso a mí?! ¡Suéltame Kaito! ¡Hey!
— Ya me la llevo… — El nombrado se les acercó y cargó a Rin en uno de los hombros y sacándola de al lado de Luka de golpe, alejándose ambos junto al resto del grupo directo a las habitaciones en las que se hospedarían en el hotel. Luka se quedó un poquito sorprendida al ver cómo le arrancaron a la pequeña crea-problemas de al lado. Mientras, Meiko e IA andaban ocupándose de agradecer al grupo de personas que les hicieron el aguante todo el día y los padres las acompañaban a las dos.
Es decir, así como tanto duró todo su esfuerzo, las dejaron solas por razones quizás obvias.
Luka y Miku se observaron, de repente en un calmo silencio en el espacio personal que compartían. Miku le dio un golpecito juguetón a Luka en el brazo, actuando algo tímida.
— Pensé por un momento que esto era una fiesta. — Luka la observó de reojo y frunció los labios hacia abajo en gesto desinteresado.
— Sigue en el hotel; — Le sonrió esta vez. — sólo que los residentes del lugar ya estuvieron conmigo casi todo el día, es justo que se tomen un descanso… — Luka quitó un pedacito de papel brillante del flequillo de Miku, arrojándolo al suelo luego de haber fruncido el ceño por la particular forma a atún que tenía. — Supongo que ahora más que ir a calmar mi rugiente estómago tengo que ir a ducharme. — Suspiró por la nariz, sin perder de vista a Meiko brindar en cortesía con un hawaiano. Esa mujer seguro que iba a terminar ebria y cantando Love is War junto a ella.
Miku miró a donde Luka, sonriendo al instante.
— ¿Y, mis padres? Todavía no puedo creerlo, no espera. ¡Somos novias! — Miku la bajó otra vez y volvió a besarla delicadamente, olvidando e intentando ignorar ese sabor en los labios de ambas. — Quizás sí tengamos que bañarnos primero… — Lo pensó mejor al relamerse los labios, luego pateó la tierra debajo de sus Converse. — ¿Me llevas?
Luka sonrió y se puso de espaldas, pasando sus brazos por debajo de las piernas de Miku en cuanto ella se colgó en su espalda.
— ¿Estás segura de que quieres poner los brazos ahí? Podrías tocarme mi
— Estamos bien así, pervertida. — Luka chocó la mejilla contra la de Miku juguetonamente, la dos riéndose de la otra — Además estamos en público y tus padres detrás nuestro. Aparte de Meiko.
— ¿Tienes miedo? — Luka recordó aquél momento cuando Meiko le tocó el hombro antes de que partieran a Canadá, no supo realmente si asentir y confirmar ante la pregunta, pero se quedó en silencio y un ratito después, ya mucho más cerca del hotel, deslizó sus manos hasta la retaguardia de Miku. — Eres una tonta. — Miku se acurrucó contra la mejilla de Luka, acariciándola cariñosamente en lo que la mujer sacó la lengua al sentirse divertida, feliz.
Varios minutos más tarde, Miku y Luka estaban sentadas, súper limpias y frescas frente a los padres de la más pequeña.
— No imaginé que ibas a traer a mis padres, y mucho menos que estuvieras aquí antes… — Miku y Luka tal vez ganarían el premio a la pareja más dulce y empalagosa del momento ante el punto de vista del padre en aquél momento, quien intentaba ignorar el constante codazo que la esposa le dirigía cada minuto.
A Luka se le curvó la sonrisa, agregándole un tinte soberbio pero dulce.
— La magia de Luka.
La madre se rió ante la propia connotación de Luka, la reciente pareja observó esto algo curiosa y extrañada.
— Hemos hablado tanto tiempo de tu "magia", pequeña Luka. — El par entendió ahora que la risa de la madre era una pervertida.
— ¡Mamá! — La retó Miku, rojísima y acalorada de golpe, hasta había juntado ambas manos entre las rodillas, típico movimiento de alguien nervioso.
— Ah, descuida hija. — Le movió la mano para descartarla. — Aquí antes de que todo el lío iniciara estábamos apostando con tu padre sobre a quién habías elegido realmente. — Luka se vio interesada ahora, inclinándose más hacia el matrimonio y con los labios abultados en curiosidad. — ¿Sabes lo que dijo este tonto? ¡Que dudaba que fueras homosexual! ¡"Ni a palos" dije yo y señalé la pantalla! — Al parecer comenzó a relatarles el hecho, Luka no pudo evitar arquear las cejas y pensar que la señora era graciosa — ¡He visto cómo mirabas a Luka en las noticias! — El turno de ruborizarse fue de Luka, apretando inconscientemente la mano de Miku con la de ella. — Nadie mejor que yo para conocer los gustos de mi hija. — Levantó el mentón en orgullo y sacó brillo a sus propias manos al frotarlas contra la tela de la remera que llevaba.
— ¿Es eso por lo que lo estás codeando desde hace rato? — Indagó Miku con confianza y alegre, todavía ruborizada tanto en las orejas como en los pómulos.
— Porque no me quiere pagar. — Se cruzó de piernas la señora, haciendo que el marido mirara a otro lado en lo que más lo ponían en el medio de la sartén a freír por no conocer mejor los gustos de su hija.
— ¿Padre…? — Miku se vio afligida y ciertamente algo enojada, acercándose incluso más a Luka por reflejo. — ¿A ti te molesta que no sea…? ya sabes…
— No, no me molesta. — La interrumpió repentinamente, la barba de tres días de él dejándole una sonrisa más bonachona. — Es que esta mujer no me dejó elegir otra sexualidad para ti, yo quería decir que eres Pansexual. Además — Miró de reojo a la esposa. — Si ella dice que eres gay, yo no puedo decir realmente que eres otra cosa, ser pansexual es algo mucho más amplio y medio al mismo tiempo, y por lo tanto no me serviría tanto de colocarlo en la apuesta.
— No quita que dudaste de tu pequeña hija y de la magia de Luka.
Luka se aproximó al oído de Miku, rozando con sus labios la piel de la joven.
— Así que tus padres juegan apuestas respecto a ti. — Miku se rió avergonzada, pero ella ya los conocía y eso era algo común, por lo que realmente no sabía cómo responderle.
— De hecho Luka, — Les llamó la atención el hombre, así interrumpiéndolas. — Hasta hemos apostado si nuestra Miku sigue siendo… — La señaló con el mentón y se encogió de hombros — Bueno. Apostamos si ya usaste el polvito mágico con ella.
Miku y Luka se sonrojaron juntas y con el mismo nivel rojizo en sus cuerpos, no sabían que podían ponerse tan coloradas de no ser por aquél instante. Miku se paró erguida e iracunda de un modo tierno ante la situación
— ¡Ustedes no tienen por qué saber eso! — Tiró de la mano de Luka para que ésta también se levantara y no dejara espacio a una respuesta, — ¡Con su permiso! — El poco camino que se alejaron, Miku iba tirando de la mano de Luka todo el tiempo, quien apenas logró pedir disculpas con la expresión al par más viejo.
El padre de la pequeña se rió socarrón mientras que la madre se veía fastidiada.
— Esto es raro, pensé que con la seriedad de Luka no lo habrían hecho. — Analizó la mujer mientras buscaba algo en el bolsillo.
— Te dije que con cómo es Miku, Luka no tendría lugar a opción. — El extendió la palma de la mano, esperando a por el dinero que tendría que pagarle su cónyuge por perder la apuesta.
— ¡No lo hicimos! — Llegó el grito de Miku desde el otro lado de la sala, llamando la atención de todos al mismo tiempo y logrando que Luka la abrazara contra ella y se la llevara de la habitación.
— ¿Viste? Nos terminó diciendo igual, qué chica tan exasperada. — La madre sonrió victoriosa al dejar al hombre esperando por el dinero que no le sería entregado. — Yo sabía que Luka-chan era una mujer que respeta mucho sus ideales. — Anda, paga perdedor, dos victorias en una sola noche, ¡Soy lo mejor! — Se paró e hizo la pose de Rocky cuando terminaba de subir la escalera, mirando al techo como si fuera el cielo lleno de promesas. — ¡Soy la Master de todos los Masters!
— ¿Estuviste tomando con la señorita Meiko? — Inquirió él al estamparle el dinero en la cara y apoyarle la mano en el hombro para llevarla a tomar un trago.
Los padres realmente estaban contentos con la decisión de su hija.
Fuera, a la nueva pareja las esperaban los locos de siempre, es decir, todos sus amigos.
— ¿No creerán que van a zafar tan fácil de esta fiesta, o sí? — Preguntó Lily al ponerse frente a Miku. — Así que… tú eres la novia de mi hija postiza. — La rodeó, la tomó de los hombros por detrás y la llevó hasta Meiko; Miku realmente no entendía nada pero sí sabía que Luka se estaba riendo. — ¿Tú qué piensas, Mei, querida?
La castaña le pasó el brazo por el hombro a Miku, ahora ella quedando en medio de las dos.
— Se ve bien, es un poco pervertida y enojona, pero me cae muy bien. — Comentó al besarle la frente a la chica que conoció hace ya tanto tiempo. — Cuida de nuestra Luka, ¿Sí, Miku?
Miku se sintió cálida ante la muestra de afecto de Meiko, hasta que sintió un movimiento algo brusco que provenía de Lily, quien tenía lágrimas de felicidad en los ojos.
— ¡Nuestra Luka ha crecido tanto, parece ayer cuando nos reunió a las dos para contarnos que estaba enamorada de ti! — Soltó la rubia entre sollozos bien actuados pero que en cierto modo eran reales porque razones de buenas amigas. — ¡Luka está en tus manos, pequeña!
— ¡Me hacen pasar vergüenza ustedes dos! — Luka estaba sonrojada y se veía justo como Miku con respecto a los padres, — ¡Déjenla!
— ¡Oh, ven conmigo tú también! — Lily soltó a Miku y abrazó con fuerza a la joven — ¡Si eres tan idiota que pasó tanto tiempo para que te salieran las cosas bien!
— ¡A ti también te pasó lo mismo con Gumi! — Luka intentaba zafarse de la rubia, quien se reía ahora que veía que no podía zafarse. — ¡Y ni hablar que estabas toda nerviosa con respeffthhey!
— Shhh amiga, disfruta del silencio. — Lily se vengó de aquella vez, tapándole la boca a Luka, empezó a tararear "Magnet" en lo que Luka menos podía moverse ante su fuerte abrazo y con la boca tapada. Era el turno de Miku de reírse mientras Meiko la abrazaba.
— Esto solía suceder muy seguido con ellas dos. — Gumi de repente se encontró bajo el otro brazo de Meiko, las tres mirando al par pelearse como perro y gato una vez Luka le pasó la lengua en la palma de la mano a la rubia. — Pero bueno, no vamos a hacer que rompan algo, ¿No? — Miró a sus tres mosqueteros aparte, Rin, Len y Kaito. — ¡Titanes, al ataque! — Señaló a las otras dos que estaban ahora estirándose las mejillas como si eso fuera a detenerlas.
Rin, antes de tirarse a enganchar a Luka en una llave al cuello, le pasó la cámara del celular a Gakupo.
— ¡La foto para conmemorar este día, Gakupo, rápido!
— ¡Esperen! — Gritó Gumi, bien fuerte, todos se detuvieron y la miraron. — ¡Deberíamos estar molestando a Miku y a Luka nada más! ¡Como los inmaduros que somos!
— ¡La Reina ha hablado! — Exclamó Lily, hundiendo a Luka entre sus pechos — ¡A por ellas! ¡Quieta ahí, carajo! — Quizás la risa era demasiado malévola, pero no le duró mucho en cuanto a ella una Gumi la levantó al abrazarla por la cintura y con fuerza dejarla en el suelo boca abajo, lista para ser puesta en su lugar.
Gakupo no sabría decir qué fue lo que hizo primero, si gritarle a Gumi que no matara a Lily, o pedirle a uno de los encargados del hotel que no dijera nada y sólo sacara una foto en lo que él salvaba a la rubia.
En la foto podías ver a Gumi y a Lily de una manera graciosa compartiendo una risa masoquista y sádica; a Meiko ahorcando a Kaito en el suelo, quien tenía a Rin del pie para que no se acercara a Luka, quien abrazaba a Miku para que ésta no golpeara a Len por haberle sacado tantas fotos a las dos juntas. A Maika e IA sentadas en medio y compartiendo un beso tierno y al lado de ellas, Gakupo tropezaba y gracias a la perspectiva parecía que caería encima de una chica a lo lejos de todo, una pelirroja con un particular mechoncito parado en su flequillo, sacando otra foto y riéndose como loca.
Así que sí, Rin cumplió su objetivo de tener una foto para recordar tal particular día, como si no le hubiera parecido suficiente con haber viajado dos veces, poner un área entera a trabajar para una noche de puro festejo sólo para disfrutar del tiempo y que Kaito no la dejara tranquila toda la noche para que ella planeara con Lily y Maika travesuras para la nueva pareja.
Epílogo
La música era fuerte y se oía por casi todos lados, el ritmo golpeaba en el cuerpo y lo hacía latir junto al corazón, llenando de ganas a todos de bailar o ir y saltar entre ellos por lo que restaba de la noche. Mientras que un grupo específico se reunía sentado delante de los arbustos del jardín.
Maika e IA estaban las dos juntas y sentadas en el césped, mirando cómo Yohio intentaba seducir al gran macho Gakupo, quien no sabía dónde se le había metido Miki en aquél instante.
— ¡Te dije que no soy gay! — Se defendió del rubio que le sonreía tan seguro de sí mismo.
— ¿Cómo puedes decirlo? Casi todas las chicas nos desafían la lógica aquí.
— Casi todos somos gay. — Dijo Kaito al acomodarse la camisa antes de que Meiko lo agarrara de la corbata y comenzara a ahorcarlo.
— Tú no eres gay Kaito. — Lo soltó y luego le acarició el cabello como si fuera un niño. — Disculpa, pero no quiero que al decir eso Yohio se te tire encima. — Tanto el rubio como el hombre de cabello azul sonrieron, mientras que el último puso la mano en la cintura de la castaña y le dio un beso en la mejilla, poniéndose mimoso ante la positiva de ella.
Master observaba todo esto muy feliz de la vida y desde una distancia no muy prudente, pero también le extrañaba no ver a la chica del cumpleaños justamente.
— Muchachos, ¿Dónde están Miku y Luka? — El hombre, tan impecable en su traje de gala con corbata y moño, se acercó a todos ellos con una bonita sonrisa de satisfacción.
— ¿Ellas? — Todos se lo preguntaron entre un cruce de vistas. — ¿Quiere que las vaya a buscar? — Kaito se acomodó la corbata con ayuda de Meiko, listo para hacer el recado.
— No, no hay problema. — Observó el paisaje alrededor en una última búsqueda rápida — iré a encontrarla, Miku ha de estar en su habitación. — Master mostró un paquetito envuelto delicadamente en papel brillante y rosa. Estaban por dar las doce, faltaban apenas unos cuatro minutos para que Miku cumpliera dieciocho años.
Miku y Luka peleaban de vez en cuando por razones totalmente idiotas a criterio de Meiko, tales como reclamar por qué una no había comprado el atún o el puerro por el cual tanto esperaban a veces en el día. La pareja estaba bien sólida y a pesar de que Miku dormiría en el sofá a veces, a la mañana siguiente Luka estaría compartiendo espacio con ella en el mismo mueble nombrado… lo que daba a que Meiko tenía el placer de despertarlas a los almohadonazos por ser tan pavotas.
A ella no la dejarían vivir con el hecho de que se comprometió con Kaito en una noche de borrachera en las Vegas. El secreto es que ella y Kaito sabían bien que ella no estaba ebria, sino bien lúcida pero era más divertido cuando Rin y Len se mofaban de ella por creer que lo hizo sin querer.
En cuanto a Lily y Gumi, ellas dos también iban muy en serio, y se notaba más que nada en la relación que llevaban, eran mucho menos infantiles que Luka y Miku a veces. Aunque Lily no dejó de molestar a Luka y a Meiko como se le daba la gana.
Master perdió de vista a sus otros buenos Vocaloid y subió las escaleras apurado hasta acercarse a la habitación de Miku, a la cual casi que toca la puerta pero un cartelito que colgaba del picaporte con un cartelito bastante particular, que decía en el dorso "Victoria's Secret" y debajo de éste, la letra de Luka le deseaba a Miku un muy feliz cumpleaños, lleno de sueños cumplidos y demás cosas dulces que una pareja podría desear para quien ama. En cualquier caso, le dio a entender que no debería ni aproximarse a ese cuarto. Master aun así quiso llamar a su pequeña malcriada que justo en ese instante ya cumplía la mayoría de edad pero al acercarse, unas dulces y suaves notas de su melodiosa voz le advirtieron que no debía y que era totalmente inminente que saliera corriendo de allí y hacer como que jamás oyó eso. De paso hasta supo dónde era que estaba la dulce Luka… como si no hubiera sido suficiente con el cartelito de la lencería.
Victoria desquiciada, corrompiendo a sus hijitas con esa lencería erótica. El hombre tan serio que era Master se sonrojó entero y decidió volver por dónde vino y tomarse unos cuantos tragos junto a su amiga y confidente Meiko, en compañía de Lily y Haku. Aunque el talle de la ropa interior aquella no podía dejar de ponerlo algo nervioso, el regalo para Miku, fue Luka vestida provocativamente. ¡Oh, la juventud!
Ya fuera, se encontró a Lily y a Meiko en un Versus contra los padres de Miku, los cuatro cantando "GGRKS".
Y dentro de la habitación de la joven Miku, la diversión recién había dado comienzo a las doce en punto. Algo por lo cual las dos sonreían con mucha felicidad mientras se besaban o las manos recorrían el cuerpo de la otra por primera vez con libertad y sin prejuicios. La sábana las cubría por encima de Luka, dejando entrar la corriente de aire fresco que buscaba apaciguar el fuego ardiente de la pasión que se desenvolvía con entusiasmo. Frente a la oscuridad de afuera, ellas escogieron la luz para admirarse y poder apreciar cada segundo al hacer el amor. La privacidad no era sino algo efímero, menos atención no podían darle al factor que fuera había una fiesta pero ellas, preferían la suya de ahora.
Luka recorrió con las manos los esbeltos brazos de Miku acariciando la suave piel de seda que la joven poseía, tocó sus caderas, apreció la cintura y le gustó el abdomen, amó explorar los muslos y piernas de Miku sin contenerse al fin, incapaz de contener el deseo y la curiosidad por no saber qué admirar primero con el tacto en la joven.
Ella les dijo a sus amigos que este cumpleaños no les dejaría a Miku al menos por las primeras horas en la madrugada y, pensaba cumplirlo al pie de la letra.
Escuchó el sonido desvanecido del reloj tocar las doce, advirtiéndole así que Miku ya podía desenvolver el regalo, es decir… sacar el estorbo que le permitía a las dos sentir el cuerpo desnudo por completo de ambas.
Luka mordió el labio de Miku y lo masajeó entre los suyos, continuó besando la línea del contorno del rostro de Miku, dejando húmeda la piel hasta llegar al lóbulo de la oreja, darle apenas una pequeña probada con la lengua y descendió al cuello, dejándole una marca en la piel inmaculada de ella.
Se separó lentamente de ella y volvió a la boca de Miku.
— Feliz Cumpleaños, Miku. — Comentó entre besos y tomó las manos de Miku para dejarlas en sus pechos, incitándola a que abriera el regalo.
— No creo decir "No tenías que hacerlo". — Rió Miku en lo que sus manos ya estaban buscando el broche de la lencería en el cuerpo de Luka, mientras que sentía la sonriente boca de Luka regresar a su cuello y las manos presionándola contra ella.
¡Fin! :D
¡Hasta la próxima si es que ustedes así lo desean!
