Capítulo 13
Note: El mundo de Inuyasha no me pertenece. Fue obra de RT. Excepto por Yami. Ese sí es mío!
A la mañana siguiente, Kagome y Yami se aparecieron justo después del desayuno. Shippo les reclamó su ausencia durante la primera comida del día, pero la susodicha sólo pudo defenderse diciendo que ellos tenían cosas que discutir. Por otra parte, Inuyasha y Kykio los miraban detenidamente con distintos sentimientos en su interior. Se sentían tensos e incómodos por ver su territorio invadido, no creían poder tomar el mando de las cosas que estaban ya acostumbrados.
-¿Cuándo acordamos aceptarlos en el grupo, Inuyasha? – preguntó en voz baja Kykio.
-Shippo quiere pasar un tiempo con ella luego de tanto tiempo, Kykio. Sólo será temporal.
-¡Pero!
-Basta, por favor. No quiero más problemas con los demás.
Kagome desde la distancia veía como los otros dos intercambiaban palabras y la compañera de Inuayasha intentaba refutarle algo.
Fufufu ¿Problemas en el paraíso?
-¿Kagome, me estás escuchando?
-¿Eh? No, Sango, discúlpame.
-Te preguntaba si has visto a la anciana Kaede en algún momento.
-Pues, no…
-¿Tampoco has ido a tu casa?
-Mucho menos.
-¡Qué bien porque allá es adónde nos dirigimos! – dijo con entusiasmo la exterminadora.
Al parecer la noche anterior, el grupo había discutido el estado de salud de Inuyasha. No podía mover su brazo derecho y sus fuerzas no eran las mismas. Kykio necesitaba tratarlo y las plantas medicinales que había encontrado en la aldea no parecían dar el resultado esperado. Debían volver a la aldea de la anciana Kaede donde solían crear las mejores medicinas. En unos días, podrían volver a buscar los fragmentos.
-¿Es tan grave la herida de Inuyasha?- preguntó Kagome.
-Bastante… y no me parece que mejore. ¿Por qué no le echas un vistazo?
-¿Crees que su novia me lo permita?
Miraron de reojo a la susodicha y esta las miraba con recelo, rieron por lo bajo.
El recorrido fue callado, otras veces ruidoso por las peleas de Inuyasha con Shippo o del monje con Sango. Habían decidido no detenerse, pero más que nada fue para probar la resistencia de Kagome. Antes tenían que detenerse continuamente por la poca capacidad física de la pelinegra. Ahora, podía mantener el ritmo sin problemas. Aún sino, ella seguiría sin quejas, ella estaría bien… ¿pero la querida novia Kykio? Debía buscar más almas. Tuvieron que pasar dos noches más para que llegaran a dicha aldea, con una gran sonrisa, la anciana los saludó a todos.
-¡Pero si todos están aquí! ¡Qué gusto me da!
La anciana que seguía igual, los detalló a cada uno. Su sonrisa se desvaneció al ver a su hermana mayor, pero igual la saludó con respeto. Cuando vio a Kagome, por el contrario, corrió hacia ella y tomando sus manos, las apretó con fuerza.
-¡Mi querida Kagome!
-¡Anciana Kaede, ya volví!- dijo esta con ojos vidriosos.
-¿Dónde habías estado, niña? Desapareciste de pronto una noche y ¡mírate! No queda nada de la anterior chiquilla.
-Muchas gracias, me alegra que me diga eso.
No pudieron continuar con su momento especial porque Inuyasha cayó al suelo mientras agarraba su brazo herido. Por otro lado, Kykio chocó contra el monje al casi caer desmayada.
-¿Pero qué es lo que pasa?
-Inuyasha fue lastimado, hemos venido tan pronto pudimos para que nos ayude, anciana- dijo Sango.
-Sí, y como nos detuvimos en ningún momento, Kykio no pudo recolectar almas. Está tan débil, al parecer, que las serpientes no tienen demasiado alcance para reunir las almas.
-Conque eso pasó… ¿y de quién es esa presencia maligna que siento fuera de la casa?
-Es mi compañero, anciana Kaede. Él prefirió quedarse afuera para no ocupar espacio aquí. Después se lo presentaré.
La anciana sólo se dedicó al estado de salud del mitad bestia, su hermana sólo tenía que buscar almas, y su excelencia se había tomado el favor de dejarla en el bosque. Sango, Shippo y Kirara descansaban dentro de la casa mientras Kagome fue a reunirse con Yami.
-Hola. La anciana Kaede saldrá a saludarte en un momento.
-No te preocupes. No creas que estoy muy cómodo en la aldea rodeado de gente. Estaba acostumbrado a la soledad y a ti.
-¿Quieres acampar un poco más lejos?
-La verdad, sí. Pero tú quédate, Kagome. Sé que quieres pasar la noche con tus amigos y esa sacerdotisa vieja.
-¿De verdad? Gracias.
-Sólo ten cuidado con tu espalda. La herida ya cerró, pero puedes tener pequeñas molestias.
-Tranquilo, tú vete.
Al entrar de nuevo a la casa, vio que la anciana estaba empacando unas cosas.
-¿Adónde va?
-Inuyasha está muy grave, Kagome. No puede esperar un día más. Voy a buscar algunas plantas cerca la otra aldea.
-Déjeme ir entonces.
- ¡Keh! ¿Estás preocupada por mí?- dijo Inuyasha mientras su brazo temblaba.
-Ayudo a la anciana, tonto.
-No las conoces, hija- dijo con una sonrisa de agradecimiento al notar la colaboración de Kagome- . Debo ir yo.
-¿No sería más rápido con la medicina de tu mundo, Kagome? – preguntó Shippo.
-Es cierto, Kagome. Tu medicina nos ha ayudado mucho en el pasado- secundó Sango.
-Pero no es lo mismo. Un doctor debería verlo, entonces él debería…
-Ir contigo- terminó el mitad bestia en voz baja.
oOoOoOoOoOoOo
(°_°)
¿Qué?
Un abrazo (°v°)/
