Tú y yo que somos
Desde el momento en que mi espalda había sentido la arena mi mirada se centró en la persona que había caído conmigo, por impulso iba a preguntarle si se encontraba bien pero al chochar con su mirada gris no puedo emitir una sola palabra, por la distancia a la que nuestros rostros se encontraban percibí como sus labios se curvaban en una sonrisa cargada de misterio antes de iniciar a eliminar la distancia entre nosotras hasta que esa voz resonó en mi cabeza haciendo que empujara bruscamente a Shana de los hombros hacia un lado y parándome como si tuviera un resorte en la espalda. Aún mantenía la vista hacia el mar temiendo dar la vuelta y encontrarme con la dueña de Industrias Futuro, con la duda de qué tanto vio.
-Korra te estaba buscando-al escuchar el tono de voz característico de la ingeniero me dio el suficiente valor para mirar en su dirección, su cuerpo apenas se asomaba entre la vegetación que anunciaba el principio de la playa junto con una zona rocosa que analizaba para encontrar el mejor lugar para descender. Esto me da un poco de tranquilidad pues supongo que no vio nada.
-Espérate-corro tomando mis botas hasta alcanzarla-no te dije que debías reposar.
-Venía a invitarte a comer, bueno con todo el equipo Avatar pero veo que estas ocupada-me reprocha dando media vuelta para regresar al templo, su avance es lento apoyándose con los árboles que tiene cerca sin apoyar del todo su pie derecho. Olvidando por completo que como bien puntualizo estaba acompañada corro hasta su altura y la tomo en brazos recibiendo una infinidad de reproches y quejas.
-Korra bájame-se mueve tratando de que la ponga en el piso ignorándola por completo-yo puedo sola.
-Eres una mujer muy necia, te hiciste un esguince de segundo grado que debes cuidar si quieres volver a caminar bien, la curación no hace milagros-le digo tratando de sonar seria imitando a Tenzin, lo cual ayuda a calmar las cosas con la ingeniero que sonríe ligeramente pero evita mirarme cubriéndose con su cabello el rostro, sumiendo el resto del camino en silencio pero por lo menos se deja cargar-servida señorita Sato.
Apenas sus pies tocan el piso su mano toma vuelo desde su cintura hasta impactar con mi cara tomándome por sorpresa la fuerte cachetada que me da, intento buscar su mirada pidiendo una explicación pero lo único que recibo es un rápido giro y el suave movimiento de su cabello el cual despide un aroma dulzón rozándome la nariz, completamente atónita por lo que acaba de suceder trato de reaccionar para decir algo o moverme e intentar alcanzarla pero mi cuerpo no quiere cooperar y me quedo viendo cómo se dirige al muelle.
-Asami-logro por fin articular deteniéndola pero sin voltear a verme-espérame y nos vamos juntas.
Se detiene y supongo que es la única respuesta que voy a recibir de su parte, así que sin dudarlo un segundo más voy con dirección a mi habitación topándome de frente con Shana, la cual está entre molesta y preocupada al verme. La olvide por completo al ver a Asami seguramente debe estar enojada porque la deje sola y es fácil perderse de regreso.
-Yo Shan… lo siento-trato de disculparme con ella sin que me lo permita pues me sonríe sin ningún rastro de molestia interrumpiéndome.
-No te preocupes, yo también te dejaría abandonada en una isla que no conoces si me prometieran una comida con mis amigos.
-Gracias, supongo que necesitas algo de ropa.
-Si.
Es la última palabra que intercambiamos durante ese rato y ya que es la invitada le permito meterse a dar una ducha rápida en lo que busco un poco de ropa que pueda quedarle dejándosela en una silla en lo que yo me apuro para no encontrarme con la desagradable sorpresa de ya no ver a la ingeniero en la isla.
Durante todo ese tiempo trato de poner en orden mis pensamientos y llegar a un estado de paz sin resultado alguno, por un lado estaba la extraña que se había aparecido hace poco en mi vida y que tanto llama mi interes con un aura elegante y serio sin ser necesariamente muy rígido ya que uno podía notar esa actitud despreocupada, alegre y llena de energía característica de una joven que recién empieza a conocer el mundo pero lo que lo volvía más interesante es que parecía una exacta combinación entre lo mejor de las personalidades de los maestros fuego y agua volviéndola aún más exótica aparte de su apariencia y vaya que no era lo único que escondía sorprendiéndome más esta mañana después de un arduo entrenamiento en el cual me enseño su estilo combinando las dos técnicas de los maestros agua y los maestros fuego rondando entre la fluidez y elegancia característica del agua cambiándolo tan sutilmente con cada golpe nuevo a uno más enérgico y tenso como si se tratara de controlar el fuego.
-¿No te duele?-dice posando su mano sobre mi mejilla regalándome una sutil caricia como si quisiera borrar la irritación, niego con la cabeza-fue un duro golpe-comenta sin quitarle la vista de encima empezando a disminuir la distancia entre sus labios y mi mejilla.
-Korra-se escucha mi nombre en el pasillo seguido de una fuerte ventisca que nos obliga a separarnos-aquí estas.
-Am… sí.
-Te estaba buscando-comenta Ikki entrecerrando los ojos viéndome como si hubiera hecho algo mal.
-Supongo que es hora de irnos-volteo a ver a Shana la cual no pronuncia ninguna palabra más y sale de la habitación dejándome a solas con la maestra aire-¿Para que soy buena?
-¿Cómo?
-Para que me estabas buscando.
-Aaah, no para nada-sonríe de tal forma como si hubiera hecho una travesura y al ver que estoy a punto de reclamarle sale corriendo con dirección a los establos dejándome frente a Shana y Asami que juega con Naga esperándome pacientemente al lado del muelle.
Las tres subimos al barco junto con Naga la cual se va con Asami al otro lado de la embarcación dejándose mimar por la ingeniera sintiéndome aturdida con su acción al querer alejarse de mi sin siquiera dirigirme una sola mirada, se recarga un poco en la enorme animal escondiendo su rostro entre su pelaje llamando mi interés provocando que no aparte la mirada de ellas dos. Era consciente de que mi acompañante estaba tratando de hacer una conversación conmigo sin mucho éxito pues yo le respondía con simples monosílabos cayendo en el juego de las comparaciones, puesto que la persona que ahora mantenía mi total fascinación era una mujer de una personalidad más seria, fuerte y autosuficiente haciendo gala de la educación recibida desde pequeña y que además era poseedora de una encantadora elegancia sin embargo a pesar de todo ello era una persona bastante humilde, anteponiendo el bienestar de los demás sobre el de ella, compasiva y cariñosa que me demostraba con cada caricia sobre mi fiel amiga Naga. Estaba tan atenta a sus movimientos que no pasó desapercibido el pequeño brillo que nacía de sus esmeraldas que tenía por ojos y la forma en que el dorso de su mano se movió delicadamente en su rostro de un pómulo al otro respondiendo a mi duda muda sin dejarme opción a la duda, estaba llorando.
-Pueden descender-la voz del monje me regresa a la realidad dándome cuenta que hemos llegado a Ciudad Republica.
-¿Puedes ayudarme?-pide Asami con un dejo vergüenza en la voz con la mirada aun gacha tratando de cubrir las huellas del llanto. No dudo ni un segundo en acercarme para ayudarla pasando mi mano alrededor de su cintura agarrándola con delicadeza y así servirle de apoyo pues estoy casi segura que volverla a cargar seria herir su orgullo.
-Bueno yo las dejo-la voz de la maestra agua regresa mi atención a ella que a pesar de que suena tranquila puedo notar que se encuentra un poco molesta.
-Am… es que-empiezo a decir con cierto nerviosismo-no te gustaría ir con nosotras.
La cara de sorpresa que mis dos acompañantes pusieron fue un instante muy divertido para mi sin embargo esto no duro mucho puesto que después del shock inicial provocado por mis palabras las facciones de ambas se contrajeron en emociones diferentes, en la ingeniera se tornó en uno de molestia y en la maestra agua paso a ser una de radiante felicidad. Dicho esto Asami se soltó de mi agarre dirigiéndose a Naga pues hoy seria nuestro transporte, siguiendo sus pasos la pelirroja se acercó a mi peluda amiga la cual al ver las intenciones de esta se alejó gruñéndole y mostrándole los dientes indispuesta a llevarla sobre su lomo, esta acción logro sacar una risa discreta en Asami que de inmediato le reprendí con la mirada pero simplemente me ignoro.
-Tranquila-le acaricio la cabeza tratando de distraerla en lo que sube Shana, una vez las tres nos acomodarnos iniciamos nuestro trayecto con una carrera al centro de la ciudad la cual transcurrió en un incómodo silencio, claro que eso no le impidió a las traviesas manos de Shana acariciarme el abdomen distrayéndome un poco-¿A dónde vamos?
-A los fideos de Narook-es la respuesta concisa y seca que me da la ingeniero.
Al llegar veo a mis dos amigos esperándonos con una enorme sonrisa aunque en realidad solo fuera por parte de uno ya que Mako como bien sabemos es un poco más apático que se mantenía de pie con las manos en la bolsa de los pantalones contrastando con el movimiento enérgico por parte del maestro tierra que nos hace para saludarnos, pero de repente toda esa efusividad junto con su sonrisa desaparecen. Al bajarme esperaba un fuerte abrazo de Bolin sin embargo este no se da así que regreso mi atención a mis acompañantes dirigiéndome a la posición en la que se encuentra Asami para ayudarla a bajar extendiéndole la mano que ignora por completo y baja de un salto tratando de no apoyar el pie sin conseguirlo y la agarro de la cintura para evitar que se caiga.
-Eres necia.
-Y tu ciega-dice viéndome a los ojos bastante molesta soltándose para acercarse a nuestros amigos iniciando con Mako al cual le da un ligero beso pero al llegar con su hermano su saludo es un poco más efusivo con un abrazo que aprisiona a la ingeniera molestándome sus muestras de cariño.
-Pensé que solo vendría el equipo Avatar-comenta Bolin tratando de sonar natural pero en algún momento de su frase noto un tono de asombro o incomodidad no estoy segura, asombrada por la inusual actitud que está tomando ya que por lo general es una persona más bonachona que acoge a los nuevos integrantes como si se trataran de viejos amigos.
-Am es que mmm es una de las nuevas reclutas de Lin y bueno aún no conoce a nadie aquí así que a invite a venir con nosotros.
-Hola Shana-saluda el maestro fuego sonriéndole-entremos que tengo poco tiempo para comer.
Cuando estuve a punto de iniciar mi camino siento claramente como pasa alguien a mi lado rozando su mano con la mía y me doy cuenta de que fue Shana que voltea a verme sonriéndome antes de perderse en la entrada del local siguiéndola de cerca, al ingresar me percato de que faltan dos personas más en la mesa que ahora apartan los dos agentes, giro sobre mi propio eje topándome con un Bolin susurrándole algo al oído a Asami la cual sonríe por primera vez en el día. Me mantengo tan entretenida meditando lo que acabo de ver que casi me tira el maestro tierra al entrar corriendo pidiéndome una disculpa sentándose al lado de Shana, dejando solo dos lugares libres.
-Entramos-me sorprende esa voz y solo asiento con la cabeza al no poder pronunciar palabra alguna al estar cautivada con esa sonrisa acompañada de unos juguetones dedos que se deslizan entre los míos hasta que su dedo meñique se enreda con el mío jalándome ligeramente hasta la mesa, el contacto dura aun después de sentarnos el calor que genera me invade todo el cuerpo con una sensación de paz que hacía mucho tiempo no sentía a su lado y que se ve intensificado cuando entrelaza por completo su mano envolviéndome en un ambiente de secreta comodidad que solo nos concierne a nosotras dos, discretamente dirijo mi mirada a su rostro en busca de alguna respuesta a su cambio de actitud pero no presta atención pues sigue platicando con los dos hermanos.
La comida transcurre entre caricias cariñosas con Asami bajo la mesa que me mantienen distraída durante la conversación cosa que no pasa desapercibida por Shana que intenta integrarme a la conversación con mas ahínco sin lograrlo por completo debido a que Bolin la está prácticamente acosando e incomodándola con sus comentarios poco amables tan impropios de su carácter y no soy la única que se da cuenta ya que Mako quiere mediar el asunto puesto que es el único al que le agrado la idea de que Shana compartiera la tarde con nosotros. Tan ajena estoy con lo que sucede a mi alrededor pero aún más mis amigos que me sorprendo cuando siento unos finos y carnosos labios sobre mi mejilla que permanecen estáticos sobre mi piel separándose lentamente para dirigirse a mi oído.
-Lo siento-se disculpa y vuelve a besarme la mejilla donde me dio la cachetada antes.
-Y ustedes chicas que opinan-pregunta Mako a algo que no estoy segura que fue-Korra te sientes bien.
-Am am si-digo nerviosa y con las mejillas rojas girando levemente el rostro para que no se noten las huellas de los labios de la ingeniera.
-Seguro fue el picante de los fideos-trata de ayudarme Asami que se está limpiando los labios con una servilleta para encubrir su pequeña travesura y la ausencia de su característico carmín.
-Si… si eso, ¿nos vamos? Digo ya te pasaste de la hora que te dio Lin-no dije dos veces cuando Mako con cara de susto en un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba parado dirigiéndose a pagar nuestra cuenta siendo seguido por su hermano y Shana con una pequeña sonrisa algo incomoda.
-Gracias por invitarme Korra, pero a la próxima los llevamos al lugar que fuimos ayer-comenta con un tono de voz más elevado del que acostumbra a la hora de hablar enfatizando las últimas palabras depositando un beso en mi mejilla, el contacto se termina cuando escuchamos un ruido. Al voltear hacia el origen del sonido me doy cuenta de que se trata de Asami tratando de levantarse, así que sin dudarlo me acerco hasta ella para ayudarla, ofreciéndome para cargarla de a caballito que en esta ocasión no declina la oferta pasando sus brazos alrededor de mi cuello recargando su mentón en mi hombro mientras yo la sostengo de los muslos, de reojo observo una sonrisa triunfante en la ingeniero y un empujón que recibo de parte de Shana que no voltea a vernos hasta que nos encontramos en la salida. El semblante siempre alegre de la maestra agua lo remplazo por uno serio y más ecuánime al que le conozco, siento su mirada sobre mi pero evitando el contacto visual como si le interesara el negro cabello de la ingeniero que usa para encubrir los delicados besos que reparte en mi cuello.
-Me haces cosquillas- me quejo dejando escapar una risa.
-De que te quejas si bien que te gustan-dicho esto las caricias se intensifican un poco más hasta que casi nos caemos al tratar de subir e Naga por su culpa.
Por suerte el camino hacia la mansión Sato se mantiene libre de distractores que nos pudieran generar un accidente hasta que llegamos a su cuarto ya que al momento de dejarla en el colchón aprovecho el agarre que mantenía alrededor mi cuello para jalarme con ella acomodándome entre sus piernas y recargándome sobre su pecho, el ambiente en el cuarto se sume en una luz anaranjada que anuncia el atardecer sumiéndonos en un entorno de tranquilidad atrapada entre esos brazos que delicadamente se ciernen sobre mi cintura puedo escuchar el fuerte latido de su corazón en un ritmo hipnotizante que empieza a adormilarme junto a su respiración acompasada me paralizan deseando quedarme así el resto del día.
-Korra-llama mi atención con un tono de voz dulce acercándose a mis labios hasta decirme sobre ellos un te amo para después besarme, al principio el contacto suave con una ligera presión sobre mis labios que de a poco va incrementando sin perder la sutileza y la ternura, en medio del contacto poso mi mano sobre su mejilla acariciándola lentamente profundizando el beso hasta que la falta de aire nos obliga a separarnos.
Nos quedamos en esa posición hasta que anochece y vemos cómo se van encendiendo las luces en la ciudad.
-Debes irte no es así.
-Si-le digo con pereza acomodándome entre sus brazos-si no llego hoy Tenzin me mata.
Muy a mi pesar y con una infinidad de quejas de mi parte la ingeniera se levantó obligándome a imitarla para emprender mi viaje de regreso a la isla embriagada de las sensaciones que me provoca esa mujer con solo verme o tocarme y ni que decir de sus besos, con ese hilo de pensamientos me dejo ir a los brazos de Morfeo. Al despertar lo primero que se viene a mi mente es la notoria molestia de Shana a la hora de despedirnos.
-¿Tenzin me prestas a Oogi?-corro hacia los establos-¿sí?, gracias no tardo.
Subo al bisonte y nos elevamos sobre la isla apurándolo para avanzar a la ciudad pero no es hasta que ya me encuentro sobrevolándola que me percato de que no tengo ni la más mínima idea de dónde irla a busca, o una de dos, jamás me dijo dónde estaba viviendo o no le preste atención a su parloteo en aquella ocasión. Siguiendo una corazonada le pido a Oogi que me lleve al lugar donde me llevo a comer esperando que ahí pudieran decirme algo. Entro tratando de no hacer ruido como si quisiera que no notaran mi presencia.
-Bienvenida, ¿quiere una mesa?
-No gracias, quería preguntarle si….
-Pruébalo Suki-escucho una voz entusiasta proveniente de la cocina, acercándome lentamente para asomarme y observar una melena pelirroja ir de un lado al otro agarrando un plato y sirviendo algo-te va a gustar.
-No sabía que cocinabas.
-Korra-dice sorprendida pero alegre al girar a verme, ensanchando mucho más su sonrisa como si eso fuera posible-hay muchas cosas que no sabes de mi-responde acercándose a mi lentamente de manera sensual, con un brillo especial en sus ojos-pruébalo.
-Así estoy bien, digo no quiero envenenarme.
-Pues tú te lo pierdes porque soy una excelente cocinera-finge molestia junto con un puchero.
-Está bien, trae acá.
Le doy una cucharada a la sopa que acaba de servir, al principio tiene un sabor dulzón en parte gracias a las verduras presentes pero que se va atenuando cuando empieza a aparecer el sabor a alga y un picor que calienta el paladar que sabe delicioso.
-Rico ¿no?
-Se queda corto, esta delicioso-contesto arrebatándole la comida para terminármela de un sorbo.
-Eso y más es lo que te pierdes-dice guiñándome un ojo y una sonrisa coqueta antes de dar media vuelta de regreso a la estufa.
-Cof cof… am yo… me preguntaba…
-¿Qué si me gustas?
-No… sí, quiero decir si te gustaría ir conmigo y Oogi.
-¿Quién es Oogi?-le sonrió y empiezo a caminar hacia la salida donde nos espera pacientemente el bisonte volador de Tenzin.
-Él es Oogi-se lo señalo-¿alguna vez has volado?
Mueve la cabeza hacia derecha e izquierda lentamente bastante perpleja al ver el gran animal parado frente a ella, da un par de pasos con cuidado hasta situarse a su lado posando su mano con delicadeza sobre la cabeza de Oogi que a diferencia de Naga se comporta dócil y se deja mimar por la desconocida hasta que se abraza a él.
-Es muy pachoncito.
-¿Quieres subir?-no le pregunte dos veces, para cuando me di cuenta ya se encontraba arriba esperando a que la acompañara lo cual me saco una sonrisa y con ayuda de mi aire control me situé a su lado. Le doy la orden al bisonte pidiéndole que lo haga con delicadeza por la nueva pasajera que al sentir el aumento de altura se aferra a mi brazo cerrando los ojos-miedosa.
Esa fue nuestra última palabra durante un rato el cual ocupo para dirigirnos a las afueras de la ciudad para poder observarla por completo y poder ver en todo su esplendor la estatua del Avatar Aang.
-Me voy a morir-su comentario me hace reír.
-Exagerada, abre los ojos no te vas a morir después de todo yo estoy contigo que podría pasarte.
Dicho esto noto como la presión sobre mi brazo va cediendo hasta desaparecer por completo y le dedico mi total atención a Shana la cual lentitud abre los ojos topándose con un hermoso paisaje haciendo que termine por abrirlos por completo con la boca abierta dándole un semblante infantil, se acerca a la orilla a gatas y se asoma para tener una mejor vista del lugar.
-Esto es increíble.
-¿Vez de lo que te perdías?, júntate más conmigo y será algo común, Zaofu se ve aún mejor que Ciudad Republica.
Me quedo viéndola por un momento embelesada en su persona durante su recorrido alrededor de la silla señalando lugares, gritando de emoción al descubrir los secretos de la gran ciudad bajo nosotras deteniéndose un momento y posar su mirada en mí regalándome una encantadora sonrisa contagiosa para después lanzarse sobre mí apresándome con sus brazos.
-Gracias-dicho esto regresa a su tarea de ver todo lo que le permitieran sus ojos desde esta altura-y pensar que los creían extintos después de la guerra, no van a creerme que volé sobre un bisonte.
-¿Qué sabes de ellos?
-Mmmm no mucho, solo que los consideran los primero maestros aire.
-Si para los nómadas aire eran muy respetados y queridos por esa razón se dedicaban a criarlos, además de que eran el único medio de transporte hasta algún templo aire y en un determinado momento de su entrenamiento podían elegir un bisonte que los acompañaría de por vida, bueno más bien ser escogidos por el bisonte sin poder cambiarlo.
-¿No puedes cambiarlo una vez te escoge?-pregunta interesada.
-No-digo segura y veo como empieza a gatear hasta mi lugar quedando de frente.
-Y si imaginamos que soy un bisonte-disminuye la distancia entre las dos-y te elijo a ti-termina su frase sobre mi boca, iniciando el contacto con mis labios con movimientos lentos que rápidamente se tornan más intensos dando paso a su lengua intentando tomar el control, el beso se torna más salvaje hasta que la separo gentilmente.
-Es hora de irnos, debo regresar a Oogi-solo asiente y se coloca a mi lado abrazándose de mi brazo, la dejo donde la encontré invitándome para que me quedara a comer y probara un poco más de su comida, aunque sonara excelente decline su invitación dirigiéndome de inmediato a la isla, deje a Oogi en el establo y le di de comer en agradecimiento.
Tenía muchas cosas en las cuales pensar, sentía que me encontraba en un torbellino que me había anestesiado mágicamente desde aquel beso y es que todo había sido tan diferente a lo que estaba acostumbrada puesto que ambas son tan distintas entre sí que no tenían un punto de comparación, las sensaciones que me invaden con una son de armonía que a pesar de que somos distintas nos mantiene en equilibrio como si fuéramos distintos lados de la misma moneda y esto se nota en todos los aspectos que nos rodean pues sus besos son más sutiles, además sus caricias son más gentiles y como si quisiera ser su oposición todo se volvía mas caótico actuando intempestivamente como si quisiera colisionar directamente conmigo, ese beso fue agradable me gusto siendo tan diferente a los que había recibido fue más brusco…
-Korra ¿estás bien?
-Si.
-Llevas horas ahí sentada-me encontraba tan sumida en mis pensamientos que no me di cuenta en que momento anocheció-¿te gusta?
-Sabes la respuesta.
-No me refería a Asami.
Y esa simple oración me hace cuestionarme algo que no sé cómo responder.
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Holas pues les tengo un pequeño aviso ya no soy nini a partir del lunes y no sé si aún podre seguir actualizando cada 8 días ya lo veremos si no espero que sea cada 15 por lo menos y ahora sí que les pareció este capítulo les gusto creo que Korra empieza a verse entre la espada y la pared que pasara.
